CORPORACION DE CULTURA Y BENEFICENCIA ISLAMICA» 14 infalibles / Nahai http://islamchile.com/home Otro sitio realizado con WordPress Fri, 09 Nov 2012 16:01:14 +0000 en hourly 1 http://wordpress.org/?v=3.2.1 Imâm Al-Mahdî (P) El duodécimo de los Inmaculados Imâmes http://islamchile.com/home/imam-al-mahdi-p-el-duodecimo-de-los-inmaculados-imames/ http://islamchile.com/home/imam-al-mahdi-p-el-duodecimo-de-los-inmaculados-imames/#comments Thu, 05 Jan 2012 13:48:04 +0000 admin http://islamchile.com/home/?p=244 وَ لَقَدْ كَتَبْنا فِي الزَّبُورِ مِنْ بَعْدِ الذِّكْرِ أَنَّ الأَْرْضَ يَرِثُها عِبادِيَ الصَّالِحُون
“Ya habíamos escrito en los Salmos después del Recuerdo que Mis siervos justos heredarían la tierra”.
INTRODUCCIÓN
Después de siglos se asemeja a una montaña firme de paciencia, montado en un corcel que galopa decidido con movimientos suaves y fáciles… en sus manos celestiales lleva una espada que clama para castigar a los inhumanos, y brilla al igual que el Corán para guiar a los hombres; se presenta como un meteorito en la noche más oscura de la humanidad, aparece con la figura de la verdad en la selva aterradora de engaños… su cabeza la cubre con el turbante de Muhammad, viste su cuerpo con la camisa de Muhammad, calza las sandalias de Muhammad, en su pecho lleva el Corán de Muhammad y en sus manos la espada de ‘Alî; viene con el amor de Az-Zahrâ, la paciencia de Hasan, la valentía de Husaîn, con las súplicas de As-Saÿÿâd, con la ciencia de Al-Bâqîr, con la verdad de Al-Sâdiq, con la tolerancia de Al-Kâdzim, con el consentimiento de Al-Ridâ, con el perdón de Al-Ÿawâd, con la guía de Al-Hâdî y con la majestuosidad de Al-‘Askarî (las bendiciones y la paz sea con todos ellos)…
Toda su figura es una muestra de la profecía y el liderazgo, lleva consigo todos los valores de los Profetas; al igual que Adán vuelve a fundar la humanidad, al igual que Noe lleva una carga de cientos de años de sufrimiento y pide a Dios que castigue a los incrédulos, al igual que Abraham vocea la Unicidad de Dios y destruye a los ídolos, al igual que Moisés se revela ante los faraones tiránicos, al igual que Jesús revive a los muerto y al igual que Muhammad invita a los hombres a la salvación…
Cuando se levanta para realizar la oración es el ejemplo del culto de la eternidad de Dios, cuando aconseja a la gente es como el resueno de las palabras reveladas a los Profetas; su exclamación transita por los siglos y su espada llena de ira entierra para siempre a los faraones en sus altas pirámide de la aniquilación…




Primera Parte

Cuando se levanta para realizar la oración es el ejemplo del culto de la eternidad de Dios, cuando aconseja a la gente es como el resueno de las palabras reveladas a los Profetas; su exclamación transita por los siglos y su espada llena de ira entierra para siempre a los faraones en sus altas pirámide de la aniquilación…
Su surgimiento se asemeja al surgimiento del día de la Resurrección y provoca el día de la resurrección en la Tierra, y su aparición —que es la manifestación del culto de la adoración a Dios— hace que la religión gobierne sobre todo el mundo; sus manos que son las ramas cargadas del árbol del Imâmato unen a la Tierra con el Cielo y sus palabras que se igualan a las revelaciones de Dios invitan a los ángeles a que se avecinen con los seres humanos…
Cuando él surge la perdición cae sobre la tierra, y cuando alza su cabeza la guía se levanta; su levantamiento es el lugar de la masacre de los perversos, y su nombre la destrucción de los crueles; su inicio es el final de los tiranos, su permanencia la continuación del provecho de los honestos, su ausencia la noche más larga para sus deseosos oprimidos y su aparición el amanecer verdadero de sus amantes ya cansados de la vida (por la dictadura de los dominadores)…
La victoria del gobierno de Dios, con el permiso de Dios, la estabiliza sobre el mundo y muestra a los hombres el verdadero significado desconocido del “califato del hombre sobre la Tierra”; su existencia es una gran prueba de Dios y su ocultamiento la interpretación de su desaparición, su aparición es el anunciador de la buena nueva del día de la Resurrección y su surgimiento la interpretación de la promesa y la guerra santa, su palabra es la interpretación del Corán y su mirada las olas del mar de la bondad de los Profetas para los que se encuentran extraviados…
Y finalmente él es el que lleva la caravana de la religión a su destino, y hace que la misión de los Profetas y sus esfuerzos lleguen a su conclusión.

* * *
UN RESUMEN DE SU VIDA
Su nombre: Los Imâmes (P) prohibieron a sus seguidores pronunciar el nombre del Imâm Oculto (P), y únicamente informaron que él llevaba el mismo nombre y título que el del Mensajero del Islam (BP) , y que no es conveniente pronunciar su nombre abiertamente hasta su reaparición.
Su título: Los más conocidos de sus títulos mayestáticos fueron: “Al-Mahdî”, “Al-Qâ’im” (el Restaurador), “Al-Huÿÿat” (la Prueba) y “Al-Baqiîatul.lah” (el Remanente de Dios).
Su padre: El undécimo Inmaculado, “Imâm Hasan Al-‘Askarî (P)”.
Su madre: La honorable dama Narÿis, nieta del Emperador de Bizancio.
Fecha de su nacimiento: Viernes 15 de mes de Sha‘bân de 255 H.L. (jueves 28 de julio de 869 d.C.).
Lugar de nacimiento: La Ciudad de Samarra, una de las ciudades en Irak.
Su edad: Hasta hoy que es 1425 H.L. (2004 d.C.) han transcurrido aproximadamente mil ciento setenta años de su honorable vida, y continuará hasta el día que Dios, Glorificado sea, lo disponga, y un día aparecerá por orden de Dios y llenará la Tierra de justicia y equidad.
La creencia de Al-Mahdî el Prometido (P) en otras religiones
El reconocimiento del Imâm Al-Mahdî (P) que es “el Reformador Divino” y mundial existe en muchas de las religiones, y no únicamente la Escuela Ash-Shî‘ah sino también la Escuela de Ahl Tasanun e inclusive los seguidores de diferentes religiones tales como los judíos, cristianos, zoroástricos e hindúes están en espera y confiesan la venida de un gran “Reformador Divino”.
En el libro “Veda” de los hindúes que es considerado un Libro Divino dice:
“Después de que el mundo sea destruido aparecerá un rey que será el líder de toda la creación; su nombre es Mansûr , él dominará todo el mundo y todos aceptarán su religión, y conocerá a todos los creyentes e incrédulos, y Dios le otorgará todo lo que él le solicita”.
Y en la obra de uno discípulo de Zoroastro llamado “Ÿâmâsb” dice:
“Aparecerá un hombre de las tierras de Arabia, de los descendientes de Hâshim, un hombre de cabeza grande, corpulento y largas piernas, que sigue la religión de sus antepasados, se dirigirá a Irán con un gran ejército y lo hará florecer y habitable, y llenará la tierra de justicia, y por esta equidad que implantará, el lobo y la oveja beberán de una misma agua”.
En uno de los Libros Sagrados de los zoroástricos dice:
“Entonces vendrá una gran victoria por parte de Izadân (Dios), y serán extinguidos los ahrîman (los malos y demonios), y todo el poder de los ahrîman se encuentra en la Tierra y no tienen lugar en el Cielo, y después de la victoria de Dios y de terminar con los malos y demonios, el Mundo del Universo llegará a su satisfacción principal, y el hombre a la felicidad”.
Y en la Torá en el Génesis (17,20) habla respecto a los doce líderes (Imâmes) descendientes del Profeta Ismael (P):
“En cuanto a Ismael, también te he escuchado. Yo lo bendeciré y le daré una descendencia muy grande y muy numerosa. Será el padre de doce príncipes y haré de él una gran nación”.
Y en el Salmo (37,10) de David está anotado que los hijos de un pueblo solidario y que cree en la promesa de Dios, serán un día los dueños del mundo:
“Pues los malvados serán extirpados y tendrán la tierra los que esperan al Señor… y su herencia será eterna”.
Y en el Sagrado Corán está registrado:
وَ لَقَدْ كَتَبْنا فِي الزَّبُورِ مِنْ بَعْدِ الذِّكْرِ أَنَّ الأَْرْضَ يَرِثُها عِبادِيَ الصَّالِحُونَ
“Hemos escrito en los Salmos (de David) , después de la Amonestación (la Torá), que la tierra la heredarán Mis siervos justos”.
Y también el Sagrado Corán dice:
وَعَدَ اللَّهُ الَّذِينَ آمَنُوا مِنْكُمْ وَ عَمِلُوا الصَّالِحاتِ لَيَسْتَخْلِفَنَّهُمْ فِي الأَْرْضِ كَمَا اسْتَخْلَفَ الَّذِينَ مِنْ قَبْلِهِمْ وَ لَيُمَكِّنَنَّ لَهُمْ دِينَهُمُ الَّذِي ارْتَضى لَهُمْ وَ لَيُبَدِّلَنَّهُمْ مِنْ بَعْدِ خَوْفِهِمْ أَمْناً يَعْبُدُونَنِي لا يُشْرِكُونَ بِي شَيْئاً
“A quienes de vosotros que crean y obren bien, Al.lah les ha prometido hacerles sucesores en la Tierra, al igual que a nuestros antecesores había otorgado el califato (la sucesión). Y establecerá con firmeza y para siempre la religión que eligió para ellos y Ha de cambiar su temor en seguridad y tranquilidad, en tal forma que Me servirán sin asociarme nada”.

Y también dice:
وَ نُرِيدُ أَنْ نَمُنَّ عَلَى الَّذِينَ اسْتُضْعِفُوا فِي الأَْرْضِ وَ نَجْعَلَهُمْ أَئِمَّةً وَ نَجْعَلَهُمُ الْوارِثِينَ
“Y Nosotros deseábamos otorgar un favor a aquellos que fueron considerados débiles (los siervos verdaderos de Dios que se volvieron débiles bajo la opresión de los tiranos) en la Tierra y hacerlos los dirigentes, y hacerlos los herederos”.
Este tipo de aleyas que fueron mencionadas son testigo de que finalmente la Tierra será tomada por los siervos dignos de Dios, herencia que les será trasmitida, y llegarán a ocupar el puesto de dirigentes y serán líderes de entre los hombres.
El día en que los seres humanos abandonen el sendero verdadero de Dios y caigan en los más profundos precipicios del extravío y la perdición (y en verdad que no falta mucho para que lleguen a lo más profundo del declive), será entonces cuando la conciencia de la humanidad entenderá que por medio de la fuerza y el poder, o por medio de su intelecto, conocimiento, técnica y ciencias materiales no puede instaurar el orden, la equidad y felicidad en todo el mundo, y que no le queda otra alternativa más que fundar sobre los pilares de la fe, la revelación y la aceptación del liderazgo divino aquello que es propicio para ellos mismos, y con el liderazgo del Reformador Divino y mundial se salve del remolino de los peligros y siga el camino de la perfección hasta que sea establecido un gobierno mundial fundado en la equidad y justicia, acompañado por seguridad, placer e intimidad.
La creencia de Al-Mahdî el Prometido (P) en las fuentes islámicas
El querido Profeta del Islam (BP) así como todos nuestros Inmaculados Imâmes (P) repetidas veces y en diferentes ocasiones anunciaron la aparición, el surgimiento, la Ocultación Mayor y otras especialidades del Imâm Al-Mahdî (P), y muchos de los compañeros y seguidores de estos Inmaculados registraron estas noticias y narraciones. El autor de la obra “Al-Imâm Al-Mahdî (P)” nombra cincuenta de los sahâbah (compañeros cercanos) y también cincuenta de los tâbi‘în (aquellos que vieron a los compañeros cercanos) del Profeta, que trasmitieron narraciones de Al-Mahdî (P).
Algunos de los grandes y famosos poetas, han trasmitido en sus poemas el contenido y significado de estas narraciones no únicamente durante décadas sino que durante un siglo antes del nacimiento del Imâm Al-Mahdî (P):
“Kumaît” poeta partidario e infatigable shií (f. el año 126 H.L./743 d.C.), pronunció un poema para el Imâm Prometido(P) ante el Imâm Al-Bâqir (P) y preguntó respecto a la fecha de la aparición de este Inmaculado.
“Ismâ’il Humâîrî” (f. el año 173 H.L./789 d.C.), después de haber visitado al Imâm As-Sâdiq (P) y haber aceptado el Islam a través de este Inmaculado, pronunció una larga elegía que nosotros nos permitimos trasmitir a continuación parte de ésta:
“Tomo a Dios como testigo de que tu promesa (Imâm As-Sâdiq –P-) es una advertencia para toda la creación ya sea amante o pecadora”.
“(Que dijiste) el Walî ‘Amr (protector de los asuntos de los creyentes) y el Al-Qâ’im (el Reformador), que mi vida está deseosa de verlo, estará ausente y sin duda se ocultará. Los saludos de Dios sean para este Ausente”.
“Durante un tiempo se encontrará oculto y después reaparecerá y llenará de justicia y equidad el oriente y occidente del mundo”.
Y “Di‘bil Juzâ‘îî” poeta famoso del siglo III H.L. (f. el año 246 H.L./860 d.C.) en una elegía que pronunció ante el Imâm Ar Ridâ (P) dijo así:
“Si no tuviese la esperanza de que sucediera aquello que sucederá hoy o mañana, mi corazón se desgarraría del deseo y tristeza para él —Ahlul Baît (P) —”.
“Y esa es la esperanza de el surgimiento de un Imâm que sin duda se rebelará, acompañado del nombre de Dios y de Su abundancia divina se levantará”.
“Y él separará entre nosotros lo justo de lo injusto, y premiará y castigará”.
Cuando Di‘bil pronunció estos versos, el Imâm Ar-Ridâ (P) levantó su cabeza y dijo:
“¡Oh, Juzâ‘îî! Estos poemas los colocó en tu lengua el Espíritu Santo”.
Entonces preguntó: “¿Acaso sabes cuál es ese Imâm?”
Di‘bil respondió: “¡No, no lo se! Únicamente he escuchado que un Imâm de vuestra familia se rebelará e implantará en la Tierra la justicia y equidad”.
Dijo: “¡Oh, Di‘bil! El Imâm después de mi es mi hijo Muhammad (Imâm Al-Ÿawâd –P-) y después de él su hijo ‘Alî (Imâm Al-Hâdî –P-) y después de él su hijo Hasan (Imâm Al-‘Askarî –P-), y después de Hasan es su hijo Huÿÿat Al-Qâ‘im (la Prueba el Restaurador) al que la gente lo estará esperando durante su ocultación, y cuando aparezca será obedecido, y si quedase únicamente un día de la existencia del mundo, Dios lo hará tan largo hasta que Al-Qâ‘im (P) aparezca, y llene la Tierra de justicia y equidad, tal y como antes estuvo llena de iniquidad”.

Segunda Parte

Algunos otros poetas que vivieron en la época de los Imâmes (P), así como algunos discípulos de esos poetas, en sus composiciones directamente o en forma indirecta recordaron al Imâm Al-Mahdî el Reformador (P) , y repetidas veces sucedió que preguntaban a los Inmaculados Imâmes: “¿Acaso vos sois el Restaurador de la familia de Muhammad (BP) y Al-Mahdî el Esperado (P)?” Y los Inmaculados Imâmes del Islam en respuesta y aprovechando la situación presentaban al “Imâm Al-Qâ’im (P)”.
Así también a través de la resonancia de estas narraciones y de las muchas noticias provocó que, inclusive antes del nacimiento de este Inmaculado, un grupo falsamente se hiciese pasar por el Imâm, o que la gente los aceptas como tal, y ocasionó que algunos se aprovechasen de esa situación. Como por ejemplo: La secta “kîsânîîâ”, que existió aproximadamente doscientos años antes del nacimiento del Imâm de la Época (P), consideró a “Muhammad Hanafîah” el Imâm y “Mahdî el Esperado”. Ellos sostenía la creencia de que él se había ocultado y que un día retornaría, y se basaban a las noticias que el Profeta (BP) y los Imâmes (P) anteriores habían dado respecto a la ocultación de Al-Qâ’im (P) interpretándolas según su conveniencia. O como por ejemplo “Mahdî Al-‘Abbâsî” que se hizo llamar “Al-Mahdî”, para de esta forma aprovecharse de la espera de la gente y todo terminara en su favor.
Numerosos sabios de Ahl-Tasanun y sabios de Ahl-Shî‘ah registraron en sus obras las noticias y narraciones referentes al “Imâm Al-Mahdî (P)”. En “Al-Musnad” de Ahmad Ibn Hanbal (f. 241 H.L./855 d.C.), y en el “As-Sahîh” de Al-Bujarî (f. 256 d.H., 869 d.C.) que son consideradas de las obras fiables de Ahl Tasanun fueron escritas antes del nacimiento del Imâm Al-Qâ’im (P), y en estas obras encontramos registradas narraciones referentes a este Inmaculado.
El difunto Shaîj At-Tabarsî asegura que la obra “Mashiîajah”, de Hasan Ibn Mahbûb, que fue uno de los escritores shiíes, fue escrita más de cien años antes de la Ocultación Mayor del Imâm (P) y en ésta se encuentran registras las noticias de la ocultación de este Inmaculado. Así también este mismo Shaîj asegura que los cronistas de hadîz shiíes en la época de los Imâmes Al-Bâqir (P) y As-Sâdiq (P) mencionaron en sus obras las noticias de la ocultación.
Un gran grupo de sabios de las Escuelas Ash-Shî‘ah y As-Sunnah escribieron en forma independiente diferentes obras respecto al Imâm Al-Mahdî el Esperado (P) , y algunas de estas obras fueron escritas antes del nacimiento de este Inmaculado. “Rawâÿinî” (f. 250 H.L./864 d.C.) que es uno de los sabios de la Escuela As-Sunnah y autor de “Ajbâr Al-Mahdî (P)” escribió esta obra antes del nacimiento del Imâm de la Época (P) , y también algunos de los seguidores cercanos de los Imâmes (P) tales como “Anmâtî” y “Muhammad Ibn Al-Hasan Ibn Ÿumhûr” escribieron libros respecto a este mismo Imâm (P) antes del nacimiento y la ocultación de este Inmaculado.
Las narraciones y noticias que se tienen de este Imâm (P) son tan numerosas que muy pocos temas llegan a alcanzar este porcentaje tan alto de narraciones; así también la fiabilidad de estas narraciones es evidente desde la perspectiva de las dos Esculeas Ash-Shî‘ah y As-Sunnah, al grado que fue aceptada tanto por los sabios shiíes así como por un grupo de los sabios de Ahl-Tasanun; como por ejemplo: “Siÿazî” autor de la obra “Manâqib Ash-Shâfi‘î” (f. 363 H.L./973 d.C.) asegura: “Las noticias referentes al Imâm Al-Mahdî (P) trasmitidas por el Mensajero del Islam (BP) han sido registradas en forma continua”.
El autor de la obra “Imâm Al-Mahdî (P)” escribe: “Si se calcularan las noticias existentes sobre el Imâm Al-Mahdî (P) registradas por las dos Escuelas, la cifra excedería a las seis mil, que indudablemente es un número muy elevado e inclusive ninguno de los temas evidentes del Islam, los cuales los musulmanes no tienen dudas a su respecto y son de la aceptación de todos, llegan a contar con este tal alto número de narraciones”.
Fue sobre estos fundamentos que los musulmanes, desde el inicio de la historia del Islam, estaban familiarizados con la promesa del surgimiento de “Al-Mahdî el Reformador” y especialmente los shiíes y los instruidos de Escuela Ash-Shî‘ah mantenían una firme creencia hacia esta verdad, inclusive durante la época en que los Inmaculados Imâmes (P) estuvieron con vida se esperaba la llegada de este Inmaculado.
Las narraciones existentes respecto al Imâm Al-Mahdî (P), directamente expresan que este Inmaculado es descendiente de los Banî Hâshim, hijo de Fâtimah Az-Zahrâ (P), que su ascendencia llega al Imâm Husaîn (P), que el nombre de su padre es “Al-Hasan” y él lleva el mismo nombre y título mayestático que el Mensajero del Islam (BP). En secreto nace y en secreto vive, y tiene dos ocultaciones una menor y otra mayor, y permanecerá oculto hasta el momento en que Dios lo decida, y finalmente aparecerá por orden de Dios, entonces se levantará y hará que la religión del Islam domine todo el mundo, él implantará la equidad y justicia en el mundo, después de que se expandió en él la iniquidad.
Estas narraciones mencionan inclusive las especialidades personales y corporales del duodécimo Imâm, así como los demás asuntos referentes a él. Nosotros como ejemplo mencionaremos a continuación únicamente algunas de estas narraciones:
Algunos ejemplos de las narraciones de la Escuela As-Sunnah
1. El Mensajero del Islam (BP) respecto a la veracidad de la venida de Al-Mahdî (P) dice:
“Si quedase únicamente un día de la existencia del Mundo, Dios enviará a un hombre de nosotros que llenará el Mundo de justicia y equidad, al igual que se había llenado de tiranía y opresión”.
2. También de él (BP):
“El día de la Resurrección no llegará a menos que un hombre de mi familia tome el gobierno en sus manos. Él lleva el mismo nombre que el mío”.
3. También de él (BP):
“En verdad que ‘Alî después de mí será el Imâm de mi comunidad, y Al-Qa’im Munadzir —el Reformador Esperado— (es uno de sus descendientes que) cuando aparezca llenará el Mundo de justicia y equidad al igual que se había llenado de tiranía y opresión. ¡Juro por Aquél que en verdad me envió para traer la buena y la temerosa noticia, que sin duda aquél que durante su ocultación mantenga firmes sus creencia, será más difícil de encontrar que el elixir de alquimia!”
“Ÿâbir” se levantó y dijo: “¡Oh, Mensajero de Dios! ¿Acaso vuestro hijo Al-Qâ’im se ocultará?”
Respondió: “¡Si! Juro por mi Creador que los creyentes serán examinados y se volverán puros, y los incrédulos serán muertos. ¡Oh, Ÿâbir! Este asunto es una cuestión divina y uno de los secretos de Dios que ha ocultado para sus siervos, ¡no dudes en ello! Ya que es incredulidad el dudar respecto a lo ordenado por Dios, Amado y Glorioso”.
4. “Umm Salamah” relata: “El Gran Profeta del Islam (BP) cuando recordaba a Al-Mahdî el Prometido (P) decía:
“Así es, él es la verdad y será de los descendientes de los Banî Fâtimah”.
5. “Salmân Al/Fârsî” relata: “Fui a visitar a Muhammad, el Mensajero del Islam (BP). El había sentado a Husaîn Ibn ‘Alî (P) en su regazo y mientras que besaba sus ojos y labios, decía:
“Tu eres el Saiîed (señor), hijo de un Saiîed y hermano de un Saiîed; tu eres el Imâm, hijo de un Imâm y hermano de un Imâm; tu eres la prueba de Dios, el hijo de la prueba de Dios, y el hermano de la prueba de Dios; y tú eres el padre de nueve de las pruebas de Dios que la novena de éstas es Al-Qâ’im (el Reformador) de entre ellos”.
6. El Imâm Ar-Ridâ (P) dijo: “El hijo afable del Imâm Hasan Ibn ‘Alî Al-‘Askarî (P) será el Dueño de la Época y el Al-Mahdî el Prometido”.
7. El Enviado de Dios (BP) dijo: “Les doy la buena nueva de la llegada de Al-Mahdî (P), el será enviado para mi comunidad mientras que ésta se encuentra en el desacuerdo y el error, entonces establecerá en la Tierra la justicia y equidad al igual que se había llenado de tiranía y opresión. Los ocupantes del Cielo y la Tierra estarán conformes y satisfechos de él…”.
8. El Imâm Ar-Ridâ (P) dijo: “Aquél que carece de devoción, carece de religión. En verdad que el más valioso de entre vosotros ante Dios es aquél que está embellecido con la abstinencia. —Entonces continuó diciendo— El cuarto descendiente de mis descendientes será el hijo de una mujer casta que Dios a través de él limpiará la Tierra de cualquier tiranía u opresión, y él es aquél que la gente dudará de su nacimiento, y él será el que se oculta, y cuando aparezca, la Tierra será iluminada con la Luz de Dios y fundará la imparcialidad y el equilibrio entre la gente, y nadie será déspota con otro…”.
9. ‘Alî el Príncipe de los Creyentes (P) dijo: “Dios creará a un grupo que ama a Dios, y Dios también los ama, y uno de ellos que es desconocido y estará oculto llegará a reinar por orden de Dios sobre la Tierra, él es el mismo Mahdî el Prometido… él implantará en la Tierra la justicia y equidad sin que tenga ningún problema; desde que es un infante se encontrará alejado de su padre y madre… y conquistará las ciudades de los musulmanes con seguridad, el tiempo será preparado para él (su aparición), su palabra será escuchada y tanto los viejos como los jóvenes lo obedecerán, llenará la Tierra de justicia y equidad al igual que se había llenado de tiranía y opresión. En ese momento es cuando su Imâmato habrá llegado a la perfección y su califato encontrará la estabilidad. Y Dios enviará a aquellos que se encuentran en las tumbas, y ellos cuando amanezca ya no estarán en sus tumbas, y por la existencia de Al-Mahdî (P) la Tierra será reconstruida y reverdecerá, y por los ríos volverá a correr agua, y terminará con las sediciones, los disturbios y los robos. Las bondades y la abundancia incrementarán, y no hay necesidad de hablar y de que diga lo que sucederá después de esto, y saluden de mi parte al Mundo de ese día”.
Algunos ejemplos de las narraciones de la Escuela Ash-Shî‘ah
1. El Imâm As-Sâdiq (P) expresó: “La gente extravía a su Imâm, sin embargo él se presenta en la ceremonia de la peregrinación y ve a la gente, empero la gente no lo ve”.
2. “Asbag Ibn Nabâtah” relata: “Fui a visitar al Imâm ‘Alî el Príncipe de los Creyentes (P). Encontré a este Inmaculado sumergido en sus pensamientos y con su dedo hacía un agujero en la tierra. Le pregunté: “Por qué lo encuentro pensativo, ¿acaso siente deseos e inclinación hacia la tierra?” Me respondió:
“No, ¡juro por Dios! Que nunca he tenido deseos ni inclinación hacia la tierra ni hacia el Mundo. Pienso en el nacimiento de un niño que será de mis descendientes y el undécimo de mis hijos, y él es Al-Mahdî (P), el mismo que llenará la Tierra de justicia y equidad, al igual que se había llenado de tiranía y opresión; para él sucederá la ocultación y el asombro por parte de la gente, y muchos grupos se extraviarán, y muchos otros serán guiados…”
3. El Imâm As-Sâdiq (P) dijo: “Si a vosotros os llegó la noticia de que el dueño de esta orden (o sea el Imâm del Tiempo -P-) se ha ocultado, no neguéis su ocultación”.
4. Y también dijo: “Para Al-Qâ’im existen dos ocultaciones, una menor y otra mayor, en la primer ocultación únicamente algunas personas especiales de entre los shiíes conocerán su sitio, y en la segunda ocultación, únicamente sus amigos especiales conocerán su sitio”.
5. También de él (P): “Al-Qâ’im se levantará mientras que no ha pactado ni juramentado con nadie”.
6. El Enviado de Dios (BP) dijo: “Al-Qâ’im es de mis hijos, su nombre es igual al mío, su título es igual al mío, su fisonomía y carácter son iguales a mi fisonomía y carácter, y sus costumbres y maneras son mis costumbres y maneras. Estimula a la gente hacia mi ley religiosa y hacia mi religión, y la invita a obedecer el Libro de mi Creador. Aquél que lo obedezca me ha obedecido a mí, aquél que se oponga a él se ha opuesto a mí, y aquél que niegue su ocultación me ha negado a mí”.
7. El cuarto de los Inmaculados Imâmes, el Imâm Zaînul ‘Abidîn (P) dijo: “Nuestro Imâm Al-Qâ’im (P) tiene semejanzas a los Profetas de Dios: se asemeja a Noe (P), a Abraham (P), a Moisés (P), a Jesús (P), a Job (P) y a Muhammad (BP). Al Profeta Noé (P) en la longevidad, a Abraham (P) en la ocultación de su nacimiento y alejamiento de la gente; a Moisés (P) en el temor y ausencia, a Jesús (P) en la discrepancia de la gente en cuanto a él, a Job (P) en la llegada de las comodidades después de las desgracias y dificultades, y a Muhammad (BP) en el surgimiento con la espada”.
8. El Imâm As-Sâdiq (P) expuso: “Para el dueño de esta orden (Al-Qâ’im) existe una ocultación que el siervo de Dios deberá (en ese momento) ser abstinente y aferrarse a la religión de Dios”.
9. Y también afirmó: “Llegará una época en la que el Imâm se ocultará de la gente”.
Zarrârah dijo: Le pregunté: “¿Cuál será la obligación de la gente en ese entonces?”
Me respondió: “Deberá mantenerse en los asuntos (obligaciones y creencias religiosas) que tienen, hasta que aparezca su Imâm”.
10. Y también dijo: “Este asunto (su aparición y surgimiento) no ocurrirá hasta que no quede ningún gremio, a menos que antes haya gobernado sobre la gente, para que no se encuentre alguien que diga: “Si nosotros hubiésemos gobernado, hubiésemos sido justos”. Entonces Al-Qâ’im (P), surgirá con la verdad y justicia”.

* * *

Tercera Parte

EL NACIMIENTO DEL IMÂM
El duodécimo Líder Celestial del Islam Huÿÿat Ibn Al-Hasan Al-Mahdî (los saludos de Dios sean para él y para sus ascendentes) abrió sus ojos al mundo al inicio de la aurora de un día jueves 15 del mes de Sha’bân, del año 255 H.L., correspondiente con el 28 de julio 869 después de Cristo, en la Ciudad de Samarra, en la Casa del undécimo Imâm (P).
Su honorable padre fue el undécimo de los Inmaculados Imâmes, Imâm Hasan Al-‘Askarî (P), y su madre la gran dama Narÿis que es conocida también con el nombre “Sûsan” y “Saîqal”. Ella era hija de “Iashui” el hijo del emperador de Bizancio, y su abuela era descendiente del apóstol Pedro, el sucesor de Jesús (P). Narÿis era una mujer tan virtuosa que “Hakîmah”, la hermana del Imâm Al-Hâdî (P), una de las distinguidas damas de la familia del Imâmato, la llamaba “mi Señora” y “la Señora de mi familia” y se presentaba como su servidora.
Cuando Narÿis se encontraba en Constantinopla tuvo unos sueños asombrosos. En una ocasión vio que se le aparecía el Mensajero del Islam (BP) y Jesús (P) y que la casaban con el Imâm Hasan Al-‘Askarî (P). En otro sueño vio otra maravilla y por invitación de Fâtimah Az-Zahrâ (P) en ese sueño verdaderamente se convirtió en musulmana, sin embargo, escondía ante su familia y los demás su nueva religión, hasta que se inició la guerra entre los musulmanes y los bizantinos, y el mismo Emperador con su ejército se dirigió al campo de batalla. Narÿis en un sueño vio que le ordenaban que en forma incógnita junto con la servidumbre acompañase al ejército que se dirigía a la frontera para luchar, y ella así lo hizo. Ya estando en la frontera algunos de la vanguardia del ejército de los musulmanes los tomaron presos, y sin que supiesen que ella era una integrante de la familia del Emperador la llevaron junto con los demás presos a Bagdad.
Este suceso ocurrió a finales del Imâmato del décimo de los Inmaculados, Imâm Al-Hâdî (P) y los comisionados del Imâm Al-Hâdî (P) en Bagdad, por orden de éste, entregaron a Narÿis las cartas escritas por el Imâm en lengua griega, entonces la compraron a los vendedores de esclavos y la trasladaron a Samarra y llevaron ante el Imâm Al-Hâdî (P). El Imâm le recordó a Narÿis todo lo que había visto ella en sueños y le dio la buena nueva de que ella sería la esposa del undécimo Imâm y madre del niño que dominaría todo el mundo, y establecería en éste la justicia y equidad. Entonces el Imâm Al-Hâdî (P) le encargó a su hermana Hakîmah —que era una de las honorables damas de la casa del Imâmato— para que le enseñase las costumbres islámicas y preceptos de la religión a Narÿis. Tiempo después el Imâm Hasan Al-‘Askarî (P) se casó con Narÿis.
Hakîmah cada vez que se encontraba ante el Imâm Al-‘Askarî (P) suplicaba a Dios que le diese un hijo a su hermano. Ella relata: “En una ocasión que como siempre había ido a visitar al Imâm Al-‘Askarî (P) repetí esa súplica, este generoso me dijo: “El hijo que suplicas a Dios me de, vendrá al mundo hoy por la noche”.
Narÿis se me acercó para ayudar a quitarme el calzado y dijo: “¡Mi señora! Dadme vuestras zapatillas”.
Le dije: Tú eres nuestra señora, ¡juro por Dios que no permitiré que me ayude a descalzarme, y no permitiré que me sirva! Yo la serviré con todo gusto”.
El Imâm Al-‘Askarî (P) escuchó nuestras palabras y dijo: “¡Tía, que Dios os otorgue una gran recompensa!”
Me quedé con ella hasta el atardecer; llamé a una de las sirvientas y le dije que me trajese mis ropas pues quería retirarme, el Imâm dijo:
“Tía, quédese esta noche con nosotros, ya que esta noche nacerá el niño que es valioso ante Dios, que a través de él Dios revivirá a la tierra después de muerta”.
Le dije: “Mi señor, ¿quién dará a luz? ¡Yo no veo señales de embarazo en Narÿis!”
Dijo: “De Narÿis, no de nadie más”.
Me levanté y examiné detenidamente a Narÿis. No había en ella ninguna señal de embarazo. Regresé a donde el Imâm se encontraba y lo enteré de lo que había hecho. El Imâm sonrió y dijo:
“En la madrugada se evidenciará para vos que ella está embarazada, puesto que a ella, al igual que a la madre de Moisés, no se le nota que está esperando, y hasta que no nació el niño nadie sabía de esto; en ese entonces el Faraón estaba en busca de Moisés (P) y para evitar que naciera este infante abría los vientres de las mujeres embarazadas y (este niño que nacerá hoy por la noche) es igual que Moisés (P) (destruirá el gobierno de los Faraones) y están en su busca”.
Hakîmah relata: “Yo estuve al cuidado de Narÿis hasta los primeros rayos de la aurora, ella tranquila dormía ante mí, y no hacía ningún movimiento hasta que ya entrada la noche y cerca del alba se levantó precipitada y temerosa. Yo la abracé y pronuncié el nombre Dios.
El Imâm —desde la habitación contigua— dijo: “Recítele el Sura Al-Qadr (97)”. Y yo lo recité, entonces pregunté a Narÿis que como se sentía, dijo: “Lo que mi señor os notificó se ha evidenciado”.
Yo continué recitando el sura tal y como el Imâm había ordenado, en ese momento la criatura repitió desde dentro del vientre de su madre lo mismo que yo recitaba, luego me saludó. Me encontraba muy asombrada. El Imâm dijo:
“¡No se asombre de lo ordenado por Dios Todopoderoso!, Dios a nosotros los “imâmes” nos otorga con Su Sabiduría el habla y cuando crecemos nos coloca como Su prueba sobre la Tierra”.
Aun el Imâm no había terminado de hablar cuando Narÿis desapareció de mi vista, como si hubiesen colocado una cortina entre nosotras dos, la cuál me evitaba verla. Grite y corrí hacia donde se encontraba el Imâm (P), el me dijo:
“¡Tía, regrese, la encontrará en su lugar!”
Regresé y no transcurrido mucho tiempo la cortina entre nosotras dos desapareció y pude ver a Narÿis envuelta por una luz tan luminosa que me impedía verla, también vi al niño recién nacido que se encontraba en posición de prosternación e hincado y levantando su dedo índice decía:
“Atestiguo que no hay divinidad más que Al.lah, que es único y no tiene socio alguno, y que mi ascendiente es Muhammad el Enviado de Dios, que las bendiciones de Dios sean para él y para su familia, y atestiguo que mi antecesor es el Príncipe de los Creyentes”.
Entonces atestiguó por cada uno de los Imâmes hasta llegar a él mismo y dijo:
“¡Mi Dios, has que se cumpla la promesa, y Haz que mi misión llegue a su fin, y Haz que mis pasos sean firmes, y por medio de mí Haz que la Tierra se llene de justicia y equidad!”
El nacmiento secreto del Imâm (P)
La historia de la época de los Banî Umaîîah y los Banî ‘Abbâs, en especial desde la época del sexto de los Inmaculados, Imâm As-Sâdiq (P) en adelante, es testigo que los califas se habían vuelto muy sensibles respecto a estos Inmaculados Imâmes, y esto se debía a la simpatía y apreciación que la sociedad mostraba hacia estos honorables. Mientras más avanzaba el tiempo, su influencia y el apego que sentía la gente hacia ellos incrementaba, al grado que los Califas ‘Abbasí veían en peligro su gobierno, especialmente que era sabido que Al-Mahdî el Prometido (P) sería de la generación del Profeta (BP), de la familia de los Inmaculados Imâmes (P) e hijo del Imâm Al-‘Askarî (P), y que él vendría para implantar la justicia y equidad en el mundo. Por ello tenían bajo una estricta vigilancia al onceavo Imâm al igual que tuvieron al padre, abuelo y bisabuelo de este Inmaculado, en la capital del gobierno ‘Abbasí primeramente en Tûs y luego en Samarra. Los abbasíes trataban de evitar el nacimiento y el desarrollo del niño prometido, sin embargo, el Deseo de Dios era que este acto se llevase a cabo y sus esfuerzos no tuvieron resultado, por ello Dios Todopoderoso mantuvo en secreto su nacimiento al igual que mantuvo en secreto el nacimiento de Moisés (P). Además de todo esto, los compañeros especiales del Imâm Hasan Al-‘Askarî (P) repetidas veces vieron al Imâm Prometido (P) mientras su padre estuvo vivo; y cuando falleció el Imâm Al-‘Askarî (P), se presentó su hijo el Al-Mahdî (P) y realizó la oración del muerto para su padre, y la gente lo vio, y después de esto se ocultó.
Desde el nacimiento del Imâm Al-Qâ’im (P) hasta el día en que su padre fue martirizado muchos de los familiares y seguidores especiales del undécimo Imâm pudieron entrevistarse con él, o se enteraron de que él se encontraba en casa del Imâm. Por lo general el método del Imâm Al-‘Askarî (P) era así que al mismo tiempo que ocultaba a su valioso hijo, en las oportunidades que consideraba adecuadas informaba a sus compañeros especiales y de confianza de la existencia de este Inmaculado, para que ellos a su vez lo informaran a la comunidad de los shiíes, y ésta no se extraviase. Como una muestra de esto, a continuación mencionamos algunos ejemplos:
1. “Ahmad Ibn Is.hâq” que fue uno de los grandes shiíes y seguidores especiales del Imâm Al-‘Askarî (P) dice: “Me encontraba en presencia del Imâm Al-‘Askarî (P), y deseaba preguntarle respecto a su sucesor. Este generosos, sin que yo realizase pregunta alguna dijo:
“¡Oh, Ahmad! En verdad que Dios Todopoderoso desde que creó a Adán no ha dejado a la Tierra sin Huÿÿat (evidencia) y también hasta el día del Juicio Final no quedará sin Huÿÿat. Por la evidencia de Dios los terrestres se salvan de las desgracias, cae la lluvia y brotan las abundancias de la tierra”.
Le dije: “¡Oh, hijo del Mensajero de Dios! ¿Quién será el Imâm (P) y sucesor después de vos?”
El Imâm apresurado se dirigió al interior de su casa y regresó mientras que traía sobre sus hombros a un niño de tres años que su rostro brillaba al igual que la luna llena, y dijo:
“¡Oh, Ahmad Ibn Is.hâq! Si no fueses querido por Dios Todopoderoso y por sus evidencias, no te hubiese mostrado a este mi hijo. En verdad que él lleva el mismo nombre y título que los del Enviado de Dios, él es aquél que implantará en el mundo la justicia y equidad al igual que se había llenado de iniquidad. ¡Oh, Ahmad Ibn Is.hâq! Su ejemplo en esta comunidad es igual a “Jidr(P)” y “Dhul Qarnaîn (P)”. Juro por Dios que se ocultará de tal manera que durante su ocultación no se salvará nadie del fuego del Infierno a menos aquél que Dios lo ayude a confesar su imâmato y a afirmar su creencia, y lo haga triunfar para que pida por su aparición”.
Le dije: “¡Mi señor! ¿Acaso tiene alguna señal para que mi corazón encuentre más seguridad en cuanto a él?”
En ese momento el niño dijo en árabe elocuente:
“¡Yo soy el Al-Baqiîatul.lah (el Remanente de Dios) sobre la Tierra! Aquél que tomará venganza de los enemigos de Dios. ¡Oh, Ahmad Ibn Is.hâq! Después de lo que has observar con tus ojos, no busques mas signos…”.
El difunto Shaîj As-Sadûq dice: Esta narración la encontré escrita con puño y letra de “‘Alî Ibn ‘Abdul.lah Warrâq” y le pregunté respecto a ésta, me dijo que la había recibido de “Sa‘d Ibn “‘Abdul.lah” y él a su vez de “Ahmad Ibn Is.hâq”.
2. “Ahmad Ibn Hasan Ibn Is.hâq Qomî” relata: “Cuando nació el Imâm Al-Mahdî (P) llegó una carta de nuestro señor Abû Muhammad Hasan Al-‘Askarî (P) para mi abuelo “Ahmad Ibn Is.hâq” en la cuál el Imâm con su puño y letra —la misma letra con la que escribía el Imâm las órdenes y sus cartas— había escrito:
“Ha nacido un hijo de nosotros, es necesario que ocultemos su nacimiento y no lo informemos a ninguna persona. Nosotros no anunciaremos a nadie este nacimiento a menos que sean familiares cercanos, por ser parientes, y a los amigos. Por su wilâiat (supremacía) quisimos anunciarte este nacimiento para que Dios te alegre por ello, al igual que nos ha alegrado a nosotros. Wa Salâm”.
3. Algunos de aquellos que se enteraron y notificaron el nacimiento del Imâm Prometido (P) fueron: la distinguida y abstinente dama “Hakîma” tía del Imâm, “Nasîm” el sirviente del Imâm Al-‘Askarî (P), “Abû Ÿa‘far Muhammad Ibn ‘Uzmân ‘Amrî”, “Husaîn Ibn Al-Hasan Al-‘Alawî”, “‘Amr Al-Ahwâzî”, “Abû Nasr Jâdim”, “Kâmil Ibn Ibrâhîm”, “‘Alî Ibn ‘Asim Kûfî”, “‘Abdul.lah Ibn Al-‘Abbâs ‘Alawî”, “Ismâ’il Ibn ‘Alî”, “Îaqûb Ibn Yusûf Darrâb” , e “Ismâ’il Ibn Mûsâ Ibn Ÿa‘far”, “‘Alî Ibn Mutahar”, “Ibrâhîm Ibn Idrîs”, “Tarîf Jâdim” , y “Abû Sahl Nuwajtî”.
4. “Ÿa‘far Ibn Muhammad Ibn Mâlik” uno de los shiíes integrantes del grupo que visitó en una ocasión al Imâm Al-‘Askarî (P) relata que el Imâm les dijo:
“¿Acaso habéis venido para preguntarme del Imâm después de mí?”
Le respondieron: “¡Sí!”
Repentinamente entró un niño que su cara brillaba como la luna y muy parecido al Imâm. El Imâm dijo:
“Él es el Imâm y sucesor para vosotros, obedezcan sus órdenes y no actúen por separado que os extraviaréis. Debéis saber que después de hoy no volveréis a verlo hasta que su vida se complete. Aceptad lo que dice “‘Uzmân Ibn Sa‘îd” , ya que él será él representante de vuestro Imâm (P) y todo deberá llevarse a cabo por medio de él”.
5. “Îsâ Ibn Muhammad Ÿuwharî” expresa: “Un grupo fuimos para felicitar al Imâm Hasan Al-‘Askarî (P) por el nacimiento de Al-Mahdî (P) ya que nuestros hermanos habían informado que él había nacido el viernes 15 de Sha’bân muy temprano en la madrugada. Cuando nos encontrábamos con el Imâm Al-‘Askarî (P) antes de saludarlo lo felicitamos…y antes de que pudiésemos preguntar dijo:
“Entre vosotros se encuentra alguien que se pregunte que ¿dónde está mi hijo Al-Mahdî? Yo lo dejé en depósito junto a Dios al igual que la madre de Moisés (P) colocó a Moisés en una caja y lo echó al río, ella lo dejó en depósito con Dios, hasta que finalmente Dios se lo regresó”.

* * *

Cuarta Parte

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LA OCULTACIÓN DEL IMÂM
Los fundamentos básicos del Islam y los preceptos políticos, sociales, económicos y culturales, así como otras enseñanzas, fueron instruidas, explicadas e inclusive coleccionadas en forma de libro para la sociedad durante la misión del Profeta del Islam y durante la época que los Infalibles Imâmes (hasta el año 260 H.L./874 d.C.) estuvieron presentes. Durante este período, a pesar de que la presión de los rebeldes y enemigos era mucha, sin embargo, nuestros Inmaculados Imâmes (P) aprovecharon las oportunidades para explicar los asuntos del Islam desde sus diferentes perspectivas, los diferentes preceptos islámicos fueron tan minuciosamente explicados que cuentan con la fuerza de un plan completo para instituir un gran gobierno mundial, y en esto no existe duda alguna.
Por otra parte, el ejemplo de un gobierno perfecto se llevó a cabo por parte del Mensajero del Islam (BP) y de ‘Alî el Príncipe de los Creyentes (P), para que la humanidad conociese su belleza y atracciones, y rechazase todo aquello que no fuese islámico. Por lo tanto, el día en que Al-Mahdî (P) tomó el imâmato, Dios había preparado perfectamente el terreno para un gobierno mundial; la ley y los preceptos islámicos se encontraban listas y compiladas en un libro, y el ejemplo de la justicia del Islam lo habían experimentado en forma práctica; no obstante la gente del mundo no estaba preparada para aceptar un gobierno como éste, si lo hubiese estado, entonces el Imâm no se hubiese ocultado y hubiese implantado la ley divina y el gobierno de la justicia islámica en todo el mundo. Entonces es posible que por ello se ocultó, y por ello la Ocultación Menor se convirtió en Ocultación Mayor y aún continúa, y el Imâm de la Época (P) aparecerá cuando la gente actual no de la espalada ni rechace su gobierno al igual que lo hizo la gente en el pasado y desde cualquier punto de vista esté preparada para aceptarlo.
El difunto “Jâÿah Nasîr Ad-Dîn Tûsî” escribió: “La ocultación del Imâm Al-Mahdî (P) no fue por orden de Dios ni por decisión de él mismo, sino que fue por culpa de los mukalifîn (las personas que deben cumplir con sus responsabilidades religiosas) y la gente, y como consecuencia del temor que sentían hacia los rebeldes y tiranos y el desobedecimiento al Imâm por parte de la gente, entonces en el momento que desaparezcan estas causas de la ocultación, será realizada la aparición”.
Claro está que la ocultación se llevó a cabo con la Sabiduría de Dios y nosotros desconocemos la totalidad de sus secretos, empero es posible que el secreto principal de la ocultación sea este asunto.
El desobedecimiento y la rebeldía de la sociedad durante el imâmato de once de los Inmaculados era una experiencia, y durante este tiempo fue evidente el quebrantamiento y la falta de protección de la gente hacia los Imâmes, y no había duda alguna de que la gente rechazaba estar bajo la protección de un gobierno islámico justo. En una situación como esta, la ocultación se convierte en un asunto natural, y la aparición y estancia del Imâm en la sociedad solicita de una pregunta: “¿Por qué el Imâm deberá estar presente en la sociedad?” El Imâm estará oculto y cumplirá con sus deberes en forma secreta hasta que esté preparado el terreno para su aparición, entonces aparecerá, y permitirá que muchos de sus amantes lo visiten y ayuden:
 إِنَّ اللَّهَ لا يُغَيِّرُ ما بِقَوْمٍ حَتَّى يُغَيِّرُوا ما بِأَنْفُسِهِمْ 
“Ciertamente Al.lah no cambia la condición de un pueblo hasta que ellos cambian su propia condición”.
Este misterio quedará sin descifrar hasta el día de la aparición, entonces las personas del mundo comprenderán que la causa de la ocultación se encontraba en ellas mismas y lo habían pasado inadvertido, y si antes se hubiesen preparado, el Imâm hubiese aparecido para ellos. Sin embargo, no habían resuelto el reformarse y prepararse, y se inclinaron hacia diferentes regimenes y creyeron que los regimenes corruptos existentes podrían resolver los problemas de la gente, o los organismos y las conferencias lujosas podrían solucionar algo para el pueblo.
Claro está el que digamos que la gente es la que ocasionó la ocultación del Imâm, no quiere decir que todos hayan tenido que ver en esta falta, sino que, se refiere al límite requerido para la aparición del Imâm. Es evidente que muchos de los meritorios siempre estuvieron y están listos para la aparición, no obstante, la sociedad no está preparada para esto, y la sociedad que carezca de esta preparación naturalmente errará y se opondrá a su gobierno. Por ello la ocultación continúa, y Dios a través de ésta protege al Imâm de la Época (P) de ser asesinado, ya que, en caso de que aparezca antes de lo prometido, lo matarán y no podrá triunfar en la realización de su misión divina, y no llegará a la realización de su propósito.
El difunto Abû Ÿa’far Muhammad Ibn Ia‘qûb Ibn Ishâq Al.Razí Al-Kulaînî (f. 328 H.L./939 d.C.) en su obra “Al-Kâfî” y el Shaîj At-Tûsî en la obra “Al-Gaîbat” registró de “Zarrârah” que dijo: “Me encontraba con el Imâm As-Sâdiq (P) y lo escuché decir: “Habrá una ocultación para Al-Qâ’im (P) antes de su surgimiento”.
Le pregunté: “¿Por qué?”
El Imâm (P) señaló su vientre (queriendo insinuar que por temor a ser asesinado).
El Imâm Al-Qâ’im (P) —el Reformador— no reconoció ni reconoce ningún gobierno, ni siquiera en forma disimulada, ni tampoco a sido comisionado para que en esta misma forma acepte a un gobernador o rey, y no estuvo ni estará bajo el dominio de ningún soberano tiránico; cuando aparezca no hará juramento de fidelidad hacia nadie, puesto que deberá actuar como lo que fue dispuso para él, y deberá establecer en la sociedad la religión de Dios en forma completa y sin ningún disimulo, temor ni consideración, por lo tanto, no hay lugar para realizar ningún pacto ni ser condescendiente con otros.
Así es como aparecerá con un antecedente muy claro y sin haberse hecho responsable de ninguna promesa a nadie, terminará con todos los gobiernos corruptos, y hará que el Islam domine a todo el Mundo.
La Ocultación Menor y Mayor
Después del martirio del undécimo Imâm (P), desde el año 260 hasta el año 329 H.L. (874-940 d.C.), o sea aproximadamente sesenta y nueve años lunares ocurrió la “Ocultación Menor” , y después de esta hasta hoy día y hasta el día en que aparezca el Imâm Al-Qâ’im (P) es considerada la “Ocultación Mayor”.
En la Ocultación Menor, la relación entre el Imâm y la gente no se interrumpió por completo, empero era limitada, y cada shiíe podía, por medio de uno de los delegados o representantes especiales que eran algunos de los grandes personajes de la Escuela Ash-Shî‘ah, hacer llegar sus preguntas y demás asuntos al Imâm (P), y por medio de ellos recibir una respuesta, así también en caso necesario podían ver al Imâm (P). Esta época puede ser considerada como el período para la preparación de la Ocultación Mayor en la cuál se interrumpió la conexión y la gente se vio obligada para resolver sus asuntos y otros a recurrir a sus “representantes generales”, o sea los fuqahâ (jurisconsultos) y los sabios de los preceptos religiosos del Islam.
Si la Ocultación Mayor hubiese ocurrido desde un principio y en una vez, posiblemente hubiese ocasionado la desviación del concepto de la gente y las mentes carecerían de la preparación necesaria para aceptarla, sin embargo, poco a poco y durante la Ocultación Menor, las mentes se prepararon y después comenzó la ocultación completa; y también la relación con el Imâm a través de los “representantes especiales” durante la Ocultación Menor y el que algunos de los shiíes se entrevistaron con el Imâm Al-Qâ’im (P) en esa época, evidenció aún más el nacimiento y la existencia de este honorable. En caso de que la Ocultación Mayor hubiese ocurrido sin este antecedente, posiblemente esta cuestión no hubiese sido tan lúcida, y para algunos hubiese sido causa de duda y ambigüedad. Dios Todopoderoso con Su Sabiduría hizo que la ocultación del Imâm de la Época (P) —al igual que desde antes el Profeta (BP) y los demás Imâmes (P) habían predicho— se llevase a cabo en dos formas: una ocultación pequeña y de un período más corto para preparar a la gente para una ocultación completa y ésta es llamada la “Ocultación Menor”, y después de ésta una ocultación grande y más larga que es llamada “Ocultación Mayor”; para que de esta forma los seguidores de Ahlul Baît (P) afirmasen su fe y seguimiento, no perdiesen su creencia respecto al Imâm (P) y se mantuviesen en espera de él y de la salvación divina; y durante la ocultación se aferrasen a la religión de Dios y se preparasen y cumpliesen con sus deberes religiosos hasta que llegue la Orden Divina respecto a la aparición y al levantamiento del Imâm de la Época (P), y lleguen a obtener la felicidad y salvación completa.
Los cuatro representantes
Durante la Ocultación Menor, cuatro de los sabios de la Escuela Ash-Shî‘ah fueron los representantes, emisarios y dirigentes del Imâm de la Época (P) que servían a este Inmaculado, a quienes les tenía completa confianza, y las respuestas del Imâm al margen de las cartas de los solicitantes eran entregadas a sus dueños a través de ellos.
Claro está además de estas cuatro personas, el Imâm (P) tenía representantes generales en las diferentes ciudades que, o por medio de uno de sus representantes especiales hacían llegar sus asuntos al Imâm de la Época (P) y el Imâm ordenaba por escrito, y les eran entregadas las respuestas de sus cartas por esta misma vía , o tal y como dijo el difunto Âîâtul.lah Saiîed Muhsin Amîn, la representación de estas cuatro persona era una representación absoluta y general, empero la representación de los demás era únicamente en un asunto en especial tales como: “Abû Al-Husaîn Muhammad Ibn Ÿa‘far Asadî”, “Ahmad Ibn Is.hâq Ash‘arî”, “Ibrâhîm Ibn Muhammad Hamdânî” y “Ahmad Ibn Hamzat Ibn Al-Iasa‘”.
Los cuatro representantes fueron:
1. El honorable Abû ‘Amr ‘Uzmân Ibn Sa‘îd ‘Amrî.
2. El honorable Abû Ÿa‘far Muhammad Ibn ‘Uzmân Ibn Sa‘îd ‘Amrî.
3. El honorable Abû Al-Qâsim Husaîn Ibn Ruh Nuwbajtî.
4. El honorable Abû Al-Hasan ‘Alî Ibn Muhammad Samarî.
1. Abû ‘Amr ‘Uzmân Ibn Sa‘îd ‘Amrî
Él era un hombre de confianza para la gente, y ocupaba una elevada jerarquía, había sido representante de los Imâmes Al-Hâdî(P) y Al-‘Askarî (P) , y según lo ordenado por el Imâm Al-Mahdî (P) fue el encargado del amortajamiento y funeral del undécimo Imâm. Él vivió en Samarra en la localidad de ‘Askar, y por ello también es llamado “‘Askarî”, y se ocupaba en vender aceite para que los comisionados de la corte no se enterasen de sus relaciones y servicios hacia el Imâm. Cuando se hizo difícil para los shiíes el comunicarse con el Imâm Al-‘Askarî (P), por medio de él eran enviados los bienes y otros al Imâm. Y Abû ‘Amr ‘Uzmân Ibn Sa‘îd colocaba las donaciones en un molde de aceite y así las hacía llegar al Imâm (P).
“Ahmad Ibn Is.hâq Qomî” relata: “Me encontraba con el Imâm Al-Hâdî (P) entonces le dije: “A veces me encuentro aquí y otras veces no, cuando estoy aquí no siempre puedo venir a visitarlo, ¿las palabras de quién puedo aceptar y las órdenes de quién puedo obedecer?”.
Respondió: “Abû ‘Amr (‘Uzmân Ibn Sa‘îd), es de mi confianza y hombre honesto. Aquello que os diga lo dice de mí, y aquello que os comunique lo ha comunicado de mi parte”.
Ahmad Ibn Is.hâq relata: “Después del martirio del Imâm Al-Hâdî (P) fui a visitar al Imâm Al-‘Askarî (P) y volví a realizar la misma pregunta. Este Imâm, al igual que su honorable padre, dijo:
“Abû ‘Amr fue el hombre de confianza y honesto del Imâm anterior y también es de mi confianza mientras esté con vida y después de mi muerte, aquello que os diga lo ha dicho de mi parte, y aquello que os haga llegar lo ha hecho llegar de parte”.
“Abû ‘Amr ‘Uzmân Ibn Sa‘îd” después de que el Imâm Al-‘Askarî (P) fue martirizado, por orden del Imâm de la Época (P) continuó siendo el representante, y los shiíes consultaban a él sus preguntas, y las respuestas del Imâm eran enviadas a través de él para la gente.
El fallecido “Muhaqiq Dâmâd” en su obra “Sirât Mustaqîm” registró que el Shaîj confidente ‘Uzmân Ibn Sa‘îd ‘Amrî cuenta que “Ibn Abî Gânim Qazvinî” dijo: “¡El Imâm Al-‘Askarî (P) falleció sin tener hijos!” Y lo shiíes discutieron con él entonces escribieron una carta al Imâm (P), una carta sin haber utilizado tinta, o sea con un cálamo seco escribieron sobre un papel blanco para que la respuesta a ésta fuese una señal y milagro; la contestación dada por el Imâm (P) fue la siguiente:
“En el nombre de Dios el Clemente el Misericordioso”
“Dios os proteja a vosotros y a nosotros de la perdición y corrupción. Nos ha llegado la noticia de que un grupo de entre vosotros duda respecto a la religión y al wilâîat (supremacía y gobierno) de su Walî ‘Amr o protector de los asuntos de los creyentes. Esta noticia nos ha molestado y entristecido, claro está este sentimiento es por vosotros no por nosotros, ya que Dios está con nosotros y la verdad es de nosotros. Aquél que se aleje de nosotros no provoca nuestro temor, nosotros fuimos educados y embellecidos por nuestro Creador, y nosotros educamos y embellecemos a la creación (nosotros nos beneficiamos de la Sabiduría Divina y la gente se beneficia de nuestra sabiduría). ¿Por qué os estáis sumergiendo en las dudas?, ¿acaso ignoráis que aquello que os llegó de vuestros Imâmes sucederá? (Los Imâmes anteriores dieron la noticia de que Al-Qâ’im -P- se ocultaría), ¿acaso no fuiste testigos de cómo Dios desde la era del Profeta Adán (P) hasta la era del último Imâm —Imâm Hasan Al-‘Askarî (P)— siempre colocó refugios para que la gente se dirija hacia ellos y signos que la gente por medio de éstos sea guiada. Cada vez que una bandera se ocultó otra bandera apareció, y cada vez que se apagó una estrella otra comenzó a brillar. ¿Acaso habéis supuesto que cuando Dios se llevó Consigo al Imâm anterior (undécimo Imâm) terminó con Su religión y terminó con el medio de comunicación entre Él y Su creación? ¡No!, ¡nunca fue ni será así hasta que llegue el Día de la Resurrección, y sea realizada la orden de Dios aunque a algunos les moleste! Entonces temed a Dios y alejaos de las dudas, y entregaos a nosotros, y permitid que nosotros dispongamos. Yo os he aconsejado, y Dios es testigo entre nosotros dos”.
‘Uzmân Ibn Sa‘îd antes de fallecer y por orden del Imâm de la Época (P) presentó a su hijo “Abû Ÿa‘far Muhammad Ibn ‘Uzmân” como su sucesor y representante del Imâm.
2. Abû Ÿa‘far Muhammad Ibn ‘Uzmân Ibn Sa‘îd ‘Amrî
“Muhammad Ibn ‘Uzmân” al igual que su padre fue uno de los grandes sabios de la Escuela Ash-Shî‘ah y por sus virtudes, justicia y honorabilidad, fue hombre de confianza y respetado por los shiíes. El Imâm Al-‘Askarî (P) también expresó su confianza y seguridad hacia él y hacia su padre. El difunto Shaîj At-Tûsî registra: “Los shiíes coincidían en que él era un hombre justo, virtuoso y depositario”.
Después del fallecimiento del primer “representante” el honorable “‘Uzmân Ibn Sa‘îd”, fue escrita una carta por el Imâm de la Época (P) respecto al fallecimiento de éste y la sucesión de su hijo “Muhammad” que su traducción es la siguiente:

Quinta Parte

“Todos somos de Dios y a Dios regresaremos”
“Nos entregamos a Sus órdenes y estamos complacidos con lo que Él predestina para nosotros. Tu padre vivió venturoso y falleció en buena forma. Dios le tenga clemencia y que se reúna con sus líderes y Señores (P). Siempre trató de desempeñar de la mejor forma sus servicios hacia ellos; y se esforzó en aquello que provocaba su aproximación hacia Dios, Querido y Glorioso sea, y hacia sus Imâmes (P). Dios mantenga su rostro alegre y fresco, y perdone sus equivocaciones”.
Y en otra parte de esta misma carta dijo:
“Dios te otorgue una gran recompensa y buena tranquilidad en las dificultades, tú has sufrido una gran pérdida y nosotros también la hemos sufrido, y su separación tanto a ti como a nosotros nos ha provocado la pena de la soledad y de haberlo perdido. Que Dios con su Clemencia lo mantenga alegre en su lugar de descanso eterno. La mayor felicidad para tu padre era el que Dios le otorgó un hijo como tú, que después de él fuese su sucesor y el heredero de sus asuntos. Y pide a Dios que sea compasivo con él y lo perdone, y yo agradezco a Dios. En verdad que los corazones (de la gente) están alegres y satisfechos por el puesto y jerarquía que te fue otorgado y por aquello que Dios colocó en ti y ante ti. Que Dios te ayude y te vuelva poderoso y firme, y te haga triunfar, y sea tu tutor, vigilante y guardián”.
“‘Abdul.lah Ibn Ÿa‘far Humaîry” relata: “Cuando ‘Uzmân Ibn Sa‘îd falleció nos llegó una carta con la misma letra con la que el Imâm nos escribía diciendo que “Abû Ÿa‘far” (Muhammad Ibn ‘Uzmân Ibn Sa‘îd ‘Amrî) había sido elegido como sucesor de su padre”.
Y también en otra carta el Imâm (P) al responder a algunas preguntas de “Is.hâq Ibn Ia‘qûb Kulaînî” escribió:
“Y Muhammad Ibn ‘Uzmân ‘Amrî, que Dios esté satisfecho de él y de su padre fallecido, en verdad que él es de mi confianza y sus escritos son mis escritos”.
“‘Abdul.lah Ibn Ÿa‘far Humaîry” expone: “Pregunté a Muhammad Ibn ‘Uzmân que si había visto en persona al Imâm de la Época (P). Me respondió: “¡Si! Mi última entrevista con él fue junto a La Ka‘bah, donde decía:
“¡Oh, Dios mío! Realiza aquello que nos habías prometido”.
Y también lo vi en “Mustaÿâr” que decía:
“¡Oh, Dios mío! Toma venganza de mis enemigos”.
Así también Muhammad Ibn ‘Uzmân dijo: “El Imâm de la Época (P) cada año se presenta en La Meca. Él ve y conoce a la gente, y la gente lo ve sin embargo no lo reconoce”.
Muhammad Ibn ‘Uzmân preparó una tumba para él, entonces la cubrió con una tela sobre la cuál estaban escritas unas aleyas coránicas y el nombre de los Imâmes (P). Todos los días se introducía en ésta, leía un ÿuz (una de las treinta partes que está dividido el Corán), y luego salía.
Este generoso estaba enterado desde antes del día en que fallecería, y en esa misma fecha expiró. Antes de que falleciese un grupo de los grandes sabios shiíes fueron a visitarlo y por orden del Imâm presentó a “Abû Al-Qâsim Husaîn Ibn Ruh Nuwbajtî” como su siguiente representante y el mediador entre la gente y el Imâm (P) y dijo: “Él es mi sucesor, recurran a él”.
El honorable Abû Ÿa‘far Muhammad Ibn ‘Uzmân Ibn Sa‘îd ‘Amrî (que Dios lo tenga en Su Gloria) falleció el año 305 H.L.(917-18 d.C.).
3. Abû Al-Qâsim Husaîn Ibn Ruh Nuwbajtî
El honorable Husaîn Ibn Ruh Nuwbajtî poseía una grandeza especial ante los simpatizantes y enemigos del Imâm (P) y era conocido como un hombre inteligente, perspicaz, abstinente y virtuoso, y todas las diferentes sectas religiosas lo aceptaban y respetaban. En la época del segundo representante Muhammad Ibn ‘Uzmân ‘Amrî y por orden de éste, él se hacía cargo de algunos asuntos.
Entre los seguidores especiales de Muhammad Ibn ‘Uzmân, “Ÿa‘far Ibn Ahmad Ibn Matîl Qomî” era el más intimo de entre los demás al grado que cuando Muhammad Ibn ‘Uzmân estaba cerca de fallecer, su comida era preparada en la casa de Ÿa‘far Ibn Ahmad y su padre. Y los seguidores del segundo representante daban la posibilidad de que Ÿa‘far Ibn Ahmad fuese elegido como el tercer representante. No obstante en los últimos momentos de vida de Muhammad Ibn ‘Uzmân, Ÿa‘far Ibn Ahmad se encontraba sentado en su cabecera y Husaîn Ibn Ruh en la parte baja de su lecho ; Muhammad Ibn ‘Uzmân se volteó hacia Ÿa‘far Ibn Ahmad y dijo: “He sido comisionado para entregar los asuntos a Abû Al-Qâsim Husaîn Ibn Ruh”.
Ÿa‘far Ibn Ahmad se levantó y tomando la mano de Husaîn Ibn Ruh lo hizo sentarse en la cabecera entonces él tomó lugar en la parte baja.
Fue escrita la siguiente carta por parte de Al-Qâ’im (P) respecto a Husaîn Ibn Ruh:
“Nosotros lo conocemos. Dios le muestre todo lo que es bueno y satisfactorio para Él, y lo ayude con Su Gracia. Estamos enterados de su escrito y tenemos confianza en él, y él ocupa una jerarquía ante nosotros que le dará satisfacción, Dios incremente Su Clemencia hacia él, que Dios es el guardián de todo y sobre todo, y agradezco al Dios que no tiene socio alguno, y las bendiciones de Dios sean para Su Enviado Muhammad (BP) y para su familia”.
Esta carta fue escrita el día 6 del mes de Shawwâl del año 305 H.L. (domingo 22 de marzo de 918 d.C.).
A “Abû Sahl Nuwbajtî” que era uno de los reconocidos oradores de Bagdad y jefe de la familia de Nuwbajtî, quien escribió numerosas obras le preguntaron: “¿Por qué la representación fue cedida al Shaîj Abû Al-Qâsim Husaîn Ibn Ruh y no a vos?”
Respondió: “Ellos (los Imâmes) son los más conocedores y aquello que eligen es lo mejor y más exacto, sin embargo, yo soy un hombre que se enfrenta al enemigo por medio del debate y en caso (de que fuese el representante del Imâm y) de que supiese el sitio donde se encuentra el Imâm de la Época (P), al igual que en estos momentos Abû Al-Qâsim Husaîn Ibn Ruh lo sabe (por ser su sucesor), y en alguna discusión con los opositores del Imâm respecto a éste Inmaculado me vea presionado, es posible que (no pueda contenerme y) lo revele. Empero Abû Al-Qâsim Husaîn Ibn Ruh en detener y guardar un secreto es así que suponiendo que si él hubiese escondido al Imâm (P) y los enemigos lo partiesen en pedazos con instrumentos filosos, el no lo revelaría”.
El honorable Abû Al-Qâsim Husaîn Ibn Ruh aproximadamente veintiún años desempeñó el puesto de representante, y antes de fallecer entregó por orden del Imâm los asuntos de la sucesión a Abû Al-Hasan ‘Alî Ibn Muhammad Samarî. Él falleció en el mes de Sha’bân del año 326 H.L. (junio 938 d.C.) y su tumba se encuentra en la Ciudad de Bagdad.
4. Abû Al-Hasan ‘Alî Ibn Muhammad Samarî
El escritor de la obra “Muntahâ Al-Maqâl” respecto al cuarto delegado o representante especial del Imâm el honorable “Abû Al-Hasan ‘Alî Ibn Muhammad Samarî” escribe: “La dignidad de su rango es tan elevada que no hay necesidad de describirla”.
Este honorable hombre por orden del Imâm (P) después de Husaîn Ibn Ruh se hizo cargo de la sucesión del Imâm (P) y atendió los asuntos de los shiíes.
El difunto Muhadiz Qomî registró: “En una ocasión Abû Al-Hasan Samarî a un grupo de sabios que se encontraban ante él dijo: “Dios los recompense por el sufrimiento de la pérdida de ‘Alî Ibn Bâbiwaîh Qomî, en este momento ha fallecido”.
Ellos apuntaron el mes, día y la hora. Dieciséis o diecisiete días después llegó la noticia de que en esa misma hora‘Alî Ibn Bâbiwaîh Qomî había muerto.
‘Alî Ibn Muhammad Samarî falleció el año 329 H.L./940 d.C. , y antes de morir un grupo de shiíes fue a verlo y le preguntaron: “¿Quién será tu sucesor?”
Respondió: “Yo no fui comisionado para heredar la sucesión a nadie”.
Y también enseñó a los shiíes la carta escrita por el Imâm Al-Qâ’im (P) a este respecto y ellos la copiaron. El contenido de esta decía:
“En el Nombre de Dios el Clemente el Misericordioso”
“¡Oh, ‘Alî Ibn Muhammad Samarî Dios en la pena que ocasionarás en tus hermanos te dará una alta jerarquía! Dentro de seis días fallecerás, entonces realiza los preparativos y no testamentes a nadie que sea tu sucesor en verdad “la Ocultación Mayor” ha iniciado y no será realizada la “Aparición” hasta que Dios Todopoderoso lo ordene. Esto sucederá después de un largo tiempo, y cuando los corazones se endurezcan, y la Tierra se llene de tiranía, y muy pronto un grupo vendrá a mis shiíes y dirá que me ha visto –y que tienen relación directa con el Imâm Ausente (P) y se presentarán como mis representantes especiales. Sabed que es un mentiroso y calumnioso aquél que pretenda esto (que pretenda ser el delegado y representante del Imâm –P- y sostenga que lo ha visto en persona) antes de la “llegada de Sufîânî” y antes de “Saîhah” (un ruido que sale del Cielo y será escuchado por todos los habitantes de la Tierra).
No hay poder ni fuerza sino en Dios, Altísimo, el Majestuoso”.
Y el sexto día el honorable Abû Al-Hasan Samarî falleció, y fue sepultado en la calle “Jalanÿî” junto al río “‘Ittâb”.
Los representantes especiales del Imâm (P) fueron de los más virtuosos y honorables hombres de su época, y contaban con la confianza de los shiíes. Durante todos los años de la “Ocultación Menor” los shiíes realizaban sus preguntas y exponían sus problemas a estos honorables hombres, y a través de ellos el Imâm (P) le respondía a la gente. En ese entonces este tipo de conexión era posible para todos, e inclusive algunos de los honorables pudieron visitar y entrevistarse directamente con el Imâm (P) a través de sus representantes.
Los prodigios y milagros realizados en ese período por parte del Imâm (P) a través de sus representantes especiales, provocó que los shiíes tuviesen más confianza en ellos. El difunto Shaîj At-Tûsî en su obra “Al-Ihtîyây” registra:
“Ninguno de los representantes especiales del Imâm de la Época (P) fue su representante a menos que él Imâm mismo lo hubiese ordenado directamente, determinado y colocado, y el representante anterior lo hubiese presentado a los demás. Y la Escuela Ash-Shî‘ah no aceptó la palabra de ninguno de ellos a menos que primero mostrasen un sigo y un milagro de esto por parte del Imâm (P) los cuales confirmasen sus palabras y la verdad de su sucesión…”.
De cualquier forma, al terminar la “Ocultación Menor”, comenzó la “Ocultación Mayor” y aun continúa. En la época de la Ocultación Menor, la gente podía a través de los representantes especiales del Imâm (P) obtener una respuesta directa de éste Inmaculado a sus preguntas, sin embargo, hoy en día es imposible, y la gente deberá preguntar a los “representantes generales” y recibir una respuesta de ellos respecto a sus dudas y asuntos, ya que tomando en cuenta la especialidad que tienen y también las narraciones existentes, su punto de vista de ellos y su juicio son una prueba. El difunto “Kash.shî” registra: “Una orden fue dada por el Imâm (P) en la cual había dictaminado:
“No existe ninguna excusa para ninguno de nuestros seguidores y amigos en cuanto a hacer que la gente dude en aquello que trasmiten de nosotros nuestras personas de confianza, deberán saber que nosotros les trasmitimos y dimos nuestros secretos”.
Y también los difuntos “Shaîj At-Tûsî”, “Shaîj As-Sadûq” y el “Shaîj At-Tabarsî” relatan que “Is.hâq Ibn ‘Ammâr” dijo: “Mi señor, el Imâm Al-Mahdî (P) respecto a las obligaciones que tienen los shiíes en el período de la Ocultación dijo:
“En los sucesos y acontecimientos que suceden, pregunten a los cronistas de nuestras narraciones que ellos son mi prueba para vosotros y yo soy la prueba de Dios para ellos”.
El difunto At-Tabarsî en su obra “Al-Ihtiÿâÿ” relata del Imâm As-Sâdiq (P) que dijo:
“Es obligatorio imitar a cada uno de los fuqahâ (jurisconsultos) que cuide a su alma concupiscente y cuide de su religión, y se oponga a sus deseos y antojos, y obedezca las órdenes de su señor (o sea los Inmaculados Imâmes)”.
Por ello todos los musulmanes durante la Ocultación Mayor se encuentran bajo la dirección de el “Walî faqîh” (o protector y guardián jurisconsulto) y deberán aceptar sus dictámenes y practicarlos, aunque el permiso de dar un dictamen, sentencia o un juicio que tiene el jurisconsulto fue determinado para éstos desde antes por parte de los Inmaculados Imâmes, sin embargo, el puesto de Marÿa‘ (supremo religioso y sabio capacitado para ser una autoridad religiosa) y la autoridad de los fuqahâ (jurisconsultos religioso) islámicos en forma oficial comenzó en esta fecha y continuará hasta la aparición del Imâm(P).
Los efectos positivos y negativos de la Ocultación
La fe en el Imâm Al-Mahdî (P) causa el perfeccionamiento del pensamiento y de la esperanza. La fe en el Imâm Prometido(P) y la espera de que posiblemente en cualquier momento aparezca este Inmaculado provoca en lo más profundo de los meritorios y puros de corazón un efecto de perfección; ellos se preparan y se alejan de cualquier tiranía y trasgresión, y se apegan a la justicia y hermandad para que puedan lograr la ayuda del Imâm (P) y puedan verlo, y visitarlo personalmente, y no se quemen en el fuego por su alejamiento de él y por la insatisfacción de este Inmaculado hacia ellos. La fe en el Imâm Al-Mahdî (P), el Imâm (P) que no se ha puesto a la disposición de ningún gobierno opresor o corrupto, provoca en sus seguidores un sentimiento de oposición y resistencia ante cualquier dictador y rebelde, no dejándose dominar por ellos y rechazándolos.
La fe en la aparición de este Inmaculado no debe ocasionar el que los musulmanes dejen los asuntos sin resolver ni para el futuro, se retrasen en solucionar éstos, acepten el dominio de los incrédulos e indignos, eviten los esfuerzos en el sendero del avance en la ciencia e industria y no realicen reformas sociales.
Es erróneo pensar que la fe en el Imâm de la Época (P) provoca negligencia y descuido. ¿Acaso los Inmaculados Imâmes y sus discípulos valerosos y fieles a ellos, no tenían fe en el Imâm de la Época (P)?, ¿acaso los grandes sabios del Islam no lo aceptaban a éste? De cualquier forma no dejaban de esforzarse y para exaltar la palabra del Islam no se detenían en realizar cualquier sacrificio. Nunca mostraban indiferencia ante sus obligaciones, cumplían con sus difíciles deberes, y con interés llevaban a cabo sus proyectos para su propio avance.
Los musulmanes al principio del Islam habían escuchado del querido Profeta (BP) que el Islam progresaría y que alcanzarían grandes victorias, no obstante estas buenas noticias no provocaron negligencia ni antipatía en ellos, sino que incrementaron sus esfuerzos, y llegaron a obtener sus objetivos con la ayuda mutua y devoción.
Hoy día los musulmanes también están a cargo de grandes responsabilidades las cuales deberán llevar a su fin con perseverancia, deberán conocer la situación y aprovechar las oportunidades de la mejor forma posible, estar siempre presentes en la escena, detener las acciones ilícitas, aconsejar las buenas acciones, evitar la influencia del enemigo, defender al Islam y a los musulmanes ante las agresiones de creencias, económicas, políticas y militares del enemigo, y mientras estén mejor y más preparados y perfeccionados podrán estabilizar en sí mismos la capacidad de comprender y asistir al Imâm de la Época (P) y ser agraciados por su favor, y podrán esforzarse para preparar mejor el terreno para la aparición de este Inmaculado.
‘Alî el Príncipe de los Creyentes (P) relata del generoso Profeta del Islam:
“La espera del surgimiento del Imâm Al-Mahdî (P) es el mejor culto”.
Y también el cuarto de los Inmaculados Imâmes, Zaînul ‘Abidîn (P) dijo:
“La Ocultación del duodécimo Imâm (P) será muy larga, y las personas que durante su ocultación aceptan su Imâmato y están en espera de su aparición, serán mejores que los hombres de cualquier otra época, ya que Dios Todopoderoso les otorgó a ellas un gran intelecto, entendimiento y sabiduría que la época de la ocultación para éstas será igual a la época en que el Imâm se encuentre presente. Y Dios en esa época las colocó en el nivel que ocupan los muhaÿidûn (aquellos que hacen guerra santa) que ayudaban al Profeta del Islam (BP), ellos realmente son sinceros y en verdad son nuestros shiíes, y son aquellos que en secreto invitan a la gente hacia Dios”.
Y dijo:
“Esperar la aparición del Imâm es la recompensa más grande”.
El difunto Âîîatul.lah Saiîed Sadr Ad-Dîn Sadr registra:
“La espera es el cuidado de lo adquirido y la realización de los mandatos. Es manifiesto que las señales de la espera de la aparición del Imâm Al-Mahdî (P) es la reforma de sí mismo y de la sociedad, en especial la sociedad Ash-Shî‘ah, de la siguiente forma:
1. La espera es una práctica y disciplina de sí mismo importante para el espíritu del hombre al grado que se ha dicho: “La espera es más difícil que la muerte”. Y lo necesario para la espera es utilizar la fuerza del entendimiento, y poner atención y centrar esta fuerza en el sujeto que es causa de esta espera, y esto lleva en sí dos beneficios:
A) El poder del entendimiento del hombre provoca el incremento de la fuerza del acto.
B) El hombre adquiere el poder de centrar sus sentidos y su fuerza en un solo asunto.
Estos dos beneficios pueden ser considerados los principales que el hombre necesita tanto en esta como en la otra vida.
2. La espera provoca que el hombre pueda soportar los desastres y las dificultades, ya que sabe que podrán ser compensados y solucionados, y qué gran diferencia existe entre el desastre que el hombre sabe que será compensado y se solucionará, y el desastre que no sabe lo que sucederá; en especial si la compensación y solución posiblemente se encuentren próximas. El Imâm Al-Mahdî (P) con su aparición llenará el mundo de justicia y equidad “y terminará con todas las desgracias”.
3. Durante la espera es necesario que el hombre no únicamente tenga un gran deseo e interés de pertenecer al grupo de los compañeros cercanos y ser uno de sus shiíes, sino de ser uno de los ayudantes y principales de Al-Mahdî (P), y este interés necesita de esfuerzos para reformar el alma y purificar la moral para llegar a alcanzar la dignidad de poder entrevistarse con él y hacer ÿihâd (guerra santa) a su lado. Así es, la espera necesita de una moral y comportamiento islámico que hoy día escasea en nuestra sociedad.
4. La espera, al igual que provoca la reforma del alma de un hombre y de los demás, suscita que éste haga los preparativos preliminares y las condiciones que provoquen la victoria del Imâm Al-Mahdî (P) sobre los enemigos, y lo necesario para este propósito en especial es la adquisición de la ciencia religiosa e industrial ya que se ha evidenciado que este Inmaculado saldrá victorioso ante sus enemigos de un enfrentamiento ordinario. Estos son algunas de las señales de la verdadera espera”.
El difunto “Mudzaffar” escribió: “La espera del Reformador del Mundo Imâm Al-Mahdî (P) no significa que rechacemos las obligaciones y coloquemos una mano sobre otra sin realizar ningún esfuerzo, principalmente en lo que se refiere a las obligaciones religiosas tales como el ÿihâd en la ejecución de los mandatos religiosos, aconsejar las buenas acciones y reprobar lo prohibido, ya que el musulmán de cualquier forma tiene la obligación de cumplir con los preceptos divinos y de caminar por el sendero recto, y hasta donde le sea posible deberá aconsejar las buenas acciones y reprobar lo prohibido, y no es recomendable que disculpándose con el pretexto de la espera de “el Reformador” deje de realizar sus obligaciones; la espera no quita ninguna obligación del musulmán y no deja ninguna práctica para más tarde”.
Es por ello que es evidente que los shiíes en la época de la ocultación también se encuentran en una gran prueba, y deberán por un lado cuidar de su religión y por otro programar el terreno para estar bajo la dirección de este Inmaculado y ayudar al Islam; y mucha gente no saldrá victoriosa en esta prueba.
“Ÿâbir Ÿa‘fî” dice: “Pregunté al Imâm Al-Bâqir (P): “¿Cuándo vendrá vuestro Salvador (P)?”
Dijo: “¡Qué lejos!, ¡qué lejos! Nuestro Salvador (P) no vendrá hasta que no seáis separados los buenos de los malos, entonces ¡separaos! (el Imâm repitió esta frase tres veces) para que los hombres malos se vayan y los buenos queden”.
Así es, la espera tiene la propiedad de que después de que el hombre haya realizado sus obligaciones y se haya ofrecido y esforzado, no tendrá el sentimiento de desesperanza y estará en espera y esperanzado de la llegada de “el Salvador (P)”.
Otra de las señales importantes de la ocultación es que la humanidad en esa época utilizará sus fuerzas, y por medio de la experiencia que adquiera entenderá que careciendo de la revelación e inspiración así como de las ayudas invisibles, no podrá hacer llegar a la caravana de la humanidad a su destino principal y final, que es “la cercanía a Dios”, y finalmente deberá entregarse ante la revelación y las enseñanzas divinas y celestiales.

Sexta Parte

Los beneficios de la existencia del Imâm durante la Ocultación
Algunas personas que no están bien enteradas de la filosofía de la existencia del Inmaculado Imâm (P) preguntan: ¿Qué beneficio tiene el Imâm durante la ocultación? Ellos ignoran que el propósito de la creación del Universo se perfecciona cuando existe la “Inmaculada Evidencia de Dios”, para que por medio de su sabiduría completa respecto a Dios, lo adore desde la proximidad.
Los ángeles protestaron por la creación del hombre y comparaban sus corrupciones con sus obediencias, y no veían el objetivo de la creación del hombre y dijeron:
أَ تَجْعَلُ فِيها مَنْ يُفْسِدُ فِيها وَ يَسْفِكُ الدِّماءَ وَ نَحْنُ نُسَبِّحُ بِحَمْدِكَ وَ نُقَدِّسُ لَكَ
“¿Colocarás en ella a uno que siembre la discordia y derrame sangre? Y celebraremos Tu alabanza y encomiamos Tu santidad”.
Dios los persuadió y tranquilizó al mostrarles la sabiduría y el conocimiento de Adán (P) respecto a la verdad del Mundo y del Mundo de los Ángeles —que finalmente provoca la sabiduría total hacia Dios y la devoción y culto hacia Él—.
Cuando Adán (P) por orden de Dios mostró a los ángeles su ciencia, y cuando ellos conocieron la verdad de la existencia de las “Pruebas Divinas” y el alto rango de éstas ante Dios comprendieron que las alabanzas y santificaciones de los ángeles no pueden compararse con las alabanzas y santificaciones de los guardianes y pruebas de Dios sobre la Tierra. Y ya que éstos sobresalientes son del género humano la creación de los humanos fue una creación digna y oportuna, y preferente entre las demás creaciones.
Entonces la creación de estos sobresalientes es lo que hace que sea persuasible la filosofía de la creación, y todos los ángeles ceden ante esto ya que la adoración de los sobresalientes es sin igual, y ninguna adoración puede igualarse a la suya. Y tal y como la existencia de las “Pruebas Divinas” fue convincente para el inicio de la creación y la aparición de un espécimen de humano, también será convincente para la continuación de la existencia y duración de una cadena de humanos, y deberá existir siempre en la sociedad humana “la Prueba Divina”. Si poseemos el favor de la existencia es únicamente por la existencia de estos sobresalientes y si ellos no hubiesen sido creados, nosotros tampoco lo hubiésemos sido, y en estos momentos que existimos si alguno de ellos no estuviese, regresaríamos nuevamente a la nada. Por lo tanto las “Pruebas Divinas” no son benefactoras para nosotros únicamente en las ciencias divinas y en la sabiduría, sino que también su existencia nos beneficia y favorece a todos los humanos, y en verdad son una gracia para nosotros.
En la Salutación de Ÿâmi‘ah leemos:
“¡Oh, mis benefactores! Desconozco el grado en que puedo elogiaros e ignoro como puedo alabaros y como puedo describir y concebir vuestra jerarquía y valor, y vosotros sois las luces de los benevolentes y la guía de los buenos y las pruebas de Dios Poderoso, y Dios inició por vosotros y concluyó por vosotros, por vosotros envía la lluvia, y por vosotros sostiene el Cielo para que no caiga sobre la Tierra a menos que sea con Su Voluntad, y por vosotros termina con la tristeza”.
El Imâm Al-Kâdzim (P) relata de su generoso padre: “…Por el conocimiento y la adoración de nosotros en cuanto a Dios, se adora a Dios Amado y Glorioso, y en caso de que no estuviésemos nosotros, no se adoraría a Dios”.
Y en numerosas narraciones dijeron: “La Tierra nunca quedará vacía de un Imâm Impecable…”.
El Imâm Al-Bâqir (P) dijo: “¡Juro por Dios!, que la Tierra desde el momento en que Dios quitó la vida a Adán (P) no la ha dejado sola, a menos que en ella hubiese un Imâm que guiase a la gente hacia Él, y él hubiese sido la prueba de Dios para la gente. Y la Tierra no quedará sola y sin Imâm que sea la prueba y evidencia de Dios para la gente”.
Otra cuestión es la guía espiritual del Imâm (P); el Imâm Impecable al igual que es guía en las cuestiones externas, también lo es en las cuestiones de la vida espiritual, y nuestros actos verdaderos progresan con su guía. Dios en su Sagrado Libro dice:
وَ جَعَلْناهُمْ أَئِمَّةً يَهْدُونَ بِأَمْرِنا وَ أَوْحَيْنا إِلَيْهِمْ فِعْلَ الْخَيْراتِ
“Y Nosotros los hicimos dirigentes (Imâmes) que guiaban (a la gente) por Nuestro mandato, y les revelamos cómo hacer el bien”.
Y también en otra aleya dice:
وَ جَعَلْنا مِنْهُمْ أَئِمَّةً يَهْدُونَ بِأَمْرِنا لَمَّا صَبَرُوا
“Y Nosotros hicimos dirigentes (Imâmes) entre ellos para guiar bajo Nuestro mandato cuando fueran pacientes”.
El sabio ‘Al.lâmah Tabâtabâ’î escribió: “De este tipo de aleyas se deduce que el Imâm además de la guía y dirección externa, tiene un tipo de guía y atracción espiritual que su origen surge del mundo de las órdenes y de la castidad, y por medio de la verdad, la luminosidad y el interior de su esencia influye y domina los corazones dignos de la gente, y los atrae hacia el grado de la perfección y hacia el límite de la creación”.
Y también dice: “Y aquellos que objetan que los shiíes consideran necesaria la existencia de un Imâm para que explique los preceptos religiosos y la verdad de la religión, así como para que guíe a la gente, entonces, la ocultación del Imâm (P) contradice este propósito, ya que el Imâm que como resultado de su ocultación, la gente no pueda tener contacto con él, no tiene ningún beneficio… Ellos no han entendido el verdadero significado del “Imâmato”. En el capítulo de “Imâmato” quedó claro que la obligación del Imâm no únicamente es expresar los conocimientos y la guía aparente de la gente, y el Imâm tal y como tiene la obligación de guiar externamente a la gente, también tiene la obligación de guiar y liderar el interior de los actos de ésta, siendo él quien nivela la vida espiritual de la gente y la verdad de los actos la lleva hacia Dios. Es evidente que en este caso no influye en la gente la presencia o no del Imâm, y el Imâm en forma interna influye en las almas y las domina a pesar de que no puede ser visto con los ojos externos de la gente, y su existencia siempre es necesaria a pesar de que no ha llegado el momento de su aparición ni de su reforma mundial”.
El difunto Jâÿah Nasîr Ad Dîn At-Tûsî (en paz descanse) expone: “La existencia del Imâm (P) es un favor y la posesión de los asuntos por parte de él es otro favor, y nosotros somos los que no permitimos que se posesione de los asuntos.
El Sol, que todos aceptan que beneficia al hombre, si la gente se resguarda de éste, no es culpa del Sol, la culpa es de los actos de la misma gente porque se escondió de éste y se resguardó de sus rayos. Y no deberán suponer que no llevan ningún beneficio del Sol ya que en caso de que el Sol no existiese, la gente inclusive en sus refugios no existiría, y el mismo Sol del cual se resguardaron y ocultaron de los rayos directos de éste, fue el que preparó para ellos el trabajo, la comida y la vida”.
Así también en las narraciones islámicas el Imâm de la Época (P) ha sido comparado con el Sol detrás de las nubes. “Sulaîmân A‘mash” preguntó al Imâm As-Sâdiq (P): “¿Cómo aprovecha la gente de la Prueba de Dios que se encuentra ausente?”
Respondió: “Al igual que se beneficia del Sol cuando se encuentra detrás de las nubes”.
Y también “Ÿâbir Ibn ‘Abdul.lah Ansarî” preguntó al Mensajero del Islam (BP): “¿Acaso los shiíes se benefician del Imâm de la Época (P) durante su ausencia?”
Respondió: “¡Si! Juro por Él que me eligió profeta, la gente ve por su luminosidad, y se beneficia de su guía al igual que se beneficia del Sol aunque se encuentre oculto detrás de las nubes”.
Además de esto el Imâm de la Época (P) cada año está presente en la ceremonia del Haÿÿ o peregrinación y transita en las reuniones y agrupaciones, y muchas veces resuelve los problemas de algunos musulmanes en forma directa o a través de un intercesor, e inclusive es posible que a veces la gente lo vea, pero no lo conozca, no obstante, el Imâm de la Época (P) los ve y los conoce, y en ocasiones agracia con su favor a algunos de los benevolentes y meritorios, y mucha gente durante la Ocultación Menor y Mayor han visitado a este Inmaculado, y ha visto milagros y prodigios de este gran hombre, y han sido resueltos sus problemas.
El difunto Âîîatul.lah Saiîed Sadr Ad-Dîn Sadr escribe:
“Los libros de hadîz y noticias nos comunican que un grupo lo vio durante la época de la Ocultación e inclusive fue a visitarlo. Y esto no se contradice con lo que se ha dicho anteriormente de que debe rechazarse a aquél que diga que lo ha visto, ya que la intención de esa narración —desde el punto de vista de As-Sadr— es que debe rechazarse a aquél que diga que es uno de sus representantes”.
Que tantas preguntas son las que el Imâm (P) durante la Ocultación Mayor ha respondido, y que tantos problemas religiosos y materiales ha resuelto para la gente, y que tantos enfermos ha curado, y que tantos indigentes ha auxiliado, y que tantos extraviados ha guiado, y que tantos sedientos ha saciado, y que tantos débiles ha ayudado.
Estos libros y libretas han sido escritos en diferentes épocas y en diferentes puntos del mundo por el puño y mano de personas de confianza que no se conocían entre sí, y en ellos han sido registrados innumerables sucesos que son testigos de nuestras palabras, que es imposible contarlos, y muchas veces la persona al leerlos y al tener conocimiento completo de las especialidades y los testigos que los acompañan, han llega a obtener una certeza completa en estos”.

* * *

LOS MILAGROS DEL IMÂM (P) DURANTE LA OCULTACIÓN MENOR
Los prodigios y milagros realizados por el Imâm (P) durante el período de la Ocultación Menor provocaron firmeza en la fe de los shiíes en todos los lugares del mundo. Repetidas veces sucedió que sus seguidores desde las tierras lejanas y cercanas viajaron a Samarra y Bagdad, y por medio de los representantes especiales del Imâm (P) se entrevistaron con este Inmaculado, y fueron testigos de sus prodigios.
Los milagros realizados por el Imâm (P) durante esos años son tantos que mencionar todos estos, se necesitaría de un libro por separado. El difunto Shaîj At-Tûsî (descanse en paz) dice: “Es imposible numerar los milagros que fueron realizados por este Inmaculado durante la Ocultación”.
A continuación nos permitimos mencionar algunos de éstos como ejemplo:
1. “Isâ Ibn Nasr” relata: “Alî Ibn Saîmarîî” escribió una carta al Imâm solicitándole una mortaja para sí mismo. Llegó la respuesta: “Tú la necesitarás el año ochenta (280 H.L./893 d.C., o a los ochenta años)”. Y él —al igual que el Imâm (P) había predicho—falleció el año ochenta. Antes de su muerte el Imâm Al-Mahdî (P) le envió una mortaja”.
2. “‘Alî Ibn Muhammad” cuenta: “Llegó una orden de parte del Imâm (P) prohibiendo a los shiíes que visitaran las tumbas de los Imâmes en Kazimayn y Karbalá. Habían transcurrido apenas algunos meses que el ministro del Califa mandó traer a “Bâqtânî” y le dijo: “Visita a los Banî Furât (que eran parientes del ministro) y a los habitantes de “Burs” (lugar entre Hil.lah y Kufa) y diles que no visiten las tumbas de los Quraîshíes en Kazimayn ya que el Califa ordenó a sus delegados que apresen a aquél que vaya a visitarlas”.
3. Uno de los nietos de “Abû Ÿa‘far Muhammad Ibn ‘Uzmâm” —el segundo representante especial del Imâm— dice: “Un grupo de la familia de “Nuwajtî” tales como “Abû Al-Hasan Ibn Kazî Nuwajtî” y también “Umm Kulzûm” la hija de Abû Ÿa‘far Muhammad Ibn ‘Uzmân me relataron:
“Enviaron mercancías de Qom y de sus alrededores para Abû Ÿa‘far (el representante especial) para que las hiciese llegar al Imâm Oculto (P). Las trajeron a la casa de mi padre en Bagdad y cuando Abû Ÿa‘far llegó el portador entregó la mercancía que habían traído. Cuando el portador quiso retirarse Abû Ÿa‘far dijo: “Falta algo de lo que te encargaron que trajeras. ¿Dónde está?”
El portador respondió: “¡Mi Señor, yo le he entregado todo, y no he guardado nada para mí!”
Abû Ÿa‘far dijo: “Falta algo, busca en tú equipaje y recuerda aquello que te encargaron”.
El portador se fue y durante varios días trató de recordar, pensar y buscar, sin embargo, no recordó nada, ni tampoco los que lo acompañaban encontraron algo para ayudarlo. Regresó ante Abû Ÿa‘far y le dijo: “No ha quedado nada conmigo, y aquello que me fue encargado lo entregué a vos”.
Abû Ÿa‘far volvió a decir: “Te pregunto ¿qué sucedió con los dos vestidos sardânî (un tipo de vestido que se utiliza en una de las islas en el Mar de Magrib) que te dio tal persona?”
El hombre respondió: “¡Así es! ¡Juro por Dios que estás en lo cierto! ¡Los había olvidado por completo, y en estos momentos no recuerdo dónde los coloqué!”.
Se fue y nuevamente buscó en su equipaje, y también a todos aquellos que había llevado mercancía les pidió que buscaran, empero no pudieron encontrarlos.
Regresó a donde se encontraba Abû Ÿa‘far y le comunicó que los vestidos se habían perdido. Abû Ÿa‘far le informó: “Te digo que vayas con el hombre que vende algodón al cual le llevaste dos bultos de éste, y abre el bulto que sobre él esta escrito esto…, ahí dentro encontrarás los dos vestidos”.
El hombre al escuchar lo que decía Abû Ÿa‘far quedó maravillado y sorprendido, y él mismo fue y encontró los vestidos, los cuales entregó a Abû Ÿa‘far, y le dijo: “Yo los había olvidado, cuando cerraba el equipaje estos dos vestidos quedaron fuera y por ellos los coloqué dentro de uno de los bultos de algodón para que estuviesen más seguros.
El hombre a cualquier lugar que fue relató este suceso inexplicable que vio de Abû Ÿa‘far, suceso que únicamente puede ser realizado con la sabiduría de los Profetas y Imâmes otorgada por Dios a ellos. Él no conocía a Abû Ÿa‘far y sólo fue el portador de la mercancía enviada a él, al igual que los

Séptima Parte

comerciante envían por medio de portadores seguros y de confianza sus productos a los compradores; y el hombre no entregó a Abû Ÿa‘far lista alguna de la mercancía ya que carecía de esta, puesto que la situación que reinaba desde la época de Al-Mu‘tadid Al-‘Abbâsî había sido muy difícil, y mucha gente había sido muerta por sus delegados. Por ello los asuntos del Imâm se llevaban en secreto y a través de personas especiales, y los portadores ignoraban lo que era enviado a Abû Ÿa‘far. Generalmente se les decía que llevaran tal mercancía y la entregaran a tal persona, sin que lo enteraran de su contenido o la acompañaran con una carta, para que así quedasen de incógnito los nombres de las personas que las enviaban”.
4. “Muhammad Ibn Ibrâhîm Ibn Mahzîâr Ahwâzî” relata: “Cuando falleció el Imâm Abû Muhammad Al-‘Askarî (P) me invadió la duda (respeto a la existencia del Imâm Oculto -P-) y hasta ese momento habían traído a mi padre gran mercancía y capital (de la parte correspondiente al Imâm y otros). Mi padre lo envió a la costa para remitirlo por transporte marítimo, y yo acompañé a mi padre para despedirlo, en ese momento lo invadió un gran dolor y me dijo: “¡Hijo mío, regrésame, regrésame, que ha llegado mi muerte! Teme respecto a esta mercancía”. Y después de testamentar falleció.
Me dije a mí mismo: “Mi padre no era un hombre que testamentara algo falso. Llevaré esta carga a Irak y alquilaré una casa en las orillas del río y no avisaré a nadie de mi estancia en esa ciudad, si sucede algo similar a lo sucedido en la época del Imâm Al-‘Askarî (P) entonces entregaré los bienes, de lo contrario los repartiré entre los pobres”.
Llegué a Irak y alquilé una casa a la orilla del río. Después de unos días llegó un enviado y me entregó una carta que decía:
“¡Oh, Abû Muhammad! Has traído contigo tal y tal mercancía y dentro de ésta has escondido esto y esto”. Y describía todo lo que yo había traído e inclusive aquello que yo ignoraba que había.
Entregue los bienes al encargado y me quedé unos días más en ese sitio, y nadie volvió a preguntar por mí entonces la tristeza me invadió. Poco después llegó otra carta que decía:
“¡Agradece a Dios! Te hemos nombrado sucesor de tu padre”.
5. “Hasan Ibn Fadl Yamânî” expone: “Llegue a Samarra. El Imâm (P) me envió una bolsa que contenía algunos dinares y dos telas. Las envié de regreso y me dije: “¿Es éste el valor de mi jerarquía ante ellos?” Y me invadió el orgullo. Después me arrepentí y escribí una carta disculpándome, y estando a solas me dije: “¡Juro por Dios que en caso de que me envíe nuevamente la bolsa de dinares, no la abriré ni tampoco los gastaré hasta que la lleve a mi padre que él es más inteligente!”
El Imâm envió un recado al comisionado que antes había venido a mi casa y había traído la bolsa de dinares y las telas diciendo que: “Te equivocaste, ¿por qué no le dijiste que a veces hacemos esto con nuestros amigos y seguidores, y otras veces ellos nos piden cosas así para guardarlo como una bendición?”
Y para mi trajeron un mensaje diciendo: “¡Te equivocaste al haber rechazado nuestro regalo y nuestro favor! Y ya que pediste perdón a Dios, Él te lo ha concedido, y ya que decidiste y prometiste no tomar las monedas ni gastarlas en el viaje, por ello no te las enviamos de nuevo, sin embargo, la tela la necesitarás cuando entres en estado de muhrim (la utilices cuando vayas a la peregrinación)…”.
6. “Muhammad Ibn Sûrah Qomî” que fue uno de los grandes sabios de la Ciudad de Qom, narra: “‘Alî Ibn Husaîn Bâbiwaîh se casó con su prima paterna (la hija de Muhammad Ibn Mûsâ Bâbiwaîh), sin embargo no tuvieron hijos. Él escribió una carta a —el tercero de los representantes especiales del Imâm— el honorable Husaîn Ibn Ruh y le pidió que solicitara al Imâm que suplicara por que Dios le concediese hijos faqih (jurisconsultos).
Llegó un mensaje del Imâm (P) anunciándole que él no tendría hijos de su esposa actual, pero que muy pronto sería dueño de un a kanîz (esclava) daîlamî (de la región del norte de Irán), y de ella tendría dos hijos que serían faqih.
Ibn Bâbiwaîh tuvo tres hijos “Muhammad” , “Husaîn” y “Hasan”; y Muhammad y Husaîn fueron dos jurisconsultos de muy buena memoria que aprendieron asuntos que ninguna de las personas de Qom había memorizado, y su hermano Hasan, que fue el segundo hijo, pasaba venerando a Dios y no amistaba con la gente, ni tampoco se benefició de la jurisprudencia islámica.
La gente quedaba maravillada por la buena memoria de Abû Ÿa‘far (Muhammad) y de Abû ‘Abdul.lah (Husaîn) los dos hijos de ‘Alî Ibn Husaîn Bâbiwaîh cuando trasmitían narraciones les decía: “Esta jerarquía la habéis obtenido gracias a la súplica que hizo el Imâm de la Época (P) por vosotros”. Tema conocido entre la gente de la Ciudad de Qom.
La visita al Imâm
El difunto Shaîj At-Tabarsî en su obra “I‘lâmul Warâ” nombra a un grupo de aquellos que vieron en persona y experimentaron los milagros del Imâm de la Época (P), y dice: “Trece de éstos fueron delegados y servidores del Imâm (P) en las Ciudades de Bagdad y Kufa, Ahvaz, Qom, Hamadán, Reyy, Azerbaiÿân y Nishapur, y aproximadamente cincuenta personas de las Ciudades de Bagdad, Hamdân, Dînawar, Isfahân, Saîmarah, Reyy, Qom, Qazvîn y otras”.
El fallecido “Haÿÿî Nûrî” –uno de los grandes sabios que vivió a principio del siglo XIV H.L. y autor de la obra fiable “Mustadrak Al-Wasâ’il” —en su acreditada obra “Naÿm Al-Zâqib”— menciona a ciento veinte personas más que las que nombra el difunto Shaîj At-Tabarsî en su obra que, o vieron en persona al Imâm Al-Mahdî (P) o vieron algún milagro de él o se vieron agraciados con estas dos, y dice: “Tal vez la mayoría de ellos fueron de las personas honradas con estos dos favores, y los sucesos y sus historias, gracias a Dios, se encuentran registradas en la obra de “As.hâb” con diferentes documentos fiables existentes que las respalden. Este argumento es conocido por todos, de tal forma que ninguna persona que sea justa y que conozca a los autores de estas obras, así como su jerarquía, abstinencia, virtudes, reputación y el cuidado que tuvieron para registrar los sucesos fiables, puede dudar de la cadena in-interrumpida espiritual que las respalda y de la realización de este generoso; y por otra parte rechazar en forma total el que puedan ser falsos estos sucesos, ya que éstos son iguales a los milagros que realizaron los Inmaculados antepasados de éste honorable Imâm (P)”.
Algunos de los grandes sabios han recopilado en sus obras los nombres y sucesos de personas que durante la Ocultación Mayor fueron a visitar al Imâm de la Época (P) o vieron en persona o en sueño algún prodigio de este Inmaculado, que un ejemplo de éstos son los libros “Kashful Al-Astâr”, “Bihâr Al-Anwâr, t.XIII antigua impresión y t.LI nueva impresión” y “Dâr Al-Salâm”; y el difunto Haÿÿî Nûrî en la séptima parte de su obra “Naÿm Al-Zâqib” ha registrado cien sucesos. Al inicio de su obra está escrito:
“Aquello que mencionaremos en este capítulo son parte de los milagros de este Inmaculado, son suficientes y evidentes, y los documentos que los respaldan son fiables, seguros y claros, y si reflexionamos con la verdad en ellos no será necesario recurrir a los milagros y libros anteriores…”.
Y agrega: “Aquello que pudimos encontrar en las trasmisiones —de los cronistas de estos sucesos— fue verdad y convicción, y no podemos decir que trasmitieron cualquier palabra que escucharon, ya que todos ellos con la ayuda de Dios fueron sinceros y fiables en la transmisión, y muchos de ellos poseían una alta jerarquía y excelencia esplendorosa”.
Además de Haÿÿî Nûrî, el gran sabio “Lutful.lah Sâfy” registró algunos ejemplos en su obra “Isâlt Mahdawîat” de otros acontecimientos sucedidos a diferentes personas, y dice: “Ya que decidimos trasmitirlo en forma condensada, únicamente mencionaremos algunos milagros ocurridos en nuestra época”.
Nosotros también a continuación trasmitiremos uno de estos sucesos registrados en la valiosa obra “Naÿm Al-Zâqib” para que los lectores interesados recurran a las obras mencionadas:
“El virtuoso sabio “‘Alî Ibn Isâ Arbilî” en su obra “Kashful Gummah” registra: “Un grupo de veraces me informó que en la Ciudad de “Hil.lah” había fallecido una persona a la cuál no conocía llamada “Ismâ‘îl Ibn Îsâ Ibn Hasan Hurqulî”, que era originario de un pueblo llamado “Hurqul”. Su hijo Shams Ad-Dîn me relató:
“Mi padre me narró que cuando aún era joven en su muslo derecho le salió un tumor del tamaño de un puño, y cada estación de verano se le reventaba y salía de éste un humor espeso, blanco amarillento con sangre, y el dolor que sentía le impedía realizar cualquier actividad. Se dirigió hacia la ciudad de Hil.lah y fue a visitar a “Radî Ad-Dîn ‘Alî Ibn At-Tâwûs” para quejarse de su padecimiento. El Saiîed reunió a los cirujanos de Hil.lah, lo examinaron y dijeron: “Este tumor se encuentra sobre una de las venas principales, la única solución es que lo extirpemos, y en caso de que lo hagamos, corre el peligro de que la vena principal sea cortada, entonces Ismâ‘îl morirá. Esta operación es muy peligrosa, nosotros no nos arriesgamos”.
El Saiîed Ibn At-Tâwûs dijo a Ismâ‘îl: “Voy a ir Bagdad, quédate y nos vamos juntos, para que los médicos y cirujanos de Bagdad te examinen, tal vez ellos estén más preparados, y encuentren alguna solución”. Fueron a Bagdad y el Saiîed reunió a los médicos y todos ellos dijeron lo mismo y se disculparon. Entonces Ismâ‘îl entristeció. El Saiîed le dijo: “Dios Todopoderoso acepta tus rezos a pesar del humor que te hace impuro, y Dios te recompensará por la paciencia que muestres ante este sufrimiento”. Ismâ‘îl manifestó: “Si es así, me iré a Samarra y llevaré mi queja a los Imâmes de Dios”. Y se dirigió hacia Samarra.
El autor de la obra “Kashful Gummah” relata: Escuché a su hijo decir: Oí decir a mi padre que: “Cuando llegué a Samarra y fui a visitar las tumbas de los Imâmes ‘Alî Al-Hâdî (P) y Imâm Hasan Al-‘Askarî (P), me dirigí al sótano y pasé la noche llorando y suplicando a Dios, y me quejé ante el Imâm de la Época (P).
En la mañana me dirigí a las orillas del río Tigris y después de lavar mi ropa hice el gusl zîârat (baño completo para cuando se quiere visitar un de los Santuarios de los Imâmes), y llené de agua la jarra de barro que llevaba. Me dirigí de regreso hacia Samarra para volver a visitar las tumbas. No había llegado a la fortaleza cuando vi que se acercaban cuatro personas a caballo, y ya que en las afueras de Samarra vivía un grupo de los adinerados y grandes personajes, supuse que eran unos de ellos. Cuando se acercaron a mí pude observar que eran dos jóvenes que de sus cinturas colgaban una espada y a uno de ellos apenas se le dejaba ver una leve vellosidad en su cara (como consecuencia de su juventud), el tercero era un anciano muy limpio que llevaba una lanza en la mano, y el cuarto llevaba colgada la espada en su espalda y una capa sobre su espalda y el resto de su turbante colgaba sobre ésta, y empuñaba una lanza. Entonces el anciano se colocó en la parte derecha y clavó la punta de la lanza sobre la tierra, y los dos jóvenes se encontraban a su izquierda y el hombre cubierto por la capa se detuvo unos pasos atrás y me saludó, y yo le respondí. El hombre que llevaba la capa dijo: “¿Mañana te vas?”
Respondí: “¡Sí!”
Dijo: “¡Acércate, quiero ver lo que te hace sufrir!”
En ese momento pensé que ellos eran habitantes del desierto y que no daban mucha importancia a la impureza; yo me había bañado y mis ropas estaban aun húmedas, sería mejor que no las tocaran. Me encontraba pensando esto cuando el hombre se me acercó y me jaló hacia él, luego tocó y exprimió la herida al grado que me dolió, entonces volvió a enderezarse. En ese momento que sentía dolor el Shaîj (gran anciano) dijo:
“¡Oh, Ismâ‘îl, has sido salvado!”
Yo respondí: “¡Que vosotros seáis salvados!” En ese momento me sorprendió que ese hombre de dónde sabía mi nombre.
Uno de sus acompañantes dijo: “¡Es el Imâm, el Imâm!”
Corrí hacia él y besé su pierna y su pie; el Imâm (P) se iba y yo corría desesperado detrás de él. Me dijo: “¡Regresa!”
“¡Nunca me separaré de vos!”
“Regresa que es lo más conveniente para ti”.
Y yo repetí me decisión. Entonces el Shaîj que lo acompañaba dijo: “¡Oh, Ismâ‘il! ¿No te avergüenza que el Imâm(P) dos veces te ordenó que regreses y tú has desobedecido?”
Sus palabras hicieron efecto en mí, entonces me detuve, y cuando se habían alejado unos pasos se volteó hacia mí y dijo:
“Cuando llegues a Bagdad “Al-Mustansir” te hará llamar y te dará un obsequio. No lo aceptes. A mi hijo “Radî” dile que pida a ‘Alî Ibn ‘Ard que escriba sobre ti, que yo le recomiendo que te de lo que quieras”.
Los vi como desaparecían de mi vista y triste permanecí en ese lugar durante horas. Regresé a Samarra y me dirigí al Santuario de los Imâmes ‘Askaraîn (P) , cuando la gente de Samarra me vio dijo: “No te ves bien, ¿sucede algo?”
Les dije: “¡No!”
Volvieron a preguntar: “¿Acaso has peleado o discutido con alguien?”
“¡No! Pero decidme ¿vosotros habéis visto a esos hombres a caballo que atravesaron por aquí?”
“Ellos son de los adinerados”.
“No, no eran de los adinerados, sino que uno de ellos era el Imâm (P)”. Les dije.
“¿Cuál, el anciano o el que llevaba la capa?” Preguntaron.
“El que llevaba puesta la capa”.
“¿Le mostraste tu herida?”
“¡Sí! La exprimió y me dolió”.

Octava Parte

Entonces descubrieron mi pierna y no había ninguna señal de la herida. Yo mismo dude y me descubrí la otra pierna, pero no había señal alguna. En ese momento la gente se me aventó y desgarró mi camisa (para llevarse un pedazo de tela como bendición), y si otro grupo no me hubiese ayudado me hubiesen atropellado. El encargado del gobierno de cuidar la región de “Baînul Nahraîn” (región situada entre los dos ríos) que informaba al califa de lo que sucedía en esa región, al escuchar los gritos y bulla de la gente se acercó, y después de enterarse de lo sucedido regresó para escribir el informe. Pasé la noche ahí y por la mañana cuando quise irme un grupo fue a despedirme y dos de ellos me acompañaron hasta Bagdad.
A la mañana siguiente cuando llegamos a la puerta de Bagdad nos encontramos con una muchedumbre que se había reunido en un lado del puente, y cada cual que quería entrar a la ciudad le preguntaban su nombre y ascendencia. Cuando llegamos y escucharon mi nombre me rodearon, y la ropa que llevaba puesta nuevamente la desgarraron; estuve a punto de morir, si no hubiese sido por que el Saiîed Radî Ad-Dîn (o sea Saiîed Ibn At-Tawûs) llego acompañado de otros y alejaron a la gente de mi alrededor. El encargado de “Baînul Nahraîn” había escrito el informe y lo había enviado a Bagdad antes de que yo llegara. El Saiîed dijo: “¿El hombre que dicen que fue curado eres tú?”
Respondí: “¡Sí!”
Bajó de su montura y descubrió mi pierna. Él había visto mi herida, y ahora que no había señales de ésta cayó desvanecido y estuvo inconsciente durante casi una hora. Cuando se recuperó dijo: “El ministro me llamó y me puso al tanto que de Samarra le habían informado de esto y dijo: “Dicen que tú lo conoces. ¡Tráeme noticias de él de inmediato!”.
Me llevó ante el ministro que era originario de la Ciudad de Qom y dijo: “Este hombre es mi hermano y uno de mis mejores compañeros”.
El ministro: “¡Relátame lo sucedido!”
Describí paso a paso lo que me había sucedido. El ministro inmediatamente mandó traer a los médicos y cirujanos. Cuando estuvieron presentes les preguntó: “¿Vosotros habíais visto la herida de este hombre?”
Respondieron afirmativamente. Entonces nuevamente preguntó: “¿Cuál es su curación?”
Todos respondieron: “Hay que extirparlo, y en caso de que lo hagan corre el peligro de morir”.
Preguntó: “En caso de que lo extraigan y no muera, ¿qué tanto tiempo necesita para recuperarse?”
“Por lo menos dos meses, y después de eso es posible que quede una cicatriz, pero sin duda le quedará la piel blanca y no volverá a crecerle vello de ahí”.
Nuevamente preguntó: “¿Cuándo lo examinaron?”
“Hoy hace diez días”. Le informaron.
Entonces el ministro les dijo que se acercaran y cuando descubrió mi pierna ellos vieron que no había diferencia alguna entre ésta y mi otra pierna, ni tampoco señal alguna de la herida. En ese momento uno de los médicos que era cristiano gritó: “¡Juro por Dios que esta curación no puede ser de otro más que un milagro del Mesías (el Profeta Jesús –P-)!”
El ministro dijo: “Ya que ninguno de vosotros lo operó, ¡yo se quien lo hizo!”
Esta noticia llegó a los oídos del Califa. Éste mandó llamar al ministro, y al mismo tiempo el ministro me llevó ante el Califa y “Al-Mustansir” me ordenó que relatara lo sucedido. Cuando terminé ordenó a un sirviente que preparara la bolsa que contenía mil dinares, y Al-Mustansir me dijo:
“¡Gasta esta suma en ti mismo!”
Yo respondí: “¡No acepto ni una sola de éstas!”
“¿A qué temes?”
“A aquél que me curó, ya que él mismo me ordenó que no aceptara nada de Abû Ÿa‘far (o sea Al-Mustansir)”.
En ese momento Al-Mustansir irritado comenzó a llorar.
El autor de “Kashful Gummah” relata: “Uno de los hechos favorables que me ocurrió fue el día en que yo relataba este suceso a un grupo, cuando terminé me enteré que uno de los que se encontraba presente era “Shams Ad-Dîn Muhammad” hijo de Ismâ‘îl, y yo no lo conocía. Quedé sorprendido por esta coincidencia y le pregunté:
“¿Tú viste la pierna de tú padre cuando tenía la herida?”
Dijo: “En ese entonces era yo muy niño, pero la recuerdo después de que fue curado, y no había ninguna señal de cicatriz y le había salido el vello. Mi padre todos los años viajaba a Bagdad y luego durante mucho tiempo se quedaba en Samarra y lloraba mucho y se lamentaba con la esperanza de poder ver nuevamente al Imâm (P), no obstante, nunca volvió a ser agraciado con esta felicidad. Hasta donde yo estoy enterado se que viajó cuarenta veces más a Samarra y visitó siempre las tumbas de los Imâmes, y cuando falleció se llevó consigo la esperanza de volver a ver al Imâm de la Época (P)”.
Al final de este suceso el autor de “Naÿm Al-Zâqib” registra del “Shaîj Hurr ‘Âmilî” de la obra “Amalul Âmil” que Muhammad Ibn Ismâ‘îl, hijo de Ismâ‘îl Hurqulî fue uno de los virtuosos sabios y discípulo de ‘Al.lâmah Hil.lî.
Saiîed Ibn At-Tawûs relata:
“Yo me encontré con un grupo que decía haberse entrevistado con el Imâm de la Época (P) y algunos de ellos llevaban consigo las cartas y las respuestas a diversas cuestiones por parte del Imâm (P) para la gente”.
El fallecido Shaîj Hurr ‘Âmilî que fue uno de los grandes sabios de la Escuela Ash-Shî‘ah en el siglo XI H.L. también, después de relatar un suceso parecido al de Ismâ‘îl Hurqulî anota: “Acontecimientos como éste en nuestra época y en los tiempos pasados sucedieron constantemente y todos ellos son auténticos”.
Así también dice: “Un grupo de los veraces me informó que habían visto al Imâm de la Época (P) en persona y habían advertido muchos prodigios de él, y que éste Inmaculado los había enterado de algunos asuntos secretos, y que había suplicado por ellos, y sus súplicas habían sido aceptadas por Dios, y los había salvado de los peligros que las palabras no pueden describir estas amenazas, y todos estos pueden ser considerados de los milagros más evidentes”.
Y escribe: “Yo mismo experimenté milagros del Imâm Al-Mahdî (P) a través de sueños…” , y después de eso los relató.

* * *
LA APARICIÓN DEL IMÂM (P)
La determinación del momento de la Aparición
Al igual que ya dijimos Después del fallecimiento del cuarto de los representantes especiales del Imâm (P), Abû Al-Hasan ‘Alî Ibn Muhammad Samarî, inició la Ocultación Mayor que hasta hoy día aún continúa. La aparición y el surgimiento del Imâm (P) al final de esta época será cuando Dios dé la orden. Nuestros Inmaculados Imâmes en muchas narraciones dijeron en forma evidente que para la aparición no hay una fecha exacta, y que únicamente Dios es el que sabe, y ocurrirá en forma repentina y bajo la orden de Él, y será un embustero aquél que designe una fecha exacta para ésta.
“Fudaîl” preguntó al Imâm Al-Bâqir (P): “¿Acaso será determinada una fecha para la aparición?”
El Imâm repitió tres veces: “Aquéllos que determinen una fecha, ¡son embusteros!”.
“As.haq Ibn Ia‘qub” a través de el honorable Muhammad Ibn ‘Uzmân Ibn Sa‘îd ‘Amrî (el segundo representante especial) envió una carta al Imâm (P) realizando algunas preguntas, y el Imâm (P) en sus contestaciones respecto a la fecha exacta de la aparición dijo:
“Y respecto a la fecha de la aparición, esto depende de lo que ordene Dios Todopoderoso, y aquellos que determinan una fecha son embusteros”.
Claro está, donde dice “determinar la fecha” se refiere a la determinación exacta de la aparición, y esta forma de precisar una fecha los Inmaculados Imâmes (P) de ninguna manera lo consideraron pertinente, y lo consideraron como uno de los secretos divinos; sin embargo, anunciaron signos, que en caso de que sucedan están anunciando la buena nueva de la llegada de la aparición.
Los signos de la Aparición
Son muchas y diversas las narraciones trasmitidas respecto a los signos y acontecimientos que ocurrirán antes de la aparición; algunas de estas narraciones describen la atmósfera en las sociedades, especialmente en las sociedades islámicas antes de la aparición, otras detallan los sucesos que ocurrirán cuando se acerque la aparición, y algunas otras cuentan historias de asuntos increíbles.
El estudio de todas estas narraciones con todos los secretos y misterios que contienen algunas de éstas, se encuentran registradas en acreditadas obras y en forma detallada, los interesados pueden recurrir a las obras y textos que han transmitido estas narraciones. A continuación mencionamos algunos de estos signos que evidencian y se encuentran más cerca de la comprensión del hombre:
A. Las narraciones que describen la atmósfera reinante antes de la Aparición.
1. Invade una epidemia de tiranía, opresión, corrupción, pecado e incredulidad a todo el mundo y también a la sociedad islámica:
En muchas de las narraciones los Inmaculados Imâmes dieron la nueva de la llegada del Imâm de la Época (P) y que el surgimiento de este Inmaculado ocurrirá cuando el mundo esté invadido de tiranía y dictadura. Así también en algunas narraciones recordaron: “Antes de la llegada del Imâm Al-Qâ’im(P), y en especial cerca de su aparición, el Mundo, inclusive la sociedad islámica, será invadido totalmente de corrupción y perversión, así como de diversos pecados y deshonestidades”. Y como ejemplo fueron mencionados estos desastres:
La ingestión de bebidas alcohólicas y narcóticos, y la compra y venta de éstas se hará en forma libre, incrementarán y se harán comunes y en forma abierta la usura, la fornicación y otros actos indebidos; acrecentará la crueldad, la falsificación, la hipocresía, la usura, el disimulo, la innovación, hablar y murmurar mal detrás e los ausentes; será ordinaria la obscenidad, impudicia, tiranía y opresión; las mujeres se presentarán en la sociedad descubiertas y con vestidos desagradables; en la forma de vestir y de arreglarse los hombres y las mujeres se parecerán unos a otros; se dejarán al olvido el aconsejar las buenas acciones y el reprobar lo prohibido, y los creyentes se volverán despreciados, perderán su valor y entristecerán, y no podrán detener los pecados y deshonestidades; la incredulidad y el ateísmo se hará común y no se cumplirá con lo que dicta el Islam y el Corán; los hijos no respetarán a sus padres ni los menores a los mayores, y los mayores serán despiadados con los menores y no se visitarán entre los parientes. No será pagado el jums (quinto) ni zakât (tributo), o será utilizado en la forma indebida, los extranjeros, los incrédulos y aquellos que gustan de lo ilícito tendrán la victoria y dominarán a los musulmanes, y los musulmanes se entregarán a ellos e imitarán en todos los actos, en el vestido, en la forma de hablar y en el comportamiento, y será dejado al olvido lo determinado por el castigo divino…
Y muchas otras perversidades que han sido trasmitidas bajo diferentes nombres en las narraciones de nuestros Imâmes. Y toda la gente ha sido testigo de estas desgracias sucedidas a finales del siglo XX d.C. y en especial durante el gobierno del régimen Pahlaví, y lo ocurrido a la gente musulmana de Irán en la Revolución Islámica —que se espera sea el inicio del levantamiento del Inmaculado Imâm de la Época (P)— en realidad fue un surgimiento en contra de estas anomalías y para salvar a la gente de la corrupción, del pecado y de la incredulidad que a manos de los incrédulos partidarios internos y apoyados por los intereses de los colonizadores extranjeros, acrecentaba y empeoraba día a día, y las malas influencias de éstos se dejaban ver en todos los niveles sociales de los musulmanes. Gracias a Dios en la República Islámica de Irán se dio fin a muchas de estas ilegalidades, sin embargo, todos sabemos que en el mundo y en los demás países islámicos aun continúan estos crímenes e irregularidades…
B. Los sucesos que ocurrirán antes de la Aparición.
2. y 3. La salida de “Sufîânî” y “el hundimiento del ejército de Sufîânî en la Tierra”.
Uno de los signos que nuestros Inmaculados Imâmes hicieron mucho hincapié y lo trasmitieron en forma directa y clara, fue la salida de “Sufîânî”. Según algunas narraciones “Sufiânî” es un hombre de los Banî ‘Umaîîah y descendiente de Yazîd Ibn Mu‘awiîah Ibn Abû Sufîân, y uno de los hombres más crueles, su nombre es “‘Uzmân Ibn ‘Anbasah” y sostiene una enemistad especial hacia la familia del Profeta (BP) y de los Imâmes (P), así como hacia los shiíes. Es de piel rojiza, párpados ojerosos, de feo rostro y piel cacarañada, es un dictador y traidor, que surgirá en la antigua región de Shâm (región compuesta por Damasco, Palestina, Jordania, Homs y Qinsarin) y muy pronto invadirá algunas ciudades y acompañado por un gran ejército se dirigirá hacia Kufa y asesinará a muchos en algunas ciudades de Irak, principalmente en Najaf y Kufa, y enviará a otro ejército hacia Medina en la Península Arábiga. El ejército de Sufîânî se dedicará en Medina a asesinar y robar, y después de ahí se dirigirá hacia la Meca, y por orden de Dios Todopoderoso, el ejército de Sufîânî será tragado por la tierra, en la región desértica que se encuentre entre la Meca y Medina; entonces el Imâm Al-Qâ’im(P) después de una serie de acontecimientos se dirigirá de la Meca hacia Medina y de ahí hacia Irak y Kufa. Sufîânî huirá de Irak a Shâm y Damasco, y el Imâm (P) enviará a un ejército detrás de él que finalmente después de haberlo asesinado en Baîtul Muqaddas (Jerusalén) separará la cabeza de su cuerpo.
4. “La salida del Saiîed Hasanî”.
Según las narraciones de los Inmaculados Imâmes (P) el Saiîed Hasanî será uno de los grandes personajes de la Escuela Ash-Shî‘ah que surgirá y se levantará en la región de Dailam y Gazvin (cordillera al norte de Gazvin que una parte de esta es llamada Dailaman). Él es un hombre creyente y honorable que no pretenderá ser Imâm ni Al-Mahdî (P), y únicamente invitará a la gente al Islam y a los hábitos de los Inmaculados Imâmes (P). Él triunfará en su propósito, se le adherirán muchos seguidores, y desde el sitio de su surgimiento hasta Kufa terminará con la corrupción y maldad. Él será obedecido y será el jefe; él gobernará al igual que un rey justo y equitativo, y cuando se encuentre con su ejército y seguidores en Kufa le informarán que el Imâm Al-Qâ’im (P) llegó a las afueras de esa ciudad con sus compañeros y seguidores. Entonces será cuando el Saiîed Hasanî acompañado de su ejército se entrevistará con el Imâm (P).
El Imâm As-Sâdiq (P) dijo:
“El Saiîed Hasanî conoce al Imâm sin embargo, para demostrar a sus compañeros y seguidores el Imâmato y las virtudes del Imâm aparentará no conocerlo, y le solicitará que muestre su Imâmato y aquello que heredó de los Profetas, y el Imâm lo mostrará y realizará milagros, entonces el Saiîed Hasanî hará el juramento de fidelidad con el Imâm y sus seguidores lo harán también, excepto un grupo de aproximadamente cuatro mil personas que lo rechazarán y lo tacharán de hacer brujería, y el Imâm (P) después de tres días de hablar con ellos y de aconsejarlos, ya que continuarán rechazándolo y no logrará atraer la fe de estos, ordenará la pena de muerte para todos ellos y las órdenes del Imâm (P) serán cumplidas”.
5. “La proclamación Celestial”.
Otro de los signos conocidos es la “Proclamación Celestial” y ésta sucederá después del surgimiento del Imâm Oculto (P) en la Meca. Primeramente se escuchará un fuerte ruido del cielo que causará temor en toda la gente presentando a todos al Imâm (P) por su nombre y linaje, y esta proclamación es uno de los signos de Dios. En esta proclamación se recomendará a la gente que realice el pacto de fidelidad con el Imâm (P) para que sea guiada, y que no desobedezca sus órdenes que será de los extraviados.
Y otra proclamación sucederá antes de “la Aparición” que será para estabilizar el derecho del Imâm ‘Alî (P) y de sus shiíes.
6. “El descenso del Profeta Jesús (P) y su adhesión al Imâm Al-Mahdî (P)”.
En algunas de las narraciones el descenso de Jesús el Mesías (P) del Cielo, y su adhesión a la oración del Imâm Al-Mahdî (P) es uno de los asuntos mencionados que ocurrirá junto con la aparición de este Inmaculado. El Mensajero del Islam (BP) dijo a su hija Fâtimah Az-Zahrâ (P):
“¡Juro por Al.lah, que no hay otra divinidad más que Él! Que Al-Mahdî (P) de esta comunidad es de nosotros, y él es aquél a quien Jesús hijo de María se le adherirá en la oración”.
Otros signos y señales han sido recopilados en las diferentes obras, sin embargo, surge la pregunta de que ¿acaso todos estos signos y señales sucederán o posiblemente ocurran algunos cambios en estos? Este asunto ha sido repetidas veces estudiado en su lugar y han llegado a la conclusión de que estos signos deben ser divididos en dos: Los signos indispensables y los que no lo son, y aquellos que son indispensables sucederán.
Algunas narraciones han dicho: “Es posible que inclusive los signos indispensables cambien, y aquello que no acepta cambio alguno son aquellas cosas que Dios Todopoderoso prometió, إِنَّ اللَّهَ لا يُخْلِفُ الْمِيعادَ “Seguramente Al.lah no dejará de cumplir con Su Promesa” – . Es evidente que las narraciones que aceptan cambios en los signos precisos, fortalecen la espera en la sociedad shií, ya que ésta siempre está en espera y se prepara para la aparición, porque puede ser que no hayan sucedido los signos y de cualquier manera el Imâm (P) aparezca.

Novena Parte (Final)

El surgimiento del Imâm (P)
De todas las narraciones trasmitidas por los Inmaculados Imâmes (P) respecto a los sucesos que ocurrirán durante el levantamiento de Al-Mahdî el Prometido (P) se deduce que:
Este generoso por orden de Dios reaparecerá después de una larga desaparición, en la Ciudad de la Meca y junto a La Ka‘bah (entre el rukn y maqâm ). Él llevará consigo la bandera, la espada, el turbante y la camisa del Profeta (BP). Será ayudado por medio de los ángeles; irritado y vengativo se levanta, y sin dar oportunidad a los enemigos de Dios y del Islam comienza a exterminarlos y se venga de los tiranos.
Sus compañeros especiales serán trescientos trece, quienes harán el juramento de fidelidad hacia él en La Meca, y el Imâm residirá durante un tiempo en esa ciudad y después se dirigirá hacia Medina. Sus seguidores serán hombres guerreros, belicosos, piadosos, creyentes, devotos de la noche y leones del día, sus corazones serán fuertes como el acero, se esforzarán gravemente en obedecer a este Inmaculado, y saldrán victoriosos a cualquier lugar que vayan.
El Imâm (P) después de sostener algunas batallas en Medina, se dirigirá con su ejército hacia Kufa en Irak. En Kufa se entrevistará con el Saiîed Al-Hasanî, entonces el Saiîed y su ejército realizará el juramento de fidelidad hacia el Imâm (P); Jesús el Mesías (P) descenderá del Cielo para ayudar al Imâm (P) y se adherirá a la oración de éste Inmaculado. La capital del gobierno del Imâm (P) será Kufa. Él conquistará el este y oeste del mundo, después establecerá en todo el éste al Islam como religión, y revivirá la doctrina, y eliminará todas las mentiras atribuidas al verdadero Islam; se comportará y gobernará según el Libro de Dios y la tradición del Profeta (BP), e igual que ‘Alî el Príncipe de los Creyentes (P) su comida será sencilla y su vestido burdo.
Durante el gobierno del Imâm (P) se mostrará la abundancia de la tierra, e incrementará en gran forma la riqueza, el favor, la fruta y la cosecha. La pobreza terminará y todos vivirán en la comodidad y la opulencia, no será encontrado un indigente para entregarle el zakât (tributo) o el sadiqah (limosna), y a cualquiera que se lo ofrezcan lo rechazará.
Con la esperanza de poder avecinarse al Imâm (P) muchísima gente de los creyentes y seguidores se establecerán en Kufa, y para poder dar cabida a los oradores de la oración colectiva dirigida por el Imâm (P) edificarán una gran mezquita que contará con mil puertas.
Durante el gobierno del Imâm (P) todo lugar será invadido por la justicia y seguridad, de tal forma que si una anciana colocase sobre su cabeza una bandeja llena de oro y joyas y se trasladase a pie de una ciudad a otra, nadie la molestará, ni tampoco envidiará su riqueza.
La tierra mostrará al Imâm (P) sus fortunas y tesoros enterrados, y el Imâm (P) reconstruirá todos los lugares destruidos por los tiranos. Cuando este Inmaculado se levante Dios ayudará a los ojos y oídos de sus seguidores para que no haya entre ellos y su Imâm (P) obstáculo alguno, entonces él hablará con ellos y ellos escucharán las palabras del Imâm (P) y lo verán desde cualquier parte del mundo mientras que él se encuentra en su lugar; cuando el Imâm (P) reaparezca Dios agraciará a sus siervos con Su Dádiva y Merced, y la inteligencia de éstos será perfeccionada.
El Imâm (P) juzgará entre la gente al igual que lo hacía el Profeta David (P) y el Profeta Muhammad (P) y realizará todo aquello que realizaba el honorable Mensajero del Islam (BP), y al igual que el Enviado de Dios (BP) terminará con las costumbres de la era de la incredulidad y revivirá nuevamente a la religión del Islam.

* * *

ALGUNAS DE LAS OBLIGACIONES DE LOS ASH-SHΑAH DURANTE LA AUSENCIA DEL IMÂM DE LA ÉPOCA (P)
1. Leer esta súplica en donde el Imâm (P) solicita a Dios que le permita conocerlo:
“¡Dios mío! Permíteme conocerte ya que si no lo haces, no podré conocer a Tu enviado. ¡Dios mío! Permíteme conocer a Tu enviado, que en caso de que no Lo hagas no podré conocer a Tu prueba. ¡Dios mío! Permíteme conocer a Tu prueba, que en caso de que no Lo hagas me extraviaré de mi religión”.
2. Leer la siguiente súplica que es recomendada para afianzar y fortalecer las creencias islámicas:
“¡Oh, Al.lah! ¡Oh, Clemente!, y ¡oh, Misericordioso! ¡oh, Transformador de los corazones! Fortalece mi corazón hacia Tú religión”
3. Suplicar para el Imâm (P) leyendo esta honorable súplica:
“¡Oh, Al.lah! Sé en este momento y todo el tiempo eres para Tu representante Hadrat Huÿÿat Ibn Al-Hasan (que Tus bendiciones sean para él y para sus ancestros) un Guardián, Protector, Líder, Socorredor, Prueba, Guía y Observador de él hasta que resida en la tierra por la solicitud de la gente y déjalo que disfrute (de Tus Generosidades) por un largo tiempo”.
4. Enviar bendiciones a este Imâm (P) y para apresurar su reaparición deben enviarse bendiciones de la siguiente manera:
“¡Oh, Al.lah! Envía bendiciones a Muhammad y a la familia de Muhammad y apresura su reaparición”.
Ha sido narrado del Imâm de la Época (P): “¡Supliquen mucho por nuestra reaparición ya que vuestra salvación depende de ésta súplica!”
5. Los días viernes es conveniente recitar las salutaciones especiales para este Inmaculado (P) que están registradas en el “Mafâtih Al-Ÿanân”. Esta súplica inicia con:
“Saludos sean para ti, ¡oh, prueba de Dios sobre la tierra!…
6. Recitar los días viernes, así como el ‘Aid Fitr (la fiesta del día siguiente después del mes santo de Ramadân), ‘Aid Qurbân o Ad.ha (la fiesta del sacrificio) y ‘Aid Gadîr (fiesta del nombramiento de ‘Alî -P- por parte de Dios como sucesor del Profeta -BP-) la “Súplicas de Nudbah”
7. Al escucharse el nombre de este Inmaculado (P) levantarse como muestra de respeto.
8. Centrar la atención en este Inmaculado, recitando algunas de las salutaciones especiales para él que se encuentran anotadas en el “Mafâtih Al-Ÿanân”.
9. Refugiarse en este Inmaculado (P) cuando se presente algún problema y en los asuntos importantes, que uno de sus medios es dirigirse a la Mezquita de Ÿamkarân en la Ciudad de Qom, realizar ahí la oración de este Inmaculado (P) solicitándole ayuda a él.
Resumen de la historia de la Mezquita de Ÿamkarân
En la obra de la historia de la Ciudad de Qom escrita por el fallecido “Nasir Ash-Sharîah” según lo narrado por “Haÿÿ Mirzâ Husaîn Nûrî”, autor de la obra “Mustadrak Al-Wasâ’il” está registrado que el difunto Shaîj “Hasan Ibn Muzlih” Ÿamkarânî relata:
“El lunes por la noche, 17 del mes Santo de Ramadân, del año 393 H.L. (martes 20 de julio de 1003) me encontraba durmiendo en mi casa cuando repentinamente un grupo golpeó a mi puerta y me despertó, entonces me dijeron: “¡Levántate que te ha llamado el Imâm de la Época!”
Fui a la puerta, vi a un grupo de los grandes sabios. Los saludé y ellos respondieron a mi saludo, entonces me llevaron al lugar en donde se encuentra hoy edificada la Mezquita. Cuando llegamos el Imâm (P) se encontraba sentado sobre una tarima y luego de llamarme por mi nombre dijo:
“Ve a visitar a Hasan Muslim (que se considera el dueño de esta tierra) y dile que esta es una tierra honorable y que Dios Todopoderoso ha elegido a esta tierra de entre otras. Entonces dirígete hacia “Saiîed Abû Al-Hasan” y dile que compre esta tierra a Hasan Muslim y la entregue a los demás para que construyan en ella una mezquita. –Y continuó diciendo— Di a la gente que ame y engrandezca este lugar. Que rece en ésta cuatro ciclos de oración: dos ciclos con la intención de saludo a la mezquita (tahîîat), de la siguiente manera:
Que lea en ambos ciclos primeramente el Sura Al-Fatihah (sura de la Apertura 1), luego siete veces el Sura Al-Ijlas (sura del Monoteísmo 111); y repita las alabanzas a Dios siete veces tanto en la inclinación (rukû – subhna rabbî’al adzîm wa bi hamdi) como en las dos prosternaciones (suÿûd – subhan rabbî’al a’alâ wa bi hamdi).
Más tarde realice dos ciclos con la intención de la oración del Imâm Mahdî (P) de la siguiente forma:
Al recitar el Sura Al-Fatihah, cuando llegue a la aleya iîâka na‘budu wa iîâka nasta‘în, deberá repetirla cien veces; y siete veces la oración de la prosternación y las dos inclinaciones. El segundo ciclo se deberá realizar igual que el primero.
Al término de la oración proclame la unicidad divina: Lâ il.lâha il.lal.lah (No hay divinidad más que Dios) una sola vez.
Luego, recite el tasbih (rosario) de Fátima Az-Zahrâ (34 veces Al.lahu Akbar, 33 Alhamdulil.lah, 33 Subhanal.lah). Seguidamente deberá realizar una prosternación y repetir cien veces Al.lahuma sal.li ala muhammadin wa ali Muhammad (¡Oh, Dios! Bendice a Muhammad y a la descendencia de Muhammad).
Entonces el Imâm anunció: “Quien realice estas dos oraciones obtendrá la misma recompensa de aquél que haya rezado en la Ka‘bah”.
Y fue así como esta mezquita fue construida y desde entonces ha sido un lugar visitado por los shiíes así como por aquellos que buscan refugio en el Imâm (P).
La historia completa y detallada de este suceso luminoso puede ser encontrada en la obra “Naÿm Al-Zâqib” o “Kalame At-Taîîebah” las cuales fueron escritas por “Haÿÿ Mîrzâ Husaîn Nûrî” profesor de “Muhadiz Qomî”.
10. Ofrecer buenos actos para este Inmaculado, tales como: la lectura del Corán, Haÿÿ (peregrinación mayor), ‘Umrah (peregrinación menor), tawâf (circunvalación alrededor de la Ka‘bah), visitar los santuarios de sus ancestros en representación del Imâm de la Época (P) y dar sadiqah (limosna) por la salud de este Inmaculado.
12. El arrepentimiento verdadero de los pecados, aunque es obligatorio para el pecador arrepentirse en cualquier momento, sin embargo, en esta época en la que el Imâm (P) está ausente por varias razones debemos arrepentirnos más inmensamente, ya que una de las razones de nuestros pecados es su ocultación y otra la larga espera de este Inmaculado.
13. Atraer la atención de la gente hacia este Inmaculado, o sea cada shiíes deberá ser un difundidor de este Imâm (P) tanto en la práctica como en la palabra, y hasta donde le sea posible ayudar en el fortalecimiento de los programas religiosos, y esta es la obligación más importante.
Nosotros deberemos estar siempre en espera de este Inmaculado y estar en espera de él quiere decir que programemos nuestras vidas de tal forma que él se encuentre complacido de nosotros, y con nuestro comportamiento mostremos que estamos en espera de la equidad y el gobierno justo de este Imâm (P), ya que en caso de que en la práctica no respetamos realmente los preceptos de la religión ni tampoco pongamos atención a los deseos de Dios, de Su Enviado y el Imâm (P) y al mismo tiempo digamos que estamos en espera de la llegada del Imâm de la Época (P), no será aceptada por parte de Dios esta pretensión de nosotros.
* * *
“¡Dios mío! No niegues a nosotros Tu Favor y Clemencia”.
* * *

LAS ORDENES EXPEDIDAS POR ESCRITO POR EL IMÂM AL-MAHDÎ (P) DURANTE SU AUSENCIA
En la obra “Kamâl Ad-Dîn” del Shaîj As-Sadûq (P) y la obra “Gaîbat” del Shaîj At-Tûsî han sido mencionadas aproximadamente ochenta de estas órdenes. El texto de estas cartas que algunas de ellas fueron dirigidas a los sabios y otras a los marÿa’ (erudito que cuenta con suprema sabiduría como para ser imitado en sus dictámenes) de los shiíes nos dice que el Imâm Ausente (P) cuida y se compadece por completo de sus amigos y seguidores, y pone una atención especial y guía a aquellos que andan en busca del sendero y la instrucción de las almas, en tal forma que aquellos que se encuentran en dificultades, y aquellos que tienen problemas y piden ayuda a él de todo corazón han experimentado la solución a sus problemas, y los buscadores de la sabiduría y ciencia que se han enfrentado a preguntas científicas y religiosas que no han podido responder, se han beneficiado y han sido guiados con la luz e inspiración de este Inmaculado y sobre todo aquellos que tienen en sus manos la dirección y el mando de la religión de la gente, han sido aceptados y fortalecidos por parte de este honorable. Estos favores podemos encontrarlos en las respuestas a las preguntas en las cartas expedidas por este Inmaculado.
Ha sido narrado que este mensaje fue dado por el Imâm de la Época (P) al fallecido “Âiîatul.lah Al-‘Udzmâ Saiîed Abû Al-Hasan Isafahânî” (f. 1365 H.L./1945 d.C.) que fue uno de los grandes sabios a imitar de la Escuela Ash-Shî‘ah sesenta años atrás:
“Ponte a disposición de la gente y destina el portal de tu casa como lugar para sentarte (para que la gente pueda visitarte con más facilidad), y otorga a la gente lo que te solicita. Nosotros te ayudaremos”.

* * *

“Dios mío bendícelo a él y a sus Inmaculados ancestros, Apresura su aparición, Facilita su salida y Otórgale todo aquello que necesita para su surgimiento.
Por Tu Caridad ¡Oh, Clemente y Misericordioso!”.

* * *

Cuando aparece el nombre del Mensajero del Islam o uno de sus títulos, a continuación se ha escrito (BP), que es la abreviatura de: La Bendición y la Paz sean con él y su descendencia.
Cuando aparece el nombre de uno de los miembros de la Casa Profética (Ahlul-Baît) se ha escrito (P), abreviatura de: La Paz sea con él o ellos.

Autor: Equipo de escritores de La Fundación Dar Rah-e Haq
Traducción: Martha Golzar y
Rahmatul.lah Golzar
Edición:
Tiraje: 2000 ejemplares
Impreso por: Ediciones Asamblea Mundial de Ahlul Baît (P)

C O N T E N I D O
INTRODUCCIÓN 9
UN RESUMEN DE SU VIDA 13
La creencia de Al-Mahdî el Prometido (P) en otras
religiones 14
La creencia de Al-Mahdî el Prometido (P) en las fuentes islámicas 19
Algunos ejemplos de las narraciones de la Escuela
As-Sunnah 25
Algunos ejemplos de las narraciones de la Escuela
Ash-Shî‘ah 28
EL NACIMIENTO DEL IMÂM 31
El nacmiento secreto del Imâm (P) 37
LA OCULTACIÓN DEL IMÂM 42
La Ocultación Menor y Mayor 46
Los cuatro representantes 47
1. Abû ‘Amr ‘Uzmân Ibn Sa‘îd ‘Amrî 48
2. Abû Ÿa‘far Muhammad Ibn ‘Uzmân Ibn Sa‘îd ‘Amrî 51
3. Abû Al-Qâsim Husaîn Ibn Ruh Nuwbajtî 54
4. Abû Al-Hasan ‘Alî Ibn Muhammad Samarî 56
Los efectos positivos y negativos de la Ocultación 60
Los beneficios de la existencia del Imâm durante la Ocultación 66
LOS MILAGROS DEL IMÂM (P) DURANTE LA
OCULTACIÓN MENOR 73
La visita al Imâm 79
LA APARICIÓN DEL IMÂM (P) 90
La determinación del momento de la Aparición 90
Los signos de la Aparición 91
A. Las narraciones que describen la atmósfera reinante antes de la Aparición. 92
B. Los sucesos que ocurrirán antes de la Aparición. 94
El surgimiento del Imâm (P) 97
ALGUNAS DE LAS OBLIGACIONES DE LOS ASH-SHΑAH DURANTE LA AUSENCIA DEL IMÂM DE LA ÉPOCA (P) 101
Resumen de la historia de la Mezquita de Ÿamkarân 103
LAS ORDENES EXPEDIDAS POR ESCRITO POR EL IMÂM AL-MAHDÎ (P) DURANTE SU AUSENCIA 107

* * *

TRANSLITERACIÓN DE LAS LETRAS ÁRABES

ا = â س = s ل = l
ب = b ش = sh م = m
ت = t ص = s ن = n
ث = z ض = d ه = h
ج = ÿ ط = t و = û, w
ح = h ظ = dz ي = î
خ = j ع = ‘ ء = ’
د = d غ = g ــَ = a
ذ = dh ف = f ــُ = u
ر = r ق = q ــِ = i
ز = z ك = k

Se utilizará un punto para evitar posibles confusiones. Como puede suceder con la letra lam con sonido doble a causa del tashdîd (لّ = l•l) para evitar la doble “ele”, o como puede ocurrir con las letras ذ dh, ش sh y ظ dz al encontrarse con otra “h”.

* * *

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Imâm Hasan Al-‘Askarî (P) El undécimo de los Inmaculados Imâmes http://islamchile.com/home/imam-hasan-al-%e2%80%98askari-p-el-undecimo-de-los-inmaculados-imames/ http://islamchile.com/home/imam-hasan-al-%e2%80%98askari-p-el-undecimo-de-los-inmaculados-imames/#comments Thu, 05 Jan 2012 13:31:29 +0000 admin http://islamchile.com/home/?p=233 UNA SÍNTESIS DE LA VIDA DEL IMÂM HASAN AL-‘ASKARÎ (P)
Su nacimiento
El undécimo de los Inmaculados Imâmes del Islam después del Profeta Muhammad (BP) fue Imâm Abû Muhammad Hasan Ibn ‘Alî Al-‘Askarî (P). Él nació en “Samarra” en el año 232 H.L./846 d.C. Su honorable padre fue el décimo Imâm ‘Alî Al-Hâdî (P) y su madre la piadosa y respetable dama “Judaîzah” también llamada “Sûsan”.
El Imâm en Samarra vivía en un lugar llamado “‘Askar”  y por ello es conocido como “Al-‘Askarî”, y sus otros títulos mayestáticos más famosos son “Az-Zakiî”, “An-Naqiî”, y “Abû Muhammad”.
Él tenía veintidós años cuando su honorable padre el Imâm Al-Hâdî (P) fue martirizado. Él ocupó el puesto del Imâmato durante seis años, lo que significa que fue martirizado a los veintiocho años, o sea el año 260 H.L./874 d.C., su único hijo y sucesor, el duodécimo y último Imâm, el honorable Huÿÿat Ibn Al-Hasan Al-Mahdî (la paz sea con él), es nuestro Walî ‘Amr (protector de los asuntos de los creyentes) y el Imâm de nuestra época. La luminosidad de su existencia se encuentra oculta detrás de las nubes de su ausencia, y en el momento que Dios Todopoderoso ordene, se revelará y aparecerá, y el mundo será depurado de las iniquidades y llenado de justicia.
Aquellos que tuvieron contacto con el Imâm Al-‘Askarî (P) dijeron: “Este honorable era de tez bronceada, ojos grandes, apuesto, buena figura y con majestuosidad y gloria”.
La vida del undécimo Imâm coincidió con el gobierno de seis de los Califas Abbasíes: “Ÿa‘far Al-Mutawakkil” (232-247 H.L./847-861 d.C.), “Muhammad Al-Muntasir” (247-248 H.L./861-862 d.C.), “Ahmad Al-Musta‘iîn” (248-252 H.L./862-866 d.C.), “Muhammad Al-Mu‘tazz” (252-255 H.L./866-869 d.C.), “Muhammad Al-Muhtadiî” (255-256 H.L./869-870 d.C.) y “Ahmad Al-Mu‘tamid” (256-279 H.L./870-892 d.C.), y fue martirizado durante el gobierno de este último.




Primera Parte

Autor: Equipo de escritores de La Fundación Dar Rah-e Haq
Traducción: Martha Golzar y
Rahmatul.lah Golzar
Edición:
Tiraje: 2000 ejemplares
Impreso por: Ediciones Asamblea Mundial de Ahlul Baît (P)

C O N T E N I D O
UNA SÍNTESIS DE LA VIDA DEL IMÂM HASAN AL-
‘ASKARÎ (P) 7
Su nacimiento 7
Su imâmato 8
ELCALIFATO ‘ABBASÎ EN LA ÉPOCA DEL IMÂM AL-
‘ASKARÎ (P) 11
LA PERSONALIDAD DEL IMÂM Y LAS ESPECIALIDADES
DE SU CARÁCTER 18
El ascetismo del Imâm 21
La visita de dos necesitados 22
EL CULTO Y LA ADORACIÓN DEL IMÂM 24
La guía de los musulmanes hacia la verdad 25
LOS VALIOSOS CONSEJOS DEL IMÂM 27
El encaminamiento de un filósofo iraquí 27
Respuestas a varias preguntas 28
Carta del Imâm a uno de los grandes sabios en la Ciudad de Qom 32
SUS MILAGROS Y SU RELACIÓN CON EL MUNDO INVISIBLE 35
ALGUNAS DE LAS SABIAS PALABRAS DEL IMÂM 40
ALGUNOS DE LOS COMPAÑEROS CERCANOS DEL
IMÂM 43
1. “Ahmad Ibn Is.hâq Ash‘arî Qomî 43
2. “Abû Hâshim Dâwûd Ibn Al-Qâsim Al-Ÿa‘farî” 44
3. “‘Abdul.lah Ibn Ÿa‘far Himîarî” 45
4. “Abû ‘Amr ‘Uzmân Ibn Sa‘îd ‘Amrî” 46
SU MARTIRIO 47
BIBLIOGRAFÍA 51

TRANSLITERACIÓN DE LAS LETRAS ÁRABES

ا = â س = s ل = l
ب = b ش = sh م = m
ت = t ص = s ن = n
ث = z ض = d ه = h
ج = ÿ ط = t و = û, w
ح = h ظ = dz ي = î
خ = j ع = ‘ ء = ’
د = d غ = g ــَ = a
ذ = dh ف = f ــُ = u
ر = r ق = q ــِ = i
ز = z ك = k

Se utilizará un punto para evitar posibles confusiones. Como puede suceder con la letra lam con sonido doble a causa del tashdîd (لّ = l•l) para evitar la doble “ele”, o como puede ocurrir con las letras ذ dh, ش sh y ظ dz al encontrarse con otra “h”.

* * *

Su imâmato
Cada uno de nuestros Inmaculados Imâmes (P), al presentar a su sucesor únicamente no se satisfacía con las narraciones comunes las cuales mencionaban el nombre y las características de todos los Imâm hasta el duodécimo de éstos y para enfatizar y disipar cualquier duda presentaban en forma directa a los shiíes y a sus compañeros especiales al Imâm después de él; respecto al Imâm Al-‘Askarî (P) existen numerosas narraciones que conciernen a este mismo asunto, y a continuación nos permitimos trasmitir algunas de éstas:
1. “Abû Hâshim Ÿa‘farî” —que fue uno de los destacados y fiables cronistas de hadîz de la Escuela Ash-Shî‘ah y seguidor especial de los Imâmes (P)— dice: “Fui a visitar al Imâm ‘Alî Al-Hâdî (P), me dijo:
“Mi sucesor será mi hijo Hasan; ¿cómo os comportaréis con el sucesor de mi sucesor!”
Pregunté: “¡Cómo será él! ¡Dios ofrezca mi vida por ti!”
“¡No podréis ver su persona y no será conveniente que pronuncies su nombre!”
Pregunté: “¿Entonces, como deberemos recordarlo?”
Dijo: “Decid Al-Huÿÿat min âli Muhammadin sal.lal.lahu ‘alîhi wa Âlihi — la evidencia de la familia de Muhammad, los saludos de Dios sean para él y su familia”. –
2. “Saqr Ibn Abî Dalf” relata: Escuche al Imâm Al-Hâdî (P) decir:
“En verdad que el Imâm después de mí es mi hijo Hasan y después de él su hijo Al-Qâ’im (el Restaurador) y él es el mismo que establecerá en la Tierra justicia y equidad al igual que antes se había llenado de opresión y tiranía”.
3. “Nawfalî” expone: Me encontraba con el Imâm ‘Alî Al-Hâdî (P) en el patio de su casa, su hijo Muhammad pasó frente a nosotros, entonces le dije: “¿Después de vos éste será el Imâm?”
“¡No! Vuestro Imâm después de mi será Hasan”. Respondió.
4. “Yahîâ Ibn Yasâr” cuenta: “Cuatro meses antes de que falleciese el Imâm Al-Hâdî (P) testamentó y mencionó que el heredero del Imâmato y califato después de él sería su hijo Imâm Hasan Al-‘Askarî (P) y nos tomó como testigos a mí, y a un grupo de sus amigos y shiíes”.
5. “Abû Bakr Fahfakî” dice: El Imâm Abû Al-Hasan Al-Hâdî (P) me escribió:
“Mi hijo Abû Muhammad (Imâm Al-‘Askarî -P-) entre los descendientes de la familia del Profeta, es el hombre más perfecto en cuanto a su creación y el más firme entre éstos en su lógica; él es mi hijo mayor y mi sucesor y un eslabón del Imâmato, y nuestros mandatos le serán heredados a él. Entonces lo que me preguntabais a mi, preguntadlo a él, y aquello que necesitéis se encuentra en sus manos”.
* * *

ELCALIFATO ABASÎ EN LA ÉPOCA DEL IMÂM AL-‘ASKARÎ (P)
El Imâmato del undécimo de los Inmaculados Imâmes —que fue de seis años—, coincidió con el gobierno de tres califas: “Al-Mu‘tazz”, “Al-Muhtadiî” y “Al-Mu‘tamid”.
Al-Mu‘tazz Al-‘Abbasî tomo el gobierno después de su primo paterno Al-Musta‘iîn; el Imâm Al-Hâdî (P) fue martirizado durante el gobierno de Al-Mu‘tazz, y también un gran grupo de los seguidores de ‘Alî (P) fueron martirizados y envenenados durante el gobierno de este califa tirano. Al-Mu‘tazz en una ocasión encarceló a su hermano “Al-Mu’aîed” y ordenó que le dieran cuarenta latigazos hasta que él mismo renunciara a ser el heredero del trono, poniéndolo después en libertad; en otra ocasión también lo encarcelo y ya que había escuchado que un grupo de soldados turcos habían decidido poner a Al-Mu’aîed en libertad, ordenó que lo mataran. Para ello colocaron a Al-Mu’aîed dentro de una cobija llena de veneno y cerraron los extremos de ésta hasta que murió, entonces convocaron a todos los jurisconsultos y jueces de la corte para que lo miraran y comprobasen que no había señales de tortura en su cuerpo y fingiesen que murió ¡de muerte natural!
Durante el gobierno de Al-Mu‘tazz apresaron a más de setenta shiíes los y descendientes de Ÿa‘far Taîîâr y ‘Aqîl Ibn Abî Tâlib que se habían rebelado, y los trajeron a Samarra. Durante el gobierno de este califa los adictos del Imâm Al-‘Askarî (P) se encontraban en muchas dificultades y muy oprimidos. Algunos se quejaron de la situación por medio de cartas enviadas al Imâm; el Imâm en respuesta les dijo: “Dentro de tres días llegará el consuelo y la libertad”.

Segunda Parte

Y sucedió tal y como lo predijo el Imâm, ya que los soldados turcos de la Corte ‘Abbasí, que consideraban a Al-Mu‘tazz inconveniente para sus intereses se rebelaron ante él y lo obligaron a renunciar al califato, entonces lo echaron en un sótano y sellaron las puertas de éste para que muriese ahí dentro.
Después de Al-Mu‘tazz, “Al-Muhtadiî” tomó las riendas del califato. Este hombre tirano se comportaba hipócritamente, aparentemente era un devoto y evitaba las lujurias inclusive había sacado a las cantantes de su corte, prohibido cualquier corrupción y demostraba ayudar a los oprimidos, sin embargo, durante un tiempo encarceló al Imâm Al-‘Askarî (P), e inclusive decidió matarlo. No obstante la muerte no le permitió hacerlo y Dios le quitó la vida. Durante el gobierno de Al-Muhtadiî un grupo de los seguidores de ‘Alî (P) se rebelaron y algunos de ellos fueron encarcelados, en donde tiempo después fallecieron.
“Ahmad Ibn Muhammad” relata: “Cuando Al-Muhtadiî asesinó a los árabes y no árabes, escribí una carta al Imâm Hasan Al-‘Askarî (P) diciendo: “Gracias al Dios que lo hizo arrepentirse de matarnos. Yo había recibido la noticia de que lo había amenazado y dicho: “¡Juro por Dios que terminaré con la familia de Muhammad sobre la tierra!”
Y el mismo Imâm con su mismo puño y letra respondió mi carta diciendo: “¡Qué corta es la vida de éste, dentro de cinco días será asesinado con desprecio y bajeza!”
Y así sucedió. Al-Muhtadiî fue asesinado por los turcos de su ejército y “Al-Mu‘tamid” lo sucedió.
Al-Mu‘tamid, al igual que sus antepasados, se dedicaba a los placeres del mundo, a la tiranía e inmoralidad, situación que provocó que poco a poco su hermano Al-Muwaffaq se hiciese cago de todos los asuntos de la corte al grado que llegó a controlarla en tal forma que Al-Mu‘tamid prácticamente no tenía nada que ver y únicamente era califa de nombre. Después de la muerte de Al-Muwaffaq su hijo Al-Mu‘tadzid dominó a su tío al igual que lo había hecho su padre, y finalmente el año 279 H.L./892 d.C. Al-Mu‘tamid fue destruido y Al-Mu‘tadzid oficialmente se hizo cargo del califato.
Durante el gobierno de Al-Mu‘tamid fue martirizado el Imâm Al-‘Askarî (P), y un grupo de los shiíes fueron también muertos. A algunos de ellos los asesinaban de la forma más trágica e inclusive después de matarlos mutilaban sus cuerpos. Algunos de los historiadores han registrado que durante el gobierno de Al-Mu‘tamid hubo muchas guerras y enfrentamientos al grado que aproximadamente quinientas mil personas fueron muertas.
De cualquier forma, la atención que centraba la sociedad en los Inmaculados Imâmes, y el desacuerdo de éstos Inmaculados hacia con los califas tiránicos, ocasionó odio y constante desacuerdo y el que actuaran más estrictamente hacia con de los Imâm. El Imâm Al-‘Askarî (P) también al igual que su honorable e inmaculado padre siempre tuvo que enfrentarse a las molestias y la rigurosa vigilancia del gobierno. Este honorable Imâm en una ocasión durante el gobierno de Al-Muhtadiî fue llevado a la cárcel de “Sâlih Ibn Wasîf”, quién envió a dos de sus más perversos vigilantes para que cuidaran del Imâm y fueran rigurosos con él, sin embargo los ruegos y súplicas del Imâm hicieron efecto en ellos.
En otra ocasión enviaron al Imâm a la cárcel de “Nahrîr”, quien era muy severo y molestaba al Imâm. La mujer de Nahrîr le dijo: “¡Teme a Dios! Tú no sabes a quién has hospedado en tu casa. —Entonces habló respecto a la forma en que adoraba a Dios y a sus virtudes, y continuó diciendo— Temo por ti por la tiranía que muestras hacia él”.
Nahrîr respondió: “¡Juro por Dios, que lo echaré a los animales salvajes!”
Después de que contó con el permiso de sus superiores, echó al Imâm a la jaula que contenía algunos animales salvajes, y no dudaba en que lo desgarrarían. Cuando fue en busca del Imâm lo encontró a salvo y realizando la oración, mientras que los animales salvajes lo habían rodeado, por ello ordenó que lo regresaran a su casa.
Al-Mu‘tamid también, durante su gobierno encarceló al Imâm Al-‘Askarî (P) y a su hermano Ÿa‘far, enviándolos a la prisión de “‘Alî Ÿarrîn”. Lo tenían enterado constantemente de la situación del Imâm, y le informaban que durante los días ayunaba y las noches las pasaba en vela y orando.
En una ocasión preguntó a ‘Alî Ÿarrîn el estado en el que se encontraba el Imâm y le repitió lo mismo que siempre, entonces ordenó: “En este mismo instante ve a visitarlo y hazle llegar mis saludos, dile que se marche a su casa, y tú acompáñalo”.
‘Alî Ÿarrîn relata: “Me dirigí a la cárcel, vi que el Imâm había vestido sus ropas y estaba listo para irse. Cuando me vio se levantó, y yo le comuniqué el mensaje del Califa. El Imâm subió a su montura y se detuvo. Pregunté la causa por la cuál se había detenido, me dijo: “¡Espero a Ÿa‘far!”.
“El Califa únicamente ordenó que lo pusiésemos en libertad a vos, y no dijo nada de Ÿa‘far”. Le expliqué.
“Ve con el Califa y dile que nosotros dos venimos de una misma familia, y en caso de que yo regrese solo y Ÿa‘far no me acompañe, sucederá algo que no es oculto para él”.
‘Alî Ÿarrîn fue a ver al Califa y cuando regresó informó: “El Califa dijo que pondrá en libertad a Ÿa‘far únicamente por vos, y que lo había encarcelado por el delito y traición que cometió hacia vos y hacia él mismo”.
Luego puso en libertad a Ÿa‘far y los dos regresaron a casa.
* * *
De todo lo que hemos mencionado en forma condensada respecto a la situación del gobierno de los califas y su comportamiento con el Imâm es evidente que el Imâm Hasan Al-‘Askarî (P) vivió en una época difícil y sofocante, que el gobierno lo tuvo siempre bajo una estricta vigilancia y que repetidas veces fue encarcelado. La historia es testigo de que inclusive en los momentos en que el Imâm se encontraba fuera de la cárcel, controlaban a aquellos que lo visitaban, y sus amigos y shiíes no podían contactarse fácilmente con este Inmaculado, y en ocasiones algunos de los shiíes podían visitar al Imâm con la ayuda de los familiares del Imâm; en la obra “Kashful Gummah” leemos:
“Un hombre de los shiíes en la época del Imâm Hasan Al-‘Askarî (P) salió de Samarra para buscar trabajo y se dirigía hacia “Bilâ Ÿabal” (se le llamaba así a las ciudades que se encuentran en la cordillera de Hamadán hasta Qazvin en el occidente de Irán). En el camino se encontró con un hombre amigo de los alíes que viajaba de Halwân (ciudad que se encuentra cerca de la frontera con Irak) y le preguntó: “¿De dónde viene?”
“De Samarra”. Le respondió el shií.
Le preguntó si conocía tal colonia y tal calle en Samarra. A lo que contestó afirmativamente. Nuevamente preguntó:
“¿Tienes noticias de Hasan Ibn ‘Alî (P)?”
Respondió: “¡No!”
“¿Para que has venido a Ÿabal?” Le preguntó
“En busca trabajo”. Dijo el hombre.
“Tengo cincuenta dinares, te los daré en caso de que me acompañes a Samarra y me lleves a casa de Hasan Ibn ‘Alî el Imâm Al-‘Askarî (P)”. Le propuso el hombre halwânî.
Éste aceptó y lo llevó a casa del Imâm…”.
De este relato puede deducirse como era la situación del Imâm fuera de la cárcel, y este Inmaculado hasta que grado se encontraba limitado y vigilado por el gobierno de su época, en tal forma que la gente no podía entrevistarse con este Imâm fácilmente, y para poder entrevistarse con él debían hacerlo con precisión y precaución, e inclusive los seguidores de ‘Alî (P) y sus familiares cercanos no podían visitarlo seguido.

* * *

Tercera Parte

LA PERSONALIDAD DEL IMÂM Y LAS ESPECIALIDADES DE SU CARÁCTER
Las virtudes morales y los logros espirituales del Imâm provocaron que no únicamente sus amigos, sino que inclusive sus enemigos confesaran su grandeza y fama; “Hasan Ibn Muhammad Ash‘arî”, “Muhammad Ibn Yahîâ” y otros más relataron que “Ahmad Ibn ‘Ubaîdul.lah Ibn Jâqân” que era el delegado y encargado de alquilar las tierras en la Ciudad de Qom, en una ocasión en una de sus reuniones vinieron a la plática los shiíes y sus creencias; Ahmad que era uno de los tenaces opositores de la familia del Profeta (BP) dijo:
“Yo en Samarra no he visto ni conozco entre los shiíes a nadie como Hasan Ibn ‘Alî Ibn Muhammad Ibn Ar-Ridâ (P) (Imâm Al-‘Askarî) en cuanto a manera, dignidad, castidad, nobleza, virtudes y grandeza entre los de su familia y los Banî Hâshim; su familia lo respetaba más que a los ancianos y honorables de entre ellos, y entre los dirigentes del ejército y los ministros, y toda la gente en general también mantenía esa misma situación. Recuerdo en una ocasión me encontraba con mi padre , cuando los vigilantes de la entrada del palacio anunciaron que Abû Muhammad (Imâm Al-‘Askarî -P-) había llegado. Mi padre en voz alta dijo: “¡Dejadlo entrar!” Quedé sorprendido al ver que el vigilante le avisara a mi padre que el Imâm, llamándolo por su título y con mucho respeto, había llegado, ya que ante mi padre únicamente el Califa, el sucesor del califa o aquél que el califa hubiese ordenado lo llamaban por su título mayestático ; entonces entró un hombre de tez bronceada, alto y de buena figura, apuesto, joven y con majestuosidad y gloria. Cuando mi padre lo vio se levantó y adelantó para recibirlo. No recuerdo haber visto a mi padre recibir a alguno de los Banî Hâshim o de los generales del ejército como lo recibió a él. Mi padre colocó su mano alrededor del cuello del Imâm y besó su cara y luego su pecho, entonces tomando su mano lo llevó y sentó en donde realizaba la oración, y él tomo asiento junto al Imâm y comenzó a conversar con él. Durante su plática mi padre varias veces le dijo: “¡Ofrezco mi vida por ti!” Yo me encontraba asombrado al ver esta escena. Repentinamente el vigilante de la entrada vino y dijo: “¡Al-Muwaffaq Al-‘Abbasî ha llegado!” Era común que cuando Al-Muwaffaq venía, guardias y generales especiales de su ejército se adelantaban y formaban dos filas desde la entrada de la casa hasta el salón donde era el lugar de reunión de mi padre, y permanecían ahí hasta que Al-Muwaffaq venía y se retiraba.
Mi padre atento escuchaba y platicaba con Abû Muhammad(P), hasta que vio entrar a los sirvientes especiales de Al-Muwaffaq. En ese momento dijo al Imâm: “¡Ofrezco mi vida por vos! Si estáis de acuerdo, marchaos”. Y dijo a sus vigilantes que lo llevaran por detrás de las filas compuestas por los soldados de Al-Muwaffaq para que éste no lo viese; el Imâm se levantó y mi padre también lo hizo, y después de que mi padre le acarició el cuello, el Imâm se retiró.
Yo pregunté a los vigilantes y guardianes de mi padre: “¿Quién era ese que ante mi padre lo llamaron por su título mayestático y mi padre se comportó así?”
Respondieron: “Él es uno de los descendientes de ‘Alî (P) llamado Hasan Ibn ‘Alî y es conocido como Ibn Ar-Ridâ (P)”. Mi asombro incrementaba, y todo ese día la pasé preocupado y pensativo hasta que llegó la noche. Mi padre, después del rezo de la noche, acostumbraba a sentarse y escribir los informes de los asuntos necesarios de los cuales debía avisar al Califa. Después de que realizó la oración y tomó asiento, yo también me senté junto a él. Estábamos solos, me preguntó: “¡Ahmad! ¿Deseas algo?”
Le respondí: “¡Si, padre! Si me lo permite deseo expresarlo”.
Dijo: “Cuentas con mi permiso”.
“¡Padre!, ¿quién era el hombre que vi en la mañana, que vos mostrabais tanto honor y respeto por él, y entre vuestras frases repetidas veces le dijisteis “¡ofrezco mi vida por vos!”, y ofrecíais a él vuestra vida, la de vuestro padre y madre?” Le pregunté:
Me dijo. “¡Hijo, mío! Él es el Imâm de los râfidzîân ; Hasan Ibn ‘Alî conocido como Ibn Ar-Ridâ”.
Entonces silenció unos segundos, y yo también lo hice, luego dijo: “…¡Hijo, mío! Si el califato saliese de las manos de los Banî ‘Abbas, ninguno de los Banî Hâshim, fuera de él, es meritorio de ese puesto, y esto es por sus virtudes, castidad, ascetismo, culto, buen carácter y mérito. Si hubieses conocido a su padre, hubieses encontrado en él a un hombre honorable y virtuoso”.
Con estas palabras incrementaron mis pensamientos y preocupaciones, así como la ira en contra de mi padre, y para mi en esos momentos no había nada más importante que preguntar, investigar y estudiar acerca del Imâm; a todos los Banî Hâshim, generales del ejército, escritores, jueces, indigentes y otros que pregunte, su respuesta mostraba la grandeza, el valor y alta jerarquía que él ocupaba en sus mentes, y todos lo recordaban con bondad y lo consideraban superior a todos sus parientes y grandes de su familia. Fue por ello que en mí mismo el Imâm ocupó un alto rango, ya que no encontré a ningún amigo o enemigo de él, a menos que lo enalteciese y hablase bien acerca de él”.
* * *
El ascetismo del Imâm
“Kâmil Madanî” fue a visitar al Imâm para preguntarle sobre algunos asuntos, dijo: “Cuando entré a donde estaba el Imâm vi que él vestía una camisa blanca y suave, entonces me dije: “¡El guardián y prueba de Dios viste camisas suaves y delicadas, mientras que a nosotros nos ordena que auxiliemos a nuestros hermanos, y nos recomienda que no vistamos esas ropas!”
El Imâm sonriente se arremangó las mangas. Vi que bajo su ropa llevaba puesto un vestido áspero y de lana. En ese momento me dijo:
“¡Oh, Kâmil! Este vestido áspero y de lana lo visto para Dios, y éste otro para vosotros”.
La visita de dos necesitados
“Muhammad Ibn ‘Alî Ibn Ibrâhîm Ibn Mûsâ Ibn Ÿa‘far (P)” relata: Empobrecimos, mi padre dijo: “Vayamos a ver a este hombre (Imâm Al-‘Askarî -P-) que es famoso por su generosidad”.
Le dije: “¿Lo conocéis?”
Respondió: “¡No, nunca lo he visto!”
Iniciamos el camino, a la mitad de éste mi padre preguntó: “¿Qué tanto necesitamos? En caso de que nos dé quinientos dirhams, doscientos para ropa, doscientos para pagar las deudas y cien dirhams para lo demás”.
Yo me dije, ojalá que a mi también me de trescientos dirhams que con cien dirhams compre un cuadrúpedo, otros cien para comprar ropa y otros cien para mis gastos y para poder ir a Ÿabal .
Cuando llegamos al patio de la casa del Imâm, salió el sirviente de éste y dijo: “¡Que entren ‘Alî Ibn Ibrâhîm y su hijo!” Después de que entramos y saludamos, el Imâm dijo a mi padre:
“¡Oh, ‘Alî! ¿Por qué hasta hoy no habías venido a verme?”
Mi padre le respondió: “Sentía vergüenza venir a visitarlo en esta situación”.
Cuando salimos el sirviente del Imâm se acercó a nosotros y entregó a mi padre una bolsa de monedas y dijo: “Estos son quinientos dirhams, doscientos para ropa, doscientos para tus deudas y cien para tus gastos”.
A mi me entregó otra bolsa y dijo: “Estos son trescientos dirhams, cien para comprar un cuadrúpedo, cien para ropa y cien para tus gastos, y no viajes a Ÿabal, y dirígete a Sûrâ (en Irak)…”.

* * *

EL CULTO Y LA ADORACIÓN DEL IMÂM
El Imâm Al-‘Askarî (P) al igual que sus honorables antepasados era un ejemplo en cuanto a la atención que daba a los rezos y adoración de Dios, cuando llegaba el momento de la oración, dejaba lo que estuviese haciendo y no consideraba nada más importante que ésta; “Abû Hâshim Ÿa‘farî” dice:
“Fui a ver al Imâm Al-‘Askarî, él se encontraba escribiendo algo cuando llegó el tiempo de la oración, el Imâm hizo a un lado sus escritos y se levantó para realizarla…”.
La calidad y forma en que el Imâm imploraba hacía que los demás recordaran a Dios, y a veces provocaba un cambio total en las personas extraviadas y las traía al sendero recto; después de que el Imâm estuvo en la cárcel de Sâlih Ibn Wasîf algunos de los ‘abbasíes ordenaron al jefe de la cárcel que fuesen estrictos con el Imâm, y él eligió a dos de sus más viles celadores para que vigilaran al Imâm, sin embargo, esos dos cambiaron a raíz del contacto que mantuvieron con el Imâm, y llegaron a ocupar un alto nivel en sus veneraciones y oraciones.
El jefe de la cárcel los hizo llamar y les dijo: “¡Pobres de vosotros, qué situación mantienen ahora ante ese hombre!”
Dijeron: “¿Qué podemos decir respecto a alguien que los días los pasa ayunando y todas las noches se levanta para rezar e implorar, y no habla de otro tema ni realiza acto alguno más que suplicar, y cuando su mirada nos alcanza nos hace temblar y perdemos el control!”
La guía de los musulmanes hacia la verdad
Algunos de los sabios de Ahl Tasanun como por ejemplo “Ibn Sabbâq Mâlikî” basándose en las narraciones de Abû Hâshim Ÿa‘farî relatan:
“… había invadido una fuerte carestía a Samarra, Mu‘tamid el califa de esa época ordenó que la gente se presentara para realizar la oración Istisqâ’ (oración para pedir la lluvia). La gente tres días seguidos se presentó en el lugar del rezo y levantaron sus manos para solicitar, empero no llovió. El cuarto día el obispo superior de los católicos acompañado de los sacerdotes y un grupo de católicos se dirigió al campo. Cada vez que uno de los sacerdotes alzaba sus manos al cielo comenzaban a caer grandes gotas de agua. Al siguiente día el obispo superior repitió lo mismo y cayó tanta agua que la gente dejó de suplicar por la lluvia. Este acontecimiento provocó asombro y duda entre los musulmanes, y el que muchos de ellos quisiesen convertirse en católicos, hecho que disgustó al Califa, por lo que mandó traer al Imâm Hasan Al-‘Askarî (P). En esa época este Inmaculado se encontraba encarcelado, lo sacaron de la celda y llevaron ante el Califa. Éste exclamó: “¡Salva a la comunidad de tu antecesor, que se ha extraviado!”

Cuarta Parte

El Imâm dijo: “Pide al obispo superior y a los sacerdotes que mañana martes se dirijan al campo”.
El Califa dijo: “¡La gente no quiere lluvia, ya que ha llovido en demasía! Por lo tanto ¿qué significado tiene ir al campo?”
El Imâm respondió:
“Para que, si Dios quiere, se disipen las dudas”.
El Califa ordenó, y el obispo superior y los sacerdotes se dirigieron el martes al campo. El Imâm Al-‘Askarî (P) se presentó también acompañado por una gran multitud, entonces los cristianos y sacerdotes para solicitar la lluvia alzaron las manos al cielo; en ese momento el cielo se llenó de nubes y comenzó a llover. El Imâm ordenó que agarraran la mano de uno de los sacerdotes y que le quitaran lo que tenía entre los dedos. En su puño se encontraba un hueso negro de los huesos de un humano. El Imâm tomó el hueso y lo colocó en una tela y dijo al sacerdote:
“¡Ahora pide que llueva!”
El sacerdote al igual que lo había hecho antes levantó las manos al cielo, sin embargo, las nubes se disolvieron y el Sol apareció.
La gente quedó asombrada. El Califa preguntó al Imâm: “¿Qué es ese hueso?”
El Imâm respondió:
“Este es el hueso de uno de los Profetas Divinos que sacaron de la tumba de alguno de éstos, y cuando es mostrado uno de los huesos de los Profetas, la lluvia cae”.
Felicitaron al Imâm y probaron el hueso, y comprobaron que era tal y como el Imâm había dicho…”.
* * *

LOS VALIOSOS CONSEJOS DEL IMÂM
El encaminamiento de un filósofo bagdadí
“Is.haq Kindî” filósofo racionalista de Bagdad comenzó a escribir un libro, y según él quería demostrar que en el Corán había temas que se contradecían. Para lograr lo que se proponía, se alejó de la gente y sólo en su casa se ocupó en esto. Un día uno de los estudiantes de Al-Kindî fue a visitar al Imâm Al-‘Askarî(P). El Imâm le dijo: “¿Acaso entre vosotros no hay un hombre inteligente que cambie la opinión de vuestro maestro en este trabajo y decisión inútil que ha tomado?”
Respondió: “Nosotros somos sus estudiantes, ¿cómo podemos reclamarle este o cualquier otro asunto a él?”
“¿Acaso le haréis llegar lo que os diga?, dijo el Imâm.
“¡Sí!” Respondió.
“Ve a visitarlo y muéstrate amistoso con él; ayúdalo en los trabajos que desea hacer, entonces di: “¿Tengo una pregunta, acaso puedo realizarla a vos?” Te lo permitirá. Di: “Si el narrador del Corán viniese a veros, ¿acaso supondríais que lo que dice éste tiene otro significado de lo que vos conjeturabais?”
Ya que Al-Kindî cuando pone atención en un asunto entiende y aprende, te responderá: “Es posible”. Después de que te responda di: “¿De dónde obtuviste la seguridad de que el deseo y propósito del Corán es lo que vos decís? Posiblemente la intención del narrador del Corán sea otra que a la que vos habéis llegado, y las palabras y términos las estéis interpretando en forma errónea a la verdadera intención del Corán”.
El hombre fue a ver a Is.haq Al-Kindî y fue amable con él, tal y como el Imâm le había encargado, hasta que realizó la pregunta. Al-Kindî le pidió que repitiese la pregunta, entonces silenció y comenzó a meditar, y esto, desde el punto de vista del “vocablo” y del “juicio”, lo consideró como algo posible.
Juramentando a su estudiante le preguntó que de dónde había sacado esa pregunta. El estudiante le respondió: “¡Fue algo que llegó a mi mente y lo pregunté!”
Dijo: “Es imposible que tú, y a personas como tú, se les presente este tipo de dudas. Dime ¿de dónde la sacaste?”
El estudiante sin tener otra alternativa respondió: “Abû Muhammad, Imâm Al-‘Askarî (P), me dio esta orden”.
Al-Kindî dijo: “Ahora dices la verdad, una pregunta como ésta no puede ser realizada por otro a menos que sea alguien de esa familia”.
Luego aquello que había escrito respecto a este tema lo echó en el fuego y quedó convertido en cenizas”.
Respuestas a varias preguntas
1. “Abû Hâshim Ÿa‘farî” narra: “Un hombre preguntó al Imâm: “¿Por qué una mujer indigente lleva una parte de la herencia mientras que el hombre lleva dos partes de ésta?”
El Imâm respondió: “Ya que la guerra santa y los gastos de la casa no son obligatorias para la mujer, y también la multa a pagar por la muerte indeliberada de alguien tiene que ser cubierta por el hombre y la mujer no es responsable de pagar nada”.
Abû Hâshim dice: Me dije a mí mismo que antes había escuchado de “Ibn Abî Al-‘Awÿâ’” que había preguntado al Imâm As-Sâdiq (P) esta misma pregunta y había obtenido esta misma respuesta.
El Imâm Al-‘Askarî (P) se volteó hacia mí y dijo: “Así es, esta es la misma pregunta de Ibn Abî Al-‘Awÿâ’. Cuando la pregunta es la misma, nuestra respuesta es la misma. Para el siguiente Imâm sucederá lo mismo que para el Imâm anterior. Para el primero y último de nosotros en cuanto a sabiduría y jerarquía ocupamos el mismo nivel, y las virtudes y distinciones del Enviado de Dios y el Príncipe de los Creyentes ‘Alî (P) son fijas”.
2. “Hasan Ibn Dzarîf” escribió al Imâm Al-‘Askarî (P): “¿Cuál es el significado de las palabras del Enviado de Dios (BP) respecto al Príncipe de los Creyentes ‘Alî (P) donde dice: “Aquél de quien yo sea su Señor, ‘Alî es su Señor”?”.
El Imâm respondió: “Las palabras de este honorable significan que coloquen a ‘Alî (P) como Imâm, para que sean reconocidos los partidarios de Dios (y los seguidores de la verdad) en caso de discrepancia y separación”.
3. “Hirawî” cuenta: “Uno de los hijos “Asbât” me dijo: “Escribí una carta al Imâm Al-‘Askarî (P) y lo enteré respecto al desacuerdo que existía ente sus amigos, y le solicité que para terminar con este desacuerdo mostrase un prodigio”.
El Imâm me respondió: “En verdad que Dios, Amado y Honrado sea, habla con el inteligente, nadie puede traer más muestras y razones de las que trajo el último Profeta y Señor de entre los profetas, a pesar de esto su pueblo dijo: “¡es un brujo y un mentiroso!” Guió a aquellos que eran dignos de ser guiados, los milagros únicamente provocaron el silencio y tranquilidad de mucha gente y esta es la razón por la cuál Dios, Amado y Glorioso, nos permite hablar y cuando nos niega hablar silenciamos. Si Dios quisiera que la verdad no fuese mostrada, no hubiese enviado a sus Profetas para que informasen de la buena nueva (la recompensa, el Paraíso) y el temor (el castigo, el Infierno), los Mensajeros de Dios estando débiles o poderosos mostraron la verdad y en algunas ocasiones hablaron, para completar la orden de Dios y confirmar Su Sabiduría.
Los hombres se dividen en diferentes grupos y niveles, un grupo son conscientes y transitan por el sendero de la salvación, han llegado a la verdad y cumplen con los fundamentos y las ramas del Islam, y no dudan ni vacilan, ni buscan otro refugio. Otro grupo, no toma la verdad de los poseedores de ésta; este grupo se asemeja a aquellos que se hacen a la mar, que cuando el mar se encuentra tempestuoso, ellos están intranquilos e inquietos, y cuando se apacigua, ellos también se tranquilizan.
Hay un tercer grupo que el Demonio los ha dominado y por envidia se oponen hacia los que tienen el derecho, quitándoles el derecho a través de lo falso. Aléjate de aquél que (salió del sendero recto y) va hacia la derecha e izquierda; el ovejero cada vez que desee puede juntar a su rebaño con el menor esfuerzo.
Mencionaste en tu carta el desacuerdo entre los jefes y amigos, si la gloria y grandeza son las razones entonces no hay duda que aquél que se encuentra en la jerarquía del mando y califato (o sea el Inmaculado Imâm) es el más digno para decidir y ordenar. Tú sé benévolo y considera a aquéllos que se encuentran en tu jurisdicción y bajo tu mando, y evita revelar nuestros secretos y la dirección, que estos dos terminan con el hombre.
Mencionaste que quieres viajar a Fars (Persia, Irán), ve a Fars (Irán) que Dios quiere para ti lo mejor y más beneficioso, ojalá que llegues a Egipto con salud y seguridad. Haz llegar mis saludos a aquellos de mis amigos que son de confianza, e invítalos a la abstinencia y continencia ante Dios, diles que sean honestos con aquellos que dejan algo en depósito y avísales que aquél que revele nuestros secretos es como si se enfrentara a nosotros en la guerra”.
Dijo: “Cuando leí la frase: “Ojalá que llegues a Egipto con salud y seguridad”, no comprendí su significado hasta que llegue a Bagdad y quería ir a Fars (Irán), sin embargo, no fue posible. Me dirigí a Egipto (entonces se evidenció por qué el Imâm lo había mencionado)”.
4. “Muhammad Ibn Al-Hasan Ibn Maîmûn” cuenta: “Escribí una carta al Imâm Al-‘Askarî (P) quejándome de la pobreza y de la miseria en la que me encontraba, entonces me dije a mí mismo: “¿Acaso el Imâm As-Sâdiq (P) no manifestó: “La pobreza con nosotros es preferible que el desahogo con los demás, y ser asesinado con nosotros es mejor que quedar vivo con nuestros enemigos?”.
El Imâm (P) respondió la carta diciendo: “Cuando se incrementan los pecados de los guardianes y de nuestros amigos, Dios, Amado y Glorificado sea, los aleja de las faltas por medio de pobreza e indigencia, mientras que al mismo tiempo muchas de sus faltas se las perdona. Al igual que tu dijiste: “La pobreza con nosotros es preferible que el desahogo con otros”, y nosotros somos un albergue para aquellos que se refugian en nosotros, y somos una luz para aquellos que buscan sabiduría en nosotros, y un guardián para aquellos que buscan un recurso en nosotros: aquél que nos ama se encuentra con nosotros en la cúspide más alta (cerca de Dios), y aquél que se aleja de nosotros se dirigirá hacia el Fuego”.
Carta del Imâm a uno de los grandes sabios en la Ciudad de Qom
Un ejemplo de las cartas que el Imâm escribió a sus compañeros cercanos, es la carta que este Inmaculado envió a “‘Alî Ibn Husaîn Ibn Bâbiwaîh Al-Qomî” uno de los grandes jurisconsultos shiíes. El texto de ésta es el siguiente:
“En el Nombre de Dios el Clemente el Misericordioso”
Loado sea el Dios que es la Providencia de Su Creación, es el Destino Misericordioso para los abstinentes, Paraíso para los monoteístas y Fuego para los incrédulos; y la guerra y trasgresión es única de los tiranos, y no existe Dios fuera de “Al.lah” que es el mejor Creador, y los Saludos y Clemencia de Dios sean para Sus mejores criaturas: Muhammad y su purificada familia.
Después de alabar y elogiar a Dios, a ti ¡oh, gran hombre de confianza y jurisconsulto de mis seguidores, Abû Al-Hasan ‘Alî Ibn Husaîn Al-Qomî, que Dios te haga sobresalir en aquello que Él considere conveniente, y Te agracie con descendientes dignos y meritorios! Te recomiendo que seas abstinente por Dios y que realices la oración, pagues el zakât (tributo) —ya que es rechazada la oración de aquél que no lo paga— y te recomiendo que perdones las faltas de la gente, disimules tu ira, visites y ayudes a los parientes, auxilies a tus hermanos, te esfuerces tanto en el desagrado como en el placer para terminar con sus necesidades, seas paciente ante la ignorancia e ineptitud de la gente, pongas mucha atención en la religión, tengas firmeza en los actos, seas conocedor del Corán y te comportes con buena moral. Y te recomiendo que aconsejes las buenas acciones y repruebes lo prohibido. Dios, Glorificado sea, dice:
“En muchas de sus pláticas mantenidas entre ellos, no existe benevolencia a menos aquél que ordena dar limosna y ser benévolo, para corregir a la gente”.
Abstente de todas las maldades y fealdades. Es recomendable que realices la oración de la noche, esto mismo lo recomendó el Profeta (BP) a ‘Alî el Príncipe de los Creyentes (P) cuando le dijo: “¡Oh, ‘Alî (P)! Te advierto que realices la oración de la noche!, ¡te advierto que realices la oración de la noche!, ¡te advierto que realices la oración de la noche! Y aquél que no de importancia a la oración de la noche no es de nosotros (no se ha comportado y actuado como es nuestra práctica)”.
Entonces actúa como te sugiero, y ordena a mis shiíes que actúen como te he ordenado, y te recomiendo que tengas paciencia y esperes el “Día de la Aparición”, en verdad que el Profeta dijo: “La virtud más elevada en el culto de mi comunidad es la espera del Día de la Aparición”. Mis shiíes se encontrarán constantemente en la melancolía y tristeza hasta que aparezca mi hijo (el Imâm Oculto -P-). El mismo que el Profeta (BP) dio la buena nueva de que llenará la Tierra de justicia y equidad el día en que se haya llenado de tiranía y opresión”.
¡Oh gran hombre, y hombre de mi confianza! Abû Al-Hasan, ten paciencia y ordena a mis shiíes que la tengan, en verdad que la Tierra es de Dios que ha heredado a Sus siervos, y el buen final es para los abstinentes. Y los saludos y la clemencia de Dios así como Su abundancia sean para ti y para todos mis shiíes”.
* * *

SUS MILAGROS Y SU RELACIÓN CON EL MUNDO INVISIBLE
El Imâm Al-‘Askarî (P) al igual que sus honorables antepasados, mantenía relaciones especiales con Dios, Glorificado sea, con el mundo invisible, así como con los ángeles. Él poseía las ciencias ocultas y sabiduría completa del walî (guardián y protector) que es una de las dignidades de los imâmes, y en las obras y narraciones de los sabios se encuentran registrados innumerables casos de los milagros y noticias del mundo invisible de este Inmaculado, que para reunir todas éstas necesitan de un libro por separado. Nosotros en este ejemplar nos limitamos únicamente a mencionar algunos ejemplos de éstos:
1. “Abû Hâshim Ÿa‘farî” relata: “En una ocasión fui a visitar a Abû Muhammad (Imâm Al-‘Askarî -P-) y quería solicitarle un trozo de plata para mandarme a hacer un anillo, y pedirle que lo bendijese. Me senté y olvidé mi propósito. Cuando quise retirarme, el Imâm me obsequió un anillo y dijo:
“¡Querías plata, yo te di un anillo, te has ahorrado la piedra preciosa que tiene así como la comisión del joyero! Que sea para bien, ¡oh, Abû Hâshim!”
Expresé: “¡Mi señor, atestiguo que tú eres el walî de Dios y mi Imâm, que obedecerte es parte de mi religión!”
Me dijo: “Dios perdone tus pecados, ¡oh, Abû Hâshim!”.
2. “Shablanÿî” en su obra “Nûr Al-Absâr” relata de Abû Hâshim Ÿa‘farî lo siguiente:
“Yo y cuatro más nos encontrábamos prisioneros en la cárcel de “Sâlih Ibn Wasîf” cuando trajeron al Imâm Hasan Al-‘Askarî (P) y a su hermano Ÿa‘far. Rodeamos al Imâm para servirlo. En la cárcel se encontraba un hombre de la tribu de los “Banî Ÿumah” y decía ser uno de los shiíes; el Imâm nos dijo:
“Si entre vosotros no se encontrase una persona que no es de nosotros, les informaría cuando seréis puestos en libertad”.
Y señalando al hombre ÿumahî le dijo que saliera, y él así lo hizo, entonces nos dijo:
“Ese hombre no es de vosotros, tengan cuidado de él, ha escrito un informe de lo que habéis dicho y lo ha guardado entre sus ropas, con la intención de entregarlo al Califa”.
Algunos de nosotros comenzamos a buscar entre sus ropas y encontramos el informe que había escondido. Había escrito cosas importantes y peligrosas respecto a nosotros…”.
3. “Muhammad Ibn Rabî‘ Shîbânî” relata: “En Ahwaz debatí y discutí con uno de los dualistas, luego me dirigí a Samarra y las palabras de ese habían influido un poco en mí mismo. Me encontraba sentado en casa de “Ahmad Ibn Jasiîb” cuando el Imâm Al-‘Askarî (P) llegó de una reunión general y me vio, entonces señalándome dijo:
“¡Dios es único! ¡Único! ¡Único! ¡Considéralo Uno!”.
Y en ese mismo momento me desmayé”.
4. “Ismâ’îl Ibn Muhammad” dice: “Me senté afuera de la casa del Imâm Al-‘Askarî (P), y cuando el Imâm salió de ésta me acerqué a él, entonces me quejé de mi indigencia y pobreza, y juré que carecía inclusive de un dirham.
El Imâm dijo: “¿Juras a pesar de que escondiste doscientos dinares bajo la tierra?”
Y continuó diciendo: “Esto no lo digo para no ayudarte”. Y volteándose hacia su sirviente le dijo: “Entrégale todo lo que lleves en este momento”.
El sirviente me dio cien dinares. Agradecí a Dios y regresé; el Imâm dijo:
“Temo que pierdas los doscientos dinares cuando estés muy necesitado”.
En cuanto me alejé del Imâm fui en busca de los dinares, y los encontré en su lugar, luego los cambié de lugar y los escondí de tal forma que nadie pudiese encontrarlos. Pasó un tiempo después de este suceso, me vi necesitado de los dinares, fui a buscarlos y no encontré nada, lo que significaba una gran pérdida para mí. Después entendí que mi hijo los había encontrado y se los había llevado, y a mí no me tocó nada de ellos, y sucedió tal y como el Imâm había anunciado”.
5. “Muhammad Ibn ‘Aîîâsh” cuenta: “Nos encontrábamos algunos reunidos y hablábamos respecto a los prodigios del Imâm Al-‘Askarî (P). Un hombre “nâsibî” (secta que enemistaba con ‘Alî -P-) se encontraba presente, entonces dijo: “Yo escribo una

Quinta Parte

carta sin tinta. Si el Imâm puede responder a ésta aceptaré que tiene el derecho”.
Nosotros teníamos preguntas las cuáles escribimos. El nâsibî también escribió sin utilizar tinta, y todas las enviamos al Imâm Al-‘Askarî (P). El Imâm respondió a nuestras cartas y sobre la hoja del nâsibî escribió el nombre de éste, y el de su padre y madre. El nâsibî al ver esto perdió el conocimiento, y cuando se recuperó aceptó la verdad y se convirtió en uno de los shiíes del Imâm”.
6. “‘Umar Ibn Abû Muslim” expone: “Mi vecino contiguo era “Samiî‘ Masmi‘î” y constantemente me molestaba. Escribí una carta al Imâm Al-‘Askarî (P) solicitándole que suplicara para que Dios diera una solución a mi problema. Me respondió:
“Te doy la noticia de que muy pronto se solucionará y tú serás el propietario de la casa de tu vecino”.
Después de un mes el vecino murió, yo compré su casa y por las bendiciones del Imâm agregué esa casa a la mía”.
7. “Abû Hamzah” relata: “Vi repetidas veces que el Imâm hablaba con cada uno de sus sirvientes (que eran de diferentes nacionalidades, y había entre ellos turcos, bizantinos, dailamîes —norte de Irán— y ruso) en el idioma de cada uno de éstos. Yo quedé asombrado y me dije: “… el Imâm nació en Medina… ¿como es posible que pueda hablar diferentes idiomas?”
El Imâm se volteó hacia mí y dijo:
“En verdad que Dios Amado y Glorioso creó superior a Su prueba entre sus demás creaciones, y le Otorgó a cada cosa sabiduría. El Imâm conoce los diferentes vocablos, el linaje y lo que sucederá en el futuro, y si fuese contrario a esto, no existiría diferencia entre un hombre común y el Imâm”.

* * *

ALGUNAS DE LAS SABIAS PALABRAS DEL IMÂM
“Te aconsejo que seas moderado en tu vida, y evites malgastar y excederte”.
* * *
Durante la infancia del Imâm un hombre lo encontró llorando mientras los demás niños se encontraban jugando. El hombre supuso que el Imâm quería un juguete que los demás niños tenían y el no. Le dijo:
“¿Quieres que te compre un juguete?”
El Imâm respondió: “¡Oh, escaso de entendimiento! Nosotros no fuimos creados para jugar”.
Preguntó: “¿Entonces para que fuimos creados?”
“Para adquirir la ciencia y adorar a Dios”.
“¿De donde sacas eso?”
“De las palabras de Dios Amado y Glorificado sea, (que están registradas en el Corán, donde dice):
“¿Acaso pensasteis que os habíamos creado únicamente como diversión y que no habríais de volver a Nosotros?” –
* * *
“No discutas ni pelees tanto que perderás tu crédito, y no bromees que encontrarán atrevimiento hacia ti”.
* * *
“Saluda a cualquiera que encuentres y siéntate en las reuniones en la parte baja, de éstas que esto es muestra de humildad”. 4
* * *
“Para educarte a ti mismo es suficiente con que no realices lo que te disguste de los demás”. 5
* * *
“Mostrar alegría ante alguien que se encuentra triste, está lejos de la educación”. 6
* * *
“La humildad es una bendición que nadie siente envidia por ésta”. 7
* * *
“Aquél que aconseja a su hermano en secreto, lo ha adornado, y aquél que lo haga públicamente y frente a los demás, lo ha desacreditado”. 8
* * *
“Cuando los corazones se encuentran regocijantes llénalos de sabiduría y ciencia, y abandónalos cuando se termina su regocijo y se encuentran tristes”.
* * *
“El buen rostro es la belleza externa, y el buen intelecto la belleza interna”. 2
* * *
“Viajar para llegar a Dios, Glorificado sea, es el viaje que únicamente se logra por la noche (a través del desvelo)”. 3
* * *
“Las impurezas se encuentran reunidas en una casa, y la mentira es la llave de éstas”. 4
* * *
“Para obsequiar y regalar existe un límite, que si te excedes de éste se convierte en derroche”. 5
* * *
“Y para ser cuidadoso hay también una medida, que si te excedes de ésta provoca temor”. 6

* * *

ALGUNOS DE LOS COMPAÑEROS CERCANOS DEL IMÂM
A pesar del ambiente sofocante que reinaba en la sociedad de esa época y lo limitado que se encontraba el Imâm y que sus compañeros cercanos eran contados, sin embargo, aquellos que se beneficiaron con la sabiduría del Imâm, son considerados del grupo de los grandes personajes divinos y sabios abstinentes, que en forma condensada nos permitimos presentarles a algunos de éstos:
1. “Ahmad Ibn Is.hâq Ash‘arî Qomî
Él fue uno de los compañeros especiales y corresponsal del Imâm Al-‘Askarî (P), así también fue el representante de la gente de Qom. El hacía llegar las preguntas y asuntos de la gente al Imâm para que él las respondiese y solucionase. El conoció en persona a los Imâmes Al-Ÿawâd (P) y Al-Hâdî (P) de los cuáles transmitió narraciones.
Ahmad Ibn Is.hâq escribió una carta a “Husaîn Ibn Rûh” –el tercer representante especial del Imâm de la Época (P) durante la Ocultación Menor— y pidió permiso para ir al Haÿÿ (peregrinación). Este se lo dio y también le envió un pedazo de tela. Ahmad dijo: “¡Me ha sido anunciada mi muerte!”. Y cuando regresaba de la peregrinación falleció en un lugar llamado Halwân (al occidente de Irán).
“Sa‘d Ibn ‘Abdul.lah” respecto a la muerte de Ahmad Ibn Is.hâq relata: “Aproximadamente 18 kilómetros antes de llegar a la Ciudad de Halwân le subió la temperatura y enfermó gravemente al grado que perdimos las esperanzas de que aliviara. Cuando llegamos a Halwân nos alojamos en un caravansar (hospedería de caravanas). Ahmad dijo: “Esta noche déjenme solo, y márchense a vuestra habitación”. Nos retiramos. Cerca de la madrugada me puse a pensar y abrí los ojos; en ese momento vi a “Kafûr” el sirviente de mi señor, Imâm Al-‘Askarî (P), que me decía:
“¡Dios les da el pésame! Y os recompensará con un gran beneficio por esta gran pérdida. —Entonces agregó— Vuestro amigo ha sido lavado y amortajado. ¡Levantaos y enterradlo! En verdad que él por estar tan cerca de Dios es el más apreciado de entre vosotros por vuestro señor”. Entonces desapareció de mi vista”.
2. “Abû Hâshim Dâwûd Ibn Al-Qâsim Al-Ÿa‘farî”
Él fue uno de los descendientes de Ÿa‘far Taîîâr (hermano del Imâm ‘Alî –P-) y uno de los grandes de su familia y originario de Bagdad. El ocupaba una elevada jerarquía ante los Imâmes, tuvo contacto directo con los Imâmes Al-Ÿawâd (P), Al-Hâdî (P) y con el Imâm Al-‘Askarî (P), y a principios de la Ocultación Menor fue nombrado representante y corresponsal por parte del Imâm de la Época (P).
Abû Hâshim se encontraba muy cerca de los Imâmes, y era considerado uno de sus amigos íntimos y compañeros especiales; él transmitió numerosas narraciones de estos cuatro Inmaculados, así también escribió un libro el cuál un grupo de los sabios y grandes personalidades shiíes lo han considerado y utilizado como un documento fiable.
Abû Hâshim era un hombre independiente y valiente, cuando llevaron la cabeza de “Yahîâ Ibn ‘Umar Zaîdî” ante el gobernador de Bagdad “Muhammad Ibn ‘Abdul.lah Ibn Tâhir”, algunos lo felicitaron por esa victoria; Abû Hâshim se presentó ante el gobernador y sin respeto ni temor le dijo:
“¡Amir! ¡Vine a felicitarte por algo que si el Enviado de Dios estuviese vivo hubiese guardado luto por ello!”
El gobernador silenció ante Abû Hâshim y no dijo nada más.

Sexta Parte (Final)

3. “‘Abdul.lah Ibn Ÿa‘far Himîarî”
Él fue uno de los personajes importantes de la Ciudad de Qom y considerado uno de los purificados compañeros cercanos del Imâm Al-‘Askarî (P). Él escribió numerosas obras como por ejemplo “Qurb Al-Asnâd” que siempre fue y ha llamado la atención de los grandes sabios y jurisconsultos de la Escuela Shî‘ah. ‘Abdul.lah Ibn Ÿa‘far poco después del año 290 H.L/902 d.C. se dirigió a Kufa en donde la gente aprendía narraciones de él.
4. “Abû ‘Amr ‘Uzmân Ibn Sa‘îd ‘Amrî”
Él fue el primer auxiliar del Imâm Oculto (que Dios apresure su aparición) durante la Ocultación Menor. Él fue un hombre honorable, de confianza y uno de los más destacados entre los compañeros cercanos del Imâm, fue representante de los Imâmes Al-Hâdî (P), Al-‘Askarî (P) y del Imâm Oculto (P). Desde los once años vivió, creció y fue educado bajo el cuidado del Imâm Al-Hâdî (P) y fue el intermediario entre la gente y los Imâmes Al-Hâdî (P), Al-‘Askarî (P) y del Imâm de la Época (P), e inclusive realizó prodigios. Al igual que se mencionó, él fue uno de los primeros auxiliares especiales del Imâm Al-Mahdî (P) y anteriormente también los Imâmes Al-Hâdî (P) y Al-‘Askarî (P) enviaban a la gente hacia él para que aprendieran los asuntos y preceptos islámicos de él. Los Imâmes ‘Alî Al-Hâdî (P) y Hasan Al-‘Askarî (P), cada uno dijeron respecto a él:
“Abû ‘Amr (‘Uzmân Ibn Sa‘îd), es de mi confianza y hombre honesto. Aquello que os diga lo dice de mí, y aquello que os comunique lo ha comunicado de mi parte”.

* * *

SU MARTIRIO
Los califas de Banî ‘Abbâs y sus subalternos habían escuchado que los Imâmes de Ahlul Baît (P) eran doce, y el duodécimo de entre éstos durante “la Aparición” después de la Ocultación, terminaría con los tiranos, daría fin a los gobiernos ilegales y establecería en el mundo la justicia y equidad. El conocimiento de este asunto, en especial durante la época de los Imâmes Al-Hâdî (P) y Al-‘Askarî (P) fue causa de preocupación entre los califas, y por ello vigilaban muy de cerca al undécimo Imâm Al-‘Askarî (P), y se encontraban muy deseosos que este Imâm no tuviese hijos. Ellos tenían bajo vigilancia todos los asuntos del Imâm desde diferentes ángulos, inclusive encarcelaron varias veces al Imâm y finalmente “Al-Mu‘tamid Al-‘Abbasî” que era testigo de cómo la atención de la gente hacia el Imâm incrementaba día a día, y la prisión, el ambiente sofocante y la vigilancia tenían una influencia contraria a la que él esperaba, no soportó y decidió matar a este Inmaculado, por lo que lo envenenó en secreto. Y el Imâm fue martirizado el 8 de Rabî Al-Auwal del año 260 d.H. (viernes 1 de enero 874 d.C.).
“Los Saludos de Dios sean para él y para sus Inmaculados antepasados”.
La influencia del Imâm en la sociedad, principalmente el pánico que tenía de que los shiíes y seguidores de ‘Alî (P) hiciese una revuelta al enterarse que el Imâm había sido envenenado, lo atemorizaba grandemente, por ello trató por cualquier medio de ocultar este suceso; “Ibn Sabâq Malikî” en su obra “Al-Fusûl Al-Muhimmah”, registra de uno de los vigilantes de la corte ‘Abbasí “‘Abdul.lah Ibn Jâqân” lo siguiente:
“…Cuando el Imâm Abû Muhammad Hasan Ibn ‘Alî Al-‘Askarî (P) falleció, nos asombramos al ver el estado especial en que se encontraba Al-Mu‘tamid el Califa ‘Abbasí. Estábamos sorprendidos ya que él era califa de esa época y tenía en sus manos el poder. Cuando Abû Muhammad (Imâm Al-‘Askarî -P-) estaba agonizando, cinco personas especiales de los cercanos del califa que todos ellos eran de los jurisconsultos de la corte, fueron enviados a casa del Imâm. Al-Mu‘tamid les ordenó que no se moviesen de ahí y cualquier cosa que sucediese se lo informasen; así también envió a un grupo de enfermeros para que lo cuidasen y sirviesen, y ordenó a “Qâdzî Ibn Bajtîar” que eligiese a diez personas de confianza y las mandase a casa del Imâm, y día y noche frecuentasen la casa y lo tuviesen bajo vigilancia. Dos o tres días después informaron al Califa que la salud del Imâm había empeorado y que era imposible que la recuperara, el Califa ordenó: “¡Día y noche acompañen al Imâm en su casa!” Y así lo hicieron hasta que después de unos días el Imâm falleció.
Cuando se expandió la noticia del fallecimiento de este Inmaculado, en Samarra comenzó un movimiento; por todos lados se dejaban escuchar gritos y lamentaciones, y los bazares y las tiendas cerraron. Los Banî Hâshim, los integrantes de los tribunales, los generales del ejército, los jueces de la ciudad, los poetas, los testigos y demás gente se dirigieron al funeral del Imâm. Ese día Samarra se asemejaba al día del Juicio Final. Cuando el cuerpo de este Inmaculado estuvo listo para ser enterrado, el Califa envió a su hermano “‘Isâ Ibn Al-Mutawakkil” para que realizara la oración del muerto para el Imâm. En el momento que colocaron el cuerpo sobre la tierra para realizar la oración, ‘Isâ se acercó y destapó la cara de este Inmaculado, y luego de mostrarla a los shiíes, a los ‘abbasíes, a los jueces, a los escritores y a los testigos, dijo: “Éste es Abû Muhammad Al-‘Askarî (P) que falleció de muerte natural y… (nombrando a dos los servidores del Califa) fueron testigos!” Luego cubrió nuevamente la cara del Imâm y realizó la oración del muerto para él y ordenó que lo llevaran a enterrar. El martirio de Abû Muhammad Hasan Ibn ‘Alî (P) en Samarra ocurrió el viernes de 8 de Rabî Al-Auwal de año 260 H.L./1ero. de enero de 874 d.C., y este Inmaculado fue enterrado en su casa y en la misma habitación en la cuál fue enterrado su padre”.
Lo aquí mencionado, muestra claramente la situación sofocante en la que se encontraba el Imâm y el porqué el gobierno estaba preocupado. Así también evidencia como el Califa estaba aterrorizado de que se descubriese el envenenamiento y asesinato del Imâm y con un programa bien proyectado desde antes hizo parecer como si la muerte del Imâm hubiese sido una muerte natural y en su lecho. Así es, los tiranos consideraban peligrosa la existencia de los Inmaculados Imâmes para su reinado, y para apagar la luz de estos verdaderos líderes hasta donde les fue posible y bajo una estrecha vigilancia los mantenían alejados de la sociedad, y finalmente los asesinaban.
Al-Mu‘tamid Al-‘Abbasî después de haber martirizado al Imâm Al-‘Askarî (P) aparentemente al repartir la herencia del Imâm entre la madre y el hermano de este Inmaculado trató de mostrar que el Imâm Al-‘Askarî (P) no tenía hijos, para de esta forma los shiíes perdiesen las esperanzas de un siguiente Imâm. En secreto mandó a sus comisionados para que buscaran en todas partes que en caso de que encontrasen a un niño lo tomaran preso. Los comisionados del Califa provocaron gran presión en la familia del Imâm, sin embargo, no pudieron encontrar a el Imâm Al-Qâ’im el Reformador (P) y Dios Todopoderoso lo protegió de los engaños de los tiranos. Y a pesar de que el Imâm Huÿÿat Ibn Al-Hasan Al-Mahdî(P) para estar protegido de los atropellos de los opresores, evitó tener contacto directo con la gente y presentarse en persona ante la sociedad y por orden divina se ocultó, sin embargo, los shiíes y los compañeros cercanos del Imâm Al-‘Askarî (P), que repetidas veces habían visto al Imâm Al-Qâ’im(P) cuando era un infante tenían la seguridad de su existencia y cuando el Imâm Hasan Al-‘Askarî (P) falleció, el Imâm Al-Qâ’im (P) se presentó en el patio de la casa del Imâm e hizo a un lado a su tío Ÿa‘far que quería realizar la oración de muerto para el Imâm Al-‘Askarî (P), entonces él mismo la realizó.
Durante todo el Ocultamiento Menor también los shiíes mantuvieron contacto con éste Inmaculado por medio de los “representantes especiales” del Imâm, y también el Imâm a través de sus representantes respondía a las preguntas de los shiíes, y numerosos prodigios y milagros fueron realizados por estos sus representantes que día a día incrementaban el poder de sus creencias y seguridad de sus amantes, y nosotros si Dios quiere, en el siguiente libro hablaremos respecto a la vida del duodécimo de los Inmaculados Imâmes.

BIBLIOGRAFÍA
1. “Al-Fusûl Al-Muhimmah” escrito por Ibn Sabâg Mâlikî, f. el año 855 H.L./1452 d.C., impreso en Najaf.
2. “Anwâr Al-Bahiîîah” escrito por el difunto Haÿÿ Shaîj ‘Abbas Muhadiz Qomî, f. el año 1359 H.L./1942 d.C.,, impreso en Meshed.
3. “Bihâr Al-Anwâr”, escrito por Al.lâmah Muhammad Bâqir Maÿlisî, f. el año 1111 H.L./1700 d.C., impreso en Teherán.
4. “Ihqâq Al-Haq”, escrito por Qâdzî Nûral.lahî Tustarî, martirizado el año 1019 H.L./1611 d.C.,, impreso en Teherán.
5. “Ijtîâr Ma‘rifat Ar-Riÿâl” conocido como (Riÿâl Kushî) escrito por el Shaîj At-Tûsî, f. el año 460 H.L./1068 d.C., impreso en la Universidad de Meshed.
6. “Irshâd” escrito por el Shaîj Al-Mufîd, f. el año 413 H.L./1021 d.C., impreso en Teherán.
7. “Kamâl Ad Dîn”, escrito por el Shaîj As-Sadûq, f. el año 381 H.L./991 d.C., impresión Ajûndî.
8. “Kashful Gummah fi Ma‘rifat Al-A‘imah” escrito por ‘Alî Ibn ‘Isâ Al-Arbilî, f. el año 687 H.L./1289 d.C., impreso en Tabriz.
9. “Manâqìb âli Abî Tâlib” escrito por Muhammad Ibn ‘Alî Ibn Shahrâshûb Mâzândarânî, f. el año 588 H.L./1191 d.C., impreso en Najaf.
10. “Muhaÿÿul Da‘wât” escrito por Saîîed Radzî Ibn Tâwûs, f. el año 664 H.L./1267 d.C., impreso en Irán.
11. “Muntahâ Al-Âmâl” escrito por el Shaîj ‘Abbâs Qomî, f. el año 1359 H.L./1941 d.C.
12. “Muqâtil At Tâlibîn”, escrito por Abî Al-Faraÿ Isfâhânî, f. el año 356 H.L./968 d.C., impreso en Egipto.
13. “Murawwiÿ adh Dhahab” escrito por Mas‘ûdî, f. el año 346 H.L./957 d.C., impreso en Beirut.
14. “Nûr Al-Absâr” escrito por Shablanÿî, que fue uno de los sabios del siglo XIII H.L., impreso en Egipto.
15. “Qâmûs Ar-Riÿâl”, escrito por Shaîj Muhammad Taqî Tustarî, impreso en Teherán.
16. “Tanqih Al-Maqâl” escrito por Maûlâ ‘Abdul.lah Mâmiqânî, f. el año 1351 H.L./1933 d.C., impreso en Teherán.
17. “Tatimmih Al-Mujtasar fi Ajbâr Al-Bashar”, (Târîj Ibn Al-Wirdî) escrito por Zaînud Dîn ‘Umar Ibn Wirdî, f. el año 749 H.L./1349 d.C., impreso en Beirut.
18. “Tatimmih Al-Muntahâ” Shaîj ‘Abbâs Qomî, f. el año 1359 H.L./1942 d.C.
19. “Usûl Al-Kâfî”, escrito por Shaîj Al-Kulaînî, f. el año 329 H.L./940 d.C., impresión Ajûndî.
20. “I‘lâmul Warâ”, Tabarsî, escrito por Amîn Al-Islâm Abû ‘Alî Fadl Ibn Hasan Tabarsî, fallecido en el siglo VI H.L., impreso en Najaf.
Y otros libros…

* * *

Cuando aparece el nombre del Mensajero del Islam o uno de sus títulos, a continuación se ha escrito (BP), que es la abreviatura de: La Bendición y la Paz sean con él y su descendencia.
Cuando aparece el nombre de uno de los miembros de la Casa Profética (Ahlul-Baît) se ha escrito (P), abreviatura de: La Paz sea con él o ellos.

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http://islamchile.com/home/imam-hasan-al-%e2%80%98askari-p-el-undecimo-de-los-inmaculados-imames/feed/ 0
Iman ´Ali IBN Muhammad Al – Hadi http://islamchile.com/home/iman-%c2%b4ali-ibn-muhammad-al-hadi/ http://islamchile.com/home/iman-%c2%b4ali-ibn-muhammad-al-hadi/#comments Thu, 05 Jan 2012 13:19:48 +0000 admin http://islamchile.com/home/?p=224 UNA SÍNTESIS DE LA VIDA DEL IMÂM ‘ALÎ AL-HÂDÎ (P)
El Imâm Abû Al-Hasan ‘Alî An-Naqî Al-Hâdî (P), décimo de los Inmaculados Imâmes de la Escuela Ash-Shî‘ah, a mediados del mes de Dhul Hiÿÿah del año 212 de la Hégira Lunar (827 d.C.) , abrió sus ojos al mundo en un lugar llamado “Sarîâ”, en las afueras de Medina.  Su padre fue el noveno de los Inmaculados Imâmes, Imâm Al-Ÿawâd (P) y su madre la honorable dama “Samânah”, mujer virtuosa y abstinente.
Los títulos mayestáticos más conocidos del décimo Imâm son “An-Naqî y “Al-Hâdî”. Y a este generoso hombre lo llamaban también “el tercer Abû Al-Hasan”.
(Según lo que declaran los narradores de la Escuela Ash-Shî‘ah, el primer Abû Al-Hasan es el séptimo Imâm, Mûsâ Ibn Ÿa‘far -P- y el segundo Abû Al-Hasan es el octavo Imâm, ‘Alî Ibn Mûsâ Ar-Ridâ -P-).
El Imâm Al-Hâdî (P) el año 220 H.L./835 d.C. después del martirio de su padre, heredó el imâmato, cuando contaba únicamente con ocho años de edad. Él fue Imâm durante treinta y tres años; él vivió durante cuarenta y un años y unos meses, y fue martirizado el año 254 H.L. (868 d.C.).
Aquellos que se entrevistaron con él dijeron: “Este honorable Imâm era de altura media, tez blanca que tiraba a rojiza, ojos grandes, largas cejas y rostro radiante”.
El Imâm vivió durante el gobierno de siete califas ‘abbasíes; antes de ser Imâm con ‘Abdul.lah Al-Ma’mûn (198-218 H.L./813-833 d.C.) y su hermano Muhammad Al-Mu‘tasim (218-227 H.L./833-842 d.C.). Y durante los años de su imâmato durante el resto del gobierno de Al-Mu‘tasim y el gobierno de Harûn Al-Wâziq (227-232 H.L./842-847 d.C.) hijo de Al-Mu‘tasim, y el de Ÿa‘far Al-Mutawakkil (232-247 H.L./847-861 d.C.) hermano de Al-Wâziq, y Muhammad Al-Muntasir (247-248 H.L./861-862 d.C.) hijo de Al-Mutawakkil, y Ahmad Al-Musta‘iîn (248-252 H.L./862-866 d.C.) hijo del tío paterno de Al-Muntasir, y Muhammad Al-Mu‘tazz (252-255 H.L./866-869 d.C.), otro de los hijos de Al-Mutawakkil.
El Imâm fue martirizado durante la época de Al-Mu‘tazz.
Durante el califato de Al-Mutawakkil, el Imâm fue trasladado por orden de este perverso de Medina a Samarra, que en ese entonces era la capital de los ‘abbasíes, y hasta los últimos días de su vida vivió en esa ciudad.
Los hijos de este Imâm fueron: el onceavo de los Inmaculados Imâm, Imâm Al-‘Askarî (P), Husaîn, Muhammad, Ÿa‘far y una hija de nombre ‘Ilîîah.




Primera Parte

EL COMPORTAMIENTO DE LOS CALIFAS
La continua lucha y oposición de la familia del Profeta (BP) en contra de los califas usurpadores y tiranos, forman con honor parte de las sangrientas páginas de la historia del Islam de la Escuela Ash-Shî‘ah. Nuestros Impecables Imâmes con el desacuerdo que mostraban ante los tiranos, y también al apoyar la equidad y justicia, acrecentaba la irritación de los gobernadores opresores así como la de sus subalternos.
Éstos sabían perfectamente que los Imâmes de Ash-Shî‘ah no desperdiciaban ningún momento para guiar a la gente y mostrar la verdad, así como ayudar al oprimido y pelear en contra de la tiranía y la corrupción, por ello siempre se sentían en peligro ante esta serie de enfrentamientos y luchas.
Los Califas de Banî ‘Abbas que por medio de intrigas ocuparon el lugar de los tiranos omeyas, y “reinaron” sobre la gente bajo el nombre de “Califato Islámico”, al igual que los califas anteriores a ellos no dejaban pasar ninguna oportunidad para destruir y manchar a la familia del Profeta (P), y de cualquier forma que pudiesen trataban de deformar la imagen de los “verdaderos líderes” y destruir su reputación. Por medio de diversas intrigas procuraron mantener alejados a éstos Inmaculados de la guía de la gente, y terminar con la simpatía que sentía el pueblo hacia ellos.
Para aquellos que están familiarizados con la historia de los Imâmes y califas, son evidentes los engaños de Al-Ma’mûn ‘Abbasî para llegar a obtener su objetivo, así como sus siniestros planes para mostrarse legítimo, tomar en sus manos el gobierno y oscurecer la luz del imâmato.
Nosotros en la vida de los Imâmes octavo y noveno, ya mostramos algunos de éstos engaños. Después de Al-Ma’mûn, Al-Mu‘tasim ‘Abbasî continuó con los mismos métodos y planes diseñados por Al-Ma’mûn para con los descendientes del Profeta y de los Imâmes. Y basándose en éstos hizo trasladar al Imâm Al-Ÿawâd (P) de Median a Bagdad para tenerlo bajo su control y vigilancia, y finalmente asesinarlo.
Así también, con el pretexto de que se negaban a vestir ropas negras (que era el color oficial de las ropas de los ‘abbasíes), encarceló a los alíes (o seguidores de ‘Alî -P-) en donde fallecieron (o fueron asesinados).
Al-Mu‘tasim murió el año 227 H.L./842 d.C. en Samarra. Su hijo Al-Wâziq tomo su lugar, y continuó con la misma tendencia que su padre Al-Mu‘tasim y su tío Al-Ma’mûn. Al-Wâziq al igual que los califas que se refugiaban en el Islam, era lujurioso y bebía en exceso, y para sentir más placer, ingería remedios especiales que finalmente esos mismos menjunjes fueron los que causaron su muerte.
Él murió el año 232 H.L./847 d.C., en la Ciudad de Samarra. Al-Wâziq no era muy severo con los shiíes, y fue por ello que durante esa época los alíes y la familia de Abû Tâlib se congregaron en Samarra, y hasta cierto punto vivieron con comodidades; sin embargo, se disgregaron durante el gobierno de su hermano Al-Mutawakkil.
Después de Al-Wâziq, su hermano Al-Mutawakkil, que fue uno de los más sucios y asesinos de los gobernadores de la dinastía Banî ‘Abbas, se hizo cargo del califato. El Imâm ‘Alî Al-Hâdî (P) convivió más con Al-Mutawakkil que con cualquier otro de los Califas ‘Abbasí, durante más de catorce años. Este largo tiempo es considerado el más difícil de la vida del Imâm y de sus seguidores, ya que Al-Mutawakkil fue el más incrédulo de los Califas ‘Abbasí, y un hombre perverso y despreciable; su corazón estaba lleno de rencor hacia ‘Alî el Príncipe de los Creyentes (P), hacia sus shiíes y su familia. Durante su gobierno un grupo de los seguidores de ‘Alî (P) fueron asesinados, envenenados o tuvieron que salir huyendo.
Al-Mutawakkil relatando sueños y alucinaciones inventados por él mismo, incitaba a la gente a seguir a “Muhammad Ibn Idrîs Shâfi‘î” que había muerto en esa época. Su propósito era hacer que la gente centrara su atención en éste y así olvidara a los Imâmes. El año 236 H.L./850 d.C., ordenó que destruyeran la tumba del “Señor de los Mártires”, Imâm Husaîn (P), y las construcción que se encontraban a su alrededor, y en su lugar cosecharan en esas tierras, para así evitar que la gente fuesen a visitar ese lugar santo.
Al-Mutawakkil temía que la tumba del Imâm Husaîn (P) se convirtiese en el centro de reunión de sus opositores, y el martirio y lucha de este gran mártir inspirase a la gente para realizar un movimiento y revuelta en contra de la tiranía de la corte del califato; empero los shiíes y amantes del Señor de los Mártires, bajo ninguna condición dejaron de visitar esa Tierra Santa.
Se ha relatado que Al-Mutawakkil destruyó la tumba del Imâm diecisiete veces y amenazó muchas otras a los visitantes e inclusive hizo construir dos postes de vigilancia cerca de la tumba, empero a pesar de todos estos crímenes no pudo evitar que la gente visitase la tumba del Imâm Husaîn (P).
Los visitantes soportaban las diferentes torturas y molestias, y nuevamente regresaban a visitar la tumba. Después de la muerte de Al-Mutawakkil, los shiíes con la ayuda de los alíes reconstruyeron nuevamente la tumba del Imâm. Los musulmanes se irritaron al enterarse de que habían destruido la tumba del Imâm Husaîn (P); la gente de Bagdad escribía frases en las paredes de las casas y mezquitas en contra de Al-Mutawakkil, y lo censuraban a través de esas sátiras.
La siguiente sátira es una de las composiciones dichas en contra de este rebelde opresor:
“¡Juro por Dios! Que los Banî Umaîîah tiránicamente asesinaron al hijo de la hija de su Profeta (BP)”
“Ahora, aquellos que pertenecen a su familia (Banî ‘Abbas que son de los descendientes de ‘Abdul Muttalib y considerados de los Banî Hâshim) cometieron un crimen como el crimen de los Banî Umaîîah; ésta es la tumba de Husaîn que ¡juro por mi vida!, está destruida”.
“Parece ser que los Banî ‘Abbas se lamentan por no haber participado en el martirio de Husaîn (P), y ahora (de ese crimen cometido por los Banî Umaîîah) con la profanación a la tierra donde se encontraba Husaîn y destruyendo su tumba, siguen los mismos pasos que ellos”.
Así es, la gente que carecía de los medios de difusión necesarios existentes en esa época y veía que los púlpitos, mezquitas, reuniones y sermones se encontraban en manos de los asalariados del Califato ‘Abbasí, manifestaba su desacuerdo e ira a través de este medio.
Los poetas obligados y responsables utilizaban también su arte y talento en contra de Al-Mutawakkil pronunciando poemas efectivos, y a través de éstos recordaban a la gente los crímenes de los Banî ‘Abbâs. Por otra parte Al-Mutawakkil, para terminar con el más mínimo murmullo de protesta y oposición, realizaba cualquier crimen; se burlaba y mataba de la peor manera a los sabios, poetas y otros grupos que se negaban a simpatizar con el régimen.
“Ibn As-Sikîît” famoso poeta y literato shiíe, que en el campo de la literatura árabe era conocido como “Imâm” (guía), era el instructor de los hijos de Al-Mutawakkil. En una ocasión Al-Mutawakkil apuntando hacia sus dos hijos “Al-Mu‘tazz” y “Al-Mu’aîîad” preguntó a Ibn As-Sikîît: “¿Estos dos son más queridos para ti o Hasan y Husaîn?”
Ibn Sikîît sin demora respondió: “Qanbar, el esclavo de el ‘Alî Príncipe de los Creyentes (P), es mejor que ¡tú y tus dos hijos!”.
Al-Mutawakkil enfureció al igual que un oso herido, entonces ordenó: “¡Arranquen su lengua por detrás de su cabeza!” Y así fue como ese ejemplo de valentía y honor fue martirizado a los cincuenta y ocho años.
Al-Mutawakkil, al igual que los demás califas, malgastaba los tesoros públicos de los musulmanes, y tal y como lo encontramos registrado en las páginas de la historia él construyó diferentes palacios, y únicamente para construir la “Torre Al-Mutawakkil”, que hoy día aún existe en Samarra, gastó un millón setecientos mil dinares de oro.
Es doloroso ver junto a estos derroches la situación en la que se encontraban los alíes y la familia del Profeta (BP), y vemos como un grupo de mujeres de los shiíes en Medina únicamente poseían un vestido viejo y muy usado para hacer la oración; ellas se veían obligadas a prestárselo y realizar la oración en turno. Pasaban la vida hilando y siempre se encontraron en esa situación difícil y pobre, hasta que Al-Mutawakkil fue asesinado.
El odio y enemistad de Al-Mutawakkil hacia ‘Alî (P) lo había llevado a realizar bajezas y vilezas increíbles. Al-Mutawakkil amistaba con el grupo de los “Nâsibî” y los enemigos de Ahlul Baît (la familia del Profeta), y para tranquilizar su corrupta alma, ordenó a un bufón que con movimientos repulsivos y vergonzosos se burlara de ‘Alî el Príncipe de los Creyentes (P), y mientras lo observaba bebía vino y ebrio se carcajeaban.
¡Un comportamiento como tal no es sorprendente en Al-Mutawakkil, sino que lo sorprendente y doloroso es la situación de aquellos que siguen y aceptan a monos sucios y despreciables como “califa del Profeta” y “Ulil ‘Amr (los dotados de autoridad) del Islam” y “gobernador de los musulmanes”, y han dado la espalda al verdadero Islam y a la Inmaculada familia del Profeta! ¡Que doloroso, hasta dónde ha llegado la perdición del hombre!
Así es, el sadismo de asesinar y hostigar en Al-Mutawakkil había acrecentado tanto, que inclusive a veces él mismo lo confesaba.
En una ocasión su ministro “Fath Ibn Jâqân” lo encontró pensando y con adulación le dijo: “… ¿En qué está pensando? ¡Juro por Dios que nadie sobre la tierra vive mejor y disfruta más que vos!”
Al-Mutawakkil le respondió: “… ¡Mejor que la mía es la vida de aquél hombre que tiene una casa grande, una esposa digna y sustento en demasía y a la mano, y no nos conozcamos para molestarlo, y no nos necesite para humillarlo!”
Las rigurosidades y molestias de Al-Mutawakkil hacia la familia del Profeta (BP) habían llegado a tal grado que hostigaba y torturaba a la gente por amistar y seguir a los Imâmes, y por esta misma causa la situación se había vuelto muy difíciles para éstos Inmaculados.
Al-Mutawakkil nombró a “‘Umar Ibn Farah Rajÿî” gobernador de La Meca y Medina, él impedía en forma extremadamente rigurosa que la gente se comportara amablemente con la familia de Abû Tâlib, a tal grado que la gente por miedo de perder la vida dejaron de apoyar y ayudar a los alíes, y la vida se hizo aun más difícil para los descendientes de ‘Alî el Príncipe de los Creyentes (P)…”.

* * *

Segunda Parte

INVITACIÓN A SAMARRA
Es claro que con el temor que sentían los tiranos califas por la influencia de los Imâmes en la sociedad, así como por la atención y amor de la gente hacia éstos, era imposible que dejaran en paz a nuestros generosos Inmaculados. Además de este temor que se había apoderado de Al-Mutawakkil y de todos sus antepasados, el odio y enemistad personal que sentía él mismo hacia la familia de ‘Alî el Príncipe de los Creyentes (P) incrementaba su oposición y rigurosidad hacia ellos, y a razón de esto decidió trasladar al Imâm Al-Hâdî (P) de Medina a Samarra, para poder vigilarlo de cerca.
Al-Mutawakkil el año 243 H.L./857 d.C., desterró en secreto al Imâm de Medina a Samarra, y lo hizo hospedarse en una casa cerca de su campo militar, en donde, tanto él como los demás califas después de él, uno tras otro, lo tuvieron rigurosamente vigilado. El Imâm vivió ahí hasta que fue martirizado el año 254 H.L./868 d.C.
El asunto del destierro del Imâm fue así que durante la época de Al-Mutawakkil un hombre llamado “‘Abdul.lah Ibn Muhammad” se encargaba de los asuntos militares y la oración colectiva en Medina, constantemente molestaba al Imâm y por otra parte siempre hablaba mal del Imâm ante Al-Mutawakkil. El Imâm se enteró de esto y a través de una carta notificó a Al-Mutawakkil de las mentiras y enemistades de ‘Abdul.lah Ibn Muhammad. Al-Mutawakkil ordenó que respondieran la carta del Imâm y lo invitaran en forma reservada a Samarra. El texto de la contestación a la carta enviada por el Imâm es el siguiente:
“En el nombre de Dios el Clemente, el Misericordioso”
“En verdad que el Amir reconoce vuestra jerarquía, considera vuestro parentesco y acepta vuestro derecho… Amir, destituyó de su puesto en Medina a ‘Abul.lah Ibn Muhammad por haber ignorado vuestro derecho y por haberos insultado y acusado. El Amir sabe que vos sois inocente, y que vuestras buenas palabras y actos tienen un verdadero deseo, y que vos no os habéis dispuesto para lo que os acusa. En lugar de él ha colocado a Muhammad Ibn Fadl, y le ha ordenado que respete y obedezca vuestras opiniones y órdenes.
Sin embargo, el Amir desea veros y le gustaría volver a pactar con vos, entonces si vos también deseáis visitar y quedaros junto a él, elija a cualquier otra persona de vuestros familiares, amistades y servidumbre que deseéis, y con tiempo y en el momento conveniente venid hacia nosotros. La época para viajar, las paradas durante el viaje y el camino a escoger, todo queda a vuestro criterio, y si desea os puede acompañar el amigo del Amir “Yahîâ Ibn Harzamah” y su ejército. Que sea lo que vos consideréis conveniente, y a él le hemos ordenado que os obedezca en todo.
Entonces pedid a Dios que os de bienestar para que os permita visitar al Amir, ninguno de sus hermanos e hijos ni los de su casa y parientes son tan querido para el Amir como vos.
Wa salam”
Evidentemente el Imâm estaba enterado de las malas intenciones de Al-Mutawakkil, no obstante no le quedaba otro remedio más que trasladarse a Samarra ya que rechazar la invitación de Al-Mutawakkil era un argumento para comprobar las palabras de los espías, hecho que incitaría más a Al-Mutawakkil y con esto ponía un pretexto apropiado en las manos de éste. Una prueba de que el Imâm estaba enterado de los planes de Al-Mutawakkil y se vio obligado a realizar este viaje, es donde tiempo después y estando ya en Samarra dijo:
“Me llevaron de Medina a Samarra disgustado”.
De cualquier forma, el Imâm recibió la carta y se preparó para viajar a Samarra, y Yahîâ Ibn Harzamah lo acompañó. Cuando llegaron a Samarra, Al-Mutawakkil no permitió que el Imâm entrara a la ciudad ese mismo día, y ordenó que lo hospedaran en un lugar inapropiado llamado “Jân As-Sa‘âlîk”, lugar donde se refugiaban los mendigos e indigentes. Ese día el Imâm permaneció en ese lugar, al día siguiente Al-Mutawakkil le dio una casa aparte a la cuál se trasladó el Imâm. Aparentemente lo respetaba, pero en secreto trataba de debilitarlo y desprestigiarlo, sin embargo, carecía del poder suficiente para hacerlo.
“Sâlih Ibn Sa‘îd” relata: El día en que el Imâm llegó a “Jân As-Sa‘âlîk” fui a visitarlo y le dije: “¡Ofrezco mi vida por vos! Estos opresores quieren apagar vuestra luminosidad en cualquier campo y quitaros vuestro derecho, al grado que os han traído a esta posada baja, que es una posada de los pobres”.
El Imâm indicando con su mano hacia un lado dijo: “¡Oh, Sa‘îd, observa esto!”
Yo miré y observé bellos jardines llenos de fruta, arroyos por los cuáles corría agua cristalina, bellas mujeres y servidores del Paraíso que se asemejaban a las perlas puras que aun no han sido tocadas. Quedé atónito, y muy sorprendido. Me dijo: “Nosotros en cualquier lugar que nos encontremos es así, ¡oh, hijo de Sa‘îd! Nosotros no nos encontramos en el Jân As-Sa‘âlîk”.
El Imâm Al-Hâdî (P) sufrió mucho durante su estancia en Samarra, era amenazado y molestado especialmente por parte de Al-Mutawakkil, y su vida se encontraba siempre en peligro. Los ejemplos que mencionamos a continuación muestran la situación peligrosa en la que se encontraba el Imâm en Samarra, y éstos mismos son testigo de su tolerancia, perseverancia e intransigencia ante esos tiranos:
“Saqr Ibn Abî Dalf” cuenta: “Cuando trasladaron al Imâm Al-Hâdî (P) a Samarra, fui a preguntar como se encontraba. “Zarrâfî” el vigilante de Al-Mutawakkil me vio y ordenó que me dejasen entrar. Ya estando adentro me preguntó:
“¿Para que has venido?”
Le respondí: “Para algo bueno…”.
“¡Siéntate!” Me dijo.
Me senté, pero temía. Me puse a pensar y quedé convencido de que me había equivocado (por haberme expuesto a un acto tan peligroso y querer ver al Imâm).
Zarrâfî alejó a la gente y cuando nos encontrábamos solos dijo: “¿Qué deseas y para que has venido?”
Le dije: “Para algo bueno”.
Preguntó: “¿Parece que has venido para preguntar por la salud de tu Señor?”
“¿Quién es mi Señor? ¡Mi Señor es el califa!” Le respondí.
“¡Calla! Tu Señor tiene el derecho, y no temas que yo también opino igual que tú y lo reconozco como Imâm”.
Agradecí a Dios, entonces él agregó: “¿Deseas visitarlo?”
“¡Sí!”
“Toma asiento hasta que salga el emisario”.
Cuando salió ordenó a su esclavo: “Llévalo a la celda donde se encuentra el shiíe encarcelado. Déjalo ahí y regresa”.
Cuando llegué con el Imâm, lo encontré sentado sobre una alfombra de pleitas y ante él una fosa preparada. Lo saludé y después de responder a mi saludo me dijo que tomara asiento. Lo hice. Entonces preguntó: “¿Para que has venido?”
Le respondí: “Para preguntar por vuestra salud”.
Cuando mis ojos vieron la fosa comencé a llorar.
El Imâm me dijo: “No llores, que en estos momentos no me dañarán”.
Luego de agradecer a Dios le pregunté por el significado de una narración, el Imâm me respondió y a continuación me dijo: “Déjame y sal de inmediato que no hay seguridad para ti, y temo que te molesten”.
“Ibn Al-Ÿawzî” uno de los grandes sabios de Ahl-Tasanun registra:
“En una ocasión denunciaron al Imâm Al-Hâdî (P) ante Al-Mutawakkil acusándolo de que en su casa guardaba armas, escritos y otros, enviadas por los shiíes de la Ciudad de Qom y que tenía planeado atacar al gobierno. Al-Mutawakkil envió a un grupo a casa del Imâm el cuál atacó por la noche, sin embargo, no encontraron nada, y hallaron al Imâm solo en una habitación y a puertas cerradas que vestía una camisa de lana y estaba sentado sobre el piso de arena, ocupado en adorar a Dios y leyendo el Corán.
Con esas mismas ropas llevaron al Imâm ante Al-Mutawakkil, y después de informarle que no habían encontrado nada en su casa, dijeron: “Lo encontramos en dirección a la Ka‘ba leyendo el Corán”.
Al-Mutawakkil aturdido y temeroso al ver la majestuosidad y grandeza del Imâm, sin querer lo saludó y lo hizo sentar junto a él, entonces tomando la copa de vino que tenía en su mano la ofreció al Imâm. El Imâm juró:
“¡Mi carne y sangre no se han mezclado con esas cosas! ¡Exéntame!”.
Lo dejó en paz y dijo: “¡Recita un poema!”
El Imâm dijo: “Yo se muy pocos poemas de memoria”.
“¡Debes recitar!”
El Imâm recitó las siguientes estrofas:
“En la cúspide de las montañas, pasaron la noche hasta el amanecer, y hombres poderosos los vigilaban, sin embargo las montañas no pudieron salvarlos del peligro de la muerte”
“Después de que fueron queridos, fueron bajados de sus lugares seguros, y colocados dentro de su sepulcro, el sepulcro ¡que hogar y lugar de descanso desfavorable!”
“Después de que fueron sepultados, el anunciador gritó: ¿Dónde están esas pulseras y coronas y vestidos suntuosos?”
“¿Dónde están esos rostros que crecieron en las comodidades, que como muestra de respeto colgaban las cortinas para ellos?”.
“La tumba le respondió en lugar de ellos: En estos momentos las lombrices también corren por sus caras”.
Los efectos provocados por las palabras del Imâm fueron tales que Al-Mutawakkil lloró intensamente al grado que sus lágrimas humedecieron su barba y los presentes también lo hicieron. En ese momento Al-Mutawakkil ordenó que recogieran la mesa de vino, y entregó al Imâm cuatro mil dirhams, y luego ordenó que lo regresaran con respeto a su casa.
Otro ataque a la casa del Imâm
Cuando Al-Mutawakkil después de una grave enfermedad recuperó la salud, que para su curación habían pedido ayuda al Imâm la cuál había sido efectiva, le envió quinientos dinares a este Inmaculado. La madre de Al-Mutawakkil por su parte también había hecho una promesa que en caso de que su hijo recuperara la salud, entregaría al Imâm una bandeja llena de alimentos en la cuál también colocaría una bolsa sellada con diez mil dinares.
Después de transcurrido mucho tiempo de este suceso, un hombre llamado “Bat.hâ’î” se presentó ante Al-Mutawakkil y levantó falsos al Imâm, añadiendo que este Inmaculado había reunido dinero, armas y gente y tenía la intención de rebelarse.
Al-Mutawakkil ordenó a “Sa‘îd Hâÿib” que, acompañado de un grupo de soldados y valientes guerreros, atacaran repentinamente la casa del Imâm y todo lo que encontraran ya fuesen bienes o armas las recogieran y trajeran ante él.
Sa‘îd relata: “Ya entrada la noche y acompañado de un grupo de guerreros provistos de escaleras de madera para subir por las paredes, nos dirigimos a casa del Imâm. Subimos al techo y abrimos la puerta, entonces atacamos con velas, lámparas y antorchas en mano, y revisamos toda la casa desde arriba hasta abajo, así como todos los rincones de ésta, lo único que encontramos fueron dos bolsas, una grande llena de dinares que había sido sellada y otra más pequeña la cuál no contenía más que unos cuantos dinares, así como una espada que colgaba de una funda vieja. El Imâm estaba parado sobre una alfombra de pleitas y realizaba la oración, sobre sus hombros había colocado una capa de lana y un gorro sobre su cabeza. No puso atención ni dio importancia a nuestro ataque. Las dos bolsas de dinero y la espada las llevé ante Al-Mutawakkil y le dije: “Esto es lo único que encontramos de dinero y armas”. Y le di el informe.
Al-Mutawakkil vio que la bolsa grande estaba sellada con el sello de su madre, hizo llamar a ésta y le preguntó la causa. Su madre respondió: “Cuando estuviste enfermo hice una promesa que si Dios te regresaba la salud daría diez mil dinares de mi fortuna al Imâm, y coloqué las monedas en esta misma bolsa y se las envié. Y este sello es el mío”.
Al-Mutawakkil agregó quinientos dinares más a los quinientos dinares que había dado antes y le dijo a Sa‘îd Hâÿib: “Regresa estas dos bolsas y la espada al Imâm y discúlpate de nuestra parte”.
Sa‘îd relata: “Las regresé y le dije: ¡El Amir se disculpa e incrementó quinientos dinares a los quinientos anteriores! Y yo os pido también que me disculpéis, ya que soy un servidor y comisionado, y no tengo el poder de desobedecer las órdenes de el Amir”
El Imâm respondió: “… No tardará en que los traidores se percatarán de a donde regresarán”.

* * *

Finalmente terminó el vergonzoso gobierno de Al-Mutawakkil. Fueron las incitaciones de su hijo Al-Muntasir hechas hacia un grupo de sus soldados turcos dirigidos por su jefe Bugha Al-Asghar las que provocaron que asesinaran a Al-Mutawakkil y a su ministro Fath Ibn Jâqân mientras se encontraban bebiendo y divirtiéndose. Y así fue como limpiaron el mundo de su obscena existencia.
Al día siguiente que Al-Mutawakkil fue asesinado, Al-Muntasir tomó el califato y ordenó que destruyeran algunos de los palacios de su padre. Él no molestó a los alíes y en cambio se portaba bien y era bondadoso con ellos, y también les permitió visitar la tumba del Imâm Husaîn (P). Asimismo ordenó que regresaran los jardines de “Fadak” a los descendientes de los Imâmes Al-Hasan y Al-Husaîn (P), e hicieran la devolución de las donaciones pertenecientes a la familia Abû Tâlib.
Al-Muntasir gobernó únicamente durante seis meses, ya que murió en el año 248 H.L./862 d.C.
Después de su muerte, lo sucedió su primo Al-Musta‘iîn y nieto de Al-Mu‘tasim quien continuó con un método similar al de los califas anteriores. Durante su gobierno se reveló un grupo de alíes los cuáles fueron muertos.
Al-Musta‘iîn no pudo resistir la revuelta de sus soldados turcos, y éstos sacaron de la cárcel a Al-Mu‘tazz e hicieron el juramento de fidelidad hacia él.
Día a día Al-Mu‘tazz obtuvo más fama y poder y finalmente Al-Musta‘iîn aceptó hacer las paces con Al-Mu‘tazz, quien aparentemente aceptó. Posteriormente invitó a Al-Musta‘iîn a Samarra, dando la orden de que los asesinaran en el camino.
Al-Musta‘iîn durante su califato había dado libertad a algunos de sus familiares y dirigentes turcos para que gastaran lo que quisieran de los tesoros públicos. Su comportamiento en cuanto a nuestros Inmaculados Imâmes era muy indigno, y según algunas narraciones murió después de haber sido maldecido por el Imâm Hasan Al-‘Askarî (P).
Después de que Al-Musta‘iîn fue asesinado, Al-Mu‘tazz hijo de Al-Mutawakkil y hermano de Al-Muntasir tomó el califato. La actitud que tomo hacia los seguidores de ‘Alî (P) era muy infame. Durante su gobierno un grupo de los alíes fueron asesinados o envenenados, y también fue en esa época en la cuál el Imâm Al-Hâdî (P) fue martirizado.
Finalmente Al-Mu‘tazz se enfrentó con la revuelta de los jefes militares turcos y otros; los agitadores lo destituyeron y después de golpearlo y herirlo lo echaron en un sótano, cerrando sus puertas para que muriese ahí.

* * *

Tercera Parte

SU LIMITACIÓN Y MARTIRIO
Cualquier persona entendida al observar la vida del Imâm Al-Hâdî (P) comprende que este Inmaculado durante toda su existencia tuvo que enfrentarse a una situación muy amarga, sofocante y limitada, y claro está esta situación no fue especial de su época, sino que durante todo el gobierno de los Banî Umaîîah y el de los Banî ‘Abbas –a excepción de algunos períodos muy cortos- la situación fue la misma. Los califas usurpadores pasaban por alto a la sociedad y a sus intereses, y a la gente la utilizaban como medio para llegar a sus propósitos. Durante el gobierno de los califas tiranos existía tal temor que la gente no tenía el aliento ni valentía suficiente para rebelarse en contra de esos sediciosos, y aprovechar de la guía de los Inmaculados Imâmes, así como fundar un gobierno islámico verdadero; por ello las relaciones entre la comunidad y el Imâm se encontraban sumamente limitadas, y tal y como dijimos anteriormente el gobierno de esa época trasladó a la fuerza al Imâm Al-Hâdî (P) de Medina al centro del califato de esos días o sea Samarra, y tenía a este Inmaculado completamente bajo vigilancia. A pesar de todo esto el Imâm, soportando todos estos sufrimientos y limitaciones, nunca aceptó en lo más mínimo a esos opresores. Es evidente que la personalidad divina y situación social en la que se encontraba el Imâm, así como la lucha negativa y la falta de cooperación por parte de él hacia con los califas, los disgustaba y provocaba temor en estos sediciosos. Los Banî ‘Abbâs constantemente se encontraban disgustados por esta situación, y finalmente llegaron a la única solución: apagar la luz de Dios, o sea asesinarlo.
Así fue como el Imâm Al-Hâdî (P), al igual que sus honorables antepasados, no falleció de muerte natural y fue envenenado durante el califato de Al-Mu‘tazz Al-‘Abbasî.
Y fue el tercer día del mes de Raÿab del año 254 H.L./868 d.C. que falleció y fue sepultado en su casa en Samarra.
Al-Mu‘tazz y sus seguidores trataban de mostrarse amistosos hacia el Imâm; y al participar en la oración del muerto y el entierro del Imâm ambicionaban cosechar a favor de sus viles propósitos, y engañando a la gente pretendían cubrir sus crímenes.
Según nuestras creencias shiíes, el siguiente Imâm deberá realizar la oración del muerto para el Imâm fallecido, y por ello antes de que el inmaculado cuerpo del Imâm lo llevasen fuera de la casa, el Imâm Hasan Al-‘Askarî (P) valioso hijo del Imâm Al-Hâdî (P) realizó la oración para su padre. Y cuando sacaron el cuerpo de la casa, Al-Mu‘tazz envió a su hermano Ahmad Ibn Al-Mutawakkil para que ejecutara la oración del muerto en la calle llamada “Abî Ahmad”. Mucha gente participó en el funeral del Imâm; todos lloraban y gritaban fuertemente.
Después de terminada la ceremonia regresaron el cuerpo de este Inmaculado a su casa y ahí lo enterraron.
“Los saludos de Dios sean para él y para sus purificados ancestros”.
* * *
LOS MILAGROS DEL IMÂM Y SU COMUNICACIÓN CON EL MÁS ALLÁ
Al igual que mencionamos en la vida de los Imâmes anteriores, los Inmaculados Imâmes por su alto rango de castidad y liderazgo, mantenían una comunicación especial con Dios y el mundo oculto, y al igual que los profetas divinos realizaban prodigios y milagros que confirmaban su jerarquía del Imâm y su relación con el Creador del Universo. Estos Inmaculados en el momento preciso –y con el permiso de Dios- mostraban ejemplos de su sabiduría y poder divino, acto que suscitaba que sus seguidores fuesen instruidos, educados y que adquiriesen seguridad en ellos. Así también (estos milagros) eran considerados la prueba evidente que comprobaba la legitimidad de estos honorables.
El Imâm Al-Hâdî (P) también realizó muchos milagros que fueron registrados en las obras de historia y hadîz, y para mencionar todos estos necesitaríamos de un libro por separado, por ello aquí nos limitamos a mencionar únicamente algunos de éstos:
1. El Imâmato y liderazgo en la niñez.
Al igual que lo mencionamos anteriormente, el infalible Imâm Al-Hâdî (P) después del martirio de su honorable padre y a la edad de los ocho años se hizo cargo del imâmato. Esto por sí solo es uno de los milagros más evidentes, ya que para ocupar una jerarquía y responsabilidad tan importante que únicamente puede ser otorgada por parte de Dios, no únicamente es imposible por parte de un niño, sino que también por parte de una persona adulta e inteligente.
Tomando en cuenta que los sabios y cronistas shiíes de hadîz después del martirio y fallecimiento de cada uno de los Imâmes consultaban al siguiente Imâm respecto a diversas cuestiones e inclusive en ocasiones llegaban a examinarlos. Así también los grandes personajes shiíes y parientes del Imâm, visitaban la casa de éste y mantenían relaciones con él, entonces era imposible que careciendo del Deseo y Confirmación de Dios, y únicamente con la relación de la castidad, sabiduría y poder divino, pueda un niño ocupar esta jerarquía y dignidad, y pueda responder a todas las preguntas en forma correcta, y en las dificultades pueda liderar en forma completa. Es evidente que inclusive la gente común distingue entre un infante ordinario y un “Imâm Guía”.
Una situación similar tuvo que soportar también su padre el Imâm Al-Ÿawâd (P), y nosotros en la biografía de ese Inmaculado ya hablamos respecto a que la jerarquía celestial del imâmato, al igual que la de la profecía, es otorgada por parte de Dios sin importar la edad de la persona.
2. La noticia de la muerte de “Al-Wâziq” califa ‘abbasí.
“Jaîrân Asbâtî” relata: “Viajé de Irak a Medina, y fui a visitar al Imâm Al-Hâdî (P). Este Inmaculado me preguntó:
“¿Cómo estaba Al-Wâziq?”
Le respondí: “¡Ofrezco mi vida por vos! ¡Saludable! Acabo de llegar y traigo frescas noticias”.
Dijo: “La gente dice que ha muerto”.
Cuando dijo esto, entendí que “la gente” en sus palabras se refería a él mismo. Entonces me dijo:
“¿Qué hace Ÿa‘far (Al-Mutawakkil)?”
“Se encuentra en una muy penosa situación y encarcelado”.
“Él será nombrado califa”. Aseguró
Y volvió a preguntar: “¿Qué hace Ibn Zaîîât?”.
“La gente lo apoyaba y obedecía sus órdenes”.
“La dirección es de mal agüero para él. Aseguró, entonces silenció unos minutos y luego agregó- No hay otro camino más que realizar lo destinado y los preceptos divinos. ¡Oh, Jaîrân!, se sabedor que Al-Wâziq murió, y Ÿa‘far Al-Mutawakkil tomo su lugar, y Ibn Zaîîat fue asesinado”.
Le dije: “¿Cuándo? ¡Ofrezco mi vida por ti!”
“Seis días después de que saliste de la ciudad”.
Y no transcurridos muchos días el emisario de Al-Mutawakkil arribó a Medina y relató el suceso tal y como el Imâm Al-Hâdî (P) lo había descrito.
3. La plática en turco.
“Abû Hâshim Ÿa‘farî” relata que cuando uno de los generales turcos del ejército de Al-Wâziq llamado “Bugâ”, pasaba por Medina para capturar a los árabes, yo me encontraba ahí. El Imâm Al-Hâdî (P) nos dijo:
“Vayamos a ver al ejército de ese turco”.
Salimos y nos detuvimos. Su ejército preparado pasó ante nosotros. El turco llegó. El Imâm intercambió unas cuantas palabras con él, entonces bajó de su montura y besó los pies del caballo del Imâm.
Abû Hâshim continúa relatando: Bajo juramento le pregunté al turco lo que el Imâm había dicho. Me preguntó: “¿Acaso ese hombre es Profeta?”
“¡No!” Le dije.
“Me llamó por el nombre que me llamaban en mi ciudad en Turquestán cuando era un niño, y hasta hoy nadie sabía de ese nombre”.
4. La humildad de los animales.
“El Shaîj Sulaîmân Baljî Qandûzî”, que era uno de los sabios de Ahl-Tasanun, en su obra “Yanâbî‘ Al-Muwaddah” registra que Mas‘ûdî dijo que Al-Mutawakkil ordenó que trajesen tres animales salvajes al salón del palacio. Entonces invitó al Imâm Al-Hâdî (P) y cuando este Inmaculado entró al salón, Al-Mutawakkil ordenó que cerraran las puertas. Los animales caminaban alrededor del Imâm y se mostraban humildes ante él, mientras que el Imâm los acariciaba con su manga. Entonces el Imâm subió a donde se encontraba Al-Mutawakkil y platicó un tiempo con él. Nuevamente bajó al salón y los animales una vez más se comportaron igual que la vez anterior hasta que este Inmaculado salió del palacio. Tiempo después Al-Mutawakkil envió al Imâm un gran obsequio.
Dijeron a Al-Mutawakkil: “Tu viste como tu primo (el Imâm Al-Hâdî -P-) se comportó con los animales salvajes, ¡tú haz lo mismo!”.
“¡Ustedes quieren matarme!” Les dijo y ordenó que este asunto quedase en secreto.
5. La majestuosidad y grandeza del Imâm.
“Ashtar ‘Alawî” cuenta: Nos encontrábamos mi padre y yo fuera de la casa de Al-Mutawakkil. En ese entonces yo era un niño y un grupo de las familias de Abû Tâlib, ‘Abbas y Ÿa‘far se encontraba también ahí. El Imâm Al-Hâdî (P) llegó y todos los que estaban presentes se desmontaron. El Imâm entró a la casa y unos dijeron a otros: “¿Por que nos desmontamos para ese joven, no es más honorable ni mayor que nosotros? ¡Juramos por Dios, que no nos desmontaremos más por él!”
“Abû Hâshim Ÿa‘farî” –que se encontraba presente- dijo: “¡Juro por Dios que cuando lo vean se desmontarán humillados por respeto a él!”
No transcurrió mucho tiempo que el Imâm salió de casa de Al-Mutawakkil, cuando los presentes lo vieron todos se desmontaron. Abû Hâshim les recordó: “¿Acaso no dijisteis que no os desmontaríais?”
Respondieron: “¡Juramos por Dios, que no pudimos detenernos! En tal forma que sin querer nos desmontamos”.
6. Lectura de los pensamientos y la súplica aceptada
En Isfahân (Irán) vivía un hombre shií llamado “‘Abd Ar-Rahmân” a quién le preguntaron: “¿Por qué escogiste esta religión y admites el liderazgo del Imâm Al-Hâdî (P)?”
Respondió: “¿Por el milagro que vi en él? Yo era un hombre pobre y sin ninguna pertenencia. Años atrás, ya que era valiente y tenía facilidad para hablar, la gente de Isfahân me envió como representante de un grupo para que hiciera llegar sus quejas a Al-Mutawakkil. Un día que nos encontrábamos parados fuera de la casa de Al-Mutawakkil, éste mandó llamar a ‘Alî Ibn Muhammad Ibn Ar-Ridâ (Imâm Al-Hâdî –P-). Yo pregunté a uno de los presentes: “¿Quién es ese hombre que ha llamado?”
Respondió: “Es un hombre de la familia de ‘Alî (P), y los shiíes lo reconocen como Imâm”. Y agregó que posiblemente el califa ordenó que viniese ya que pretendía matarlo.
Me dije: “No me meneo de aquí hasta que no venga ese hombre y lo vea”. Repentinamente vi a un hombre montado que se acercaba a casa de Al-Mutawakkil. La gente por respeto a él, se colocó a los costados del camino que transcurría, y lo miraba. Cuando lo vi, su bondad se introdujo en mi corazón, y dentro de mí comencé a suplicar por él para que Al-Mutawakkil lo dejase en paz. Este honorable hombre pasaba por entre la gente y no dejaba de miraba las crines de la cabeza de su caballo. Yo constantemente pedía por él. Cuando llegó a donde yo me encontraba, se volteó hacia mí y dijo:
“¡Dios ha aceptado tus súplicas! Él te ha Otorgado una larga vida y ha Incrementado a tus hijos y a tus bienes”.
Al ver esto comencé a temblar y caí desvanecido junto a mis amigos. Éstos me preguntaron: “¿Qué te sucede?”
“¡Algo bueno!”Les dije y luego guardé silencio.
Cuando regresamos a Isfahân Dios me otorgó una gran fortuna, y hoy día el importe de los bienes terrenales que tengo en mi casa, sin contar con lo que poseo fuera de ésta, llegan a una cifra de miles de miles de dirhams. Tengo diez hijos y mi edad ha traspasado los setenta. Yo tengo fe en el hombre que estaba enterado de lo que sucedía en mi corazón y su ruego por mí fue aceptado por Dios”.
7. Solución al problema del vecino
“Yûnus Naqqâsh” era vecino del Imâm Al-Hâdî (P) en Samarra y constantemente lo visitaba y servía.
En una ocasión se presentó ante el Imâm mientras su cuerpo temblaba y dijo: “¡Mi Señor! Declaro que mi última voluntad es que se comporten bien con mi familia”.
El Imâm preguntó: “¿Qué sucede?”
Le dijo: “¡Estoy listo para morir!”
“¿Por qué?” Preguntó sonriente el Imâm.
“Mûsâ Ibn Bugâ –uno de los generales de la poderosa corte ‘abbasí- me entregó una piedra preciosa para que acuñara una figura sobre ésta, sin embargo, ésta no es una piedra buena. Cuando quise acuñarla la piedra se partió en dos. Mañana es el día determinado para que le entregue la piedra; y Mûsâ Ibn Bugâ ¡o manda que me den cien latigazos o a que me maten!”
“¡Dirígete a tu casa! Hasta mañana no sucederán más que buenos acontecimientos”. Le dijo el Imâm.
Al siguiente día Yûnus muy temprano, mientras que su cuerpo temblaba, se presentó ante el Imâm y dijo: “¡El enviado de Mûsâ Ibn Bugâ ha llegado y me pide el anillo!”
“Ve a visitarlo que en esto no encontrarás más que bondad”. Le dijo.
Preguntó: “¡Mi Señor! ¿Qué explicación le doy?”
El Imâm sonriente repitió: “Ve a visitarlo y escucha lo que te diga, no encontrarás más que bondad en esto”.
Yûnus se fue, y regresó sonriente entonces dijo: “¡Oh, mi Señor! Cuando fui a verlo me dijo: “Mis hijas pequeñas han reñido por esa piedra, ¿podrías partirla en dos para hacer dos anillos? Serás bien recompensado”.
El Imâm agradeció a Dios y preguntó a Yûnus: “¿Qué le dijiste?”
Respondió: “Le dije que me diera tiempo para ver como podría hacer lo que me pedía”.
“Le diste una muy buena respuesta.” Agregó el Imâm.
8. La ayuda a ‘Abû Hâshim
“‘Abû Hâshim Ÿa‘farî” relata: “En una ocasión estaba yo totalmente arruinado económicamente. Me presenté ante el Imâm Al-Hâdî (P) y ya que me lo permitió me senté. Dijo: “¡Oh, Abû Hâshim! ¿Cuál de los favores que te otorgó Dios puedes recordar?” Yo guarde silencio sin saber que responder. El Imâm dijo: “Dios te otorgó la fe, y por medio de ésta protegió tu cuerpo de las llamas. Dios te agració con salud y bienestar, y te ayudó para que lo obedezcas. Dios te concedió el ahorro y por este medio protegió tu honor”.
Entonces dijo: “¡Oh, Abû Hâshim! Yo comencé mi plática tocando este asunto, ya que siento que tú quieres quejarte ante mí de alguien que te ha otorgado tantos favores. He ordenado que te entreguen cien dinares (de oro). Tómalos”.
* * *

Cuarta Parte

PRESENTACIÓN DEL “IMÂM” A TRAVÉS DE LAS PALABRAS DEL IMÂM AL-HÂDÎ (P)
Cada uno de nuestros doce Inmaculados Imâmes –que los saludos de Dios sean siempre para ellos- no únicamente fueron guías para la comunidad y los dilucidadores de los preceptos del Islam y del Sagrado Corán, sino que los Inmaculados Imâmes en la cultura Ash-Shî‘ah fueron: la luz divina en el mundo, la prueba perfecta de Dios para los hombres, el núcleo de todos los seres que existen, el intermediario de la gracia entre el Creador y las criaturas, el espejo luminoso de la perfección de lo oculto, la cúspide más elevada de las virtudes humanas, el conjunto de todas las bondades, la manifestación de la Ciencia y el Poder de Dios Todopoderoso, un ejemplo perfecto del hombre vinculado a Dios, e inmaculado y exento de cualquier equivocación, olvido y falta, alguien que está conectado con el reino de los Cielos y relacionado con la Tierra y el mundo oculto y los ángeles, conocedor del pasado y del futuro del mundo y la otra vida, el tesorero de los secretos Divinos y heredero de toda la perfección de los Profetas. Así es, la valiosa existencia de Muhammad (BP) y la familia de Muhammad (BP) son el centro de la existencia, la dominación de su valioso “wilâîah” (supremacía) es superior al “wilâîah” de los demás profetas y misioneros, y así es como únicamente ellos pueden ocupar este puesto, y por el deseo de Dios, Glorificado sea, es especial y único para el Profeta y su Inmaculada familia (Ahlul Baît), y ningún codicioso puede adquirirlos…
Aquello que mencionamos respecto al verdadero rango y jerarquía de los Inmaculados Imâm y otros, puede ser demostrado según lo registrado en el Sagrado Corán en forma calara y directa, así como en las narraciones fiables del Profeta (BP) y en las de los Imâmes (P). En este pequeño ejemplar no podemos seguir explayándonos más en estos temas que han sido examinados y mencionados en las diferentes obras de los sabios de la Escuela Ash-Shî‘ah.
Nuestro honorable Imâm, el décimo de los Inmaculados, Abû Al-Hasan Al-Hâdî (P) nos agració y guió a nosotros los shiíes con sus maravillosas y profundas palabras a través de la salutación llamada “Zîârat Ÿâmi‘ah”.
Así es, el Imâm Al-Hâdî (P) para complacer a algunos de sus amigos y shiíes, enseño unas palabras para cuando se visitan las tumbas de los Inmaculados Imâmes, que consideramos lamentable en este pequeño libro en el cuál hablamos de la vida de este honorable hombre privar a los lectores de esta salutación que en realidad nos instruye y enseña como conocer al “Imâm”.
Algunos de los grandes sabios han considerado esta salutación como el mejor “Zîârat Ÿâmi‘ah”, y personajes tales como el difunto “Shaîj As-Sadûq” (f. el año 381 H.L./992 d.C.) en sus conocidas obras “Min lâ Yahdarul Faqîh” y “‘Uîûn Ajbâr Ar-Rida” , y el “Shaîj At-Tûsî” (f. el año 460 H.L./1068 d.C.) en su libro “Tahdhîbul Ahkâm” lo han registrado también.
La elocuencia en sus palabras, el significado de su contenido y la sabiduría que se deja ver en sus líneas, es muestra evidente de la legitimidad y presentación de una gran sabiduría divina del autor de este zîârat. Ahora enviando nuevamente saludos a la luminosa alma del Imâm Al-Hâdî (P) nos disponemos a mencionar y traducir estas magnas palabras.
Esperamos que los seguidores del camino de los Inmaculado Imâmes (P) no dejen al olvido esta joya luminosa y tesoro de la sabiduría Ash-Shî‘ah, y lean estas esplendorosas palabras, ya sea cuando visitan las tumbas de estos queridos Imâmes o estando a distancia.

* * *

ZÎÂRAT ŸÂMI‘AH
“Mûsâ Ibn ‘Abdul.lah Naja‘î” relata: Dije al Imâm ‘Alî Al-Hâdî (P): “¡Oh, hijo del Enviado de Dios! Enséñame un Zîârat (salutación) elocuente, eficaz y completo, para que lo lea cada vez que quiera visitar la tumba de uno de vosotros”.
Dijo: “Cuando llegues a la entrada del Haram (santuario) de uno de los Imâmes detente y pronuncia la atestiguación, o sea:
“Ash.hadu an Lâ il.laha ilal.lah wahdahula sharikal.lah wa Ash.hadu anna Muhammadan Rasuli.lah
Atestiguo que no hay divinidad más que Dios único y no tiene semejante alguno, y atestiguo que Muhammad (saludos de Dios sean para él) es Su siervo y enviado”.
Debes haber realizado el gusl (baño completo para cuando se quiere realizar la visita a un santuario), y cuando entres al Haram y tus ojos divisenon la tumba, detente y treinta veces di:
“Al.lahu Akbar”.
Entonces da unos pasos cortos hacia adelante, con el corazón tranquilo y movimientos suaves, detente y vuelve a decir treinta veces:
“Al.lahu Akbar”.
Luego acércate a la purificada tumba y repite cuarenta veces más
“Al.lahu Akbar” para que sumen cien.
En ese momento di:
“Saludos sean para vosotros, ¡oh, familia del Profeta y eje de la misión, y lugar donde acostumbraban frecuentar los ángeles, y lugar donde descendía la revelación, y manantial de la clemencia y de los tesoros de la ciencia, y el más elevado rango de paciencia y tolerancia, y fundamento de la generosidad, y líder de las comunidades, y dueño de los favores, y principio de los benévolos, y origen de los buenos, y protector de los siervos de Dios, y centro del eje de las ciudades, y puertas de la fe, y honesto de Dios Clemente, y esencia de los Profetas, y elegido de los mensajeros, y familia del Profeta (BP) designada por Dios de los Mundos. Y la Clemencia y Bendiciones de Dios sean para vosotros”.
“Saludos sean para los Imâmes de la Buena Guía, y luz en las oscuridades, y abanderado de los abstinentes, y propietarios del intelecto y de los poseedores de prudencia, y refugio de las gentes, y herederos de los Profetas, y el mejor ejemplo, y la mejor invitación, y las pruebas de Dios para todos los seres del mundo, y habitante del pasado y del futuro. Y la Clemencia y Bendiciones de Dios sean para vosotros”.
“Saludos para las sedes de la Sabiduría de Dios, y sitios para la Abundancia de Dios, y minas del Conocimiento de Dios, y confidentes de los Secretos de Dios, y portadores del Libro de Dios, y sucesores del Mensajero de Dios, e hijos del Mensajero de Dios (la Bendición y la Paz sean con él y su descendencia). Y la Clemencia y Bendiciones de Dios sean para vosotros”.
“Saludos para los convocadores hacia la Religión de Dios, y los guías por la Satisfacción de Dios, y los firmes y honestos ante la Orden de Dios, y los perfectos en cuanto a la amistad para Dios, y los puros y purificadores en cuanto a la Unicidad de Dios, y los que muestran lo ordenado y prohibido por Dios, y los grandes siervos de Él que no sobrepasan las palabras de Él y obedecen lo ordenado por Él. Y la Clemencia y Bendiciones de Dios sean para vosotros”.
“Saludos para los Imâmes convocadores, y líderes guías, y maestros de los guardianes, y defensores de los protectores, e “invocadores”, y “Ulil ‘Amr (los dotados de autoridad)” y amabilidad permanente de Dios, y escogido por Él, y los aliados elegidos de Él, y sitial de Su Sabiduría, y Su prueba, y Su sendero, y Su luz, y Su demostración. Y la Clemencia y Bendiciones de Dios sean para vosotros”.
“Atestiguo que no hay divinidad fuera de Dios, que es Único y no tiene socio alguno, y al igual que Dios atestiguó para Sí mismo y atestiguaron para Él sus ángeles, así como los poseedores de sabiduría de Sus criaturas; no existe otro Adorado más que Él que es querido y Sabio, y atestiguo que “Muhammad (BP)” es Su siervo elegido y Su mensajero plausible que lo envió con la guía y la religión verdadera para hacerlo prevalecer sobre todas las religiones aunque disguste a los idólatras”.
“Y atestiguo que vosotros sois los Imâmes guiados, impecables, generosos, cercanos, abstinentes, veraces, elegidos y obedientes de Dios que os mantenéis firmes a Su Orden, y actuáis según Su Deseo, y sois los que llegan a Su Estima; a vosotros os eligió por medio de Su Sabiduría, y os aprobó para lo que Tiene oculto, y os escogió para Sus Secretos, y os designó por Su Poder, y con Su Guía os hizo ser honorados, y con Su Demostración os hizo especiales, y os eligió para Su Luz, y os confirmó por medio de Su Alma, y aceptó que seáis Sus califas sobre la Tierra y pruebas para Sus criaturas y ayudantes de Su Religión y vigilantes de Sus Secretos y tesoreros de Su Sabiduría y los honestos de Su Conocimiento y los intérpretes de Su Revelación y el fundamento de Su Monoteísmo, y los testigos para Su Creación, y las banderas izadas para Sus siervos, y la señal más elevada y clara en los pueblos y los guías en Su camino. Dios os proteja de cualquier equivocación, y ante las conspiraciones os De seguridad y tranquilidad, y os purifique de cualquier impureza, y Alejó de vosotros la maldad y Os purificó por completo”.
“Entonces vosotros también conocisteis la grandeza de Su Gloria, y la considerasteis Su Posición, y elogiasteis Su Generosidad, y continuasteis con Su Invocación, y os aferrasteis a Su Pacto, y fortalecisteis el convenio de Su Obedecimiento, y en secreto y manifiesto fuisteis sinceros hacia Él, e invitasteis a Su sendero con conocimiento y buenos consejos, y ofrecisteis vuestras vidas para obtener Su Satisfacción, y mostrasteis paciencia ante aquello que Os envió, y realizasteis la oración, y pagasteis el zakât (tributo), y aconsejasteis las buenas acciones y reprobasteis lo prohibido, y en el sendero de Dios hicisteis ÿihâd (guerra santa) tal y como es merecedor de Él para hacer pública Su invitación y anunciar Sus obligaciones, y llevasteis a cabo las sanciones dispuestas por Él, y difundisteis los mandatos de Sus preceptos, y determinasteis el sendero de Dios, y en éste llegasteis a obtener Su Satisfacción, y aceptasteis lo que Él determinó para vosotros, y confirmasteis a Sus Profetas anteriores”.
“Pues entonces aquél que os dé la espalda se ha desviado de la religión, y los que os acompañan han llegado (a la religión), y aquellos que no cumplan con vuestro derecho serán destruidos, y el derecho está con vosotros, en vosotros, de vosotros y hacia vosotros, y vosotros sois el derecho y su manantial; y la herencia de la profecía está en vuestro poder, y las criaturas regresarán a vosotros, y las cuentas son realizadas por medio de vosotros, y el dictamen decisivo de Dios está en vosotros, y las señales de Dios están con vosotros, y los deseos de Dios están en vosotros , y las luces y manifestaciones de Él están con vosotros, y Sus órdenes se dirigen hacia vosotros. Aquél que amiste con vosotros, amistó con Dios, y aquél que enemistó con vosotros, enemistó con Dios, y aquél que os ame, ama a Dios, y aquél que os odie, odió a Dios, y aquél que se aferre a vosotros se aferró a Dios”.
“Vosotros sois el sendero firme y testigos de las moradas del mundo extinguible y los intercesores de las moradas del mundo eterno, y la clemencia duradera e interminable, y los signos valiosos divinos que son bien cuidados, y un depósito protegido, y la puerta por la cuál son examinados los hombres. Aquél que fue hacia vosotros se salvo, y aquél que no lo hizo se arruinó. Invitáis hacia Dios, y traéis pruebas de Él, y tenéis fe en Él, y os entregáis a Él, y actuáis según lo ordenado por Él, y guiáis hacia el sendero de Él, y ordenáis como Él ordena. Aquél que amistó con vosotros obtuvo la felicidad y aquél que enemistó con vosotros se arruinó, aquél que os niega se desesperanzó y aquél que se separó de vosotros se perdió, aquél que se aferró a vosotros prosperó y aquél que se refugió en vosotros obtuvo la seguridad, aquél que os aceptó se benefició y aquél que se aferró a vosotros fue guiado, aquél que os imitó el Paraíso será su morada y aquél que enemistó con vosotros las llamas del Fuego del Infierno lo serán,, aquél que os niegue es incrédulo y aquél que rivalice en vuestra contra es pagano, y aquél que os rechace y no os acepte se encontrará en el lugar más profundo del Infierno”.
“Atestiguo que esta jerarquía fue de vosotros en el pasado y continuará en lo que queda del futuro, y atestiguo que vuestras almas y vuestra luminosidad y vuestro innato es el mismo, puro y purificado; todos sois de un mismo origen y de un mismo elemento, Dios os creó luces y os hizo dominar lo que circunda Su Gloria hasta que nos favoreció por medio de vosotros y os colocó en los hogares que Dios permitió fuesen elevados y en los cuales es pronunciado Su nombre, y saludos para vosotros y para la amistad hacia vosotros que es especial para nosotros que provoca la pureza de nuestra creación y la purificación de nuestras almas, y la limpieza y la sanción de nuestros pecados, entonces nosotros ante Él confesamos vuestras virtudes, y nos conocen por haberos aceptado, entonces que Dios os coloque en el rango de los más honorables y en el nivel más elevado de los cercanos y en la jerarquía más encumbrada de los Profetas, ahí donde nadie ha podido alcanzar y ningún buscador de la superioridad ha podido llegar, y ningún adelantador ha podido avanzar, y ningún codicioso ha podido percibir para codiciar; al nivel donde no pueda llegar ningún ángel cercano (a Dios) ni tampoco ningún Profeta portador de una misión, ni ningún veraz ni ningún mártir, ni ningún sabio ni ningún ignorante, ni ningún deshonesto ni ningún honesto, ni ningún creyente digno ni ningún perverso corrupto, ni ningún tirano que realiza actos falsos ni ningún demonio sedicioso, ni ninguna criatura que se le parezca a éstos; a menos que Dios le muestre la gloria de vosotros, y la dignidad de vuestro honor, y el rango elevado de vosotros, y toda vuestra luminosidad, y vuestra jerarquía verdadera, y la firmeza de vuestra posición, y la honorabilidad de vuestra nobleza ante Él, y vuestra generosidad ante Él, y vuestras especialidades ante Él, y vuestra cercanía a Él”.
“¡Ofrezco a mi padre, a mi madre, a mi familia, a mis pertenencias y a mis parientes por vosotros! Tomo a Dios y a vosotros como testigos que os tengo fe, y de aquello que vosotros tenéis fe, y soy incrédulo de vuestro enemigo y de aquello de lo que vosotros sois incrédulos, y puedo ver vuestra jerarquía y el lugar de la perdición de aquél que se opone a vosotros, soy amigo de vosotros y de vuestros amigos, y rencoroso hacia vuestros enemigos y enemigo de éstos, hago la paz y soy adaptable con aquellos que tienen paz y son adaptables con vosotros, y lucho contra aquél que lucha contra vosotros, estabilizo aquello que vosotros estabilizáis, y anulo aquello que vosotros anuláis, soy obediente de vosotros, reconozco vuestro derecho, confieso vuestra generosidad, soy el que toma y acepta vuestra sabiduría, me refugio bajo vuestro manto de seguridad, soy reconocedor de vosotros, sostengo la creencia de que vosotros retornarais, atestiguo vuestro ray‘at , estoy en espera de vuestra orden y de vuestro gobierno, soy receptor de vuestras palabras, obedecedor de vuestras órdenes, solicitador de vuestra protección, visitador de vosotros, me amparo en vuestras tumbas, ante Dios, Amado y Glorificado sea, los tomo a vosotros como intercesores y por medio de vosotros me acerco a Dios, y a vosotros os coloco como mediadores ante todos mis deseos, aspiraciones y propósitos en todas la situaciones y actos, tengo fe en vuestra ocultación y aparición, y en vuestra presencia y ausencia, y en vuestro principio y final, y todos estos actos los dejo en vuestras manos y en esto me entrego a vuestros deseos, y mi corazón se entrega a vosotros, y mi voto es para vosotros, y mi ayuda está lista para ayudaros, para que Dios Exaltado sea reviva Su religión por medio de vosotros, y os regrese durante Su gobierno (a través del Imâm el Esperado –P-), y a vosotros os haga aparecer para Su justicia, y en Su mundo os haga poderosos y os dé dominio”.
“Entonces tuve fe en vosotros y en vosotros y no en ningún otro fuera de vosotros, y acepte el wilâîat (supremacía y gobierno) del último de vosotros, al igual que acepté el wilâîat del primero de vosotros, y ante Dios, Amado y Glorificado sea, muestro el descontento (que siento) hacia vuestros enemigos y sus ídolos, los rebeldes, los demonios, y por la secta de sus opresores que son los negadores de vuestros derechos y los que dudan de vosotros y los que se han alejado de vosotros, y disgustado de cualquier otro confiable fuera de vosotros y de cualquiera que debe obedecerse fuera de vosotros, y de los líderes que invitan al Fuego, entonces que Dios me consolide siempre mientras esté con vida para que os ame y amiste con vosotros y con vuestra religión, y me haga triunfar para obedeceros, y Destine para mí vuestra intercesión, y me Coloque como el mejor de vuestros amigos que sigue aquello a lo que vosotros invitáis, y me Ponga en el grupo de aquellos que son adictos de vuestras obras y son guiados con vuestra guía y en el grupo que está unido a vosotros el día de la Resurrección y que son resucitados con vosotros el día de ray‘at y con aquellos que se vuelven poderosos bajo vuestro gobierno y con aquellos que son respetados durante el período de tranquilidad y salud para vosotros y durante vuestra época obtengan poder y rango, y el día de mañana sus ojos se iluminen al veros”.
“¡Ofrezco a mi padre, a mi madre, a mí mismo, a mi familia y mis bienes por vosotros! Aquél que ama a Dios comienza amándolos a vosotros, y aquél que lo reconoce como Único lo ha aprendido a través de vosotros, y aquél que Lo quiera lo buscará por medio de vosotros. ¡Oh, mis benefactores! Desconozco el grado en que puedo elogiaros e ignoro como puedo alabaros y como puedo describir y concebir vuestra jerarquía y valor, y vosotros sois las luces de los benevolentes y la guía de los buenos y las pruebas de Dios Poderoso, y Dios inició por vosotros y concluyó por vosotros, por vosotros envía la lluvia, y por vosotros sostiene el Cielo para que no caiga sobre la Tierra a menos que sea con Su Voluntad, y por vosotros termina con la tristeza, y quita las dificultades, y se encuentra con vosotros aquello que los Enviados y los Ángeles descendieron, y para vuestro ancestro (y al leer la salutación especial del Príncipe de los Creyentes ‘Alî -P- debe decirse: “A tu hermano”) le fue enviado el “Ruhul Amîn” –el Arcángel Gabriel. Dios les otorgó aquello que no ha otorgado a nadie de los terrestres, cualquier honorable ante la honorabilidad de vosotros inclina su cabeza, y cualquier orgulloso obedece vuestras órdenes, y cualquier tirano ante vuestras virtudes y superioridad se humilla, y todo ante vosotros se vuelve ruin y despreciable, y la Tierra fue iluminada por vosotros, y los que se salvaron lo hicieron por vuestro wilâîat, y por medio de vosotros serán guiados al Paraíso de “Rizwân”, y para aquél que niegue vuestro “wilâîat” ¡caiga sobre él la Ira de Dios!”.

Quinta Parte

“¡Ofrezco la vida de mi padre, la de mi madre, la mía propia, a mi familia y mis bienes por vosotros! Ofrezco mi vida por vuestro recuerdo entre (las lenguas de) los que recuerdan, y me ofrezco por vuestros nombres entre los nombres, y me ofrezco por vuestros cuerpos entre los cuerpos, y me ofrezco por vuestras almas entre las demás almas, y me ofrezco por vuestros espíritus entre los demás espíritus, y me ofrezco por vuestros efectos entre los demás efectos, y me ofrezco por vuestras tumbas entre las demás tumbas; entonces que complacientes son vuestros nombres, y que honorables vuestras almas, y que enaltecida vuestra jerarquía, y que elevada vuestra posición, y que fiel es vuestro pacto, y que verdadera es vuestra promesa, y vuestras palabras son luz, y vuestras órdenes guía, y vuestras recomendaciones abstinencia, y vuestros actos benevolencia, y vuestra manera bondad, y vuestro carácter cálido, y vuestra eminencia es la verdad el derecho y la moderación, y vuestras palabras firmes y decisivas, y vuestros dictámenes son sabiduría paciencia y reflexión; si se habla de lo bueno vosotros sois el inicio, la raíz, la rama, la fuente, el sitio y el último grado de éste”.
“¡Ofrezco la vida de mi padre, la de mi madre y la mía propia por vosotros! Como puedo describir lo beneficioso de vuestras alabanzas –hacia Dios-, y como puedo determinar la belleza de vuestras bondades, y Dios por vosotros nos salvó del desprecio y la bajeza, y nos salvó de las dificultades de los problemas, y nos libró de la orilla del precipicio de la muerte y del fuego del Infierno. ¡Ofrezco la vida de mi padre, y la de mi madre, y la mía propia por vosotros! Dios por medio de vuestra amistad y vuestro wilâîat nos Instruyó con lo que debíamos ser instruidos de la religión, y Reformó aquello que se había destruido en nuestro mundo, y por medio de vuestra amistad y wilâîat el vocablo “fe” fue perfeccionado y se convirtió en un favor especial, y la separación se convirtió en amistad; y por vuestra amistad y wilâîat es aceptado el culto obligatorio, y es obligatoria la amistad hacia vosotros y el elevado rango, y la elogiable y aprobada jerarquía, y el sitio y sitial destinado ante Dios, Amado y Glorificado sea, y el gran respeto y la elevada jerarquía y la intercesión aceptada. ¡Dios mío! Tuvimos fe en aquello que hiciste descender, y seguimos al Profeta (BP), entonces Inscríbenos en el grupo de los testigos de “la misión”. ¡Dios mío! No hagas temblar nuestros corazones después de que nos guiaste, y otórganos de Tu Clemencia que Tú eres el Dadivoso, puro es nuestro Creador en verdad que la promesa de nuestro Creador será ejecutada”.
“¡Oh, walî (guardián) de Dios! En verdad que entre mi y mi Dios, Amado y Glorificado sea, existen pecados que no serán perdonados a menos que con vuestro consentimiento, entonces por el derecho de Aquél que los consideró confidente de Su secreto, y los hizo encargados del cuidado de los asuntos de Sus criaturas, y los aproximó a vosotros por medio de Su obedecimiento, para que busquéis nuestro perdón y seáis nuestros intercesores, que yo soy obediente de vuestras órdenes, y aquél que os obedezca ha obedecido a Dios, y aquél que os desobedezca ha desobedecido a Dios, y aquél que os ame ha amado a Dios y aquél que enemiste con vosotros ha enemistado con Dios”.
“¡Dios mío! Si hubiese encontrado a un intercesor más cercano a Ti que Muhammad (BP) y sus descendientes elegidos que son los Imâmes de la Buena Guía, lo hubiese colocado como mis intercesores, entonces por el derecho que Otorgaste a ellos te pido que me coloques en el grupo de los conocedores de ellos y de sus derechos y en el grupo de los absueltos por medio de su intervención, que en verdad Tú eres Compasivo y Misericordioso. Dios envíe saludos a Muhammad (BP) y a su Inmaculada familia y ofrezca muchos saludos para ellos, y Dios es para nosotros suficiente y Es un buen Supervisor y Defensor”.

* * *
LOS DISCÍPULOS DEL IMÂM
El ámbito estrangulador y tiránico había limitado en gran forma el poder entrevistarse con el Imâm, a pesar de esto algunos de los deseosos que dominaban las ciencias coránicas y amantes de Ahlul Baît (P) pudieron, en la medida de sus capacidades, aprovechar de la sabiduría del Imâm Al-Hâdî (P) y llegar a ocupar un elevado grado de fe y conocimiento. El Shaîj At-Tûsî presentó a ciento ochenta y cinco de los trasmisores de hadîz del Imâm Al-Hâdî (P). A continuación nos permitimos presentar a algunos de estos famosos personajes:
1. ‘Abdul ‘Adzîm Hasanî
Él fue un destacado cronista de hadîz y gran sabio. En cuanto a virtudes y abstinencia ocupaba un alto nivel, y había conocido a algunos de los discípulos del sexto, séptimo y octavo Imâm (P). Él es considerado como uno de los famosos discípulos y narradores de los Imâmes Al-Ÿawâd (P) y ‘Alî Al-Hâdî (P).
“Sâhib Ibn ‘Ibâd” registra: “‘Abdul ‘Adzîm Hasanî era experto en el campo de la religión y contaba con completo conocimiento en los asuntos religiosos y del Corán”.
“Abû Hammâd Râzî” declara: Fui a visitar al Imâm ‘Alî Al-Hâdî (P) y le hice varias preguntas, cuando quería retirarme el Imâm dijo:
“Cada vez que te encuentres en problemas, pregunta a ‘Abdul ‘Adzîm Hasanî y también hazle llegar mis saludos”.
En cuanto a fe y conocimiento llegó a ocupar un alto grado, inclusive el Imâm Al-Hâdî (P) le dijo: “Tú eres uno de nuestros verdaderos amigos”.
En una ocasión comunicó al Imâm Al-Hâdî (P) sus creencias, y éste las confirmó, al igual que él mismo dice: “Fui a visitar a mi maûlâ (Señor), cuando me vio entrar expresó:
“¡Muy bien, Abû Al-Qâsim! En verdad que tú eres nuestro amigo”.
Le dije: “¡Oh hijo del Enviado de Dios! Deseo comunicaros mi opinión respecto a la religión, que en caso de que sea confirmada por vos, la cuide, hasta que me presente ante Él”.
“¡Exprésala!” Me dijo.
“Mi creencia es que Dios, Bendito y Elevado sea, es Único, y nada se le asemeja, y Él carece de cualquier “ibtâl” y “tashbîh” (ibtâl imaginar que Dios es nada, y tashbîh: relacionar a Dios la figura de algo creado), y Dios Elevado sea, no tiene “cuerpo” ni “figura” ni “aspecto” ni “esencia”, sino que Él es el Diseñador de los cuerpos, el Artista de las figuras, el Creador de los aspectos y esencias, el Instructor y Dueño, el Compositor y el Establecedor de todas las cosa, y sostengo la creencia de que Muhammad (BP) es Su siervo y mensajero, y el sello de la Profecía, y hasta el día del Juicio Final no vendrá ningún otro Profeta, y su sharîah (leyes religiosas) y su dîn (religión) son el final de todas las leyes y religiones, y hasta el día del Juicio Final no vendrán otras leyes religiosas después de las suyas.
Y sostengo que el Imâm y sucesor y tutor después del Gran Profeta (BP) es ‘Alî Ibn Abî Tâlib el Príncipe de los Creyentes(P), y después de él Hasan (P), y luego Husaîn (P), y le siguen‘Alî Ibn Al-Husaîn(P), Muhammad Ibn ‘Alî (P), Ÿa‘far Ibn Muhammad(P), Mûsâ Ibn Ÿa‘far (P), ‘Alî Ibn Mûsâ (P), Muhammad Ibn ‘Alî (P) y luego tú eres mi maûlâ.
El Imâm dijo: “Después de mí, mi hijo Hasan -será el Imâm- Entonces ¿cómo vez a la gente en relación con el hijo de Hasan?”
Le respondí: “¡Mi Señor! Es que, ¿cómo será él?”
“No podrán ver su persona, y no es conveniente mencionar su nombre hasta que se revele, y llene el mundo de justicia, después de haber sido llenado de tiranía y opresión”.
“¡Confieso que el amigo de ellos es amigo de Dios y que el enemigo de ellos es enemigo de Dios, y obedecer a ellos es obedecer a Dios y desobedecer a ellos es desobedecer a Dios!
Y sostengo la creencia que: Mi‘rây (la ascensión del Profeta), las preguntas y respuestas en la tumba, el Paraíso, el Infierno, el Sirât (puente que cruza sobre el Infierno) y la Balanza son ciertas y existen, y llegará el día del Juicio Final, y no existe duda alguna en ello, y Dios resucitará a los muerto.
Y mantengo la creencia de que las obligaciones de la religión después de aceptar el wilâîat son la oración, el zakât (tributo), el ayuno, la peregrinación, la guerra santa, aconsejar las buenas acciones y reprobar lo prohibido”.
El Imâm dijo: “¡Oh, Abul Qâsim!, juro por Dios que esa es la misma religión que Dios Exaltado prefirió para Sus siervos, sé firme en ésta y que Dios te mantenga firme y estable en estas tus palabras tanto en este mundo como en la otra vida”.
Tal y como podemos deducir de la historia y narraciones, el honorable ‘Abdul ‘Adzîm fue perseguido por el gobierno de su época y para proteger su vida del peligro que lo asechaba se dirigió a Irán y se ocultó en la Ciudad de Rey. Leemos en su biografía:
“El honorable ‘Abdul ‘Adzîm entró a la Ciudad de Rey mientras que huía del sultán de su época, y se refugió en el sótano de la casa de uno de los shiíes en “Sakkatul Muwal.lâ” —la calle de los esclavos o la calle de los famosos—, lugar donde se dedicaba a adorar e implorar a Dios. Los días los pasaba ayunando y las noches en vela y orando, a veces salía a escondidas de su casa y visitaba la tumba que se encuentra hoy día junto a la suya —conocida como la tumba de Hamzah descendiente de uno de los Imâmes— y decía: “El fue uno de los hijos del Imâm Mûsâ Ibn Ÿa‘far (P)”. El vivía en esa casa y poco a poco se propagó la noticia entre los shiíes de la familia del Profeta —que él se encontraba alojado ahí— y fue así como comenzaron a relacionarse con él. Un hombre de los shiíes, vio en un sueño que el Profeta le decía:
“A uno de mis descendientes lo traerán de Sakkatul Muwal.lâ y lo enterrarán junto al manzano en el jardín de ‘Abdul Ÿabbâr Ibn ‘Abdul Wahhâb”.
Y el lugar donde hoy día se encuentra enterrado es el mismo señalado por el Profeta. El hombre se dirigió para comprar el árbol y la tierra a su dueño, el dueño dijo: “¿Para qué quieres el árbol y la tierra?”
El comprador le relató su sueño, a lo que el dueño del árbol dijo: “Yo también tuve un sueño parecido, y doné el árbol y todo el jardín para el honorable ‘Abdul ‘Azîm y para que los shiíes sean enterrados ahí.
Después de un tiempo el honorable ‘Abdul ‘Azîm enfermó y falleció, cuando le dieron el baño completo del muerto y lo desvistieron, en su bolsa encontraron una carta en la cuál estaba escrito su árbol genealógico”.
El honorable ‘Abdul ‘Azîm falleció en la época del Imâm Al-Hâdî (P) y en el momento que contaba con gran fama entre la gente. Este tema podemos encontrarlo en la narración de “Muhammad Ibn Yahîâ ‘Atâr” donde dice: —Imâm Al-Hâdî (P) dijo a un hombre de la Ciudad de Rey que había venido a visitarlo: “¿Dónde te encontrabas?”
Le respondió: “Fui a visitar la tumba del Imâm Husaîn (P)”.
Dijo: “Debes saber que si hubieses visitado la tumba de ‘Abdul ‘Azîm que se encuentra en vuestra ciudad, hubieses adquirido la misma recompensa de aquél que ha visitado la tumba del Imâm Husaîn Ibn ‘Alî (P)”.
El honorable ‘Abdul ‘Azîm es considerado uno de los sabios más confiables y narrador shiíe en la época de los Imâmes; este honorable se dedicó también a escribir, y relatan que escribió una obra respecto a los sermones de ‘Alî (P) el Príncipe de los Creyentes y otro llamado “Yaûm wa Laîlah”.
2. Husaîn Ibn Sa‘îd Ahwâzî
Él fue uno de los seguidores de los Imâmes Ar-Ridâ (P), Al-Ÿawâd (P) y Al-Hâdî (P), y transmitió narraciones de todos estos honorables; era originario de la Ciudad de Kufa (Irak) no obstante acompañado de su hermano se trasladó a la Ciudad de Ahwaz (Irán) y de ahí a la Ciudad de Qom en donde falleció.
Husaîn Ibn Sa‘îd escribió treinta libros en el campo de jurisprudencia, costumbres y moral islámica, y sus obras son famosas entre los sabios, al igual que el fallecido Maÿlisî I dice: “Todos los sabios aceptan su fiabilidad y su conducta basada en las narraciones”. Y el difunto ‘Al.lâmah Maÿlisî respecto a él expuso: “Él era un hombre fiable y digno entre los sabios que ocupaba un alto nivel”.
El difunto Shaîj At-Tûsî registra: “Husaîn Ibn Sa‘îd además de poseer un alto rango de sabiduría, se esforzaba en guiar a la gente, por ello presentó a “As.haq Ibn Ibrâhîm Hudzaînî” y a “‘Alî Ibn Raiîân” al Imâm Ar-Ridâ (P) lo cuál ocasionó que estos dos se familiarizaran con la religión verdadera y con el shiísmo. Él les relataba narraciones y fueron sus esfuerzos los que hicieron que estos conocieran las enseñanzas islámicas; así también presentó al Imâm Ar-Ridâ (P) a “‘Abul.lah Ibn Muhammad Hudzaînî” y a otros, quienes se cultivaron con las enseñanzas islámicas al grado que llegaron a ocupar niveles muy altos y sirvieron al Islam.

Sexta Parte (Final)

3. Fadl Ibn Shâdhân Nîshâbûrî
Fue un gran hombre, digno de confianza, muy famoso jurisconsulto y gran orador. El había conocido a un grupo de los más famosos seguidores de los Imâmes —tales como “Muhammad Ibn Abî ‘Umaîr”, “Safwân Ibn Yahîâ” — y aproximadamente cincuenta años estuvo en contacto con ellos, período en el que aprovechó de la sabiduría de éstos, tal y como él mismo dice: “Cuando “Hishâm Ibn Al-Hakam” falleció “Yunûs Ibn ‘Abdur Rahman” fue nombrado jefe de éstos, y cuando él falleció “Sakkâk” se enfrentó a los oponentes del nuevo jefe, y en estos momentos yo soy el jefe de ellos”.
El difunto Shaîj At-Tûsî lo consideró como uno de los compañeros cercanos de los Imâmes ‘Alî Al-Hâdî (P) y Hasan Al-‘Askarî (P), y algunos de los sabios de las ciencias del ‘Ilm Riÿâl (ciencia que estudia la confiabilidad de las narraciones de una cadena de transmisiones) lo han estimado como compañero cercano del Imâm Al-Hâdî (P) y también como compañero cercano de los Imâmes Al-Ÿawâd (P) y Al-‘Askarî (P).
Fadl Ibn Shâdhân escribió aproximadamente ciento ochenta obras, tales como “Al-Îdzâh” en el campo de ‘Ilm Kalâm (ciencia de la teología escolástica), que analiza las opiniones de los compañeros cercanos y narradores de hadices.
Los discursos y obras de Fadl Ibn Shâdhân han atraído la atención de los grandes sabios y así como él mismo dijo, los demás sabios respetaban su opinión cuando él aprobaba o rechazaba una narración. El fallecido Kulaînî registró en su valiosa obra “Al-Kâfî” algunas de las palabras y puntos de vista de éste, así también los fallecidos Shaîj As-Sadûq y Shaîj At-Tûsî ponían gran atención en sus palabras y dichos. El escritor de “Yâmi‘ Ar-Rawât” registra: “Él es nuestro jefe y el grande de nuestro grupo los shiíes-, y mucho más valioso de lo que podamos decir de él”.
Fadl Ibn Shâdhân en uno de sus viajes fue a visitar al undécimo de los Inmaculados Imâmes (Imâm Al-‘Askarî –P-), cuando se estaba despidiendo del Imâm cayó de sus manos un libro escrito por él. El Imâm lo levantó y miró, entonces pidió a Dios clemencia por él y dijo: “Yo siento una noble ambición por al gente de Jurasán que tienen a Fadl Ibn Shâdhân”.
En otra narración está registro que mostraron al Imâm Al-‘Askarî (P) la obra “Al-Ÿaûm wa Laîlah”. Este honorable después de pedir tres veces clemencia para él dijo: “Es bueno que actúen como dice éste”.
El gran mártir Qâsî Nurûl.lah Shûshtarî escribe respecto al gran Fadl Ibn Shâdhân: “Él era uno de los grandes del ‘Ilm Kalâm y uno de los importantes intérpretes y cronistas de hadîz, el más destacado de entre los jurisconsultos y los muÿtahidîn (personas capacitadas para extraer las normas islámicas), y experto en la lectura del Corán, sintaxis gramatical y en la ciencia de los vocablos…”.
Fadl Ibn Shâdhân vivía en Nishapur (Irán), y después de que ‘Abdul.lah Tâhir lo amenazó por ser shiíe, él se trasladó a la Ciudad de Beîhaq (en las cercanías de Nishapur). Cuando un grupo de sediciosos de los Jawâriÿ se rebelaron en Jurasán, Fadl abandonó la ciudad por temor a éstos, y enfermó a raíz de las dificultades soportadas en el camino.
Él falleció durante el imâmato del Imâm Al-‘Askarî (P) y fue enterrado en la ciudad antigua de Nishapur. Su tumba se encuentra en estos momentos a seis kilómetros de distancia de la nueva Nishapur la cuál es visitada por los shiíes en busca de sus bendiciones.

* * *
ALGUNAS DE LAS VALIOSAS PALABRAS DEL IMÂM AL-HÂDÎ (P)
Para finalizar y aferrarse a la supremacía de este querido y gran Imâm es bueno recordar algunas de las valiosas palabras de éste Inmaculado:
El Imâm narra de sus grandes antepasados que el Enviado de Dios (BP) dijo:

“…fe es aquello que los corazones están dispuestos a recibirla y los actos la muestren y acepten, el Islam es aquello que se pronuncia con la lengua y el que considera a un matrimonio legítimo”.
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“Aquél que sea egoísta, muchos serán sus rivales”.
* * *
“Las bromas y palabras inútiles, son el pasatiempo de los ignorantes y actos de los necios”.
* * *
“Aquél que pone a tu disposición su amistad, buena voluntad y opinión, tú también pon a su disposición tu obediencia y aceptación”.
* * *
“No te encontrarás seguro de la maldad de aquél que considera poca su personalidad y no se valora a sí mismo”.
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“El mundo es un bazar en el cuál un grupo se favorece y otro pierde”.
* * *
“Aquél que tema a Dios, los demás le tendrán miedo; y aquél que obedezca a Dios, los demás lo obedecerán; y aquél que obedezca a su Creador, no tendrá miedo del enojo de las criaturas”.
* * *
“Es posible que el opresor tolerante sea perdonado por su tolerancia y paciencia”.
* * *
“Aquél que tenga la razón, pero actúe tontamente es posible que la luz de su verdad sea apagada por sus actos necios”.

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BIBLIOGRAFÍA
1. “Al-Âmâlî As-Sadûq”, escrito por el Shaîj As-Sadûq, f. el año 381 H.L./992 d.C. antigua impresión.
2. “Al-Fusûl Al-Muhimmah”, Ibn Sabâg Mâlikî, f. el año 855 H.L. /1453 d.C., impreso en Najaf.
3. “Al-Îdzâh” escrito por Abî Muhammad Fadl Ibn Shâdhân, f. el año 260 H.L. /873 d.C., impreso por la Universidad de Teherán.
4. “Al-Mujtasar fi Ajbâr Al-Bashar”, escrito por ‘Imâd ad Dîn Ismâ’îl Abû Al-Fadâ, f. el año 732 H.L. /1333 d.C., impreso en Beirut.
5. “Anwâr Al-Bahiîîah”, escrito por Muhadiz Qomî, f. el año 1359 H.L., impreso en Meshed.
6. “Bihâr Al-Anwâr”, escrito por el difunto el Maûlâ Muhammad Bâqir Maÿlisî, f. el año 1111 H.L. /1080 d.C., impreso en “Islamiîâh, Teherán.
7. “I‘lâmul Warâ”, escrito por Fadl Ibn Al-Hasan Tabarsî, f. el año 548 H.L. /1152 d.C., impreso en Najaf.
8. “Ihqâq Al-Haq”, escrito por Qâdî Nûral.lahi Tustarî, f. el año 1019 H.L. /1611 d.C., impreso por “Islamiîah” en Teherán.
9. “Ijtîâr Ma‘rifat Ar-Riÿâl”, Shaîj At-Tûsî, f. el año 460 H.L. /1068 d.C., impreso por la Universidad de Meshed.
10. “Irshâd Al-Mufîd”, escrito por el Shaîj Al-Mufîd, f. el año 413 H.L. /1020 d.C., impreso en Teherán.
11. “Maqâtil At-Tâlibîn”, escrito Abî Al-Faraÿ Isfâhânî, f. el año 1356 H.L./1938 d.C., impreso en Teherán.
12. “Muntahâ Al-Âmâl” escrito por el Shaîj ‘Abbâs Qomî, f. el año 1359 H.L./1941 d.C. impreso en Teherán.
13. “Muntahâ Al-Maqâl”, escrito por Abû ‘Alî Al-Hâ’irî, f. el año 1215 H.L./1801 d.C., antigua impresión.
14. “Murawwiÿ adh Dhahâb”, escrito por Mas‘ûdî, f. el año 346 H.L./957 d.C., impreso en Beirut.
15. “Nûr Al-Absâr”, escrito por Shablanÿî, él fue uno de lo sabios del siglo XIII H.L., impreso en Egipto.
16. “Riÿâl Shaîj At-Tûsî”, escrito por el Shaîj At-Tûsî, f. el año 460 H.L./1068 d.C., impr. en Najaf, Irak.
17. “Tanqîh Al-Maqâl”, escrito por el Shaîj ‘Abul.lah Mâmiqânî, f.1351 H.L./1933 d.C., impreso en Teherán.
18. “Târîj Ia‘qubí”, escrito por Ahmad Ibn Abî Ia‘qub conocido como Ia‘qubî, f. el año 284 H.L./8981 d.C., impreso en Beirut.
19. “Târijul Julafâ”, escrito por Ÿalâl ad Dîn Suîutî, fallecido el año 911 H.L./1507 d.C., impreso en el Cairo.
20. “Tatimmih Al-Mujtasar fi Ajbâr Al-Bashar”, escrito por Nûr Ad Dîn ‘Umar Ibn Al-Wirdî, f. el año 750 H.L./1350 d.C., impreso en Beirut.
21. “Tatimmih Al-Muntahâ”, escrito por Mudáis Qomî, f. el año 1359 H.L./1942 d.C., impreso en Teherán.
22. “Tuhaful ‘Uqûl”, escrito por Ibn Shu‘bah, f. el año 381 H.L./991 d.C., impreso en Beirut.
23. “Yâmi‘ Ar-Rawât”, escrito por el difunto Ardivilî, uno de los sabios del siglo XI H.L., impreso en Qom, Irán.

* * *

Cuando aparece el nombre del Mensajero del Islam o uno de sus títulos, a continuación se ha escrito (BP), que es la abreviatura de: La Bendición y la Paz sean con él y su descendencia.
Cuando aparece el nombre de uno de los miembros de la Casa Profética (Ahlul-Baît) se ha escrito (P), abreviatura de: La Paz sea con él o ellos.

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http://islamchile.com/home/iman-%c2%b4ali-ibn-muhammad-al-hadi/feed/ 0
UNA SÍNTESIS DE LA VIDA DEL MENSAJERO DEL ISLAM (II) http://islamchile.com/home/una-sintesis-de-la-vida-del-mensajero-del-islam-ii/ http://islamchile.com/home/una-sintesis-de-la-vida-del-mensajero-del-islam-ii/#comments Thu, 05 Jan 2012 02:51:12 +0000 admin http://islamchile.com/home/?p=212 وَ عِتْرَتِيْ، أَهْل بَيْتِيْ مَا إِنْ تَمَسََّكْتُمْ بِهِمَا لَنْ تَضِلُّوْا بَعْدِيْ أبَدًا وَ إِنَّهُمَا لَنْ يَفتَرقَا حَتَّى يَردَا عَلَيَّ الْحَوْضَ »
(صحيح مسلم: ج7/122سنن الدارمي: ج2/432.مسنداحمد: ج3/26،17،14،ج4/371 وج5/189،182.مستدرك الحاكم:ج3/533،148،109وغيرها)

Dijo el Mensajero de Dios (que las bendiciones y la paz sean con él y los excelentes de su familia): “Por cierto que dejo entre vosotros dos cosas preciosas (az-Zaqalain): El Libro de Dios, y mi descendencia, la gente de mi casa (ahl-u baiti). Mientras os aferréis a ambos no os extraviaréis después de mí jamás.

Ciertamente que ambos no se separarán hasta que vuelvan a mí en  la Fuente (del Paraíso)”

[Sahîh Muslim, t. 7, p. 122; Sunan Ad-Daramî, t. 2, p. 432;
Musnad Ahmad, t. 3, p. 14, 17,26… y otros].




Primera Parte

Palabras de la Asamblea Mundial
de Ahl-ul Bayt (a.s.)

Ciertamente que el legado de Ahl-ul Bait (a.s.), el cual ha sido atesorado por su Escuela y resguardado de la desaparición por sus seguidores, conforma una Escuela global para las diversas ramas del conocimiento islámico. Esta Escuela ha podido educar personas capacitadas y ofrecer a la comunidad islámica grandes sabios que han seguido los pasos de Ahl-ul Bait (a.s.), quienes han asimilado las preguntas y cuestionamientos de diferentes escuelas y tendencias ideológicas que se encuentran tanto dentro como fuera del Islam, y les han presentado las más concisas de las respuestas y soluciones a lo largo de siglos consecutivos.
La Asamblea Mundial de Ahl-ul Bayt, partiendo de la responsabilidad que ha recaído sobre sus hombros, se ha propuesto defender el Mensaje Divino y las verdades respecto a las cuales han mostrado recelo importantes personalidades de las diferentes tendencias y escuelas y pensadores de corrientes hostiles al Islam, siguiendo los pasos de Ahl-ul Bait (a.s.) y los seguidores de su digna Escuela, quienes se han preocupado por responder a esos continuos desafíos y han tratado de permanecer constantemente en un frente de defensa al nivel requerido en cada época.
Las experiencias atesoradas en los libros de los sabios de la Escuela de Ahl-ul Bait (a.s.) en este sentido son únicas en su género puesto que poseen un bagaje académico sólido que se afirma en el intelecto y la argumentación, se abstiene de las pasiones y fanatismos censurables, y se dirige a los sabios y pensadores poseedores de especialización con un discurso aprobado por el intelecto y que es aceptado por cualquier sana naturaleza.
La Asamblea Mundial de Ahl-ul Bayt (a.s.) trata de ofrecer a los buscadores de la verdad una nueva etapa de estas ricas experiencias a través de una serie de estudios y obras que han escrito autores contemporáneos que adhieren a la Escuela de Ahl-ul Bait (a.s.), o bien aquellos a quienes Dios agració al haberse anexado a esta noble Escuela. Ello descontando aquello que la Asamblea edita e investiga por considerar que posee mucha conveniencia de entre las obras de los reconocidos sabios shias de entre los antiguos, de manera que esos legados conformen un dulce abrevadero para las almas que procuran la Verdad, de modo que sus mentes se abran ante las realidades que ofrece la Escuela de Ahl-ul Bait (a.s.) a todo el mundo en una época en que los intelectos se perfeccionan.
Pedimos a los distinguidos lectores que no dejen de enviarnos sus opiniones, valiosas propuestas y críticas constructivas en este sentido.
Asimismo, requerimos a todos los centros de estudios de incumbencia, sabios, autores y traductores que colaboren con nosotros en la tarea de difundir la genuina cultura islámica muhammadiana.
Pedimos a Dios, Glorificado Sea, que acepte de nuestra parte esta exigua tarea y nos brinde el éxito de poder ofrecer más, bajo la sombra de su especial consideración y la observancia de Su califa en la Tierra, el Imam Al-Mahdî -que Dios apresure su manifestación.
Agradecemos profundamente al Equipo de escritores de la Fundación Dar Rah-e Haqq por componer este libro y a los Sres. Rahmatul.lah Golzar y Martha Golzar por haberlo traducido al castellano. Extendemos nuestro agradecimiento a todos nuestros compañeros que tuvieron parte en la publicación de esta obra, especialmente a los hermanos encargados de la sección de traducción quienes se empeñan en cumplir su labor.
Esperamos haber hecho todo lo que estuvo a nuestro alcance para cumplir aunque sea en parte lo que nos corresponde frente al Mensaje de nuestro Señor, Quien envió a Su Mensajero con la guía y la religión de la Verdad, para hacerla prevalecer por sobre toda religión, y es suficiente Dios como testigo.

Asamblea Mundial de Ahl-ul Bayt (a.s.)
SECRETARÍA CULTURAL

CONTENIDO
INTRODUCCIÓN 7
CAPÍTULO 1
EL MUNDO ANTES DEL ISLAM 7
La humanidad ardía en las llamas 7
El oscurecer de Arabia y el despertar del Islam. 7
CAPÍTULO 2
EL NACIMIENTO Y LA INFANCIA DE MUHAM-MAD (BP) 7
El nacimiento de la luz 7
Muhammad (BP), el niño milagroso 7
Halîmah, la nodriza del pequeño Muhammad (BP) 7
Muhammad (BP) en un diluvio de acontecimientos 7
El rostro de Muhammad (BP). 7
CAPÍTULO 3
REMINISCENCIAS DE LA INFANCIA Y ADOLESCENCIA DE MUHAMMAD (BP) 7
Protección y apoyo de ‘Abdul Muttalib 7
Entrevista de Buhaîrâ con Muhammad (BP) 7
Pastoreo y meditación de Muhammad (BP) 7
Castidad y pureza de Muhammad (BP) 7
CAPÍTULO 4
EL PRIMER MATRIMONIO DE MUHAM-
MAD (PB) 7
Los jóvenes y el matrimonio 7
La propuesta de Jadîÿah 7
¿Quién fue Jadîÿah? 7
Muhammad inicia su viaje a Ash-Shâm 7
Propuesta matrimonial 7
CAPÍTULO 5
FILOSOFÍA DE LOS MATRIMONIOS DE MUHAM-
MAD (BP) 7
Ejemplos de las calumnias hechas por los cristianos 7
El juicio de la historia 7
Interpelación a los objetantes 7
Las esposas del Mensajero del Islam 7
Las cobardes calumnias 7
CAPÍTULO 6
PERSONALIDAD DE MUHAMMAD (BP) ANTES DE LA MISIÓN PROFÉTICA 7
Influencia e imitación en la sociedad 7
Ambiente que reinante en Arabia antes de la aparición del Islam 7
Los Profetas fueron los creadores del ambiente, no sus seguidores 7
Colocación de Al-Haÿÿar Al-Asûad –Piedra Negra– y el dictamen de Muhammad (BP) 7
CAPÍTULO 7
EL INICIO DE LA REVELACIÓN 7
La Misión Profética Universal de Muhammad (BP) 7
Muhammad (BP) a la edad de los cuarenta 7
¿Acaso alguien instruía a Muhammad (BP) en la Cueva de Hirâ? 7
¿Que es una Revelación? 7
¿Acaso la “revelación” es un tipo de enfermedad! 7
La Revelación y la ciencia en la actualidad 7
CAPÍTULO 8
MÉTODO DE DIFUSIÓN DEL ISLAM UTILIZADO POR EL PROFETA MUHAMMAD (BP) 7
Jadîÿah espera a Muhammad (BP) 7
‘Alî (P) el primer hombre que aceptó la nueva religión 7
La legislación de la oración 7
Tres años de difusión práctica 7
Convocatoria a los familiares y el primer milagro 7
CAPÍTULO 9
CONVOCATORIA GENERAL DEL PROFETA MUHAM-MAD (BP) 7
La invitación general 7
Discurso en la Colina de “Safâ” 7
Reacción de la gente ante las palabras del Profeta 7
Los jefes del Quraîsh se quejan frente a Abû Tâlib 7
Seducción del Quraîsh 7
CAPÍTULO 10
LOS PROBLEMAS DEL CAMINO Y LAS TORTURAS DEL QURAÎSH 7
Los inconvenientes del camino 7
Las interminables molestias del Quraîsh 7
CAPÍTULO 11
EMIGRACIÓN DE MUHAMMAD (BP). INICIO DEL CALENDARIO Y LOS CAMBIOS 7
Abandono de la patria en pro del objetivo 7
Yazrib, está lista para aceptar el Islam 7
Conspiración para matar a Muhammad (BP) 7
‘Alî (P) arriesga su vida 7
El Profeta se dirige hacia la Cueva de Zûr 7
Hacia la ciudad de Yazrib 7
La gente de Yazrib espera al Profeta 7
Lección que nos da la emigración 7
CAPÍTULO 12
FUNDACIÓN DE LA FRATERNIDAD ISLÁMICA EN MEDINA 7
La sociedad despierta 7
Fundación de la fraternidad Islámica 7
La Fraternidad Islámica en la época actual 7
CAPÍTULO 13
“ŸIHÂD” LUCHA SANTA EN EL ISLAM 7
El Profeta portador de misericordia 7
Qué sabias son las palabras de Dios 7
CAPÍTULO 14
MOTIVO DE LAS GUERRAS EN LA ÉPOCA DEL PROFETA Y ESTADÍSTICA DE LAS BAJAS 7
1. Batalla de Badr. 7
2. Batalla de Ūhud. 7
3. Batalla de los Confederados o la Zanja. 7
4. Batalla contra los Banî Quraîdzah 7
5. Batalla contra los Banî Al-Mustalaq. 7
6. Batalla de Jaîbar. 7
8. Conquista de La Meca. 7
9. Hunaîn y Tâ’if 7
Número de muertos en las guerras sostenidas en la época del Mensajero del Islam. 7
CAPÍTULO 15
MISIÓN PROFÉTICA UNIVERSAL DE MUHAM- MAD (BP) 7
El Islam, la religión del este y oeste 7
La invitación mundial de Muhammad (BP) desde La Meca 7
Otro testigo de la universalidad del Islam 7
Nuestro deber respecto a la difusión de la misión del Islam 7
CAPÍTULO 16
MUHAMMAD (BP), EL ÚLTIMO PROFETA 7
La eternidad del Islam y Muhammad (BP), el último Profeta 7
Islam, la religión eterna 7
El último Profeta desde la perspectiva del Libro Sagrado 7
El último Profeta desde el punto de vista de las narraciones 7
CAPÍTULO 17
HADÎZ AL-GADÎR Y LA SUCESIÓN DEL
PROFETA (BP) 7
El Mensajero Divino se despide de la casa de Dios 7
Los narradores del Hadîz Al-Gadîr 7
Significado del Hadîz Al-Gadîr 7
CAPÍTULO 18
MORAL Y CONDUCTA DE MUHAMMAD (BP) 7
La sociedad sedienta de moral 7
El Profeta Muhammad (BP) entre la gente 7
Indulgencia y nobleza de Muhammad (BP). 7
Limpieza y pureza de Muhammad (BP) 7
Adoración y devoción de Muhammad (BP) 7
CAPÍTULO 19
EL ASUNTO DEL CALIFATO Y EL SUCESOR DEL PROFETA MUHAMMAD (BP) 7
La razón verdadera de la necesidad de un sucesor del Profeta 7
¿Por qué la necesidad de un sucesor del Mensajero? 7
¿Acaso el Profeta eligió a su sucesor? 7
¡Shûrâ o Asamblea para determinar el Imâmato y Califato! 7
CAPÍTULO 20
UNA SÍNTESIS DE LA CRONOLOGÍA DEL CALIFATO 7
La insistencia del Profeta (BP) respecto al califato y sucesión de ‘Alî (P) después de su fallecimiento 7
Saqîfah, lugar en el cuál fue usurpado el califato 7
GLOSARIO 7

INTRODUCCIÓN
En esta obra presentamos la vida del Mensajero del Islam Muhammad (la Bendición y la Paz sean con él y su descendencia) en forma sintetizada y desmentimos las palabras sin sentido y aquello que fue registrado por algunos orientalistas y los enemigos del Islam que querían manchar el prestigio del Islam, por medio de miles de obras impresas y distribuidas en los diferentes países del mundo.
Ahora, en esta obra, tratamos el mismo tema, con explicaciones para que nuestros amigos y cualquier persona interesada puedan tener un ejemplar pequeño, pero basado en documentos fiables, respecto a la verdadera historia de la vida del Mensajero del Islam. Tal y como podrán observar, para la creación de esta obra fueron utilizados documentos e investigaciones históricas fiables, esperamos que sea útil y provechosa para todos nuestros amigos y lectores.

Grupo de Investigadores de:
Dar Râhe Haq
CAPÍTULO 1
EL MUNDO ANTES DEL ISLAM
La humanidad ardía en las llamas
Antes de la aparición del Islam la gente de todo el mundo vivía en una situación penosa en lo referente a creencias e ideología, tanto en la vida privada como social. Si bien todo el mundo contaba con una situación similar, sin embargo, podemos decir en forma general que las personas razonaban de manera errónea, poseían creencias extrañas, costumbres equívocas, supersticiones y mitos absurdos, así como problemas sociales y morales.
Antes de la llegada del Islam, los judíos cambiaron la religión del Profeta Moisés (P) a una doctrina seca y compacta, propagando una concepción materialista entre la gente. Por desgracia la religión católica, que también había surgido para refinar el carácter y purificar el alma de la gente de cualquier corrupción (otorgando Dios, Glorificado sea, esta tarea al Profeta Jesús -P-), sufrió a manos de la iglesia la tergiversación en la esencia de su mensaje, convirtiéndola en un comercio para la mayoría de los padres de la iglesia católica, por lo que se vieron imposibilitados de salvar y liderar a la gente desde todas las perspectivas ya que carecían de leyes completas para los sistemas sociales.
A raíz de estas situaciones fue que toda la gente del mundo se encontraba sumida en una mentalidad oscurantista, mitos, supersticiones y una serie de problemas sociales y morales.
Ardía el fuego de la corrupción y destrucción. Los mitos y supersticiones gobernaban sobre los pueblos bajo el nombre de “religión”. El dualismo y la trinidad habían sido impuestos para la gente.
Así también un gran grupo adoraba ídolos, fuego, vacas y estrellas e incluso los órganos genitales tanto del hombre como de la mujer, religión que contaba con muchos seguidores.
Esta perversión y decadencia moral, intelectual y espiritual había provocado situaciones inadecuadas y erróneas en la sociedad humana, adueñándose del mundo los asesinatos y homicidios, la opresión e injusticia y, en realidad, la humanidad estaba al borde de un profundo abismo.
El oscurecer de Arabia y el despertar del Islam.
Arabia, zona conocida por sus ardientes desiertos, en aquel tiempo no era mas que un conjunto de valles y colinas de arena, carente de agua y vegetación, donde lo único que se podía encontrar eran algunos abrojos llenos de púas.
Llamaban “vivienda” a sus chozas y moradas, las cuales asemejaban a criptas en donde se refugiaba de los fenómenos naturales un cuerpo al cual le llamaban “hombre”, y satisfacía su hambre con dátiles y aguas fétidas.
Las guerras entre las tribus eran la base principal de la disciplina social entre la gente de Arabia, y “La Meca”, no era más que un gran templo plagado de ídolos, siendo sus habitantes traficantes y usureros, capaces de comerciar con la vida del hombre para ganar unos pocos dirhams o dinares.
La vida difícil que llevaban los beduinos y aquellos que se dedicaban a la crianza y comercio del ganado, acompañada por el feudalismo despiadado, hacía sufrir a la gente de la Península Arábiga.

Segunda Parte

La crisis económica que se derivaba de la explotación de aquellos que gobernaban y las bandas de usureros, habían terminado con el significado de la vida del hombre y oscurecido el horizonte de la prosperidad de la sociedad.
Aquel grupo de usureros acomodados que se dedicaban al comercio en La Meca había logrado reunir, por caminos ilegales, una gran riqueza estafando a los débiles. Y en realidad día a día, por medio de la usura y explotaciones tiránicas, incrementaban más la diferencia de niveles.
Las tribus de Arabia, a raíz de su ignorancia y falta de cultura, en esa época se dedicaban más a adorar fenómenos naturales e ídolos; y “la Ka‘bah” –erigida por el Profeta Abraham(P) y por su hijo Ismael para adorar al Dios Único– se había convertido en una pagoda.
Cada una de las costumbres y sistemas morales-sociales desagradables de la Península Arábiga eran, por sí mismas, suficiente para destruir la grandeza de un pueblo. Las perversidades antihumanas de los árabes antes de la aparición del Islam, habían creado una situación: “cuyo fruto era la corrupción y perversidad, su alimento la carne corrompida, su lema el miedo y temor, y su lógica y razón la espada”.
Los árabes vivían en el error y sostenían la creencia de que aquellos que eran árabes genuinos y corría sangre árabe por sus venas eran superiores –en otras palabras el nacionalismo de nuestra época-, idea que se había convertido en la doctrina de los árabes de ese entonces.
Entre los mismos árabes también se enorgullecían de sus riquezas y la cantidad de hijos que poseían, cuantos mayores eran éstas, mayor era el engreimiento de la tribu.
El despojo, el robo, la barbarie, las injusticias, las transgresiones y las traiciones eran valorados como cualidades; y asesinar a alguien significaba valentía y heroísmo.
Consideraban a las hijas como una desgracia y por temor a la pobreza, mataban a estas inocentes o las enterraban vivas.
En caso de que dieran la noticia a un árabe de que su mujer había dado a luz a una niña, enrojecía de ira, se alejaba de la gente y se ponía a meditar que hacer con esa cría, si soportar la desgracia y cuidar de ella o enterrarla viva y deshacerse de esa deshonra.
El Imâm ‘Alî (P) en su inmortal obra “Nahÿul Balâgah” describe la situación del hombre árabe de la siguiente forma:
“…Recordáis ¡Oh, grupo de árabes! Cuándo venerabais a los ídolos y vivíais en pésimas condiciones en los ardientes desiertos. Morabais en lugares pedregosos llenos de víboras que no temían a los ruidos. Ingeríais aguas turbias y pestilentes, os alimentabais de comidas desagradables, derramabais vuestras sangres, os alejabais de la familia y los ídolos se imponían entre vosotros. Y nunca hacíais nada por evadir el pecado…”
Así fue, los árabes vivían en una situación llena de corrupción y destrucción, y a raíz de las malas enseñanzas y el retroceso cultural se habían convertido en salvajes, ladrones y viciosos. Al igual que la mayoría de la gente del mundo habían fundado su religión en mitos e historias ridículas, así como en creencias carentes de fundamentos.
Es evidente que para modificar los fundamentos de una sociedad como tal, exigía una profunda revolución ideológica que trasformase los hábitos y costumbres de ésta.
No obstante, el líder de este movimiento y revolución debía ser un hombre celestial y enviado por Dios Todopoderoso para que se mantuviese alejado de cualquier agresión o conveniencias, y bajo el nombre de “purificar” no exterminase a sus enemigos personales por sus intereses propios, sino que se esforzase en la reforma de éstos, y únicamente trabajase en el sendero de Dios para el bienestar de la gente y avance de la sociedad.
Sin duda alguien que carece o posee en poca medida valores morales y espirituales y que no es dueño de un profundo conocimiento del alma humana, es imposible que reforme a la sociedad y salve a un pueblo.
Únicamente los enviados o líderes celestiales son capaces, mediante revelaciones e inspiraciones divinas de hacer cambios profundos en el ser humano y en la sociedad, y construir los cimientos de la dignidad del individuo.
Ahora debemos analizar qué características poseía el hombre que realizó esa profunda revolución y qué reformas creó en el mundo.

* * *

CAPÍTULO 2
EL NACIMIENTO Y LA INFANCIA DE MUHAMMAD (BP)
El nacimiento de la luz
La Ciudad de La Meca se había sumergido en la oscuridad y la envolvía un gran silencio. No se veían señales de vida ni actividad, únicamente la luna, como era costumbre, ascendía despacio por detrás de las negras montañas que rodeaban la ciudad, y extendía sus suaves y delicados rayos sobre los sencillos edificios y sobre el camino pedregoso que conducía a ésta.
Poco a poco llegó la media noche, una brisa suave y agradable cubrió el ardiente territorio del Hiÿâz y por un corto tiempo lo invitó a descansar, tan sólo se dejaba ver el brillo de las estrellas que iluminaban y brindaban placer a los ciudadanos.
Las aves madrugadoras así como las que pasan en vela la noche con voces placenteras alegraban las almas en ese ambiente paradisíaco, tal y como si se secretearan con su enamorado.
La orilla del horizonte de La Meca se encontraba en el umbral de la aurora, sin embargo, aun reinaba un silencio ambiguo sobre la ciudad.
Todos se encontraban dormidos, sólo Âminah Bint Wahab estaba despierta y sentía los dolores, dolores de la espera que poco a poco se volvían más y más intensos.
Repentinamente vio entrar en su habitación a unas damas agradablemente perfumadas, desconocidas y luminosas. Se encontraba atónita. ¿Cómo era posible que aquellas damas entraran en su aposento sin ella darse cuenta?
Rompió el alba. No pasado mucho tiempo Âminah dio a luz a su querido niño, y por fin en la madrugada del diecisiete del mes de Rabi’al-Auwal del año 53 antes de la Hégira (4 de mayo de 570 d.C.), se iluminaron sus ojos al ver a su esperado hijo.
Todos en la casa se felicitaron al enterarse del nacimiento del pequeño. El nacimiento de Muhammad había encendido el dormitorio de Âminah, obscurecido por el reciente fallecimiento de su esposo ‘Abdul.lah Ibn ‘Abdul Muttalib (545-570 d.C.), que al regreso de un viaje a Ash-Shâm (Siria) murió en Medina, en donde fue enterrado, dejando a Âminah sola y desconsolada.
Muhammad (BP), el niño milagroso
Muhammad, llegó al mundo acompañado de extraordinarios acontecimientos tanto en el cielo como en la tierra, especialmente en el Medio Oriente que en ese entonces era el centro de la civilización. Fueron estos acontecimientos los que hicieron que el mundo se enterara rápidamente de la nueva noticia y puesto que este niño terminaría con las viejas costumbres y supersticiones, y traería nuevas bases y fundamentos para la evolución y progreso de la humanidad, desde el primer día de su nacimiento hizo sonar la campana del “despertar”.
El palacio de Anûshîrvân (el sasánida Cosroes I el Grande que reinó entre 531-579 d.C.), que suponía su poder y monarquía sería eterno e impresionaba a quien lo miraba, la noche del nacimiento de Muhammad (BP) tembló y catorce almenas de sus murallas se derrumbaron. Así también se apagó en un instante el templo del Fuego de los persas , que había ardido permanentemente durante mil años.
Las cenizas de su ídolo adorado fueron el vivo testimonio de la verdad que emergía señalando un nuevo camino. Las señales prodigiosas se multiplicaban. Los lagos de “Sâveh” (al SE de Eshtehard y SO de Danesfahân, Irán) se secaron repentinamente haciendo que las personas de entendimiento se asombraran ante tantas prodigiosas coincidencias y reflexionaran sobre su significado.
Halîmah, la nodriza del pequeño Muhammad (BP)
Entre los árabes, durante muchos años fue costumbre que al nacer un pequeño, lo entregaran a un ama de leche que fuera de alguna de las tribus que habitaban en los alrededores de la ciudad, para que creciera en el ambiente puro y natural del desierto, aprendiera a hablar árabe con acento original y el estilo puro que se conservaba entre los beduinos.
Por ello, y dado que Âminah no tenía leche suficiente para amamantar a su pequeño, Abdul Muttalib Ibn Hashim, abuelo y tutor de Muhammad (BP), pensó que lo mejor sería contratar a una mujer segura, digna y honorable para que se encargara de su querido nieto, el único recuerdo de su hijo. ‘Abdul Muttalib después de buscar e investigar escogió a Halîmah Bint Abi Dhu’ayb, mujer casta y virtuosa de los “Banî Sa‘d (clan conocido por su valentía y clara lengua) de la tribu de los Banî Haûâzan. Halîmah llevó a Muhammad (BP) a su tribu y cuidaba de él como si fuese su hijo.
Hacía tiempo que el clan de los Banî Sa‘d carecía de víveres. El desierto seco y la falta de lluvias habían acentuado su pobreza y carestía; pero desde aquel día que Muhammad (BP) llegó a casa de Halîmah, trajo consigo para ellos bienestar y abundancia. La vida, llena de carencias que sufrían, se convirtió en una existencia llena de felicidad y prosperidad, y los rostros pálidos de ella y sus hijos se volvieron lozanos y brillantes. Su pecho que estaba secó se lleno de leche, y los pastizales de los borregos y camellos de esa región reverdecieron, manifestando claramente el contraste con su situación anterior y la actual de las tribus vecinas.
Muhammad (BP) crecía más rápido que los demás niños, era el más ágil corriendo y hablaba sin defectos de pronunciación. Por donde iba lo acompañaban la abundancia y la bendición, y los que estaban cerca de él fácilmente se daban cuenta de ello, inclusive lo confesaban; de tal forma que Hâriz, el esposo de Halîmah le dijo a ésta:
“¿Te has dado cuenta? Muhammad (BP) es un niño con una bienaventuranza especial. Y nosotros hemos tenido la buena suerte de tomarlo como ahijado”.
Muhammad (BP) en un diluvio de acontecimientos
Apenas habían transcurrido seis primaveras de la vida de Muhammad (BP) cuando su madre Âminah lo llevó de viaje para visitar a sus familiares y la tumba de su esposo ‘Abdul.lah en el año 46 antes de la Hégira (577 d.C.).
Después de permanecer unos días en Medina en casa de su familia, y de visitar largamente la tumba de su amado esposo, en el camino de regreso, antes de llegar a La Meca su amada madre enfermó y falleció en un lugar llamado Abvâ’ –región que se encuentre entre La Meca y la Ciudad de Medina– donde fue enterrada con ayuda de una de sus sirvientas. Tras lo sucedido, llevaron al pequeño Muhammad (BP) con su abuelo, de vuelta a La Meca.
Fue así como Muhammad (BP), a esa edad en que un niño está más sediento de amor y afecto, perdió a sus padres.

El rostro de Muhammad (BP).
Así como el nacimiento del Mensajero del Islam y los acontecimientos que sucedieron después de éste fueron extraordinarios, su infancia, su forma sorprendente adulta de expresarse y su formal comportamiento, lo hacían un ser excepcional entre los demás niños de su edad. ‘Abdul Muttalib, que conocía todo ello, mostraba hacia su nieto un sorprendente respeto.
Abû Tâlib, tío de Muhammad (BP) decía: “Nunca he oído de Muhammad (BP) decir una mentira, ni visto acto indebido o tontería en él, nunca se ríe sin razón ni dice palabras sin sentido y la mayoría del tiempo lo pasa tranquilamente, alejado del bullicio y pasatiempos de los otros niños”.
Cuando Muhammad (BP) cumplió los siete años, los judíos dijeron: “Hemos leído en nuestros Libros que el Profeta del Islam no ingiere de las comidas prohibidas y se abstiene de aquellas que duda, no está de más que le hagamos una prueba a este sorprendente niño, para saber a qué atenernos con él”.
Los judíos robaron un pollo y lo regalaron a Abû Tâlib. Todos en la casa comieron de éste ya que ignoraban que había sido robado. No obstante Muhammad (BP) ni siquiera lo tocó. Cuando le preguntaron la causa dijo:
“Dios, me cuida de aquello que es prohibido, y este pollo es alimento prohibido”.
En otra ocasión los judíos compraron un pollo al vecino, prometiendo que más tarde se lo pagarían, pero con la intención de no hacerlo, y lo llevaron de regalo a casa de ‘Abdul Muttalib. Esta vez, al igual que la anterior, Muhammad (BP) tampoco comió y dijo que tenía duda de que fuese lícita. Cuando los judíos se enteraron, quedaron atónitos y dijeron que ese niño poseía dignidad, conocimiento y posición muy alta y privilegiada.
‘Abdul Muttalib, el jefe de Quraîsh, no trataba a Muhammad (BP) como a los demás niños, sino que tenía para él un trato y consideración muy especiales.
Cuando preparaban un lugar especial para ‘Abdul Muttalib –ya que era el guardián de la casa de Dios– cerca de la Ka‘bah, y sus hijos lo rodeaban, su gran personalidad impedía que alguien se acercase, sin embargo Muhammad (BP) no se dejaba dominar por esa suntuosidad, y directamente se dirigía al lugar especial donde se encontraba ‘Abdul Muttalib y se sentaba junto a él, acto que ninguno de sus hijos o de sus otros nietos se atrevía a hacer. Así, cuando los hijos de ‘Abdul Muttalib trataban de impedírselo, éste les decía: “¡Dejen pasar a mi hijo! ¡Juro por Dios, que él es dueño de una posición muy elevada!”
Entonces Muhammad (BP) se sentaba al lado del “Señor del Quraîsh” y se ponía a conversar con él.

* * *

CAPÍTULO 3
REMINISCENCIAS DE LA INFANCIA Y ADOLESCENCIA DE MUHAMMAD (BP)
Protección y apoyo de ‘Abdul Muttalib
Muhammad (BP) pasó su infancia huérfano y bajo la protección de su abuelo ‘Abdul Muttalib y después de que éste falleció en el año 44 antes de la Hégira (579 d.C.), estuvo bajo la tutoría de su bondadoso tío Abû Tâlib, quien además se convirtió en el guardián de la Ka‘bah.
Parece que esta terrible prueba de perder a sus padres en la infancia, así como las lecciones de humildad, tolerancia y paciencia frente a cualquier acontecimiento eran necesarias para solidificar las bases de la gran personalidad de Muhammad (BP) y para soportar la carga de la Misión Profética que años después estaría bajo su responsabilidad.
Muhammad (BP), poco a poco iba creciendo y se acercaba al período de la adolescencia, que es el período de jovialidad de los instintos y el vigor interno. No obstante haber quedado privado de la bondad de su madre y la gracia y cariño de su padre, Abû Tâlib como obligación moral y por las enfáticas recomendaciones de su padre ‘Abdul Muttalib, lo cuidaba y protegía. Muhammad (BP), en realidad tenía para él un triple significado: el de ser un niño, el recuerdo de su hermano ‘Abdul.lah y de su padre ‘Abdul Muttalib, así también el ser parte de su sangre, por lo que Muhammad (BP) se integró a la familia de Abû Tâlib como un hijo más. Abû Tâlib para Muhammad (BP) era un padre cariñoso, un tío fiel y un maestro benévolo y compasivo. Entre tío y sobrino, existía tanta simpatía que podemos decir que las raíces de sus vidas y existencias estaban unidas fuertemente las unas con las otras. Este cariño tan grande fue la causa por la cual Abû Tâlib nunca se alejó de su sobrino Muhammad (BP) y lo llevó consigo a los bazares árabes, tales como “‘Ukâdz”, “Muynah” y “Dhil-Muyâz”. Incluso cuando quiso ir a comerciar a Ash-Shâm, con una caravana de La Meca, no soportó la idea de alejarse de él durante un tiempo y como resultado lo llevó consigo.
Vemos pues, como Muhammad (BP), con doce años de edad montado sobre su camello, iniciaba un largo viaje en dirección a Yazrib (Medina) y Ash-Shâm.
Entrevista de Buhaîrâ con Muhammad (BP)

Era el año 40 antes de la Hégira (583 d.C.). El monje Buhaîrâ se encontraba en su ermita, cercana a la ciudad de “Bosrâ” (en las proximidades de Damasco, capital del reino de los árabes gassaníes probizantinos), cuando de repente vio que se acercaba una caravana y cosa extraordinaria que una nube se iba desplazando en el cielo a su paso, proporcionándoles sombra, siempre al mismo ritmo de la caravana. Más sorprendente aún, cuando la caravana interrumpió su camino para descansar y aprovisionares de agua, la nube se detuvo también. Buhaîrâ salió de su ermita y solicitó a su ayudante: “¡Id a ese grupo y decidles que todos ellos son mis invitados!”

Tercera Parte

Era el año 40 antes de la Hégira (583 d.C.). El monje Buhaîrâ se encontraba en su ermita, cercana a la ciudad de “Bosrâ” (en las proximidades de Damasco, capital del reino de los árabes gassaníes probizantinos), cuando de repente vio que se acercaba una caravana y cosa extraordinaria que una nube se iba desplazando en el cielo a su paso, proporcionándoles sombra, siempre al mismo ritmo de la caravana. Más sorprendente aún, cuando la caravana interrumpió su camino para descansar y aprovisionares de agua, la nube se detuvo también. Buhaîrâ salió de su ermita y solicitó a su ayudante: “¡Id a ese grupo y decidles que todos ellos son mis invitados!”
Todos acudieron a la comida a excepción de el joven Muhammad (BP) que se quedó, por encargo de su tío Abû Tâlib al cuidado del equipaje. Buhaîrâ examinó el rostro de todos y cada uno de los miembros de la caravana, sin poder descubrir en ninguno de ellos las señales que esperaba reconocer en aquél, a la espera del cuál los monjes se sucedían uno tras otro en la pequeña ermita de Bosrâ. Entonces preguntó: “¿Es que todos los miembros de la caravana se encuentran aquí?”
Contestaron: “Sí, excepto el joven que entre nosotros tiene menos edad”.
Buhaîrâ dijo: “Decidle que venga”. Fueron en busca de Muhammad (BP); cuando llegó, el monje quedó atónito mirándolo ya que la nube lo acompañaba. Después de terminar de comer le dijo: “¿Puedo hacerte una pregunta? ¡Te pido por Lât y ‘Uzza que contestarás a ésta!”
A lo cual el joven Muhammad (BP) respondió: “Lo más odiado por mí, son esos dos nombres por los cuales me pides que te responda”.
Ante esta contundente y clara respuesta Buhaîrâ dijo: “Te pido pues por Dios que me respondas”.
“¡Haz tu pregunta!” Le dijo Muhammad.
Buhaîrâ después de una corta entrevista con el niño Muhammad (BP) y habiendo confirmado en su persona las señales de la profecía que sus Libros Sagrados relataban, le besó las manos y luego se tiró al suelo y le besó los pies y dijo: “Un gran futuro te espera, si estoy vivo para ese entonces, pelearé a tu lado en contra de tus enemigos, tú eres el más importante de los hombres entre los seres humanos”.
Entonces, volteando su rostro hacia los de la caravana preguntó en voz alta: “¿Quién es el padre de este joven?” Todos señalando a Abû Tâlib dijeron: “¡Es hijo de él!”
“¡No! ¡El padre de este joven no puede estar vivo!” exclamó Buhaîrâ, a lo cual Abû Tâlib afirmó: “Estás en lo cierto, él es mi sobrino”.
“Este joven tiene un futuro muy brillante e importante -continuó diciendo Buhaîrâ-, si los judíos ven lo mismo que yo estoy viendo en él sin duda lo matarán, ¡ten mucho cuidado que no lo dañen!”
“¿Por qué causa será odiado por los judíos?”, preguntó extrañado Abû Tâlib.
“En el futuro será un Profeta y el Ángel de la Revelación se presentará frente a él”, afirmó Buhaîrâ.
Ante esto Abû Tâlib repuso: “¡Dios no lo abandonará, Él lo cuidará de los enemigos y de los judíos!”
Pastoreo y meditación de Muhammad (BP)
Aunque Abû Tâlib era uno de los hombres importantes del Quraîsh, no contaba con ingresos suficientes para sostener a su familia. Muhammad, que había llegado a la edad de la adolescencia, por naturaleza tenía deseos de trabajar para sostenerse a sí mismo y, de esa forma, quitar un peso de los hombros de su querido tío, pero ¿qué trabajo sería adecuado a su mentalidad?
Ya que Muhammad (BP), en el futuro, sería el Enviado Divino, y magno líder que debería enfrentarse con gente sin educación ni moral, pelear en contra de las supersticiones e ideas erróneas de la era pagana y establecer los pilares de la justicia y las verdaderas leyes de la vida del ser humano, vio conveniente aceptar el trabajo de pastoreo. Él llevaba a los borregos y otros animales domésticos de sus familiares y demás gente de La Meca a pastar en los campos de las afueras de la ciudad y cuidaba de ellos, el sueldo que recibía lo entregaba a su tío Abû Tâlib como una ayuda. Realizando esta labor también en un ambiente limpio, lejos de todos los ruidos, disputas y polémicas de la gente de la ciudad. En las tareas del pastoreo adquirió una sabiduría muy útil, que se manifestaría más adelante en la época de la Misión Profética y durante su gobierno. De cualquier forma, en esta época de su vida hizo acopio de todas las virtudes: generosidad, buen temperamento, magnanimidad, paciencia e indulgencia al prójimo, veracidad y honestidad, y se alejó de los defectos éticos y morales. Era eminente entre la gente y alguien en quien se podía confiar y por ello le llamaban “Muhammad Al-Amîn” o sea, “Muhammad el Confiable”.
Castidad y pureza de Muhammad (BP)
Cuando los instintos y fuerzas ocultas del hombre tratan de manifestarse, como resultado de la pubertad, cuando el niño pasa de la época de la infancia a la época de las pasiones y excitaciones y cree estar en un mundo diferente; es en este delicado momento cuando las perturbaciones, desviaciones, incontinencias y desenfreno atacan a los adolescentes. Si no se les presta una atención especial, o ellos mismos no tratan de protegerse y no someterse a los instintos en forma descontrolada, caerán en un abismo espantoso de perdición, que difícilmente les permitirá volver a ver, un día, el color de la felicidad y la dicha.
Muhammad (BP) vivía en una sociedad corrompida, en donde su ambiente estaba contaminado por los diferentes defectos éticos y morales, así como por los pecados. No sólo los jóvenes, sino que incluso los viejos de Al-Hiÿâz practicaban la inmoralidad sexual, llegando a tal extremo que en las calles y callejuelas colocaban banderas como señal de los centros de corrupción y como una invitación para aquellos que andaban en busca de la obscenidad; y en un ambiente tal Muhammad (BP), pasó de la infancia a la adolescencia y, a pesar de que a la edad de veinticinco años aún no había contraído matrimonio, las malas costumbres reinantes no influyeron en él, y nunca se le vio un acto incorrecto; sino que tanto sus amigos como sus enemigos lo presentaron como un ejemplo de virtudes y moralidad.
Un poeta que se encontraba al tanto del matrimonio de éste con la gran dama del Quraîsh “Jadîÿah”, cuando describe y elogia a Muhammad lo hace con esa cualidad, tan sobresaliente en él, que fue la modestia. El mencionado compositor dice a Jadîÿah:
“¡Oh, Jadîÿah! tú llegaste a un nivel muy alto entre las gentes
Y sobresaliste de entre todos,
Contrajiste matrimonio con Muhammad
Y, como él, las mujeres de todo el universo no han dado a luz otro.
La buena moral, grandeza y modestia de este benévolo se encuentra y encontrarán para siempre juntas”.
Otro de los poetas dijo:
“Si comparamos a Ahmad con toda la creación, él es superior, y sus virtudes son claras y evidentes para los del Quraîsh”.
* * *

CAPÍTULO 4
EL PRIMER MATRIMONIO DE MUHAMMAD (PB)
Los jóvenes y el matrimonio
La época de la adolescencia es una época en que se dejan ver los instintos y aparecen las fuerzas sexuales de una persona. Cuando un joven, ya sea chico o una chica llega a esta edad, sienten una atracción hacia el sexo opuesto y, hasta que juntos no formen una familia, no encontrarán tranquilidad espiritual ni mental. Es por ello que las leyes del Islam, dan instrucciones enfáticas para que se aprovechen en la forma correcta los instintos sexuales, deteniendo así la corrupción que se deriva de un mal uso de los mismos; así también aconseja a los jóvenes que contraigan matrimonio lo más pronto posible y no tomar como pretexto que posiblemente no puedan sostenerse económicamente.
Pero algunas veces, las condiciones de la vida son tan limitadas que creemos imposible poder cubrir las necesidades primarias del matrimonio y de la vida, y sin duda en estos casos, habrá que esperarse con castidad y pureza hasta que la situación se vuelva favorable.
Muhammad (BP), hasta la edad de veinticinco años se encontraba en tal situación. Y desde el punto de vista económico, no le era posible contraer matrimonio. Por ello pensó que lo más conveniente era esperar a que mejoraran sus posibilidades y su situación financiera.
La propuesta de Jadîÿah
Jadîÿah que era una mujer acaudalada y honorable, tenía empleados para que le administraran sus negocios. El nombre de Muhammad (BP) se hizo famoso por su honestidad, sinceridad, virtudes y superioridad, y cuando Jadîÿah se enteró pensó que sería bueno contratarlo. Cuando se entrevistó con él le propuso: “Pongo a vuestra disposición dinero y un esclavo, de nombre Maîsarah, y os pagaré más de lo que les pago a los demás”.
Muhammad (BP), que estaba consciente de la crisis económica por la que estaba pasando Abû Tâlib y sabía que su amado tío, a raíz de la fatiga, vejez, numerosa familia y pocos ingresos, no podía superar esa situación y alcanzar una posición desahogada, aceptó la propuesta de Jadîÿa.
¿Quién fue Jadîÿah?
Jadîÿah hija de Juwaîlid, (nacida en el año 554 d.C.), era una mujer noble. Dos veces había contraído matrimonio; Abû Hâlah y Atiq Majzûmî, fueron sus difuntos maridos. Jadîÿah a pesar de que contaba con cuarenta años de edad, ya que era una mujer acaudalada y amada por toda la gente, tenía muchos pretendientes, tanto de los nobles del Quraîsh como otros importantes hombres. Ella no aceptaba casarse con ninguno y los rechazaba ya que sabía que no eran hombres con los cuales se pudiera convivir, o que solamente buscaban sus riquezas.
Muhammad inicia su viaje a Ash-Shâm
Cuando la caravana comercial del Quraîsh estuvo lista para iniciar su viaje rumbo a Ash-Shâm, y Muhammad (BP) había dispuesto lo necesario para este viaje e iba a reunirse con la expedición, Jadîÿah ordenó a su esclavo Maîsarah: “¡Acompaña a Muhammad (BP) en este viaje a Ash-Shâm y sírvele!”
Aunque no podemos aludir en este fascículo a todos los detalles de este viaje histórico, nos limitamos a mencionar que este viaje trajo bendiciones y beneficios múltiples. Por ejemplo:
1. produjo grandes ganancias en el comercio,
2. los hombres de la caravana conocieron la maravillosa personalidad de Muhammad (BP),
3. Muhammad (BP) se entrevistó con un monje cristiano quien le predijo su misión y designación para la profecía y,
4. creó las condiciones para un feliz enlace.
Este viaje después de un tiempo llegó a su fin y la caravana regresó a la ciudad de Medina. Maîsarah relató minuciosamente a la gran Señora del Quraîsh los pormenores del viaje, sus muchas ganancias y beneficios, así también, la superioridad y generosidad que observaron en Muhammad (BP) durante este tiempo.
Jadîÿah después de escuchar el informe, así como las narraciones de un erudito judío acerca de la personalidad celestial de Muhammad (BP) y que éste contraería matrimonio con la mujer más honorable del Quraîsh, no sólo acrecentó su amor e interés hacia Muhammad (BP), sino que desde ese momento lo consideró su futuro esposo.

Así también influyó lo que su tío “Waraqat Ibn Naufal”, que era uno de los sabios más conocidos de su tiempo e instruido en los Libros Sagrados (y genuino monoteísta), le había dicho de las predicciones de los enviados anteriores, de la aparición del Profeta Muhammad (BP) y de su esposa, aumentó los anhelos de ésta.
Sin embargo, ¿cómo ponerlo al tanto de su decisión? No era fácil para ella hacerlo, puesto que era la personalidad más distinguida de entre las mujeres del Quraîsh.
Propuesta matrimonial
Jadîÿah pidió a su amiga y confidente Nafîsah que hablara con Muhammad (BP) al respecto. Nafîsah fue a ver a Muhammad y le preguntó: “¿Por qué no contraes matrimonio?”
Él respondió: “Mis ingresos y condiciones de la vida me lo impiden”.
Nafîsah continuó diciendo: “Si se solucionase ese problema y se encontrase una señora bella, rica, honorable y de familia conocida, entonces ¿aceptarías?”
“¿Quién es esa señora?” Preguntó Muhammad.
“Jadîÿah”, contestó Nafîsah.
Muhammad (BP) atónito preguntó:
“¿Cómo es posible? ¡Ella, que ha rechazado a tantos pretendientes de alto linaje como a los adinerados del Quraîsh! Es que, ¿aceptaría casarse conmigo?”
“Sí, es un enlace que debe llevarse a cabo y yo lo efectuaré”, Nafîsah aseguró.
Cuando Muhammad se percató de que Jadîÿah estaba de acuerdo con esa unión, puso a sus tíos al tanto de la situación. Esta noticia causó una gran alegría entre ellos. Hicieron formal la petición y finalmente llevaron a cabo la ceremonia del matrimonio en el año 28 antes de la Hégira (595 d.C.).
La mejor época matrimonial de Muhammad (BP) fueron los veinticinco años de su existencia que pasó junto a Jadîÿah, y ella, no sólo fue una buena esposa para él, sino que fue la mejor compañera y apoyo que tuvo en toda su vida.
Jadîÿah fue la primera mujer que tuvo fe en la profecía de Muhammad (BP) y puso sus bienes y riquezas a su disposición, para la propagación del Islam. Como fruto de este enlace, Muhammad (BP) y Jadîÿah tuvieron seis hijos, dos varones de nombre Qâsim y Tâhir, que murieron en La Meca cuando eran aún muy pequeños, y cuatro niñas: Ruqaîah, Zaînab, Umm Kulzûm y Fâtimah, siendo esta última la más sobresaliente entre todos ellos.
Jadîÿah, a causa de sus sacrificios y de la devoción que mostraba hacia Muhammad (BP), y hacia el Islam, no sólo fue la más querida por el Profeta mientras estuvo viva sino que después de su muerte, cuando él la recordaba, entristecía y a veces lloraba por su separación. Jadîÿah Al-Kubra (‘la Grande’) falleció el décimo año de la revelación, a la edad de los sesenta y cinco años y la casa de Muhammad (BP) quedó para siempre oscura de la luminosidad de la gran dama Jadîÿah.

* * *

CAPÍTULO 5
FILOSOFÍA DE LOS MATRIMONIOS DE MUHAMMAD (BP)
Ejemplos de las calumnias hechas por los cristianos
Durante los siglos XVII y XVIII d.C., algunos escritores europeos iniciaron una nueva campaña en contra del Islam, editaron libros llenos de calumnias, trataron de desviar el interés del hombre respecto al Islam y de dar una visión negativa de su gran líder, Muhammad el Enviado de Dios (BP).
Estas fábulas se originaron a raíz de las compilaciones hechas por algunos fanáticos cristianos y prejuiciosos de la edad media, especialmente de los siglos XII, XIII, XIV y XV d.C. Un hombre llamado J.A. Maure, escribió un libro bajo el título de “La desaprobación de la Religión de Muhammad (BP)”, que años después fue utilizado por escritores de obras anti-islámicas que no estaban familiarizados con la lengua árabe, ni tampoco habían tenido acceso al conocimiento de las bases del Islam y simplemente se conformaron con transcribir y copiar el libro. En efecto, esos escritores que su “Libro Sagrado” en forma muy clara acusase a los Profetas de “adúlteros” , en cuanto a nuestro gran guía, el Mensajero del Islam escriben: “Muhammad (BP) estaba sujeto a pasiones y sensualidad y, a pesar de que exhortaba a sus seguidores para que no tomasen más de cuatro esposas permanentes, sin embargo, ¡él las poseía!”
Su intención era presentarlo ante los cristianos, que no tenían ninguna información al respecto, como un hombre caprichoso, para de esta forma manchar su personalidad y evitar la expansión y desarrollo del Islam.
Pero esta mentira, al igual que sus demás invenciones fue infructuosa e inefectiva ya que poco tiempo después los sabios cristianos defendieron con ecuanimidad al Mensajero del Islam y esta gente se vio obligada a pedir disculpas por las injurias que habían levantado en contra del Profeta Muhammad (BP).
Para nosotros que creemos en la grandeza de los profetas, es evidente, que estas fábulas son calumnias, siendo nuestro deber elucidarlas para aquellos que piensan diferente a nosotros.

Cuarta Parte

El juicio de la historia
Los historiadores imparciales en general, tanto musulmanes como cristianos, han escrito:
“Los matrimonios del Mensajero del Islam no fueron por sensualidad, ya que si esa hubiese sido la causa, éste a la edad de los veinticinco años, que es la época del fervor, la pasión y la excitación del adolescente, y que lo único que llena su mente es el deseo de tener una esposa joven, no se habría casado con Jadîÿah, mujer de cuarenta años que había perdido su juventud en casa de sus dos esposos anteriores”.
Muhammad (BP) durante aproximadamente veinticinco años vivió una vida apacible y llena de sinceridad con Jadîÿah, y a pesar de que bellas mujeres árabes le proponían matrimonio, nunca las aceptó.
Sin duda, si el Profeta hubiese sido un hombre lascivo, no hubiese podido controlarse durante tanto tiempo y hubiese buscado otra y más joven esposa.
Interpelación a los objetantes
Si alguien pregunta a estos señores: “¿Por qué fue que el Gran Mensajero al inicio de su juventud, contrajo matrimonio con una viuda de mayor edad y no con otra mujer; pero en los diez últimos años de su vida, cuando era un hombre de avanzada edad y mantener el equilibrio político interno y externo del Islam no le dejaba mucho tiempo para su vida familiar, contrajo varios matrimonios?

“¿Es que cuidar a mujeres con niños huérfanos y desvalidos no causa dificultad y preocupación?
“¿Es que reunir a un grupo de mujeres que tiene caracteres y gustos diferentes significa que es un hombre apasionado?
“¿Creéis que es fácil que un hombre maduro de cincuenta años, conviva con una mujer joven que todavía no entiende cuáles son los límites de la posición de una persona?”
Ellos no encontrarán respuesta a estas preguntas y tienen que aceptar que Muhammad (BP) no era un adorador de la sensualidad y que sus acusaciones están motivadas únicamente por el deseo de desacreditar su personalidad.
“John Dion Port” argumenta: “¿Cómo es posible que un hombre que está interesado en los deleites carnales, y que vive en un país en el que es común que los hombres tengan varias esposas, durante veinticinco años se satisfaga sólo con una mujer?”
Las esposas del Mensajero del Islam
Muhammad (BP), después de la muerte de Jadîÿah, tomó a varias mujeres por esposas como por ejemplo: Sûdah bint Zam’a, ‘Âîshah bint Abû Bakr, Gazîah, Hafsah bint ‘Umar, Umm Habîbah, Umm Salamah, Zaînab bint Ÿahsh, Zaînab bint Juzaîmah, Maîmûnah, Ÿawaîrîah, Safîyah bint Huÿaÿÿ.
Ahora bien, es necesario que estudiemos las razones por las cuales el Mensajero del Islam contrajo varios matrimonios. Los matrimonios de Muhammad podemos dividirlos en las siguientes causas:
1. Para cuidar a los huérfanos y desvalidos, así como cuidar el crédito y reputación de personas que anteriormente vivían con desahogo, pero que la muerte de aquellos que las mantenían y velaban, ponía en peligro su fe y honor, ya que sus familiares o jefes de su tribu al ver que se encontraban solas se las llevaban a vivir consigo y las obligaban a la impiedad y apostasía como ocurrió con Sûdah que después de emigrar a Etiopía perdió a su esposo y quedó sin protector. Muhammad (BP) que en ese entonces había perdido a Jadîÿah y se encontraba solo, contrajo matrimonio con ella.
Zaînab bint Juza0îmah; cuando Zaînab perdió a su esposo se vio, por una parte, sin protector y por otra se encontró en una situación económica muy estrecha. Ella, que era una mujer muy misericordiosa y afable, era conocida como “Ummul-Masâqîn” o sea, madre de los necesitados. Muhammad (BP) se casó con Zaînab para cuidar de la reputación de ésta. Zaînab falleció antes que el Profeta.
Umm Salamah, fue otra de las esposas del Enviado de Dios, ella era una mujer de edad ya avanzada y con huérfanos que tenía gran fe en Dios.
2. En otros casos, los matrimonios del Profetas se debieron a la situación en la que se encontraba la ley y para terminar con las costumbres erróneas de la era de la ignorancia, como sucedió con Zaînab bint Ÿahsh, hija de la tía paterna del Profeta Muhammad (BP), que se había casado con el hijo adoptivo de éste, Zaîd Ibn Hârizah.
Este enlace, que fue llevado a cabo por orden del Mensajero del Islam, es un ejemplo que el Islam dio para anular las erróneas tradiciones respecto a la diferencia de niveles sociales, ya que Zaînab era nieta del gran ‘Abdul Muttalib y Zaîd, desde el punto de vista familiar, era un esclavo que fue liberado por el Profeta.
Zaînab, por la personalidad y linaje que tenía le hacía notar a Zaîd su inferior condición y de un modo amargaba su vida. Por más que el Profeta los aconsejó, su matrimonio terminó con la separación.
Después de que Zaînab tomó el divorcio, el Mensajero del Islam, por orden de Dios, Glorificado sea, se casó con ella, para terminar así con la costumbre equivocada común en la época de la gentilidad, ya que entonces consideraban como hijos propios a los adoptivos, y no se casaban con la ex-esposa de éstos.
Las cobardes calumnias
Algunos escritores cristianos se dedicaron a calumniar este asunto, con tanta perversidad, escribiendo lo siguiente: “El Mensajero del Islam ¡se había enamorado de la belleza de Zaînab!” Esta frase es tan inadmisible y tan errónea que está en contra de la historia y de cualquier testimonio intelectual, ya que si el Profeta hubiese estado aprisionado por sus deseos y hubiese tenido tales pensamientos, o la belleza de Zaînab era tal que lo hubiese seducido, entonces, ¿por qué no se enamoró de ella cuando era un joven y tenía esa frescura especial de la adolescencia y el Profeta era también joven y radiante? Especialmente si tomamos en cuenta que Zaînab no era una extraña, sino que eran familiares cercanos y por lo general entre la familia se conocen y saben de la belleza o fealdad el uno del otro.
3. En otros casos sus matrimonios vinieron dados para provocar la libertad de los presos y esclavos, como su boda con Ÿavaîrîah, que era originaria de la tribu los “Banî Al-Mustalaq” quienes, después de luchar contra el ejército del Islam y ser derrotados, fueron tomados prisioneros.
El Profeta contrajo matrimonio con Ÿavaîrîah hija de Hâris, jefe de la tribu. Cuando los musulmanes vieron que sus prisioneros eran ahora familiares del Mensajero del Islam, pusieron a muchos de ellos en libertad y, como dijo Ibn Hishâm: “Que benéfico fue este matrimonio, fueron liberadas cien familias de los Banî Al-Mustalaq”.
4. En otros casos fue para relacionarse con las grandes tribus árabes, y de esta forma evitar las obstinaciones de éstas en contra del Islam; así también para mantener la política interna.
El Mensajero Divino contrajo matrimonio con ‘Âîshah, Hafsah, Umm Habîbah, Safîyah y Maîmûnah.
Umm Habîbah era hija de Abû Sufîân, el mismo enemigo permanente de la familia y linaje de la profecía. Su esposo fue uno de los emigrantes a Etiopía que rechazó el Islam y se volvió cristiano, falleciendo en aquel país. Umm Habîbah se encontraba perturbada y enojada ya que ella era musulmana y su padre, Abû Sufîân, era el primer enemigo del Profeta; así pues no podía refugiarse en él, por lo tanto carecía de protector y se encontraba desamparada cuando el Enviado de Dios, para llamar la atención de los corazones de los “Banî Umaîîah” y así también proteger a Umm Habîbah, contrajo matrimonio con ésta.
Safîyah era hija de Haiya Ibn Ajtab, jefe de la tribu de los “Banî An-Nasîr”. Después de que los prisioneros de Jaîbar fueron repartidos entre los musulmanes, el Profeta, para salvaguardar la personalidad de Safîyah, contrajo matrimonio con ella y de esta forma emparentó con una de las más importantes tribus de los “Banî Israel”.
Maîmûnah era originaria de la tribu los “Banî Majzûm”. El Mensajero del Islam la tomó como esposa el séptimo año de la Hégira (628 d.C.).
Las esposas del Profeta, a excepción de ‘Âîshah, eran todas viudas. Cuando él las desposó, la mayoría de ellas habían dejando atrás la época de su juventud y alegría, esto mismo es la mayor razón de que los matrimonios del Mensajero del Islam fueron por asuntos y propósitos sagrados, y nunca puede atribuírsele ninguna acusación de sensualidad y otras.

* * *

CAPÍTULO 6
PERSONALIDAD DE MUHAMMAD (BP) ANTES DE LA MISIÓN PROFÉTICA
Influencia e imitación en la sociedad
Los psicólogos están convencidos que el medio ambiente es lo que forma la personalidad y juicio de las personas, y que la analogía y la armonía son las que influyen en la forma de pensar y actuar de una sociedad.
Algunos de ellos a este respecto se han vuelto extremistas y opinan que este parecer es una “regla general”, y analizan y juzgan con esta ley todos los fenómenos de la sociedad, sin excepción, por otra parte, no podemos negar que la “sociedad” influye en la mentalidad y moral del hombre.
Por lo tanto, un ambiente de virtud y abstinencia hace que los hijos sean educados, virtuosos y ordenados, mientras que una sociedad corrupta, generalmente los induce hacia el abismo de la perversión y el extravío. Entonces aquellos que separan su camino del camino contaminado, no son seres ordinarios ni usuales.
Ambiente que reinante en Arabia antes de la aparición del Islam
El mundo, y especialmente Arabia, se encontraba abrumado en la confusión e ignorancia, y las multitudes se quemaban en las llamas de la corrupción y la superstición. El horizonte de la vida de los árabes había sido oscurecido por una nube negra de ignorancia. ¡Cuánto fue lo que robaron y cuanta la sangre que regaron injustamente! Y lo más vergonzoso era la adoración a los ídolos sin vida, así como la diferencia de niveles sociales que gobernaba de forma más severa. Algo que no existía era la ley y la justicia, los poderosos sin sentimientos acrecentaban su poder y sus riquezas con el sufrimiento de los huérfanos y las viudas, y se sentían los “Señores”, los “Superiores”, mientras explotaban a los pobres e indefensos.
Sus programas en el campo de los negocios y el comercio, eran tan erróneos que cuando un hombre estaba imposibilitado de pagar una deuda, culpaban a su esposa, y cuando había una mujer insolvente y desvalida imposibilitada para pagar su deuda, arrestaban a su marido.
En lugar de dedicarse a su perfeccionamiento y a adquirir alguna ciencia, se enorgullecían de sus ancestros y de la gran cantidad de componentes de su familia y, a veces, para demostrar que su tribu era mayor que las otras, iban a los panteones, contaban las tumbas de sus muertos y las sumaban a los vivos.
La sensualidad, el alcoholismo y el derramamiento de sangre eran normales en su vida diaria.
“Imrû’ Al-Qaîs”, conocido poeta árabe, que murió hacia el año 86 antes de la Hégira (540 d.C.), escribió una anécdota mostrando que había tenido con su prima ‘Unaîzah una intriga amorosa, satánica y demente, narrándolo en su poema en una forma desvergonzada , y lo más sorprendente es que estos poemas los habían considerado como una de las mejores muestras literarias y los habían colocado en la Ka‘bah.
Fue en esta época, con una situación general, social y moral como la que acabamos de describir, que la luz del Islam apareció iluminando el oscuro horizonte.
Es evidente que alguien que no se adapta a la marcha que lleva la sociedad, sino que al contrario sufre y se opone a ésta, ha de tener una gran personalidad celestial y es digno de ser el líder de los pueblos y salvarlos de los infortunios.
Los Profetas fueron los creadores del ambiente, no sus seguidores
Todos se dirigían al templo de los ídolos, pero el Profeta Muhammad (BP) que no había aprendido de nadie , se dirigía hacia el monte de “Hirâ” dónde se postraba sumiso y humilde ante el poder y grandeza del Creador del Universo y Lo adoraba.
Muhammad (BP) bajo los rayos del privilegio de Dios, desde un principio hizo claro su camino y sin temor ni duda, desaprobaba la forma errónea en que vivía su pueblo oponiéndose a esas falsas tradiciones.
Él, no sólo en su honorable vida se abstuvo de adorar ídolos, sino que el simple hecho de oír sus nombres lo disgustaba. Tal y como relatamos anteriormente cuando el Mensajero del Islam contaba apenas con doce años de edad y el monje Buhaîrâ le pidió, para probarlo, que respondiera por los dos más famosos ídolos de ese tiempo Lât y ‘Uzza, cosa que enfureció al joven Muhammad y dijo: “¡No considero a algo más enemigo que a esos dos!
Todos hablaban de su dignidad y pureza, por su honradez y probidad le llamaban el “Amîn” el honesto, el digno de confianza, y fue por esta virtud por la cuál Jadîÿah le confió sus mercancías.
Su carácter y su conducta eran tan perfectos y gustaban tanto a la gente que todos quedaban encantados con él.
‘Ammâr dice: “Antes del año de la Misión Profética, Muhammad (BP) y yo nos dedicábamos al pastoreo. Un día le propuse que sería bueno que fuésemos a las praderas de “Faj”, Muhammad (BP) aceptó mi proposición y al día siguiente muy temprano me dirigí hacia allá. Cuando llegué me di cuenta que él ya se encontraba allí pero no permitía que sus animales pastaran, entonces le pregunté: “¿Por qué no les permites pacer?” A lo cuál me contestó: “Porque os había prometido que vendríamos juntos. No deseaba que mis borregos comieran de estos pastos antes que los tuyos”.
Así fue como Muhammad (BP) recorría un camino diferente. No se dejaba arrastrar por las costumbres y tradiciones tribales, y bajo la protección celestial continuaba su camino hacia la perfección. Por ello, más que ningún otro, era respetado por la gente y cuando tenían algún problema, lo obedecían y prestaban mucha importancia a su decisión y punto de vista.
Colocación de Al-Haÿÿar Al-Asûad –Piedra Negra– y el dictamen de Muhammad (BP)
El Mensajero del Islam contaba con treinta y cinco años de edad, cuando los incrédulos del Quraîsh decidieron restaurar La Ka‘bah. Cada tribu del Quraîsh quería tener el honor de hacerlo, para lo cuál se dividieron entre sí la renovación de la Casa Divina.
Primeramente Walîd, que se había encargado de iniciar la demolición, fue ayudado por los demás hasta que se dejaron ver los cimientos que el noble Profeta Abraham (P) había construido. Entonces cada tribu inició la construcción de la parte que le correspondía. Cuando la obra llegó al punto en que debía ser colocada la Piedra Negra en su lugar, las diferentes tribus del Quraîsh comenzaron a discutir ya que cada una de ellas quería tener el honor de hacerlo.
Poco a poco la situación fue empeorando hasta que se disgregaron y prepararon para pelear. Los hijos de ‘Abdul-Dâr, trajeron un recipiente lleno de sangre, mojaron sus manos en éste anunciando su disposición para matar y morir por el asunto.
Después de cuatro o cinco días que transcurrieron con miedo y desacuerdo, Abû Umaîîah, que era el hombre de más edad de los Quraîsh, dijo: “Propongo, para terminar con este desacuerdo, que la primera persona que cruce el portal de la mezquita, arbitre entre nosotros, y su dictamen sea aceptado por todos para así terminar con este desacuerdo”.

Los del Quraîsh aceptaron la propuesta y esperaron para ver quién sería la primera persona que atravesara la puerta de la mezquita. Repentinamente, el futuro Profeta hizo su encuentro. Cuando lo vieron exclamaron: “¡Él es el hombre más adecuado, es honesto, es Muhammad el Amîn!”
Pusieron a Muhammad (BP) al tanto de lo sucedido. Él propuso: “Traigan un manto”. Los del Quraîsh que no tenían ni idea de las intenciones de Muhammad (BP) lo trajeron. Tomando el manto entre sus manos, lo extendió en el suelo y colocó la Piedra Negra sobre éste y dijo: “Cada uno de los jefes de las tribus tome una esquina del manto para que todos contribuyan en este honor”. Los del Quraîsh tomaron el manto y lo alzaron hasta donde debían colocar la Piedra, entonces Muhammad (BP) consideró que si pedía a uno de ellos en especial que la colocase en su lugar provocaría nuevamente un desacuerdo entre ellos. Por ello él mismo tomó la Piedra negra con sus manos y la colocó en su lugar, y con este plan tan perfecto terminó por completo con el desacuerdo.
Este suceso demuestra evidentemente la gran personalidad social de Muhammad (BP) y, por otra parte, demuestra su virtud para decidir en la forma correcta y para terminar con una controversia sin necesidad de derramar sangre.
Se comprende pues que fuera él el merecedor de tener el cargo de la profecía, y ser el abanderado de la revolución celestial y sagrada.

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Quinta Parte

CAPÍTULO 7
EL INICIO DE LA REVELACIÓN
La Misión Profética Universal de Muhammad (BP)
Hasta ahora hemos hojeado algunas páginas de la historia de Muhammad (BP) y hemos recordado algunos pasajes de los altibajos de su vida, a continuación mencionaremos uno de los sucesos más significativos que tuvo su historia. Muhammad (BP) vivió cuarenta años en una sociedad desenfrenada, sin dueño, que a simple vista dejaba ver las consecuencias de la falta de cultura y de humanidad, y esta situación atormentaba su puro y delicado espíritu.
El Profeta Muhammad (BP) sólo veía una obscura ignorancia en la sociedad. Iba a la Ka‘bah para adorar a Dios y se topaba con adoradores de ídolos; salía de ella y se dirigía hacia la muchedumbre y lo que encontraba ahí lo molestaba, así también, lo entristecía la forma de pensar y actuar de su tribu. Él estaba fuertemente conmovido por la baja situación social de la mujer, por los ataques violentos, las apuestas, el alcohol, las matanzas y asesinatos, que eran habituales en su sociedad. Cuando se dedicaba al comercio y estaba en contacto directo con la gente, la antilogía de caracteres de ésta atormentaba su bondadoso y puro espíritu, por ello se vio obligado, para descansar y orar, a buscar un lugar en el cuál estar tranquilo, donde su alma pudiese encontrar la paz; ésta fue la causa por la cuál se dirigió al Monte Hirâ y se dedicó a contemplar la bondad de su Creador, y la perfección de Su creación.
Muhammad (BP) a la edad de los cuarenta
Cuando Muhammad (BP) llegó a la edad de los cuarenta, ya se encontraba preparado para llevar a cabo la misión profética universal y celestial . Un día del mes de Ramadán del año 12 antes de la Hégira (agosto de 610 d.C.), cuando se encontraba en el Monte Hirâ, repentinamente el Ángel de la Revelación se le apareció y dijo: “¡Recita!…” Muhammad instintivamente contestó: “¿Qué he de recitar?” Sumergiéndose en un extraño estado. Nuevamente se dejó escuchar una voz que claramente le decía: “¡Recita! ¡Oh, Muhammad!”
Y por tercera vez Gabriel repitió :
﴿ اقْرَأْ بِاسْمِ رَبِّكَ الَّذِي خَلَقَ، خَلَقَ الإِْنْسانَ مِنْ عَلَقٍ، اقْرَأْ وَ رَبُّكَ الأَْكْرَمُ، الَّذِي عَلَّمَ بِالْقَلَمِ، عَلَّمَ الإِْنْسانَ ما لَمْ يَعْلَمْ ﴾
“¡Recita, en el nombre de tu Señor, que ha creado, ha creado al Hombre de sangre coagulada! ¡Recita! Tu Señor es el más generoso, que ha enseñado el uso del cálamo, ha enseñado al hombre lo que no sabía”. –
Llenó su cuerpo una fuerte sensación, ya que había tenido una sublime comunicación con el Gran Mundo… con los ángeles… con Gabriel… con el mundo sobrenatural supremo. Su alma había encontrado un apoyo magno y puro, así como el conocimiento de la esencia perpetua. Ahora se veía a sí mismo Mensajero Divino y eso le provocaba una gran seguridad y tranquilidad.
¿Acaso alguien instruía a Muhammad (BP) en la Cueva de Hirâ?
Ésta es una pregunta a la que algunos de los escritores y orientalistas extranjeros han respondido afirmativamente y han dicho: “Muhammad en la Cueva de Hirâ estudiaba el significado de la Biblia y Escrituras de otros profetas, hundiéndose en la reflexión y meditación intelectual”.
Lo que significa esta frase es que Muhammad (BP) es un hombre que llegó a la perfección por medio de la lectura y meditación del Antiguo y Nuevo Testamento y así fue como ¡inventó el Islam! Sin embargo, existen pruebas que demuestran que esto es una calumnia. A continuación mencionamos algunas de ellas:
1. Si el Mensajero del Islam extrajo el Corán de la Biblia y otras obras proféticas, los suras del Corán deberían ser similares a los evangelios de la Biblia y lecturas de la Torá, sin embargo, la forma y el contenido de estos Libros Sagrados tienen diferencias generales y básicas con el texto del Corán.
2. Las expresiones, así como la fraseología tan bella y maravillosa del Corán ha sorprendido y admirado a los literarios de ese y de otros siglos, y es muestra evidente que el Mensajero del Islam tenía contacto directo con el Mundo Original y sin duda, estas palabras y frases no se encuentran en ningún otro libro como para que el Profeta las hubiese podido extraer de ese.
3. En ningún documento existe la validez y autenticidad de una noticia referente a este tema, sino que fueron falsos rumores que dispersaron los padres de la Iglesia Católica y de los orientalistas occidentales mal intencionados para cuidar de sus propios intereses.
4. Si el Corán se hubiese formado con leer los dos Testamentos, aquellos que quisieran traer una aleya en contra del Corán, hubiese sido suficiente que recurriesen a la Torá o a la Biblia que están a su alcance, y sin ninguna preocupación obtener lo que se proponían.
5. Todos están convencidos que Muhammad (BP) no contaba con la instrucción elemental, es decir, era iletrado. Ninguno hombre juicioso acepta que una persona que no sabe leer ni escribir, que creció en un ambiente rodeado de ignorancia y lejos de la instrucción y el aprendizaje, apacentando rebaños y guiando caravanas, sin tener a su alcance libros científicos, regale una obra universal como el Sagrado Corán, lleno de conocimiento y verdades.
Debemos preguntar a estos señores ¿cómo pudo el Mensajero del Islam leer los textos de la Torá y la Biblia? ¿Es que un hombre que nunca tomó enseñanza alguna ni tuvo instructor alguno, puede escribir un texto tal que nos haga conocedores del pasado y el futuro!
¿Que es una Revelación?
Lo que es claro, es que entre Dios, Creador del Universo, y los profetas existía una comunicación y ellos tomaban la verdad del “Origen del Mundo”, y esta comunicación era producto de la fortificación de sus almas y perfeccionamiento de sus espíritus.
Claro está, deberá tenerse en cuenta que si esta comunicación no hubiese existido en los profetas, ellos por sí mismos no habrían llegado a triunfar. Se les ha otorgado la jerarquía espiritual de la profecía, gracias a su perfeccionamiento espiritual, lo cual los ha hecho merecedores de tener contacto con el “Origen del Mundo”; por ello, todo lo que decían era claro y fácil de entender, y sabían perfectamente qué era y de dónde venía.
Lo contrario sucede con el descubrimiento, al que se llega mediante una disciplina propia con laboriosos estudios u otros factores, y llega un momento que el descubridor ignora las últimas raíces de su propia averiguación y, por lo general, se ve obligado a presentar suposiciones e hipótesis.
Claro está que la distinción entre la profecía y ese proceso es tan clara que no necesita una explicación, ya que todo lo que los mensajeros de Dios dicen y ven es la verdad, y en ninguno de sus actos muestran un punto de ambigüedad, por lo tanto se evidencia que existe la revelación, una comunicación entre Dios y los profetas. Esta comunicación a veces se llevaba a cabo por medio de Gabriel, el ángel encargado de la revelación y a veces sin intermediario.
¿Acaso la “revelación” es un tipo de enfermedad!
Algunos de los occidentalistas, sin duda por conveniencia propia, cayeron en delirio en cuanto a las revelaciones que se le hacían a nuestro Profeta y las presentaron como una enfermedad llamada “histerismo”. Pero estas calumnias son tan vanas e inconsistentes que no es necesario prestarles aquí mayor atención, ya que esta enfermedad va acompañada de síntomas y condiciones jamás observadas en nuestro Profeta.
Como dijo John Dion Port: “Eso que dijeron referente a que Muhammad (BP) sufría de ataques de histeria fue una vulgar calumnia sin bases por parte de los griegos bizantinos que querían a través de ello poner en ridículo al propagador de nuevas ideas, y crear hacia él repulsión y aversión en el mundo de los cristianos”. Pero ese estado y gritos terríficos que son característicos del histerismo ni siquiera en el momento de la revelación pudieron ser observados en el Profeta del Islam. Además, una persona con histerismo después de sufrir un ataque y regresar a la normalidad no recuerda nada de lo que sucedió o escuchó. Esto es completamente contrario de lo que sucedía con Muhammad (BP) ya que él silenciaba, mientras duraba la revelación, pero al terminar ésta, repetía lo que le había sido revelado y lo que había visto o escuchado. Aparte de esto, las palabras que dice una persona que padece de esa enfermedad, por lo general son incoherentes, como resultado de la presión nerviosa por los dolores y sufrimiento que pasó, como por ejemplo: el enfermo que ve rostros aterradores y espantosos que lo persiguen para matarlo y únicamente habla acerca de estas escenas.
Pero hasta hoy en día nadie ha visto que las palabras de un histérico hablen de la ciencia y la ley, y muestren el sendero recto. Como es el caso de las leyes del Islam que después de catorce siglos no han perdido un átomo de su valor y autenticidad ni se les ha podido encontrar la mínima objeción o contradicción.
La Revelación y la ciencia en la actualidad
Con la aparición y el avance de los descubrimientos científicos, contrario de lo que algunos creían, no sólo no disminuyó la situación e importancia del monoteísmo y firmeza de la religión islámica, sino que sucedió todo lo contrario, el avance científico confirmó y reforzó los fundamentos y bases del Islam.
Cuando aparecieron los radares, las radiocomunicaciones y los teletipos, se comprobó que el asunto de la revelación no se opone ni interviene con las leyes de la naturaleza ni con los secretos de la creación, ya que el Dios, Alabado sea, que dio al ser humano el poder de descubrir el secreto de la comunicación, puede Crear un tipo de comunicación especial entre Él y sus profetas, siendo ésta de una manera incomparable. Y así también el surgimiento y los avances de las ciencias tales como la comunicación con los espíritus, al magnetismo animal (acción que una persona ejerce sobre el sistema nervioso de otra infundiéndole un sueño especial), a la telepatía (percepción extraordinaria de un fenómeno ocurrido fuera del alcance de los sentidos), etc. puso claro que las verdades de nuestro mundo no se limitan en el marco de lo sensorial.
En conclusión, la ciencia y la historia son testigos de que el Profeta del Islam fue elegido por Dios para la misión divina de conducir a la humanidad por el sendero de la virtud y la salvación, y alejarla de ese profundo y peligroso remolino de corrupción e ignorancia, y de que todos estos pensamientos sublimes y programas progresivos le fueron enseñados por medio de la revelación. Los musulmanes se enorgullecen de su gran líder Muhammad (BP), que no sólo dio vida y prosperidad al mundo de ese entonces, sino que después de transcurridos catorce siglos, sigue guiando a la civilización del mundo actual, y los sabios día a día descubren y se convencen más de la grandeza y profundidad de las leyes e instrucciones que trajo el Mensajero del Islam.

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CAPÍTULO 8
MÉTODO DE DIFUSIÓN DEL ISLAM UTILIZADO POR EL PROFETA
MUHAMMAD (BP)
Cuando Muhammad (BP) bajó del Monte Hirâ y se encaminó hacia su casa, sus sentimientos habían cambiado. Antes de dirigirse al monte no era profeta, pero ahora había tenido contacto con el Creador del Universo y era testigo de aquello que Buhaîrâ y el monje cristiano así como otros le habían predicho. Él sabía que se le había asignado una seria responsabilidad, y deseaba ser apto para llevar a cabo esta misión. En caso de que tuviese alguna duda o preocupación, era sólo como resultado de ese deseo interno que sentía para llevar a cabo, de la mejor forma posible, la tarea destinada; no por que tuviese la menor duda de haber sido o no, designado por su Señor para la profecía, ya que las predicciones de Buhaîrâ y la presencia milagrosa del Arcángel Gabriel cuando le comunico: “Tú eres el Mensajero del Islam” , y el estado al que tal presencia lo llevó, eran pruebas suficientes que le brindaron certeza.
Además de esto, Dios a cada profeta que eligió para dirigir a los seres humanos, lo aseguró con pruebas evidentes y poderosos testigos en cuanto a su misión para que pueda esforzarse con una firme decisión en el camino de la reforma y perfección del hombre.
Por lo tanto está fuera de lugar y es una pura especulación decir, tal y como opinan algunos escritores, que Muhammad (BP) no sabía que era profeta hasta que vio a Jadîÿah y ella se lo confirmó.
Jadîÿah espera a Muhammad (BP)
Lo sucedido el día de la “Designación Profética” ocasionó que Muhammad (BP) regresara tarde a casa. Jadîÿah que no estaba enterada de lo sucedido, cuando vio a su amado esposo entrar en casa con el rostro transformado le preguntó: “¿Por qué has llegado tan tarde?” Jadîÿah desde hacía tiempo esperaba este día, ya que había escuchado de su sirviente Maîsarah que un monje cristiano, en el viaje a Ash-Shâm, había dicho refiriéndose a Muhammad: “Él es el Profeta de la comunidad”. Y también algunos sacerdotes y eruditos tanto judíos como cristianos le habían asegurado que Muhammad (BP) era uno de los Mensajeros de Dios, y que ocupaba una alta posición, por ello Jadîÿah, después de preguntar lo necesario se puso en contacto con Waraqat Ibn Naufal que era un hombre cristiano de gran sabiduría para contarle lo sucedido. Waraqat exclamó: “¡Juro por Dios que fue el “Ángel de la Revelación”, el mismo que se le apareció al Profeta Moisés (P), el que se le apareció a Muhammad! Sin duda él será el guía de esta gente”. A continuación para que Jadîÿah entendiese mejor el asunto le habló acerca del descenso del Ángel de la Revelación. Jadîÿah regresó a su casa y después de meditar lo sucedido aceptó la misión profética y la profecía de Muhammad (BP) y le expresó su convicción. Fue así como Jadîÿah tuvo el honor de ser la primer mujer que convirtió su fe al Islam.
‘Alî (P) el primer hombre que aceptó la nueva religión
Fue ese mismo año, el año de la carestía, que la situación económica de Abû Tâlib empeoró. El Profeta para ayudar a su amado tío en ese difícil momento se llevó a su primo ‘Alî (P) a vivir consigo. Muhammad (BP) se esforzó en educarlo, tal y como un padre bondadoso hace con su hijo.
‘Alî (P), que vivía en casa del Mensajero del Islam y era un joven inteligente y talentoso, seguía paso a paso la vida de su primo. Durante el tiempo que convivió con él tuvo tiempo suficiente para conocer perfectamente la sinceridad de éste y, adelantándose al resto de los hombres, aceptó la misión profética de Muhammad (BP) y el Islam con total madurez frente a toda la sociedad de su época, cuando solamente contaba diez años de edad , y fue así como se adelanto a todos los hombres en su conversión y aceptación del Islam.
La legislación de la oración
Lo primero que fue obligatorio para el Mensajero del Islam y sus seguidores después de aceptar la existencia de un solo Dios verdadero, fue la oración. Esto evidencia la importancia del rezo, que es el vínculo entre el hombre y su Creador, y la manera de agradecer a Él, Glorificado sea, todas las gracias y abundantes bienes que nos ha otorgado. Por ello el noble Profeta y todos los guías del Islam, continuamente insistieron en la importancia de la oración y decían:
“La oración es el pilar de la religión”. Y también:
“Si alguien menosprecia la oración su alma quedará capturada el día del Juicio Final y en la eternidad, no obtendrá mi intercesión”.
Así fue como Dios, Altísimo sea, por medio de Gabriel anunció el valor de la oración y sus condiciones. El Profeta Muhammad (BP) enseñó a Jadîÿah y a su primo ‘Alî (P) a realizarla. Los tres oraban juntos, y fue así como establecieron por primera vez la plegaria colectiva.
Tres años de difusión práctica
Después de que el Profeta fue elegido como “mensajero de Dios”, durante tres años se dedicó a convocar en secreto al Islam, ya que el ambiente corrupto de Arabia, que estaba contaminado por la adoración de ídolos, no se encontraba aún preparado para una convocatoria pública. Si al inicio de la misión profética Muhammad (BP) hubiese convocado abiertamente a la gente para que abrazase el Islam, se hubiese visto con problemas y habrían intentado destruir su poder y alejarlo de sus metas principales. Por ello, frente a los idólatras que adoraban y veneraban silbando y aplaudiendo, invocaba al Omnipotente y realizaba la oración en secreto, consolidando su pequeña comunidad con la fuerza espiritual que le proporcionaba la adoración y alabanza a Dios Único.
Después de un tiempo, Muhammad (BP) acompañado por ‘Alî (P) y Jadîÿah comenzaron a presentarse en la Mezquita Al-Harâm y en Mina, y frente a los ojos de sus adversarios realizaban la oración colectiva, y de esta forma se enfrentaban, en la práctica, contra el credo de los politeístas.
“‘Afîf”, uno de los comerciantes de aquel entonces, cuenta la siguiente historia: “Un día fui a casa de ‘Abbâs, hijo de ‘Abdul Muttalib para comerciar. De repente entró un hombre a la mezquita de Al-Harâm, levantó su cabeza hacia el cielo y después de contemplar el Sol se volteó hacia la Ka‘bah e inició su oración. No transcurrió mucho tiempo que una mujer y un niño entraron para acompañarlo en la oración, entonces con curiosidad pregunté a ‘Abbâs: “¿Qué religión es la que siguen ellos? ¡Yo no la conozco!”
‘Abbâs contestó: “Ese hombre es Muhammad, hijo de ‘Abdul.lah, él cree que su dios es el Dios del Cielo y la Tierra, y que lo eligió como guía de la humanidad. Esta religión por lo pronto sólo la han aceptado esos tres. Esa mujer que vez, es Jadîÿah, hija de Juvaîlad y ese niño ‘Alî (P), hijo de Abû Tâlib, que se han aliado a él”.
Muhammad (BP) continuó así y poco a poco los musulmanes fueron acrecentando en número. El Islam se expandió, en contra de los deseos de sus opositores. Ya que el terreno estaba preparado para hacer la convocatoria general, le fue ordenado por Dios que convocase públicamente al Islam.
Convocatoria a los familiares y el primer milagro
La invitación en forma secreta del Profeta y el incremento de sus seguidores, prepararon el terreno para la convocatoria pública. Dios, Todopoderoso, primeramente le ordenó que invitara a sus familiares cercanos , para que los absurdos no dijeran: “¡Por qué no asustas a tus familiares con el castigo de Dios! ¡Por qué no los invitas a que sean monoteístas!”
Muhammad (BP) pretendía que con el apoyo de éstos pudiese progresar más rápido el Islam. Entonces el Mensajero Divino pidió a ‘Alî (P) que se encargara de los preparativos de la comida e invitara a sus familiares que eran aproximadamente cuarenta personas. ‘Alî (P), cuando estuvo todo listo, los invitó y todos participaron. Entonces en el momento que se encontraban ya reunidos trajo la comida, la cual no era suficiente ni siquiera para saciar a una persona, pero lo sorprendente fue que todos los cuarenta invitados comieron de ésta y se satisficieron, sobrando la misma cantidad que al principio había preparado.
Lo sucedido sorprendió y pasmó a los invitados, entonces Abû Lahab sin pensar lo que decía exclamó: “¡Esto es brujería, es un hechizo!” Abû Lahab había olvidado que la brujería no sacia el apetito.
Ese día Muhammad (BP) no comentó nada, posiblemente su silencio fue para que ellos mismos comprendieran la diferencia entre milagro y brujería, ya que si lo sucedido hubiese sido brujería, al salir de casa de Muhammad (BP) todos deberían haber estado hambrientos.
Puesto que en la reunión anterior no había obtenido el resultado deseado, Muhammad (BP) decidió invitarlos una vez más, al día siguiente. La recepción se llevó a cabo igual que el día anterior, y todos saciaron su apetito.
Entonces Muhammad (BP), poniéndose de pie, exclamó:
“¡Oh, hijos de ‘Abdul Muttalib!, Dios, Alabado sea, me ha elegido para que os comunique que seáis temerosos y os dé las buenas nuevas. Si os volvéis musulmanes y sois mis seguidores, obtendréis la felicidad. Juro por Él, Creador de todo lo visible e invisible, que en toda la Arabia no conozco a nadie que les ofrezca algo mejor de lo que os propongo. Yo os ofrezco la felicidad de este mundo y de la eternidad. Dios, Glorificado sea, me ha ordenado que os invite a Su camino.
“¿Quién está dispuesto a ayudarme?
“¿Quién acepte será mi hermano, mi albacea y sucesor?”
Nadie respondió, tan sólo ‘Alî (P) que era el más joven de entre ellos dijo: “¡Oh, Mensajero del Islam! Yo estoy dispuesto”.
Muhammad (BP) pidió a ‘Alî (P) que se sentase. Dos veces más hizo la misma pregunta, pero nadie le respondió excepto su primo ‘Alî (P). Entonces, Muhammad (BP) señalando a ‘Alî (P) exclamó:
“Él es mi hermano, mi albacea y mi sucesor entre vosotros. ¡Atiendan a sus palabras y obedézcanlo!”
Esta reunión contribuyó para que unos cuantos se adhiriesen y ayudasen al nuevo Profeta. Ese mismo día un grupo convirtió su fe al Islam aceptando las palabras de Muhammad (BP) , siendo la ignorancia y el fanatismo lo que impidió que todos lo hicieran.
En esta narración además de satisfacer el apetito de cuarenta invitados, con poca comida, hay otro punto el cual debemos atender: La presentación de ‘Alî (P) como califa y sucesor del Profeta.
Así fue como Muhammad (BP) preparó el terreno para la convocatoria general y la difusión pública. El Mensajero del Islam con perseverancia incansable, no tuvo ni una hora de descanso y desde ese momento la bandera del Islam empezó a ondear iniciándose así el avance de la verdad.

* * *

Sexta Parte

CAPÍTULO 9
CONVOCATORIA GENERAL DEL PROFETA MUHAMMAD (BP)
La invitación general
Tres años habían transcurrido del año de la revelación. Muhammad (BP) durante este tiempo se dedicó en forma clandestina a guiar y dirigir a los extraviados que eran dignos de ser encaminados, y cuando veía que alguien se desviaba del sendero recto, con bondad y afecto –que eran especialidades en él– y utilizando su atractiva lógica lo invitaba a adorar a un solo Dios, a la religión monoteísta.
Ya que el Islam es una religión universal que debía ser comunicada a todos los entes del mundo, Muhammad (BP) hizo una proclama pública expresando sus propósitos y programas.
Discurso en la Colina de “Safâ”
El Mensajero del Islam para anunciar y propagar el Islam en todas las tribus árabes, así como para obedecer las órdenes de Dios, decidió hacer una invitación pública y general frente a la multitud y explicar la verdad de esta nueva religión. Una vez tomada la decisión, se encaminó hacia la Colina de Safâ, se detuvo en un lugar elevado y en voz alta clamó: “¡Ya Sabâhâh!” (Esta expresión se utiliza comúnmente entre los árabes para advertir a las multitudes de una noticia importante).
La voz de Muhammad (BP), al mismo tiempo que resonaba, atraía la atención de la gente de diferentes tribus. Entonces, volviéndose hacia la multitud exclamó:
“¡Oh, gente! Si os diese la noticia de que el enemigo quiere atacarlos por sorpresa, aprovechando vuestro descuido, posiblemente en la madrugada o tal vez al anochecer, ¿me creerías?”
Todos respondieron: “¡Sí! Ya que jamás te hemos escuchado mentir”.
“¡Oh, hombres del Quraîsh! –exclamó– yo os advierto del castigo de Dios ¡Salvaos del fuego del Infierno! –y continuó diciendo– Mi situación es igual a la de un vigilante que ve venir al enemigo e informa a su tribu del peligro. ¿Es que alguien como éste puede mentirle a su gente?”
Abû Lahab, por miedo a que las palabras de su sobrino Muhammad (BP) pudiesen abrirse camino en los corazones de la gente, rompió el silencio diciendo: “¡Pobre de ti! ¿Para decirnos esto nos has convocado?” Grosera e insolentemente cortó las palabras de Muhammad (BP) no permitiéndole continuar.
Como respuesta a los insultos, repudias, cooperar con el enemigo y los politeístas, Dios, Todopoderoso, ordenó que fuese revelada el siguiente sura:
﴿ تَبَّتْ يَدا أَبِي لَهَبٍ وَ تَبَّ ﴾
“¡Perezcan las manos de Abû Lahab! ¡Perezca él!” –
Reacción de la gente ante las palabras del Profeta
Las lógicas y cálidas palabras de Muhammad (BP) provocaron que algunos reaccionaran y en la mayoría de las reuniones se hablara de la nueva religión, de este grupo de gente que sus espaldas se habían corcovado por la extorsión e iniquidades de sus oponentes, la gente estaba agobiado por la situación desordenada e injusticias que reinaban en la Ciudad de La Meca y las palabras de Muhammad (BP) eran el inicio de una nueva esperanza para ellos. Los jefes del Quraîsh lo rechazaron y sabían que el Mensajero del Islam, en cualquier oportunidad que tuviese, expresaría la deficiencia de las creencias de éstos, por lo cual decidieron, de cualquier forma que fuese, terminar con esta revolución de ideas.
Ellos sabían perfectamente que si su mercado de ídolos, centro del politeísmo y adoración de dioses, fuese recogido y la gente se prosternara ante un solo Dios y abrazara la religión del Islam, entonces no habría lugar para comandar y beneficiarse.
Los jefes de los idólatras organizaron una asamblea para discutir la situación reinante y la forma de terminar con la revolución Islámica de Muhammad (BP). El resultado que obtuvieron de esta junta y del intercambio de ideas fue que todos se reunirían en casa de Abû Tâlib, jefe de los Quraîsh y tutor de Muhammad (BP) y le pedirían que, de cualquier forma que considerase conveniente, tratase de persuadir a su sobrino de continuar por el camino que había iniciado. Con este fin fueron a ver a Abû Tâlib y después de conversar, éste los tranquilizó.
Los jefes del Quraîsh se quejan frente a Abû Tâlib
Nuevamente los jefes del Quraîsh se presentaron ante Abû Tâlib. El vocero de la asamblea dijo: “Vos, entre nosotros y las tribus del Quraîsh, tenéis alto rango y jerarquía. Vos sois nuestro jefe, el grande, el noble. Os respetamos por vuestra gran nobleza y honor. Con anterioridad os solicitamos que detuvieseis a vuestro sobrino en sus funciones y actos. Una vez más solicitamos que detengáis a Muhammad (BP) que calumnia la religión de nuestros ancestros, critica a nuestros dioses y culpa a nuestras creencias. ¿Por qué no atiendes nuestras peticiones? ¡Juro por los dioses! ¡No podemos soportar más que hable mal de nuestros padres, humille nuestras ideas y enjuicie a nuestros ídolos! ¡Tenéis que frenarlo! Si rehusáis, nos las arreglaremos tanto con él como contigo que eres su tutor. Pelearemos contra vosotros hasta que quede un solo grupo, ¡o vosotros o nosotros!”
Abû Tâlib que quería que todo terminase pacíficamente, después de que se retiraron sus visitantes habló con su amado sobrino al respecto. Muhammad (BP) escuchó con atención las palabras de su tío, entonces poniéndose de pie exclamó:
“¡Juro por Dios, que aunque pusiesen el Sol en mi mano derecha y a la Luna en mi mano izquierda no cesaré de proclamar el mensaje de Dios, hasta triunfar o morir en el intento!” Y se retiró en un estado conmovido.
Abû Tâlib, para que Muhammad (BP) lo escuchase, exclamó en voz alta: “¡Juro por Dios que jamás dejaré de apoyarte y no permitiré que alarguen sus manos para tocarte!”
Por tercera vez los del Quraîsh se presentaron ante Abû Tâlib, esta vez acompañados de ‘Ammârah Ibn Walîd, y le propusieron: “Este joven es fuerte y bello, estamos dispuestos a entregártelo en adopción si dejas de apoyar a tu sobrino”.
Abû Tâlib contestó irritado: “¡Que mala transacción me proponéis! ¿Pretendéis entregarme a un hijo vuestro para que lo alimente y eduque y a cambio de ello les entregue al mío para que lo asesinéis? ¡Por Dios, que nunca haría tal cosa!”
Seducción del Quraîsh
Los jefes del Quraîsh supusieron que podían con riquezas y promesas hacer desistir a Muhammad (BP) de su propósito, por ello acudieron directamente a éste y le ofrecieron: “Si buscas oro y plata, te haremos el hombre más poderoso entre los árabes, si perseguís la nobleza y supremacía, estamos dispuestos a hacerte nuestro jefe absoluto, y si aspiras a la monarquía te haremos nuestro rey. En caso de que te acometa otro de estos estados que le llamas revelación y no puedas alejarlo de ti, te traeremos a los mejores médicos para que te curen. Todo esto con la condición de que dejes de difundir tu objetivo y no separes más a la gente, dejes de culpar a nuestros dioses, a las ideas y creencias de nuestros antepasados”.
El Profeta Muhammad (BP) respondió: “Yo no ando en busca de vuestros bienes, ni quiero ser vuestro jefe ni vuestro rey. Dios me ha elegido como Su mensajero e hizo descender Su Libro para mí. Me comisionó para que, os atemorice de Su parte y os dé las nuevas buenas. Yo he cumplido con lo que me fue encargado. Si me obedecéis encontraréis la felicidad y si lo rechazáis, esperaré y pelearé tanto hasta que Dios sea dictaminador entre nosotros dos”.
Finalmente los jefes del Quraîsh decidieron proponer a Muhammad (BP) que si dejaba en paz a sus dioses ellos por su parte no tendrían nada que ver con él. Para esto se presentaron una vez más ante Abû Tâlib y le pidieron que pusiese a su sobrino al tanto de lo que decidieron, a lo cual Muhammad (BP) respondió:
“¿Es que yo no debo invitarlos a que pronuncien una palabra que les traerá felicidad y supremacía?”
Abû Ÿahl dijo: “Una palabra que no es nada. Estamos dispuestos a pronunciar diez palabras”. Entonces preguntaron: “¿Cuál es esa palabra?”
A lo cuál Muhammad (BP) contestó:
“La ilaha illal-lah – no hay divinidad más que Dios”.
Las palabras de Muhammad (BP) enfurecieron aun más a los del Quraîsh, entonces Abû Ÿahl exclamó furioso: “¡Diré cualquier cosa que no sea eso!”
El Profeta decisivamente expuso:
“Aunque pongan el Sol en mi mano derecha, lo único que quiero de vosotros es el testimonio”.
Los jefes del Quraîsh entendieron que ninguna proposición tentadora ni amenaza podría cambiar el camino que había iniciado Muhammad (BP) por ello decidieron frenarlo rigurosa y ásperamente.

* * *

CAPÍTULO 10
LOS PROBLEMAS DEL CAMINO Y LAS TORTURAS DEL QURAÎSH
Los inconvenientes del camino
Desde el día en que el Mensajero del Islam hizo la convocatoria general, los jefes del Quraîsh trataron, por diferentes caminos de desviarlo de su propósito.
Inicialmente le hicieron tentadoras proposiciones, le ofrecieron altos puestos, dinero, riquezas y otros. Después de un tiempo comprendiendo que no conseguirían nada con esa política, fue cuando lo amenazaron y finalmente lo molestaron y torturaron.
Así fue como se inició una nueva etapa en la vida de Muhammad (BP). El respeto y las formalidades humanas éticas y morales se habían olvidado, tomando su lugar los celos y enemistad para, cobardemente, detener el progreso del Islam, manteniendo así fuera de peligro a los intereses de los del Quraîsh y a los grandes de la tribu.
No podemos negar que la falta de madurez mental en la gente de esa época fue una de las causas de su oposición al sendero recto y a la invitación de Muhammad (BP). El odio de la tribu del Quraîsh se incrementaba más y más cuando escuchaba que el nuevo Profeta no concedía valor ni importancia a sus ídolos de piedra y madera, y cuando éste decía: “¿Qué esperáis de estas piedras sin alma?”
En verdad los enfurecían las acusaciones echas a sus ídolos heredados por sus antepasados, que eran motivo de orgullo para ellos. Por otra parte, las recientes enseñanzas del nuevo Profeta no eran compatibles con los beneficios e intereses de su clase social. Los jefes y principales del Quraîsh querían seguir oprimiendo a las clases bajas y a los innumerables esclavos. Los plutócratas usureros pretendían continuar su política, subyugando los derechos a los indigentes. Los tiranos y ladrones querían tomar a través de la fuerza de la espada los bienes y reputación de los desvalidos. Pero quisieran o no esta nueva religión se oponía a ese sistema social injusto, y se enfrentaba a aquellos cuyos intereses se encontraban en peligro.
Los principales, que componían el grupo opositor de la nueva religión, eran personas conocidas como Abû Ÿahl, Abû Sufîân, Abû Lahab, Aswad Ibn ‘Abd Iagûz,’Âs Ibn Ûa’il, ‘Utbah, Shaîbah, Walîd Ibn Mugirah y ‘Uqabah Ibn Abî Mu’it.
Las interminables molestias del Quraîsh
Muhammad (BP) y sus seguidores sufrieron cobardes calumnias, presiones económicas, ásperas e indecentes humillaciones y torturas por parte de los jefes del Quraîsh, tales como las que nos permitimos mencionamos a continuación:
1. Un día un grupo del Quraîsh, entregó a sus adictos la placenta de un borrego, sucia y en estado de descomposición, para que la arrojaran sobre el Profeta Muhammad (BP), los cuales ejecutaron la orden de su jefe. Este acto indecente entristeció profundamente al Profeta.
2. “Târiq Muhârbî” relata: En una ocasión encontramos al Mensajero del Islam que entre la muchedumbre gritaba:
“¡Oh, gente! decid: No hay divinidad más que Dios para que seáis de los bienaventurados”, invitándolos al Islam y a la adoración de un solo Dios verdadero. Abû Lahab lo seguía paso a paso apedreándolo, hasta que sangraron los pies del Profeta Muhammad (BP), pero a pesar de todo él continuaba invitando a la gente encendiendo aún más la ira de Abû Lahab, quien gritaba: “¡Gente, este hombre es un mentiroso, no escuchéis sus palabras!”
El Mensajero del Islam, sus compañeros y seguidores que acababan de convertirse al Islam, fueron castigados con los más crueles e inhumanos tormentos.
3. Cierto día en que los enemigos torturaban a ‘Ammâr Yâsir y a su familia, Muhammad (BP) les dijo:
“¡Oh, familia de Yâsir! Estad contentos que vuestro lugar está en el Paraíso”.
Ibn Azîr escribió: “Ammâr y sus padres se encontraban bajo presión y fuertes torturas por parte de los incrédulos. Estos habían sido expulsados de su casa y expuestos durante horas a los fuertes y ardientes rayos del sol del desierto. Los atormentaban de este modo para que renunciaran a su nueva religión”.
Sumaîîah, la madre de ‘Ammâr fue la primera mártir por la causa del Islam al ser atravesada por la lanza de Abû Ÿahl. Yâser, el padre de ‘Ammâr fue martirizado bajo las torturas de los idólatras. El mismo ‘Ammâr también fue atormentado pero consiguió salvar su vida al hacer “taqîah” (disimular).
4. Bilâl Ibn Rabah (f. 20 H.L./641 d.C.) –originario de la actual Etiopía– era uno de los seguidores cercanos del Profeta. En el tiempo que sirvió como esclavo, su dueño lo obligaba a tumbarse sobre las ardientes piedras del desierto en las horas cuando más brillaba el sol y se dejaba sentir el ardor de sus rayos. Le colocaba entonces una gran piedra sobre el pecho con objeto de que abandonara a Muhammad (BP) y nuevamente retornara a la idolatría. Bilâl soportaba pacientemente todos esos sufrimientos y en respuesta pronunciaba una sola palabra: “¡Ahad!”, “¡Ahad!” o sea, Dios es Único y jamás regresaré a la religión politeísta o seré un idólatra.
Desafortunadamente este libro es tan breve que nos es imposible registrar todas y cada una de las tristes historias tanto de los primeros creyentes como del Mensajero del Islam y debamos limitarnos a tocar este tema en forma superflua.
Los enemigos del Islam se valieron de todo tipo de armas para destruir a la nueva religión y a sus seguidores. A continuación en forma resumida mencionaremos algunas de estas:
1.- Guerra económica: Una de las más sucias armas utilizadas por los del Quraîsh fue la presión y bloqueo de cualquier transacción económica con los musulmanes.
2.- Guerra psicológica: Excluyeron de todo enlace matrimonial a los musulmanes y rompieron cualquier tipo de relación con ellos. Así también el Profeta del Islam fue acusado de mentiroso, hechicero, etc., con todo esto pretendían quebrantar la perseverancia de los primeros musulmanes.
3.- Molestias y torturas físicas: Fueron otras de las armas que utilizaron los de la tribu del Quraîsh contra el nuevo movimiento, su líder y seguidores. Esta arma tan cobarde causó la muerte de varios de los primeros creyentes musulmanes.
A pesar de todos los medios inhumanos utilizados por los infieles del Quraîsh en contra del Islam, del Profeta y de los musulmanes, esta nueva religión siguió avanzando. El Profeta Muhammad (BP) continuaba invitando a la gente al camino recto y los musulmanes seguían su camino.
Para conservar sus convicciones y fe, hubieron de soportar innumerables problemas, persecuciones, torturas, momentos difíciles, inconvenientes y emigraciones.
Otro tema que debemos analizar en los musulmanes pioneros del Islam es que contrario de lo que los enemigos del Islam han divulgado, el Islam no avanzó a fuerza de la espada, sino que durante trece años estuvo, él mismo, bajo la presión de las lanzas de los enemigos, soportando torturas y tormentos, pero, aún así, progresó.

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Sexta Parte

CAPÍTULO 11
EMIGRACIÓN DE MUHAMMAD (BP). INICIO DEL CALENDARIO Y LOS CAMBIOS
Abandono de la patria en pro del objetivo
El Mensajero del Islam veía en los rostros de los mequíes su gran oposición. Sabía que no era fácil cambiar las costumbres y creencias de un grupo de gente que estaba ahogada en el fanatismo, la superstición e ignorancia. Para salvarlos necesitaba devoción y sacrificio, inconvenientes intolerables y contiendas interminables.
Él, a través de su extensa visión, veía acercarse un futuro oscuro y lleno de problemas. Con tal conocimiento tomó en sus manos la bandera de la Misión Profética y la difusión del Islam continuando su camino con paciencia e indulgencia. El Profeta peleó durante trece largos años en La Meca en contra de sus opositores.
Los enemigos de Muhammad (BP) continuaban con sus intrigas satánicas tratando con todas sus facultades de terminar con el Islam. En tal ámbito el Mensajero del Islam llevaba a cabo la difícil misión que se le había otorgado, por lo que decidió cambiar su lugar de actividades y centro de difusión, emigrando a un lugar tranquilo.
Yazrib, está lista para aceptar el Islam
Algunos de los jefes de la tribu de “Jazraÿ”, durante la peregrinación se habían encontrado con el Profeta Muhammad (BP) en la Mezquita de Al-Harâm. Éste los invitó a la nueva religión, les habló de sus conveniencias y de la hermandad que existe en el Islam. Esta gente, harta de los incesantes problemas que tenían con la tribu de “Aûs”, cuando escucharon las lógicas palabras de los labios del Profeta Muhammad (BP) fue como si hubiesen encontrado aquello que buscaban, dando fácilmente paso al Islam en sus corazones.
Cuando los de la tribu de Jazraÿ se disponían a regresar a su ciudad, le pidieron al Profeta que les enviara un instructor. Muhammad (BP) propuso que Musa’ab Ibn ‘Umaîr fuera con ellos siendo así como los yazribíes se enteraron de la aparición del Islam y se apresuraron a estudiar la nueva religión.
La gente, al escuchar las aleyas del Sagrado Corán, demostraba gran atracción hacia el Islam. Musa’ab escribió al Profeta acerca de la simpatía que manifestaron los jefes de los Aûs y los Jazraÿ, y más tarde, en la época de la peregrinación, un grupo de yazribíes se entrevistó a escondidas y por la noche con el Mensajero Divino. Los musulmanes de Yazrib –la actual Medina–, hicieron el juramento de fidelidad hacia con él y se comprometieron a proteger y ser partidarios del Profeta tal y como lo hacían con su propia familia.
Conspiración para matar a Muhammad (BP)
Cuando los del Quraîsh se enteraron de lo pactado con los musulmanes de Yazrib, inmediatamente se pusieron en actividad para malograr los intentos y detener el avance del Islam. Con este fin se reunieron los jefes de cada tribu en “Dâru-n-Nadwah”, lugar destinado para discutir los asuntos políticos de la comunidad, y después de largas deliberaciones decidieron que cada tribu nombrase a un representante para que por la noche entrasen en casa del Profeta y lo matasen, frustrando así las bases de la invitación al Islam.
Dios informó a su Enviado de los planes del enemigo y le ordenó que emigrase por la noche de La Meca a Medina, mandato que fue obedecido de inmediato por Muhammad (BP).
‘Alî (P) arriesga su vida
Después de que le fue ordenado a Muhammad (BP) dirigirse hacia la ciudad de Yazrib, mandó sin demora en busca de su primo ‘Alî (P), le reveló lo que le había sido ordenado y le pidió que regresara a sus dueños los depósitos que le habían confiado, entonces dijo: “Tengo que emigrar, por ello es necesario que tu duermas esta noche en mi lecho”.
‘Alî (P) durmió esa noche en el lugar que acostumbraba dormir el Profeta, aceptando los peligros que acosaban a Muhammad (BP).
El sacrificio de ‘Alî (P) fue tan importante que inclusive Dios lo elogia en su Sagrado Libro.
﴿ وَ مِنَ النَّاسِ مَنْ يَشْرِي نَفْسَهُ ابْتِغاءَ مَرْضاتِ اللَّهِ ﴾
“Hay entre los hombres quien se sacrifica por deseo de agradar a Dios…”.
El Profeta se dirige hacia la Cueva de Zûr
Habían transcurrido pocas horas de la noche, cuando el enemigo rodeó la casa del Mensajero del Islam para llevar a cabo sus diabólicos planes. Dios ayudaba a Muhammad y lo había salvado de este gran peligro. Él, pronunciando una aleya del Sura “Ya-Sîn”, salió de la casa, dirigiéndose por los caminos apartados hacia la cueva de Zûr que se encuentra en las afueras de la ciudad de La Meca. Abû Bakr, al enterarse de lo sucedido, acompañó al Profeta desde el inicio de su viaje.
Los idólatras con las espadas desenvainadas atacaron el lecho de Muhammad (BP) pero se sorprendieron al encontrarse con ‘Alî (P), y perturbados preguntaron: “¿¡Dónde está Muhammad (BP)?!” ‘Alî (P) respondió: “¿Acaso me lo habéis confiado a mí? Vosotros teníais intención de expulsarlo de su casa, él mismo se ha ido”. Y una vez más los incrédulos del Quraîsh vieron frustrados sus planes para terminar con Muhammad (BP) y con la expansión del Islam.
Hacia la ciudad de Yazrib
Después de tres días que el Profeta permaneció en la cueva de Zûr, inició su viaje hacia Yazrib.
Uno de los mequíes de nombre Sarâqah Ibn Mâlik, que seguía de cerca los pasos del Profeta con la intención de atraparlo, después de la tercera vez que las patas de su caballo se falsearon, entendió que había tomada un camino equivocado y regresó.
El duodécimo día del mes de Rabî’ Al-Auwâl (jueves 23 septiembre de 622 d.C.), el Mensajero del Islam llegó a la región de “Qubâ” , que se encuentra en las cercanías de Medina, en donde, descansó varios días después de un pesado viaje.
Abû Bakr insistía en que Muhammad (BP) continuara su viaje hacia Yazrib, pero éste no aceptó y le dijo: “¡Abû Bakr! ‘Alî (P) ofreció su vida por mí; además, es el mejor de mi familia, mi primo y hermano, no me moveré de aquí hasta que se incorpore a mí”.
‘Alî (P), después de llevar a cabo lo ordenado por el Profeta, llegó a Qubâ mientras que sus pies estaban tan lastimados que ya no tenían fuerzas para sostenerlo. El Mensajero lo tomó con bondad entre sus brazos y untó un poco de su saliva sobre las heridas de los pies de ‘Alî (P). La hinchazón y lesiones fueron curadas para siempre y juntos se dirigieron hacia Yazrib.
La gente de Yazrib espera al Profeta
En la Ciudad Yazrib todo estaba fuera de lo normal, excitación y emosión gobernaban la ciudad. La gente, todos los días en las calles y callejuelas, esperaba ansiosa al Enviado de Dios. Muhammad (BP) llegó el día viernes a Medina . Los yazribíes no cabían en sí de la alegría que sentían en sus corazones y la luminosidad de su cara los tenía absorbidos. El Profeta se estableció en Yazrib, fundó el Islam y una gran cultura sobre las bases de la justicia y la fe. Fue cambiado el nombre de Yazrib por “Madinat An-Nabî” que significa la Ciudad del Profeta, y que por esa misma razón se le llamó igualmente Al-Munauuara, “la Radiante”. Como consecuencia de este importante suceso histórico, o sea la victoria del monoteísmo y la equidad, ese mismo año se inició el calendario Islámico y la gente, bajo los rayos del Islam, volvió a nacer. Su moral, conducta y creencias erróneas fueron sustituidas por un programa y cultura completa, anhelosa de existir.
Lección que nos da la emigración
Catorce siglos han transcurrido de la Hégira o emigración a Medina. Cambiemos otra página de la historia y veamos los sufrimientos y penas que pasaron los musulmanes para poder emigrar y establecerse en un nuevo lugar. Aquellos musulmanes que se habían salvado de las torturas y persecuciones de los del Quraîsh y habían encontrado un ambiente tranquilo para vivir, no llevaban una vida placentera ni llena de tranquilidad, sino que noche y día se esforzaban para adquirir y ampliar su conocimiento acerca del Islam. Fueron estos sacrificios y molestias continuas lo que los salvó de la perturbación y esclavitud otorgándoles felicidad y dignidad.
Es necesario revivir cada año este suceso y tomar como ejemplo a los pioneros del Islam que con fe en Dios Único y obedeciendo las órdenes del Profeta pudieron llevar a cabo una revolución santa y ocasionar grandes cambios en el rumbo de nuestras vidas hacia el progreso. Nosotros debemos heredar esta cuestión a nuestras generaciones futuras ya que la grandeza y magnitud de los musulmanes de esos días es una prueba clara de su fe y convicciones.

* * *

CAPÍTULO 12
FUNDACIÓN DE LA FRATERNIDAD ISLÁMICA EN MEDINA
La sociedad despierta
Una sociedad despierta en la cual podemos encontrar la felicidad y el progreso, se crea bajo las bases de la concordancia, unificación de ideas, sinceridad y respeto.
El Islam, para crear una sociedad como la descrita, no da importancia a la raza, lengua, color o zona geográfica de la persona. El Islam, considera a todos los musulmanes iguales siendo la fe en Dios, base de toda unanimidad.
La “fraternidad islámica” es la mejor frase que demuestra la unidad y armonía desde cualquier punto de vista. El Libro Divino en una de sus expresivas aleyas dice:
﴿ إِنَّمَا الْمُؤْمِنُونَ إِخْوَةٌ ﴾
“Los creyentes son, en verdad hermanos”.
Fundación de la fraternidad Islámica
El Mensajero del Islam después de su llegada a la ciudad de Yazrib, de construir la mezquita y establecer las leyes entre los musulmanes, tomó la más excelente iniciativa al fundar la hermandad islámica.
La hermandad islámica sirvió para unificar y centralizar más a la sociedad musulmana, haciéndoles saber que en lugar de su patria y amigos que perdieron, podían contar con un hermano, que desde cualquier punto de vista era más fiel y piadoso hacia con ellos.
Además de evidenciar los derechos humanos que tiene un musulmán con respecto a otro, el Profeta llevó a cabo un contrato de fraternidad, convocando a cada dos musulmanes a realizar el pacto de hermandad y después él mismo escogió a ‘Alî (P) como hermano diciendo: “‘Alî (P) también es mi hermano”.
Precisamente, el casamiento de ‘Alî Ibn Abî Tâlib (P) con Fátima Bint Muhammad (BP) el 1 de Du-l-Hiÿÿa de 2 d.H (Jueves 24 Mayo de 624 d.C.) evidencia esta íntima hermandad.
La hermandad islámica es uno de los temas que el Libro de Dios recuerda con grandeza y al respeto dice:
﴿ وَ اذْكُرُوا نِعْمَتَ اللَّهِ عَلَيْكُمْ إِذْ كُنْتُمْ أَعْداءً فَأَلَّفَ بَيْنَ قُلُوبِكُمْ فَأَصْبَحْتُمْ بِنِعْمَتِهِ إِخْواناً وَ كُنْتُمْ عَلى شَفا حُفْرَةٍ مِنَ النَّارِ فَأَنْقَذَكُمْ مِنْها كَذلِكَ يُبَيِّنُ اللَّهُ لَكُمْ آياتِهِ لَعَلَّكُمْ تَهْتَدُونَ ﴾
“Recordad la gracia que Dios os dispersó cuando erais enemigos: reconcilió vuestros corazones y, por Su gracia, os transformasteis en hermanos; estabais al borde de un abismo de fuego y os libró de él. Así os explica Dios sus signos”.
La “Fraternidad Islámica”, lema de unidad y hermandad
La fraternidad islámica no es un tema de formalidad, sino que es la verdad que ésta ligada con el espíritu de la fe, la cuál deja ver sus consecuencias una tras otra. El Imâm As-Sâdiq (P) manifiesta: “El creyente es hermano y guía de otro creyente, entre ellos no existe la injusticia, la traición ni el engaño, y nunca rompen su promesa”.
Uno de las consecuencias de la hermandad islámica es que aquello que un musulmán quiera para sí mismo, debe desearlo para su hermano y debe ayudarlo física y económicamente. En la hermandad islámica es muy remoto ver a alguien que haya saciado su apetito, bebido o vestido mientras que su hermano musulmán se encuentra hambriento, sediento o desnudo.
El sexto de nuestros Inmaculados Imâmes nos dice: “Si contáis con un sirviente que os ayude, y vuestro hermano carece de éste, envíalo para que le ayude a preparar la comida, lavar la ropa y demás quehaceres”.
La fraternidad islámica abarca todas las relaciones, hasta las relaciones familiares. El Sagrado Libro nos dice:
﴿ لا تَجِدُ قَوْماً يُؤْمِنُونَ بِاللَّهِ وَ الْيَوْمِ الآْخِرِ يُوادُّونَ مَنْ حَادَّ اللَّهَ وَ رَسُولَهُ وَ لَوْ كانُوا آباءَهُمْ أَوْ أَبْناءَهُمْ أَوْ إِخْوانَهُمْ أَوْ عَشِيرَتَهُمْ ﴾
“No encontrarás a gente que crea en Dios y en el último Día y que tenga cariño a quienes se oponen a Él, Glorificado sea, y a Su enviado, aunque estos sean sus padres, sus hijos varones, sus hermanos o los miembros de su misma tribu”.
La fraternidad islámica hizo hermanos a Salmân Al-Fârsî (el Persa) de Irán y Bilâl al-Habashî (el Etíope o Abisinio), poniéndolo como uno de de los compañeros más cercanos del Profeta. La luminosidad de la hermandad islámica terminó con muchas enemistades, causó muchas reconciliaciones provocando la amistad entre grupos que se encontraban dispersos. Esta unificación y correlación confirma el que todos los musulmanes son una gran familia que comparten entre sí sus alegrías y aflicciones.
La fraternidad islámica, crea una obligación para todos los musulmanes en cuanto a los demás, de tal forma que uno no puede sentirse fuera de los problemas y dificultades que los otros tienen, sino que cada uno, hasta donde le sea posible debe ayudar a su prójimo a resolver sus problemas y establecerse.
Esta obligación se divide en dos:
1. Cooperativa económica.
Ayudarse unos a otros para terminar con las necesidades económicas como por ejemplo: educación general, provisión de hogares, creación de empleos y programas higiénicos, etc. Algunas de estas disposiciones fueron ordenadas en el Sagrado Corán y otras por los Inmaculados Imâmes bajo el nombre de “zakât” (tributo designado para los necesitados según las leyes del Islam), “jums” (el quinto), “sadaqah” (limosna), donación etc.
2. Cooperativa científica y educativa.
En esta sección se incluyen la propaganda, difusión y enseñanza. Todo musulmán tiene la obligación de instruir a otro musulmán en la medida que le sea posible, así también, tiene el deber de guiar a los demás recomendando lo bueno y prohibiendo lo malo.
Por desgracia esta costumbre ha sido olvidada entre los musulmanes, muchas veces por creencias erróneas y otras para cuidar sus supuestos intereses, dejando como resultado a la educación del alma en el olvido y sucediéndole la separación de otras virtudes morales existentes en una sociedad activa.
La Fraternidad Islámica en la época actual
Los musulmanes de nuestra época, más que en cualquier otro tiempo, necesitan de una verdadera unificación y correlación, ya que Dios cedió a los países musulmanes muy productivas y valiosas fuentes, habiendo muchos que se interesan en apoderarse de éstas, siendo ésta una de las causas por las que tratan de separar y terminar con la unidad entre los musulmanes.
Debemos estar alertas y mantener vivo el programa de la hermandad Islámica que fue fundado por el gran Profeta del Islam.
Los musulmanes además del poder necesitan de la hermandad, por ello desde las escuelas primarias debemos crear un programa de enseñanza efectivo para que los estudiantes comprendan la importancia de la hermandad y así poder afianzarla en los niveles más altos.
Por otra parte los padres deberán hacer conscientes a sus hijos de que todos los musulmanes son hermanos y deben preocuparse los unos por los otros.

* * *

Sexta Parte (Final)

CAPÍTULO 13
“ŸIHÂD” LUCHA SANTA EN EL ISLAM
El Profeta portador de misericordia
A principios del siglo XV H.L. más de setecientos millones de musulmanes en diferentes partes del mundo festejaron el día de la Misión Profética. Esta fiesta fue llevada a cabo para recordar el gran día en que el Profeta aceptó la bandera de la paz, la hermandad y el lema de:
﴿ وَ ما أَرْسَلْناكَ إِلاَّ رَحْمَةً لِلْعالَمِينَ ﴾
“Nosotros no te hemos enviado sino como misericordia para todo el mundo”
El Islam, en forma muy sutil, solucionó la diferencia de niveles y razas que son la causa de muchas discordias y acontecimientos indeseables. No obstante la cultura del mundo actual cuenta aun con este problema, causa por la cuál todos los días vemos morir a cientos de seres humanos por diferentes pretextos.
El pacifismo y la justicia en el Islam son tan inmensos que manifiestamente invitan, a aquellos que siguen un Libro, a la unificación y armonía, y con una retórica agradable nos dice:
﴿ قُلْ يا أَهْلَ الْكِتابِ تَعالَوْا إِلى كَلِمَةٍ سَواءٍ بَيْنَنا وَ بَيْنَكُمْ أَلاَّ نَعْبُدَ إِلاَّ اللَّهَ وَ لا نُشْرِكَ بِهِ شَيْئاً وَ لا يَتَّخِذَ بَعْضُنا بَعْضاً أَرْباباً مِنْ دُونِ اللَّهِ فَإِنْ تَوَلَّوْا فَقُولُوا اشْهَدُوا بِأَنَّا مُسْلِمُونَ ﴾
“Di (Muhammad): ¡Oh, Gente de la Escritura (judíos y cristianos)! Convengamos en una fórmula aceptable a nosotros y a vosotros, según la cual no serviremos sino a Dios y no Le asociaremos nada y no tomaremos a nadie de entre nosotros como Señor fuera de Dios”
Cuando los musulmanes emigraron a Medina e izaron la bandera de la victoria, el enemigo les propuso la paz, acto que fue aceptado sin ningún titubeo por parte del Profeta. Un ejemplo de esta proposición fue cuando hizo las paces con las tribus judías el primer año de la Hégira.
El Islam anda en busca de la paz y la unificación general, y para ello ha programado muy buenos y provechosos proyectos.
¿Para qué hacer Ÿihâd?
El Islam es una escuela viva y universal, que en forma especial puede corrige y reforma los sistemas económicas y sociales en todo el mundo. El Islam no se limita a una sociedad o raza determinada como la religión de la Antigua Roma, la judía o el nazismo; sino que se amolda a todo el mundo por ello –para apoyar a este pensamiento islámico– los musulmanes tienen la obligación de esforzarse y secundar a las masas injuriadas y oprimidas, estableciendo la paz y justicia en el mundo, y enseñando a ellos el sistema de vida.
En la Lucha santa, a los soldados del Islam no se les permite apoderarse de un pedazo de tierra o derrotar un régimen para establecer un gobierno tiránico y opresor como el anterior. Lo que busca la Lucha santa es la amistad y pureza entre los hombres, siendo el único objetivo de su lucha la satisfacción de Dios, la perfección del hombre y la salvación de las masas débiles, llevando como objeto terminar con las conspiraciones y crear la paz mundial.
Este gran objetivo terminará con las grandes masas somnolientas y abatidas, poniendo fin a los intereses y beneficios propios de algunos que se creen queridos y que chupan la sangre de los pobres y oprimidos para conseguir una vida llena de comodidades.
La naturaleza del hombre es la que ordenan podar las hierbas salvajes y terminar con los miembros corruptos de la sociedad para obtener la salvación y felicidad de las masas oprimidas. Los humanitarios, así como los perseguidores de la justicia y libertad, apresuran y veneran una lucha como tal.
Qué sabias son las palabras de Dios
﴿ وَ لَوْ لا دَفْعُ اللَّهِ النَّاسَ بَعْضَهُمْ بِبَعْضٍ لَفَسَدَتِ الأَْرْضُ ﴾
“Si Dios no hubiese rechazado a unos hombres valiéndose de otros, la tierra se habría ya corrompido”.
El objetivo principal en el Islam no es la guerrear sino prevenir los ataques e injusticias así como abrir el camino hacia la felicidad de las personas dignas.
El representante de los musulmanes árabes dijo al comandante iraní Rustâm Faruj Zâd:
“Dios, Todopoderoso, nos comisionó para que os invitemos a que os abstengáis de adorar a vuestro congénere y lo adoréis a Él; a que os alejéis de la mundanería y el vicio, y viváis con moralidad; a que reemplacéis esas ideas falsas respecto a la religión por la justicia del Islam. ¡Aquél que acepte nuestra invitación le devolveremos sus tierras y nos marcharemos!”
¿Acaso el Islam progresó a fuerza de la espada?
El propósito principal de las contiendas sostenidas por los musulmanes, era establecer un contacto entre ellos y las masas oprimidas, valiéndose de este medio para enseñar la grandeza, pureza y autenticidad de las leyes islámicas.
En las guerras entre los musulmanes y los infieles, nadie los obligaba a que se convirtiesen al Islam, era suficiente que firmasen un tratado de paz, pudiendo continuar con su religión y, a cambio de esto, el gobierno islámico los protegía.
El Mensajero del Islam en el pacto de Hudaîbîîah se comprometió a rechazar y entregar al Quraîsh a aquél incrédulo que escapase de La Meca y se adhiriese al Islam , y de hecho así lo hizo. Muhammad (BP) pudo haber solicitado a los incrédulos del Quraîsh que si algún musulmán renunciaba al Islam y se refugiaba en La Meca fuese regresado a Medina, pero se rehusó.
Después de la conquista de La Meca, el Mensajero del Islam puso en libertad a los infieles del Quraîsh dejando a su criterio la conversión de éstos al Islam. Por otra parte convino con los musulmanes que no matarían a nadie de la ciudad conquistada, a excepción de unos cuantos rebeldes que se dedicaban a molestar y desordenar. Muhammad (BP) garantizó protección a aquél que la solicitó, dando a sus habitantes tiempo para que se cerciorasen del Islam y por propio convencimiento lo aceptasen. Uno de estos fue Safûân Ibn Umaîîah que, después de la conquista de la Ciudad de La Meca, escapó hacia la Ciudad de Ÿiddah y desde allá solicitó al Profeta que le otorgara su protección. Como señal de aceptación a su petición, el Profeta Muhammad (BP) le envió su turbante, y así fue como Safûân regresó a su ciudad. Cuando Safûân llegó a La Meca, pidió al Profeta que le diese dos meses de plazo. El Mensajero aceptó dándole cuatro meses como término. Safûân acompañó a Muhammad (BP) a Hunaîn y Tâ’if a pesar de que era un incrédulo y finalmente, por propia convicción, aceptó el Islam.
Y así es como se aclara que:
En el Islam se utiliza la fuerza de la espada únicamente en contra de aquellos que distinguieron entre la verdad y la justicia, sin embargo, luchan en contra de ésta evitando que los demás sean felices y dichosos. Igualmente se utiliza para destruir conspiraciones, salvar a las masas oprimidas y crear un medio favorable para el progreso y la perfección del ser humano.
La fe de los primeros musulmanes y la perseverancia de éstos fue una de las mejores pruebas que demuestran que el Islam no progresó a fuerza de la espada. La devoción de los pioneros del Islam era tan fuerte que con firmeza y constancia enfrentaban todos los problemas, abandonaban su patria y emigraban a otras ciudades para conservar sus nuevas creencias.
Bilâl de Etiopía, fue uno de los primeros conversos al Islam. Abû Ÿahl lo aventaba sobre las ardientes piedras del desierto de Al-Hiÿâz y colocaba una gran piedra sobre el pecho de su esclavo entonces le decía: “¡Sé incrédulo al Dios de Muhammad!” Bilâl repetía una y otra vez: “¡Único!, ¡Único!” Y a pesar de los tormentos que le daba no renunciaba a su pura y honesta creencia, el Islam, y más aún perseveraba.
Cómo pueden algunos decir que el Islam ¡progresó a fuerza de la espada! El enemigo, al no encontrar un punto débil en esta religión, trató por diferentes medios de desacreditarla y difamarla. A pesar de todo, esta nueva religión progresa con sencillez y protegiendo como siempre a las masas oprimidas y presionadas a través de la presentación de un sistema de vida conciso y multidimensional.
Un conocido escritor francés opina: “El Islam avanzaba en forma asombrosa siguiendo un camino fácil y simple. Debemos reconocer que es una de las especialidades de esta religión. Cualquier lugar en donde los musulmanes ponen el pie, la huella del Islam queda para siempre”.
En el libro “La guerra y la paz en el Islam” encontramos la siguiente frase dicha por un doctor cristiano: “Una de las principales causas por la cual el Islam se expandió y evolucionó mundialmente, fueron los contactos comerciales y culturales que mantenían más allá de las fronteras del Islam, y no las conquistas militares como algunos opinan!”

* * *

CAPÍTULO 14
MOTIVO DE LAS GUERRAS EN LA ÉPOCA DEL PROFETA Y ESTADÍSTICA DE LAS BAJAS
Ideología de un entendimiento internacional
El Profeta del Islam, contrario a los dictadores del mundo, no tomaba nada a fuerza de la espada, ni tampoco combatía para conquistar un nuevo territorio. En ningún momento llegó a explotar las fuerzas de su gente y jamás se vio que se apoderase de las riquezas de otros. Él progresaba con el Libro Sagrado y la ley dictada por Dios, Alabado sea; utilizaba la espada únicamente cuando era necesario detener las injusticias y opresiones, o para izar la bandera de la justicia y la verdad. El permiso de Dios para defenderse con las armas y combatir en Su Nombre fue revelado el 12 de Safar del 2 H.L.(14 Agosto 623).
Las batallas realizadas en la época del Mensajero del Islam fueron para derrotar a los explotadores que oprimían a los verdaderos siervos de Dios, y a aquellos que impedían la propagación de los fundamentos y del verdadero Islam; así como para que la humanidad contase con un gobierno justo y equitativo, basado sobre la ideología del entendimiento mutuo internacional. Es que a una lucha con el fin antes descrito ¿puede tacharse de ilegal? Es evidente que tales combates son necesarios y esenciales para cualquier Enviado Divino y cualquier juicioso lo respeta, no existiendo otro camino a excepción de éste, para llegar a su meta.
La misión profética de Jesús, hijo de la Virgen María, duró corto tiempo. Así también la situación no le favorecía como para con la espada en la mano podar las malas hiervas de la sociedad. Para debilitar al pueblo islámico y detener la expansión del Islam, los cristianos a través de sus medios de difusión hacen propaganda falsa acerca de las guerras que el Profeta sostuvo en favor del Islam, nombrando cifras sorprendentes de muertos para así justificar las grandes matanzas realizadas por la iglesia Católica tales como las efectuadas por las famosas Cruzadas (siglos XI-XV d.C.) y la Inquisición (siglos XIII-XVII d.C.), en las cuales fueron asesinados millones de seres humanos inocentes.
A continuación pasamos a detallar las causas que llevaron al Profeta a efectuar esas batallas y continuamos refiriendo el número de muertos en cada una de éstas. Nuestra intención es que la verdad se aclare y que nuestros queridos lectores comprendan la filosofía de las guerras islámicas y se enteren de la verdadera insignificante cifra de muertos que sufrieron estas guerras. Durante las mismas no sólo se distinguieron los hombres del Islam por su valor y sacrificio sino más de una vez las mujeres.
1. Batalla de Badr.
El Profeta del Islam y sus seguidores, durante trece años después de que le fue anunciada la misión profética, vivieron en la ciudad de La Meca, período en el cuál fueron torturados y molestados por los del Quraîsh. Finalmente el Profeta abandonó su patria y emigró hacia Medina pero los incrédulos de La Meca continuaron molestando a los musulmanes que se quedaron en esa ciudad, impidiéndoles salir de ahí para establecerse en otro lugar.
Los incrédulos del Quraîsh decidieron bloquear económicamente a los musulmanes de Medina, para ello prohibieron a las caravanas que transportaran mercancías a esa ciudad. Durante el bloqueo los habitantes de Medina se enfrentaron con dificultades y obstáculos, y para abastecerse de provisiones se vieron obligados a ir hasta las playas del Mar Rojo.
Después de que el Profeta emigró, Abû Ÿahl le escribió una carta muy tosca en la cual le manifestaba que se preparara para el ataque del Quraîsh. Aquí fue donde Dios Todopoderoso dijo:
﴿ أُذِنَ لِلَّذِينَ يُقاتَلُونَ بِأَنَّهُمْ ظُلِمُوا وَ إِنَّ اللَّهَ عَلى نَصْرِهِمْ لَقَدِيرٌ، الَّذِينَ أُخْرِجُوا مِنْ دِيارِهِمْ بِغَيْرِ حَقٍّ إِلاَّ أَنْ يَقُولُوا رَبُّنَا اللَّهُ ﴾
“Les está permitido a quienes son atacados, atacar, porque han sido tratados injustamente. Dios es, ciertamente, poderoso para auxiliarles, a quienes han sido expulsados injustamente de sus hogares, solo por haber dicho: -¡Nuestro Señor es Al.lah!”.
Durante el segundo año de la Hégira, para proteger al Islam y defender los derechos de los musulmanes, así como frustrar los planes siniestros del enemigo, el Mensajero del Islam se enfrentó a los del Quraîsh en un lugar llamado “Badr”.
A pesar de que el ejército de los musulmanes llegaba apenas a una tercera parte del ejército del enemigo, pudieron, con la fuerza de la verdadera fe y la ayuda de Dios, derrotarlo.
2. Batalla de Ūhud.
Para vengar la sangre del grupo de incrédulos que habían sido muertos en la guerra de Badr, los del Quraîsh prepararon su armamento y el tercer año de la Hégira se dirigieron hacia Medina para tomar venganza. Los dos ejércitos se encontraron en el Monte de Ūhud. Esta guerra terminó en favor del enemigo, ya que algunos musulmanes desobedecieron las órdenes dadas por el Profeta.
3. Batalla de los Confederados o la Zanja.
En el quinto año la Hégira (principios del 627 d.C.), un grupo de judíos de los “Banî Nadîr”, se dirigió hacia La Meca e instigaron a los incrédulos del Quraîsh en contra de los musulmanes. Los del Quraîsh aprovecharon la oportunidad, prepararon un gran ejército compuesto de diferentes grupos y luego se dirigieron hacia Medina. Los musulmanes para defender la Ciudad de Medina que era el centro del Islam, cavaron una zanja alrededor de la ciudad, y se alinearon detrás de ella para enfrentar a un ejército cercano a los diez mil soldados. ‘Alî (P), en esta batalla derrotó al comandante enemico, inclinando la batalla .
4. Batalla contra los Banî Quraîdzah
Los Banî Quraîdzah habían firmado el tratado de paz con el Profeta el cuál rompieron durante la guerra de la Zanja. Éste grupo de judíos ayudó al Quraîsh y desde el punto de vista del Profeta no eran confiables, por ello no tuvo otra alternativa que terminar con ellos.
Cuando la guerra de la Zanja llegó a su fin, el Profeta Muhammad (BP) ordenó que el ejército se dirigiese hacia el lugar de los Banî Quraîdzah. Los judíos fueron sitiados por los musulmanes, y tuvieron que ceder después de transcurridos veinticinco días, durante el mes de Du-l-Hiÿÿa (abril de 627 d.C.). La tribu de Aûs pidió al Profeta que los perdonara, por lo que les dijo: “¿Estáis de acuerdo que Sa‘d Ibn Ma‘âdh, que es uno de vuestros jefes, juzgue a los Banî Quraîdzah?”.
Todos aceptaron creyendo que Sa‘d se pondría a favor de los judíos. No obstante el fallo de Sa‘d Ibn Ma‘âdh fue que matasen a los guerreros, se repartiesen sus bienes y tomasen prisioneras a sus esposas. El Profeta agregó: “La decisión de Sa‘ad es la misma que lo ordenado por Dios, para éstos”.
Y se llevó a cabo este dictamen.
5. Batalla contra los Banî Al-Mustalaq.
Los Banî Al-Mustalaq, era un grupo de la tribu de Jazâ‘ah, que habían agredido a los musulmanes. Su jefe, Hariz Ibn Abi Zarar planeaba atacar Medina, la capital del Islam. El santo Profeta se enteró de las conspiraciones de éstos, entonces, sin perder tiempo, formó un ejército y se dirigió hacia ellos para prevenir el peligro que les acosaba.
En el sexto año de la Hégira, el 3 de Sha’bân (jueves 17 de diciembre de 627 d.C.), en un lugar llamado Muraîsî‘, el Profeta y su ejército derrotaron a este grupo.
6. Batalla de Jaîbar.
En el oasis-fortificado de Jaîbar, 170 kilómetros al norte de Medina, vivía un grupo de judíos que mantenía relaciones militares y económicas con los idólatras mequíes. Tal situación amenazaba la seguridad de los musulmanes.
En el mes de Muharram del año séptimo de la Hégira (junio de 628 d.C.), el ejército islámico se dirigió hacia Jaîbar que era considerado el centro del enemigo. Después de que el ejército de Muhammad (BP) sitió las fortalezas y se enfrentó a los judíos, éstos luego de una breve lucha se rindieron al gobierno islámico.
7. Batalla de Mûtah.
En el octavo año después de la Hégira Lunar (629 d.C.), el gran Profeta envió a Hâriz Ibn ‘Umaîr con una carta al gobernador de “Bosrâ” –ciudad de la región de Haurán en Siria–¸ pero cuando llegó el emisario a Mûtah fue asesinado. Los musulmanes, según las órdenes dadas por el Mensajero del Islam se dirigieron hacia el enemigo y finalmente se enfrentaron con el ejército del emperador bizantino Heraclio, compuesto por miles de soldados greco-bizantinos y sus aliados árabes gassaníes, en un lugar llamado Mûtah donde sostuvieron una fuerte batalla. En este enfrentamiento fueron martirizados tres comandantes del ejército islámico “Zaîd Ibn Hârizah”, “Ÿa’far Ibn Abî Tâlib” y “‘Abdul.lah Ibn Rawâhah”. Después de esta gran pérdida sufrida por el ejército islámico, los musulmanes no pudieron enfrentarse a los incrédulos y se vieron obligados a regresar a Medina.
8. Conquista de La Meca.
En una de las cláusulas del tratado de Hudaîbîîah, convenido entre los incrédulos del Quraîsh y el líder de los musulmanes, especificaba que los primeros no acometerían ni tampoco invadirían a los musulmanes, respetando a aquellos que hubiesen firmado algún tratado con éstos. Pero los del Quraîsh rompieron el convenio al ayudar a la tribu de los Banî Bakr, cuando atacó a la tribu de Jazâ‘ah que sostenía un pacto con los segundos. El Mensajero del Islam para terminar con las intrusiones de los del Quraîsh fraguó un plan perfecto. El 10 de Ramadãn del 8 d.H. (miércoles 10 de enero de 630) entró a la ciudad con todo su ejército y la puso inmediatamente bajo su control pues no hubo resistencia. Entonces Muhammad (BP) se dirigió a la Ka‘bah y pronunció el siguiente sermón que quedó grabado en las páginas de la historia:
“Estáis conscientes que fuisteis malos vecinos para con el Enviado de Dios, y lo negasteis y molestasteis. Nos expulsasteis de nuestras tierras y aun así no os conformasteis. Hasta en Medina y fuera de esta nos perseguisteis y no nos dejasteis tranquilos y luchasteis en contra de nosotros. –Entonces levantando aún más su voz exclamó– ¡Idos! ¡Estáis en libertad!
Esta generosidad y grandeza fue la causa de que muchos de los mequíes aceptaran el Islam.
En esta conquista el Mensajero del Islam había ordenado a los musulmanes que pelearan únicamente para defender sus vidas en caso de que los idólatras los atacasen, advirtiéndoles que tan sólo la sangre de ocho hombres y cuatro mujeres debía ser derramada, cuatro de los cuales fueron muertos. Por otra parte, durante un enfrentamiento sostenido con el ejército de Jâlid Ibn al-Ualîd, fue muerto un grupo de idólatras que estaban comandados por ‘Akramah Ibn Abî Ÿahl.
9. Hunaîn y Tâ’if
Las tribus de Haûâzan y Zaqîf prepararon un ejército para pelear en contra de los musulmanes. Cuando el Profeta se enteró de sus planes, se dirigió hacia éstos acompañado por un ejército de doce mil soldados. Fue en el oasis del valle de “Hunaîn” (a cinco kilómetros de La Meca en dirección a Ta’if) donde se enfrentaron los dos ejércitos, en el mes de Shawwâl del 8 H.L. (fines de enero de 630), terminando la batalla a favor de los musulmanes. Al finalizar la batalla, el Mensajero del Islam acompañado de su ejército, se dirigió hacia Tâ‘if, para terminar de una vez con la tribu de Zaqîf que había colaborado con la tribu de Haûâzan, pero después de un tiempo de haber sitiado las fortalezas, desistiendo de la idea de conquistarlos, regresaron a La Meca.
Además de estas guerras, el Profeta del Islam y sus seguidores mantuvieron otros combates ligeros con el enemigo; así también efectuaron algunos viajes para la difusión del Islam.
A continuación mostramos, según datos recopilados por los historiadores, el número de muertos (musulmanes e incrédulos) en todas las guerras sucedidas en la época de nuestro querido Profeta y registrado en los documentos fiables que se mencionan a continuación:

Número de muertos en las guerras sostenidas en la época del Mensajero del Islam.
NOMBRE DE LAS GUERRAS Târîj Jamîs Sîrah Ibn Hishâm Târîj Ia‘qu-bî Taba- qât Bihâr ul Anwâr Târîj Taba-rî
Badr 84 84 86 84 84 84
Ūhud 93 92 90 109 109 70
Los Confe-derados 9 9 14 11 9 9
Banî Qu-raîdzah 800 850 750 700 900 850
Banî Al-Mustalaq 12 10 10
Jaîbar 32 23 98 3
Mûtah 21 13 13 3
Conquista de La Meca 39 20 33 21
Hunaîn y Tâ’if 96 101 87 112 85
Otras 250 122 119 333 210
Explicación:
1. En la estadística de cada uno de los documentos mencionados con anterioridad fue considerado el mayor número. En donde fue imposible encontrar una cantidad, fue dejado en blanco su lugar.
2. Târîj Al-Jamîs, es uno de nuestros documentos estadísticos que fue recopilado de libros de exégesis, historia y tradiciones.

Las estadísticas anteriores demuestran el insignificante número de muertos que no puede ser comparado con el número de muertos en las cruzadas y guerras religiosas de los cristianos.
El lector puede darse cuenta que ninguna de las guerras en la época del Profeta Muhammad (BP) fue para acrecentar su territorio o para vengarse, ni tampoco con el propósito de invadir. Sino únicamente para defenderse de los que quebrantaban los tratados firmados, mantener su independencia, defender las fronteras de los musulmanes y para establecer la palabra “justicia”.
El islamólogo francés Dr. Gustave Le Bon (1841-1931 d.C.) registra:
“El Islam, que considera obligatoria la Lucha santa, invita a su gente a que trate con equidad, justicia y generosidad a los seguidores de otras religiones y les den libertad para escoger su religión.”

* * *

Sexta Parte (Final)

CAPÍTULO 15
MISIÓN PROFÉTICA UNIVERSAL DE MUHAMMAD (BP)
El Islam, la religión del este y oeste
El día que apareció el Islam, se asemejaba a un manantial claro y cristalino que día a día se expandía y volvía más abundante, convirtiéndose luego en un arrollo y finalmente en un gran río que, hoy en día en los diferentes países del mundo, irriga a la humanidad y satisface a los sedientos. Mientras más se extiende y progresa, se vuelve más profundo. Esta corriente ha llegado a tener tal fuerza que puede purificar la impureza de toda costumbre errónea y guiar al hombre de cualquier época o lugar. El Islam, contrario de las políticas colonizadoras del mundo, va desarrollándose. Las falsas propagandas y actividades anti-islámicas del enemigo, no han podido terminar con las raíces de esta religión. El Islam tiene en sus manos la clave de la victoria y la universalidad, y funda sobre éstas sus leyes y programas. Podemos decir que existe una concordancia entre el Islam y el temperamento de los seres humanos, siendo ésta uno de los secretos que afirman las bases de la existencia.
Aquellos que dicen que el oriente es oriente y el occidente es occidente, y que el guía del oriente no puede tomar en sus manos el liderazgo del occidente están en un error, ya que el hombre del oeste y del este, desde el punto de vista de temperamentos, son iguales y así como el hombre del este tiene por instinto la necesidad de una religión, el del oeste también la tiene.
La invitación mundial de Muhammad (BP) desde La Meca
La intención de Muhammad (BP), aquel día que hizo resonar la palabra “monoteísmo” en el oscuro ámbito de La Meca, no era únicamente para reformar el territorio de Al-Hiÿâz, ni tampoco a un grupo de árabes, sino que estaba comisionado para iniciar la Misión Profética Universal desde las ardientes tierras de Arabia. Un testigo de esto, es la frase que pronunció a sus familiares cuando hizo su primera invitación general:
“En verdad que yo soy el Enviado de Dios, elegido para vosotros y para toda la gente en general”.
Así también algunas aleyas del Sagrado Corán enfatizan esta verdad:
﴿ قُلْ يا أَيُّهَا النَّاسُ إِنِّي رَسُولُ اللَّهِ ﴾
“Di: ¡Hombres yo soy el Enviado de Dios entre vosotros…!”
﴿ وَ ما أَرْسَلْناكَ إِلاَّ رَحْمَةً لِلْعالَمِينَ ﴾
“Nosotros no te hemos enviado sino con misericordia para todo el mundo”
﴿ وَ أُوحِيَ إِلَيَّ هذَا الْقُرْآنُ لأُِنْذِرَكُمْ بِهِ وَ مَنْ بَلَغَ ﴾
“…Este Corán me ha sido revelado para que, por él, os advierta a vosotros y a aquellos a quienes alcance”
De estas aleyas podemos deducir que desde el primer momento su invitación incluía a toda la gente en general, gente de todos los tiempos y todo lugar, que él había sido asignado para una Misión Universal.
Cuando preguntaron al Imâm As-Sâdiq (P): “¿Por qué cada vez que el Libro Divino es leído, nos da una lección y sigue siendo fresco?” Respondió:
“Dios, no envió al Sagrado Corán para un lugar o grupo de gente determinado; por ello, hasta el Día de la Resurrección será reciente, para cada época y grupo de gente”.
Otro testigo de la universalidad del Islam
A partir del 1 de Muharram del año sexto después de la Hégira (mayo de 628 d.C.), el Profeta del Islam envió a sus representantes con cartas especiales, invitando al Islam a los diferentes gobernantes del mundo, al principio de las cuales resaltaban las siguientes palabras “Muhammad el Enviado de Dios”. Todas estas cartas llevaban el mismo mensaje, una invitación al monoteísmo y a la hermandad.
Puesto que la invitación propuesta por el Profeta fue ordenada por Dios para prevenir a la gente, provocó consecuencias muy profundas en aquellos que buscaban la verdad, justicia y equidad, tales como el “Negus”, “Muqauqas” y otros.
Las investigaciones realizadas para reunir las cartas de difusión del Profeta muestran que el Mensajero envió aproximadamente sesenta y dos cartas a los reyes, jefes de tribus y monjes de ese tiempo, invitando a todos éstos al Islam. Veintinueve de estos textos están a la disposición. A continuación reproducimos parte de estos textos:
1. A Josrow Parviz, el emperador de Persia:
“En el Nombre de Dios, el Compasivo el Misericordioso”
“De Muhammad, el Enviado de Dios, a Josrow, el grande de Persia.
La paz sea con aquellos que siguen el camino señalado y aceptan a Dios y a Su enviado, y para aquellos que atestigüen el monoteísmo y la Misión Profética de Muhammad, el servidor de Dios.
En verdad te invito a que aceptes el Islam. Yo fui enviado por Dios para recordar el Día del Juicio a aquellos que aun palpitan sus corazones, y no tengan excusa alguna aquellos que son incrédulos.
Acepta el Islam para que te encuentres en la fortaleza de la paz y el bienestar y, en caso de que rehúses, el pecado de los zoroástricos caerá sobre tí”.
2. A Heraclio I, emperador de Bizancio:
“En el Nombre de Dios, el Clemente el Misericordioso”
“…Te invito al Islam. En caso de que aceptes, serás protegido, y en las pérdidas y ganancias serás socio de los musulmanes…, en caso de que rehúses, da a la gente libertad de decisión, para que acepte el Islam o pague el tributo. ¡No te interpongáis! “.
El Mensajero del Islam no envió cartas únicamente a los reyes, sino también a la gente común y gente de diferentes creencias y religiones, para enterar a todos estos de la llegada del Islam.
3. Al soberano de Yamamah (región situada al suroeste de la Península Arábiga):
“En el Nombre de Dios, El Clemente el Misericordioso”
“Esta carta es de parte de Muhammad, Mensajero del Islam para “Hûdhah”. La paz de Dios sea con aquellos que siguen el camino señalado por el guía de la religión.
¡Oh, soberano de Yamamah! Te comunico que mi religión se extenderá hasta los sitios más lejanos de este mundo. Acepta el Islam y obtén la salvación…”
4. A los judíos.
“Esta carta es enviada por Muhammad, Mensajero del Islam, hermano, compañero y amigo del Profeta Moisés, hijo de ‘Imrân.
Dios, Glorificado sea, me envió para llevar a cabo la misma misión profética por la que fue enviado el profeta de los judíos. ¡Os juramento por Dios y por aquello que le fue revelado a Moisés en el Monte Sinaí –Las Tablas Sagradas– que habéis leído en su Escritura acerca de mi llegada y de mi Misión Profética para con la sociedad judía y demás gentes! En caso de que sea así, teman a Dios, y acepten el Islam; y en caso contrario, entonces contarán con una excusa.”
5. Al obispo de Nayrân.
“En el Nombre de Dios, Todopoderoso, el adorado por Ibrâhîm”
“Esta carta ha sido escrita por Muhammad, el Enviado de Dios, al Obispo de Nayrân:
En verdad yo te invito a que, en lugar de que un siervo de Dios adore a otro siervo, adore al Dios Único y Verdadero…”
Nuestro deber respecto a la difusión de la misión del Islam
La pronta expansión del Islam, la debemos más que nada a las actividades incansables noche y día de nuestro querido Profeta y sus fieles seguidores. El Mensajero del Islam utilizó dos armas para la difusión del Islam: una, los oradores expertos que habían percibido la verdad en el Islam, eran fieles a su nueva religión y amaban al Mensajero y, la otra, el mensaje que encerraban las cartas invitando a la gente a una nueva forma de vida y presentando al verdadero Islam.
El Mensajero del Dios a pesar de carecer de los medios suficientes, envió a sus mensajeros a diferentes partes del mundo.
Hoy día el espíritu de nuestro Profeta observa a la sociedad musulmana para percatarse hasta que medida lucha para difundir el mensaje del Islam.
Nosotros debemos centrar todas nuestras fuerzas para comunicar la Misión Universal y sacrificarnos hasta donde sea necesario para la difusión del Islam. Debemos mostrar a nuestros hermanos y hermanas de todo el mundo, el manantial que brinda esta nueva vida y como disfrutar de sus virtudes y favores.
Tal y como nuestro querido Profeta dijo a ‘Alî (P):”…Juro por Dios que si Él te permite que conduzcas a un ser humano, tu recompensa es más que todo aquello que el Sol ilumina…”.
* * *
CAPÍTULO 16
MUHAMMAD (BP), EL ÚLTIMO PROFETA
La eternidad del Islam y Muhammad (BP), el último Profeta
Entre todas las escuelas de pensamiento musulmanas, está clara y determinada la cuestión de la unicidad de Dios y de que Muhammad (BP) es el último de Sus enviados.
La religión del Islam siempre es reciente y mientras el horizonte de sus ideas se expande más, su perfección se vuelve más evidente y sus maravillas más numerosas. A continuación estudiaremos esta cuestión de creencias. Primeramente describiremos las principales razones de la eternidad de una religión y de ahí pasaremos a estudiar el Islam.
1. El innatismo de una religión es la principal causa de su permanencia y durabilidad que refuerza las bases de su enseñanza sobre los pilares del temperamento y la naturaleza del hombre. Siempre, paso a paso, marcha con el avance del tiempo y no da entrada a la decadencia ni al exterminio, y nunca se vuelve antigua ni inservible.
2. No encierra orden específica para un lugar o época, acoplándose a cualquier avance, y el transcurso del tiempo no puede anularla.
La ley que fue creada para un tiempo determinado o especial, no puede responder a las necesidades de la humanidad en cualquier época, por ejemplo si dice: la gente tiene la obligación de utilizar los medios de transporte naturales como son el caballo, camello, etc., esta ley no puede perdurar y automáticamente desaparece, ya que las nuevas necesidades de la humanidad provocan que se utilicen vehículos modernos. Una de las causas por las cuales las otras religiones no pudieron persistir es que fueron enviadas para un tiempo especifico y para una sociedad determinada.
3. Universalidad. La religión eterna debe ser completa y multidimensional en todas sus fases para que responda a las necesidades del ser humano. El alma inquieta y sedienta del hombre no se satisface con una serie de formalidades vanas como por ejemplo: la última cena, comer pan, tomar alcohol, persignarse o colgarse una cruz. En esto no se encuentra la verdadera paz, sino que el hombre necesita de leyes y órdenes que lo ayuden a lo largo de su vida y resuelvan los problemas que tiene en su sociedad.
4. Guía en los problemas. A veces las necesidades generales del ser humano, como cuando se contraponen la una con la otra, cuando se presenta una emergencia o se encuentra desamparado, el hombre siente estar en un callejón sin salida sin saber que decisión tomar. Es por ello que la religión permanente y eterna, debe agregar en sus requerimientos generales una ley que diga que hacer cuando está uno en un apuro o con algún problema, y es así como consideramos que se acopla con cualquier época o con cualquier situación y puede ser perdurable.
Lo mencionado son las principales razones consideradas para la permanencia y durabilidad de una religión, y las leyes del Islam cuentan con éstas cualidades. A continuación damos una explicación a este respecto.
Islam, la religión eterna
1. El Islam en sus leyes consideró el temperamento y la naturaleza del ser humano, estando siempre firme y respondiendo afirmativamente a sus necesidades.
Los programas del Islam fueron compuestos de tal forma que se ajustan a todos los instintos del ser humano, por ejemplo: para los actos instintivos de la lujuria o la pasión, propone planes diferentes y sencillos que puede satisfacerlos, previniendo por otra parte la libertad sin límites ni fronteras; evitando con esto que la corrupción y la malicia ataquen a la sociedad.
2. Las leyes principales del Islam no fueron dictadas para una era determinada como para que con el paso del tiempo sea necesario alterarlas, sino que se adaptan a todos los tiempos y situaciones, pudiendo responder a las necesidades de una sociedad.
En el Islam, respecto a la cuestión de la Lucha santa (Ÿihâd), no encontramos nada que nos diga qué tipo de arma debemos utilizar, por ejemplo: que haya enfatizado en la guerra con espada. Pero en forma general ordena el entrenamiento de fuerzas y facultades para enfrentar al enemigo, y así triunfen al defender sus derechos. Ésta es una ley completa y general que se acopla a cualquier avance y puede ser utilizada en cualquier época. Así también sucede con los demás programas.
3. El Islam, para alguien que no encuentra solución a sus problemas y se le presenta alguna emergencia, tiene unas leyes llamadas: “qânûn Idtirâr”, “qânûn lâ-Haraÿ” y “qânûn lâ-Darar” etc. que pueden resolver cualesquiera problemas. Además de estas leyes, el Imâm y los sucesores del Profeta o eruditos que tienen autoridad de ser imitados, pueden definir un nuevo camino cuando la sociedad se encuentra en un problema crítico.
4. Los programas del Islam son los más ricos entre los programas de las diferentes religiones. En el Islam los asuntos legales, económicos, militares, morales y otros han sido planeados en una forma suprema y los sabios en ciencias islámicas, respecto a este tema, han compilado miles de obras siendo su fuente de extracción el Sagrado Corán, las tradiciones del Profeta y de “Ahlul Baît” (en árabe, la ‘Gente de la Casa’, o sea su familia y descendencia).
Tomando en cuenta los puntos anteriores, dotado de inteligencia entiende que el Islam es una religión completa, que puede dar una contestación afirmativa a las necesidades del género humano y, en esta situación, no necesita de una religión moderna o nuevo profeta.
El último Profeta desde la perspectiva del Libro Sagrado
La perfección de las leyes religiosas del Islam y el que Muhammad (BP) es el último profeta, se explica en el contenido de algunas aleyas que a continuación nos permitimos mencionar:
﴿ وَ تَمَّتْ كَلِمَةُ رَبِّكَ صِدْقاً وَ عَدْلاً لا مُبَدِّلَ لِكَلِماتِهِ وَ هُوَ السَّمِيعُ الْعَلِيمُ﴾
“La Palabra de tu Señor se ha cumplido en verdad y en justicia. Nadie puede cambiar Sus palabras. Él es Quien todo lo oye, todo lo sabe”. –
﴿ ما كانَ مُحَمَّدٌ أَبا أَحَدٍ مِنْ رِجالِكُمْ وَ لكِنْ رَسُولَ اللَّهِ وَ خاتَمَ النَّبِيِّينَ ﴾
“Muhammad no es el padre de ninguno de vuestros varones, sino el Enviado de Dios y el sello de los profetas…”
Cada vez que la palabra árabe “jâtam” o “jâtim” venga seguida de una palabra en plural, significa “último” y “jâtam an-Nabîîn” en esta aleya significa el último (el sello) de los Profetas y el vocablo Nabî (Profeta) abarca en sí el sentido de Rasul (enviado).
Por lo tanto, todos los mensajeros fueron profetas, pues la honorable aleya que dice “jâtam an-Nabîîn” significa que Muhammad (BP) es el último de todos los profetas y después de él no vendrá profeta, ni enviado, ni dueño de Escritura alguno, ni otros.
﴿إِنَّ هذَا الْقُرْآنَ يَهْدِي لِلَّتِي هِيَ أَقْوَمُ وَ يُبَشِّرُ الْمُؤْمِنِينَ الَّذِينَ يَعْمَلُونَ الصَّالِحات﴾
“Este Corán dirige a lo que es mas recto y anuncia a los creyentes que obran bien…”
Es evidente que esta cualidad no necesita de ningún otro programa.
El último Profeta desde el punto de vista de las narraciones
El asunto de que Muhammad (BP) es el sello de la Profecía se menciona en muchos de los documentos islámicos que se consideran una de las creencias más claras. A continuación mencionamos algunos ejemplos de estas narraciones:
1. El Profeta del Islam dijo:
“Sepan que después de mi no vendrá otro mensajero, ni otra Sharîah –legislación– después de mi Sharîah”.
2. El Imâm Al-Bâqir (P) expuso:
“Dios, Altísimo sea, culminó Sus Libros a través de vustro Libro y Sus Profetas a través de vuestro Profeta”.
3. ‘Alî Ibn Abî Tâlib (P) declaró:
“Dios, Todopoderoso, envió a Muhammad (BP) después de todos los enviados y mensajeros, y culminó la revelación a través suyo”.
4. El Mensajero del Islam dijo a ‘Alî (P):
“Tú eres para mí como Aarón fue para Moisés, con la diferencia de que después de mi no vendrá enviado alguno”.
5. El Imâm Ar-Rida (P) manifestó:
“La ley de la religión de Muhammad (BP) hasta el Día de la Resurrección permanecerá activa, después de él no vendrá mensajero alguno hasta el día mencionado”.
Estas y otras muchas narraciones demuestran que Muhammad (BP) fue el último de los Profetas y mencionan la eternidad de la íntegra y verdadera religión, el Islam. El esplendor y grandeza que contiene esta religión y sus altos conceptos, su vastedad y la generalidad de sus leyes, son la seguridad de su frescura e inmortalidad que perdurarán hasta el Día del Juicio. Pues, que mejor que luchemos por expandir el Islam y hagamos que todos disfruten de esta religión universal y perfecta.

CAPÍTULO 17
HADÎZ AL-GADÎR Y LA SUCESIÓN DEL PROFETA (BP)
El Mensajero Divino se despide de la casa de Dios
Es el décimo año de la Hégira Lunar (632 d.C.) y época de la peregrinación, el desierto de Al-Hiÿâz es testigo de la muchedumbre que se encamina a un mismo lugar y con un mismo lema. Esta será conocida como la Peregrinación de la Despedida (al-Haÿÿ al-Wadâ’).
Este año contemplar a los peregrinos que se dirigen hacia La Meca, tiene un fervor y excitación diferente. Los musulmanes se hacen llegar a ella apresurados y ansiosos dejando atrás una a una las posadas que se encuentran en su camino.
Labbaîk Al.lahumma labbaîk –¡Heme aquí Dios mío, Heme aquí!– resuena en los desiertos de La Meca. Las caravanas una tras otra se acercan a la ciudad y los peregrinos vestidos todos en una misma forma y de un mismo color, con los ojos húmedos, se hacen llegar al templo de la Ka‘bah y realizan la circunvalación alrededor de la Casa de Dios, casa que fue reconstruida por Ibrâhîm Jalilul.lah (Abraham, el amado de Dios).
Singular y verdadera fue la peregrinación del décimo año de la Hégira en la cual participaron aproximadamente noventa mil personas , existiendo otra versión que dice que fueron ciento veinticuatro mil los peregrinos de ese año.
El Mensajero del Islam desde lejos observa a los musulmanes que se mueven como olas alrededor de la Mezquita Al-Harâm, todos cumpliendo la orden de “los fieles creyentes se encuentran loando”. Muhammad (BP) se ve contento por haber podido dar un paso tan grande y cumplir su Misión Profética en la mejor forma. No obstante a veces aparecen en su rostro signos de tristeza y nerviosidad que desfiguran su alegría. Tiene miedo que, después de su muerte, esta sociedad se desintegre, que desaparezca el espíritu de hermandad y fraternidad.
El Mensajero del Islam sabe perfectamente que los nuevos musulmanes tienen inmensa necesidad de la dirección de un guía justo y sabio y, de no ser así, esos esfuerzos incansables de tantos años serían inútiles. Por ello cada vez que salía de Medina, ya fuese para viajar o combatir, confiaba el mando a alguien que fuese honesto y digno y nunca, abandonaba a su gente sin dejar un tutor. Entonces ¿cómo podemos aceptar que nuestro compasivo y amable Profeta (BP) haya dejado al azar luego de su fallecimiento el asunto del mando de la gran comunidad islámica. Él sabía quién era el más adecuado para ocupar ese puesto y quién fue designado para ocupar el califato.
El elegido fue aquél, quien frente a los jefes del Quraîsh y familiares del Profeta fue nombrado, por el Mensajero del Islam, su sucesor. Él, un hombre puro y monoteísta, nunca asoció nada ni nadie a Dios, y se abstuvo de prosternarse frente a los ídolos. Él, fue un devoto soldado, sacrificándose a sí mismo por el progreso del Islam. Su sabiduría brota de la misma fuente que la sapiencia del Mensajero Divino y sus fallos eran los más exaltados de los fallos. El elegido fue ‘Alî Ibn Abî Tâlib (P).
Los preceptos del Haÿÿ llegaron a su fin y la gente regresaba a su lugar de origen, cuando de repente en el desierto de Al-Hiÿâz resonó la voz de los voceadores del Profeta dando la orden de que las caravanas se detuviesen, ya que el Ángel de la Revelación había traído la siguiente aleya:
﴿ يا أَيُّهَا الرَّسُولُ بَلِّغْ ما أُنْزِلَ إِلَيْكَ مِنْ رَبِّكَ وَ إِنْ لَمْ تَفْعَلْ فَما بَلَّغْتَ رِسالَتَهُ وَ اللَّهُ يَعْصِمُكَ مِنَ النَّاسِ ﴾
“¡Oh, Enviado! ¡Comunica la Revelación que has recibido de tu Señor, que, si no lo haces, no haz cumplido con tu misión! Dios te protegerá de los hombres”
La causa por la cual el Creador habló con tono fuerte a su Mensajero fue para que hiciese público el califato de ‘Alî (P). Él no lo había anunciado formalmente

Sexta Parte (Final)

pues temía que esta noticia provocase desacuerdo o desunión entre los musulmanes. El Profeta esperaba el momento propicio para hacer público el mensaje. Cuando le fue revelada esta aleya, entendió que había llegado el momento esperado e inmediatamente dio la orden de que todos se reunieran en ese ardiente desierto, vacío de agua e inhabitado llamado “Gadîr Jumm”(literalmente ‘el estanque de Jumm), con el objeto de aclarar el asunto del califato y su sucesor que es el espíritu del Islam.
Los musulmanes, que ignoraban el suceso importante que había ocurrido, se preguntaban asombrados unos a otros el motivo de esta orden. No pasó mucho tiempo que se escuchó el llamado para la oración colectiva y, después de realizar las oraciones del medio día vieron que el luminoso rostro de Muhammad (BP) brillaba en la cima del púlpito que habían preparado con las monturas de los camellos.
Reinaba un silencio absoluto. En ese momento resonó la voz del Profeta que después de alabar a Dios, Glorificado sea, anunciaba a sus seguidores su pronto fallecimiento. Entonces preguntó: “…¡Oh, gente! ¿Qué opináis de mí?”
Todos exclamaron: “¡Oh, Mensajero del Islam! Nos aconsejaste y nos advertiste y en verdad que no fuiste negligente, nos cuidaste y educaste y no nos olvidaste, Dios os conceda una buena recompensa”.
Muhammad (BP), alzando aun más su voz con la intención de que todos los presentes escucharan sus palabras, dijo:
“El Libro de Dios, y sus impecables guías –refiriéndose a los Imâmes– nunca se separarán el uno del otro después de mi partida. Ellos serán vuestros dirigentes, ¡seguidlos pues!, para que no os descarríes del camino recto”.
Entonces levantando la mano de ‘Alî (P), de tal forma que todos los presentes la vieran, continuó:
“¡Oh, musulmanes! ¿Quién entre los creyentes es más digno y meritorio, y es vuestro tutor y protector?”
“Dios y su Enviado son los conocedores” respondieron.
“Dios es mi Amo y yo el de los creyentes. Yo soy el más merecedor entre ellos. –Entonces, sin pausar ni vacilar continuó diciendo: – Aquél de quien yo fuera su señor (maula: protector, guardián y maestro), ‘Alî también es su señor” (y lo repitió tres veces). Y, para finalizar su sermón dijo:– Los que están presentes hagan saber esta verdad a los que se encuentran ausentes”.
Todavía la muchedumbre no se había esparcido que fue revelada la siguiente aleya:
﴿ الْيَوْمَ أَكْمَلْتُ لَكُمْ دِينَكُمْ وَ أَتْمَمْتُ عَلَيْكُمْ نِعْمَتِي وَ رَضِيتُ لَكُمُ الإِْسْلامَ دِيناً﴾
“Hoy os he perfeccionado vuestra religión, he completado Mi gracia en vosotros y Me satisface que fuese el Islam vuestra religión”
Cuando la ceremonia llegó a su fin, los musulmanes uno a uno se adelantaron y felicitaron a ‘Alî (P). El primero que expresó su aprobación al nombramiento de ‘Alî (P) como sucesor del califato, fue Abû Bakr y después ‘Umar quienes le dijeron: “Qué afortunado eres. ¡Oh, hijo de Abû Tâlib! Has sido designado Imâm y Califa nuestro, así como de cualquier creyente ya sea hombre o mujer”.
Los narradores del Hadîz Al-Gadîr
Según lo registrado, el número de personas que narraron este hadîz supera a la cifra de las ciento veinte mil ya que, según la orden dada ese día por el Enviado de Dios, los presentes enteraron a los ausentes del acontecimiento sucedido, y fue considerado éste el evento más importante de este viaje. Siendo esta la causa por la cual este hecho era recordado a menudo entre los musulmanes.
Aproximadamente veinticinco años después de este suceso en Al-Gadîr, o sea, tiempo en el que muchos de los “Sahâbah” (compañeros cercanos) del Profeta habían fallecido, ‘Alî (P), en una reunión, pidió que testificaran aquellos que estuvieron presentes ese día en Al-Gadîr y escucharon el nombramiento de ‘Alî (P) de la boca del Profeta. Entonces se levantaron treinta hombres para relatar lo sucedido ese día.
El Imâm Husaîn (P) un año antes de la muerte de Mu‘âwîîah, aproximadamente el año 58 ó 59 H.L. (678/679 d.C.), reunió en la región de “Mina” a los Banî Hâshim, ansâr y otros que habían participado en la peregrinación a La Meca, y después de una corta introducción dijo:
“¡Por Dios! ¿Acaso no sabéis que el Profeta el día de Al-Gadîr eligió a ‘Alî (P) para tutelar y liderar al pueblo islámico, y ordenó a los presentes informar a los ausentes?” A lo cual todos respondieron afirmativamente”.
Los sabios de la Escuela de Ahl Tasanun nombraron a ciento diez de los Sahâbah (‘Compañeros’) que atestiguaron haber oído de los labios del Mensajero del Islam nombrar a su sucesor y que a su vez ordenó que los que se encontraban presentes lo comunicaran a los demás. Este suceso está registrado en sus libros que cuentan con crédito y prestigio. Así también, algunos otros sabios recopilaron las investigaciones hechas acerca de esta narración y lo sucedido en Al-Gadîr.
Significado del Hadîz Al-Gadîr
Las pruebas que tenemos a nuestro alcance muestran que el significado de la palabra “maûlâ” y “walî” significa sucesor y protector de la comunidad islámica y no puede dárseles ningún otro significado. El querido lector deberá poner atención a los puntos que mencionamos a continuación:
1. Sabemos que el Mensajero del Islam temía anunciar el Hadîz Al-Gadîr y esperó la orden explícita y fuerte por parte de Dios para propagarlo.
¿Acaso el Hadîz Al-Gadîr notifica la necesidad de amistad con ‘Alî (P)? En caso de que la respuesta fuese afirmativa, entonces no tendría el Profeta por qué temer, ni tampoco la sociedad musulmana se disiparía. Por consiguiente, se refiere a la cuestión del “califato” y “sucesor”, y Muhammad (BP) temía que al recordarlo provocase desobediencia y rebelión en aquellos que sus intereses personales se encontraban en peligro.
2. Antes de que el Mensajero del Islam pronunciara la frase: “Aquél de quien yo fuera su señor, ‘Alî también es su señor”. Hizo consciente a la gente de que él era el elegido entre ellos y ocupaba el lugar de protector y gobernador, entonces dando esa misma jerarquía a ‘Alî (P) dijo:
“Aquel que me acepte como “maûlâ”, deberá aceptar a ‘Alî (P) como su “maûlâ”.
3. Hasân Ibn Zâbit, contando con la autorización de Muhammad (BP) compuso un poema de lo sucedido en Al-Gadîr que después de pronunciarlo fue aceptado por el Enviado de Dios. En este poema se menciona el califato e imâmato de ‘Alî (P) y ninguno de los que ese día se encontraban presentes reclamó al compositor que hubiese mal entendido la palabra “maûlâ”, sino todo lo contrario lo felicitaron y aceptaron su poesía. A continuación nos permitimos mencionar unas cuantas líneas de ésta:
“Después de que el Mensajero del Islam hizo testificar a la gente de ser él su tutor y director religioso y divino, dijo a ‘Alî (P):
¡Levántate! ¡Oh ‘Alî (P)! Que estoy satisfecho, y tú serás el Imâm y líder después de mí.
Pues aquél que me acepte como su maûlâ y califa deberá aceptar a ‘Alî (P).
Entonces todos sean verdaderos e íntimos seguidores de ‘Alî (P)
4. Cuando terminó la ceremonia de Al-Gadîr, el Profeta acompañado de ‘Alî (P) se sentó en su tienda y ordenó a todos los musulmanes, así como a sus esposas, que felicitaran a ‘Alî (P) e hicieran el juramento de fidelidad con él, dándole así la bienvenida como el “Amir de los Creyentes”. Es evidente que esta ceremonia fue únicamente para dejar claro el asunto del califato y nombrar al primer Imâm y Amîr.
5. El Mensajero del Islam exclamó dos veces:
“¡Hanni’ûnî! ¡Hanni’ûnî! -o sea ¡Felicitadme!, ¡Felicitadme! -ya que Dios, el Altísimo, me asignó a mí el Mensaje y la Profecía, y a mi familia el Imâmato”.
Después de presentar estos testimonios, no queda intriga alguna por tratar respecto al Hadîz Al-Gadîr.

* * *

CAPÍTULO 18
MORAL Y CONDUCTA DE MUHAMMAD (BP)
La sociedad sedienta de moral
Mientras más adelanta la ciencia e industria, el género humano encuentra la necesidad de un incremento de moral. Es esencial que esto se lleve en forma paralela, para lo cual debemos considerar y ejecutar los preceptos traídos por los Profetas, ya que la ciencia e industria son instrumentos y herramientas que se encuentran en manos del hombre pero no ofrecen ninguna garantía para detener los abusos y las violaciones.
Un testigo de esta verdad es el aumento de las estadísticas de delitos, asesinatos, corrupción, infidelidad, maldad, suicidios y otros. Si la ética y moral, que son parte de las enseñanzas de los enviados del Supremo no dirigen a la sociedad, la ciencia e industria no pueden –por sí solas– asegurar la felicidad y armonía al ser humano, ya que los conquistadores ajustan la tecnología a sus necesidades, dejando a millones de personas sin hogar, tal y como lo están haciendo, por ejemplo: abusando de los derechos de los débiles, ensangrentándolos y matándolos.
El único factor que puede subyugar y controlar la indómita alma del hombre y a sus turbulentos y rebeldes instintos, así como dar a la tecnología una tranquilidad general y al hombre una vida apacible, es la verdadera moral que se inicia con la sincera fe hacia el Creador.
Las enseñanzas morales de los Profetas, así como su comportamiento, es el mejor medio por el cual el genero humano puede alcanzar la vida ideal. Cualquier ser humano necesita de moral, ya sea en su vida personal o social, pero para aquellos que llevan sobre sus hombros la responsabilidad de liderar o guiar a la sociedad, podemos asegurar que es todavía más esencial, ya que:
Primero: aquél que sea el guía de la sociedad debe ser un ejemplo de moral y tener un atributo sobresaliente de humanidad para poder limpiar la inmundicia moral de los corazones de la gente. En caso de que se encuentre privado de ese cambio (moral y espiritual), no podrá obtener un éxito total en su vida.
Segundo: la responsabilidad de guiar a una sociedad, es por sí misma tan pesada, que si su líder no cuenta con una moral completa le será imposible soportar esta carga. Es por ello que Dios, Glorificado sea, escogió como Mensajero a aquellos que contaban con un exaltado espíritu, tolerancia, clemencia, indulgencia y otras cualidades éticas. Y éstas fueron las armas morales que transformaron a los gobiernos de las sociedades que se encontraban en declive y a punto de anegarse en la corrupción, y salvaron a las comunidades que se encontraban contaminadas y desprovistas. El Sagrado Libro acerca del Mensajero del Islam nos dice:
﴿و فَبِما رَحْمَةٍ مِنَ اللَّهِ لِنْتَ لَهُمْ وَ لَوْ كُنْتَ فَظًّا غَلِيظَ الْقَلْبِ لاَنْفَضُّوا مِنْ حَوْلِكَ فَاعْفُ عَنْهُمْ وَ اسْتَغْفِرْ لَهُمْ وَ شاوِرْهُمْ فِي الأَْمْرِ فَإِذا عَزَمْتَ فَتَوَكَّلْ عَلَى اللَّهِ إِنَّ اللَّهَ يُحِبُّ الْمُتَوَكِّلِينَ ﴾
“Por una misericordia venida de Dios, has sido suave con ellos. Si hubieras sido áspero y duro de corazón, se habrían escapado de ti”
El sublime carácter del Profeta ocasionó una marejada en la santa revolución islámica, primeramente en la sociedad árabe y después en todo el mundo. Bajo la sombra de esta gran renovación intelectual y espiritual, cambió la desunión por la unión, la impudencia y castidad por modestia y castidad, la ociosidad por esfuerzo y empeño, el egoísmo por amistad y el engreimiento del árabe en humildad y bondad.
Esta gente fue de tal modo educada que para el resto de la historia son considerados un ejemplo de moral. El carácter del Mensajero Divino era tan eminente y sobresaliente que Dios lo menciona en Su Libro:
﴿وَ إِنَّكَ لَعَلى خُلُقٍ عَظِيمٍ ﴾
“Eres, sí de eminente carácter”
A continuación mencionamos algunos ejemplos de su elevada moral:
El Profeta Muhammad (BP) entre la gente
Nuestro querido Profeta poseía una elevada jerarquía en la Misión Profética y supervisión, pero su vida y sus relaciones diarias eran tan sencillas y sin ostentación que cuando se sentaba en un grupo, aquellos que no le conocían preguntaban: “¿Quién de entre vosotros es Muhammad (BP)?”
El mundo no lo ensoberbeció, no lo aprisionó con su esplendor ni tampoco lo sedujo con sus encantos superfluos, él siempre lo observó con ojos castos y virtuosos.
El Mensajero del Islam al dialogar utilizaba frases cortas pero llenas de significado, y nunca cortaba la palabra de otros cuando hablaban.
Cuando hablaba no era áspero y se abstenía de utilizar palabras groseras y bruscas, evitaba mirar a la gente de reojo como era costumbre entre los opresores.
Cada vez que entraba en alguna reunión se sentaba en el primer lugar vacío que encontraba y no daba importancia a ocupar el lugar supremo en ésta.
No permitía que, por respeto, alguien se levantara cuando él asistía a algún sitio; pero cuando alguien entraba, en el lugar que él se encontraba, se ponía de pie, sobre todo frente a los que se abstenían de pecar.
Muhammad (BP) sólo por Dios o por el Islam enojaba o se contentaba. Cuando jineteaba no permitía que alguien lo acompañase a pie, si aceptaba lo sentaba junto a él, y si rechazaba quedaba en encontrarse con éste en un lugar determinado.
En los viajes que efectuaban en grupo, trabajaba la parte que le correspondía, evitando de esta forma ser una carga para los demás; en una ocasión le dijeron: “Nosotros hacemos todo”. A lo cual les contestó:
“No me gusta que haya diferencia entre vosotros y yo, ya que a Dios, el Supremo, no le agrada que a su siervo lo distingan y consideren superior a los demás”. Entonces se puso de pie y comenzó a juntar leña.
Siempre cumplía lo que prometía.
Era fiel a sus pactos. Mantenía relación con sus familiares, sin embargo no los apoyaba en sus actos injustos.
No permitía que alguien hablase mal de otro y decía: “Me gusta comunicarme con gente de corazón zano”.
En cuanto a modestia y recato era singular.
Era extremadamente paciente, clemente e indulgente.
Anas Ibn Mâlik, que era un sirviente de Muhammad (BP), narra lo siguiente: “Todos los días iba en busca de leche para que el Mensajero de Islam la bebiese cuando rompía su ayuno y también antes de iniciarlo. Una noche el Profeta regresó tarde a casa. Yo supuse que había sido invitado a cenar y que ya había roto su ayuno, por ello bebí toda la leche. No pasado mucho tiempo que el Profeta llegó a casa entonces pregunté a sus acompañantes: “¿Ha cenado?” A lo cual respondieron negativamente. Cuando el Profeta se enteró de lo sucedido, no le prestó importancia y con rostro jovial, pasó la noche y el día siguiente hambriento (puesto que realizó el ayuno del siguiente día sin haber ingerido alimento alguno)”.
El Mensajero del Islam daba mucha importancia a las súplicas y a la oración, pero cuando alguien tenía algún asunto que tratar con él, acortaba sus rezos, lo atendía y ayudaba hasta donde le fuese posible.
Respetaba a todos. Las virtudes y superioridad las medía según la fe y el proceder de la persona, y no prestaba importancia a la riqueza, rango o jerarquía de ésta. Era bondadoso con los esclavos y se esforzaba para remediar y satisfacer sus peticiones.
Indulgencia y nobleza de Muhammad (BP).
Cuando alguien era irrespetuoso con él, no se vengaba y perdonaba las equivocaciones y mala conducta de los demás. Frente a aquellos que lo molestaban o inquietaban, mostraba clemencia y tolerancia.
A pesar de todo lo que los incrédulos del Quraîsh lo molestaron y disgustaron, cuando el Mensajero del Islam conquistó la ciudad de La Meca los disculpó y puso en libertad.
El Mensajero del Islam perdonó y pasó por alto la culpa de un hombre llamado Wahshî que en la guerra de Uhud mató a su querido tío Hamzah. Lo mismo sucedió con Abû Sufîân y Hind que, a pesar de todo lo que lo molestaron, el Profeta toleró sus culpas y no pensó en vengarse de ellos. No obstante toda la clemencia e indulgencia que guardaba su corazón, cuando alguien sobrepasaba el linde de la religión se mostraba severo, ejecutaba lo ordenado por Dios y no intervenía por nadie.
Cuando le informaron que Fâtimah Majzûmîah había robado, rechazó la intervención de Usâmah Ibn Zaîd, y dijo:
“Esta fue la causa de la perdición y destrucción de nuestros antepasados ya que no ejecutaban las leyes entre los aristócratas como se les había indicado. ¡Juro por Él, que dispone de mi vida! Si Fâtimah la hija de Muhammad, hubiese hecho lo mismo, le hubiese cortado la mano”.
Limpieza y pureza de Muhammad (BP)
Al Profeta le agradaban mucho los perfumes y para comprarlos gastaba más plata que la que utilizaba para sus alimentos. Por cualquier lugar que transitaba lo perfumaba, y cualquiera que cruzase por ese mismo camino entendía que Muhammad (BP) había pasado por ahí.
Lavaba y cepillaba siempre sus dientes. Lavaba sus manos antes y después de comer. Cuando quería salir de casa se miraba en el espejo o en el agua cristalina para ordenar su cabello y vestimenta.
Adoración y devoción de Muhammad (BP)
El querido Mensajero del Islam era fiel y devoto en sus rezos. Se levantaba varias veces durante la noche, cepillaba sus dientes, realizaba su ablución y se ponía a rezar. Pedía e imploraba a Dios de tal forma, que sus venerables pies se hinchaban de tanto que se mantenía en pie.
Con observar el Cielo, la Tierra, el Sol y toda la creación, incrementaba su entendimiento, ocasionando esto que pusiera más atención a su Creador. Él era tan fiel a Dios y nunca se dejó cautivar por los oropeles pasajeros de esta vida.
Muhammad (BP) fue un ejemplo de todas las virtudes morales y su forma de ser, así como la pureza de su carácter, no se pueden describir en unas cuantas líneas. Lo único que está a nuestro alcance es trazar una figura de su luminoso semblante para aquellos que se consideran seguidores del Islam tomen como ejemplo el comportamiento de este gran hombre y aprendan la forma correcta de ser y vivir.
Tal y como el Libro Sagrado nos dice:
﴿ َقَدْ كانَ لَكُمْ فِي رَسُولِ اللَّهِ أُسْوَةٌ حَسَنَةٌ ﴾
“En el Enviado de Dios tenéis, ciertamente un bello modelo de benevolencia…”
Las bendiciones de Dios sean para él, que fue el más supremo y el mejor. Loado sea por los ángeles, los purificados y los benévolos.

* * *

Sexta Parte (Final)

CAPÍTULO 19
EL ASUNTO DEL CALIFATO Y EL SUCESOR DEL PROFETA MUHAMMAD (BP)
La razón verdadera de la necesidad de un sucesor del Profeta
Todas las sociedades humanas conciben la necesidad de un protector y director que les dirija. Por ello considera necesario, cuando fallece su guía, nombrar a un sucesor para que se encargue de dirigir al pueblo. Así también rechaza “la idea de que su sociedad quede sin dueño o dirigente” ya que sabe que la estructura de ésta se disgregará en poco tiempo, cayendo en la anarquía.
La sociedad musulmana, constituida por una gran parte del género humano, considera fundamental y necesario este asunto y sabe que después del fallecimiento del Mensajero del Islam era necesario tener un director que les garantizase la duración de su sociedad.
Ya que la fuente de estas necesidades varía, cada una de las sociedades mantiene un punto de vista especial en cuanto a las particularidades de su dirigente y las determina basándose sobre esas causas y razones. Por ello un grupo de musulmanes considera que las obligaciones del dirigente son únicamente el crear un gobierno, y opina que el califato y sucesor del Profeta debe ser electo y que los mismos musulmanes pueden votar por una persona que tome el lugar del Profeta.
Otro grupo son los seguidores de la Escuela Shî‘ah que basándose en razones lógicas, científicas y filosóficas, así como en las aleyas coránicas y en la tradición del Profeta, considera este asunto con vastedad y afirma que sus motivos –para poseer un guía y sucesor del Profeta– son para perfeccionar a la humanidad desde cualquier ángulo, y sostiene: El guía que puede cumplir con sus obligaciones es únicamente el escogido por el Todopoderoso. Y al igual que el Profeta, percibe cuáles son las necesidades materiales y espirituales de la gente, y cuál la solución a través de los verdaderos preceptos u órdenes religiosas, para que de esta forma conduzca a la gente al verdadero camino de la perfección y felicidad.
A continuación nos explayamos más en cuanto a las razones que sostiene la Escuela Shî‘ah respecto a la necesidad de que haya un sucesor del Profeta.
¿Por qué la necesidad de un sucesor del Mensajero?
Los motivos de la necesidad de un sucesor son los mismos que los de un profeta. Dicho en otras palabras: es el complemento del principio básico, ya que según la ley original y necesaria, “el guía general” de cada ser orgánico del mundo debe ser de su misma especie, que a través de su génesis y origen se le han otorgado los utensilios necesarios para llegar a superarse y es guiado hacia la perfección y felicidad de su especie.
La especie humana no se encuentra excluida de esta ley general y deberá ser guiada, según las leyes ordenadas para ella basadas sobre los principios de la creación y adaptadas a las verdaderas necesidades de ésta, ya sean materiales, intelectuales, espirituales así como corporales, que estén lejos de cualquier desviación y propósito personal, para que de esta forma encuentre la felicidad en ésta y la otra vida. El intelecto del hombre, no cuenta con la capacidad para comprender este programa, ya que por lo general está expuesto a equivocaciones y desviaciones creadas por su mente y sentimientos, y carece de la capacidad para tomar en cuenta todas las fases de un programa. Los profetas perciben, por medio de revelaciones hechas por Dios, la forma correcta de éstos y sin cometer el menor error o innovación lo transmiten a la gente y dejan claro para todos el sendero hacia la perfección.
Es evidente que esta causa demuestran la necesidad y exigencia de un guía entre los hombres. Así también prueban la demanda de encontrar a alguien como Imâm y sucesor del Profeta para que proteja la perfección del sistema que contiene este programa y, sin añadirle o disminuirle lo transmita a la gente y por medio del ejemplo conduzca a las masas hacia la perfección y verdadera felicidad. Si fuese lo contrario, la humanidad nunca llegaría a la verdadera perfección ni podría utilizar por completo los talentos otorgados por Dios y, finalmente se volverían inservibles. Dios no quiere tal cosa ya que es incomprensible que crease en el hombre el talento del progreso y perfección, pero no le diese las herramientas para utilizarlo.
“Bu ‘Alî Sînâ” (Avicena) en su obra “Shafâ’” dice: “El Dios que por Su Sabiduría no se reprimió en crear las cejas y el arco del pie, que para nosotros parece no tener importancia, ¿cómo es posible que pudiese dejar a la sociedad sin guía y ésta se encontrase impedida para alcanzar la dicha completa?”.
Es por ello que los integrantes de la Escuela Shî‘ah argumentan: “Las ayudas invisibles siempre continúan y siempre hay contacto entre el mundo espiritual y el material”.
Ésta es una de las causas que muestra el por qué el sucesor del Profeta debe ser nombrado por Dios y estar purificado de cualquier pecado o culpa. Y suponiendo que no fuese elegido por Él, entonces no estaría inmune de equivocación y, como resultado, no podría distinguir cuál es la verdadera felicidad del ser humano ni tampoco podría enseñar al hombre la verdadera religión, para que éste a su vez llegase a prosperar y lograr la perfección.
Por lo tanto, Dios dice en Su Sagrado Libro que los musulmanes tienen la obligación de imitar a Su Enviado en todos los temas referentes a la vida:
﴿ يا أَيُّهَا الَّذِينَ آمَنُوا أَطِيعُوا اللَّهَ وَ أَطِيعُوا الرَّسُولَ وَ أُولِي الأَْمْرِ مِنْكُمْ ﴾
“¡Creyentes! Obedecer a Dios, obedeced al Enviado y a aquellos de vosotros que tengan autoridad”
Es obvio que cuando dice es obligatorio obedecerlos e imitar a “aquellos de vosotros que tengan autoridad”, tal y como lo hacían los musulmanes en la época del Profeta, en realidad ordena, en forma general seguir a “aquellos” en todas las cuestiones referentes a la vida. Siendo estas personas –las escogidas por Él– las que no se equivocan ni tienen ningún interés personal y las que conducen a la humanidad hacia la verdad. No como aquellos que sus palabras y conducta están llenas de equivocaciones y obedecer a estos significaría aceptar el camino equívoco.
¿Acaso el Profeta eligió a su sucesor?
Es incomprensible que el Mensajero del Islam, que amaba su religión más que a su propia vida, y mejor que nadie sabía que el verdadero Islam en el mundo del ser humano debería quedar protegido, hubiese fallecido sin haber presentado al sucesor elegido por Dios.
El Gran Mensajero desde el inicio de su Misión Profética prestó gran importancia a este asunto y en diferentes ocasiones anunció abiertamente a su verdadero sucesor.
Cualquiera que reflexione sobre las palabras del Profeta entiende perfectamente que él se refería a ‘Alî (P) y a su puro linaje, y en este asunto nunca mencionó a otros.
A continuación presentamos algunos de los dichos del Profeta referentes a este tema:
1. El Mensajero, al inicio de su invitación al Islam, reunió a sus familiares en La Meca y les anunció:
“‘Alî será mi albacea y mi sucesor entre vosotros, y deberán obedecerlo”.
2. Los eruditos de las dos Escuelas han mencionado en sus reconocidas obras que el Mensajero del Islam repetidas veces en las reuniones generales, manifestó:
“Dejo entre vosotros dos joyas muy valiosas, en caso de que las obedezcáis nunca seréis de los extraviados: una, el Sagrado Corán, el Libro de Dios y la otra, mi Ahlul Baît. Tengan cuidado de no tomar distancia de ellos, ni tampoco os adelantéis a ellos pues seréis de los extraviados”.
Cuando dice Ahlul Baît se refiere al núcleo de la revelación e inspiración que son ‘Alî (P) y su inmaculada familia, ya que ellos fueron presentados por el Profeta y fueron los que nunca se equivocaron ni actuaron erróneamente y sus seguidores nunca serán guiados a la perdición.
3. “Ahmad Ibn Hanbal”, que es uno de los sabios de Ahl Tasanun, registró: El Mensajero del Islam dijo a su primo ‘Alî:
“Tú después de mí y de mi parte serás el protector de cualquier creyente”.
4. Por lo general los eruditos y cronistas de hadîz han sostenido que el último año de vida del Enviado de Dios, después de la peregrinación a La Meca, en un lugar llamado Gadîr Jumm, frente a miles de personas anunció:
“Mi muerte está cerca y no falta mucho para que nos separemos, –entonces tomó la mano de ‘Alî (P), y levantándola continuó diciendo– aquél que me acepte como “walî” su tutor y protector deberá aceptar a ‘Alî (P) como su “maûlâ” guardián.
5. Existen numerosas narraciones y tradiciones en las cuales se menciona que el Mensajero del Islam dijo: “Mis sucesores son del linaje del Quraîsh y son doce”. Y en algunas de estas narraciones se mencionan las particularidades de los purificados Imâmes así como sus benditos nombres.
Los ejemplos anteriores, que algunos de ellos fueron pronunciados por el Profeta Muhammad (BP) antes de su fallecimiento y durante el último año de su vida, manifiestan perfectamente quién, después de su partida, debería ser el guía de la comunidad musulmana.
¡Shûrâ o Asamblea para determinar el Imâmato y Califato!
Algunos de los historiadores han escrito: “El Imâm y califa también puede ser elegido por medio de deliberación y mayoría de votos”. Y para demostrar la veracidad de esta frase recurrieron a algunas aleyas del Sagrado Corán que dan la orden de “consultación en los trabajos”. Estos cronistas supusieron que las elecciones es uno de los principios sociales y políticos del Islam, sin tener la precaución de que:
1. El “Imâmato” es el complemento del principio básico de la “Profecía” y, tal y como la Profecía no se lleva a cabo por medio de elección, el Imâmato, que es el sucesor de esa misma jerarquía, tampoco lo será.
2. La asamblea se lleva a cabo cuando por parte de Dios o de Su Enviado, no ha sido elegido alguien, no obstante tal y como podemos deducir de lo mencionado con anterioridad –según las narraciones registradas– el Mensajero del Islam había elegido a su sucesor y en este caso no tenía sentido llevar a cabo una asamblea.
3. Supongamos que llevar a cabo una asamblea fuese lo adecuado, seguramente el Profeta hubiese dictado claramente las especificaciones necesarias para ésta, así como las condiciones para los que eligen y los que son elegidos, y así alertar a la gente en esta cuestione fundamental que es la base de la continuidad y el avance de la comunidad islámica y la perpetuidad de la religión. Pero vemos que no ordenó nada de esto, sino todo lo contrario, ya que cuando los Banî ‘Âmir se presentaron ante él y uno de ellos preguntó: “¿Si hacemos el juramento de lealtad contigo para que tu Dios te haga victorioso frente a tus enemigos, podemos esperar que después de tu muerte uno de nosotros herede el califato?” A lo cual el Profeta contestó:
“Dios es el que nombra al próximo califa, Él escogerá a aquél que crea conveniente”.
Los Shî‘ah basándose en ejemplos como los que acabamos de mencionar, aseguran que el Profeta presentó a sus sucesores los cuales fueron elegidos por Dios. También sostienen, que es necesario obedecerlos en todas las cuestiones de la vida ya que ellos son los que tienen en sus manos la verdadera religión. Gracias a Dios, como resultado de estas creencias ha reunido tesoros científicos, erudiciones, conocimientos y ciencias de nuestros Imâmes y líderes inmunes que pueden dar respuesta a cualquier asunto de la vida y, desde este punto de vista, se considera la escuela religiosa más rica.

* * *

CAPÍTULO 20
UNA SÍNTESIS DE LA CRONOLOGÍA DEL CALIFATO
La insistencia del Profeta (BP) respecto al califato y sucesión de ‘Alî (P) después de su fallecimiento
Dios había ordenado al Profeta Muhammad (BP) que hiciese público el nombramiento de ‘Alî Ibn Abî Tâlib como califa de los musulmanes y su sucesor.
Al principio de la invitación al Islam, en una reunión familiar comunicó a sus parientes:
“Él es mi hermano, mi albacea y mi sucesor entre vosotros. Atiendan a sus palabras y obedézcanlo”.
Cuando el Mensajero del Islam se dirigía a la guerra de Tabûk comunicó a ‘Alî (P):
“Tú eres para mí como Aarón fue para Moisés, con la diferencia de que tú no eres Profeta. No es digno que yo me vaya sin haberte nombrado mi sucesor”.
El último año de su preciada vida, después de la ceremonia del Haÿÿ, y después de haber visitado la casa de Dios, cuando las caravanas regresaban a su lugar de origen, en un lugar llamado Gadîr Jumm, frente a decenas de miles de personas, se levantó y dijo:
“Aquél que me acepte como “maûlâ” -amo y protector-, deberá aceptar a ‘Alî (P) como su “maûlâ” -dirigente y defensor”.
Así también, en Profeta en los últimos días de su vida dijo a la gente, a sus Sahâbah y a sus seguidores:
“Dejo entre vosotros dos joyas muy valiosas: el Corán, Libro Sagrado de Dios y, mi impecable familia. Si los obedecéis, nunca seréis de los extraviados”.
Así también, de las numerosas narraciones registradas por los exegetas, deducimos que el Mensajero del Islam había preparado el terreno para que el liderato del mundo islámico pasara en forma natural a manos de ‘Alî Ibn Abî Tâlib.
A pesar de todo esto, el Mensajero del Islam no quedó satisfecho y, los últimos días de su vida, ejecutó una interesante táctica para neutralizar los planes de aquellos que querían tomar en sus manos el Gobierno Islámico. Primeramente envió a un ejército dirigido por Usâmah Ibn Zaîd , que era un joven prodigioso y valiente, en dirección al territorio dominado por Bizancio (llamado Rum o Roma por los árabes, por ser el Imperio Romano de Oriente) y ordenó que participaran los medineses, tanto los muhâyîr (inmigrantes de La Meca) como los ansâr (amigos; los medineses que recibieron a los muhâyîr). Entre ellos se encontraban Abû Bakr y ‘Umar. El Profeta les ordenó repetidas veces que salieran de Medina y cada vez que uno de ellos regresaba le ordenaba: “¡Únete al ejército de Usâmah!”
El único significado que podía tener organizar este ejército, eligiendo a Usâmah como el comandante, en esos momentos en los que el Profeta se encontraba tan enfermo y transcurrían sus últimas horas de vida, era que quería que la ciudad de Medina quedase vacía de factores adversos, y el liderato del mundo islámico pasara automáticamente a manos de ‘Alî (P). Así también para que todos supiesen que la edad no es una condición para ocupar el grado de la jefatura, sino el mérito y dignidad son los que se toman en cuenta para este nombramiento y de esta forma los musulmanes no pusieran como pretexto la corta edad de ‘Alî (P) para tomar el califato. Otra de las causas de la actitud tomada por el Enviado de Dios fue que quería dejar su testamento y nombramiento del califa por escrito, sin que la gente se enfrentara a esto.
Pero los opositores se separaron del ejército de Usâmah y regresaron a Medina. El Enviado de Dios pidió a algunos de sus compañeros cercanos y seguidores:
“¡Traed papel y tinta!, para que os deje por escrito aquello que si lo obedecéis después de mí, nunca seréis de los desviados”.
Fue este grupo que agitados exclamaron: “¡Este hombre está delirando, nos es suficiente con el Libro de Dios!”. Siendo estas las palabras que causaron discordia en la reunión.
El Mensajero del Islam enfadó mucho por esta atribución injusticia e indebida, y comprendió que escribir algo en esa situación era inútil, posiblemente podría ocasionar que algunos combatieran en contra de las leyes islámicas, y ya que vio en éstos rencor y resentimiento, exclamó: “¡Aléjense de mi vista!”
Aquellos que retribuyeron al Profeta esa expresión posiblemente no estaban enterados de lo prescrito por la religión o, tal vez, se hicieron los que no sabían y rechazaban la justicia, ya que cualquier musulmán sabe que Dios protege a Su Enviado de cualquier error o equivocación, y nadie tiene derecho de acusarlo de delirar o decir palabras sin sentido.
Saqîfah, lugar en el cuál fue usurpado el califato
El día 28 del mes de Safar del onceavo año después de la Hégira (sábado 23 mayo de 632 d.C.), falleció el Mensajero del Islam, y la ciudad de Medina se vistió de luto.
Un grupo de musulmanes, o mejor dicho aquellos que ambicionaban y codiciaban la directiva, aquellos que desobedeciendo las órdenes de su Profeta, y se separaron del ejército de Usâmah y regresaron a Medina en busca de lo que codiciaban, aquellos que se opusieron a que el Mensajero dejase por escrito los deseos de Dios; encontraron el momento adecuado y dejando solo al impecable cuerpo del Profeta se reunieron en un lugar llamado Saqîfah Banî Sa‘idah.
Los ansâr querían nombrar como sucesor del Profeta a Sa’ad Ibn Ibâdah, pero ‘Umar y Abû Bakr se opusieron. Entonces Abû Bakr menciono la importancia de los muhâÿir diciendo: “Ellos fueron los primeros en aceptar el Islam y son familiares del Enviado de Dios por ello, el “amir” deberá ser alguien de entre nosotros los muhâÿirûn y el “wazîr” o ministro alguien de entre los ansâr”. Entonces uno de los ansâr dijo: “Vosotros nombrad a vuestro “amir”, nosotros también nombraremos al nuestro”.
Las palabras de Abû Bakr surgieron efecto en algunos, quienes aceptaron que el califa fuese uno de los muhâÿir. Entonces sin tomar en cuenta la opinión de los muhâÿir y ansâr que en esos momentos se encontraban ausentes, y sin haberlos puesto al tanto de este asunto islámico tan importante, este grupo se apoderó del poder y mientras ‘Umar y Abû Bakr se ofrecían mutuamente el califato, ‘Umar hizo el juramento de lealtad para con Abû Bakr , siguiendo su ejemplo todos aquellos que no querían que Sa’ad Ibn Ibâdah fuese califa sin recapacitar en que si éste tenía algún parentesco o allegamiento con el Mensajero del Islam y si era el más merecedor para ocupar este puesto. Este juramento de lealtad, que fue un acto repentino, terminó con Sa’ad Ibn Ibâdah y sus seguidores. ‘Umar y Abû Bakr prevalecieron y obligaron a aquellos que estaban en su contra a que hiciesen el juramento con el pretexto de que no debían contrariar la resolución de los musulmanes. Entonces Abû Bakr y ‘Umar acompañados de sus seguidores salieron de Saqîfah rumbo a la mezquita del Profeta. Con cualquiera que se toparon en el camino lo obligaron a hacer el juramento de fidelidad con Abû Bakr.
Los Banî Hâshim y los grandes de los muhâyirûn y ansâr, tales como ‘Abbâs el tío del Profeta y sus hijos, Zubaîr, Habâb Ibn Al-Mundhir, Miqdâd, Abû Dharr Ghafârî, Salmân Al-Fârsî, ‘Ammâr, Burâ’ Ibn ‘Âzib, Ubaî Ibn Ka‘ab, ‘Utbah Ibn Abî Lahab, Jâlid Ibn Sa‘îd, Juzaîmah Ibn Zâbit y Farah Ibn ‘Amr, cuando se enteraron de lo sucedido quedaron atónitos y perplejos, y se rehusaron a juramentar. Ellos no comprendían como a pesar de las numerosas narraciones y explícitas frases del Profeta del Islam habían arrebatado tan rápido el califato de las manos de la inmaculada familia del Profeta, por ello protestaron directamente en contra de este juramento de lealtad injusto y usurpado.
‘Alî (P), por su parte, replicó a ‘Umar y a Abû Bakr lo sucedido y, Abû ‘Ubaîdah que era defensor de Abû Bakr le respondió: “Tú eres aún muy joven y careces de experiencia para ser Califa”. ‘Alî (P) le contestó:
“¡Temed a Dios! No separéis el califato de la casa de Muhammad (BP) para colocarlo en las vuestras, y no usurpéis de su familia esta jerarquía. ¡Oh, muhâyir!, juro por Dios que nosotros –la familia del Profeta– en esta orden somos los más merecedores. ¿Acaso no es uno de nosotros aquél que domina el Libro, conoce perfectamente la religión de Dios, en cuanto a la sunnah (costumbres) del Profeta, es erudito y sabedor, es dirigente de los musulmanes, apto y competente? ¡Juro por Él que esta jerarquía nos pertenece a nosotros!, ya que vosotros atendéis demasiado a las cosas del mundo y os habéis alejado de la verdad y justicia”.
Después de lo sucedido en Saqîfah, quisieron reiterar el juramento de lealtad, pero esta vez en forma general. ‘Alî (P) en muestra de desapruebo salió de su casa y dijo:
“Terminaron y destruyeron todos nuestros esfuerzos, no consultaron con nadie y, en una palabra, no consideraron mi derecho”.
Abû Bakr contestó: “Así es, ¡pero tuve miedo de una revuelta o confusión!” Y fue esta la causa por la cual, mientras Fâtimah Az-Zahrâ (P) estuvo viva, ninguno de los Banî Hâshim hizo el juramento de fidelidad con Abû Bakr.
Cuando analizamos la historia antes del fallecimiento del Mensajero del Islam y los primeros días después de éste, percibimos una profunda conspiración e intriga en contra del género humano. Esta conspiración se basó en la ambición y codicia de una jerarquía, ya que si ellos no andaban en busca de ésta, entonces ¿por qué no enteraron a los Banî Hâshim y a los grandes Compañeros del Profeta y a escondidas se dirigieron hacia Saqîfah? Supongamos que el Enviado de Dios no hubiese elegido a nadie como sucesor, ¿es que ellos debían determinar el futuro del mundo islámico sin consultar con ‘Alî (P), con los Banî Hâshim ni con los fieles compañeros del Profeta tales como Salmân, Abû Dharr y Miqdâd? ¿Es que ellos razonaban mejor que ‘Alî (P)? ¿Acaso el Profeta respecto a ‘Alî (P) no dijo:
“‘Alî nunca se separa de la verdad ni la verdad se separa de él”.
“‘Alî es el mejor para enjuiciar entre vosotros.”
“Yo soy la ciudad de la sabiduría y ‘Alî la puerta de ésta”.
¿Acaso ‘Alî (P) no era el manantial de la sabiduría y virtudes?
Entonces por que no juramentaron con ‘Alî (P) e inclusive se opusieron a consultar con él en este asunto tan importante.
¿Puede acaso tomarse como pretexto su juventud, mientras que el Profeta del Islam basó su elección en la dignidad y abstinencia? Luego consideró a Usâmah antes que a Abû Bakr, entonces ¿por qué no pudo ‘Alî ser considerado antes que los otros?
Ellos se pretextaron diciendo que a causa de la sangre que ‘Alî (P) había vertido en las guerras islámicas muchos no lo apoyarían y desobedecerían sus órdenes cuando fuese califa, pasando por alto todas las narraciones y estipulaciones que el Profeta había dicho a este respecto. Según las leyes religiosas, aquellos que no se someten a la verdad habrá que obligarlos a ello y ¡no que la pasen por alto!
Además, en caso de que estos pretextos tuviesen fundamentos y fuesen correctos, Dios Todopoderoso no hubiese elegido a ‘Alî (P), ni el Profeta lo hubiese nombrado su sucesor.
Pregunta:
Algunos de los hermanos musulmanes que juzgan con imparcialidad sostienen:
“No podemos negar el asunto de Gadîr y demás pruebas que muestran su derecho al califato. Pero ¿por qué ‘Alî (P) después de la muerte del Profeta no defendió su derecho, empero, durante su gobierno se enfrentó a aquellos que quería quitarle el califato?”
Respuesta:
‘Alî (P) no reconoció el gobierno de Abû Bakr y por ello nunca se presentó en los rezos colectivos ni tampoco en los rezos de los viernes que llevaban a cabo, y pedía ayuda a la gente para recuperar su poder. Inclusive un día por la noche ‘Alî (P) y Fâtimah (P) se dirigieron a casa de los ansâr y les pidió que lo apoyaran y ayudaran a recuperar lo que le había sido usurpado, pero los ansâr le respondieron que habían hecho el juramento de fidelidad con Abû Bakr y que no podían romperlo.
Hacía poco que los ansâr habían aceptado el Islam y todavía existía paganismo dentro de sus corazones por ello no pudieron negarse a juramentar con Abû Bakr y rechazaron a ‘Alî (P).
Es claro que después de la muerte del Profeta no hubo quien apoyase a ‘Alî (P); ya que, en caso contrario, hubiese recuperado su derecho y gobernado el mundo islámico.
Así entonces la gente se encontraba harta de las constantes injusticias de ‘Uzmân y después de que fue asesinado, se presentaron ante ‘Alî (P) y alargaron sus manos para hacer el juramento de fidelidad con él, entonces ‘Alî (P) dijo:
“Ahora que tengo quien me apoye y ayude, no me queda otra alternativa más que aceptar las riendas del gobierno islámico”.
Él sabía que, después de la muerte del Profeta, si quería tomar a fuerza de la espada el gobierno en sus manos y sin consentimiento de “todos” los musulmanes, ocasionaría muchos disturbios internos lo cuál perjudicaría a los musulmanes y al Islam. Los enemigos buscaban la oportunidad para revelarse y asechar en contra del Islam, amenazando este peligro al mundo islámico.
‘Alî (P) para proteger su religión –que la quería y respetaba más que a su propia vida– guardó silenció, para así dar tiempo a que el vástago del Islam echara raíces, creciera y diera frutos.
‘Alî (P) ese joven valiente que, peleaba siempre junto al Mensajero del Islam por el bien del Islam y de los musulmanes, consideró más conveniente dejar de guerrear, y vivir soportando las amarguras de esa vida.
‘Alî (P) no buscaba el poder, ya que si fuese así no hubiese sido tan considerado y hubiese hecho cualquier cosa por obtener su beneficio personal. Pero vemos que cuando Abû Sufîân le propuso: “Dame tu mano para que juramente contigo, juro por Dios que si me permites llenaré Medina de guerreros”. ‘Alî (P) rechazó la proposición diciéndole: “Juro por Él, Todopoderoso, que tú no quieres el bien del Islam y no andas en busca de otra cosa más que corrupción y sedición”.
Las razones principales por las cuales tocamos este tema fueron para que nuestros hermanos sunnitas, investiguen e indaguen más respecto a estas verdades de la historia, que han sido extraídas de sus obras auténticas y válidas. Esperamos que en un futuro cercano, podamos juntos reponer los errores de ese tan amargo pasado y luchemos sinceramente por la unidad de todos los musulmanes del mundo.

* * *

GLOSARIO
Al-Haÿÿar Al-Asûad La Piedra Negra tiene tonos rojizos y partículas amarillentas, de forma ovoidea, con 28 cm. de ancho y 38 cm. de alto. Hoy está empotrada a 1,40 metros del suelo y contenida en un engarce de plata. Según la tradición islámica, el Profeta Adán (P) fue quien además colocó la Piedra Negra en la Ka‘bah, y después en tiempos del Profeta Abraham (P) el Ángel Gabriel la retornó a ese lugar ya que había sido escondida en una montaña cercana por Abu Qubays.
Nota del Prof. Shamsuddín Elía
Al-Hiÿâz La región central occidental de la Península Arábiga cuyas ciudades principales son La Meca y Medina.
Ansâr Término árabe que significa ayudante: esta denominación la recibieron los musulmanes de la ciudad de Yazrib (luego llamada Medina), que acogieron al Profeta y lo secundaron tras su emigración a La Meca.
Ash-Shâm Es un nombre que identifica en primer lugar a Siria, y en segundo lugar a Damasco (Dimãshq Ash-Shâm), la capital histórica de la región, considerada por la tradición musulmana uno de los “tres paraísos terrenales”, junto con Samarcanda y Al-Ubulla (cerca de Basora, en Irak). Etimológicamente el término se origina en la visión que tenían los pobladores de la costa sirio-libanesa-palestina, sobre que Ash-Shâm era la región que enfrentaba al sol (Ash-shãms) naciente. En cambio para aquellos que poblaban la Península Arábiga (incluso el Yemen), esa zona era conocida como “la región de la mano izquierda”. Los árabes nacionalistas de principios del siglo XX d.C. veían en Al-Shâm la suma de Siria, Líbano y Palestina. Nota del Prof. Shamsuddín Elía
Baî‘at Juramento de lealtad o fidelidad que se efectúa dando la mano.
Califa Este término significa etimológicamente sucesor y designa en el Islam a quienes sucedieron al Profeta en el gobierno de la comunidad de los musulmanes, aun cuando en muchos casos no tuviesen calificación para ello, o fueran decididamente opresores e injustos.
Circunvalación Vueltas al templo de la Ka‘bah, en La Meca, que forma parte de los ritos de la peregrinación (Haÿÿ).
Dinar Moneda de oro que antiguamente se utilizaba en Arabia.
Dirham Moneda de plata usada por los árabes en la Edad Media.
Hadîz Dichos o tradiciones proféticas o de los Imâmes(P) que se encuentran recopiladas por millares en multitud de obras antiguas y modernas, constituyendo la segunda fuente (luego del Sagrado Corán) de la doctrina, el pensamiento y la legislación islámica. En la Escuela Shî‘ah el término se extiende también a los dichos y hechos de los Impecables Imâmes (P) de la descendencia profética.
Haÿÿ o peregrinación Rito preexistente entre los árabes que se remota y recuerda acontecimientos vinculados al Profeta Abraham (P) y su hijo Ismael (P).
Hégira En el mes de Raÿab del año noveno después de la Hégira, se formalizó la costumbre del Profeta de datar los hechos a partir de la Hégira. Así, el primer año de la Hégira vino a ser el primer año de la era islámica. El año del calendario musulmán consta de 354 días y está dividido en 12 meses lunares de 30 o 29 días. Dado que el año lunar es más corto que el año solar, el día de Año Nuevo retrocede y vuelve a caer en la misma fecha cada 32,5 años. El primer día del primer año de la Hégira fue, según el calendario gregoriano, el 15/16 de julio de 622. Algunos imaginan erróneamente que esa es la fecha en la que el Profeta inició el viaje hacia Medina. Eso se debe a que precisamente en julio comenzaba el año lunar en que tuvo lugar la Hégira. La llamada Hégira (en árabe Hiÿra) o Emigración del Profeta de La Meca a Medina (un viaje de unos 468 kilómetros) se produjo a mediados de septiembre de 622 d.C., probablemente durante la segunda semana de ese mes. Nota del Prof. Shamsuddín Elía.
Ibn Partícula frecuente en los nombres árabes que significa “hijo de” p.e.: ‘Alî Ibn Abî Tâlib que significa ‘Alî, hijo de Abî Tâlib.
Imâm Término árabe que significa conductor o encargado de presidir y dirigir la plegaria comunitaria entre los musulmanes. En sentido especial designa a los verdaderos sucesores del Profeta, los Imâmes Impecables (P).
La Ka‘bah Antiguo templo de La Meca y santuario principal del Islam, es la orientación ritual de los musulmanes para sus oraciones y el lugar en que se reúnen para la peregrinación al menos una vez en la vida. Se trata de un habitáculo cuadrado en forma cúbica, que tiene actualmente una planta de 10 x 12 metros y una altura de 15. Se encuentra situada en el centro del patio de la Gran Mezquita de La Meca (Arabia Saudí). Según la tradición islámica, la Ka‘bah fue fundada por Adán, y después de su muerte reconstruida por su hijo Set. Más tarde fue reconstruida por Abraham y su hijo Ismael. Abraham fue encomendado por Dios a ir al cercano Monte Zabir y convocar a la humanidad a peregrinar a ‘la antigua casa’ (Al-Baît Al-‘Atiq). Después fue nuevamente reconstruida por el clan de los Amalikah, descendientes del Profeta Noé, y por los Banî Ŷurhum, quien descendían de Noé a través de Ÿoqtãn de la Biblia. La Ka‘bah una vez más fue reconstruida por Qusayy Ibn Qila, quien condujo a la tribu Quraîsh a La Meca a fines del siglo V d.C. En ese tiempo, de acuerdo con el historiador Azraqi, la Ka‘bah no tenía techo y se elevaba a una altura de 4,5 metros, con cuatro piedras venerables en sus esquinas. Nota del Prof. Shamsuddín Elía
Muhâÿir muhâÿirûn – Es la denominación que recibieron los seguidores del Profeta nativos de La Meca que lo siguieron en su emigración a Medina.
Quraîsh Era la tribu más grande e importante de La Meca. Muhammad (BP) y ‘Abdul Muttalib pertenecían a uno de sus clanes, el Hâshim. Hâshim era el bisabuelo del Profeta Muhammad (BP), el hijo de ‘Abd Manâf y además el padre de ‘Abdul Muttalib. La palabra árabe Quraïsh significa “tiburón”. Muhammad descendía de la rama Quraîsh conocida como “los Quraîsh de los Huecos” (al-Quraîsh al-Batâ’ih) que ocupaba el hueco donde estaba la Ka‘bah (literalmente: ‘el cubo’). Toda la tribu de Quraîsh descendía de un ancestro común llamado Fihr o Quraîsh. Nota del Prof. Shamsuddín Elía
Sahâbah o compañeros cercanos del Profeta (BP). Este término, al igual que el término discípulos, se refiere a los más íntimos seguidores del Profetas quienes eran sus discípulos.
Shî‘ah Literalmente en árabe partidario. Designa a una de las dos escuelas de pensamiento e interpretación del Islam que han subsistido hasta nuestros días. Reúne a aquellos que apoyaron la legítima designación de ‘Alî Ibn Abî Tâlib como sucesor del Profeta y a los Imâmes (P) que vinieron después de él en los cuales debía caer el liderazgo y conducción espiritual.
Sunnah Doctrina religiosa extraída de los dichos y sentencias de Muhammad (BP). En sentido más especial puede designar también a la escuela Sunní.
Sunní ó Sunnita – Término que se deriva de la palabra Sunnah y que designa a una de las dos escuelas islámicas más importantes. Esta escuela a su vez se divide actualmente en cuatro interpretaciones de la ley islámica con diversas variaciones originadas en cuatro sabios del pasado y que llevan sus nombres. Reconoce la autoridad de la sunnah y considera como legítimos califas a Abû Bakr, ‘Umar y ‘Uzmân que sucedieron al Profeta Muhammad (BP) antes que ‘Alî (P).
Sura Palabra árabe que designa cualquiera de las lecciones o capítulos del Sagrado Corán.
Taûâf Circunvalación, rituales con motivo de la peregrinación.
Ÿaddah o Jiddah El nombre deriva de ÿaddah o ÿiddah que significa “abuela”, en referencia a Eva (Hawwa), la esposa del Profeta Adán (P), cuya tumba la tradición árabe islámica la localiza en ese puerto del Mar Rojo. Nota del Prof. Shamsuddín Elía.

* * *

TRANSLITERACIÓN DE LAS LETRAS ÁRABES

ا = â س = s ل = l
ب = b ش = sh م = m
ت = t ص = s ن = n
ث = z ض = d ه = h
ج = ÿ ط = t و = û, w
ح = h ظ = dz ي = î
خ = j ع = ‘ ء = ’
د = d غ = g ــَ = a
ذ = dh ف = f ــُ = u
ر = r ق = q ــِ = i
ز = z ك = k
Se utilizará un punto para evitar posibles confusiones como puede suceder con la letra lam con sonido doble a causa del tashdîd (لّ = l•l) para evitar la doble “ele”, o como puede ocurrir con las letras ذ dh, ش sh y ظ dz al encontrarse con otra “h”.

Cuando aparece el nombre del Mensajero del Islam o uno de sus títulos, a continuación se ha escrito (BP), que es la abreviatura de: la Bendición y la Paz sean con él y su descendencia.
Cuando aparece el nombre de uno de los miembros de la Casa Profética (Ahlul-Baît) se ha escrito (P), abreviatura de: La Paz sea con él o ellos.

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UNA SÍNTESIS DE LA VIDA DEL MENSAJERO DEL ISLAM http://islamchile.com/home/una-sintesis-de-la-vida-del-mensajero-del-islam/ http://islamchile.com/home/una-sintesis-de-la-vida-del-mensajero-del-islam/#comments Wed, 04 Jan 2012 23:41:21 +0000 admin http://islamchile.com/home/?p=197 INTRODUCCIÓN
En esta obra presentamos la vida del Mensajero del Islam Muhammad (la Bendición y la Paz sean con él y su descendencia) en forma sintetizada y desmentimos las palabras sin sentido y aquello que fue registrado por algunos orientalistas y los enemigos del Islam que querían manchar el prestigio del Islam, por medio de miles de obras impresas y distribuidas en los diferentes países del mundo.
Ahora, en esta obra, tratamos el mismo tema, con explicaciones para que nuestros amigos y cualquier persona interesada puedan tener un ejemplar pequeño, pero basado en documentos fiables, respecto a la verdadera historia de la vida del Mensajero del Islam. Tal y como podrán observar, para la creación de esta obra fueron utilizados documentos e investigaciones históricas fiables, esperamos que sea útil y provechosa para todos nuestros amigos y lectores.

Grupo de Investigadores de:
Dar Râhe Haq




Primera Parte

CAPÍTULO 1
EL MUNDO ANTES DEL ISLAM
La humanidad ardía en las llamas
Antes de la aparición del Islam la gente de todo el mundo vivía en una situación penosa en lo referente a creencias e ideología, tanto en la vida privada como social. Si bien desde el punto de vista científico no contaba con una situación similar, sin embargo, podemos decir en forma general que las personas razonaban de manera errónea, poseían creencias extrañas, costumbres equívocas, supersticiones y mitos absurdos, así como problemas sociales y morales.
Antes de la llegada del Islam, los judíos cambiaron la religión del Profeta Moisés (P) a una doctrina seca y compacta, propagando una concepción materialista entre la gente. Por desgracia la religión católica, que también había surgido para refinar el carácter y purificar el alma de la gente de cualquier corrupción (otorgando Dios, Glorificado sea, esta tarea al Profeta Jesús -P-), sufrió a manos de la iglesia la tergiversación en la esencia de su mensaje, convirtiéndola en un comercio para la mayoría de los padres de la iglesia católica, por lo que se vieron imposibilitados de salvar y liderar a la gente desde todas las perspectivas ya que carecían de leyes completas para los sistemas sociales.
A raíz de estas situaciones fue que toda la gente del mundo se encontraba sumida en una mentalidad oscurantista, mitos, supersticiones y una serie de problemas sociales y morales.
Ardía el fuego de la corrupción y destrucción. Los mitos y supersticiones gobernaban sobre los pueblos bajo el nombre de “religión”. La adoración de dos dioses y la trinidad habían sido impuestas para la gente.
Así también un gran grupo adoraba fuego, vacas y estrellas e incluso los órganos genitales tanto del hombre como de la mujer, religión que contaba con muchos seguidores.
Esta perversión y decadencia moral, intelectual y espiritual había provocado situaciones inadecuadas y erróneas en la sociedad humana, adueñándose del mundo los asesinatos y homicidios, la opresión e injusticia y, en realidad, la humanidad estaba a punto de caer para siempre en un profundo abismo.
El oscurecer de Arabia y el despertar del Islam.
Arabia, zona conocida por sus ardientes desiertos, en aquel tiempo no era mas que un conjunto de valles y colinas de arena, carente de agua y vegetación, donde lo único que se podía encontrar eran algunos abrojos llenos de púas.
Llamaban “vivienda” a sus chozas y moradas, las cuales asemejaban a criptas en donde se refugiaba de los fenómenos naturales un cuerpo al cual le llamaban “hombre”, y satisfacía su hambre con dátiles y aguas fétidas.
Las guerras entre las tribus eran la base principal de la disciplina social entre la gente de Arabia, y “La Meca”, no era más que un gran templo plagado de ídolos, siendo sus habitantes traficantes y usureros, capaces de comerciar con la vida del hombre para ganar unos pocos dirhams o dinares.
La vida difícil que llevaban los beduinos y aquellos que se dedicaban a la crianza y comercio del ganado, acompañada por el feudalismo despiadado, hacía sufrir a la gente de la Península Arábiga.
La crisis económica que se derivaba de la explotación de aquellos que gobernaban y las bandas de usureros, habían terminado con el significado de la vida del hombre y oscurecido el horizonte de la prosperidad de la sociedad.
Aquel grupo de usureros acomodados que se dedicaban al comercio en La Meca había logrado reunir, por caminos ilegales, una gran riqueza estafando a los débiles. Y en realidad día a día, por medio de la usura y explotaciones tiránicas, incrementaban más la diferencia de niveles.
Las tribus de Arabia, a raíz de su ignorancia y falta de cultura, en esa época se dedicaban más a adorar fenómenos naturales e ídolos; y “la Ka‘bah” —erigida por el Profeta Abraham(P) y por su hijo Ismael para adorar al Dios Único— se había convertido en una pagoda.
Cada una de las costumbres y sistemas morales-sociales desagradables de la Península Arábiga eran, por sí mismas, suficiente para destruir la grandeza de un pueblo. Las perversidades antihumanas de los árabes antes de la aparición del Islam, habían creado una situación: “cuyo fruto era la corrupción y perversidad, su alimento la carne corrompida, su lema el miedo y temor, y su lógica y razón la espada”.
Los árabes vivían en el error y sostenían la creencia de que aquellos que eran árabes genuinos y corría sangre árabe por sus venas eran superiores –en otras palabras el nacionalismo de nuestra época-, idea que se había convertido en la doctrina de los árabes de ese entonces.
Entre los mismos árabes también se enorgullecían de sus riquezas y la cantidad de hijos que poseían, cuantos mayores eran éstas, mayor era el engreimiento de la tribu.
El despojo, el robo, la barbarie, las injusticias, las transgresiones y las traiciones eran valorados como cualidades; y asesinar a alguien significaba valentía y heroísmo.
Consideraban a las hijas como una desgracia y por temor a la pobreza, mataban a estas inocentes o las enterraban vivas.
En caso de que dieran la noticia a un árabe de que su mujer había dado a luz a una niña, enrojecía de ira, se alejaba de la gente y se ponía a meditar que hacer con esa cría, si soportar la desgracia y cuidar de ella o enterrarla viva y deshacerse de esa deshonra.
El Imâm ‘Alî (P) en su inmortal obra “Nahÿul Balâgah” describe la situación del hombre árabe de la siguiente forma:
“…Recordáis ¡Oh, grupo de árabes! Cuándo venerabais a los ídolos y vivíais en pésimas condiciones en los ardientes desiertos. Morabais en lugares pedregosos llenos de víboras que no temían a los ruidos. Ingeríais aguas turbias y pestilentes, os alimentabais de comidas desagradables, derramabais vuestras sangres, os alejabais de la familia y los ídolos se imponían entre vosotros. Y nunca hacíais nada por evadir el pecado…”
Así fue, los árabes vivían en una situación llena de corrupción y destrucción, y a raíz de las malas enseñanzas y el retroceso cultural se habían convertido en salvajes, ladrones y viciosos. Al igual que la mayoría de la gente del mundo habían fundado su religión en mitos e historias ridículas, así como en creencias carentes de fundamentos.
Es evidente que para modificar los fundamentos de una sociedad como tal, exigía una profunda revolución ideológica que trasformase los hábitos y costumbres de ésta.
No obstante, el líder de este movimiento y revolución debía ser un hombre celestial y enviado por Dios Todopoderoso para que se mantuviese alejado de cualquier agresión o conveniencias, y bajo el nombre de “purificar” no exterminase a sus enemigos personales por sus intereses propios, sino que se esforzase en la reforma de éstos, y únicamente trabajase en el sendero de Dios para la comodidad de la gente y avance de la sociedad.
Sin duda alguien que carece o posee en poca medida valores morales y espirituales y que no es dueño de un profundo conocimiento del alma humana, es imposible que reforme a la sociedad y salve a un pueblo.
Únicamente los enviados o líderes celestiales son capaces, mediante revelaciones e inspiraciones divinas de hacer cambios profundos en el ser humano y en la sociedad, y construir los cimientos de la dignidad del individuo.
Ahora debemos analizar que características poseía el hombre que realizó esa profunda revolución y que reformas creó en el mundo.

* * *

CAPÍTULO 2
EL NACIMIENTO Y LA INFANCIA DE MUHAMMAD (BP)
El nacimiento de la luz
La Ciudad de La Meca se había sumergido en la oscuridad y la envolvía un gran silencio. No se veían señales de vida ni actividad, únicamente la luna, como era costumbre, ascendía despacio por detrás de las negras montañas que rodeaban la ciudad, y extendía sus suaves y delicados rayos sobre los sencillos edificios y sobre el camino pedregoso que conducía a ésta.
Poco a poco llegó la media noche, una brisa suave y agradable cubrió el ardiente territorio del Hiÿâz y por un corto tiempo lo invitó a descansar, tan sólo se dejaba ver el brillo de las estrellas que iluminaban y brindaban placer a los ciudadanos.
Las aves madrugadoras así como las que pasan en vela la noche con voces placenteras alegraban las almas en ese ambiente paradisíaco, tal y como si se secretearan con su enamorado.
La orilla del horizonte de La Meca se encontraba en el umbral de la aurora, sin embargo, aun reinaba un silencio ambiguo sobre la ciudad.
Todos se encontraban dormidos, sólo Âminah Bint Wahb estaba despierta y sentía los dolores, dolores de la espera que poco a poco se volvían más y más intensos.
Repentinamente vio entrar en su habitación a unas damas agradablemente perfumadas, desconocidas y luminosas. Se encontraba atónita. ¿Cómo era posible que aquellas damas entraran en su aposento sin ella darse cuenta?
Rompió el alba. No pasado mucho tiempo Âminah dio a luz a su querido niño, y por fin en la madrugada del diecisiete del mes de Rabi’al-Auwal del año 53 antes de la Hégira (4 de mayo de 570 d.C.), se iluminaron sus ojos al ver a su esperado hijo.
Todos en la casa se felicitaron al enterarse del nacimiento del pequeño. El nacimiento de Muhammad había encendido el dormitorio de Âminah, obscurecido por el reciente fallecimiento de su esposo ‘Abdul.lah Ibn ‘Abdul Muttalib (545-570 d.C.), que al regreso de un viaje a Ash-Shâm (Siria) murió en Medina, en donde fue enterrado, dejando a Âminah sola y desconsolada.
Muhammad (BP), el niño milagroso
Muhammad, llegó al mundo acompañado de extraordinarios acontecimientos tanto en el cielo como en la tierra, especialmente en el Medio Oriente que en ese entonces era el centro de la civilización. Fueron estos acontecimientos los que hicieron que el mundo se enterara rápidamente de la nueva noticia y puesto que este niño terminaría con las viejas costumbres y supersticiones y traería nuevas bases y fundamentos para la evolución y progreso de la humanidad, desde el primer día de su nacimiento hizo sonar la campana del “despertar”.
El palacio de Anûshîrvân (el sasánida Cosroes I el Grande que reinó entre 531-579 d.C.), que suponía su poder y monarquía sería eterno e impresionaba a quien lo miraba, la noche del nacimiento de Muhammad (BP) tembló y catorce almenas de sus murallas se derrumbaron. Así también se apagó en un instante el templo del Fuego de los persas , que había ardido permanentemente durante mil años.
Las cenizas de su ídolo adorado fueron el vivo testimonio de la verdad que emergía señalando un nuevo camino. Las señales prodigiosas se multiplicaban. Los lagos de “Sâveh” (al SE de Eshtehard y SO de Danesfahân, Irán) se secaron repentinamente haciendo que las personas de entendimiento se asombraran ante tantas prodigiosas coincidencias y reflexionaran sobre su significado.
Halîmah, la nodriza del pequeño Muhammad (BP)
Entre los árabes, durante muchos años fue costumbre que al nacer un pequeño, lo entregaran a un ama de leche que fuera de alguna de las tribus que habitaban en los alrededores de la ciudad, para que creciera en el ambiente puro y natural del desierto, aprendiera a hablar árabe con acento original y el estilo puro que se conservaba entre los beduinos.
Por ello, y dado que Âminah no tenía leche suficiente para amamantar a su pequeño, Abdul Muttalib Ibn Hashim, abuelo y tutor de Muhammad (BP), pensó que lo mejor sería contratar a una mujer segura, digna y honorable para que se encargara de su querido nieto, el único recuerdo de su hijo. ‘Abdul Muttalib después de buscar e investigar escogió a Halîmah Bint Abi Dhu’ayb, mujer casta y virtuosa de los “Banî Sa‘d (clan conocido por su valentía y clara lengua) de la tribu de los Banî Haûâzan. Halîmah llevó a Muhammad (BP) a su tribu y cuidaba de él como si fuese su hijo.
Hacía tiempo que el clan de los Banî Sa‘d carecía de víveres. El desierto seco y la falta de lluvias habían acentuado su pobreza y carestía; pero desde aquel día que Muhammad (BP) llegó a casa de Halîmah, trajo consigo para ellos bienestar y abundancia. La vida, llena de carencias que sufrían, se convirtió en una existencia llena de felicidad y prosperidad, y los rostros pálidos de ella y sus hijos se volvieron lozanos y brillantes. Su pecho que estaba secó se lleno de leche, y los pastizales de los borregos y camellos de esa región reverdecieron, manifestando claramente el contraste con su situación anterior y la actual de las tribus vecinas.
Muhammad (BP) crecía más rápido que los demás niños, era el más ágil corriendo y hablaba sin defectos de pronunciación. Por donde iba lo acompañaban la abundancia y la bendición y los que estaban cerca de él fácilmente se daban cuenta de ello, inclusive lo confesaban; de tal forma que Hâriz, el esposo de Halîmah le dijo a ésta:
“¿Te has dado cuenta? Muhammad (BP) es un niño con una bienaventuranza especial. Y nosotros hemos tenido la buena suerte de tomarlo como ahijado”.
Muhammad (BP) en un diluvio de acontecimientos
Apenas habían transcurrido seis primaveras de la vida de Muhammad (BP) cuando su madre Âminah lo llevó de viaje para visitar a sus familiares y la tumba de su esposo ‘Abdul.lah en el año 46 antes de la Hégira (577 d.C.).
Después de permanecer unos días en Medina en casa de su familia, y de visitar largamente la tumba de su amado esposo, en el camino de regreso, antes de llegar a La Meca su amada madre enfermó y falleció en un lugar llamado Abvâ’ —región que se encuentre entre La Meca y la Ciudad de Medina— donde fue enterrada con ayuda de una de sus sirvientas. Tras lo sucedido, llevaron al pequeño Muhammad (BP) con su abuelo, de vuelta a La Meca.
Fue así como Muhammad (BP), a esa edad en que un niño está más sediento de amor y afecto, perdió a sus padres.
El rostro de Muhammad (BP).
Así como el nacimiento del Mensajero del Islam y los acontecimientos que sucedieron después de éste fueron extraordinarios, su infancia, su forma sorprendente adulta de expresarse y su formal comportamiento, lo hacían un ser excepcional entre los demás niños de su edad. ‘Abdul Muttalib, que conocía todo ello, mostraba a su nieto un sorprendente respeto.
Abû Tâlib, tío de Muhammad (BP) decía: “Nunca he oído de Muhammad (BP) decir una mentira, ni visto acto indebido o tontería en él, nunca se ríe sin razón ni dice palabras sin sentido y la mayoría del tiempo lo pasa tranquilamente, alejado del bullicio y pasatiempos de los otros niños”.
Cuando Muhammad (BP) cumplió los siete años, los judíos dijeron: “Hemos leído en nuestros Libros que el Profeta del Islam no ingiere de las comidas prohibidas y se abstiene de aquellas que duda, no está de más que le hagamos una prueba a este sorprendente niño, para saber a qué atenernos con él”.
Los judíos robaron un pollo y lo regalaron a Abû Tâlib. Todos en la casa comieron de éste ya que ignoraban que había sido robado. No obstante Muhammad (BP) ni siquiera lo tocó. Cuando le preguntaron la causa dijo:
“Dios, me cuida de aquello que es prohibido, y este pollo es alimento prohibido”.
En otra ocasión los judíos compraron un pollo al vecino, prometiendo que más tarde se lo pagarían, pero con la intención de no hacerlo, y lo llevaron de regalo a casa de ‘Abdul Muttalib. Esta vez, al igual que la anterior, Muhammad (BP) tampoco comió y dijo que tenía duda de que fuese lícita. Cuando los judíos se enteraron, quedaron atónitos y dijeron que ese niño poseía dignidad, conocimiento y posición muy alta y privilegiada.
‘Abdul Muttalib, el jefe de Quraîsh, no trataba a Muhammad (BP) como a los demás niños, sino que tenía para él un trato y consideración muy especiales.
Cuando preparaban un lugar especial para ‘Abdul Muttalib —ya que era el guardián de la casa de Dios— cerca de la Ka‘bah, y sus hijos lo rodeaban, su gran personalidad impedía que alguien se acercase, sin embargo Muhammad (BP) no se dejaba dominar por esa suntuosidad, y directamente se dirigía al lugar especial donde se encontraba ‘Abdul Muttalib y se sentaba junto a él, acto que ninguno de sus hijos o de sus otros nietos se atrevía a hacer. Así, cuando los hijos de ‘Abdul Muttalib trataban de impedírselo, éste les decía: “¡Dejen pasar a mi hijo! ¡Juro por Dios, que él es dueño de una posición muy elevada!”
Entonces Muhammad (BP) se sentaba al lado del “Señor del Quraîsh” y se ponía a conversar con él.

* * *

CAPÍTULO 3
REMINISCENCIAS DE LA INFANCIA Y ADOLESCENCIA DE MUHAMMAD (BP)
Protección y apoyo de ‘Abdul Muttalib
Muhammad (BP) pasó su infancia huérfano y bajo la protección de su abuelo ‘Abdul Muttalib y después de que éste falleció en el año 44 antes de la Hégira (579 d.C.), estuvo bajo la tutoría de su bondadoso tío Abû Tâlib, quien además se convirtió en el guardián de la Ka‘bah.
Parece que esta terrible prueba de perder a sus padres en la infancia, así como las lecciones de humildad, tolerancia y paciencia frente a cualquier acontecimiento eran necesarias para solidificar las bases de la gran personalidad de Muhammad (BP) y para soportar la carga de la Misión Profética que años después estaría bajo su responsabilidad.
Muhammad (BP), poco a poco iba creciendo y se acercaba al período de la adolescencia, que es el período de jovialidad de los instintos y el vigor interno. No obstante haber quedado privado de la bondad de su madre y la gracia y cariño de su padre, Abû Tâlib como obligación moral y por las enfáticas recomendaciones de su padre ‘Abdul Muttalib, lo cuidaba y protegía. Muhammad (BP), en realidad tenía para él un triple significado: el de ser un niño, el recuerdo de su hermano ‘Abdul.lah y de su padre ‘Abdul Muttalib, así también el ser parte de su sangre, por lo que Muhammad (BP) se integró a la familia de Abû Tâlib como un hijo más. Abû Tâlib para Muhammad (BP) era un padre cariñoso, un tío fiel y un maestro benévolo y compasivo. Entre tío y sobrino, existía tanta simpatía que podemos decir que las raíces de sus vidas y existencias estaban unidas fuertemente las unas con las otras. Este cariño tan grande fue la causa por la cual Abû Tâlib nunca se alejó de su sobrino Muhammad (BP) y lo llevó consigo a los bazares árabes, tales como “’Ukâdz”, “Muynah” y “Dhil-Muyâz”. Incluso cuando quiso ir a comerciar a Ash-Shâm, con una caravana de La Meca, no soportó la idea de alejarse de él durante un tiempo y como resultado lo llevó consigo.
Vemos pues, como Muhammad (BP), con doce años de edad montado sobre su camello, iniciaba un largo viaje en dirección a Yazrib (Medina) y Ash-Shâm.
Entrevista de Buhaîrâ con Muhammad (BP)
Era el año 40 antes de la Hégira (583 d.C.). El monje Buhaîrâ se encontraba en su ermita, cercana a la ciudad de “Bosrâ” (en las proximidades de Damasco, capital del reino de los árabes gassaníes probizantinos), cuando de repente vio que se acercaba una caravana y cosa extraordinaria que una nube se iba desplazando en el cielo a su paso, proporcionándoles sombra, siempre al mismo ritmo de la caravana. Más sorprendente aún, cuando la caravana interrumpió su camino para descansar y aprovisionares de agua, la nube se detuvo también. Buhaîrâ salió de su ermita y solicitó a su ayudante: “¡Id a ese grupo y decidles que todos ellos son mis invitados!”

Todos acudieron a la comida a excepción de el joven Muhammad (BP) que se quedó, por encargo de su tío Abû Tâlib al cuidado del equipaje. Buhaîrâ examinó el rostro de todos y cada uno de los miembros de la caravana, sin poder descubrir en ninguno de ellos las señales que esperaba reconocer en aquél, a la espera del cuál los monjes se sucedían uno tras otro en la pequeña ermita de Bosrâ. Entonces preguntó: “¿Es que todos los miembros de la caravana se encuentran aquí?”
Contestaron: “Sí, excepto el joven que entre nosotros tiene menos edad”.
Buhaîrâ dijo: “Decidle que venga”. Fueron en busca de Muhammad (BP); cuando llegó, el monje quedó atónito mirándolo ya que la nube lo acompañaba. Después de terminar de comer le dijo: “¿Puedo hacerte una pregunta? ¡Jura por Lât y ‘Uzza que contestarás a ésta!”
A lo cual el joven Muhammad (BP) respondió: “Lo más odiado por mí, son esos dos nombres por los cuales me pides que jure”.
Ante esta contundente y clara respuesta Buhaîrâ dijo: “Jura pues por Dios que me responderás”.
“¡Haz tu pregunta!” Le respondió Muhammad.
Buhaîrâ después de una corta entrevista con el niño Muhammad (BP) y habiendo confirmado en su persona las señales de la profecía que sus Libros Sagrados relataban, le besó las manos y luego se tiró al suelo y le besó los pies y dijo: “Un gran futuro te espera, si estoy vivo para ese entonces, pelearé a tu lado en contra de tus enemigos, tú eres el más importante de los hombres entre los seres humanos”.
Entonces, volteando su rostro hacia los de la caravana preguntó en voz alta: “¿Quién es el padre de este joven?” Todos señalando a Abû Tâlib dijeron: “¡Es hijo de él!”
“¡No! ¡El padre de este joven no puede estar vivo!” exclamó Buhaîrâ, a lo cual Abû Tâlib afirmó: “Estás en lo cierto, él es mi sobrino”.
“Este joven tiene un futuro muy brillante e importante -continuó diciendo Buhaîrâ-, si los judíos ven lo mismo que yo estoy viendo en él sin duda lo matarán, ¡ten mucho cuidado que no lo dañen!”
“¿Por qué causa será odiado por los judíos?”, preguntó extrañado Abû Tâlib.
“En el futuro será un Profeta y el Ángel de la Revelación se presentará frente a él”, afirmó Buhaîrâ.
Ante esto Abû Tâlib repuso: “¡Dios no lo abandonará, Él lo cuidará de los enemigos y de los judíos!”
Pastoreo y meditación de Muhammad (BP)
Aunque Abû Tâlib era uno de los hombres importantes del Quraîsh, no contaba con ingresos suficientes para sostener a su familia. Muhammad, que había llegado a la edad de la adolescencia, por naturaleza tenía deseos de trabajar para sostenerse a sí mismo y, de esa forma, quitar un peso de los hombros de su querido tío, pero ¿qué trabajo sería adecuado a su mentalidad?
Ya que Muhammad (BP), en el futuro, sería el Enviado Divino, y magno líder que debería enfrentarse con gente sin educación ni moral, pelear en contra de las supersticiones e ideas erróneas de la era pagana y establecer los pilares de la justicia y las verdaderas leyes de la vida del ser humano, vio conveniente aceptar el trabajo de pastoreo. Él llevaba a los borregos y otros animales domésticos de sus familiares y demás gente de La Meca a pastar en los campos de las afueras de la ciudad y cuidaba de ellos, el sueldo que recibía lo entregaba a su tío Abû Tâlib como una ayuda. Realizando esta labor también de un ambiente limpio, lejos de todos los ruidos, disputas y polémicas de la gente de la ciudad. En las tareas del pastoreo adquirió una sabiduría muy útil, que se manifestaría más adelante en la época de la Misión Profética y durante su gobierno. De cualquier forma, en esta época de su vida hizo acopio de todas las virtudes: generosidad, buen temperamento, magnanimidad, paciencia e indulgencia al prójimo, veracidad y honestidad, y se alejó de los defectos éticos y morales. Era eminente entre la gente y alguien en quien se podía confiar y por ello le llamaban “Muhammad Al-Amîn” o sea, “Muhammad el Confiable”.
Castidad y pureza de Muhammad (BP)
Cuando los instintos y fuerzas ocultas del hombre tratan de manifestarse, como resultado de la pubertad, cuando el niño pasa de la época de la infancia a la época de las pasiones y excitaciones y cree estar en un mundo diferente; es en este delicado momento cuando las perturbaciones, desviaciones, incontinencias y desenfreno atacan a los adolescentes. Si no se les presta una atención especial, o ellos mismos no tratan de protegerse y no someterse a los instintos en forma descontrolada, caerán en un abismo espantoso de perdición, que difícilmente les permitirá volver a ver, un día, el color de la felicidad y la dicha.

Todos acudieron a la comida a excepción de el joven Muhammad (BP) que se quedó, por encargo de su tío Abû Tâlib al cuidado del equipaje. Buhaîrâ examinó el rostro de todos y cada uno de los miembros de la caravana, sin poder descubrir en ninguno de ellos las señales que esperaba reconocer en aquél, a la espera del cuál los monjes se sucedían uno tras otro en la pequeña ermita de Bosrâ. Entonces preguntó: “¿Es que todos los miembros de la caravana se encuentran aquí?”
Contestaron: “Sí, excepto el joven que entre nosotros tiene menos edad”.
Buhaîrâ dijo: “Decidle que venga”. Fueron en busca de Muhammad (BP); cuando llegó, el monje quedó atónito mirándolo ya que la nube lo acompañaba. Después de terminar de comer le dijo: “¿Puedo hacerte una pregunta? ¡Jura por Lât y ‘Uzza que contestarás a ésta!”
A lo cual el joven Muhammad (BP) respondió: “Lo más odiado por mí, son esos dos nombres por los cuales me pides que jure”.
Ante esta contundente y clara respuesta Buhaîrâ dijo: “Jura pues por Dios que me responderás”.
“¡Haz tu pregunta!” Le respondió Muhammad.
Buhaîrâ después de una corta entrevista con el niño Muhammad (BP) y habiendo confirmado en su persona las señales de la profecía que sus Libros Sagrados relataban, le besó las manos y luego se tiró al suelo y le besó los pies y dijo: “Un gran futuro te espera, si estoy vivo para ese entonces, pelearé a tu lado en contra de tus enemigos, tú eres el más importante de los hombres entre los seres humanos”.
Entonces, volteando su rostro hacia los de la caravana preguntó en voz alta: “¿Quién es el padre de este joven?” Todos señalando a Abû Tâlib dijeron: “¡Es hijo de él!”
“¡No! ¡El padre de este joven no puede estar vivo!” exclamó Buhaîrâ, a lo cual Abû Tâlib afirmó: “Estás en lo cierto, él es mi sobrino”.
“Este joven tiene un futuro muy brillante e importante -continuó diciendo Buhaîrâ-, si los judíos ven lo mismo que yo estoy viendo en él sin duda lo matarán, ¡ten mucho cuidado que no lo dañen!”
“¿Por qué causa será odiado por los judíos?”, preguntó extrañado Abû Tâlib.
“En el futuro será un Profeta y el Ángel de la Revelación se presentará frente a él”, afirmó Buhaîrâ.
Ante esto Abû Tâlib repuso: “¡Dios no lo abandonará, Él lo cuidará de los enemigos y de los judíos!”
Pastoreo y meditación de Muhammad (BP)
Aunque Abû Tâlib era uno de los hombres importantes del Quraîsh, no contaba con ingresos suficientes para sostener a su familia. Muhammad, que había llegado a la edad de la adolescencia, por naturaleza tenía deseos de trabajar para sostenerse a sí mismo y, de esa forma, quitar un peso de los hombros de su querido tío, pero ¿qué trabajo sería adecuado a su mentalidad?
Ya que Muhammad (BP), en el futuro, sería el Enviado Divino, y magno líder que debería enfrentarse con gente sin educación ni moral, pelear en contra de las supersticiones e ideas erróneas de la era pagana y establecer los pilares de la justicia y las verdaderas leyes de la vida del ser humano, vio conveniente aceptar el trabajo de pastoreo. Él llevaba a los borregos y otros animales domésticos de sus familiares y demás gente de La Meca a pastar en los campos de las afueras de la ciudad y cuidaba de ellos, el sueldo que recibía lo entregaba a su tío Abû Tâlib como una ayuda. Realizando esta labor también de un ambiente limpio, lejos de todos los ruidos, disputas y polémicas de la gente de la ciudad. En las tareas del pastoreo adquirió una sabiduría muy útil, que se manifestaría más adelante en la época de la Misión Profética y durante su gobierno. De cualquier forma, en esta época de su vida hizo acopio de todas las virtudes: generosidad, buen temperamento, magnanimidad, paciencia e indulgencia al prójimo, veracidad y honestidad, y se alejó de los defectos éticos y morales. Era eminente entre la gente y alguien en quien se podía confiar y por ello le llamaban “Muhammad Al-Amîn” o sea, “Muhammad el Confiable”.
Castidad y pureza de Muhammad (BP)
Cuando los instintos y fuerzas ocultas del hombre tratan de manifestarse, como resultado de la pubertad, cuando el niño pasa de la época de la infancia a la época de las pasiones y excitaciones y cree estar en un mundo diferente; es en este delicado momento cuando las perturbaciones, desviaciones, incontinencias y desenfreno atacan a los adolescentes. Si no se les presta una atención especial, o ellos mismos no tratan de protegerse y no someterse a los instintos en forma descontrolada, caerán en un abismo espantoso de perdición, que difícilmente les permitirá volver a ver, un día, el color de la felicidad y la dicha.
Muhammad (BP) vivía en una sociedad corrompida, en donde su ambiente estaba contaminado por los diferentes defectos éticos y morales, así como por los pecados. No sólo los jóvenes, sino que incluso los viejos de Al-Hiÿâz practicaban la inmoralidad sexual, llegando a tal extremo que en las calles y callejuelas colocaban banderas como señal de los centros de corrupción y como una invitación para aquellos que andaban en busca de la obscenidad; y en un ambiente tal Muhammad (BP), pasó de la infancia a la adolescencia y, a pesar de que a la edad de veinticinco años aún no había contraído matrimonio, las malas costumbres reinantes no influyeron en él, y nunca se le vio un acto incorrecto; sino que tanto sus amigos como sus enemigos lo presentaron como un ejemplo de virtudes y moralidad.
Un poeta que se encontraba al tanto del matrimonio de éste con la gran dama del Quraîsh “Jadîÿah”, cuando describe y elogia a Muhammad lo hace con esa cualidad, tan sobresaliente en él, que fue la modestia. El mencionado compositor dice a Jadîÿah:
“¡Oh, Jadîÿah! tú llegaste a un nivel muy alto entre las gentes
Y sobresaliste de entre todos,
Contrajiste matrimonio con Muhammad
Y, como él, las mujeres de todo el universo no han dado a luz otro.
La buena moral, grandeza y modestia de este benévolo se encuentra y encontrarán para siempre juntas”.
Otro de los poetas dijo:
“Si comparamos a Ahmad con toda la creación, él es superior, y sus virtudes son claras y evidentes para los del Quraîsh”.
* * *

CAPÍTULO 4
EL PRIMER MATRIMONIO DE MUHAMMAD (PB)
Los jóvenes y el matrimonio
La época de la adolescencia es una época en que se dejan ver los instintos y aparecen las fuerzas sexuales de una persona. Cuando un joven, ya sea chico o una chica llega a esta edad, sienten una atracción hacia el sexo opuesto y, hasta que juntos no formen una familia, no encontrarán tranquilidad espiritual ni mental. Es por ello que las leyes del Islam, dan instrucciones enfáticas para que se aprovechen en la forma correcta los instintos sexuales, deteniendo así la corrupción que se deriva de un mal uso de los mismos; así también aconseja a los jóvenes que contraigan matrimonio lo más pronto posible y no tomar como pretexto que posiblemente no puedan sostenerse económicamente.
Pero algunas veces, las condiciones de la vida son tan limitadas que creemos imposible poder cubrir las necesidades primarias del matrimonio y de la vida, y sin duda en estos casos, habrá que esperarse con castidad y pureza hasta que la situación se vuelva favorable.
Muhammad (BP), hasta la edad de veinticinco años se encontraba en tal situación. Y desde el punto de vista económico, no le era posible contraer matrimonio. Por ello pensó que lo más conveniente era esperar a que mejoraran sus posibilidades y su situación financiera.
La propuesta de Jadîÿah
Jadîÿah que era una mujer acaudalada y honorable, tenía empleados para que le administraran sus negocios. El nombre de Muhammad (BP) se hizo famoso por su honestidad, sinceridad, virtudes y superioridad y cuando Jadîÿah se enteró, pensó que sería bueno contratarlo. Cuando se entrevistó con él le propuso: “Pongo a vuestra disposición dinero y un esclavo, de nombre Maîsarah, y os pagaré más de lo que les pago a los demás”.
Muhammad (BP), que estaba consciente de la crisis económica por la que estaba pasando Abû Tâlib y sabía que su amado tío, a raíz de la fatiga, vejez, numerosa familia y pocos ingresos, no podía superar esa situación y alcanzar una posición desahogada, aceptó la propuesta de Jadîÿd.H.

¿Quién fue Jadîÿah?
Jadîÿah hija de Juwaîlid, nacida en el año (554 d.C.), era una mujer noble. Dos veces había contraído matrimonio; Abû Hâleh y Atiq Majzûmî, fueron sus difuntos maridos. Jadîÿah a pesar de que contaba con cuarenta años de edad, ya que era una mujer acaudalada y amada por toda la gente, tenía muchos pretendientes, tanto de los nobles del Quraîsh como otros importantes hombres. Ella no aceptaba casarse con ninguno y los rechazaba ya que sabía que no eran hombres con los cuales se pudiera convivir, o que solamente buscaban sus riquezas.
Muhammad inicia su viaje a Ash-Shâm
Cuando la caravana comercial del Quraîsh estuvo lista para iniciar su viaje rumbo a Ash-Shâm, y Muhammad (BP) había dispuesto lo necesario para este viaje e iba a reunirse con la expedición, Jadîÿah ordenó a su esclavo Maîsarah: “¡Acompaña a Muhammad (BP) en este viaje a Ash-Shâm y sírvele!
Aunque no podemos aludir en este fascículo a todos los detalles de este viaje histórico, nos limitamos a mencionar que este viaje trajo bendiciones y beneficios múltiples. Por ejemplo:
1. produjo grandes ganancias en el comercio,
2. los hombres de la caravana conocieron la maravillosa personalidad de Muhammad (BP),
3. Muhammad (BP) se entrevistó con un monje cristiano quien le predijo su misión y designación para la profecía y,
4. creó las condiciones para un feliz enlace.
Este viaje después de un tiempo llegó a su fin y la caravana regresó a la ciudad de Medina. Maîsarah relató minuciosamente a la gran Señora del Quraîsh los pormenores del viaje, sus muchas ganancias y beneficios, así también, la superioridad y generosidad que observaron en Muhammad (BP) durante este tiempo.
Jadîÿah después de escuchar el informe, así como las narraciones de un erudito judío acerca de la personalidad celestial de Muhammad (BP) y que éste contraería matrimonio con la mujer más honorable del Quraîsh, no sólo acrecentó su amor e interés hacia Muhammad (BP), sino que desde ese momento lo consideró su futuro esposo.
Así también influyó lo que su tío “Waraqat Ibn Naufal”, que era uno de los sabios más conocidos de su tiempo e instruido en los Libros Sagrados (y genuino monoteísta), le había dicho de las predicciones de los enviados anteriores, de la aparición del Profeta Muhammad (BP) y de su esposa, aumentó los anhelos de ésta.
Sin embargo, ¿cómo ponerlo al tanto de su decisión? No era fácil para ella hacerlo, puesto que era la personalidad más distinguida de entre las mujeres del Quraîsh.
Propuesta matrimonial
Jadîÿah pidió a su amiga y confidente Nafîsah que hablara con Muhammad (BP) al respecto. Nafîsah fue a ver a Muhammad y le preguntó: “¿Por qué no contraes matrimonio?”
Él respondió: “Mis ingresos y condiciones de la vida me lo impiden”.
Nafîsah continuó diciendo: “Si se solucionase ese problema y se encontrase una señora bella, rica, honorable y de familia conocida, entonces ¿aceptarías?”
“¿Quién es esa señora?” Preguntó Muhammad.
“Jadîÿah”, contestó Nafîsah.
Muhammad (BP) atónito preguntó:
“¿Cómo es posible? ¡Ella, que ha rechazado a tantos pretendientes de alto linaje como a los adinerados del Quraîsh! Es que, ¿aceptaría casarse conmigo?”
“Sí, es un enlace que debe llevarse a cabo y yo lo efectuaré”, Nafîsah aseguró.
Cuando Muhammad se percató de que Jadîÿah estaba de acuerdo con esa unión, puso a sus tíos al tanto de la situación. Esta noticia causó una gran alegría entre ellos. Hicieron formal la petición y finalmente llevaron a cabo la ceremonia del matrimonio en el año 28 antes de la Hégira (595 d.C.).
La mejor época matrimonial de Muhammad (BP) fueron los veinticinco años de su existencia que pasó junto a Jadîÿah, y ella, no sólo fue una buena esposa para él, sino que fue la mejor compañera y apoyo que tuvo en toda su vida.
Jadîÿah fue la primera mujer que tuvo fe en la profecía de Muhammad (BP) y puso sus bienes y riquezas a su disposición, para la propagación del Islam. Como fruto de este enlace, Muhammad (BP) y Jadîÿah tuvieron seis hijos, dos varones de nombre Qâsim y Tâhir, que murieron en La Meca cuando eran aún muy pequeños, y cuatro niñas: Ruqaîah, Zaînab, Umm Kulzûm y Fâtimah, siendo esta última la más sobresaliente entre todos ellos.
Jadîÿah, a causa de sus sacrificios y de la devoción que mostraba hacia Muhammad (BP), y hacia el Islam, no sólo fue la más querida por el Profeta mientras estuvo viva sino que después de su muerte, cuando él la recordaba, entristecía y a veces lloraba por su separación. Fue como un sol. Jadîÿah Al-Kubra (‘la Grande’) falleció el décimo año de la revelación, a la edad de los sesenta y cinco años y la casa de Muhammad (BP) quedó para siempre oscura de la luminosidad de la gran dama Jadîÿah.

* * *

Segunda Parte

CAPÍTULO 5
FILOSOFÍA DE LOS MATRIMONIOS DE MUHAMMAD (BP)
Ejemplos de las calumnias hechas por los cristianos
Durante los siglos XVII y XVIII d.C., algunos escritores europeos iniciaron una nueva campaña en contra del Islam, editaron libros llenos de calumnias, trataron de desviar el interés del hombre respecto al Islam y de dar una visión negativa de su gran líder, Muhammad (BP) el enviado de Dios.
Estas fábulas se originaron a raíz de las compilaciones hechas por algunos fanáticos cristianos y prejuiciosos de la edad media, especialmente de los siglos XII, XIII, XIV y XV d.C. Un hombre llamado J.A. Maure, escribió un libro bajo el título de “La desaprobación de la Religión de Muhammad (BP)”, que años después fue utilizado por escritores de obras anti-islámicas que no estaban familiarizados con la lengua árabe, ni tampoco habían tenido acceso al conocimiento de las bases del Islam y simplemente se conformaron con transcribir y copiar el libro. En efecto, hicieron que su “Libro Sagrado” en forma muy clara acusase a los Profetas de “adulterio” , y acerca de nuestro gran guía, el Mensajero del Islam dijese: “Muhammad (BP) estaba sujeto a pasiones y sensualidad y, a pesar de que exhortaba a sus seguidores para que no tomasen más de cuatro esposas permanentes, sin embargo, ¡él las poseía!”
Su intención era presentarlo ante los cristianos, que no tenían ninguna información al respecto, como un hombre caprichoso, para de esta forma manchar su personalidad y evitar la expansión y desarrollo del Islam.
Pero esta mentira, al igual que sus demás invenciones fue infructuosa e inefectiva ya que poco tiempo después los sabios cristianos defendieron con ecuanimidad al Mensajero del Islam y esta gente se vio obligada a pedir disculpas por las injurias que habían levantado en contra del Profeta Muhammad (BP).
Para nosotros que creemos en la grandeza de los profetas, es evidente, que estas fábulas son calumnias, siendo nuestro deber elucidarlas para aquellos que piensan diferente a nosotros.
La historia es la que juzga
Los historiadores imparciales en general, tanto musulmanes como cristianos, han escrito:
“Los matrimonios del Mensajero del Islam no fueron por sensualidad, ya que si esa hubiese sido la causa, éste a la edad de los veinticinco años, que es la época del fervor, la pasión y la excitación del adolescente, y que lo único que llena su mente es el deseo de tener una esposa joven, no se habría casado con Jadîÿah, mujer de cuarenta años que había perdido su juventud en casa de sus dos esposos anteriores”.
Muhammad (BP) durante aproximadamente veinticinco años vivió una vida llena de arrobamiento y sinceridad con Jadîÿah, y a pesar de que bellas mujeres árabes le proponían matrimonio, nunca las aceptó.
Sin duda, si el Profeta hubiese sido un hombre lascivo, no hubiese podido controlarse durante tanto tiempo y hubiese buscado otra y más joven esposa.
Interpelación a los objetantes
Si alguien pregunta a estos señores: “¿Por qué fue que el Gran Mensajero al inicio de su juventud, contrajo matrimonio con una viuda de mayor edad y no con otra mujer; pero en los diez últimos años de su vida, cuando era un hombre de avanzada edad y mantener el equilibrio político interno y externo del Islam no le dejaba mucho tiempo para su vida familiar, contrajo numerosos matrimonios?
“¿Es que cuidar a un gran número de mujeres con niños huérfanos y desvalidos no causa dificultad y preocupación?
“¿Es que reunir a un grupo de mujeres que tiene caracteres y gustos diferentes es tan fácil como comer y beber?
“¿Creéis que es fácil que un hombre maduro de cincuenta años, conviva con una mujer joven que todavía no entiende cuáles son los límites de la posición de una persona?”
Ellos no encontrarán respuesta a estas preguntas y tienen que aceptar que Muhammad (BP) no era un adorador de la sensualidad y que sus acusaciones están motivadas únicamente por el deseo de desacreditar su personalidad.
“John Dion Port” argumenta: “¿Cómo es posible que un hombre que está interesado en los deleites carnales, y que vive en un país en el que es común que los hombres tengan varias esposas, durante veinticinco años se satisfaga sólo con una mujer?”
Las esposas del Mensajero del Islam
Muhammad (BP), después de la muerte de Jadîÿah, tomó a varias mujeres por esposas como por ejemplo: Sûdah bint Zam’a, ‘Âîshah bint Abû Bakr, Gazîah, Hafsah bint ‘Umar, Umm Habîbah, Umm Salamah, Zaînab bint Ÿahsh, Zaînab bint Jazîmah, Maîmûnah, Ÿawaîrîah, Safîyah bint Huÿaÿÿ.
Ahora bien, es necesario que estudiemos las razones por las cuales el Mensajero del Islam contrajo varios matrimonios. Los matrimonios de Muhammad podemos dividirlos en las siguientes causas:
1. Para cuidar a los huérfanos y desvalidos, así como cuidar el crédito y reputación de personas que anteriormente vivían con desahogo, pero que la muerte de aquellos que las mantenían y velaban, ponía en peligro su fe y honor, ya que sus familiares o jefes de su tribu al ver que se encontraban solas se las llevaban a vivir consigo y las obligaban a la impiedad y apostasía como ocurrió con Sûdah que después de emigrar a Etiopía perdió a su esposo y quedó sin protector. Muhammad (BP) que en ese entonces había perdido a Jadîÿah y se encontraba solo, contrajo matrimonio con ella.
Zaînab bint Jazîmah; cuando Zaînab perdió a su esposo se vio, por una parte, sin protector y por otra se encontró en una situación económica muy estrecha. Ella, que era una mujer muy misericordiosa y afable, era conocida como “Ummul-Masâquîn” o sea, madre de los necesitados. Muhammad (BP) se casó con Zaînab para cuidar de la reputación de ésta. Zaînab falleció antes que el Profeta.
Umm Salamah, fue otra de las esposas del Enviado de Dios, ella era una mujer de edad ya avanzada y con huérfanos que tenía gran fe en Dios.
2. En otros casos, los matrimonios del Profetas se debieron a la situación en la que se encontraba la ley y para terminar con las costumbres erróneas de la era de la ignorancia, como sucedió con Zaînab bint Ÿahsh, hija de la tía paterna del Profeta Muhammad (BP), que se había casado con el hijo adoptivo de éste, Zaîd Ibn Hârizah.
Este enlace, que fue llevado a cabo por orden del Mensajero del Islam, es un ejemplo que el Islam dio para anular las erróneas tradiciones respecto a la diferencia de niveles sociales, ya que Zaînab era nieta del gran ‘Abdul Muttalib y Zaîd, desde el punto de vista familiar, era un esclavo que fue liberado por el Profeta.
Zaînab, por la personalidad y linaje que tenía le hacía notar a Zaîd su inferior condición y de un modo amargaba su vida. Por más que el Profeta los aconsejó, su matrimonio terminó con la separación.
Después de que Zaînab tomó el divorcio, el Mensajero del Islam, por orden de Dios, Glorificado sea, se casó con ella, para terminar así con la costumbre equivocada común en la época de la gentilidad, ya que entonces consideraban como hijos propios a los adoptivos, y no se casaban con la ex-esposa de éstos.
Las cobardes calumnias
Algunos escritores cristianos se dedicaron a calumniar este asunto, con tanta perversidad, escribiendo lo siguiente: “El Mensajero del Islam ¡se había enamorado de la belleza de Zaînab!” Esta frase es tan inadmisible y tan errónea que está en contra de la historia y de cualquier testimonio intelectual, ya que si el Profeta hubiese estado aprisionado por sus deseos y hubiese tenido tales pensamientos, o la belleza de Zaînab era tal que lo hubiese seducido, entonces, ¿por qué no se enamoró de ella cuando era un joven y tenía esa frescura especial de la adolescencia y el Profeta era también joven y radiante? Especialmente si tomamos en cuenta que Zaînab no era una extraña, sino que eran familiares cercanos y por lo general entre la familia se conocen y saben de la belleza o fealdad el uno del otro.
3. En otros casos sus matrimonios vinieron dados para provocar la libertad de los presos y esclavos, como su boda con Ÿavaîrîah, que era originaria de la tribu los “Banî Al-Mustalaq” quienes, después de luchar contra el ejército del Islam y ser derrotados, fueron tomados prisioneros.
El Profeta contrajo matrimonio con Ÿavaîrîah hija de Hâris, jefe de la tribu. Cuando los musulmanes vieron que sus prisioneros eran ahora familiares del Mensajero del Islam, pusieron a muchos de ellos en libertad y, como dijo Ibn Hishâm: “Que benéfico fue este matrimonio, fueron liberadas cien familias de los Banî Al-Mustalaq”.
4. En otros casos fue para relacionarse con las grandes tribus árabes, y de esta forma evitar las obstinaciones de éstas en contra del Islam; así también para mantener la política interna.
El Mensajero Divino contrajo matrimonio con ‘Âîshah, Hafsah, Umm Habîbah, Safîyah y Maîmûnah.
Umm Habîbah era hija de Abû Sufîân, el mismo enemigo permanente de la familia y linaje de la profecía. Su esposo fue uno de los emigrantes a Etiopía que rechazó el Islam y se volvió cristiano, falleciendo en aquel país. Umm Habîbah se encontraba perturbada y enojada ya que ella era musulmana y su padre, Abû Sufîân, era el primer enemigo del Profeta; así pues no podía refugiarse en él, por lo tanto carecía de protector y se encontraba desamparada cuando el Enviado de Dios; para llamar la atención de los corazones de los “Banî Umaîîah”, y así también proteger a Umm Habîbah, contrajo matrimonio con ésta.
Safîyah era hija de Haiya Ibn Ajtab, jefe de la tribu de los “Banî An-Nasîr”. Después de que los prisioneros de Jaîbar fueron repartidos entre los musulmanes, el Profeta, para salvaguardar la personalidad de Safîyah, contrajo matrimonio con ella y de esta forma emparentó con una de las más importantes tribus de los “Banî Israel”.
Maîmûnah era originaria de la tribu los “Banî Majzûm”. El Mensajero del Islam la tomó como esposa el séptimo año de la Hégira (628 d.C.).
Las esposas del Profeta, a excepción de ‘Âîshah, eran todas viudas. Cuando él las desposó, la mayoría de ellas habían dejando atrás la época de su juventud y alegría, esto mismo es la mayor razón de que los matrimonios del Mensajero del Islam fueron por asuntos y propósitos sagrados, y nunca puede atribuírsele ninguna acusación de sensualidad y otras.

* * *

CAPÍTULO 6
PERSONALIDAD DE MUHAMMAD (BP) ANTES DE LA MISIÓN PROFÉTICA
Narración original
Los psicólogos están convencidos que el medio ambiente es lo que forma la personalidad y juicio de las personas, y que la analogía y la armonía son las que influyen en la forma de pensar y actuar de una sociedad.
Algunos de ellos a este respecto se han vuelto extremistas y opinan que este parecer es una “regla general”, y analizan y juzgan con esta ley todas las manifestaciones de la sociedad, sin excepción, por otra parte, no podemos negar que la “sociedad” influye en la mentalidad y moral del hombre; por lo tanto, un ambiente de virtud y abstinencia hace que los hijos sean educados, virtuosos y ordenados, mientras que una sociedad corrupta, generalmente los induce hacia el abismo de la perversión y el extravío. Entonces aquellos que separan su camino del camino contaminado, no son seres ordinarios ni usuales.
Ambiente que reinaba en Arabia antes de la aparición del Islam
El mundo, y especialmente Arabia, se encontraba abrumado en la confusión e ignorancia, y las multitudes se quemaban en las llamas de la corrupción y la superstición. El horizonte de la vida de los árabes había sido oscurecido por una nube negra de ignorancia. ¡Cuánto fue lo que robaron y cuanta la sangre que regaron injustamente! Y lo más vergonzoso era la adoración a los ídolos sin vida, así como la diferencia de niveles sociales que gobernaba de forma más severa. Algo que no existía era la ley y la justicia, los poderosos sin sentimientos acrecentaban su poder y sus riquezas con la sangre de los huérfanos y las viudas, y se sentían los “Señores”, los “Superiores”, mientras explotaban a los pobres e indefensos.
Sus programas en el campo de los negocios y el comercio, eran tan erróneos que cuando un hombre estaba imposibilitado de pagar una deuda, culpaban a su esposa, y cuando había una mujer insolvente y desvalida imposibilitada para pagar su deuda, arrestaban a su marido.
En lugar de dedicarse a su perfeccionamiento y a adquirir alguna ciencia, se enorgullecían de sus ancestros y de la gran cantidad de componentes de su familia y, a veces, para demostrar que su tribu era mayor que las otras, iban a los panteones, contaban las tumbas de sus muertos y las sumaban a los vivos.
La sensualidad, el alcoholismo y el derramamiento de sangre eran normales en su vida diaria.
“Amrû’ Al-Qaîs”, conocido poeta árabe, que murió hacia el año 86 antes de la Hégira (540 d.C.), escribió una anécdota mostrando que había tenido con su prima ‘Anîzah una intriga amorosa, satánica y demente, narrándolo en su poema en una forma desvergonzada , y lo más sorprendente es que estos poemas los habían considerado como una de las mejores muestras literarias y los habían colocado en la Ka‘bah.
Fue en esta época, con una situación general, social y moral como la que acabamos de describir, que la luz del Islam apareció iluminando el oscuro horizonte.
Es evidente que alguien que no se adapta a la marcha que lleva la sociedad, sino que al contrario sufre y se opone a ésta, ha de tener una gran personalidad celestial y es digno de ser el líder de los pueblos y salvarlos de los infortunios.
Los Profetas fueron los creadores del ambiente, no sus seguidores
Todos se dirigían al templo de los ídolos, pero el Profeta Muhammad (BP) que no había aprendido de nadie , se dirigía hacia el monte de “Hirâ” dónde se postraba sumiso y humilde ante el poder y grandeza del Creador del Universo y Lo adoraba.
Muhammad (BP) bajo los rayos del privilegio de Dios, desde un principio hizo claro su camino y sin temor ni duda, desaprobaba la forma errónea en que vivía su pueblo oponiéndose a esas falsas tradiciones.
Él, no sólo en su honorable vida se abstuvo de adorar ídolos, sino que el simple hecho de oír sus nombres lo disgustaba. Tal y como relatamos anteriormente cuando el Mensajero del Islam contaba apenas con doce años de edad y el monje Buhaîrâ le pidió, para probarlo, que jurase por los dos más famosos ídolos de ese tiempo Lât y ‘Uzza, cosa que enfureció al joven Muhammad (BP) y dijo: “¡No considero a algo más enemigo que a esos dos!
Todos hablaban de su dignidad y pureza, por su honradez y probidad le llamaban el “Amîn” el honesto, el digno de confianza, y fue por esta virtud por la cuál Jadîÿah le confió sus mercancías.
Su carácter y su conducta eran tan perfectos y gustaban tanto a la gente que todos quedaban encantados con él.
‘Ammâr dice: “Antes del año de la Misión Profética, Muhammad (BP) y yo nos dedicábamos al pastoreo. Un día le propuse que sería bueno que fuésemos a las praderas de “Faj”, Muhammad (BP) aceptó mi proposición y al día siguiente muy temprano me dirigí hacia allá. Cuando llegué me di cuenta que él ya se encontraba allí pero no permitía que sus animales pastaran, entonces le pregunté: “¿Por qué no les permites pacer?” A lo cuál me contestó: “Porque os había prometido que vendríamos juntos. No deseaba que mis borregos comieran de estos pastos antes que los tuyos”.
Así fue como Muhammad (BP) recorría un camino diferente. No se dejaba arrastrar por las costumbres y tradiciones tribales y bajo la protección celestial continuaba su camino hacia la perfección. Por ello, más que ningún otro, era respetado por la gente y cuando tenían algún problema, lo obedecían y prestaban mucha importancia a su decisión y punto de vista.
Colocación de Al-Haÿÿar Al-Asûad —Piedra Negra— y el dictamen de Muhammad (BP)
El Mensajero del Islam contaba con treinta y cinco años de edad, cuando los incrédulos del Quraîsh decidieron restaurar La Ka‘bah. Cada tribu del Quraîsh quería tener el honor de hacerlo, para lo cuál se dividieron entre sí la renovación de la Casa Divina.
Primeramente Walîd, que se había encargado de iniciar la demolición, fue ayudado por los demás hasta que se dejaron ver los cimientos que el Profeta Abraham (P) había construido. Entonces cada tribu inició la construcción de la parte que le correspondía. Cuando la obra llegó al punto en que debía ser colocada la Piedra Negra en su lugar, las diferentes tribus del Quraîsh comenzaron a discutir ya que cada una de ellas quería tener el honor de hacerlo.
Poco a poco la situación fue empeorando hasta que se disgregaron y prepararon para pelear. Los hijos de ‘Abdul-Dâr, trajeron un recipiente lleno de sangre, mojaron sus manos en éste anunciando su disposición para matar y morir por el asunto.
Después de cuatro o cinco días que transcurrieron con miedo y desacuerdo, Abû Umaîîah, que era el hombre de más edad de los Quraîsh, dijo: “Propongo, para terminar con este desacuerdo, que la primera persona que cruce el portal de la mezquita, arbitre entre nosotros, y su dictamen sea aceptado por todos para así terminar con este desacuerdo”.
Los del Quraîsh aceptaron la propuesta y esperaron para ver quién sería la primera persona que atravesara la puerta de la mezquita. Repentinamente, el futuro Profeta hizo su encuentro. Cuando lo vieron exclamaron: “¡Él es el hombre más adecuado, es honesto, es Muhammad el Amîn!”
Pusieron a Muhammad (BP) al tanto de lo sucedido. Él propuso: “Traigan un manto”. Los del Quraîsh que no tenía ni idea de las intenciones de Muhammad (BP) lo trajeron. Tomando el manto entre sus manos, lo extendió en el suelo y colocó la Piedra Negra sobre éste y dijo: “Cada uno de los jefes de las tribus tome una esquina del manto para que todos contribuyan en este honor”. Los del Quraîsh tomaron el manto y lo alzaron hasta donde debían colocar la Piedra, entonces Muhammad (BP) consideró que si pedía a uno de ellos en especial que la colocase en su lugar provocaría nuevamente un desacuerdo entre ellos. Entonces tomó él mismo la Piedra negra con sus manos y la colocó en su lugar, y con este plan tan perfecto terminó por completo con el desacuerdo.
Este suceso demuestra evidentemente la gran personalidad social de Muhammad (BP) y, por otra parte, demuestra su virtud para decidir en la forma correcta y para terminar con una controversia sin necesidad de derramar sangre.
Se comprende pues que fuera él el merecedor de tener el cargo de la profecía, y ser el abanderado de la revolución celestial y sagrada.

* * *

CAPÍTULO 7
EL INICIO DE LA REVELACIÓN
La Misión Profética Universal de Muhammad (BP)
Hasta ahora hemos hojeado algunas páginas de la historia de Muhammad (BP) y hemos recordado algunos pasajes de los altibajos de su vida, a continuación mencionaremos uno de los sucesos más significativos que tuvo su historia. Muhammad (BP) vivió cuarenta años en una sociedad desenfrenada, sin dueño, que a simple vista dejaba ver las consecuencias de la falta de cultura y de humanidad, y esta situación atormentaba su puro y delicado espíritu.
El Profeta Muhammad (BP) sólo veía una obscura ignorancia en la sociedad. Iba a la Ka‘bah para adorar a Dios y se topaba con adoradores de ídolos; salía de ella y se dirigía hacia la muchedumbre y lo que encontraba ahí lo molestaba, así también, lo entristecía la forma de pensar y actuar de su tribu. Él estaba fuertemente conmovido por la baja situación social de la mujer, por los ataques violentos, las apuestas, el alcohol, las matanzas y asesinatos, que eran habituales en su sociedad. Cuando se dedicaba al comercio y estaba en contacto directo con la gente, la antilogía de caracteres de ésta atormentaba su bondadoso y puro espíritu, por ello se vio obligado, para descansar y orar, a buscar un lugar en el cuál estar tranquilo, donde su alma pudiese encontrar la paz; ésta fue la causa por la cuál se dirigió al Monte Hirâ y se dedicó a contemplar la bondad de su Creador, y la perfección de Su creación.
Muhammad (BP) a la edad de los cuarenta
Cuando Muhammad (BP) llegó a la edad adulta, ya se encontraba preparado para llevar a cabo la misión profética universal y celestial . Un día del mes de Ramadán del año 12 antes de la Hégira (agosto de 610 d.C.), cuando se encontraba en el Monte Hirâ, repentinamente el Ángel de la Revelación se le apareció y dijo: “¡Recita!…” Muhammad instintivamente contestó: “¿Qué he de recitar?” Y en forma increíble desapareció. Nuevamente se dejó escuchar una voz que claramente le decía: “¡Recita! ¡Oh, Muhammad!”
Y por tercera vez Gabriel repitió :
 اقْرَأْ بِاسْمِ رَبِّكَ الَّذِي خَلَقَ، خَلَقَ الإِْنْسانَ مِنْ عَلَقٍ، اقْرَأْ وَ رَبُّكَ الأَْكْرَمُ، الَّذِي عَلَّمَ بِالْقَلَمِ، عَلَّمَ الإِْنْسانَ ما لَمْ يَعْلَمْ 
“¡Recita, en el nombre de tu Señor, que ha creado, ha creado al Hombre de sangre coagulada! ¡Recita! Tu Señor es el más generoso, que ha enseñado el uso del cálamo, ha enseñado al hombre lo que no sabía”. –
Llenó su cuerpo una fuerte sensación, ya que había tenido una sublime comunicación con el Gran Mundo… con los ángeles… con Gabriel… con el mundo sobrenatural supremo. Su alma había encontrado un apoyo magno y puro, así como el conocimiento de la esencia perpetua. Ahora se veía a sí mismo Mensajero Divino y eso le provocaba una gran seguridad y tranquilidad.
¿Acaso alguien instruía a Muhammad (BP) en la Cueva de Hirâ?
Ésta es una pregunta a la que algunos de los escritores y orientalistas extranjeros han respondido afirmativamente y han dicho: “Muhammad en la Cueva de Hirâ estudiaba el significado de la Biblia y Escrituras de otros profetas, hundiéndose en la reflexión y meditación intelectual”.
Lo que significa esta frase es que Muhammad (BP) es un hombre que llegó a la perfección por medio de la lectura y meditación del Antiguo y Nuevo Testamento y así fue como ¡inventó el Islam! Sin embargo, existen pruebas que demuestran que esto es una calumnia. A continuación mencionamos algunas de ellas:
1. Si el Mensajero del Islam extrajo el Corán de la Biblia y otras obras proféticas, los suras del Corán deberían ser similares a los evangelios de la Biblia y lecturas de la Torá, sin embargo, la forma y el contenido de estos Libros Sagrados difieren grandemente con el texto del Corán.
2. Las expresiones, así como la fraseología tan bella y maravillosa del Corán ha sorprendido y admirado a los literarios de éste y de otros siglos, y es muestra evidente que el Mensajero del Islam tenía contacto directo con el Mundo Original y sin duda, estas palabras y frases no se encuentran en ningún otro libro como para que el Profeta las hubiese podido extraer de ese.
3. En ningún documento existe la validez y autenticidad de una noticia referente a este tema, sino que fueron falsas publicaciones que hicieron los padres de la Iglesia Católica y los orientalistas occidentales para cuidar de sus propios intereses.
4. Si el Corán se hubiese formado con leer los dos Testamentos, aquellos que quisieran traer una aleya en contra del Corán, hubiese sido suficiente que recurriesen a la Torá o a la Biblia que están a su alcance, y sin ninguna preocupación obtener lo que se proponían.
5. Todos están convencidos que Muhammad (BP) no contaba con la instrucción elemental, es decir, nunca había aprendido a leer ni a escribir. Ninguno de los eruditos e ilustrados aceptan que una persona que no sabe leer ni escribir, que creció en un ambiente rodeado de ignorancia y lejos de la instrucción y el aprendizaje, apacentando rebaños y guiando caravanas, sin tener a su alcance libros científicos, regale una obra universal como el Sagrado Corán, lleno de conocimiento y verdades.
Debemos preguntar a estos señores ¿cómo pudo el Mensajero del Islam leer los textos de la Torá y la Biblia? ¿Es que un hombre que nunca tomó enseñanza alguna ni tuvo instructor alguno, puede escribir un texto tal que nos haga conocedores del pasado y el futuro!
¿Que es una Revelación?
Lo que es claro, es que entre Dios, Creador del Universo, y los profetas existía una comunicación y ellos tomaban la verdad del “Origen del Mundo”, y esta comunicación era producto de la fortificación de sus almas y perfeccionamiento de sus espíritus.

Claro está, deberá tenerse en cuenta que si esta comunicación no hubiese existido en los profetas, ellos por sí mismos no habrían llegado a triunfar. Se les ha otorgado la jerarquía espiritual de la profecía, gracias a su perfeccionamiento espiritual, lo cual los ha hecho merecedores de tener contacto con el “Origen del Mundo”; por ello, todo lo que decían era claro y fácil de entender, y sabían perfectamente qué era y de dónde venía.
Lo contrario sucede con el descubrimiento, al que se llega mediante una disciplina propia con laboriosos estudios u otros factores, y llega un momento que el descubridor ignora las últimas raíces de su propia averiguación y, por lo general, se ve obligado a presentar suposiciones e hipótesis.
Claro está que la distinción entre la profecía y ese proceso es tan clara que no necesita una explicación, ya que todo lo que los mensajeros de Dios dicen y ven es la verdad, y en ninguno de sus actos muestran un punto de ambigüedad, por lo tanto se evidencia que existe la revelación, una comunicación entre Dios y los profetas. Esta comunicación a veces se llevaba a cabo por medio de Gabriel, el ángel encargado de la revelación y a veces sin intermediario.
¿Es que la “revelación” es un tipo de enfermedad!
Algunos de los occidentalistas, sin duda por conveniencia propia, llamaron delirio a las revelaciones que se le hacían a nuestro Profeta y las presentaron como una enfermedad llamada “histerismo”. Pero estas calumnias son tan vanas e inconsistentes que no es necesario prestarles aquí mayor atención, ya que esta enfermedad va acompañada de síntomas y condiciones jamás observadas en nuestro Profeta.
Como dijo John Dion Port: “Eso que dijeron referente a que Muhammad (BP) sufría de ataques de histeria fue una vulgar calumnia sin bases por parte de los griegos bizantinos que querían a través de ello poner en ridículo al propagador de nuevas ideas, y crear hacia él repulsión y aversión en el mundo de los cristianos”. Pero ese estado y gritos terríficos que son característicos del histerismo ni siquiera en el momento de la revelación pudieron ser observados en el Profeta del Islam. Además, una persona con histerismo después de sufrir un ataque y regresar a la normalidad no recuerda nada de lo que sucedió o escuchó. Esto es completamente contrario de lo que sucedía con Muhammad (BP) ya que él silenciaba, mientras duraba la revelación, pero al terminar ésta, repetía lo que le había sido revelado y lo que había visto o escuchado. Aparte de esto, las palabras que dice una persona que padece de esa enfermedad, por lo general son incoherentes, como resultado de la presión nerviosa por los dolores y sufrimiento que pasó, como por ejemplo: el enfermo que ve rostros aterradores y espantosos que lo persiguen para matarlo y únicamente habla acerca de estas escenas.
Pero hasta hoy en día nadie ha visto que las palabras de un histérico hablen de la ciencia y la ley, y muestren el sendero recto. Como es el caso de las leyes del Islam que después de catorce siglos no han perdido un átomo de su valor y autenticidad ni se les ha podido encontrar la mínima objeción o contradicción.
La Revelación y la ciencia en la actualidad
Con la aparición y el avance de los descubrimientos científicos, contrario de lo que algunos creían, no sólo no disminuyó la situación e importancia del monoteísmo y firmeza de la religión islámica, sino que sucedió todo lo contrario, el avance científico confirmó y reforzó los fundamentos y bases del Islam.
Cuando aparecieron los radares, las radiocomunicaciones y los teletipos, se comprobó que el asunto de la revelación no se opone ni interviene con las leyes de la naturaleza ni con, ya que el Dios, Alabado sea, que dio al ser humano el poder de descubrir el secreto de la comunicación, puede Crear un tipo de comunicación especial entre Él y sus profetas, siendo ésta de una manera incomparable. Y así también los inventos y el avance de la ciencia puso claro que las verdades de nuestro mundo no se limitan a la comunicación con los espíritus, al magnetismo animal (acción que una persona ejerce sobre el sistema nervioso de otra infundiéndole un sueño especial), a la telepatía (percepción extraordinaria de un fenómeno ocurrido fuera del alcance de los sentidos), etc.
En conclusión, la ciencia y la historia son testigos de que el Profeta del Islam fue elegido por Dios para la misión divina de conducir a la humanidad por el sendero de la virtud y la salvación, y alejarla de ese profundo y peligroso remolino de corrupción e ignorancia, y de que todos estos pensamientos sublimes y programas progresivos le fueron enseñados por medio de la revelación. Los musulmanes se enorgullecen de su gran líder Muhammad (BP), que no sólo dio vida y prosperidad al mundo de ese entonces, sino que después de transcurridos catorce siglos, sigue guiando a la civilización del mundo actual, y los sabios día a día descubren y se convencen más de la grandeza y profundidad de las leyes e instrucciones que trajo el Mensajero del Islam.

* * *
CAPÍTULO 8
MÉTODO DE DIFUSIÓN DEL ISLAM UTILIZADO POR EL PROFETA
MUHAMMAD (BP)
Cuando Muhammad (BP) bajó del Monte Hirâ y se encaminó hacia su casa, sus sentimientos habían cambiado. Antes de dirigirse al monte no era profeta, pero ahora había tenido contacto con el Creador del Universo y era testigo de aquello que Buhaîrâ, el monje cristiano y otros le habían predicho. Él sabía que se le había asignado una seria responsabilidad, y deseaba ser apto para llevar a cabo esta misión. En caso de que tuviese alguna duda o preocupación, era sólo como resultado de ese deseo interno que sentía para llevar a cabo, de la mejor forma posible, la tarea destinada; no por que tuviese la menor duda de haber sido o no, designado por su Señor para la profecía, ya que la presencia milagrosa del Arcángel Gabriel cuando le comunico: “Tú eres el Mensajero del Islam” , y el estado al que tal presencia lo llevó, eran pruebas suficientes.
Además de esto, Dios a cada profeta que eligió para dirigir a los seres humanos, lo aseguró con pruebas evidentes y poderosos testigos en cuanto a su misión para que pueda esforzarse con un firme propósito en el camino de la reforma y perfección del hombre.
Por lo tanto está fuera de lugar y es una pura especulación decir, tal y como opinan algunos escritores, que Muhammad (BP) no sabía que era profeta hasta que vio a Jadîÿah y ella se lo confirmó.

Jadîÿah espera a Muhammad (BP)
Lo sucedido el día de la “Designación Profética” ocasionó que Muhammad (BP) regresara tarde a casa. Jadîÿah que no estaba enterada de lo sucedido, cuando vio a su amado esposo entrar en casa con el rostro transformado le preguntó: “¿Por qué has llegado tan tarde?” Jadîÿah desde hacía tiempo esperaba este día, ya que había escuchado de su sirviente Maîsarah que un monje cristiano, en el viaje a Ash-Shâm, había dicho refiriéndose a Muhammad: “Él es el Profeta de la gente”. Y también algunos sacerdotes y eruditos tanto judíos como cristianos le habían asegurado que Muhammad (BP) era uno de los Mensajeros de Dios, y que ocupaba una alta posición, por ello Jadîÿah, después de preguntar lo necesario se puso en contacto con Waraqat Ibn Naufal que era un hombre cristiano de gran sabiduría para contarle lo sucedido. Waraqat exclamó: “¡Juro por Dios que fue el “Ángel de la Revelación”, el mismo que se le apareció al Profeta Moisés (P), el que se le apareció a Muhammad! Sin duda él será el guía de esta gente”. A continuación para que Jadîÿah entendiese mejor el asunto le habló acerca del descenso del Ángel de la Revelación. Jadîÿah regresó a su casa y después de meditar lo sucedido aceptó la misión profética y la profecía de Muhammad (BP) y le expresó su convicción. Fue así como Jadîÿah tuvo el honor de ser la primera mujer que convirtió su fe al Islam.
‘Alî (P) el primer hombre que aceptó la nueva religión
Fue ese mismo año, el año de la carestía, que la situación económica de Abû Tâlib empeoró. El Profeta para ayudar a su amado tío en ese difícil momento se llevó a su primo ‘Alî (P) a vivir consigo. Muhammad (BP) se esforzó en educarlo, tal y como un padre bondadoso hace con su hijo.
‘Alî (P), que vivía en casa del Mensajero del Islam y era un joven inteligente y talentoso, seguía paso a paso la vida de su primo. Durante el tiempo que convivió con él tuvo tiempo suficiente para conocer perfectamente la sinceridad de éste y, adelantándose al resto de los hombres, aceptó la misión profética de Muhammad (BP) y el Islam con total madurez frente a toda la sociedad de su época, cuando solamente contaba diez años de edad , y fue así como se adelanto a todos los hombres en su conversión y aceptación del Islam.
El principio de la oración
Lo primero que fue obligatorio para el Mensajero del Islam y sus seguidores después de aceptar la existencia de un solo Dios verdadero, fue la oración. Esto evidencia la importancia del rezo, que es el vínculo entre el hombre y su Creador, y la manera de agradecer a Él, Glorificado sea, todas las gracias y abundantes bienes que nos ha otorgado. Por ello el noble Profeta y todos los guías del Islam, continuamente insistieron en la importancia de la oración y dicen:
“La oración es el pilar de la religión”. Y también:
“Si alguien menosprecia la oración su alma quedará capturada el Día de la Resurrección y en la eternidad, y yo no intercederé por él”.
Así fue como Dios, Altísimo sea, por medio de Gabriel anunció el valor de la oración y sus condiciones. El Profeta Muhammad (BP) enseñó a Jadîÿah y a su primo ‘Alî (P) a realizarla. Los tres oraban juntos, y fue así como establecieron por primera vez la plegaria colectiva.
Tres años de difusión por medio de la práctica
Después de que el Profeta fue elegido como “mensajero de Dios”, durante tres años se dedicó a convocar en secreto al Islam, ya que el ambiente corrupto de Arabia, que estaba contaminado por la adoración de ídolos, no se encontraba aún preparado para una convocatoria pública. Si al inicio de la misión profética Muhammad (BP) hubiese convocado abiertamente a la gente para que abrazase el Islam, se hubiese visto con problemas y habrían intentado destruir su poder y alejarlo de sus metas principales. Por ello, frente a los idólatras que adoraban y veneraban silbando y aplaudiendo, invocaba al Omnipotente y realizaba la oración en secreto, consolidando su pequeña comunidad con la fuerza espiritual que le proporcionaba la adoración y alabanza a Dios Único.
Después de un tiempo, Muhammad (BP) acompañado por ‘Alî (P) y Jadîÿah comenzaron a presentarse en la Mezquita Al-Harâm y en Mina y frente a los ojos de sus adversarios realizaban la oración colectiva, y de esta forma se enfrentaban, en la práctica, contra las diferentes creencias de los politeístas.
“‘Afîf”, uno de los comerciantes de aquel entonces, cuenta la siguiente historia: “Un día fui a casa de ‘Abbâs, hijo de ‘Abdul Muttalib para comerciar. De repente entró un hombre a la mezquita de Al-Harâm, levantó su cabeza hacia el cielo y después de contemplar el Sol se volteó hacia la Ka‘bah e inició su oración. No transcurrió mucho tiempo que una mujer y un niño entraron para acompañarlo en la oración, entonces con curiosidad pregunté a ‘Abbâs: “¿Qué religión es la que siguen ellos? ¡Yo no la conozco!”
‘Abbâs contestó: “Ese hombre es Muhammad, hijo de ‘Abdul.lah, él cree que su dios es el Dios del Cielo y la Tierra y que lo eligió como guía de la humanidad. Esta religión por lo pronto sólo la han aceptado esos tres. Esa mujer que vez, es Jadîÿah, hija de Juvaîlad y ese niño ‘Alî (P), hijo de Abû Tâlib, que se han aliado a él”.
Muhammad (BP) continuó así y poco a poco los musulmanes fueron acrecentando en número. El Islam se expandió, en contra de los deseos de sus opositores. Ya que el terreno estaba preparado para hacer la convocatoria general, le fue ordenado por Dios que convocase públicamente al Islam.
Convocatoria a los familiares y el primer milagro
La invitación en forma secreta del Profeta y el incremento de sus seguidores, prepararon el terreno para la convocatoria pública. Dios, Todopoderoso, primeramente le ordenó que invitara a sus familiares cercanos , para que los absurdos no dijeran: “¡Por qué no asustas a tus familiares con el castigo de Dios! ¡Por qué no los invitas a que sean monoteístas!”

Muhammad (BP) pretendía que con el apoyo de éstos pudiese progresar más rápido el Islam. Entonces el Mensajero Divino pidió a ‘Alî (P) que se encargara de los preparativos de la comida e invitara a sus familiares que eran aproximadamente cuarenta personas. ‘Alî (P), cuando estuvo todo listo, los invitó y todos participaron. Entonces en el momento que se encontraban ya reunidos trajo la comida, la cual no era suficiente ni siquiera para saciar a una persona, pero lo sorprendente fue que todos los cuarenta invitados comieron de ésta y se satisficieron, sobrando la misma cantidad que al principio había preparado.
Lo sucedido sorprendió y pasmó a los invitados, entonces Abû Lahab sin pensar lo que decía exclamó: “¡Esto es brujería, es un hechizo!” Abû Lahab había olvidado que la brujería no sacia el apetito.
Ese día Muhammad (BP) no comentó nada, posiblemente su silencio fue para que ellos mismos comprendieran la diferencia entre milagro y brujería, ya que si lo sucedido hubiese sido brujería, al salir de casa de Muhammad (BP) todos deberían haber estado hambrientos.
Puesto que en la reunión anterior no había obtenido el resultado deseado, Muhammad (BP) decidió invitarlos una vez más, al día siguiente. La recepción se llevó a cabo igual que el día anterior, y todos saciaron su apetito.
Entonces Muhammad (BP), poniéndose de pie, exclamó:
“¡Oh, hijos de ‘Abdul Muttalib!, Dios, Alabado sea, me ha elegido para que os comunique que seáis temerosos y os dé las nuevas. Si os volvéis musulmanes y sois mis seguidores, obtendréis la felicidad. Juro por Él, Creador de todo lo visible e invisible, que en toda la Arabia no conozco a nadie que les ofrezca algo mejor de lo que os propongo. Yo os ofrezco la felicidad de este mundo y de la eternidad. Dios, Glorificado sea, me ha ordenado que os invite a Su camino.
“¿Quién está dispuesto a ayudarme?
“¿Quién acepte será mi hermano, mi albacea y sucesor?”
Nadie respondió, tan sólo ‘Alî (P) que era el más joven de entre ellos dijo: “¡Oh, Mensajero del Islam! Yo estoy dispuesto”.
Muhammad (BP) pidió a ‘Alî (P) que se sentase. Dos veces más hizo la misma pregunta, pero nadie le respondió excepto su primo ‘Alî (P). Entonces, Muhammad (BP) señalando a ‘Alî (P) exclamó:
“Él es mi hermano, mi albacea y mi sucesor entre vosotros. ¡Atiendan a sus palabras y obedézcanlo!”
Esta reunión contribuyó para que unos cuantos se adhiriesen y ayudasen al nuevo Profeta. Ese mismo día un grupo convirtió su fe al Islam aceptando las palabras de Muhammad (BP) , siendo la ignorancia y el fanatismo lo que impidió que todos lo hicieran.
En esta narración además de satisfacer el apetito de cuarenta invitados, con poca comida, hay otro punto el cual debemos atender: La presentación de ‘Alî (P) como califa y sucesor del Profeta.
Así fue como Muhammad (BP) preparó el terreno para la convocatoria general y la difusión pública. El Mensajero del Islam con perseverancia y cansancio, no tuvo ni una hora de descanso y desde ese momento la bandera del Islam empezó a ondear iniciándose así el avance de la verdad.

* * *

CAPÍTULO 9
CONVOCATORIA GENERAL DEL PROFETA MUHAMMAD (BP)
La invitación general
Tres años habían transcurrido del año de la revelación. Muhammad (BP) durante este tiempo se dedicó en forma clandestina a guiar y dirigir a los extraviados que eran dignos de ser encaminados, y cuando veía que alguien se desviaba del sendero recto, con bondad y afecto —que eran especialidades en él— y utilizando su atractiva lógica lo invitaba a adorar a un solo Dios, a la religión monoteísta.
Ya que el Islam es una religión universal que debía ser comunicada a todos los entes del mundo, Muhammad (BP) hizo una proclama pública expresando sus propósitos y programas.
Discurso en la Colina de “Safâ”
El Mensajero del Islam para anunciar y propagar el Islam en todas las tribus árabes, así como para obedecer las órdenes de Dios, decidió hacer una invitación pública y general frente a la multitud y explicar la verdad de esta nueva religión. Una vez tomada la decisión, se encaminó hacia la Colina de Safâ, se detuvo en un lugar elevado y en voz alta clamó: “¡Ya Sabâhâh!” (Esta expresión se utiliza comúnmente entre los árabes para advertir a las multitudes de una noticia importante).

Tercera Parte

La voz de Muhammad (BP), al mismo tiempo que resonaba, atraía la atención de la gente de diferentes tribus. Entonces, volviéndose hacia la multitud exclamó:
“¡Oh, gente! Si os diese la noticia de que el enemigo quiere atacarlos por sorpresa, aprovechando vuestro descuido, posiblemente en la madrugada o tal vez al anochecer, ¿me creerías?”
Todos respondieron: “¡Sí! Ya que jamás te hemos escuchado mentir”.
“¡Oh, hombres del Quraîsh! —exclamó— yo os advierto del castigo de Dios ¡Salvaos del fuego del Infierno! —y continuó diciendo— Mi situación es igual a la de un vigilante que ve venir al enemigo e informa a su tribu del peligro. ¿Es que alguien como éste puede mentirle a su gente?”
Abû Lahab, por miedo a que las palabras de su sobrino Muhammad (BP) pudiesen abrirse camino en los corazones de la gente, rompió el silencio diciendo: “¡Pobre de ti! ¿Para decirnos esto nos has convocado?” Grosera e insolentemente cortó las palabras de Muhammad (BP) no permitiéndole continuar.
Como compensación a las pérdidas ocasionadas, abjuraciones, cooperar con el enemigo y los politeístas, Dios, Todopoderoso, ordenó que fuese revelada el siguiente sura:
 تَبَّتْ يَدا أَبِي لَهَبٍ وَ تَبَّ 
“¡Perezcan las manos de Abû Lahab! ¡Perezca él!” –
Reacción de la gente ante las palabras del Profeta
Las lógicas y cálidas palabras de Muhammad (BP) provocaron que algunos reaccionaran y en la mayoría de las reuniones se hablara de la nueva religión, de este grupo de gente que sus espaldas se habían corcovado por la extorsión e iniquidades de sus oponentes. El pueblo estaba agobiado por la situación desordenada e ilegalidades que reinaban en la Ciudad de La Meca y las palabras de Muhammad (BP) eran el inicio de una nueva esperanza para ellos. Los jefes del Quraîsh lo rechazaron y sabían que el Mensajero del Islam, en cualquier oportunidad que tuviese, expresaría la deficiencia de las creencias de éstos, por lo cual decidieron, de cualquier forma que fuese, terminar con esta revolución de ideas.
Ellos sabían perfectamente que si su mercado de ídolos, centro del politeísmo y adoración de dioses, fuese recogido y la gente se prosternara ante un solo Dios y abrazara la religión del Islam, entonces no habría lugar para comandar y beneficiarse.
Los jefes de los idólatras organizaron una asamblea para discutir la situación reinante y la forma de terminar con la revolución Islámica de Muhammad (BP). El resultado que obtuvieron de esta junta y de la alternación de ideas fue que todos se reunirían en casa de Abû Tâlib, jefe de los Quraîsh y tutor de Muhammad (BP) y le pedirían que, de cualquier forma que considerase conveniente, tratase de persuadir a su sobrino de continuar por el camino que había iniciado. Con este fin fueron a ver a Abû Tâlib y después de conversar, éste los tranquilizó.
Los jefes del Quraîsh se quejan frente a Abû Tâlib
Nuevamente los jefes del Quraîsh se presentaron ante Abû Tâlib. El vocero de la asamblea dijo: “Vos, entre nosotros y las tribus del Quraîsh, tenéis alto rango y jerarquía. Vos sois nuestro jefe, el grande, el noble. Os respetamos por vuestra gran nobleza y honor. Con anterioridad os solicitamos que detuvieseis a vuestro sobrino en sus funciones y actos. Una vez más solicitamos que detengáis a Muhammad (BP) que calumnia la religión de nuestros ancestros, critica a nuestros dioses y culpa a nuestras creencias. ¿Por qué no atiendes nuestras peticiones? ¡Juro por los dioses! ¡No podemos soportar más que hable mal de nuestros padres, humille nuestras ideas y enjuicie a nuestros ídolos! ¡Tenéis que frenarlo! Si rehusáis, nos las arreglaremos tanto con él como contigo que eres su tutor. Pelearemos contra vosotros hasta que quede un solo grupo, ¡o vosotros o nosotros!”
Abû Tâlib que quería que todo terminase pacíficamente, después de que se retiraron sus visitantes habló con su amado sobrino al respecto. Muhammad (BP) escuchó con atención las palabras de su tío, entonces poniéndose de pie exclamó:
“¡Juro por Dios, que aunque pusiesen el Sol en mi mano derecha y a la Luna en mi mano izquierda no cesaré de proclamar el mensaje de Dios, hasta triunfar o morir en el intento!” Y se retiró en un estado conmovido.
Abû Tâlib, para que Muhammad (BP) lo escuchase, exclamó en voz alta: “¡Juro por Dios que jamás dejaré de apoyarte y no permitiré que alarguen sus manos para tocarte!”
Por tercera vez los del Quraîsh se presentaron ante Abû Tâlib, esta vez acompañados de ‘Ammârah Ibn Walîd, y le propusieron: “Este joven es fuerte y bello, estamos dispuestos a entregártelo en adopción si dejas de apoyar a tu sobrino”.
Abû Tâlib contestó irritado: “¡Que mala transacción me proponéis! ¿Pretendéis entregarme a un hijo vuestro para que lo alimente y eduque y a cambio de ello les entregue al mío para que lo asesinéis? ¡Por Dios, que nunca haría tal cosa!”
Seducción del Quraîsh
Los jefes del Quraîsh supusieron que podían con riquezas y promesas hacer desistir a Muhammad (BP) de su propósito, por ello acudieron directamente a éste y le ofrecieron: “Si buscas oro y plata, te haremos el hombre más poderoso entre los árabes, si perseguís la nobleza y supremacía, estamos dispuestos a hacerte nuestro jefe absoluto, y si aspiras a la monarquía te haremos nuestro rey. En caso de que te acometa otro de estos estados que le llamas revelación y no puedas alejarlo de ti, te traeremos a los mejores médicos para que te curen. Todo esto con la condición de que dejes de difundir tu objetivo y no separes más a la gente, dejes de culpar a nuestros dioses, a las ideas y creencias de nuestros antepasados”.
El Profeta Muhammad (BP) respondió: “Yo no ando en busca de vuestros bienes, ni quiero ser vuestro jefe ni vuestro rey. Dios me ha elegido como Su mensajero e hizo descender Su Libro para mí. Me comisionó para que, os atemorice de Su parte y os dé las nuevas buenas. Yo he cumplido con lo que me fue encargado. Si me obedecéis encontraréis la felicidad y si lo rechazáis, esperaré y pelearé tanto hasta que Dios sea dictaminador entre nosotros dos”.
Finalmente los jefes del Quraîsh decidieron proponer a Muhammad (BP) que si dejaba en paz a sus dioses ellos por su parte no tendrían nada que ver con él. Para esto se presentaron una vez más ante Abû Tâlib y le pidieron que pusiese a su sobrino al tanto de lo que decidieron, a lo cual Muhammad (BP) respondió:
“¿Es que yo no debo invitarlos a que pronuncien una palabra que les traerá felicidad y supremacía?”
Abû Ÿahl dijo: “Una palabra que no es nada, yo estoy dispuesto a pronunciar diez palabras”. Entonces preguntaron: “¿Cuál es esa palabra?”
A lo cuál Muhammad (BP) contestó:
“La ilaha illal-lah — no hay divinidad más que Dios”.
Las palabras de Muhammad (BP) enfurecieron aun más a los del Quraîsh, entonces Abû Ÿahl exclamó furioso: “¡Diré cualquier cosa que no sea eso!”
El Profeta decisivamente expuso:
“Aunque pongan el Sol en mi mano derecha, lo único que quiero de vosotros es el testimonio”.
Los jefes del Quraîsh entendieron que ninguna proposición tentadora ni amenaza podría cambiar el camino que había iniciado Muhammad (BP) por ello decidieron frenarlo rigurosa y ásperamente.

* * *

CAPÍTULO 10
LOS PROBLEMAS DEL CAMINO Y LAS TORTURAS DEL QURAÎSH
Los inconvenientes del camino
Desde el día en que el Mensajero del Islam hizo la convocatoria general, los jefes del Quraîsh trataron, por diferentes caminos de desviarlo de su propósito.
Inicialmente le hicieron tentadoras proposiciones, le ofrecieron altos puestos, dinero, riquezas y otros. Después de un tiempo comprendiendo que no conseguirían nada con esa política, fue cuando lo amenazaron y finalmente lo molestaron y torturaron.
Así fue como se inició una nueva etapa en la vida de Muhammad (BP). El respeto y las formalidades humanas éticas y morales se habían olvidado, tomando su lugar los celos y enemistad para, cobardemente, detener el progreso del Islam, manteniendo así fuera de peligro a los intereses de los del Quraîsh y a los grandes de la tribu.
No podemos negar que la falta de madurez mental en la gente de esa época fue una de las causas de su oposición al sendero recto y a la invitación de Muhammad (BP). El odio de la tribu del Quraîsh se incrementaba más y más cuando escuchaba que el nuevo Profeta no concedía valor ni importancia a sus ídolos de piedra y madera, y cuando éste decía: “¿Qué esperáis de estas piedras sin alma?”
En verdad los enfurecían las acusaciones echas a sus ídolos heredados por sus antepasados, que eran motivo de orgullo para ellos. Por otra parte, las recientes enseñanzas del nuevo Profeta no eran compatibles con los beneficios e intereses de su clase social. Los jefes y principales del Quraîsh querían seguir oprimiendo a las clases bajas y a los innumerables esclavos. Los plutócratas usureros pretendían continuar su política, subyugando sus derechos a los indigentes. Los tiranos y ladrones querían tomar a través de la fuerza de la espada los bienes y reputación de los desvalidos. Pero quisieran o no esta nueva religión se oponía a ese sistema social injusto, y se enfrentaba a aquellos cuyos intereses se encontraban en peligro.
Los principales, que componían el grupo opositor de la nueva religión, eran personas conocidas como Abû Ÿahl, Abû Sufîân, Abû Lahab, Aswad Ibn ‘Abd Iagûz,’Âs Ibn Ûa’il, ‘Utabah, Shaîbah, Walîd Ibn Mugirah y ‘Aqabah Ibn Abî Mu’it.
Las interminables molestias del Quraîsh
Muhammad (BP) y sus seguidores sufrieron cobardes calumnias, presiones económicas, ásperos indecentes y humillaciones por parte de los jefes del Quraîsh, tales como las que nos permitimos mencionamos a continuación:
1. Un día un grupo del Quraîsh, entregó a sus adictos la placenta de un borrego, sucia y en estado de descomposición, para que la arrojaran sobre el Profeta Muhammad (BP), los cuales ejecutaron la orden de su jefe. Este acto indecente entristeció profundamente al Profeta.
2. “Târiq Mahârbî” relata: En una ocasión encontramos al Mensajero del Islam que entre la muchedumbre gritaba:
“¡Oh, gente! decid: No hay divinidad más que Dios para que seáis de los bienaventurados”, invitándolos al Islam y a la adoración de un solo Dios verdadero. Abû Lahab lo seguía paso a paso apedreándolo, hasta que sangraron los pies del Profeta Muhammad (BP), pero a pesar de todo él continuaba invitando a la gente encendiendo aún más la ira de Abû Lahab, quien gritaba: “¡Gente, este hombre es un mentiroso, no escuchéis sus palabras!”
El Mensajero del Islam, sus compañeros y seguidores que acababan de convertirse al Islam, fueron castigados con los más crueles e inhumanos tormentos.
3. Cierto día en que los enemigos torturaban a ‘Ammâr Yâsir y a su familia, Muhammad (BP) les dijo:
“¡Oh, familia de Yâsir! Estad contentos que vuestro lugar está en el Paraíso”.
Ibn Azîr escribió: “Ammâr y sus padres se encontraban bajo la presión de un fuerte tormento por parte de los incrédulos. Estos habían sido expulsados de su casa y expuestos durante horas a los fuertes y ardientes rayos del sol del desierto. Los atormentaban de este modo para que renunciaran a su nueva religión”.
Sumaîîah, la madre de ‘Ammâr fue la primera mártir por la causa del Islam al ser atravesada por la lanza de Abû Ÿahl. Yâser, el padre de ‘Ammâr fue martirizado bajo las torturas de los idólatras. El mismo ‘Ammâr también fue atormentado pero consiguió salvar su vida al hacer “taqîah” (disimular).
4. Bilâl Ibn Rabah (f. 20 H.L./641 d.C.) —originario de la actual Etiopía— era uno de los seguidores cercanos del Profeta. En el tiempo que sirvió como esclavo, su dueño lo obligaba a tumbarse sobre las ardientes piedras del desierto en las horas cuando más brillaba el sol y se dejaba sentir el ardor de sus rayos. Le colocaba entonces una gran piedra sobre el pecho con objeto de que abandonara a Muhammad (BP) y nuevamente retornara a la idolatría. Bilâl soportaba pacientemente todos esos sufrimientos y en respuesta pronunciaba una sola palabra: “¡Ahad!”, “¡Ahad!” o sea, Dios es Único y jamás regresaré a la religión politeísta o seré un idólatra.
Desafortunadamente este libro es tan breve que nos es imposible registrar todas y cada una de las tristes historias tanto de los primeros creyentes como del Mensajero del Islam y debamos limitarnos a tocar este tema en forma superflua.
Los enemigos del Islam se valieron de todo tipo de armas para destruir a la nueva religión y a sus seguidores. A continuación en forma resumida mencionaremos algunas de estas:
1.- Guerra económica: Una de las más sucias armas utilizadas por los del Quraîsh fue la presión y bloqueo de cualquier transacción económica con los musulmanes.
2.- Guerra psicológica: Excluyeron de todo enlace matrimonial a los musulmanes y rompieron cualquier tipo de relación con ellos. Así también el Profeta del Islam fue acusado de mentiroso, hechicero, etc., con todo esto pretendían quebrantar la perseverancia de los primeros musulmanes.
3.- Molestias y torturas físicas: Fueron otras de las armas que utilizaron los de la tribu del Quraîsh contra el nuevo movimiento, su líder y seguidores. Esta arma tan cobarde causó la muerte de varios de los primeros creyentes musulmanes.
A pesar de todos los medios inhumanos utilizados por los infieles del Quraîsh en contra del Islam, del Profeta y de los musulmanes, esta nueva religión siguió avanzando. El Profeta Muhammad (BP) continuaba invitando a la gente al camino recto y los musulmanes seguían su camino.
Para conservar sus convicciones y fe, hubieron de soportar innumerables problemas, persecuciones, torturas, momentos difíciles, inconvenientes y emigraciones.
Otro tema que debemos analizar en los musulmanes pioneros del Islam es que contrario de lo que los enemigos del Islam han divulgado, el Islam no avanzó a fuerza de la espada, sino que durante trece años estuvo, él mismo, bajo la presión de las lanzas de los enemigos, soportando torturas y tormentos, pero, aún así, progresó.

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CAPÍTULO 11
EMIGRACIÓN DE MUHAMMAD (BP). INICIO DEL CALENDARIO Y LOS CAMBIOS
Abandona su ciudad natal para llevar a cabo su tarea
El Mensajero del Islam veía en los rostros de los mequíes su gran oposición. Sabía que no era fácil cambiar las costumbres y creencias de un grupo de gente que estaba ahogada en el fanatismo, la superstición e ignorancia. Para salvarlos necesitaba devoción y sacrificio, inconvenientes intolerables y contiendas interminables.
Él, a través de su extensa visión, veía acercarse un futuro oscuro y lleno de problemas. Con tal conocimiento tomó en sus manos la bandera de la Misión Profética y la difusión del Islam continuando su camino con paciencia e indulgencia. El Profeta peleó durante trece largos años en La Meca en contra de sus opositores.
Los enemigos de Muhammad (BP) continuaban con sus intrigas satánicas tratando con todas sus facultades de terminar con el Islam. En tal ámbito el Mensajero del Islam llevaba a cabo la difícil misión que se le había otorgado, por lo que decidió cambiar su lugar de actividades y centro de difusión, emigrando a un lugar tranquilo.
Yazrib, está lista para aceptar el Islam
Algunos de los jefes de la tribu de “Jazraÿ”, durante la peregrinación se habían encontrado con Muhammad (BP) en la Mezquita de Al-Harâm. Éste los invitó a la nueva religión, les habló de sus conveniencias y de la hermandad que existe en el Islam. Esta gente, harta de los incesantes problemas que tenían con la tribu de “Aûs”, cuando escucharon las lógicas palabras de los labios del Profeta Muhammad (BP) fue como si hubiesen encontrado aquello que buscaban, dando fácilmente paso al Islam en sus corazones.
Cuando los de la tribu de Jazraÿ se disponían a regresar a su ciudad, le pidieron al Profeta que les enviara un instructor. Muhammad (BP) propuso que Musa’ab Ibn ‘Umaîr fuera con ellos siendo así como los yazribíes se enteraron de la aparición del Islam y se apresuraron a estudiar la nueva religión.
La gente, al escuchaba las aleyas del Sagrado Corán, demostraba gran atracción hacia el Islam. Musa’ab escribió al Profeta acerca de la simpatía que manifestaron los jefes de los Aûs y los Jazraÿ, y más tarde, en la época de la peregrinación, un grupo de yazribíes se entrevistó a escondidas y por la noche con el Mensajero Divino. Los musulmanes de Yazrib —la actual Medina—, hicieron el juramento de fidelidad hacia con él y se comprometieron a proteger y ser partidarios del Profeta tal y como lo hacían con su propia familia.
Conspiración para matar a Muhammad (BP)
Cuando los del Quraîsh se enteraron de lo pactado con los musulmanes de Yazrib, inmediatamente se pusieron en actividad para malograr los intentos y detener el avance del Islam. Con este fin se reunieron los jefes de cada tribu en “Dâru-n-Nudwah”, lugar destinado para discutir los asuntos políticos de la comunidad, y después de largas deliberaciones decidieron que cada tribu nombrase a un representante para que por la noche entrasen a casa del Profeta y lo matasen, frustrando así las bases de la invitación al Islam.
Dios informó a su Enviado de los planes del enemigo y le ordenó que emigrase por la noche de La Meca a Medina, mandato que fue obedecido de inmediato por Muhammad (BP).
‘Alî (P) arriesga su vida
Después de que le fue ordenado a Muhammad (BP) dirigirse hacia la ciudad de Yazrib, mandó sin demora en busca de su primo ‘Alî (P), le reveló lo que le había sido ordenado y le pidió que regresara a sus dueños los depósitos que le habían confiado, entonces dijo: “Tengo que emigrar, por ello es necesario que tu duermas esta noche en mi lecho”.
‘Alî (P) durmió esa noche en el lugar que acostumbraba dormir el Profeta, aceptando los peligros que acosaban a Muhammad (BP).
El sacrificio de ‘Alî (P) fue tan importante que inclusive Dios lo elogia en su Sagrado Libro.
El Profeta se dirige hacia la Cueva de Zûr
Habían transcurrido pocas horas de la noche, cuando el enemigo rodeó la casa del Mensajero del Islam para llevar a cabo sus diabólicos planes. Dios ayudaba a Muhammad y lo había salvado de este gran peligro. Él, pronunciando una aleya del Sura “Ya-Sîn”, salió de la casa, dirigiéndose por los caminos apartados hacia la cueva de Zûr que se encuentra en las afueras de la ciudad de La Meca. Abû Bakr, al enterarse de lo sucedido, acompañó al Profeta desde el inicio de su viaje.
Los idólatras con las espadas desenvainadas atacaron el lecho de Muhammad (BP) pero se sorprendieron al encontrarse con ‘Alî (P), y perturbados preguntaron: “¿¡Dónde está Muhammad (BP)?!” ‘Alî (P) respondió: “¿Acaso me lo habéis confiado a mí? Vosotros teníais intención de sacarlo de su casa, él mismo se ha ido”. Y una vez más los incrédulos del Quraîsh vieron frustrados sus planes para terminar con Muhammad (BP) y con la expansión del Islam.
Hacia la ciudad de Yazrib
Después de tres días que el Profeta permaneció en la cueva de Zûr, inició su viaje hacia Yazrib.
Uno de los mequíes de nombre Sarâqah Ibn Mâlik, que seguía de cerca los pasos del Profeta con la intención de atraparlo, después de la tercera vez que las patas de su caballo se falsearon, entendió que había tomada un camino equivocado y regresó.
El duodécimo día del mes de Rabî’ Al-Auwâl (jueves 23 septiembre de 622 d.C.), el Mensajero del Islam llegó a la ciudad de “Qubâ” , que se encuentra en las cercanías de Medina, en donde, descansó varios días después de un pesado viaje.
Abû Bakr insistía en que Muhammad (BP) continuara su viaje hacia Yazrib, pero éste no aceptó y le dijo: “¡Abû Bakr! ‘Alî (P) ofreció su vida por mí; además, es el mejor de mi familia, mi primo y hermano, no me moveré de aquí hasta que se incorpore a nosotros”.
‘Alî (P), después de llevar a cabo lo ordenado por el Profeta, llegó a Qubâ mientras que sus pies estaban tan lastimados que ya no tenían fuerzas para sostenerlo. El Mensajero lo tomó con bondad entre sus brazos y untó un poco de su saliva sobre las heridas de los pies de ‘Alî (P). La hinchazón y lesiones fueron curadas para siempre y juntos se dirigieron hacia Yazrib.
La gente de Yazrib espera al Profeta
En la Ciudad Yazrib todo estaba fuera de lo normal, excitación y tensión gobernaban la ciudad. La gente, todos los días en las calles y callejuelas, esperaba ansiosa al Enviado de Dios. Muhammad (BP) llegó el día viernes a Medina . Los yazribíes no cabían en sí de la alegría que sentían en sus corazones y la luminosidad de su cara los tenía absorbidos. El Profeta se estableció en Yazrib, fundó el Islam y una gran cultura sobre las bases de la justicia y la fe. Fue cambiado el nombre de Yazrib por “Madinat An-Nabî” que significa la Ciudad del Profeta, y que por esa misma razón se denominó igualmente al— Munauuara, “la Radiante”. Y como consecuencia de este importante suceso histórico, o sea la victoria del monoteísmo y la equidad, ese mismo año se inició el calendario Islámico y la gente, bajo los rayos del Islam, volvió a nacer. Su moral, conducta y creencias erróneas fueron sustituidas por un programa y cultura completa, anhelosa de existir.
Lección que nos da la emigración
Catorce siglos han transcurrido de la Hégira o emigración a Medina. Cambiemos otra página de la historia y veamos los sufrimientos y penas que pasaron los musulmanes para poder emigrar y establecerse en un nuevo lugar. Aquellos musulmanes que se habían salvado de las torturas y persecuciones de los del Quraîsh y habían encontrado un ambiente tranquilo para vivir, no llevaban una vida placentera ni llena de tranquilidad, sino que noche y día se esforzaban para adquirir y ampliar su conocimiento acerca del Islam. Fueron estos sacrificios y molestias continuas lo que los salvó de la perturbación y esclavitud otorgándoles felicidad y dignidad.
Es necesario revivir cada año este suceso y tomar como ejemplo a los pioneros del Islam que con fe en Dios Único y obedeciendo las órdenes del Profeta pudieron llevar a cabo una revolución santa y ocasionar grandes cambios en el rumbo de nuestras vidas hacia el progreso. Nosotros debemos heredar esta cuestión a nuestras generaciones futuras ya que la grandeza y magnitud de los musulmanes de esos días es una prueba clara de su fe y convicciones.

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CAPÍTULO 12
FUNDACIÓN DE LA FRATERNIDAD ISLÁMICA EN MEDINA
La sociedad despierta
Una sociedad despierta en la cual podemos encontrar la felicidad y el progreso, se crea bajo las bases de la concordancia, unificación de ideas, sinceridad y respeto.
El Islam, para crear una sociedad como la descrita, no da importancia a la raza, lengua, color o zona geográfica de la persona. El Islam, considera a todos los musulmanes iguales siendo la fe en Dios, base de toda unanimidad.
La “fraternidad islámica” es la mejor frase que demuestra la unidad y armonía desde cualquier punto de vista. El Libro Divino en una de sus expresivas aleyas dice:
 إِنَّمَا الْمُؤْمِنُونَ إِخْوَةٌ 
“Los creyentes son, en verdad hermanos”.
Fundación de la fraternidad Islámica
El Mensajero del Islam después de su llegada a la ciudad de Yazrib, de construir la mezquita y establecer las leyes entre los musulmanes, tomó la más excelente iniciativa al fundar la hermandad islámica.
La hermandad islámica sirvió para unificar y centralizar más a la sociedad musulmana, haciéndoles saber que en lugar de su patria y amigos que perdieron, podían contar con un hermano, que desde cualquier punto de vista era más fiel y piadoso hacia con ellos.
Además de evidenciar los derechos humanos que tiene un musulmán con respecto a otro, el Profeta llevó a cabo un contrato de fraternidad, convocando a cada dos musulmanes a realizar el pacto de hermandad y después él mismo escogió a ‘Alî (P) como hermano diciendo: “‘Alî (P) también es mi hermano”.
Precisamente, el casamiento de ‘Alî Ibn Abî Tâlib (P) con Fátima Bint Muhammad (BP) el 1 de Du-l-Hiÿÿa de 2 d.H (Jueves 24 Mayo de 624 d.C.) evidencia esta íntima hermandad.
La hermandad islámica es uno de los temas que el Libro de Dios recuerda con grandeza y al respeto diciendo:
 وَ اذْكُرُوا نِعْمَتَ اللَّهِ عَلَيْكُمْ إِذْ كُنْتُمْ أَعْداءً فَأَلَّفَ بَيْنَ قُلُوبِكُمْ فَأَصْبَحْتُمْ بِنِعْمَتِهِ إِخْواناً وَ كُنْتُمْ عَلى شَفا حُفْرَةٍ مِنَ النَّارِ فَأَنْقَذَكُمْ مِنْها كَذلِكَ يُبَيِّنُ اللَّهُ لَكُمْ آياتِهِ لَعَلَّكُمْ تَهْتَدُونَ 
“Recordad la gracia que Dios os dispersó cuando erais enemigos: reconcilió vuestros corazones y, por Su gracia, os transformasteis en hermanos; estabais al borde de un abismo de fuego y os libró de él. Así os explica Dios sus signos”.
La “Fraternidad Islámica”, lema de unidad y hermandad
La fraternidad islámica no es un tema de formalidad, sino que es la verdad que ésta ligada con el espíritu de la fe, la cuál deja ver sus consecuencias una tras otra. El Imâm As-Sâdiq (P) manifiesta: “El creyente es hermano y guía de otro creyente, entre ellos no existe la injusticia, la traición ni el engaño, y nunca rompen su promesa”.
Uno de los lemas de la hermandad islámica es que aquello que un musulmán quiera para sí mismo, debe desearlo para su hermano y debe ayudarlo física y económicamente. En la hermandad islámica es muy remoto ver a alguien que haya saciado su apetito, bebido o vestido mientras que su hermano musulmán se encuentra hambriento, sediento o desnudo.
El sexto de nuestros Inmaculados Imâmes nos dice: “Si contáis con un sirviente que os ayude, y vuestro hermano carece de éste, envíalo para que le ayude a preparar la comida, lavar la ropa y demás quehaceres”.
La fraternidad islámica abarca todas las relaciones, hasta las relaciones familiares. El Sagrado Libro nos dice:
 لا تَجِدُ قَوْماً يُؤْمِنُونَ بِاللَّهِ وَ الْيَوْمِ الآْخِرِ يُوادُّونَ مَنْ حَادَّ اللَّهَ وَ رَسُولَهُ وَ لَوْ كانُوا آباءَهُمْ أَوْ أَبْناءَهُمْ أَوْ إِخْوانَهُمْ أَوْ عَشِيرَتَهُمْ 
“No encontrarás a gente que crea en Dios y en el último Día y que tenga cariño a quienes se oponen a Él, Glorificado sea, y a Su enviado, aunque estos sean sus padres, sus hijos varones, sus hermanos o los miembros de su misma tribu”.
La fraternidad islámica hizo hermanos a Salmân Al-Fârsî (el Persa) de Irán y Bilâl al-Habashî (el Etíope o Abisinio), siendo ellos de los compañeros cercanos al Profeta. La luminosidad de la hermandad islámica terminó con muchas enemistades, causó muchas reconciliaciones provocando la amistad entre grupos que se encontraban dispersos. Esta unificación y correlación confirma el que todos los musulmanes son una gran familia que comparten entre sí sus alegrías y aflicciones.
La fraternidad islámica, crea una obligación para todos los musulmanes en cuanto a los demás, de tal forma que uno no puede sentirse fuera de los problemas y dificultades que los otros tienen, sino que cada uno, hasta donde le sea posible debe ayudar a su prójimo a resolver sus problemas y establecerse.
Esta obligación se divide en dos:
1. Cooperativa económica.
Ayudarse unos a otros para terminar con las necesidades económicas como por ejemplo: educación general, provisión de hogares, creación de empleos y programas higiénicos, etc. Algunas de estas disposiciones fueron ordenadas en el Sagrado Corán y otras por los Inmaculados Imâmes bajo el nombre de “zakât” (tributo designado para los necesitados según las leyes del Islam), “jums” (el quinto), “sadaqah” (limosna), donación etc.
2. Cooperativa científica y educativa.
En esta sección se incluyen la propaganda, difusión y enseñanza. Todo musulmán tiene la obligación de instruir a otro musulmán en la medida que le sea posible, así también, tiene el deber de guiar a los demás recomendando lo bueno y prohibiendo lo malo.
Por desgracia esta costumbre ha sido olvidada entre los musulmanes, muchas veces por creencias erróneas y otras para cuidar sus supuestos intereses, dejando como resultado a la educación del alma en el olvido y sucediéndole la separación de otras virtudes morales existentes en una sociedad activa.
La Fraternidad Islámica en la época actual
Los musulmanes de nuestra época, más que en cualquier otro tiempo, necesitan de una verdadera unificación y correlación, ya que Dios cedió a los países musulmanes fuentes auríferas muy productivas y valiosas, habiendo muchos que se interesan en apoderarse de éstas, siendo ésta una de las causas por las que tratan de separar y terminar con la unidad entre los musulmanes.
Debemos estar alertas y mantener vivo el programa de la hermandad Islámica que fue fundado por el gran Profeta del Islam.
Los musulmanes además del poder necesitan de la hermandad, por ello desde las escuelas primarias debemos crear un programa de enseñanza efectivo para que los estudiantes comprendan la importancia de la hermandad y así poder afianzarla en los niveles más altos.
Por otra parte los padres deberán hacer conscientes a sus hijos de que todos los musulmanes son hermanos y deben preocuparse los unos por los otros.

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CAPÍTULO 13
“ŸIHÂD” GUERRA SANTA EN EL ISLAM
El Profeta portador de misericordia
A principios del siglo XV H.L. más de setecientos millones de musulmanes en diferentes partes del mundo festejaron el día de la Misión Profética. Esta fiesta fue llevada a cabo para recordar el gran día en que el Profeta aceptó la bandera de la paz, la hermandad y el lema de:
 وَ ما أَرْسَلْناكَ إِلاَّ رَحْمَةً لِلْعالَمِينَ 
“Nosotros no te hemos enviado sino como misericordia para todo el mundo”
El Islam, en forma muy sutil, solucionó la diferencia de niveles y razas que son la causa de muchas discordias y acontecimientos indeseables. No obstante la cultura del mundo actual cuenta aun con este problema, causa por la cuál todos los días vemos morir a cientos de seres humanos con diferentes pretextos.
La paz y justicia en el Islam son tan inmensas que manifiestamente invitan, a aquellos que siguen un Libro, a la unificación y armonía, y con una retórica agradable nos dice:
 قُلْ يا أَهْلَ الْكِتابِ تَعالَوْا إِلى كَلِمَةٍ سَواءٍ بَيْنَنا وَ بَيْنَكُمْ أَلاَّ نَعْبُدَ إِلاَّ اللَّهَ وَ لا نُشْرِكَ بِهِ شَيْئاً وَ لا يَتَّخِذَ بَعْضُنا بَعْضاً أَرْباباً مِنْ دُونِ اللَّهِ فَإِنْ تَوَلَّوْا فَقُولُوا اشْهَدُوا بِأَنَّا مُسْلِمُونَ 
“Di (Muhammad): ¡Gente de la Escritura (judíos y cristianos)! Convengamos en una fórmula aceptable a nosotros y a vosotros, según la cual no serviremos sino a Dios y no Le asociaremos nada y no tomaremos a nadie de entre nosotros como Señor fuera de Dios”
Cuando los musulmanes emigraron a Medina e izaron la bandera de la victoria, el enemigo les propuso la paz, acto que fue aceptado sin ningún titubeo por parte del Profeta. Un ejemplo de esta proposición fue cuando hizo las paces con las tribus judías el primer año de la Hégira.
El Islam anda en busca de la paz y la unificación general, y para ello ha programado muy buenos y provechosos proyectos.
¿Para qué hacer Ÿihâd?
El Islam es una escuela viva y universal, que en forma especial puede corrige y reforma las leyes económicas y sociales en todo el mundo. El Islam no se limita a una sociedad o raza determinada como la religión de la Antigua Roma, la judía o el nazismo; sino que se amolda a todo el mundo por ello —para apoyar a este pensamiento islámico— los musulmanes tienen la obligación de esforzarse y secundar a las masas injuriadas y oprimidas, estableciendo la paz y justicia en el mundo.
En la Guerra Santa, a los soldados del Islam no se les permite apoderarse de un pedazo de tierra o derrotar un régimen para establecer un gobierno tiránico y opresor como el anterior. Lo que busca la Guerra Santa es la amistad y pureza entre los hombres, siendo el único objetivo de su lucha la satisfacción de Dios, la perfección del hombre y la salvación de las masas débiles, llevando como objeto terminar con las conspiraciones y crear la paz mundial.
Este gran objetivo terminará con las grandes masas somnolientas y abatidas, poniendo fin a los intereses y beneficios propios de algunos que se creen queridos y que chupan la sangre de los pobres y oprimidos para conseguir una vida llena de comodidades.
Los instintos del hombre son los que ordenan podar las hierbas salvajes y terminar con los miembros corruptos de la sociedad para obtener la salvación y felicidad de las masas oprimidas. Los humanitarios, así como los perseguidores de la justicia y libertad, apresuran y veneran una lucha como tal.
Qué sabias son las palabras de Dios
 وَ لَوْ لا دَفْعُ اللَّهِ النَّاسَ بَعْضَهُمْ بِبَعْضٍ لَفَسَدَتِ الأَْرْضُ 
“Si Dios no hubiese rechazado a unos hombres valiéndose de otros, la tierra se habría ya corrompido”.
El objetivo principal en el Islam no es la guerrear sino prevenir los ataques e injusticias así como abrir el camino hacia la felicidad de las personas dignas.
El representante de los musulmanes árabes dijo al comandante iraní Rustâm Faruj Zâd:
“Dios, Todopoderoso, me creó para que os invite a que os abstengáis de adorar a vuestro congénere y lo adoréis a Él; a que os alejéis de la mundanería y el vicio, y viváis con moralidad; a que reemplacéis esas ideas falsas respecto a la religión por la justicia del Islam. ¡Aquél que acepte mi invitación le devolveré sus tierras y me marcharé!”
¿Acaso el Islam progresó a fuerza de la espada?
El propósito principal de las contiendas sostenidas por los musulmanes, era establecer un contacto entre ellos y las masas oprimidas, valiéndose de este medio para enseñar la grandeza, pureza y autenticidad de las leyes islámicas.
En las guerras entre los musulmanes y los infieles, nadie los obligaba a que se convirtiesen al Islam, era suficiente que firmasen un tratado de paz, pudiendo continuar con su religión y, a cambio de esto, el gobierno islámico los protegía.
El Mensajero del Islam en el pacto de Hudaîbîîah se comprometió a rechazar y entregar al Quraîsh a aquél incrédulo que escapase de La Meca y se adhiriese al Islam , y de hecho así lo hizo. Muhammad (BP) pudo haber solicitado a los incrédulos del Quraîsh que si algún musulmán renunciaba al Islam y se refugiaba en La Meca fuese regresado a Medina, pero se rehusó.
Después de la conquista de La Meca, el Mensajero del Islam puso en libertad a los infieles del Quraîsh dejando a su criterio la conversión de éstos al Islam. Por otra parte convino con los musulmanes que no matarían a nadie de la ciudad conquistada, a excepción de unos cuantos rebeldes que se dedicaban a molestar y desordenar. Muhammad (BP) garantizó protección a aquél que la solicitó, dando a sus habitantes tiempo para que se cerciorasen del Islam y por propio convencimiento lo aceptasen. Uno de estos fue Safûân Ibn Umaîîah que, después de la conquista de la Ciudad de La Meca, escapó hacia la Ciudad de Ÿiddah y desde allá solicitó al Profeta que le otorgara su protección. Como señal de aceptación a su petición, el Profeta Muhammad (BP) le envió su turbante, y así fue como Safûân regresó a su ciudad. Cuando Safûân llegó a La Meca, pidió al Profeta que le diese dos meses de plazo. El Mensajero aceptó dándole cuatro meses como término. Safûân acompañó a Muhammad (BP) a Hunaîn y Tâ’if a pesar de que era un incrédulo y finalmente, por propia convicción, aceptó el Islam.

Y así es como se aclara que
En el Islam se utiliza la fuerza de la espada únicamente en contra de aquellos que distinguieron entre la verdad y la justicia, sin embargo, luchan en contra de ésta evitando que los demás sean felices y dichosos. Igualmente se utiliza para destruir conspiraciones, salvar a las masas oprimidas y crear un medio favorable para el progreso y la perfección del ser humano.
La fe de los primeros musulmanes y la perseverancia de éstos fue una de las mejores pruebas que demuestran que el Islam no progresó a fuerza de la espada. La devoción de los pioneros del Islam era tan fuerte que con firmeza y constancia enfrentaban todos los problemas, abandonaban su lugar de nacimiento y emigraban a otras ciudades para conservar sus nuevas creencias.
Bilâl de Etiopía, fue uno de los primeros conversos al Islam. Abû Ÿahl lo aventaba sobre las ardientes piedras del desierto de Al-Hiÿâz y colocaba una gran piedra sobre el pecho de su esclavo entonces le decía: “¡Sé incrédulo al Dios de Muhammad!” Bilâl repetía una y otra vez: “¡Único!, ¡único!” Y a pesar de los tormentos que le daba no renunciaba a su pura y honesta creencia, el Islam, y más aún perseveraba.
Cómo pueden algunos decir que el Islam ¡progresó a fuerza de la espada! El enemigo, al no encontrar un punto débil en esta religión, trató por diferentes medios de desacreditarla y difamarla. A pesar de todo, esta nueva religión progresaba con sencillez y protegiendo como siempre a las masas oprimidas y presionadas.
Un conocido escritor francés opina: “El Islam avanzaba en forma asombrosa siguiendo un camino fácil y simple. Debemos reconocer que es una de las especialidades de esta religión. Cualquier lugar en donde los musulmanes ponen el pie, la huella del Islam queda para siempre”.
En el libro “La guerra y la paz en el Islam” encontramos la siguiente frase dicha por un doctor cristiano: “Una de las principales causas por la cual el Islam se expandió y evolucionó mundialmente, fueron los contactos comerciales y culturales que mantenían más allá de las fronteras del Islam, y no las conquistas militares como algunos opinan!”

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CAPÍTULO 14
MOTIVO DE LAS GUERRAS EN LA ÉPOCA DEL PROFETA Y ESTADÍSTICA DE LOS MUERTOS
Entendimiento mutuo de la ideología internacional
El Profeta del Islam, contrario a los dictadores del mundo, no tomaba nada a fuerza de la espada, ni tampoco combatía para conquistar un nuevo territorio. En ningún momento llegó a explotar las fuerzas de su gente y jamás se vio que se apoderase de las riquezas de otros. Él progresaba con el Libro Sagrado y la ley dictada por Dios, Alabado sea; utilizaba la espada únicamente cuando era necesario detener las injusticias y opresiones, o para izar la bandera de la justicia y la verdad. El permiso de Dios para defenderse con las armas y combatir en Su Nombre fue revelado el 12 de Safar del 2 H.L.(14 Agosto 623).
Las batallas realizadas en la época del Mensajero del Islam fueron para derrotar a los explotadores de los verdaderos siervos de Dios, y a aquellos que impedían la propagación de los fundamentos y del verdadero Islam; así como para que la humanidad contase con un gobierno justo y equitativo, basado sobre la ideología del entendimiento mutuo internacional. Es que a una lucha con el fin antes descrito ¿puede tacharse de ilegal? Es evidente que tales combates son necesarios y esenciales para cualquier Enviado Divino y cualquier juicioso lo respeta, no existiendo otro camino a excepción de éste, para llegar a su meta.
La misión profética de Jesús, hijo de la Virgen María, duró corto tiempo. Así también la situación no le favorecía como para con la espada en la mano podar las malas hiervas de la sociedad. Para debilitar al pueblo islámico y detener la expansión del Islam, los cristianos a través de sus medios de difusión hacen propaganda falsa acerca de las guerras que el Profeta sostuvo en favor del Islam, nombrando cifras sorprendentes de muertos para así justificar las grandes matanzas realizadas por la iglesia Católica tales como las efectuadas por las famosas Cruzadas (siglos XI-XV d.C.) y la Inquisición (siglos XIII-XVII d.C.), en las cuales fueron asesinados millones de seres humanos inocentes.
A continuación pasamos a detallar las causas que llevaron al Profeta a efectuar esas grandes batallas y continuamos refiriendo el número de muertos en cada una de éstas. Nuestra intención es que la verdad se aclare y que nuestros queridos lectores comprendan la filosofía de las guerras islámicas y se enteren de la verdadera cifra de muertos que sufrieron estas guerras. Durante las mismas no sólo se distinguieron los hombres del Islam por su valor y sacrificio sino más de una vez las mujeres.
1. Batalla de Badr.
El Profeta del Islam y sus seguidores, durante trece años después de que le fue anunciada la misión profética, vivieron en la ciudad de La Meca, período en el cuál fueron torturados y molestados por los del Quraîsh. Finalmente el Profeta abandonó su lugar de nacimiento y emigró hacia Medina pero los incrédulos de La Meca continuaron molestando a los musulmanes que se quedaron en esa ciudad, impidiéndoles salir de ahí para establecerse en otro lugar.
Los incrédulos del Quraîsh decidieron bloquear económicamente a los musulmanes de Medina, para ello prohibieron a las caravanas que transportaran mercancías a esa ciudad. Durante el bloqueo los habitantes de Medina se enfrentaron con dificultades y obstáculos, y para abastecerse de provisiones se vieron obligados a ir hasta las playas del Mar Rojo.
Después de que el Profeta emigró, Abû Ÿahl le escribió una carta muy tosca en la cual le manifestaba que se preparara para el ataque del Quraîsh. Aquí fue donde Dios Todopoderoso dijo:
 أُذِنَ لِلَّذِينَ يُقاتَلُونَ بِأَنَّهُمْ ظُلِمُوا وَ إِنَّ اللَّهَ عَلى نَصْرِهِمْ لَقَدِيرٌ، الَّذِينَ أُخْرِجُوا مِنْ دِيارِهِمْ بِغَيْرِ حَقٍّ إِلاَّ أَنْ يَقُولُوا رَبُّنَا اللَّهُ 
“Les está permitido a quienes son atacados, atacar, porque han sido tratados injustamente. Dios es, ciertamente, poderoso para auxiliarles, a quienes han sido expulsados injustamente de sus hogares, solo por haber dicho: -¡Nuestro Señor es Al.lah!”.
Durante el segundo año de la Hégira, para proteger al Islam y defender los derechos de los musulmanes, así como frustrar los planes siniestros del enemigo, el Mensajero del Islam se enfrentó a los del Quraîsh en un lugar llamado “Badr”.
A pesar de que el ejército de los musulmanes llegaba apenas a una tercera parte del ejército del enemigo, pudieron, con la fuerza de la verdadera fe y la ayuda de Dios, derrotarlo.
2. Batalla de Ūhud.
Para vengar la sangre del grupo de incrédulos que habían sido muertos en la guerra de Badr, los del Quraîsh prepararon su armamento y el tercer año de la Hégira se dirigieron hacia Medina para tomar venganza. Los dos ejércitos se encontraron en el Monte de Ūhud. Esta guerra terminó en favor del enemigo, ya que algunos musulmanes desobedecieron las órdenes dadas por el Profeta.
3. Batalla de los Confederados o la Zanja.
En el quinto año la Hégira (principios del 627 d.C.), un grupo de judíos de los “Banî Nadîr”, se dirigió hacia La Meca e instigaron a los incrédulos del Quraîsh en contra de los musulmanes. Los del Quraîsh aprovecharon la oportunidad, prepararon un gran ejército compuesto de diferentes grupos y luego se dirigieron hacia Medina. Los musulmanes para defender la Ciudad de Medina que era el centro del Islam, cavaron una zanja alrededor de la ciudad, y se alinearon detrás de ella para enfrentar a un ejército cercano a los diez mil soldados. ‘Alî (P), que había sido nombrado comandante de los defensores monoteístas por parte del Profeta, derrotó en un duelo al campeón mequí Faris, inclinando la batalla a favor de los musulmanes.
4. Batalla contra los Banî Al-Mustalaq.
Los Banî Al-Mustalaq, era un grupo de la tribu de Jazâ‘ah, que habían agredido a los musulmanes. Su jefe, Hariz Ibn Abi Zarar planeaba atacar Medina, la capital del Islam. El santo Profeta se enteró de las conspiraciones de éstos, entonces, sin perder tiempo, formó un ejército y se dirigió hacia ellos para prevenir el peligro que les acosaba.

Cuarta Parte (Final)

En el sexto año de la Hégira, el 3 de Sha’bân (jueves 17 de diciembre de 627 d.C.), en un lugar llamado Muraîsî‘, el Profeta y su ejército derrotaron a este grupo. –
5. Batalla contra los Banî Quraîdzah
Los Banî Quraîdzah habían firmado el tratado de paz con el Profeta el cuál rompieron durante la guerra de la Zanja. Éste grupo de judíos ayudó al Quraîsh y desde el punto de vista del Profeta no eran confiables, por ello no tuvo otra alternativa que terminar con ellos.
Cuando la guerra de la Zanja llegó a su fin, el Profeta Muhammad (BP) ordenó que el ejército se dirigiese hacia el lugar de los Banî Quraîdzah. Los judíos fueron sitiados por los musulmanes, y tuvieron que ceder después de transcurridos veinticinco días, durante el mes de Du-l-Hiÿÿa (abril de 627 d.C.). La tribu de Aûs pidió al Profeta que los perdonara, por lo que les dijo: “¿Estáis de acuerdo que Sa‘d Ibn Ma‘âdh, que es uno de vuestros jefes, juzgue a los Banî Quraîdzah”.
Todos aceptaron creyendo que Sa‘d se pondría a favor de los judíos. No obstante el fallo de Sa‘d Ibn Ma‘âdh fue que matasen a los guerreros, se repartiesen sus bienes y tomasen prisioneras a sus esposas. El Profeta agregó: “La decisión de Sa‘ad es la misma que lo ordenado por Dios, para éstos”.
Y se llevó a cabo este dictamen.
6. Batalla de Jaîbar.
En el oasis-fortificado de Jaîbar, 170 kilómetros al norte de Medina, vivía un grupo de judíos que mantenía relaciones militares y económicas con los idólatras mequíes. Tal situación amenazaba la seguridad de los musulmanes.
En el de Muharram del año séptimo de la Hégira (junio de 628 d.C.), el ejército islámico se dirigió hacia Jaîbar que era considerado el centro del enemigo. Después de que el ejército de Muhammad (BP) sitió las fortalezas y se enfrentó a los judíos, éstos luego de una breve lucha se rindieron al gobierno islámico.
7. Batalla de Mûtah.
En el octavo año después de la Hégira Lunar (629 d.C.), el gran Profeta envió a Hâriz Ibn ‘Umaîr con una carta al gobernador de “Bosrâ” —ciudad de la región de Haurán en Siria—¸ pero cuando llegó el emisario a Mûtah fue asesinado. Los musulmanes, según las órdenes dadas por el Mensajero del Islam se dirigieron hacia el enemigo y finalmente se enfrentaron con el ejército del emperador bizantino Heraclio, compuesto por miles de soldados grecobizantinos y sus aliados árabes gassaníes, en un lugar llamado Mûtah donde sostuvieron una fuerte batalla. En este enfrentamiento fueron martirizados tres comandantes del ejército islámico “Zaîd Ibn Hârizah”, “Ÿa’far Ibn Abî Tâlib” y “‘Abdul.lah Ibn Rawâhah”. Después de esta gran pérdida sufrida por el ejército islámico, los musulmanes no pudieron enfrentarse a los incrédulos y se vieron obligados a regresar a Medina.
8. Conquista de La Meca.
En una de las cláusulas del tratado de Hudaîbîîah, convenido entre los incrédulos del Quraîsh y el líder de los musulmanes, especificaba que los primeros no acometerían ni tampoco invadirían a los musulmanes, respetando a aquellos que hubiesen firmado algún tratado con éstos. Pero los del Quraîsh rompieron el convenio al ayudar a la tribu de los Banî Bakr, cuando atacó a la tribu de Jazâ‘ah que sostenía un pacto con los segundos. El Mensajero del Islam para terminar con las intrusiones de los del Quraîsh fraguó un plan perfecto. El 10 de Ramadãn del 8 d.H. (miércoles 10 de enero de 630) entró a la ciudad con todo su ejército y la puso inmediatamente bajo su control pues no hubo resistencia. Entonces Muhammad (BP) se dirigió a la Ka‘bah y pronunció el siguiente sermón que quedó grabado en las páginas de la historia:
“Estáis conscientes que fuisteis malos vecinos para con el Enviado de Dios, y lo negasteis y molestasteis. Nos expulsasteis de nuestras tierras y aun así no os conformasteis. Hasta en Medina y fuera de esta nos perseguisteis y no nos dejasteis tranquilos y luchasteis en contra de nosotros. —Entonces levantando aún más su voz exclamó— ¡Idos! ¡Estáis en libertad!
Esta generosidad y grandeza fue la causa de que muchos de los mequíes aceptaran el Islam.
En esta conquista el Mensajero del Islam había ordenado a los musulmanes que pelearan únicamente para defender sus vidas en caso de que los idólatras los atacasen, advirtiéndoles que tan sólo la sangre de ocho hombres y cuatro mujeres debía ser derramada, cuatro de los cuales fueron muertos. Por otra parte, durante un enfrentamiento sostenido con el ejército de Jâlid Ibn al-Ualîd, fue muerto un grupo de idólatras que estaban comandados por ‘Akramah Ibn Abî Ÿahl.
9. Hunaîn y Tâ’if
Las tribus de Haûâzan y Zaqîf prepararon un ejército para pelear en contra de los musulmanes. Cuando el Profeta se enteró de sus planes, se dirigió hacia éstos acompañado por un ejército de doce mil soldados. Fue en el oasis del valle de “Hunaîn” (a cinco kilómetros de La Meca en dirección a Ta’if) donde se enfrentaron los dos ejércitos, en Shawwâl del 8 H.L. (fines de enero de 630), terminando la batalla a favor de los musulmanes. Al finalizar la batalla, el Mensajero del Islam acompañado de su ejército, se dirigió hacia Tâ‘if, para terminar de una vez con la tribu de Zaqîf que había colaborado con la tribu de Haûâzan, pero después de un tiempo de haber sitiado las fortalezas, desistiendo de la idea de conquistarlos, regresaron a La Meca.
Además de estas guerras, el Profeta del Islam y sus seguidores mantuvieron otros combates ligeros con el enemigo; así también efectuaron algunos viajes para la difusión del Islam.
A continuación mostramos, según datos recopilados por los historiadores, el número de muertos (musulmanes e incrédulos) en todas las guerras sucedidas en la época de nuestro querido Profeta y registrado en los documentos fiables que se mencionan a continuación:

Número de muertos en las guerras sostenidas en la época del Mensajero del Islam.
NOMBRE DE LAS GUERRAS Târîj Jamîs Sîrah Ibn Hishâm Târîj Ia‘qu-bî Taba- qât Bihâr ul Anwâr Târîj Taba-rî
Badr 84 84 86 84 84 84
Ūhud 93 92 90 109 109 70
Los Confe-derados 9 9 14 11 9 9
Banî Qu-raîdzah 800 850 750 700 900 850
Banî Al-Mustalaq 12 10 10
Jaîbar 32 23 98 3
Mûtah 21 13 13 3
Conquista de La Meca 39 20 33 21
Hunaîn y Tâ’if 96 101 87 112 85
Otras 250 122 119 333 210
Explicación:
1. En la estadística de cada uno de los documentos mencionados con anterioridad fue considerado el mayor número. En donde fue imposible encontrar una cantidad, fue dejado en blanco su lugar.
2. Târîj Al-Jamîs, es uno de nuestros documentos estadísticos que fue recopilado de libros de exégesis, historia y tradiciones.

Las estadísticas anteriores demuestran el insignificante número de muertos que no puede ser comparado con el número de muertos en las cruzadas y guerras religiosas de los cristianos.
El lector puede darse cuenta que ninguna de las guerras en la época del Profeta Muhammad (BP) fue para acrecentar su territorio o para vengarse, ni tampoco con el propósito de invadir. Sino únicamente para defenderse de los que quebrantaban los tratados firmados, para de esta forma mantener su independencia y defender las fronteras de los musulmanes, Otro de los propósitos fue para establecer la palabra “justicia”.
El islamólogo francés Dr. Gustave Le Bon (1841-1931 d.C.) registra:
“El Islam, que considera obligatoria la Guerra Santa, invita a su gente a que trate con equidad, justicia y generosidad a los seguidores de otras religiones y les den libertad para escoger su religión.”

* * *

CAPÍTULO 15
MISIÓN PROFÉTICA UNIVERSAL DE MUHAMMAD (BP)
El Islam, la religión del este y oeste
El día que apareció el Islam, se asemejaba a un manantial claro y acuoso que día a día se expandía y volvía más abundante, convirtiéndose luego en un arrollo y finalmente en un gran río que, hoy en día en los diferentes países del mundo, irriga a la humanidad y satisface a los sedientos. Mientras más se extiende y progresa, se vuelve más profundo. Esta corriente ha llegado a tener tal fuerza que puede purificar la impureza de toda costumbre errónea y guiar al hombre de cualquier época o lugar. El Islam, contrario de las políticas colonizadoras del mundo, va desarrollándose. Las falsas propagandas y actividades anti-islámicas del enemigo, no han podido terminar con las raíces de esta religión. El Islam tiene en sus manos la clave de la victoria y la universalidad, y funda sobre éstas sus leyes y programas. Podemos decir que existe una concordancia entre el Islam y el temperamento de los seres humanos, siendo ésta uno de los secretos que afirman las bases de la existencia.
Aquellos que dicen que el oriente es oriente y el occidente es occidente, y que el guía del oriente no puede tomar en sus manos el liderazgo del occidente están en un error, ya que el hombre del oeste y del este, desde el punto de vista de temperamentos, son iguales y así como el hombre del este tiene por instinto la necesidad de una religión, el del oeste también la tiene.
Muhammad (BP) desde La Meca invitó a todos los hombres del mundo
La intención de Muhammad (BP), aquel día que hizo resonar la palabra “monoteísmo” en el oscuro ámbito de La Meca, no era únicamente para reformar el territorio de Al-Hiÿâz, ni tampoco a un grupo de árabes, sino que estaba comisionado para iniciar la Misión Profética Universal desde las ardientes tierras de Arabia. Un testigo de esto, es la frase que pronunció a sus familiares cuando hizo su primera invitación general:
“En verdad que yo soy el Enviado de Dios, elegido para vosotros y para toda la gente en general”.
Así también algunas aleyas del Sagrado Corán enfatizan esta verdad:
 قُلْ يا أَيُّهَا النَّاسُ إِنِّي رَسُولُ اللَّهِ 
“Di: ¡Hombres yo soy el Enviado de Dios entre vosotros…!”
 وَ ما أَرْسَلْناكَ إِلاَّ رَحْمَةً لِلْعالَمِينَ 
“Nosotros no te hemos enviado sino con misericordia para todo el mundo”
 وَ أُوحِيَ إِلَيَّ هذَا الْقُرْآنُ لأُِنْذِرَكُمْ بِهِ وَ مَنْ بَلَغَ 
“…Este Corán me ha sido revelado para que, por él, os advierta a vosotros y a aquellos a quienes alcance”
De estas aleyas podemos deducir que desde el primer momento su invitación incluía a toda la gente en general, gente de todos los tiempos y todo lugar, que él había sido asignado para una Misión Universal.
Cuando preguntaron al Imâm As-Sâdiq (P): “¿Por qué cada vez que el Libro Divino es leído, nos da una lección?” Respondió:
“Dios, no envió al Sagrado Corán para un lugar o grupo de gente determinado; por ello, hasta el Día de la Resurrección será reciente, para cada época y grupo de gente”.
Otro testigo que muestra que el Islam es Universal
A partir del 1 de Muharram del año séptimo después de la Hégira (mayo de 628 d.C.), el Profeta del Islam envió a sus representantes con cartas especiales, invitando al Islam a los diferentes gobernantes del mundo, al principio de las cuales resaltaban las siguientes palabras “Muhammad el Enviado de Dios”. Todas estas cartas llevaban el mismo mensaje, una invitación al monoteísmo y a la hermandad.
Puesto que la invitación propuesta por el Profeta fue ordenada por Dios para prevenir a la gente, provocó consecuencias muy profundas en aquellos que buscaban la verdad, justicia y equidad, tales como el “Negus”, “Muqauqas” y otros.
Las investigaciones realizadas para reunir las cartas de difusión del Profeta muestran que el Mensajero envió aproximadamente sesenta y dos cartas a los reyes, jefes de tribus y monjes de ese tiempo, invitando a todos éstos al Islam. Veintinueve de estos textos están a la disposición. A continuación reproducimos parte de estos textos:
1. A Josrow Parviz, el emperador de Persia:
“En el Nombre de Dios, el Compasivo el Misericordioso”
“De Muhammad, el Enviado de Dios, a Josrow, rey de Persia.
La paz sea con aquellos que siguen el camino señalado y aceptan a Dios y a Su enviado, y para aquellos que atestigüen el monoteísmo y la Misión Profética de Muhammad, el servidor de Dios.
En verdad te invito a que aceptes el Islam. Yo fui enviado por Dios para recordar el Día del Juicio a aquellos que aun palpitan sus corazones, y no tengan excusa alguna aquellos que son incrédulo.
Acepta el Islam para que te encuentres en la fortaleza de la paz y el bienestar y, en caso de que rehúses, serás considerado un pecador”.
2. A Heraclio I, emperador de Bizancio:
“En el Nombre de Dios, el Clemente el Misericordioso”
“…Te invito al Islam. En caso de que aceptes, serás protegido, y en las pérdidas y ganancias serás socio de los musulmanes…, en caso de que rehúses, da a la gente libertad de decisión, no te interpongáis y pagad el tributo”.
El Mensajero del Islam no envió cartas únicamente a los reyes, sino también a la gente común y gente de diferentes creencias y religiones, para enterar a todos estos de la llegada del Islam.
3. Al soberano de Iamamah (región situada al suroeste de la Península Arábiga):
“En el Nombre de Dios, El Clemente el Misericordioso”
“Esta carta es de parte de Muhammad, Mensajero del Islam para “Hûdhah”. La paz de Dios sea con aquellos que siguen el camino señalado por el guía de la religión.
¡Oh, soberano de Iamamah! Te comunico que mi religión se extenderá hasta los sitios más lejanos de este mundo. Acepta el Islam y obtén la salvación…”
4. A los judíos.
“Esta carta es enviada por Muhammad, Mensajero del Islam, hermano, compañero y amigo del Profeta Moisés, hijo de ‘Imrân.
Dios, Glorificado sea, me envió para llevar a cabo la misma misión profética por la que fue enviado el profeta de los judíos. ¡Os juramento por Dios y por aquello que le fue revelado a Moisés en el Monte Sinaí —Los diez Mandamientos— que habéis leído en su Escritura acerca de mi llegada y de mi Misión Profética para con la sociedad judía y demás gentes! En caso de que sea así, teman a Dios, y acepten el Islam; y en caso contrario, entonces contarán con una excusa.”
5. Al obispo de Nayrân.
“En el Nombre de Dios, Todopoderoso, el adorado por Ibrâhîm”
“Esta carta ha sido escrita por Muhammad, el Enviado de Dios, al Obispo de Nayrân:
En verdad yo te invito a que, en lugar de que un siervo de Dios adore a otro siervo, adore al Dios Único y Verdadero…”
Nuestro deber respecto a la difusión de la misión del Islam
La pronta expansión del Islam, la debemos más que nada a las actividades incansables noche y día de nuestro querido Profeta y sus fieles seguidores. El Mensajero del Islam utilizó dos armas para la difusión del Islam: una, los oradores expertos que habían percibido la verdad en el Islam, eran fieles a su nueva religión y amaban al Mensajero y, la otra, el mensaje que encerraban las cartas invitando a la gente a una nueva forma de vida y presentando al verdadero Islam.
El Mensajero del Dios a pesar de carecer de los medios suficientes, envió a sus mensajeros a diferentes partes del mundo.
Nosotros debemos centrar todas nuestras fuerzas para comunicar la Misión Universal y sacrificarnos hasta donde sea necesario para la difusión del Islam. Debemos mostrar a nuestros hermanos y hermanas de todo el mundo, el manantial que brinda esta nueva vida y como disfrutar de sus virtudes y favores.
Tal y como nuestro querido Profeta dijo a ‘Alî (P):“…Juro por Dios que si Él te permite que conduzcas a un hermano, tu recompensa es más que todo aquello que el Sol ilumina…”.
* * *
CAPÍTULO 16
MUHAMMAD (BP), EL ÚLTIMO PROFETA
La eternidad del Islam y Muhammad (BP), el último Profeta
Entre todas las escuelas de pensamiento musulmanas, está clara y determinada la cuestión de la singularidad de Dios y de que Muhammad (BP) es el último de Sus enviados.
La religión del Islam siempre es reciente y mientras el horizonte de sus ideas se expande más, su sociedad se vuelve más luminosa y sus maravillas interminables. A continuación estudiaremos esta cuestión de creencias. Primeramente describiremos las principales razones de la eternidad de una religión y de ahí pasaremos a estudiar el Islam.
1. El innatismo de una religión es la principal causa de su permanencia y durabilidad que refuerza las bases de su enseñanza sobre los pilares del temperamento y la naturaleza del hombre. Siempre, paso a paso, marcha con el avance del tiempo y no da entrada a la decadencia ni al exterminio, y nunca se vuelve antigua ni inservible.
2. No encierra orden específica para un lugar o época, acoplándose a cualquier avance, y el transcurso del tiempo no puede anularla.
La ley que fue creada para un tiempo determinado o especial, no puede responder a las necesidades de la humanidad en cualquier época, por ejemplo si dice: la gente tiene la obligación de utilizar los medios de transporte naturales como son el caballo, camello, etc., esta ley no puede perdurar y automáticamente desaparece, ya que las nuevas necesidades de la humanidad provocan que se utilicen vehículos modernos. Una de las causas por las cuales las otras religiones no pudieron persistir es que fueron enviadas para un tiempo especifico y para una sociedad determinada.
3. Universalidad. La religión eterna debe ser completa en todas sus fases para que responda a las necesidades del ser humano. El alma inquieta y sedienta del hombre no se satisface con una serie de formalidades erróneas como por ejemplo: la última cena, comer pan, tomar alcohol, persignarse o colgarse una cruz. En esto no se encuentra la verdadera paz, sino que el hombre necesita de leyes y órdenes que lo ayuden a lo largo de su vida y resuelvan los problemas que tiene en su sociedad.
4. Guía en los problemas. A veces las necesidades generales del ser humano, como cuando se contraponen la una con la otra, cuando se presenta una emergencia o se encuentra desamparado, el hombre siente estar en un callejón sin salida sin saber que decisión tomar. Es por ello que la religión permanente y eterna, debe agregar en sus requerimientos generales una ley que diga que hacer cuando está uno en un apuro o con algún problema, y es así como consideramos que se acopla con cualquier época o con cualquier situación y puede ser perdurable.
Lo mencionado son las principales razones consideradas para la permanencia y durabilidad de una religión, y las leyes del Islam cuentan con éstas cualidades. A continuación damos una explicación a este respecto.
Islam, la religión eterna
1. El Islam en sus leyes consideró el temperamento y la naturaleza del ser humano, estando siempre firme y respondiendo afirmativamente a sus necesidades.
Los programas del Islam fueron compuestos de tal forma que se ajustan a todos los instintos del ser humano, por ejemplo: para los actos instintivos de la lujuria o la pasión, propone planes diferentes y sencillos que puede satisfacerlos, previniendo por otra parte la libertad sin límites ni fronteras; evitando con esto que el infortunio y la malicia ataquen a la sociedad.
2. Las leyes principales del Islam no fueron dictadas para una era determinada como para que con el paso del tiempo sea necesario actualizarlas la transformación y perfección de los seres, sino que se adaptan a todos los tiempos y situaciones, pudiendo responder a las necesidades de una sociedad.
En el Islam, respecto a la cuestión de la Guerra Santa (Ÿihâd), no encontramos nada que nos diga qué tipo de arma debemos utilizar, por ejemplo: que haya enfatizado en la guerra con espada. Pero en forma general ordena el entrenamiento de fuerzas y facultades para enfrentar al enemigo, y así triunfen al defender sus derechos. Ésta es una ley completa y general que se acopla a cualquier avance y puede ser utilizada en cualquier época. Así también sucede con los demás programas.
3. El Islam, para alguien que no encuentra solución a sus problemas y se le presenta alguna emergencia, tiene unas leyes llamadas: “qânûn Idtirâr”, “qânûn lâ-Haraÿ” y “qânûn lâ-Darar” etc. que pueden resolver cualesquiera problemas. Además de estas leyes, el Imâm y los sucesores del Profeta o eruditos que tienen autoridad de ser imitados, pueden definir un nuevo camino cuando la sociedad se encuentra en un problema crítico.
4. Los programas del Islam son los más ricos entre los programas de las diferentes religiones. En el Islam los asuntos legales, económicos, militares, morales y otros han sido planeados en una forma suprema y los sabios en ciencias islámicas, respecto a este tema, han compilado miles de obras siendo su fuente de extracción el Sagrado Corán, las tradiciones del Profeta y de “Ahlul Baît” (en árabe, la ‘Gente de la Casa’, o sea su familia y descendencia).
Tomando en cuenta los puntos anteriores, cualquier letrado entiende que el Islam es una religión completa, que puede dar una contestación afirmativa a las necesidades del género humano y, en esta situación, no necesita de una religión moderna o nuevo profeta.
El último Profeta desde la perspectiva del Libro Sagrado
La perfección de las leyes religiosas del Islam y el que Muhammad (BP) es el último profeta, se explica en el contenido de algunas aleyas que a continuación nos permitimos mencionar:
 وَ تَمَّتْ كَلِمَةُ رَبِّكَ صِدْقاً وَ عَدْلاً لا مُبَدِّلَ لِكَلِماتِهِ وَ هُوَ السَّمِيعُ الْعَلِيمُ
“La Palabra de tu Señor se ha cumplido en verdad y en justicia. Nadie puede cambiar Sus palabras. Él es Quien todo lo oye, todo lo sabe”. –
 ما كانَ مُحَمَّدٌ أَبا أَحَدٍ مِنْ رِجالِكُمْ وَ لكِنْ رَسُولَ اللَّهِ وَ خاتَمَ النَّبِيِّينَ 
“Muhammad no es el padre de ninguno de vuestros varones, sino el Enviado de Dios y el sello de los profetas…”
Cada vez que la palabra árabe “jâtam” o “jâtim” venga seguida de una palabra en plural, significa “último” y “jâtam an-Nabîîn” en esta aleya significa el último (el sello) de los Profetas.
Por lo tanto, todos los mensajeros fueron profetas, pues la honorable aleya que dice “jâtam an-Nabîîn” significa que Muhammad (BP) es el último de todos los profetas y después de él no vendrá profeta, ni enviado, ni dueño de Escritura alguno, ni otros.
إِنَّ هذَا الْقُرْآنَ يَهْدِي لِلَّتِي هِيَ أَقْوَمُ وَ يُبَشِّرُ الْمُؤْمِنِينَ الَّذِينَ يَعْمَلُونَ الصَّالِحات
“Este Corán dirige a lo que es mas recto y anuncia a los creyentes que obran bien…”
Es evidente que esta cualidad no necesita de ningún otro programa.
El último Profeta desde el punto de vista de las narraciones
El asunto de que Muhammad (BP) es el sello de la Profecía se menciona en muchos de los documentos islámicos que se consideran una de las creencias más claras. A continuación mencionamos algunos ejemplos de estas narraciones:
1. El Profeta del Islam dijo:
“Sepan que después de mi no vendrá otro mensajero, ni otra Sharîah —ley religiosa— después de mi Sharîah”.
2. El Imâm Al-Bâqir (P) expuso:
“Dios, Glorificado sea, envió el último Libro entre los Libros y al último Profeta entre los Profetas”.
3. ‘Alî Ibn Abî Tâlib (P) declaró:
“Dios, Todopoderoso, envió a Muhammad (BP) después de todos los enviados y mensajeros, y le otorgó el fin de la revelación”.
4. El Mensajero del Islam dijo a ‘Alî (P):
“Tú eres para mí como Aarón fue para Moisés, con la diferencia de que después de mi no vendrá enviado alguno”.
5. El Imâm Ar-Rida (P) manifestó:
“La ley de la religión de Muhammad (BP) hasta el Día de la Resurrección permanecerá activa, después de él no vendrá mensajero alguno hasta el día mencionado”.
Estas y otras muchas narraciones demuestran la universalidad y mencionan la eternidad de la íntegra y verdadera religión, el Islam. El esplendor y grandeza que contiene esta religión y sus altos conceptos, su vastedad y la generalidad de sus leyes, son la seguridad de su frescura e inmortalidad que perdurarán hasta el Día del Juicio. Pues, que mejor que luchemos por expandir el Islam y hagamos que todos disfruten de esta religión universal y perfecta.

* * *
CAPÍTULO 17
EL HADÎZ AL-GADÎR Y EL SUCESOR DE MUHAMMAD (BP)
El Mensajero Divino se despide de la casa de Dios
Es el décimo año de la Hégira Lunar (632 d.C.) y época de la peregrinación, el desierto de Al-Hiÿâz es testigo de la muchedumbre que se encamina a un mismo lugar y con un mismo lema. Esta será conocida como la Peregrinación de la Despedida (al-Haÿÿ al-Wadâ’).
Este año contemplar a los peregrinos que se dirigen hacia La Meca, tiene un fervor y excitación diferente. Los musulmanes se hacen llegar a ella apresurados y ansiosos dejando atrás una a una las posadas que se encuentran en su camino.
Labbaîk Al.lahumma labbaîk —¡Heme aquí Dios mío, Heme aquí!— resuena en los desiertos de La Meca. Las caravanas una tras otra se acercan a la ciudad y los peregrinos vestidos todos en una misma forma y de un mismo color, con los ojos húmedos, se hacen llegar al templo de la Ka‘bah y realizan la circunvalación alrededor de la Casa de Dios, casa que fue reconstruida por Ibrâhîm Habibul.lah (Abraham, el amado de Dios).
Singular y verdadera fue la peregrinación del décimo año de la Hégira en la cual participaron aproximadamente noventa mil personas , existiendo otra versión que dice que fueron ciento veinticuatro mil los peregrinos de ese año.
El Mensajero del Islam desde lejos observa a los musulmanes que se mueven como olas alrededor de la Mezquita Al-Harâm, todos cumpliendo la orden de “los fieles creyentes se encuentran loando”. Muhammad (BP) se ve contento por haber podido dar un paso tan grande y cumplir su Misión Profética en la mejor forma. No obstante a veces aparecen en su rostro signos de tristeza y nerviosidad que desfiguran su alegría. Tiene miedo que, después de su muerte, esta sociedad se desintegre, que desaparezca el espíritu de hermandad y fraternidad.
El Mensajero del Islam sabe perfectamente que los nuevos musulmanes tienen inmensa necesidad de la dirección de un guía justo y sabio y, de no ser así, esos esfuerzos incansables de tantos años serían inútiles. Por ello cada vez que salía de Medina, ya fuese para viajar o combatir, confiaba el mando a alguien que fuese honesto y digno y nunca, abandonaba a su gente sin dejar un tutor. Él sabía quién era el más adecuado para ocupar ese puesto y quién fue designado para ocupar el califato.
El elegido fue aquél, quien frente a los jefes del Quraîsh y familiares del Profeta fue nombrado, por el Mensajero del Islam, su sucesor. Él, un hombre puro y monoteísta, nunca asoció nada ni nadie a Dios, y se abstuvo de prosternarse frente a los ídolos. Él, fue un devoto soldado, sacrificándose a sí mismo por el progreso del Islam. Su sabiduría fue extraída de la misma fuente que la sapiencia del Mensajero Divino. El elegido fue ‘Alî Ibn Abî Tâlib (P).
Los preceptos del Haÿÿ llegaron a su fin y la gente regresaba a su lugar de origen, cuando de repente en el desierto de Al-Hiÿâz resonó la voz de los voceadores del Profeta dando la orden de que las caravanas se detuviesen, ya que el Ángel de la Revelación había traído la siguiente aleya:
 يا أَيُّهَا الرَّسُولُ بَلِّغْ ما أُنْزِلَ إِلَيْكَ مِنْ رَبِّكَ وَ إِنْ لَمْ تَفْعَلْ فَما بَلَّغْتَ رِسالَتَهُ وَ اللَّهُ يَعْصِمُكَ مِنَ النَّاسِ 
“¡Oh, Enviado! ¡Comunica la Revelación que has recibido de tu Señor, que, si no lo haces, no comunicarás Su mensaje! Dios te protegerá de los hombres”
La causa por la cual el Creador habló con tono fuerte a su Mensajero fue para que hiciese público el califato de ‘Alî (P). Él no lo había anunciado pues temía que esta noticia provocase desacuerdo o desunión entre los musulmanes. El Profeta esperaba el momento propicio para hacer público el mensaje. Cuando le fue revelada esta aleya, entendió que había llegado el momento esperado e inmediatamente dio la orden de que todos se reunieran en ese ardiente desierto, vacío de agua e inhabitado llamado “Gadîr Jumm”(literalmente ‘el estanque de Jumm’), con el objeto de aclarar el asunto del califato y su sucesor.
Los musulmanes, que ignoraban el suceso importante que había ocurrido, se preguntaban asombrados unos a otros el motivo de esta orden. No pasó mucho tiempo que se escuchó el llamado para la oración colectiva y, después de realizar las oraciones del medio día vieron que el luminoso rostro de Muhammad (BP) brillaba en la cima del púlpito que habían preparado con las monturas de los camellos.
Reinaba un silencio absoluto. En ese momento resonó la voz del Profeta que después de alabar a Dios, Glorificado sea, anunciaba a sus seguidores su pronto fallecimiento. Entonces preguntó: “¡Oh, gente! ¿Qué opináis de mí?”
Todos exclamaron: “¡Oh, Mensajero del Islam! Nos aconsejaste y nos advertiste y en verdad que no fuiste negligente, nos cuidaste y educaste y no nos olvidaste, Dios os conceda una buena recompensa”.
Muhammad (BP), alzando aun más su voz con la intención de que todos los presentes escucharan sus palabras, dijo:
“El Libro de Dios, y sus impecables guías —refiriéndose a los Imâmes— nunca se separarán el uno del otro después de mi partida. Ellos serán vuestros dirigentes, ¡seguidlos pues!, para que os lleven por el camino recto”.
Entonces levantando la mano de ‘Alî (P), de tal forma que todos los presentes la vieran, continuó:
“¡Oh, musulmanes! ¿Quién entre los creyentes es más digno y meritorio, y es vuestro tutor y protector?”
“Dios y su Enviado son los conocedores” respondieron.
“Dios es mi Amo y yo el de los creyentes. Yo soy el más merecedor entre ellos. —Entonces, sin pausar ni vacilar continuó diciendo: — Aquél de quien yo fuera su señor (maula: protector, guardián y maestro), ‘Alî también es su señor” (y lo repitió tres veces). Y, para finalizar su sermón dijo:— Los que están presentes hagan saber esta verdad a los que se encuentran ausentes”.
Todavía la muchedumbre no se había esparcido que fue revelada la siguiente aleya:
 الْيَوْمَ أَكْمَلْتُ لَكُمْ دِينَكُمْ وَ أَتْمَمْتُ عَلَيْكُمْ نِعْمَتِي وَ رَضِيتُ لَكُمُ الإِْسْلامَ دِيناً
“Hoy os he perfeccionado vuestra religión, he completado Mi gracia en vosotros y Me satisface que es el Islam vuestra religión”
Cuando la ceremonia llegó a su fin, los musulmanes uno a uno se adelantaron y felicitaron a ‘Alî (P). El primero que expresó su aprobación al nombramiento de ‘Alî (P) como sucesor del califato, fue Abû Bakr y después ‘Umar quienes le dijeron: “Qué afortunado eres. ¡Oh, hijo de Abû Tâlib! Has sido designado Imâm y Califa nuestro, así como de cualquier creyente ya sea hombre o mujer”.
Los narradores del Hadîz Al-Gadîr
Según lo registrado, el número de personas que narraron este hadîz supera a la cifra de las ciento veinte mil ya que, según la orden dada ese día por el Enviado de Dios, los presentes enteraron a los ausentes del acontecimiento sucedido, y fue considerado éste el evento más importante de este viaje. Siendo esta la causa por la cual este hecho era recordado a menudo entre los musulmanes.
Aproximadamente veinticinco años después de este suceso en Al-Gadîr, o sea, tiempo en el que muchos de los “Sahâbah” (compañeros cercanos) del Profeta habían fallecido, ‘Alî (P), en una reunión, pidió que testificaran aquellos que estuvieron presentes ese día en Al-Gadîr y escucharon el nombramiento de ‘Alî (P) de la boca del Profeta. Entonces se levantaron treinta hombres para relatar lo sucedido ese día.
El Imâm Husaîn (P) un año antes de la muerte de Mu‘âwîîah, aproximadamente el año 58 ó 59 H.L. (678/679 d.C.), reunió en la Ciudad de “Mina” a los Banî Hâshim, ansâr y otros que habían participado en la peregrinación a La Meca, y después de una corta introducción dijo:
“¡Por Dios! ¿Acaso no sabéis que el Profeta el día de Al-Gadîr eligió a ‘Alî (P) para tutelar y liderar al pueblo islámico, y ordenó a los presentes informar a los ausentes?” A lo cual todos respondieron afirmativamente”.
Los sabios de la Escuela de Ahl Tasanun nombraron a ciento diez de los Sahâbah (‘Compañeros’) que atestiguaron haber oído de los labios del Mensajero del Islam nombrar a su sucesor y que a su vez ordenó que los que se encontraban presentes lo comunicaran a los demás. Este suceso está registrado en sus libros que cuentan con crédito y prestigio. Así también, algunos otros sabios recopilaron las investigaciones hechas acerca de esta narración y lo sucedido en Al-Gadîr.
Significado del Hadîz Al-Gadîr
Las pruebas que tenemos a nuestro alcance muestran que el significado de la palabra “maûlâ” y “walî” significa sucesor y protector de la comunidad islámica y no puede dárseles ningún otro significado. El querido lector deberá poner atención a los puntos que mencionamos a continuación:
Sabemos que el Mensajero del Islam temía anunciar el Hadîz Al-Gadîr y esperó la orden explícita y fuerte por parte de Dios para propagarlo.
¿Acaso el Hadîz Al-Gadîr notifica la amistad con ‘Alî (P)? En caso de que la respuesta fuese afirmativa, entonces no tendría el Profeta por qué temer, ni tampoco la sociedad musulmana se disiparía. Por consiguiente, se refiere a la cuestión del “califato” y “sucesor”, y Muhammad (BP) temía que al recordarlo provocase desobediencia y rebelión en aquellos que sus intereses personales se encontraban en peligro.
Antes de que el Mensajero del Islam pronunciara la frase: “Aquél de quien yo fuera su señor, ‘Alî también es su señor”. Hizo consciente a la gente de que él era el elegido entre ellos y ocupaba el lugar de protector y gobernador, entonces dando esa misma jerarquía a ‘Alî (P) dijo:
“Aquel que me acepte como “maûlâ”, deberá aceptar a ‘Alî (P) como su “maûlâ”.
Hisân Ibn Zâbit, contando con la autorización de Muhammad (BP) compuso un poema de lo sucedido en Al-Gadîr que después de pronunciarlo fue aceptado por el Enviado de Dios. En este poema se menciona el califato e imâmato de ‘Alî (P) y ninguno de los que ese día se encontraban presentes reclamó al compositor que hubiese mal entendido la palabra “maûlâ”, sino todo lo contrario lo felicitaron y aceptaron su poesía. A continuación nos permitimos mencionar unas cuantas líneas de ésta:
“Después de que el Mensajero del Islam hizo testificar a la gente de ser él su tutor y director religioso y divino, dijo a ‘Alî (P):
¡Levántate! ¡Oh ‘Alî (P)! Que estoy satisfecho, y tú serás el Imâm y líder después de mí.
Pues aquél que me acepte como su maûlâ y califa deberá aceptar a ‘Alî (P).
Entonces todos serán verdaderos e íntimos seguidores de ‘Alî (P)
Cuando terminó la ceremonia de Al-Gadîr, el Profeta acompañado de ‘Alî (P) se sentó en su tienda y ordenó a todos los musulmanes, así como a sus esposas, que felicitaran a ‘Alî (P) e hicieran el juramento de fidelidad con él, dándole así la bienvenida como el “Amir de los Creyentes”. Es evidente que esta ceremonia fue únicamente para dejar claro el asunto del califato y nombrar al primer Imâm y Amîr.
El Mensajero del Islam exclamó dos veces:
“¡Hanni’ûnî! ¡Hanni’ûnî! -o sea ¡Felicitadme!, ¡Felicitadme! -ya que Dios, el Altísimo, me asignó a mí el Mensaje y la Profecía, y a mi familia el Imâmato”.
Después de presentar estos testimonios, no queda tema por tratar respecto al Hadîz Al-Gadîr.

* * *

CAPÍTULO 18
MORAL Y CONDUCTA DE MUHAMMAD (BP)
La sociedad sedienta de moral
Mientras más adelanta la ciencia e industria, el género humano encuentra la necesidad de un incremento de moral. Es esencial que esto se lleve en forma paralela, para lo cual debemos considerar y ejecutar los preceptos traídos por los Profetas, ya que la ciencia e industria son instrumentos y herramientas que se encuentran en manos del hombre pero no ofrecen ninguna garantía para detener las violaciones.
Un testigo de esta verdad es el aumento de las estadísticas de sanciones, asesinatos, corrupción, infidelidad, delitos, suicidios y otros. Si la ética y moral, que son parte de las enseñanzas de los enviados del Supremo no dirigen a la sociedad, la ciencia e industria no pueden —por sí solas— asegurar la felicidad y armonía al ser humano, ya que los conquistadores ajustan la tecnología a sus necesidades, dejando a millones de personas sin hogar, tal y como lo están haciendo, por ejemplo: abusando de los derechos de los débiles, ensangrentándolos y matándolos.
Lo único que puede subyugar y controlar la indómita alma del hombre y a sus turbulentos y rebeldes instintos, así como dar a la tecnología una tranquilidad general y al hombre una vida apacible, es la verdadera moral que se inicia con la sincera fe hacia el Creador.
Las enseñanzas morales de los Profetas, así como su comportamiento, es el mejor medio por el cual el genero humano puede alcanzar la vida ideal. Cualquier ser humano necesita de moral, ya sea en su vida personal o social, pero para aquellos que llevan sobre sus hombros la responsabilidad de liderar o guiar a la sociedad, podemos asegurar que es todavía más esencial, ya que:
Primero: aquél que sea el guía de la sociedad debe ser un ejemplo de moral y tener un atributo sobresaliente de humanidad para poder limpiar la inmundicia moral de los corazones de la gente. En caso de que se encuentre privado de ese cambio (moral y espiritual), no podrá obtener un éxito total en su vida.
Segundo: la responsabilidad de guiar a una sociedad, es por sí misma tan pesada, que si su líder no cuenta con una moral completa le será imposible soportar esta carga. Es por ello que Dios, Glorificado sea, escogió como Mensajero a aquellos que tenían un elevado nivel espiritual, tolerancia, clemencia, indulgencia y otras cualidades éticas. Y éstas fueron las armas morales que transformaron a los gobiernos de las sociedades que se encontraban en declive y a punto de anegarse en la corrupción, y salvaron a las comunidades que se encontraban contaminadas y desprovistas. El Sagrado Libro acerca del Mensajero del Islam nos dice:
و فَبِما رَحْمَةٍ مِنَ اللَّهِ لِنْتَ لَهُمْ وَ لَوْ كُنْتَ فَظًّا غَلِيظَ الْقَلْبِ لاَنْفَضُّوا مِنْ حَوْلِكَ فَاعْفُ عَنْهُمْ وَ اسْتَغْفِرْ لَهُمْ وَ شاوِرْهُمْ فِي الأَْمْرِ فَإِذا عَزَمْتَ فَتَوَكَّلْ عَلَى اللَّهِ إِنَّ اللَّهَ يُحِبُّ الْمُتَوَكِّلِينَ 
“Por una misericordia venida de Dios, has sido suave con ellos. Si hubieras sido áspero y duro de corazón, se habrían escapado de ti”
El sublime carácter del Profeta ocasionó una marejada en la santa revolución islámica, primeramente en la sociedad árabe y después en todo el mundo. Bajo la sombra de esta gran renovación intelectual y espiritual, cambió la desunión por la unión, el temor y cobardía por modestia y castidad, la ociosidad por esfuerzo y empeño, el egoísmo por amistad y el engreimiento del árabe en humildad y bondad.
Esta gente fue de tal modo educada que para el resto de la historia son considerados un ejemplo de moral. El carácter del Mensajero Divino era tan eminente y sobresaliente que Dios lo menciona en su Libro:
وَ إِنَّكَ لَعَلى خُلُقٍ عَظِيمٍ 
“Eres, sí el eminente carácter”
A continuación mencionamos algunos ejemplos de su elevada moral:
El Profeta Muhammad (BP) entre la gente
Nuestro querido Profeta poseía una elevada jerarquía en la Misión Profética y supervisión, pero su vida y sus relaciones diarias eran tan sencillas y sin ostentación que cuando se sentaba en un grupo, aquellos que no le conocían preguntaban: “¿Quién de entre vosotros es Muhammad (BP)?”
El mundo no lo ensoberbeció, no lo aprisionó con su esplendor ni tampoco lo sedujo con sus encantos superfluos, él siempre lo observó con ojos castos y virtuosos.
El Mensajero del Islam al dialogar utilizaba frases cortas pero llenas de significado, y nunca cortaba la palabra de otros cuando hablaban.
Cuando hablaba no era áspero y se abstenía de utilizar palabras groseras y bruscas, evitaba mirar a la gente de reojo.
Cada vez que entraba en alguna reunión se sentaba en el primer lugar vacío que encontraba y no daba importancia a ocupar el lugar supremo en ésta.
No permitía que, por respeto, alguien se levantara cuando él asistía a algún sitio; pero cuando alguien entraba, en el lugar que él se encontraba, se ponía de pie, sobre todo frente a los que se abstenían de pecar.
Muhammad (BP) sólo por Dios o por el Islam enojaba o se contentaba. Cuando jineteaba no permitía que alguien lo acompañase a pie, si aceptaba lo sentaba junto a él, y si rechazaba quedaba en encontrarse con éste en un lugar determinado.
En los viajes que efectuaban en grupo, trabajaba la parte que le correspondía, evitando de esta forma ser una carga para los demás; en una ocasión le dijeron: “Nosotros hacemos todo”. A lo cual les contestó:
“No me gusta que haya diferencia entre vosotros y yo, ya que a Dios, el Supremo, no le agrada que a su siervo lo distingan y consideren superior a los demás”. Entonces se puso de pie y comenzó a juntar leña.
Siempre cumplía lo que prometía.
Mantenía relación con otros y sin razón no quitaba su protección de ellos.
No permitía que alguien hablase mal de otro y decía: “Me gusta tener relaciones con la gente que mantienen limpio su corazón”.
En cuanto a modestia y recato era singular.
Era extremadamente paciente, clemente e indulgente.
Anas Ibn Mâlik, que era un sirviente de Muhammad (BP), narra lo siguiente: “Todos los días iba en busca de leche para que el Mensajero de Islam la bebiese cuando rompía su ayuno y también antes de iniciarlo. Una noche el Profeta regresó tarde a casa. Yo supuse que había sido invitado a cenar y que ya había roto su ayuno, por ello bebí toda la leche. No pasado mucho tiempo que el Profeta llegó a casa entonces pregunté a sus acompañantes: “¿Ha cenado?” A lo cual respondieron negativamente. Cuando el Profeta se enteró de lo sucedido, no le prestó importancia y con rostro jovial, pasó la noche y el día siguiente hambriento (puesto que realizó el ayuno del siguiente día sin haber ingerido alimento alguno)”.
El Mensajero del Islam daba mucha importancia a las súplicas y a la oración, pero cuando alguien tenía algún asunto que tratar con él, acortaba sus rezos, lo atendía y ayudaba hasta donde le fuese posible.
Respetaba a todos. Las virtudes y superioridad las medía según la fe y el proceder de la persona, y no prestaba importancia a la riqueza, rango o jerarquía de ésta. Era bondadoso con los esclavos y se esforzaba para remediar y satisfacer sus peticiones.
La indulgencia y grandeza de Muhammad (BP).
Cuando alguien era irrespetuoso con él, no se vengaba y perdonaba las equivocaciones y mala conducta de los demás. Frente a aquellos que lo molestaban o inquietaban, mostraba clemencia y tolerancia.
A pesar de todo lo que los incrédulos del Quraîsh lo molestaron y disgustaron, cuando el Mensajero del Islam conquistó la ciudad de La Meca los disculpó y puso en libertad.
El Mensajero del Islam perdonó y pasó por alto la culpa de un hombre llamado Wahshî que en la guerra de Uhud mató a su querido tío Hamzah. Lo mismo sucedió con Abû Sufîân y Hind que, a pesar de todo lo que lo molestaron, el Profeta toleró sus culpas y no pensó en vengarse de ellos. No obstante toda la clemencia e indulgencia que guardaba su corazón, cuando alguien sobrepasaba el linde de la religión se mostraba severo, ejecutaba lo ordenado por Dios y no intervenía por nadie.
Cuando le informaron que Fâtimah Majzûmîah había robado, rechazó la intervención de Usâmah Ibn Zaîd, y dijo:
“Esta fue la causa de la perdición y destrucción de nuestros antepasados ya que no ejecutaban las leyes como se les había indicado. ¡Juro por Él, que dispone de mi vida! Si Fâtimah la hija de Muhammad, hubiese hecho lo mismo, le hubiese cortado la mano”.
Limpieza y pureza de Muhammad (BP)
Al Profeta le agradaban mucho los perfumes y para comprarlos gastaba más plata que la que utilizaba para sus alimentos. Por cualquier lugar que transitaba lo perfumaba, y cualquiera que cruzase por ese mismo camino entendía que Muhammad (BP) había pasado por ahí.
Lavaba y limpiaba siempre sus dientes. Lavaba sus manos antes y después de comer. Cuando quería salir de casa se miraba en el espejo o en el agua cristalina para ordenar su cabello y vestimenta.
Adoración y devoción de Muhammad (BP)
El querido Mensajero del Islam era fiel y devoto en sus rezos. Se levantaba varias veces durante la noche, lavaba sus dientes, realizaba su ablución y se ponía a rezar. Pedía e imploraba a Dios de tal forma, que sus venerables pies se hinchaban de tanto que se mantenía en pie.
Con observar el Cielo, la Tierra, el Sol y toda la creación, incrementaba su entendimiento, ocasionando esto que pusiera más atención a su Creador. Él era tan fiel a Dios que nunca manifestó atracción por cosas mundanas.
Muhammad (BP) fue un ejemplo de todas las virtudes morales y su forma de ser, así como la pureza de su carácter, no se pueden describir en unas cuantas líneas. Lo único que está a nuestro alcance es trazar una figura de su luminoso semblante para aquellos que se consideran seguidores del Islam tomen como ejemplo el comportamiento de este gran hombre y aprendan la forma correcta de ser y vivir.
Tal y como el Libro Sagrado nos dice:
 َقَدْ كانَ لَكُمْ فِي رَسُولِ اللَّهِ أُسْوَةٌ حَسَنَةٌ 
“En el Enviado de Dios tenéis, ciertamente un bello modelo de benevolencia…”
Las bendiciones de Dios sean para él, que fue el más supremo y el mejor. Loado sea por los ángeles, los purificados y los benévolos.

* * *

CAPÍTULO 19
EL ASUNTO DEL CALIFATO Y EL SUCESOR DEL PROFETA MUHAMMAD (BP)
La razón verdadera de la necesidad de un sucesor del Profeta
El hombre necesita de un protector y director que dirija a su sociedad, y ésta lo comprenda. Por ello considera necesario, cuando fallece su guía, nombrar a un sucesor para que se encargue de dirigir al pueblo. Así también rechaza la idea de que su sociedad quede sin dueño o dirigente ya que sabe que la estructura de ésta se disgregará en poco tiempo, cayendo en la anarquía.
La sociedad musulmana, constituida por una gran parte del género humano, considera fundamental y necesario este asunto y sabe que después del fallecimiento del Mensajero del Islam era necesario tener un director que les garantizase la duración de su sociedad.
Ya que la fuente de estas necesidades varía, cada una de las sociedades mantiene un punto de vista especial en cuanto a las particularidades de su dirigente y las determina basándose sobre esas causas y razones. Por ello un grupo de musulmanes considera que las obligaciones del dirigente son únicamente el crear un gobierno, y opina que el califato y sucesor del Profeta debe ser electo y que los mismos musulmanes pueden votar por una persona que tome el lugar del Profeta.
Otro grupo son los seguidores de la Escuela Shî‘ah que basándose en razones lógicas, científicas y filosóficas, así como en las aleyas coránicas y en la tradición del Profeta, considera este asunto con vastedad y afirma que sus motivos —para poseer un guía y sucesor del Profeta— son para perfeccionar a la humanidad desde cualquier ángulo, y sostiene: El guía que puede cumplir con sus obligaciones es únicamente el escogido por el Todopoderoso. Y al igual que el Profeta, percibe cuáles son las necesidades materiales y espirituales de la gente, y cuál la solución a través de los verdaderos preceptos u órdenes religiosas, para que de esta forma conduzca a la gente al verdadero camino de la perfección y felicidad.
A continuación nos explayamos más en cuanto a las razones que sostiene la Escuela Shî‘ah respecto a la necesidad de que haya un sucesor del Profeta.
¿Por qué la necesidad de un sucesor del Mensajero?
Los motivos de la necesidad de un sucesor son los mismos que los de un profeta. Dicho en otras palabras, es el complemento del fundamento original, ya que según la ley original y necesaria, “el guía” de cada ser orgánico del mundo debe ser de su misma especie, que a través de su génesis y origen se le han otorgado los utensilios necesarios para llegar a superarse y ser conducido por alguien como él hacia la perfección y felicidad.
El ser humano es uno de los seres orgánicos de la creación y no se encuentra excluido de esta ley general. Él deberá ser guiado, según las leyes ordenadas para él basadas sobre los principios de la creación y adaptadas a las verdaderas necesidades de éste, ya sean materiales, intelectuales, espirituales así como corporales, que estén lejos de cualquier desviación y propósito personal, para que de esta forma encuentre la felicidad en ésta y la otra vida. El intelecto del hombre, no cuenta con la capacidad para comprender este programa, ya que por lo general está expuesto a equivocaciones y desviaciones creadas por su mente y sentimientos, y carece de la capacidad para tomar en cuenta todas las fases de un programa. Los profetas perciben, por medio de revelaciones hechas por Dios, la forma correcta de éstos y sin cometer el menor error o innovación lo transmiten a la gente y dejan claro para todos el sendero hacia la perfección.
Es evidente que estas causas demuestran la necesidad y exigencia de un guía entre los hombres. Así también prueban la demanda de encontrar a alguien como Imâm y sucesor del Profeta para que proteja la perfección del sistema que contiene este programa y, sin añadirle o disminuirle lo transmita a la gente y por medio del ejemplo conduzca a las masas hacia la perfección y verdadera felicidad. Si fuese lo contrario, la humanidad nunca llegaría a la verdadera perfección ni podría utilizar por completo los talentos otorgados por Dios y, finalmente se volverían inservibles. Dios no quiere tal cosa ya que es incomprensible que crease en el hombre el talento del progreso y perfección, pero no le diese las herramientas para utilizarlo.
“Bu ‘Alî Sînâ” en su obra “Shafâ’” dice: “El Dios que no se reprimió a crear las cejas y el arco del pie, que para nosotros parece no tener importancia, ¿cómo es posible que pudiese dejar a la sociedad sin guía y ésta se encontrase impedida para alcanzar la dicha completa?”.
Es por ello que los integrantes de la Escuela Shî‘ah argumentan: “Las ayudas invisibles siempre continúan y siempre hay contacto entre el mundo espiritual y el material”.
Ésta es una de las causas que muestra el por qué el sucesor del Profeta debe ser nombrado por Dios y estar purificado de cualquier pecado o culpa. Y suponiendo que no fuese elegido por Él, entonces carecería de inmunidad para errar y engañar y, como resultado, no podría distinguir cuál es la verdadera felicidad del ser humano ni tampoco podría enseñar al hombre la verdadera religión, para que éste a su vez llegase a prosperar y lograr la perfección.
Por lo tanto, Dios dice en su Sagrado Libro que los musulmanes tienen la obligación de imitar a su Enviado en todos los temas referentes a la vida:
 يا أَيُّهَا الَّذِينَ آمَنُوا أَطِيعُوا اللَّهَ وَ أَطِيعُوا الرَّسُولَ وَ أُولِي الأَْمْرِ مِنْكُمْ 
“¡Creyentes! Obedecer a Dios, obedeced al Enviado y a aquellos de vosotros que tengan autoridad”
Es obvio que cuando dice es obligatorio obedecerlos e imitar a “aquellos de vosotros que tengan autoridad”, tal y como lo hacían los musulmanes en la época del Profeta, en realidad ordena, en forma general seguir a “aquellos” en todas las cuestiones referentes a la vida. Siendo estas personas —las escogidas por Él— las que no se equivocan ni tienen ningún interés personal y las que conducen a la humanidad hacia la verdad. No como aquellos que sus palabras y conducta están llenas de equivocaciones y obedecer a estos significaría aceptar el camino equívoco.
¿Acaso el Profeta eligió a su sucesor?
Es incomprensible que el Mensajero del Islam, que amaba su religión más que a su propia vida, y mejor que nadie sabía que el verdadero Islam en el mundo del ser humano debería quedar protegido, hubiese fallecido sin haber presentado al sucesor elegido por Dios.
El Gran Mensajero desde el inicio de su Misión Profética prestó gran importancia a este asunto y en diferentes ocasiones anunció abiertamente a su verdadero sucesor.
Cualquiera que reflexione sobre las palabras del Profeta entiende perfectamente que él se refería a ‘Alî (P) y a su puro linaje, y en esta orden nunca mencionó a otros.
A continuación presentamos algunos de los dichos del Profeta referentes a este asunto:
El Mensajero, al inicio de su invitación al Islam, reunió a sus familiares en La Meca y les anunció:
“‘Alî será mi albacea y mi sucesor entre vosotros, y deberán obedecerlo”.
Los eruditos tanto de la Escuela Shî‘ah como de la Escuela de Ahl Tasanun han mencionado en sus reconocidas obras que el Mensajero del Islam repetidas veces, en las reuniones generales, manifestó:
“Dejo entre vosotros dos joyas muy valiosas, en caso de que las obedezcáis nunca seréis de los extraviados: una, el Sagrado Corán, el Libro de Dios y la otra, mi Ahlul Baît. Tengan cuidado de no tomar distancia de ellos, ni tampoco os adelantéis a ellos pues seréis de los extraviados”.
Cuando dice Ahlul Baît se refiere al núcleo de la revelación e inspiración que son ‘Alî (P) y su inmaculada familia, ya que ellos fueron presentados por el Profeta y fueron los que nunca se equivocaron ni actuaron erróneamente y sus seguidores nunca serán guiados a la perdición.
“Ahmad Ibn Hanbal”, que es uno de los sabios de Ahl Tasanun, registró: El Mensajero del Islam dijo a su primo ‘Alî:
“Tú después de mí y de mi parte serás el protector de cualquier creyente”.
Por lo general los sabios y cronistas de hadîz han sostenido que el último año de vida del Enviado de Dios, después de la peregrinación a La Meca, en un lugar llamado Gadîr Jumm, frente a miles de personas anunció:
“Mi muerte está cerca y no falta mucho para que nos separemos, —entonces tomó la mano de ‘Alî (P), y levantándola continuó diciendo— aquél que me acepte como “walî” su tutor y protector deberá aceptar a ‘Alî (P) como su “maûlâ” guardián.
Existen numerosas narraciones y tradiciones en las cuales se menciona que el Mensajero del Islam dijo: “Mis sucesores son del linaje de Quraîsh y son doce”. Y en algunas de estas narraciones se mencionan las particularidades de los purificados Imâmes así como sus santos nombres.
Los ejemplos anteriores, que algunos de ellos fueron pronunciados por el Profeta Muhammad (BP) cerca de su fallecimiento y otros el último año de su vida, manifiestan perfectamente quién, después de su partida, debería ser el guía de la comunidad musulmana.
¡Shûrâ o Asamblea para determinar el Imâmato y Califato!
Algunos de los historiadores han escrito: “El Imâm y califa también puede ser elegido por medio de deliberación y mayoría de votos”. Y para demostrar la veracidad de esta frase recurrieron a algunas aleyas del Sagrado Corán que dan la orden de “consultación en los trabajos”. Estos cronistas supusieron que las elecciones es uno de los principios sociales y políticos del Islam, sin tener la precaución de que:
1. El “Imâmato” es el complemento original de la “Profecía” y, tal y como la Profecía no se lleva a cabo por medio de elección, el Imâmato, que es el sucesor de esa misma jerarquía, tampoco lo será.
2. La asamblea se lleva a cabo cuando por parte de Dios o de Su Enviado, no ha sido elegido alguien, no obstante tal y como podemos deducir de lo mencionado con anterioridad —según las narraciones registradas— el Mensajero del Islam había elegido a su sucesor y en este caso no tenía sentido llevar a cabo una asamblea.
3. Supongamos que llevar a cabo una asamblea fuese lo adecuado, seguramente el Profeta hubiese dictado claramente las especificaciones necesarias para ésta, así como las condiciones para los que eligen y los que son elegidos, para que la gente estuviese alerta en cuanto a las cuestiones fundamentales que causan el avance de la comunidad islámica y la perpetuidad de la religión. Pero vemos que no ordenó nada de esto, sino todo lo contrario, ya que cuando los Banî ‘Âmir se presentaron ante él y uno de ellos preguntó: “¿Si hacemos el juramento de lealtad contigo para que tu Dios te haga victorioso frente a tus enemigos, podemos esperar que después de tu muerte uno de nosotros herede el califato?” A lo cual el Profeta contestó:
“Dios es el que nombra al próximo califa, Él escogerá a aquél que crea conveniente”.
Los Shî‘ah basándose en ejemplos como los que acabamos de mencionar, aseguran que el Profeta presentó a sus sucesores los cuales fueron elegidos por Dios. También sostienen, que es necesario obedecerlos en todas las cuestiones de la vida ya que ellos son los que tienen en sus manos la verdadera religión. Gracias a Dios, como resultado de estas creencias y la tendencia de atesorar y recopilar erudiciones, verdades y ciencia de nuestros Imâmes y líderes inmunes que pueden dar respuesta a cualquier asunto de la vida y, desde este punto de vista, se considera la escuela religiosa más rica.

* * *

CAPÍTULO 20
UNA SÍNTESIS DE LA CRONOLOGÍA DEL CALIFATO
La insistencia del Profeta (BP) respecto al califato y sucesión de ‘Alî (P) después de su fallecimiento
Dios había ordenado al Profeta Muhammad (BP) que hiciese público el nombramiento de ‘Alî Ibn Abî Tâlib como califa de los musulmanes y su sucesor.
Al principio de la invitación al Islam, en una reunión familiar comunicó a sus parientes:
“Él es mi hermano, mi albacea y mi sucesor entre vosotros. Atiendan a sus palabras y obedézcanlo”.
Cuando el Mensajero del Islam se dirigía a la guerra de Tabûk comunicó a ‘Alî (P):
“Tú eres para mí como Aarón fue para Moisés, con la diferencia de que tú no eres Profeta. No es digno que yo me vaya sin haberte nombrado mi sucesor”.
El último año de su preciada vida, después de la ceremonia del Haÿÿ, y después de haber visitado la casa de Dios, cuando las caravanas regresaban a su lugar de origen, en un lugar llamado Gadîr Jumm, frente a diez mil personas, se levantó y dijo:
“Aquél que me acepte como “Maûlâ” -amo y protector-, deberá aceptar a ‘Alî (P) como su “Maûlâ” -dirigente y defensor”.
Así también, en Profeta en los últimos días de su vida dijo a la gente, a sus Sahâbah y a sus seguidores:
“Dejo entre vosotros dos joyas muy valiosas: el Corán, Libro Sagrado de Dios y, mi impecable familia. Si los obedecéis, nunca seréis de los extraviados”.
Así también, de las numerosas narraciones registradas por los exegetas, deducimos que el Mensajero del Islam había preparado el terreno para que el liderato del mundo islámico pasara en forma natural a manos de ‘Alî Ibn Abî Tâlib.
A pesar de todo esto, el Mensajero del Islam no quedó satisfecho y, los últimos días de su vida, ejecutó una interesante táctica para neutralizar los planes de aquellos que querían tomar en sus manos el Gobierno Islámico. Primeramente envió a un ejército dirigido por Usâmah Ibn Zaîd , que era un joven prodigioso y valiente, en dirección al territorio dominado por Bizancio (llamado Rum o Roma por los árabes, por ser el Imperio Romano de Oriente) y ordenó que participaran los medineses, tanto los muhâyîr (inmigrantes de La Meca) como los ansâr (amigos; los medineses que recibieron a los muhâyîr). Entre ellos se encontraban Abû Bakr y ‘Umar. El Profeta les ordenó repetidas veces que salieran de Medina y cada vez que uno de ellos regresaba le ordenaba: “¡Únete al ejército de Usâmah!”
El único significado que podía tener organizar este ejército, eligiendo a Usâmah como el generalísimo, en esos momentos en los que el Profeta se encontraba tan enfermo y transcurrían sus últimas horas de vida, era que quería que la ciudad de Medina quedase vacía de los ansâr que eran adversos, y el liderato del mundo islámico pasara automáticamente a manos de ‘Alî (P). Así también para que todos supiesen que la edad no es una condición para ocupar el grado de la jefatura, sino el mérito y dignidad son los que se toman en cuenta para este nombramiento y de esta forma los musulmanes no pusieran como pretexto la corta edad de ‘Alî (P) para tomar el califato. Otra de las causas de la actitud tomada por el Enviado de Dios fue que quería dejar su testamento y nombramiento del califa por escrito, sin que la gente se enfrentara a esto.
Pero los opositores se separaron del ejército de Usâmah y regresaron a Medina. El Enviado de Dios pidió a algunos de sus compañeros cercanos y seguidores:
“¡Traed papel y tinta!, para que os deje por escrito aquello que si lo obedecéis después de mí, nunca seréis de los desviados”.
Fue este grupo que agitados exclamaron: “Este hombre está delirando, nos es suficiente con el Libro de Dios”. Siendo estas las palabras que declaraban su oposición.
El Mensajero del Islam enfadó mucho por esta injusticia y comprendió que escribir algo en esa situación era inútil, posiblemente podría ocasionar que algunos combatieran en contra de las leyes islámicas, y ya que vio en éstos rencor y resentimiento, exclamó: “¡Aléjense de mi vista!”
Aquellos que retribuyeron al Profeta esa expresión posiblemente no estaban enterados de lo prescrito por la religión o, tal vez, se hicieron los que no sabían y rechazaban la justicia, ya que cualquier musulmán sabe que Dios protege a Su Enviado de cualquier error o equivocación, y nadie tiene derecho de acusarlo de delirar o decir palabras sin sentido.
Saqîfah, lugar en el cuál fue usurpado el califato
El día 28 del mes de Safar del onceavo año después de la Hégira (sábado 23 mayo de 632 d.C.), falleció el Mensajero del Islam, y la ciudad de Medina se vistió de luto.
Un grupo de musulmanes, o mejor dicho aquellos que ambicionaban y codiciaban la directiva, y aquellos que desobedeciendo las órdenes de su Profeta, se separaron del ejército de Usâmah y regresaron a Medina en busca de lo que codiciaban, aquellos que se opusieron a que el Mensajero dejase por escrito los deseos de Dios; encontraron la oportunidad y dejando solo al impecable cuerpo del Profeta se reunieron en un lugar llamado Saqîfah Banî Sa‘idah.
Los ansâr querían nombrar como sucesor del Profeta a Sa’ad Ibn Ibâdah, pero ‘Umar y Abû Bakr se opusieron. Entonces Abû Bakr menciono la importancia de los muhâÿir diciendo: “Ellos fueron los primeros en aceptar el Islam y son familiares del Enviado de Dios por ello, el “amir” deberá ser alguien de entre nosotros los muhâÿirûn y el “wazîr” o ministro alguien de entre los ansâr”. Entonces uno de los ansâr dijo: “Vosotros nombrad a vuestro amir, nosotros también nombraremos al nuestro”.
Las palabras de Abû Bakr hicieron efecto en algunos, quienes aceptaron que el califa fuese uno de los muhâÿir. Entonces sin tomar en cuenta la opinión de los muhâÿir y ansâr que en esos momentos se encontraban ausentes, y sin haberlos puesto al tanto de este asunto islámico tan importante, este grupo se apoderó del poder y mientras ‘Umar y Abû Bakr se ofrecían mutuamente el califato, ‘Umar hizo el juramento de lealtad para con Abû Bakr , siguiendo su ejemplo todos aquellos que no querían que Sa’ad Ibn Ibâdah fuese califa sin recapacitar en que si éste tenía algún parentesco o allegamiento con el Mensajero del Islam y si era el más merecedor para ocupar este puesto. Este juramento de lealtad, que fue un acto repentino, terminó con Sa’ad Ibn Ibâdah y sus seguidores. ‘Umar y Abû Bakr prevalecieron y obligaron a aquellos que estaban en su contra a que hiciesen el juramento con el pretexto de que no debían contrariar la resolución de los musulmanes. Entonces Abû Bakr y ‘Umar acompañados de sus seguidores salieron de Saqîfah rumbo a la mezquita del Profeta. Con cualquiera que se toparon en el camino lo obligaron a hacer el juramento de fidelidad con Abû Bakr.
Los Banî Hâshim y los grandes de los muhâyirûn y ansâr, tales como ‘Abbâs el tío del Profeta y sus hijos, Zubaîr, Habâb Ibn Al-Mundhir, Miqdâd, Abû Dharr Ghafârî, Salmân Al-Fârsî, ‘Ammâr, Barâ’ Ibn ‘Âzib, Abî Ibn Ka‘ab, ‘Utabah Ibn Abî Lahab, Jâlid Ibn Sa‘îd, Jazîmah Ibn Zâbit y Furuh Ibn ‘Amrû, cuando se enteraron de lo sucedido quedaron atónitos y perplejos, y se rehusaron a juramentar. Ellos no comprendían por qué ese grupo se había separado del grupo de los Sahâbah, y abiertamente protestaron por ese juramento de lealtad que no tenía validez.
‘Alî (P), por su parte, replicó a ‘Umar y a Abû Bakr lo sucedido y, Abû ‘Ubaîdah que era defensor de Abû Bakr le respondió: “Tú eres aún muy joven y careces de experiencia para ser Califa”. ‘Alî (P) le contestó:
“¡Temed a Dios! No separéis el califato de la casa de Muhammad (BP) para colocarlo en las vuestras, y no usurpéis de su familia esta jerarquía. ¡Oh, muhâyir!, juro por Dios que nosotros —la familia del Profeta— en esta orden somos los más merecedores. ¿Acaso no es uno de nosotros aquél que domina el Libro, conoce perfectamente la religión de Dios, en cuanto a la sunnah (costumbres) del Profeta es erudito y sabedor, es dirigente de los musulmanes, apto y competente? ¡Juro por Él que esta jerarquía nos pertenece a nosotros!, ya que vosotros atendéis demasiado a las cosas del mundo y os habéis alejado de la verdad y justicia”.
Después de lo sucedido en Saqîfah, quisieron reiterar el juramento de lealtad, pero esta vez en forma general. ‘Alî (P) en muestra de desapruebo salió de su casa y dijo:
“Terminaron y destruyeron todos nuestros esfuerzos, no consultaron con nadie y, en una palabra, no consideraron mi derecho”.
Abû Bakr contestó: “Así es, ¡pero tuve miedo de una revuelta o confusión!” Y fue esta la causa por la cual, mientras Fâtimah Az-Zahrâ (P) estuvo viva, ninguno de los Banî Hâshim hizo el juramento de fidelidad con Abû Bakr.
Cuando analizamos la historia antes del fallecimiento del Mensajero del Islam y los primeros días después de éste, percibimos una profunda conspiración e intriga en contra del género humano. Esta conspiración se basó en la ambición y codicia de una jerarquía, ya que si ellos no andaban en busca de ésta, entonces ¿por qué no enteraron a los Banî Hâshim y a los grandes Compañeros del Profeta y a escondidas se dirigieron hacia Saqîfah? Supongamos que el Enviado de Dios no hubiese elegido a nadie como sucesor, ¿es que ellos debían determinar el futuro del mundo islámico sin consultar con ‘Alî (P), con los Banî Hâshim ni con los fieles compañeros del Profeta tales como Salmân, Abû Dharr y Miqdâd? ¿Es que ellos razonaban mejor que ‘Alî (P)? ¿Es que el Profeta respecto a ‘Alî (P) no dijo:
“‘Alî es la justicia y la justicia es ‘Alî, nunca se separan la una de la otra”.
“‘Alî es el mejor para enjuiciar entre vosotros.”
“Yo soy la ciudad de la sabiduría y ‘Alî la puerta de ésta”.
¿Acaso ‘Alî (P) no era el manantial de la sabiduría y virtudes? Entonces por que no juramentaron con ‘Alî (P) y se abstuvieron de disputar este mandato tan importante.
¿Puede acaso tomarse como pretexto su juventud, mientras que el Profeta del Islam basó su elección en la dignidad y abstinencia? Luego consideró a Usâmah antes que a Abû Bakr, entonces ¿por qué no pudo ‘Alî ser considerado antes que los otros?
Ellos se pretextaron diciendo que a causa de la sangre que ‘Alî (P) había vertido en las guerras islámicas muchos no lo apoyarían y desobedecerían sus órdenes cuando fuese califa, pasando por alto todas las narraciones y estipulaciones que el Profeta había dicho a este respecto. Según las leyes religiosas, alguien que rechace los deberes morales deberá ser obligado a que los acepte y ¡no que los pase por alto!
Además, en caso de que estos pretextos tuviesen fundamentos y fuesen correctos, Dios Todopoderoso no hubiese elegido a ‘Alî (P), ni el Profeta lo hubiese nombrado su sucesor.
Pregunta:
Algunos de los hermanos musulmanes que juzgan con imparcialidad sostienen:
“No podemos negar el asunto de Gadîr y demás pruebas que muestran su derecho al califato. Pero ¿por qué ‘Alî (P) después de la muerte del Profeta no defendió su derecho, empero, durante su gobierno se enfrentó a aquellos que quería quitarle el califato?”
Respuesta:
‘Alî (P) no reconoció el gobierno de Abû Bakr y por ello nunca se presentó en los rezos colectivos ni tampoco en los rezos de los viernes que llevaban a cabo, y pedía ayuda a la gente para recuperar su poder. Inclusive un día por la noche ‘Alî (P) y Fâtimah (P) se dirigieron a casa de los ansâr y les pidió que lo apoyaran y ayudaran a recuperar lo que le había sido usurpado, pero los ansâr le respondieron que habían hecho el juramento de fidelidad con Abû Bakr y que no podían romperlo.
Hacía poco que los ansâr habían aceptado el Islam y todavía existía paganismo dentro de sus corazones por ello no pudieron negarse a juramentar con Abû Bakr y rechazaron a ‘Alî (P).
Es claro que después de la muerte del Profeta no hubo quien apoyase a ‘Alî (P); ya que, en caso contrario, hubiese recuperado su derecho y gobernado el mundo islámico.
Cuando la gente se encontraba harta de las constantes injusticias de ‘Uzmân y después de que fue asesinado, se presentaron ante ‘Alî (P) y alargaron sus manos para hacer el juramento de fidelidad con él, entonces ‘Alî (P) dijo:
“Ahora que tengo quien me apoye y ayude, no me queda otra alternativa más que aceptar las riendas del gobierno islámico”.
Él sabía que, después de la muerte del Profeta, si quería tomar a fuerza de la espada el gobierno en sus manos y sin consentimiento de “todos” los musulmanes, ocasionaría muchos disturbios internos lo cuál perjudicaría a los musulmanes y al Islam. Los enemigos buscaban la oportunidad para revelarse y asechar en contra del Islam, amenazando este peligro al mundo islámico.
‘Alî (P) para proteger su religión —que la quería y respetaba más que a su propia vida— guardó silenció, para así dar tiempo a que el vástago del Islam echara raíces, creciera y diera frutos.
‘Alî (P) ese joven valiente que, peleaba siempre junto al Mensajero del Islam por el bien del Islam y de los musulmanes, consideró más conveniente dejar de guerrear, y vivir soportando las amarguras de esa vida.
‘Alî (P) no buscaba el poder, ya que si fuese así no hubiese sido tan considerado y hubiese hecho cualquier cosa por obtener su beneficio personal, pero vemos que cuando Abû Sufîân le propuso: “Dame tu mano para que juramente contigo, juro por Dios que si me permites llenaré Medina de guerreros”. ‘Alî (P) rechazó la proposición diciéndole: “Juro por Él, Todopoderoso, que tú no quieres el bien del Islam y no andas en busca de otra cosa más que corrupción y maldad”.
Las razones principales por las cuales tocamos este tema fueron para que nuestros hermanos sunnitas, investiguen e indaguen más respecto a estas verdades de la historia, que han sido extraídas de sus obras auténticas y válidas. Esperamos que en un futuro cercano, podamos juntos reponer los errores de ese tan amargo pasado y luchemos sinceramente por la unidad de todos los musulmanes del mundo.

* * *

GLOSARIO
Al-Haÿÿar Al-Asûad La Piedra Negra tiene tonos rojizos y partículas amarillentas, de forma ovoidea, con 28 cm. de ancho y 38 cm. de alto. Hoy está empotrada a 1,40 metros del suelo y contenida en un engarce de plata. Según la tradición islámica, el Profeta Adán (P) fue quien además colocó la Piedra Negra en la Ka‘bah, y después en tiempos del Profeta Abraham (P) el Ángel Gabriel la retornó a ese lugar ya que había sido escondida en una montaña cercana por Abu Qubays.
Nota del Prof. Shamsuddín Elía
Al-Hiÿâz La región central occidental de la Península Arábiga cuyas ciudades principales son La Meca y Medina.
Ansâr Término árabe que significa ayudante: esta denominación la recibieron los musulmanes de la ciudad de Yazrib (luego llamada Medina), que acogieron al Profeta y lo secundaron tras su emigración a La Meca.
Ash-Shâm Es un nombre que identifica en primer lugar a Siria, y en segundo lugar a Damasco (Dimãshq Ash-Shâm), la capital histórica de la región, considerada por la tradición musulmana uno de los “tres paraísos terrenales”, junto con Samarcanda y Al-Ubulla (cerca de Basora, en Irak). Etimológicamente el término se origina en la visión que tenían los pobladores de la costa sirio-libanesa-palestina, sobre que Ash-Shâm era la región enfrentaba al sol (Ash-shãms) naciente. En cambio para aquellos que poblaban la Península Arábiga (incluso el Yemen), esa zona era conocida como “la región de la mano izquierda”. Los árabes nacionalistas de principios del siglo XX d.C. veían en Al-Shâm la suma de Siria, Líbano y Palestina. Nota del Prof. Shamsuddín Elía
Baî‘at Juramento de lealtad o fidelidad que se efectúa dando la mano.
Califa Este término significa etimológicamente sucesor y designa en el Islam a quienes sucedieron al Profeta en el gobierno de la comunidad de los musulmanes, aun cuando en muchos casos no tuviesen calificación para ello, o fueran decididamente opresores e injustos.
Circunvalación Vueltas al templo de la Ka‘bah, en La Meca, que forma parte de los ritos de la peregrinación (Haÿÿ).
Dinar Moneda de oro que antiguamente se utilizaba en Arabia.
Dirham Moneda de plata usada por los árabes en la Edad Media.
Hadîz Dichos o tradiciones proféticas o de los Imâmes(P) que se encuentran recopiladas por millares en multitud de obras antiguas y modernas, constituyendo la segunda fuente (luego del Sagrado Corán) de la doctrina, el pensamiento y la legislación islámica. En la Escuela Shî‘ah el término se extiende también a los dichos y hechos de los Impecables Imâmes (P) de la descendencia profética.
Haÿÿ o peregrinación Rito preexistente entre los árabes que se remota y recuerda acontecimientos vinculados al Profeta Abraham (P) y su hijo Ismael (P).
Hégira En el mes de Raÿab del año noveno después de la Hégira (6), se formalizó la costumbre del Profeta de datar los hechos a partir de la Hégira. Así, el primer año de la Hégira vino a ser el primer año de la era islámica. El año del calendario musulmán consta de 354 días y está dividido en 12 meses lunares de 30 o 29 días. Dado que el año lunar es más corto que el año solar, el día de Año Nuevo retrocede y vuelve a caer en la misma fecha cada 32,5 años. El primer día del primer año de la Hégira fue, según el calendario gregoriano, el 15/16 de julio de 622. Algunos imaginan erróneamente que esa es la fecha en la que el Profeta inició el viaje hacia Medina. Eso se debe a que precisamente en julio comenzaba el año lunar en que tuvo lugar la Hégira. La llamada Hégira (en árabe Hiÿra) o Emigración del Profeta de La Meca a Medina (un viaje de unos 468 kilómetros) se produjo a mediados de septiembre de 622 d.C., probablemente durante la segunda semana de ese mes. Nota del Prof. Shamsuddín Elía.
Ibn Partícula frecuente en los nombres árabes que significa hijo de p.e.: ‘Alî Ibn Abî Tâlib que significa ‘Alî, hijo de Abî Tâlib.
Imâm Término árabe que significa conductor o encargado de presidir y dirigir la plegaria comunitaria entre los musulmanes. En sentido especial designa a los verdaderos sucesores del Profeta, los Imâmes Impecables (P).
La Ka‘bah Antiguo templo de La Meca y santuario principal del Islam, es la orientación ritual de los musulmanes para sus oraciones y el lugar en que se reúnen para la peregrinación al menos una vez en la vida. Se trata de un habitáculo cuadrado en forma cúbica, que tiene actualmente una planta de 10 x 12 metros y una altura de 15. Se encuentra situada en el centro del patio de la Gran Mezquita de La Meca (Arabia Saudí). Según la tradición islámica, la Ka‘bah fue fundada por Adán, y después de su muerte reconstruida por su hijo Set. Más tarde fue reconstruida por Abraham y su hijo Ismael. Abraham fue encomendado por Dios a ir al cercano Monte Zabir y convocar a la humanidad a peregrinar a ‘la antigua casa’ (Al-Baît Al-‘Atiq). Después fue nuevamente reconstruida por el clan de los Amalikah, descendientes del Profeta Noé, y por los Banî Ŷurhum, quien descendían de Noé a través de Ÿoqtãn de la Biblia. La Ka‘bah una vez más fue reconstruida por Qusayy Ibn Qila, quien condujo a la tribu Quraîsh a La Meca a fines del siglo V d.C. En ese tiempo, de acuerdo con el historiador Azraqi, la Ka‘bah no tenía techo y se elevaba a una altura de 4,5 metros, con cuatro piedras venerables en sus esquinas. Nota del Prof. Shamsuddín Elía
Muhâÿir muhâÿirûn — Es la denominación que recibieron los seguidores del Profeta nativos de La Meca que lo siguieron en su emigración a Medina.
Quraîsh Era la tribu más grande e importante de La Meca. Muhammad (BP) y ‘Abdul Muttalib pertenecían a uno de sus clanes, el Hâshim. Hâshim era el bisabuelo del Profeta Muhammad (BP), el hijo de ‘Abd Manâf y además el padre de ‘Abdul Muttalib. La palabra árabe Quraïsh significa “tiburón”. Muhammad descendía de la rama Quraîsh conocida como “los Quraîsh de los Huecos” (al-Quraîsh al-Batâ’ih) que ocupaba el hueco donde estaba la Ka‘bah (literalmente: ‘el cubo’). Toda la tribu de Quraîsh descendía de un ancestro común llamado Fihr o Quraîsh. Nota del Prof. Shamsuddín Elía
Sahâbah o compañeros cercanos del Profeta (BP). Este término, al igual que el término discípulos, se refiere a los más íntimos seguidores del Profetas quienes eran sus discípulos.
Shî‘ah Literalmente en árabe partidario. Designa a una de las dos escuelas de pensamiento e interpretación del Islam que han subsistido hasta nuestros días. Reúne a aquellos que apoyaron la legítima designación de ‘Alî Ibn Abî Tâlib como sucesor del Profeta y a los Imâmes (P) que vinieron después de él en los cuales debía caer el liderazgo y conducción espiritual.
Sunnah Ahl Tasanun — Doctrina religiosa extraída de los dichos y sentencias de Muhammad (BP). En sentido más especial puede designar también a la escuela Sunní.
Sunní ó Sunnita — Término que se deriva de la palabra Sunnah y que designa a una de las dos escuelas islámicas más importantes. Esta escuela a su vez se divide actualmente en cuatro interpretaciones de la ley islámica con diversas variaciones originadas en cuatro sabios del pasado y que llevan sus nombres. Reconoce la autoridad de la sunnah y considera como legítimos califas a Abû Bakr, ‘Umar y ‘Uzmân que sucedieron al Profeta Muhammad (BP) antes que ‘Alî (P).
Sura Palabra árabe que designa cualquiera de las lecciones o capítulos del Sagrado Corán.
Taûâf Circunvalación, rituales con motivo de la peregrinación.
Ÿaddah o Jiddah El nombre deriva de ÿaddah o ÿiddah que significa “abuela”, en referencia a Eva (Hawwa), la esposa del Profeta Adán (P), cuya tumba la tradición árabe islámica la localiza en ese puerto del Mar Rojo. Nota del Prof. Shamsuddín Elía.

* * *

Cuando aparece el nombre del Mensajero del Islam o uno de sus títulos, a continuación se ha escrito (BP), que es la abreviatura de: la Bendición y la Paz sean con él y su descendencia.
Cuando aparece el nombre de uno de los miembros de la Casa Profética (Ahlul-Baît) se ha escrito (P), abreviatura de: La Paz sea con él o ellos.

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http://islamchile.com/home/una-sintesis-de-la-vida-del-mensajero-del-islam/feed/ 0
IMAM / 12 http://islamchile.com/home/imam-12/ http://islamchile.com/home/imam-12/#comments Tue, 03 Jan 2012 23:33:06 +0000 admin http://islamchile.com/home/?p=187 كِتَابَ اللهِ وَ عِتْرَتِيْ، أَهْل بَيْتِيْ مَا إِنْ تَمَسََّكْتُمْ بِهِمَا لَنْ تَضِلُّوْا بَعْدِيْ أبَدًا وَ إِنَّهُمَا لَنْ يَفتَرقَا حَتَّى يَردَا عَلَيَّ الْحَوْضَ »
(صحيح مسلم: ج7/122سنن الدارمي: ج2/432.مسنداحمد: ج3/26،17،14،ج4/371 وج5/189،182.مستدرك الحاكم:ج3/533،148،109وغيرها)

Dijo el Mensajero de Dios (que las bendiciones y la paz sean con él y los excelentes de su familia):
“Por cierto que dejo entre vosotros dos cosas preciosas (az-Zaqalain):
El Libro de Dios, y mi descendencia, la gente de mi casa (ahl-u baiti).
Mientras os aferréis a ambos no os extraviaréis después de mí jamás.
Ciertamente que ambos no se separarán hasta que vuelvan a mí en  la Fuente (del Paraíso)”

[Sahîh Muslim, t. 7, p. 122; Sunan Ad-Daramî, t. 2, p. 432;
Musnad Ahmad, t. 3, p. 14, 17,26… y otros].

IMÂM AL MAHDÎ
(que Dios apresure su aparición)
EL DUODÉCIMO DE LOS INMACULADOS IMAMES
(la paz sea con él )

EQUIPO DE ESCRITORES DE LA FUNDACIÓN DAR RAH-E HAQQ
Traducción del persa:
MARTHA GOLZAR Y RAHMATUL.LAH GOLZAR
La Asamblea Mundial de Ahl-ul Bayt (a.s.)




Primera Parte

Palabras de la Asamblea Mundial
de Ahl-ul Bayt (a.s.)

Ciertamente que el legado de Ahl-ul Bait (a.s.), el cual ha sido atesorado por su Escuela y resguardado de la desaparición por sus seguidores, conforma una Escuela global para las diversas ramas del conocimiento islámico. Esta Escuela ha podido educar personas capacitadas y ofrecer a la comunidad islámica grandes sabios que han seguido los pasos de Ahl-ul Bait (a.s.), quienes han asimilado las preguntas y cuestionamientos de diferentes escuelas y tendencias ideológicas que se encuentran tanto dentro como fuera del Islam, y les han presentado las más concisas de las respuestas y soluciones a lo largo de siglos consecutivos.
La Asamblea Mundial de Ahl-ul Bayt, partiendo de la responsabilidad que ha recaído sobre sus hombros, se ha propuesto defender el Mensaje Divino y las verdades respecto a las cuales han mostrado recelo importantes personalidades de las diferentes tendencias y escuelas y pensadores de corrientes hostiles al Islam, siguiendo los pasos de Ahl-ul Bait (a.s.) y los seguidores de su digna Escuela, quienes se han preocupado por responder a esos continuos desafíos y han tratado de permanecer constantemente en un frente de defensa al nivel requerido en cada época.
Las experiencias atesoradas en los libros de los sabios de la Escuela de Ahl-ul Bait (a.s.) en este sentido son únicas en su género puesto que poseen un bagaje académico sólido que se afirma en el intelecto y la argumentación, se abstiene de las pasiones y fanatismos censurables, y se dirige a los sabios y pensadores poseedores de especialización con un discurso aprobado por el intelecto y que es aceptado por cualquier sana naturaleza.
La Asamblea Mundial de Ahl-ul Bayt (a.s.) trata de ofrecer a los buscadores de la verdad una nueva etapa de estas ricas experiencias a través de una serie de estudios y obras que han escrito autores contemporáneos que adhieren a la Escuela de Ahl-ul Bait (a.s.), o bien aquellos a quienes Dios agració al haberse anexado a esta noble Escuela. Ello descontando aquello que la Asamblea edita e investiga por considerar que posee mucha conveniencia de entre las obras de los reconocidos sabios shias de entre los antiguos, de manera que esos legados conformen un dulce abrevadero para las almas que procuran la Verdad, de modo que sus mentes se abran ante las realidades que ofrece la Escuela de Ahl-ul Bait (a.s.) a todo el mundo en una época en que los intelectos se perfeccionan.
Pedimos a los distinguidos lectores que no dejen de enviarnos sus opiniones, valiosas propuestas y críticas constructivas en este sentido.
Asimismo, requerimos a todos los centros de estudios de incumbencia, sabios, autores y traductores que colaboren con nosotros en la tarea de difundir la genuina cultura islámica muhammadiana.
Pedimos a Dios, Glorificado Sea, que acepte de nuestra parte esta exigua tarea y nos brinde el éxito de poder ofrecer más, bajo la sombra de su especial consideración y la observancia de Su califa en la Tierra, el Imam Al-Mahdî -que Dios apresure su manifestación.
Agradecemos profundamente al Equipo de escritores de la Fundación Dar Rah-e Haqq por componer este libro y a los Sres. Rahmatul.lah Golzar y Martha Golzar por haberlo traducido al castellano. Extendemos nuestro agradecimiento a todos nuestros compañeros que tuvieron parte en la publicación de esta obra, especialmente a los hermanos encargados de la sección de traducción quienes se empeñan en cumplir su labor.
Esperamos haber hecho todo lo que estuvo a nuestro alcance para cumplir aunque sea en parte lo que nos corresponde frente al Mensaje de nuestro Señor, Quien envió a Su Mensajero con la guía y la religión de la Verdad, para hacerla prevalecer por sobre toda religión, y es suficiente Dios como testigo.

Asamblea Mundial de Ahl-ul Bayt (a.s.)
SECRETARÍA CULTURAL

CONTENIDO
INTRODUCCIÓN 7
UN RESUMEN DE SU VIDA 7
La creencia de Al-Mahdî el Prometido (P) en otras religiones 7
La creencia de Al-Mahdî el Prometido (P) en las fuentes islámicas 7
Algunos ejemplos de las narraciones de la Escuela As-Sunnah 7
Algunos ejemplos de las narraciones de la Escuela Ash-Shî‘ah 7
EL NACIMIENTO DEL IMÂM 7
El nacmiento secreto del Imâm (P) 7
LA OCULTACIÓN DEL IMÂM 7
La Ocultación Menor y Mayor 7
Los cuatro representantes 7
1. Abû ‘Amr ‘Uzmân Ibn Sa‘îd ‘Amrî 7
2. Abû Ÿa‘far Muhammad Ibn ‘Uzmân Ibn Sa‘îd ‘Amrî 7
3. Abû Al-Qâsim Husaîn Ibn Ruh Nuwbajtî 7
4. Abû Al-Hasan ‘Alî Ibn Muhammad Samarî 7
Los efectos positivos y negativos de la Ocultación 7
Los beneficios de la existencia del Imâm durante la Ocultación 7
LOS MILAGROS DEL IMÂM (P) DURANTE LA OCULTACIÓN MENOR 7
La visita al Imâm 7
LA APARICIÓN DEL IMÂM (P) 7
La determinación del momento de la Aparición 7
Los signos de la Aparición 7
A. Las narraciones que describen la atmósfera reinante antes de la Aparición. 7
B. Los sucesos que ocurrirán antes de la Aparición. 7
El surgimiento del Imâm (P) 7
ALGUNAS DE LAS OBLIGACIONES DE LOS ASH-SHΑAH DURANTE LA AUSENCIA DEL IMÂM DE LA ÉPOCA (P) 7
Resumen de la historia de la Mezquita de Ÿamkarân 7
LAS ORDENES EXPEDIDAS POR ESCRITO POR EL IMÂM AL-MAHDÎ (P) DURANTE SU AUSENCIA 7

﴿وَ لَقَدْ كَتَبْنا فِي الزَّبُورِ مِنْ بَعْدِ الذِّكْرِ أَنَّ الأَْرْضَ يَرِثُها عِبادِيَ الصَّالِحُونَ﴾
“Ya habíamos escrito en los Salmos después del Recuerdo que Mis siervos justos heredarían la tierra”.
INTRODUCCIÓN
Después de siglos se asemeja a una montaña firme de paciencia, montado en un corcel que galopa decidido con movimientos suaves y fáciles… En sus manos celestiales lleva una espada que clama para castigar a los inhumanos, y brilla al igual que el Corán para guiar a los hombres. Se presenta como un meteorito en la noche más oscura de la humanidad, aparece con la figura de la verdad en la selva aterradora de engaños… su cabeza la cubre con el turbante de Muhammad, viste su cuerpo con la camisa de Muhammad, calza las sandalias de Muhammad, en su pecho lleva el Corán de Muhammad y en sus manos la espada de ‘Alî. Viene con el amor de Az-Zahrâ, la paciencia de Hasan, la valentía de Husaîn, con las súplicas de As-Saÿÿâd, con la ciencia de Al-Bâqîr, con la verdad de Al-Sâdiq, con la tolerancia de Al-Kâdzim, con el consentimiento de Al-Ridâ, con la generosidad de Al-Ÿawâd, con la guía de Al-Hâdî y con la majestuosidad de Al-‘Askarî (las bendiciones y la paz sea con todos ellos)…
Toda su figura es una muestra de la profecía y el liderazgo, lleva consigo todos los valores de los Profetas. Al igual que Adán vuelve a fundar la humanidad, al igual que Noe lleva una carga de cientos de años de sufrimiento y pide a Dios que castigue a los incrédulos, al igual que Abraham vocea la Unicidad de Dios y destruye a los ídolos, al igual que Moisés se revela ante los faraones tiránicos, al igual que Jesús revive a los muerto y al igual que Muhammad invita a los hombres a la salvación…
Cuando se levanta para realizar la oración se refleja en su ser la adoración hacia Dios Eterno. Cuando aconseja a la gente es como el resueno de las palabras reveladas a los Profetas. Su exclamación transita por los siglos y su espada llena de ira entierra para siempre a los faraones en sus altas pirámide de la aniquilación…
Su surgimiento se asemeja al surgimiento del día de la Resurrección y provoca el día de la resurrección en la Tierra, y su aparición –que es la manifestación del culto de la adoración a Dios– hace que la religión gobierne sobre todo el mundo. Sus manos que son las ramas cargadas del árbol del Imâmato unen a la Tierra con el Cielo y sus palabras que se igualan a las revelaciones de Dios invitan a los ángeles a que se avecinen con los seres humanos…
Cuando él surge la perdición cae sobre la tierra, y cuando alza su cabeza la guía se levanta. Su levantamiento es el lugar de la masacre de los perversos, y su nombre la destrucción de los crueles. Su inicio es el final de los tiranos. Su permanencia la continuación del provecho de los honestos Su ausencia la noche más larga para sus deseosos oprimidos y su aparición el amanecer verdadero de sus amantes ya cansados de la vida (por la dictadura de los dominadores)…
Con el permiso de Dios estabiliza sobre el mundo La victoria del gobierno del Supremo, y muestra a los hombres el verdadero significado desconocido del “califato del hombre sobre la Tierra”; su existencia es una gran prueba de Dios y su ocultamiento la interpretación del mundo invisible. Su aparición es la anunciación de la buena nueva del día de la Resurrección y su surgimiento la interpretación de la promesa y la lucha santa. Su palabra es la interpretación del Corán y su mirada las olas del mar de la bondad de los Profetas para los que se encuentran extraviados…
Y finalmente él es el que lleva la caravana de la religión a su destino, y hace que la misión de los Profetas y sus esfuerzos lleguen a su conclusión.

* * *
UN RESUMEN DE SU VIDA
Su nombre: Los Imâmes (P) prohibieron a sus seguidores pronunciar el nombre del Imâm Oculto (P), y únicamente informaron que él llevaba el mismo nombre y título que el del Mensajero del Islam (BP) , y que no es conveniente pronunciar su nombre abiertamente hasta su reaparición.
Su título: Los más conocidos de sus títulos mayestáticos fueron: “Al-Mahdî”, “Al-Qâ’im” (el Restaurador), “Al-Huÿÿat” (la Prueba) y “Al-Baqiîatul.lah” (el Remanente de Dios).
Su padre: El undécimo Inmaculado, “Imâm Hasan Al-‘Askarî (P)”.
Su madre: La honorable dama Narÿis, nieta del Emperador de Bizancio.
Fecha de su nacimiento: Viernes 15 de mes de Sha‘bân de 255 H.L. (jueves 28 de julio de 869 d.C.).
Lugar de nacimiento: La Ciudad de Samarra, una de las ciudades en Irak.
Su edad: Hasta hoy que es 1426 H.L. (2006 d.C.) han transcurrido aproximadamente mil ciento setenta años de su honorable vida, y continuará hasta el día que Dios, Glorificado sea, lo disponga, y un día aparecerá por orden de Dios y llenará la Tierra de justicia y equidad.
La creencia de Al-Mahdî el Prometido (P) en otras religiones
El reconocimiento del Imâm Al-Mahdî (P) que es “el Reformador Divino” y mundial existe en muchas de las religiones, y no únicamente la Escuela Ash-Shî‘ah sino también la Escuela de Ahl Tasanun e inclusive los seguidores de diferentes religiones tales como los judíos, cristianos, zoroástricos e hindúes están en espera y confiesan la venida de un gran “Reformador Divino”.
En el libro “Veda” de los hindúes que es considerado un Libro Divino dice:
“Después de que el mundo sea destruido aparecerá un rey que será el líder de toda la creación; su nombre es Mansûr , él dominará todo el mundo y todos aceptarán su religión, y conocerá a todos los creyentes e incrédulos, y Dios le otorgará todo lo que él le solicita”.
Y en la obra de uno discípulo de Zoroastro llamado “Ÿâmâsb” dice:
“Aparecerá un hombre de las tierras de Arabia, de los descendientes de Hashim. Un hombre de cabeza grande, corpulento y largas piernas, que sigue la religión de sus antepasados, se dirigirá a Irán con un gran ejército y lo hará florecer y habitable, y llenará la tierra de justicia, y por esta equidad que implantará, el lobo y la oveja beberán de una misma agua”.
En uno de los Libros Sagrados de los zoroástricos dice:
“Entonces vendrá una gran victoria por parte de Iazadân (Dios), y serán extinguidos los ahrîman (los malos y demonios), y todo el poder de los ahrîman se encuentra en la Tierra y no tienen lugar en el Cielo, y después de la victoria de Dios y de terminar con los malos y demonios, el Mundo del Universo llegará a su satisfacción principal, y el hombre a la felicidad”.
Y en la Torá en el Génesis (17,20) habla respecto a los doce líderes (Imâmes) descendientes del Profeta Ismael (P):
“En cuanto a Ismael, también te he escuchado. Yo lo bendeciré y le daré una descendencia muy grande y muy numerosa. Será el padre de doce príncipes y haré de él una gran nación”.
Y en el Salmo (37,10) de David está anotado que los hijos de un pueblo solidario y que cree en la promesa de Dios, serán un día los dueños del mundo:
“Pues los malvados serán extirpados y tendrán la tierra los que esperan al Señor… y su herencia será eterna”.
Y en el Sagrado Corán está registrado:
﴿وَ لَقَدْ كَتَبْنا فِي الزَّبُورِ مِنْ بَعْدِ الذِّكْرِ أَنَّ الأَْرْضَ يَرِثُها عِبادِيَ الصَّالِحُونَ﴾
“Hemos escrito en los Salmos (Az-Zabûr de David) , después de la Amonestación (adh-Dhikr – es decir la Torá), que la tierra la heredarán Mis siervos justos”.
Y también el Sagrado Corán dice:
﴿ وَعَدَ اللَّهُ الَّذِينَ آمَنُوا مِنْكُمْ وَ عَمِلُوا الصَّالِحاتِ لَيَسْتَخْلِفَنَّهُمْ فِي الأَْرْضِ كَمَا اسْتَخْلَفَ الَّذِينَ مِنْ قَبْلِهِمْ وَ لَيُمَكِّنَنَّ لَهُمْ دِينَهُمُ الَّذِي ارْتَضى لَهُمْ وَ لَيُبَدِّلَنَّهُمْ مِنْ بَعْدِ خَوْفِهِمْ أَمْناً يَعْبُدُونَنِي لا يُشْرِكُونَ بِي شَيْئا﴾
“A quienes de vosotros que crean y obren bien, Dios les ha prometido hacerles sucesores en la Tierra, al igual que a nuestros antecesores había otorgado el califato (la sucesión). Y establecerá con firmeza y para siempre la religión que eligió para ellos y Ha de cambiar su temor en seguridad y tranquilidad, en tal forma que Me servirán sin asociarme nada”.
Y también dice:
﴿ وَ نُرِيدُ أَنْ نَمُنَّ عَلَى الَّذِينَ اسْتُضْعِفُوا فِي الأَْرْضِ وَ نَجْعَلَهُمْ أَئِمَّةً وَ نَجْعَلَهُمُ الْوارِثِينَ ﴾
“Y Nosotros deseábamos otorgar un favor a aquellos que fueron considerados débiles (los siervos verdaderos de Dios que se volvieron débiles bajo la opresión de los tiranos) en la Tierra y hacerlos los dirigentes, y hacerlos los herederos”.
Este tipo de aleyas que fueron mencionadas son testigo de que finalmente la Tierra será tomada por los siervos dignos de Dios, herencia que les será trasmitida, y llegarán a ocupar el puesto de dirigentes y serán líderes entre los hombres.
El día de hoy muchos seres humanos han abandonado el sendero verdadero de Dios y caído en los más profundos precipicios del extravío y la perdición (y en verdad que no falta mucho para que lleguen a lo más profundo del declive), y muy pronto la conciencia de la humanidad entenderá que por medio de la fuerza y el poder, o por medio de su intelecto, conocimiento, técnica y ciencias materiales no puede instaurar el orden, la equidad y felicidad en todo el mundo, sin quearle otra alternativa más que fundar sobre los pilares de la fe, la revelación y la aceptación del liderazgo divino aquello que es propicio para ellos mismos, y con el liderazgo del Reformador Divino y mundial se salve del remolino de los peligros y siga el camino de la perfección hasta que sea establecido un gobierno mundial fundado en la equidad y justicia, acompañado por seguridad, armonía y amor.
La creencia de Al-Mahdî el Prometido (P) en las fuentes islámicas
El querido Profeta del Islam (BP) así como todos nuestros Inmaculados Imâmes (P) repetidas veces y en diferentes ocasiones anunciaron la aparición, el surgimiento, la Ocultación Mayor y otras especialidades del Imâm Al-Mahdî (P), y muchos de los compañeros y seguidores de estos Inmaculados registraron estas noticias y narraciones. El autor de la obra “Al-Imâm Al-Mahdî (P)” nombra cincuenta de los sahâbah (compañeros cercanos) y también cincuenta de los tâbi‘în (aquellos que vieron a los compañeros cercanos) del Profeta, que trasmitieron narraciones de Al-Mahdî (P).
Algunos de los grandes y famosos poetas, han trasmitido en sus poemas el contenido y significado de estas narraciones no únicamente durante décadas sino que durante un siglo antes del nacimiento del Imâm Al-Mahdî (P):
“Kumaît” poeta partidario e infatigable shií (f. el año 126 H.L./743 d.C.), pronunció un poema para el Imâm Prometido(P) ante el Imâm Al-Bâqir (P) y preguntó respecto a la fecha de la aparición de este Inmaculado.
“Ismâ’il Himâîrî” (f. el año 173 H.L./789 d.C.), después de haber visitado al Imâm As-Sâdiq (P) y haber aceptado el Islam a través de este Inmaculado, pronunció una larga elegía que nosotros nos permitimos trasmitir a continuación parte de ésta:
“Tomo a Dios como testigo de que tu promesa (Imâm As-Sâdiq –P-) es una advertencia para toda la creación ya sea amante o pecadora”.
“(Que dijiste) el Walî ‘Amr (protector de los asuntos de los creyentes) y el Al-Qâ’im (el Restaurador), que mi vida está deseosa de verlo, estará ausente y sin duda se ocultará. Los saludos de Dios sean para este Ausente”.
“Durante un tiempo se encontrará oculto y después reaparecerá y llenará de justicia y equidad el oriente y occidente del mundo”.
Y “Di‘bil Juzâ‘îî” poeta famoso del siglo III H.L. (f. el año 246 H.L./860 d.C.) en una elegía que pronunció ante el Imâm Ar Ridâ (P) dijo así:
“Si no tuviese la esperanza de que sucediera aquello que sucederá hoy o mañana, mi corazón se desgarraría del deseo y tristeza por ellos –Ahlul Baît (P) –”.
“Y esa es la esperanza del surgimiento de un Imâm que sin duda se rebelará, acompañado del nombre de Dios y de Su abundancia divina se levantará”.
“Y él separará entre nosotros lo justo de lo injusto, y premiará y castigará”.
Cuando Di‘bil pronunció estos versos, el Imâm Ar-Ridâ (P) levantó su cabeza y dijo:
“¡Oh, Juzâ‘îî! Estos poemas los colocó en tu lengua el Espíritu Santo”.
Entonces preguntó: “¿Acaso sabes cuál es ese Imâm?”
Di‘bil respondió: “¡No, no lo se! Únicamente he escuchado que un Imâm de vuestra familia se rebelará e implantará en la Tierra la justicia y equidad”.
Dijo: “¡Oh, Di‘bil! El Imâm después de mi es mi hijo Muhammad (Imâm Al-Ÿawâd –P-) y después de él su hijo ‘Alî (Imâm Al-Hâdî –P-) y después de él su hijo Hasan (Imâm Al-‘Askarî –P-), y después de Hasan es su hijo Huÿÿat Al-Qâ‘im (la Prueba el Restaurador) al que la gente lo estará esperando durante su ocultación, y cuando aparezca será obedecido. Y si quedase únicamente un día de la existencia del mundo, Dios lo hará tan largo hasta que Al-Qâ‘im (P) aparezca, y llene la Tierra de justicia y equidad, tal y como antes estuvo llena de iniquidad”.
Algunos otros poetas que vivieron en la época de los Imâmes (P), así como algunos discípulos de esos poetas, en sus composiciones directamente o en forma indirecta recordaron al Imâm Al-Mahdî el Reformador (P) , y repetidas veces sucedió que preguntaban a los Inmaculados Imâmes: “¿Acaso vos sois el Restaurador de la familia de Muhammad (BP) y Al-Mahdî el Esperado (P)?” Y los Inmaculados Imâmes del Islam en respuesta y aprovechando la situación presentaban al “Imâm Al-Qâ’im (P)”.
Así también a través de la resonancia de estas narraciones y de las muchas noticias provocó que, inclusive antes del nacimiento de este Inmaculado, un grupo falsamente se hiciese pasar por el Imâm, o que la gente los aceptas como tal, y ocasionó que algunos se aprovechasen de esa situación. Como por ejemplo: La secta “kîsânîîâ”, que existió aproximadamente doscientos años antes del nacimiento del Imâm de la Época (P), consideró a “Muhammad Hanafîah” el Imâm y “Mahdî el Esperado”. Ellos sostenía la creencia de que él se había ocultado y que un día retornaría. Y se basaban en las noticias que el Profeta (BP) y los Imâmes (P) anteriores habían dado respecto a la ocultación de Al-Qâ’im (P) interpretándolas según su conveniencia. O como por ejemplo “Mahdî Al-‘Abbâsî” (uno de los Califas de la Dinastía Abásida) que se hizo llamar “Al-Mahdî”, para de esta forma aprovecharse de la espera de la gente y todo terminara en su favor.
Numerosos sabios de Ahl-Tasanun y sabios de Ahl-Shî‘ah registraron en sus obras las noticias y narraciones referentes al “Imâm Al-Mahdî (P)”. En “Al-Musnad” de Ahmad Ibn Hanbal (f. 241 H.L./855 d.C.), y en el “As-Sahîh” de Al-Bujarî (f. 256 d.H., 869 d.C.) que son consideradas de las obras fiables de Ahl Tasanun fueron escritas antes del nacimiento del Imâm Al-Qâ’im (P), y en estas obras encontramos registradas narraciones referentes a este Inmaculado.
El difunto Shaîj At-Tabrisî asegura que la obra “Mashiîajah”, de Hasan Ibn Mahbûb, que fue uno de los escritores shiíes, fue escrita más de cien años antes de la Ocultación Mayor del Imâm (P) y en ésta se encuentran registras las noticias de la ocultación de este Inmaculado. Así también este mismo Shaîj asegura que los cronistas de hadîz shiíes en la época de los Imâmes Al-Bâqir (P) y As-Sâdiq (P) mencionaron en sus obras las noticias de la ocultación.
Un gran grupo de sabios de las Escuelas Ash-Shî‘ah y As-Sunnah escribieron en forma independiente diferentes obras respecto al Imâm Al-Mahdî el Esperado (P) , y algunas de estas obras fueron escritas antes del nacimiento de este Inmaculado. “Rawâÿinî” (f. 250 H.L./864 d.C.) que es uno de los sabios de la Escuela As-Sunnah y autor de “Ajbâr Al-Mahdî (P)” escribió esta obra antes del nacimiento del Imâm de la Época (P) , y también algunos de los seguidores cercanos de los Imâmes (P) tales como “Anmâtî” y “Muhammad Ibn Al-Hasan Ibn Ÿumhûr” escribieron libros respecto a este mismo Imâm (P) antes del nacimiento y la ocultación de este Inmaculado.
Las narraciones y noticias que se tienen de este Imâm (P) son tan numerosas que muy pocos temas islámicos llegan a alcanzar tan alto porcentaje. Así también la fiabilidad de estas narraciones es evidente desde la perspectiva de las dos Escuelas, y además de un grupo de los sabios shiíes un grupo de sabios sunnitas confirmaron también su fiabilidad y tawatûr – Como por ejemplo: “Siÿazî” autor de la obra “Manâqib Ash-Shâfi‘î” (f. 363 H.L./973 d.C.) asegura: “Las noticias referentes al Imâm Al-Mahdî (P) trasmitidas por el Mensajero del Islam (BP) son tan numerosas que llegan al nivel de tawatûr”.
El autor de la obra “Imâm Al-Mahdî (P)” escribe: “Si se calcularan las noticias existentes sobre el Imâm Al-Mahdî (P) registradas por las dos Escuelas, la cifra excedería a las seis mil, que indudablemente es un número muy elevado e inclusive ninguno de los temas evidentes del Islam, los cuales los musulmanes no tienen dudas a su respecto y son de la aceptación de todos, llegan a contar con este tal alto número de narraciones”.
Fue sobre estos fundamentos que los musulmanes, desde el inicio de la historia del Islam, estaban familiarizados con la promesa del surgimiento de “Al-Mahdî el Prometido” y especialmente los shiíes y los instruidos de Escuela Ash-Shî‘ah mantenían una firme creencia hacia esta verdad e inclusive durante la época en que los Inmaculados Imâmes (P) estuvieron con vida se esperaba la llegada de este Inmaculado.
Las narraciones existentes respecto al Imâm Al-Mahdî (P), directamente expresan que este Inmaculado es descendiente de los Banî Hâshim, hijo de Fâtimah Az-Zahrâ (P), que su ascendencia llega al Imâm Husaîn (P), que el nombre de su padre es “Al-Hasan” y él lleva el mismo nombre y título mayestático que el Mensajero del Islam (BP). En secreto nace y en secreto vive, y tiene dos ocultaciones una menor y otra mayor, y permanecerá oculto hasta el momento en que Dios lo decida, y finalmente aparecerá por orden de Dios. Entonces se levantará y hará que la religión del Islam domine todo el mundo. Él implantará la equidad y justicia en el mundo, después de que se expandió en él la iniquidad.
Estas narraciones mencionan inclusive las especialidades personales y corporales del duodécimo Imâm, así como los demás asuntos referentes a él. Nosotros como ejemplo mencionaremos a continuación únicamente algunas de estas narraciones:
Algunos ejemplos de las narraciones de la Escuela As-Sunnah
1. El Mensajero del Islam (BP) respecto a la veracidad de la venida de Al-Mahdî (P) dice:
“Si quedase únicamente un día de la existencia del Mundo, Dios enviará a un hombre de nosotros que llenará el Mundo de justicia y equidad, al igual que se había llenado de tiranía y opresión”.
2. También de él (BP):
“El día de la Resurrección no llegará a menos que un hombre de mi familia tome el gobierno en sus manos. Él lleva el mismo nombre que el mío”.
3. También de él (BP):
“En verdad que ‘Alî después de mí será el Imâm de mi comunidad, y Al-Qa’im Munadzir –el Restaurador Esperado– (es uno de sus descendientes que) cuando aparezca llenará el Mundo de justicia y equidad al igual que se había llenado de tiranía y opresión. ¡Juro por Aquél que en verdad me envió como albriciador y amonestador, que ciertamente aquél que durante su ocultación mantenga firmes sus creencia, será más difícil de encontrar que el elixir de alquimia!”
“Ÿâbir” se levantó y dijo: “¡Oh, Mensajero de Dios! ¿Acaso vuestro hijo Al-Qâ’im se ocultará?”
Respondió: “¡Si! Juro por mi Creador que los creyentes serán examinados y se volverán puros, y los incrédulos serán muertos. ¡Oh, Ÿâbir! Este asunto es una cuestión divina y uno de los secretos de Dios que ha ocultado para sus siervos, ¡no dudes en ello! Ya que es incredulidad el dudar respecto a lo ordenado por Dios, Amado y Glorioso”.
4. “Umm Salamah” relata: “El Gran Profeta del Islam cuando recordaba a Al-Mahdî el Prometido (P) decía:
“Así es, él es la verdad y será de los descendientes de los Banî Fâtimah (hijos de Fátimah)”.
5. “Salmân Al Fârsî” relata: “Fui a visitar a Muhammad, el Mensajero del Islam (BP). El había sentado a Husaîn Ibn ‘Alî (P) en su regazo y mientras que besaba sus ojos y labios, decía:
“Tu eres el Saiîed (señor), hijo de un Saiîed y hermano de un Saiîed; tu eres el Imâm, hijo de un Imâm y hermano de un Imâm; tu eres la prueba de Dios, el hijo de la prueba de Dios, y el hermano de la prueba de Dios; y tú eres el padre de nueve de las pruebas de Dios que la novena de éstas es Al-Qâ’im (el Reformador) de entre ellos”.
6. El Imâm Ar-Ridâ (P) dijo: “El hijo afable del Imâm Hasan Ibn ‘Alî Al-‘Askarî (P) será el Dueño de la Época y el Al-Mahdî el Prometido”.
7. El Enviado de Dios (BP) dijo: “Les doy la buena nueva de la llegada de Al-Mahdî (P). El será enviado para mi comunidad mientras que ésta se encuentra en el desacuerdo y el error, entonces establecerá en la Tierra la justicia y equidad al igual que se había llenado de tiranía y opresión. Los ocupantes del Cielo y la Tierra estarán conformes y satisfechos de él…”.

Segunda Parte

8. El Imâm Ar-Ridâ (P) dijo: “Aquél que carece de devoción, carece de religión. En verdad que el más valioso de entre vosotros ante Dios es aquél que está embellecido con la abstinencia. –Entonces continuó diciendo– El cuarto descendiente de mis descendientes será el hijo de una mujer casta que Dios a través de él limpiará la Tierra de cualquier tiranía u opresión, y él es aquél que la gente dudará de su nacimiento, y él será el que se oculta, y cuando aparezca, la Tierra será iluminada con la Luz de Dios y fundará la imparcialidad y el equilibrio entre la gente, y nadie será déspota con otro…”.
9. ‘Alî el Príncipe de los Creyentes (P) dijo: “Dios creará a un grupo que ama a Dios, y Dios también los ama, y llegará a reinar entre ellos uno que es desconocido y estará oculto sobre la Tierra por orden de Dios. El es el mismo Mahdî el Prometido… Él implantará en la Tierra la justicia y equidad sin que tenga ningún problema. Desde su infancia se encontrará alejado de sus padres… y conquistará las ciudades de los musulmanes con seguridad. El tiempo será preparado para él (su aparición). Su palabra será escuchada y tanto los viejos como los jóvenes lo obedecerán. Llenará la Tierra de justicia y equidad al igual que se había llenado de tiranía y opresión. En ese momento es cuando su Imâmato habrá llegado a la perfección y su califato encontrará la estabilidad. Y Dios levantará a un grupo de los que se encuentran en las tumbas, y amanecerán. Por la existencia de Al-Mahdî (P) la Tierra será reconstruida y reverdecerá, y volverá a correr agua por los ríos, y terminará con las sediciones, los disturbios y los robos. Las bondades y la abundancia incrementarán, y no hay necesidad de hablar y de que diga lo que sucederá después de esto. Y saluden de mi parte al Mundo de ese día”.
Algunos ejemplos de las narraciones de la Escuela Ash-Shî‘ah

1. El Imâm As-Sâdiq (P) expresó: “La gente extravía a su Imâm, sin embargo él se presenta en la ceremonia de la peregrinación y ve a la gente, empero la gente no lo ve”.
2. “Asbag Ibn Nubâtah” relata: “Fui a visitar al Imâm ‘Alî el Príncipe de los Creyentes (P). Encontré a este Inmaculado sumergido en sus pensamientos y con su dedo hacía un agujero en la tierra. Le pregunté: “Por qué lo encuentro pensativo, ¿acaso siente deseos e inclinación hacia la tierra?”
Me respondió:
“No, ¡juro por Dios! Que nunca he tenido deseos ni inclinación hacia la tierra ni hacia el Mundo. Pienso en el nacimiento de un niño que será de mis descendientes y el undécimo de mis hijos, y él es Al-Mahdî (P), el mismo que llenará la Tierra de justicia y equidad, al igual que se había llenado de tiranía y opresión. Para él sucederá la ocultación y el asombro por parte de la gente, y muchos grupos se extraviarán, y muchos otros serán guiados…”
3. El Imâm As-Sâdiq (P) dijo: “Si a vosotros os llegó la noticia de que el dueño de esta orden (o sea el Imâm del Tiempo -P-) se ha ocultado, no neguéis su ocultación”.
4. Y también dijo: “Para Al-Qâ’im existen dos ocultaciones, una menor y otra mayor, en la primer ocultación únicamente algunas personas especiales de entre los shiíes conocerán su sitio, y en la segunda ocultación, únicamente sus amigos especiales conocerán su sitio”.
5. También de él (P): “Al-Qâ’im se levantará mientras que no ha pactado ni juramentado con nadie”.
6. El Enviado de Dios (BP) dijo: “Al-Qâ’im es de mis hijos, su nombre es igual al mío, su título es igual al mío, su fisonomía y carácter son iguales a mi fisonomía y carácter, y sus costumbres y maneras son mis costumbres y maneras. Estimula a la gente hacia mi ley religiosa y hacia mi religión, y la invita a obedecer el Libro de mi Creador. Aquél que lo obedezca me ha obedecido a mí, aquél que se oponga a él se ha opuesto a mí, y aquél que niegue su ocultación me ha negado a mí”.
7. El cuarto de los Inmaculados Imâmes, el Imâm Zaînul ‘Abidîn (P) dijo: “Nuestro Imâm Al-Qâ’im (P) tiene semejanzas a los Profetas de Dios: se asemeja a Noe (P), a Abraham (P), a Moisés (P), a Jesús (P), a Job (P) y a Muhammad (BP). Al Profeta Noé (P) en la longevidad, a Abraham (P) en la ocultación de su nacimiento y alejamiento de la gente; a Moisés (P) en el temor y ausencia, a Jesús (P) en la discrepancia de la gente en cuanto a él, a Job (P) en la llegada del alivio después de las tribulaciones y aflicciones, y a Muhammad (BP) en el surgimiento con la espada”.
8. El Imâm As-Sâdiq (P) expuso: “Para el dueño de esta orden (Al-Qâ’im) existe una ocultación que el siervo de Dios deberá (en ese momento) ser abstinente y aferrarse a la religión de Dios”.
9. Y también afirmó: “Llegará una época en la que el Imâm se ocultará de la gente”.
Zurrârah dijo: Le pregunté: “¿Cuál será la obligación de la gente en ese entonces?”
Me respondió: “Deberá mantenerse en los asuntos (obligaciones y creencias religiosas) que tiene, hasta que aparezca su Imâm”.
10. Y también dijo: “Este asunto (su aparición y surgimiento) no ocurrirá hasta que no quede ningún gremio, a menos que antes haya gobernado sobre la gente, para que no se encuentre alguien que diga: “Si nosotros hubiésemos gobernado, hubiésemos sido justos”. Entonces Al-Qâ’im (P), surgirá con la verdad y justicia”.
* * *

EL NACIMIENTO DEL IMÂM
El duodécimo Líder Celestial del Islam Huÿÿat Ibn Al-Hasan Al-Mahdî (los saludos de Dios sean para él y para sus ascendentes) abrió sus ojos al mundo al inicio de la aurora de un día jueves 15 del mes de Sha’bân, del año 255 H.L., correspondiente con el 28 de julio 869 después de Cristo, en la Ciudad de Samarra, en la Casa del undécimo Imâm (P).
Su honorable padre fue el undécimo de los Inmaculados Imâmes, Imâm Hasan Al-‘Askarî (P), y su madre la gran dama Narÿis que es conocida también con el nombre “Sûsan” y “Saîqal”. Ella era hija de “Iush’a” el hijo del emperador de Bizancio, y su abuela era descendiente del apóstol Pedro, el sucesor de Jesús (P). Narÿis era una mujer tan virtuosa que “Hakîmah”, la hermana del Imâm Al-Hâdî (P), una de las distinguidas damas de la familia del Imâmato, la llamaba “mi Señora” y “la Señora de mi familia” y se presentaba como su servidora.
Cuando Narÿis se encontraba en Constantinopla tuvo unos sueños asombrosos. En una ocasión vio que se le aparecía el Mensajero del Islam (BP) y Jesús (P) y que la casaban con el Imâm Hasan Al-‘Askarî (P).
En otro sueño vio otra maravilla y por invitación de Fâtimah Az-Zahrâ (P) en ese sueño verdaderamente se convirtió en musulmana, sin embargo, disimulaba ante su familia y los demás su nueva religión, hasta que se inició la guerra entre los musulmanes y los bizantinos, y el mismo Emperador con su ejército se dirigió al campo de batalla.
Narÿis en un sueño vio que le ordenaban que en forma incógnita junto con la servidumbre acompañase al ejército que se dirigía a la frontera para luchar, y ella así lo hizo. Ya estando en la frontera algunos de la vanguardia del ejército de los musulmanes los tomaron presos, y sin que supiesen que ella era una integrante de la familia del Emperador la llevaron junto con los demás presos a Bagdad.
Este suceso ocurrió a finales del Imâmato del décimo de los Inmaculados, Imâm Al-Hâdî (P) y los comisionados del Imâm Al-Hâdî (P) en Bagdad, por orden de éste, entregaron a Narÿis una carta escrita por el Imâm en lengua griega, entonces la compraron a los vendedores de esclavos y la trasladaron a Samarra y llevaron ante el Imâm Al-Hâdî (P). El Imâm le recordó a Narÿis todo lo que había visto ella en sueños y le dio la buena nueva de que ella sería la esposa del undécimo Imâm y madre del niño que dominaría todo el mundo, y establecería en éste la justicia y equidad. Entonces el Imâm Al-Hâdî (P) le encargó a su hermana Hakîmah –que era una de las honorables damas de la casa del Imâmato– para que le enseñase las costumbres islámicas y preceptos de la religión a Narÿis. Tiempo después el Imâm Hasan Al-‘Askarî (P) se casó con Narÿis.
Hakîmah cada vez que se encontraba ante el Imâm Al-‘Askarî (P) suplicaba a Dios que le diese un hijo a su sobrino. Ella relata: “En una ocasión que como siempre había ido a visitar al Imâm Al-‘Askarî (P) repetí esa súplica. Este generoso me dijo: “El hijo que suplicas a Dios me de, vendrá al mundo hoy por la noche”.
Narÿis se me acercó para ayudar a quitarme el calzado y dijo: “¡Mi señora! Dadme vuestras zapatillas”.
Le dije: Vos sois nuestra señora, ¡juro por Dios que no permitiré que me ayude a descalzarme, y no permitiré que me sirva! Yo la serviré con todo gusto”.
El Imâm Al-‘Askarî (P) escuchó nuestras palabras y dijo: “¡Tía, que Dios os otorgue una gran recompensa!”
Me quedé con ella hasta el atardecer; llamé a una de las sirvientas y le dije que me trajese mis ropas pues quería retirarme, el Imâm dijo:
“Tía, quédese esta noche con nosotros, ya que esta noche nacerá el niño que es valioso ante Dios, que a través de él Dios revivirá a la tierra después de muerta”.
Le dije: “Mi señor, ¿quién dará a luz? ¡Yo no veo señales de embarazo en Narÿis!”
Dijo: “De Narÿis, no de nadie más”.
Me levanté y examiné detenidamente a Narÿis. No había en ella ninguna señal de embarazo. Regresé a donde el Imâm se encontraba y lo enteré de lo que había hecho. El Imâm sonrió y dijo:
“En la madrugada se evidenciará para vos que ella está embarazada, puesto que a ella, al igual que a la madre de Moisés, no se le nota que está esperando, y hasta que no nació el niño nadie sabía de esto. En ese entonces el Faraón estaba en busca de Moisés (P) y para evitar que naciera este infante abría los vientres de las mujeres embarazadas y (este niño que nacerá hoy por la noche) es igual que Moisés (P) (destruirá el gobierno de los Faraones) y están en su busca”.
Hakîmah relata: “Yo estuve al cuidado de Narÿis hasta los primeros rayos de la aurora, ella tranquila dormía ante mí, y no hacía ningún movimiento hasta que ya entrada la noche y cerca del alba se levantó precipitada y temerosa. Yo la abracé y pronuncié el nombre Dios.
El Imâm –desde la habitación contigua– dijo: “Recítele el Sura Al-Qadr (97)”. Y yo lo recité, entonces pregunté a Narÿis que como se sentía, dijo: “Lo que mi señor os notificó se ha evidenciado”.
Yo continué recitando el sura tal y como el Imâm había ordenado, en ese momento la criatura repitió desde dentro del vientre de su madre lo mismo que yo recitaba, luego me saludó. Me encontraba muy asombrada. El Imâm dijo:
“¡No se asombre de lo ordenado por Dios Todopoderoso!, Dios a nosotros los “imâmes” nos otorga con Su Sabiduría el habla desde la infancia y cuando crecemos nos coloca como Su prueba sobre la Tierra”.
Aun el Imâm no había terminado de hablar cuando Narÿis desapareció de mi vista, como si hubiesen colocado una cortina entre nosotras dos, la cuál me evitaba verla. Grite y corrí hacia donde se encontraba el Imâm (P), el me dijo:
“¡Tía, regrese, la encontrará en su lugar!”
Regresé y no transcurrido mucho tiempo la cortina entre nosotras dos desapareció y pude ver a Narÿis envuelta por una luz tan luminosa que me impedía verla, también vi al niño recién nacido que se encontraba en posición de prosternación e hincado y levantando su dedo índice decía:
“اَشْهَدُ أَنْ لا اِلهَ اِلَّا اللهُ وَحْدَهُ لا شَريكَ لَهُ وَ أَنَّ جَدّي مُحَمَّداً رَسُولُ اللهِ صَلَّي اللهُ عَلَيْهِ وَ آلِه وَ أَنَّ أبى اَميرُالْمُؤْمِنينَ”
“Atestiguo que no hay divinidad más que Dios, que es único y no tiene socio alguno, y que mi ascendiente es Muhammad el Enviado de Dios, que las bendiciones de Dios sean para él y para su familia, y atestiguo que mi antecesor es el Príncipe de los Creyentes”.
Entonces atestiguó por cada uno de los Imâmes hasta llegar a él mismo y dijo:
“¡Mi Dios, has que se cumpla la promesa, y Haz que mi misión llegue a su fin, y Haz que mis pasos sean firmes, y por medio de mí Haz que la Tierra se llene de justicia y equidad!”
El nacmiento secreto del Imâm (P)
La historia de la época de los Banî Umaîîah y los Banî ‘Abbâs, en especial desde la época del sexto de los Inmaculados, Imâm As-Sâdiq (P) en adelante, es testigo que los califas se habían vuelto muy sensibles respecto a estos Inmaculados Imâmes, y esto se debía a la simpatía y apreciación que la sociedad mostraba hacia estos honorables. Mientras más avanzaba el tiempo, su influencia y el apego que sentía la gente hacia ellos incrementaba, al grado que los Califas ‘Abbasí veían en peligro su gobierno, especialmente que era sabido que Al-Mahdî el Prometido (P) sería de la generación del Profeta (BP), de la familia de los Inmaculados Imâmes (P) e hijo del Imâm Al-‘Askarî (P), y que él vendría para implantar la justicia y equidad en el mundo. Por ello tenían bajo una estricta vigilancia al onceavo Imâm al igual que tuvieron al padre, abuelo y bisabuelo de este Inmaculado, en la capital del gobierno ‘Abbasí primeramente en Tûs y luego en Samarra. Los abbasíes trataban de evitar el nacimiento y el desarrollo del niño prometido, sin embargo, el Deseo de Dios era que este acto se llevase a cabo y sus esfuerzos no tuvieron resultado, por ello Dios Todopoderoso mantuvo en secreto su nacimiento al igual que mantuvo en secreto el nacimiento de Moisés (P). Además de todo esto, los compañeros especiales del Imâm Hasan Al-‘Askarî (P) repetidas veces vieron al Imâm Prometido (P) mientras su padre estuvo vivo. Cuando falleció el Imâm Al-‘Askarî (P), se presentó su hijo el Al-Mahdî (P) y realizó la oración del muerto para su padre, y la gente lo vio, y después de esto se ocultó.
Desde el nacimiento del Imâm Al-Qâ’im (P) hasta el día en que su padre fue martirizado muchos de los familiares y seguidores especiales del undécimo Imâm pudieron entrevistarse con él, o se enteraron de que él se encontraba en casa del Imâm. Por lo general el método del Imâm Al-‘Askarî (P) era así que al mismo tiempo que ocultaba a su valioso hijo, en las oportunidades que consideraba adecuadas informaba a sus compañeros especiales y de confianza de la existencia de este Inmaculado, para que ellos a su vez lo informaran a la comunidad de los shiíes, y ésta no se extraviase. Como una muestra de esto, a continuación mencionamos algunos ejemplos:
1. “Ahmad Ibn Is.hâq” que fue uno de los grandes shiíes y seguidores especiales del Imâm Al-‘Askarî (P) dice: “Me encontraba en presencia del Imâm Al-‘Askarî (P), y deseaba preguntarle respecto a su sucesor. Este generoso, sin que yo realizase pregunta alguna dijo:
“¡Oh, Ahmad! En verdad que Dios Todopoderoso desde que creó a Adán no ha dejado a la Tierra sin Huÿÿat (evidencia) y también hasta el día del Juicio Final no quedará sin Huÿÿat. Por la evidencia de Dios (el Imam Mahdi –P-) los terrestres se salvan de las desgracias, cae la lluvia y brotan las abundancias de la tierra”.
Le dije: “¡Oh, hijo del Mensajero de Dios! ¿Quién será el Imâm (P) y sucesor después de vos?”
El Imâm apresurado se dirigió al interior de su casa y regresó mientras que traía sobre sus hombros a un niño de tres años que su rostro brillaba al igual que la luna llena, y dijo:
“¡Oh, Ahmad Ibn Is.hâq! Si no hubieses sido querido por Dios Todopoderoso y por sus evidencias, no te hubiese mostrado a este mi hijo. En verdad que él lleva el mismo nombre y título que los del Enviado de Dios y es aquél que implantará en el mundo la justicia y equidad al igual que se había llenado de iniquidad. ¡Oh, Ahmad Ibn Is.hâq! Su ejemplo en esta comunidad es igual a “Jidr(P)” (el Profeta Verde) y “Dhul Qarnaîn (P)” (Bicornio). Juro por Dios que se ocultará de tal manera que durante su ocultación no se salvará nadie del fuego del Infierno a menos aquél que Dios lo ayude a confesar su imâmato y a afirmar su creencia, y lo haga triunfar para que pida por su aparición”.
Le dije: “¡Mi señor! ¿Acaso tiene alguna señal para que mi corazón encuentre más seguridad en cuanto a él?”
En ese momento el niño dijo en árabe elocuente:
“¡Yo soy el Al-Baqiîatul.lah (el Remanente de Dios) sobre la Tierra! Aquél que tomará venganza de los enemigos de Dios. ¡Oh, Ahmad Ibn Is.hâq! Después de lo que has observado con tus ojos, no busques mas signos…”.
El difunto Shaîj As-Sadûq dice: Esta narración la encontré escrita con puño y letra de “‘Alî Ibn ‘Abdul.lah Warrâq” y le pregunté respecto a ésta, me dijo que la había recibido de “Sa‘d Ibn “‘Abdul.lah” y él a su vez de “Ahmad Ibn Is.hâq”.
2. “Ahmad Ibn Hasan Ibn Is.hâq Qomî” relata: “Cuando nació el Imâm Al-Mahdî (P) llegó una carta de nuestro señor Abû Muhammad Hasan Al-‘Askarî (P) para mi abuelo “Ahmad Ibn Is.hâq” en la cuál el Imâm con su puño y letra –la misma letra con la que escribía el Imâm las órdenes y sus cartas– había escrito:
“Ha nacido un hijo de nosotros. Es necesario que ocultemos su nacimiento y no lo informemos a ninguna persona. Nosotros no anunciaremos a nadie este nacimiento a menos que sean familiares cercanos, por ser parientes, y a los amigos. Por su wilâiat (supremacía) quisimos anunciarte este nacimiento para que Dios te alegre por ello, al igual que nos ha alegrado a nosotros. Wa Salâm”.
3. Algunos de aquellos que se enteraron y notificaron el nacimiento del Imâm Prometido (P) fueron:
- “Hakîma”, distinguida y abstinente dama tía del Imâm,
- “Nasîm”, sirviente del Imâm Al-‘Askarî (P),
- “Abû Ÿa‘far Muhammad Ibn ‘Uzmân ‘Amrî”,
- “Husaîn Ibn Al-Hasan Al-‘Alawî”,
- “‘Amr Al-Ahwâzî”,
- “Abû Nasr Jâdim”,
- “Kâmil Ibn Ibrâhîm”,
- “‘Alî Ibn ‘Asim Kûfî”,
- “‘Abdul.lah Ibn Al-‘Abbâs ‘Alawî”,
- “Ismâ’il Ibn ‘Alî”, “Îaqûb Ibn Yusûf Darrâb” , e
- “Ismâ’il Ibn Mûsâ Ibn Ÿa‘far”,
- “‘Alî Ibn Mutahar”,
- “Ibrâhîm Ibn Idrîs”,
- “Turaîf Jâdim” , y
- “Abû Sahl Nuwajtî”.
4. “Ÿa‘far Ibn Muhammad Ibn Mâlik” uno de los shiíes integrantes del grupo que visitó en una ocasión al Imâm Al-‘Askarî (P) relata que el Imâm les dijo:
“¿Acaso habéis venido para preguntarme del Imâm después de mí?”
Le respondieron: “¡Sí!”
Repentinamente entró un niño que su cara brillaba como la luna y muy parecido al Imâm. El Imâm dijo:
“Él es el Imâm y sucesor para vosotros, obedezcan sus órdenes y no actúen por separado que os extraviaréis. Debéis saber que después de hoy no volveréis a verlo hasta que su vida se complete. Aceptad lo que dice “‘Uzmân Ibn Sa‘îd” , ya que él será él representante de vuestro Imâm (P) y todo deberá llevarse a cabo por medio de él”.
5. “Îsâ Ibn Muhammad Ÿuwharî” expresa: “Un grupo fuimos para felicitar al Imâm Hasan Al-‘Askarî (P) por el nacimiento de Al-Mahdî (P) ya que nuestros hermanos habían informado que él había nacido el viernes 15 de Sha’bân muy temprano en la madrugada. Cuando nos encontrábamos con el Imâm Al-‘Askarî (P) antes de saludarlo lo felicitamos…y antes de que pudiésemos preguntar dijo:
“Entre vosotros se encuentra alguien que se pregunte que ¿dónde está mi hijo Al-Mahdî? Yo lo dejé en depósito junto a Dios al igual que la madre de Moisés (P) colocó a Moisés en una caja y lo echó al río, ella lo dejó en depósito con Dios, hasta que finalmente Dios se lo regresó”.

* * *

LA OCULTACIÓN DEL IMÂM
Los fundamentos básicos del Islam y los preceptos políticos, sociales, económicos y culturales, así como otras enseñanzas, fueron instruidas, explicadas e inclusive coleccionadas en forma de libro para la sociedad durante la misión del Profeta del Islam y durante la época que los Infalibles Imâmes (hasta el año 260 H.L./874 d.C.) estuvieron presentes. Durante este período, a pesar de que la presión de los tiranos y enemigos era mucha, sin embargo, nuestros Inmaculados Imâmes (P) aprovecharon las oportunidades para explicar los asuntos del Islam desde sus diferentes perspectivas. Los diferentes preceptos islámicos fueron tan minuciosamente explicados que cuentan con la fuerza de un plan completo para instituir un gran gobierno mundial, y en esto no existe duda alguna.
Por otra parte, el ejemplo de un gobierno perfecto se llevó a cabo por parte del Mensajero del Islam (BP) y de ‘Alî el Príncipe de los Creyentes (P), para que la humanidad conociese su belleza y atracciones, y rechazase todo aquello que no fuese islámico. Por lo tanto, el día en que Al-Mahdî (P) tomó el imâmato, Dios había preparado perfectamente el terreno para un gobierno mundial. La ley y los preceptos islámicos se encontraban listas y compiladas en un libro, y el ejemplo de la justicia del Islam lo habían experimentado en forma práctica. Sin embargo la gente del mundo no estaba preparada para aceptar un gobierno como éste, si lo hubiese estado, entonces el Imâm no se hubiese ocultado y hubiese implantado la ley divina y el gobierno de la justicia islámica en todo el mundo. Entonces es posible que por ello se ocultó, y por ello la Ocultación Menor se convirtió en Ocultación Mayor y aún continúa, y el Imâm de la Época (P) aparecerá cuando la gente actual no de la espalada ni rechace su gobierno al igual que lo hizo la gente en el pasado y desde cualquier punto de vista esté preparada para aceptarlo.
El difunto “Jâÿih Nasîr Ad-Dîn Tûsî” escribió: “La ocultación del Imâm Al-Mahdî (P) no fue por orden de Dios ni por decisión de él mismo, sino que fue por culpa de los mukalifîn (las personas que deben cumplir con sus responsabilidades religiosas) y la gente, y como consecuencia del temor que sentía la gente y el desobedecimiento al Imâm por parte de ésta. Entonces en el momento que desaparezcan estas causas de la ocultación, será realizada la aparición”.
Claro está que la ocultación se llevó a cabo con la Sabiduría de Dios y nosotros desconocemos la totalidad de sus secretos, empero es posible que el secreto principal de la ocultación sea este asunto.
El desobedecimiento y la rebeldía de la sociedad durante el imâmato de once de los Inmaculados era una experiencia, y durante este tiempo fue evidente el quebrantamiento y la falta de protección de la gente hacia los Imâmes, y no había duda alguna de que la gente rechazaba estar bajo la protección de un gobierno islámico justo. En una situación como esta, la ocultación se convierte en un asunto natural, y la aparición y estancia del Imâm en la sociedad requiere de una pregunta. Y ésta es: “¿Por qué Dios tiene que mostrar a Su Prueba en la Tierra en el momento que la gente no se encuentre aún preparada?” ¡Sí! El Imâm estará oculto y cumplirá con sus deberes en forma secreta hasta que esté preparado el terreno para su aparición, entonces aparecerá, y permitirá que muchos de sus amantes lo visiten y ayuden:
﴿ إِنَّ اللَّهَ لا يُغَيِّرُ ما بِقَوْمٍ حَتَّى يُغَيِّرُوا ما بِأَنْفُسِهِمْ ﴾
“Ciertamente Dios no cambia la condición de un pueblo hasta que ellos cambian su propia condición”.
Este misterio quedará sin descifrar hasta el día de la aparición, entonces las personas del mundo comprenderán que la causa de la ocultación se encontraba en ellas mismas y lo habían pasado inadvertido, y si antes se hubiesen preparado, el Imâm hubiese aparecido para ellos. Sin embargo, no habían resuelto el reformarse y prepararse, y se inclinaron hacia diferentes regimenes y creyeron que los regimenes corruptos existentes podrían resolver los problemas de la gente, o los organismos y las conferencias lujosas podrían solucionar algo para el pueblo.
Claro está el que digamos que la gente es la que ocasionó la ocultación del Imâm, no quiere decir que todos hayan tenido que ver en esta falta, sino que, se refiere al límite requerido para la aparición del Imâm. Es evidente que muchos de los meritorios siempre estuvieron y están listos para la aparición, no obstante, la sociedad no está preparada para esto, y la sociedad que carezca de esta preparación naturalmente errará y se opondrá a su gobierno. Por ello la ocultación continúa, y Dios a través de ésta protege al Imâm de la Época (P) de ser asesinado, ya que, en caso de que aparezca antes de lo prometido, lo matarán y no podrá triunfar en la realización de su misión divina, y no llegará a la realización de su propósito.
El difunto Abû Ÿa’far Muhammad Ibn Ia‘qûb Ibn Ishâq Ar-Razí Al-Kulaînî (f. 328 H.L./939 d.C.) en su obra “Al-Kâfî” y el Shaîj At-Tûsî en la obra “Al-Gaîbat” registró de “Zurrârah” que dijo: “Me encontraba con el Imâm As-Sâdiq (P) y lo escuché decir: “Habrá una ocultación para Al-Qâ’im (P) antes de su surgimiento”.
Le pregunté: “¿Por qué?”
El Imâm (P) señaló su vientre (queriendo insinuar que por temor a ser asesinado).
El Imâm Al-Qâ’im (P) –el Reformador– no reconoció ni reconoce ningún gobierno, ni siquiera en forma disimulada. Tampoco a sido comisionado para que en esta misma forma acepte a un gobernador o rey, y no estuvo ni estará bajo el dominio de ningún soberano tiránico. Cuando aparezca no hará juramento de fidelidad hacia nadie, puesto que deberá actuar como lo que fue dispuso para él, y deberá establecer en la sociedad la religión de Dios en forma completa y sin ningún disimulo, temor ni consideración, por lo tanto, no hay lugar para realizar ningún pacto ni ser condescendiente con otros.
Así es como aparecerá con un antecedente muy claro y sin haberse hecho responsable de ninguna promesa a nadie, terminará con todos los gobiernos corruptos, y hará que el Islam domine en todo el Mundo.
La Ocultación Menor y Mayor
Después del martirio del undécimo Imâm (P), desde el año 260 hasta el año 329 H.L. (874-940 d.C.), o sea aproximadamente sesenta y nueve años lunares ocurrió la “Ocultación Menor” , y después de esta hasta hoy día y hasta el día en que aparezca el Imâm Al-Qâ’im (P) es considerada la “Ocultación Mayor”.

En la Ocultación Menor, la relación entre el Imâm y la gente no se interrumpió por completo, empero era limitada, y cada shiíe podía, por medio de uno de los delegados o representantes especiales que eran algunos de los grandes personajes de la Escuela Ash-Shî‘ah, hacer llegar sus preguntas y demás asuntos al Imâm (P), y por medio de ellos recibir una respuesta, así también en caso necesario podían ver al Imâm (P). Esta época puede ser considerada como el período para la preparación de la Ocultación Mayor en la cuál se interrumpió la conexión y a la gente para resolver sus asuntos y otros le fue ordenado recurrir a sus “representantes generales”, o sea los fuqahâ (jurisconsultos) y los sabios de los preceptos religiosos del Islam.
Si la Ocultación Mayor hubiese ocurrido desde un principio y en una vez, posiblemente hubiese ocasionado la desviación del concepto de la gente y las mentes carecerían de la preparación necesaria para aceptarla. Sin embargo, poco a poco y durante la Ocultación Menor, las mentes se prepararon y después comenzó la ocultación completa; y también la relación con el Imâm a través de los “representantes especiales” durante la Ocultación Menor y el que algunos de los shiíes se entrevistaron con el Imâm Al-Qâ’im (P) en esa época, evidenció aún más el nacimiento y la existencia de este honorable. En caso de que la Ocultación Mayor hubiese ocurrido sin este antecedente, posiblemente esta cuestión no hubiese sido tan lúcida, y para algunos hubiese sido causa de duda y ambigüedad. Dios Todopoderoso con Su Sabiduría hizo que la ocultación del Imâm de la Época (P) –al igual que desde antes el Profeta (BP) y los demás Imâmes (P) habían predicho– se llevase a cabo en dos formas: una ocultación pequeña y de un período más corto para preparar a la gente para una ocultación completa y ésta es llamada la “Ocultación Menor”, y después de ésta una ocultación grande y más larga que es llamada “Ocultación Mayor”; para que de esta forma los seguidores de Ahlul Baît (P) afirmasen su fe y seguimiento, no perdiesen su creencia respecto al Imâm (P) y se mantuviesen en espera de él y de la salvación divina; y durante la ocultación se aferrasen a la religión de Dios y se preparasen y cumpliesen con sus deberes religiosos hasta que llegue la Orden Divina respecto a la aparición y al levantamiento del Imâm de la Época (P), y lleguen a obtener la felicidad y salvación completa.

Los cuatro representantes
Durante la Ocultación Menor, cuatro de los sabios de la Escuela Ash-Shî‘ah fueron los representantes, emisarios y dirigentes del Imâm de la Época (P) que servían a este Inmaculado, a quienes les tenía completa confianza, y las respuestas del Imâm al margen de las cartas de los solicitantes eran entregadas a sus dueños a través de ellos.
Claro está además de estas cuatro personas, el Imâm (P) tenía representantes generales en las diferentes ciudades que, o por medio de uno de sus representantes especiales hacían llegar sus asuntos al Imâm de la Época (P) y el Imâm ordenaba por escrito, y les eran entregadas las respuestas de sus cartas por esta misma vía , o tal y como dijo el difunto Âîâtul.lah Saiîed Muhsin Amîn:
“La representación de estas cuatro persona era una representación absoluta y general, empero la representación de los demás era únicamente en un asunto en especial tales como: Abû Al-Husaîn Muhammad Ibn Ÿa‘far Asadî, Ahmad Ibn Is.hâq Ash‘arî, Ibrâhîm Ibn Muhammad Hamdânî y Ahmad Ibn Hamzat Ibn Al-Iasa‘.
Los cuatro representantes fueron:
1. El honorable Abû ‘Amr ‘Uzmân Ibn Sa‘îd ‘Amrî.
2. El honorable Abû Ÿa‘far Muhammad Ibn ‘Uzmân Ibn Sa‘îd ‘Amrî.
3. El honorable Abû Al-Qâsim Husaîn Ibn Ruh Nuwbajtî.
4. El honorable Abû Al-Hasan ‘Alî Ibn Muhammad Samarî.
1. Abû ‘Amr ‘Uzmân Ibn Sa‘îd ‘Amrî
Él era un hombre de confianza para la gente, y ocupaba una elevada jerarquía. Había sido representante de los Imâmes Al-Hâdî (P) y Al-‘Askarî (P) , y según lo ordenado por el Imâm Al-Mahdî (P) fue el encargado del amortajamiento y funeral del undécimo Imâm. Él vivió en Samarra en la localidad de ‘Askar, y por ello también es llamado “‘Askarî”, y se ocupaba en vender aceite para que los comisionados de la corte no se enterasen de sus relaciones y servicios hacia el Imâm. Cuando se hizo difícil para los shiíes el comunicarse con el Imâm Al-‘Askarî (P), por medio de él eran enviados los bienes y otros al Imâm. Y Abû ‘Amr ‘Uzmân Ibn Sa‘îd colocaba las donaciones en un molde de aceite y así las hacía llegar al Imâm (P).
“Ahmad Ibn Is.hâq Qomî” relata: “Me encontraba con el Imâm Al-Hâdî (P) entonces le dije: “A veces me encuentro aquí y otras veces no. Cuando estoy aquí no siempre puedo venir a visitarlo, ¿las palabras de quién puedo aceptar y las órdenes de quién puedo obedecer?”.
Respondió: “Abû ‘Amr (‘Uzmân Ibn Sa‘îd), es de mi confianza y hombre honesto. Aquello que os diga lo dice de mí, y aquello que os comunique lo ha comunicado de mi parte”.

Tercera Parte

Ahmad Ibn Is.hâq relata: “Después del martirio del Imâm Al-Hâdî (P) fui a visitar al Imâm Al-‘Askarî (P) y volví a realizar la misma pregunta. Este Imâm, al igual que su honorable padre, dijo:
“Abû ‘Amr fue el hombre de confianza y honesto del Imâm anterior y también es de mi confianza mientras esté con vida y después de mi muerte. Aquello que os diga lo ha dicho de mi parte, y aquello que os haga llegar lo ha hecho llegar de parte”.
“Abû ‘Amr ‘Uzmân Ibn Sa‘îd” después de que el Imâm Al-‘Askarî (P) fue martirizado, por orden del Imâm de la Época (P) continuó siendo el representante, y los shiíes consultaban a él sus preguntas, y las respuestas del Imâm eran enviadas a través de él para la gente.
El fallecido “Muhaqiq Dâmâd” en su obra “Sirât Mustaqîm” registró que el Shaîj confidente ‘Uzmân Ibn Sa‘îd ‘Amrî cuenta que “Ibn Abî Gânim Qazvinî” dijo: “¡El Imâm Al-‘Askarî (P) falleció sin tener hijos!” Y lo shiíes discutieron con él entonces escribieron una carta al Imâm (P), una carta sin haber utilizado tinta, o sea con un cálamo seco escribieron sobre un papel blanco para que la respuesta a ésta fuese una señal y milagro. La contestación dada por el Imâm (P) fue la siguiente:
“En el nombre de Dios el Clemente el Misericordioso”
“Dios os proteja a vosotros y a nosotros de la perdición y corrupción. Nos ha llegado la noticia de que un grupo de entre vosotros duda respecto a la religión y al wilâîat (supremacía y gobierno) de su Walî ‘Amr o protector de los asuntos de los creyentes. Esta noticia nos ha molestado y entristecido, claro está este sentimiento es por vosotros no por nosotros, ya que Dios está con nosotros y la verdad es de nosotros. Aquél que se aleje de nosotros no provoca nuestro temor, nosotros fuimos educados y embellecidos por nuestro Creador, y nosotros educamos y embellecemos a la creación (nosotros nos beneficiamos de la Sabiduría Divina y la gente se beneficia de nuestra sabiduría). ¿Por qué os estáis sumergiendo en las dudas?, ¿acaso ignoráis que aquello que os llegó de vuestros Imâmes sucederá? (Los Imâmes anteriores dieron la noticia de que Al-Qâ’im -P- se ocultaría), ¿acaso no fuisteis testigos de cómo Dios desde la era del Profeta Adán (P) hasta la era del último Imâm –Imâm Hasan Al-‘Askarî (P)– siempre colocó refugios para que la gente se dirija hacia ellos y signos que la gente por medio de éstos sea guiada. Cada vez que una bandera se ocultó otra bandera apareció, y cada vez que se apagó una estrella otra comenzó a brillar. ¿Acaso habéis supuesto que cuando Dios se llevó Consigo al Imâm anterior (undécimo Imâm) terminó con Su religión y terminó con el medio de comunicación entre Él y Su creación? ¡No!, ¡nunca fue ni será así hasta que llegue el Día de la Resurrección, y sea realizada la orden de Dios aunque a algunos les moleste! Entonces temed a Dios y alejaos de las dudas, y entregaos a nosotros, y permitid que nosotros dispongamos. Yo os he aconsejado, y Dios es testigo entre nosotros”.
‘Uzmân Ibn Sa‘îd antes de fallecer y por orden del Imâm de la Época (P) presentó a su hijo “Abû Ÿa‘far Muhammad Ibn ‘Uzmân” como su sucesor y representante del Imâm.
2. Abû Ÿa‘far Muhammad Ibn ‘Uzmân Ibn Sa‘îd ‘Amrî
“Muhammad Ibn ‘Uzmân” al igual que su padre fue uno de los grandes sabios de la Escuela Ash-Shî‘ah y por sus virtudes, justicia y honorabilidad, fue hombre de confianza y respetado por los shiíes. El Imâm Al-‘Askarî (P) también expresó su confianza y seguridad hacia él y hacia su padre. El difunto Shaîj At-Tûsî registra: “Los shiíes coincidían en que él era un hombre justo, virtuoso y depositario”.
Después del fallecimiento del primer “representante” el honorable “‘Uzmân Ibn Sa‘îd”, fue escrita una carta por el Imâm de la Época (P) respecto al fallecimiento de éste y la sucesión de su hijo “Muhammad” que su traducción es la siguiente:
“Todos somos de Dios y a Dios regresaremos”
“Nos entregamos a Sus órdenes y estamos complacidos con lo que Él predestina para nosotros. Tu padre vivió venturoso y falleció en buena forma. Dios le tenga clemencia y que se reúna con sus líderes y Señores (P). Siempre trató de desempeñar de la mejor forma sus servicios hacia ellos; y se esforzó en aquello que provocaba su aproximación hacia Dios, Querido y Glorioso sea, y hacia sus Imâmes (P). Dios mantenga su rostro alegre y fresco, y perdone sus equivocaciones”.
Y en otra parte de esta misma carta dijo:
“Dios te otorgue una gran recompensa y buena tranquilidad en las dificultades, tú has sufrido una gran pérdida y nosotros también la hemos sufrido, y su separación tanto a ti como a nosotros nos ha provocado la pena de la soledad y de haberlo perdido. Que Dios con su Clemencia lo mantenga alegre en su lugar de descanso eterno. La mayor felicidad para tu padre era el que Dios le otorgó un hijo como tú, que después de él fuese su sucesor y el heredero de sus asuntos, pide perdón por él, y yo agradezco a Dios. En verdad que los corazones (de la gente) están alegres y satisfechos por el puesto y jerarquía que te fue otorgado y por aquello que Dios colocó en ti y ante ti. Que Dios te ayude y te vuelva poderoso y firme, y te haga triunfar, y sea tu tutor, vigilante y guardián”.
“‘Abdul.lah Ibn Ÿa‘far Himîarî” relata: “Cuando ‘Uzmân Ibn Sa‘îd falleció nos llegó una carta con la misma letra con la que el Imâm nos escribía diciendo que “Abû Ÿa‘far” (Muhammad Ibn ‘Uzmân Ibn Sa‘îd ‘Amrî) había sido elegido como sucesor de su padre”.
Y también en otra carta el Imâm (P) al responder a algunas preguntas de “Is.hâq Ibn Ia‘qûb Kulaînî” escribió:
“Y Muhammad Ibn ‘Uzmân ‘Amrî, que Dios esté satisfecho de él y de su padre fallecido, en verdad que él es de mi confianza y sus escritos son mis escritos”.
“‘Abdul.lah Ibn Ÿa‘far Himîarî” expone: “Pregunté a Muhammad Ibn ‘Uzmân que si había visto en persona al Imâm de la Época (P). Me respondió: “¡Si! Mi última entrevista con él fue junto a La Ka‘bah, donde decía:
“¡Oh, Dios mío! Realiza aquello que nos habías prometido”.
Y también lo vi en “Mustaÿâr” que decía:
“¡Oh, Dios mío! Toma venganza de mis enemigos”.
Así también Muhammad Ibn ‘Uzmân dijo: “El Imâm de la Época (P) cada año se presenta en La Meca. Él ve y conoce a la gente, y la gente lo ve sin embargo no lo reconoce”.
Muhammad Ibn ‘Uzmân preparó una tumba para él, entonces la cubrió con una tela sobre la cuál estaban escritas unas aleyas coránicas y el nombre de los Imâmes (P). Todos los días se introducía en ésta, leía un ÿuz (una de las treinta partes en que está dividido el Corán), y luego salía.
Este generoso estaba enterado desde antes del día en que fallecería, y en esa misma fecha expiró. Antes de que falleciese un grupo de los grandes sabios shiíes fueron a visitarlo y por orden del Imâm presentó a “Abû Al-Qâsim Husaîn Ibn Ruh Nuwbajtî” como su siguiente representante y el mediador entre la gente y el Imâm (P) y dijo: “Él es mi sucesor, recurran a él”.
El honorable Abû Ÿa‘far Muhammad Ibn ‘Uzmân Ibn Sa‘îd ‘Amrî (que Dios lo tenga en Su Gloria) falleció el año 305 H.L.(917-18 d.C.).
3. Abû Al-Qâsim Husaîn Ibn Ruh Nuwbajtî
El honorable Husaîn Ibn Ruh Nuwbajtî poseía una grandeza especial ante los simpatizantes y enemigos del Imâm (P) y era conocido como un hombre inteligente, perspicaz, abstinente y virtuoso, y todas las diferentes sectas religiosas lo aceptaban y respetaban. En la época del segundo representante Muhammad Ibn ‘Uzmân ‘Amrî y por orden de éste, él se hacía cargo de algunos asuntos.
Entre los seguidores especiales de Muhammad Ibn ‘Uzmân, “Ÿa‘far Ibn Ahmad Ibn Matîl Qomî” era el más intimo de entre los demás al grado que cuando Muhammad Ibn ‘Uzmân estaba cerca de fallecer, su comida era preparada en la casa de Ÿa‘far Ibn Ahmad y su padre. Y los seguidores del segundo representante daban la posibilidad de que Ÿa‘far Ibn Ahmad fuese elegido como el tercer representante. No obstante en los últimos momentos de vida de Muhammad Ibn ‘Uzmân, Ÿa‘far Ibn Ahmad se encontraba sentado en su cabecera y Husaîn Ibn Ruh en la parte baja de su lecho. Muhammad Ibn ‘Uzmân se volteó hacia Ÿa‘far Ibn Ahmad y dijo: “He sido comisionado para entregar los asuntos a Abû Al-Qâsim Husaîn Ibn Ruh”.
Ÿa‘far Ibn Ahmad se levantó y tomando la mano de Husaîn Ibn Ruh lo hizo sentarse en la cabecera entonces él tomó lugar en la parte baja.
Fue escrita la siguiente carta por parte de Al-Qâ’im(P) respecto a Husaîn Ibn Ruh:
“Nosotros lo conocemos. Dios le muestre todo lo que es bueno y satisfactorio para Él, y lo ayude con Su Gracia. Estamos enterados de su escrito y tenemos confianza en él, y él ocupa una jerarquía ante nosotros que le dará satisfacción, Dios incremente Su Clemencia hacia él, que Dios es el guardián de todo y sobre todo, y agradezco al Dios que no tiene socio alguno, y las bendiciones de Dios sean para Su Enviado Muhammad (BP) y para su familia”.
Esta carta fue escrita el día 6 del mes de Shawwâl del año 305 H.L. (domingo 22 de marzo de 918 d.C.).
A “Abû Sahl Nuwbajtî” que era uno de los reconocidos oradores de Bagdad y jefe de la familia de Nuwbajtî, quien escribió numerosas obras le preguntaron: “¿Por qué la representación fue cedida al Shaîj Abû Al-Qâsim Husaîn Ibn Ruh y no a vos?”
Respondió: “Ellos (los Imâmes) son los más conocedores y aquello que eligen es lo mejor y más exacto, sin embargo, yo soy un hombre que se enfrenta al enemigo por medio del debate y en caso (de que fuese el representante del Imâm y) de que supiese el sitio donde se encuentra el Imâm de la Época (P), al igual que en estos momentos Abû Al-Qâsim Husaîn Ibn Ruh lo sabe (por ser su sucesor), y en alguna discusión con los opositores del Imâm respecto a éste Inmaculado me vea presionado, es posible que (no pueda contenerme y) lo revele. Empero Abû Al-Qâsim Husaîn Ibn Ruh en detener y guardar un secreto es así que suponiendo que si él hubiese escondido al Imâm (P) y los enemigos lo partiesen en pedazos con instrumentos filosos, no lo revelaría”.
El honorable Abû Al-Qâsim Husaîn Ibn Ruh aproximadamente veintiún años desempeñó el puesto de representante, y antes de fallecer entregó por orden del Imâm los asuntos de la sucesión a Abû Al-Hasan ‘Alî Ibn Muhammad Samarî. Él falleció en el mes de Sha’bân del año 326 H.L. (junio 938 d.C.) y su tumba se encuentra en la Ciudad de Bagdad.
4. Abû Al-Hasan ‘Alî Ibn Muhammad Samarî
El escritor de la obra “Muntahâ Al-Maqâl” respecto al cuarto delegado o representante especial del Imâm el honorable “Abû Al-Hasan ‘Alî Ibn Muhammad Samarî” escribe: “La dignidad de su rango es tan elevada que no hay necesidad de describirla”.
Este honorable hombre por orden del Imâm (P) después de Husaîn Ibn Ruh se hizo cargo de la sucesión del Imâm (P) y atendió los asuntos de los shiíes.
El difunto Muhadiz Qomî registró: “En una ocasión Abû Al-Hasan Samarî a un grupo de sabios que se encontraba ante él dijo: “Dios los recompense por el sufrimiento de la pérdida de ‘Alî Ibn Bâbiwaîh Qomî, en este momento ha fallecido”.
Ellos apuntaron el mes, día y la hora. Dieciséis o diecisiete días después llegó la noticia de que en esa misma hora‘Alî Ibn Bâbiwaîh Qomî había muerto.
‘Alî Ibn Muhammad Samarî falleció el año 329 H.L./940 d.C. , y antes de morir un grupo de shiíes fue a verlo y le preguntaron: “¿Quién será tu sucesor?”
Respondió: “Yo no fui comisionado para heredar la sucesión a nadie”.
Y también enseñó a los shiíes la carta escrita por el Imâm Al-Qâ’im (P) a este respecto y ellos la copiaron. El contenido de esta decía:
“En el Nombre de Dios el Clemente el Misericordioso”
“¡Oh, ‘Alî Ibn Muhammad Samarî, queDios por la pena que ocasionarás en tus hermanos de fe les De una gran recompensa! Dentro de seis días fallecerás, entonces realiza los preparativos y no testamentes a nadie que sea tu sucesor en verdad “la Ocultación Mayor” ha iniciado y no será realizada la “Aparición” hasta que Dios Todopoderoso lo ordene. Esto sucederá después de un largo tiempo, y cuando los corazones se endurezcan, y la Tierra se llene de tiranía, y muy pronto un grupo vendrá a mis shiíes y dirá que me ha visto –y que tiene relación directa con el Imâm Ausente (P) y se presentará como mis representantes especiales. Sabed que es un mentiroso y calumnioso aquél que pretenda esto (que pretenda ser el delegado y representante del Imâm –P- y sostenga que lo ha visto en persona) antes de la “llegada de Sufîânî” y antes de “Saîhah” (un ruido que sale del Cielo y será escuchado por todos los habitantes de la Tierra).
No hay poder ni fuerza excepto en Dios, el Altísimo, el Majestuoso”.
Y el sexto día el honorable Abû Al-Hasan Samarî falleció, y fue sepultado en la calle “Jalanÿî” junto al río “‘Ittâb”.
Los representantes especiales del Imâm (P) fueron de los más virtuosos y honorables hombres de su época, y contaban con la confianza de los shiíes. Durante todos los años de la “Ocultación Menor” los shiíes realizaban sus preguntas y exponían sus problemas a estos honorables hombres, y a través de ellos el Imâm (P) le respondía a la gente. En ese entonces este tipo de conexión era posible para todos, e inclusive algunos de los honorables pudieron visitar y entrevistarse directamente con el Imâm (P) a través de sus representantes.
Los prodigios y milagros realizados en ese período por parte del Imâm (P) a través de sus representantes especiales, provocó que los shiíes tuviesen más confianza en ellos. El difunto Shaîj At-Tûsî en su obra “Al-Ihtîyây” registra:
“Ninguno de los representantes especiales del Imâm de la Época (P) fue su representante a menos que él Imâm mismo lo hubiese ordenado directamente, determinado y colocado, y el representante anterior lo hubiese presentado a los demás. Y la Escuela Ash-Shî‘ah no aceptó la palabra de ninguno de ellos a menos que primero mostrasen un sigo y un milagro de esto por parte del Imâm (P) los cuales confirmasen sus palabras y la verdad de su sucesión…”.
De cualquier forma, al terminar la “Ocultación Menor”, comenzó la “Ocultación Mayor” y aun continúa. En la época de la Ocultación Menor, la gente podía a través de los representantes especiales del Imâm (P) obtener una respuesta directa de éste Inmaculado a sus preguntas. Sin embargo, hoy en día es imposible, y la gente deberá preguntar a los “representantes generales” y recibir una respuesta de ellos respecto a sus dudas y asuntos, ya que tomando en cuenta la especialidad que tienen y también las narraciones existentes, el punto de vista de ellos y su juicio son una prueba. El difunto “Kash.shî” registra: “Una orden fue dada por el Imâm (P) en la cual había dictaminado:
“No existe ninguna excusa para ninguno de nuestros seguidores y amigos en cuanto a hacer que la gente dude en aquello que trasmiten de nosotros nuestras personas de confianza, deberán saber que nosotros les trasmitimos y dimos nuestros secretos”.
Y también los difuntos “Shaîj At-Tûsî”, “Shaîj As-Sadûq” y el “Shaîj At-Tabrisî” relatan que “Is.hâq Ibn ‘Ammâr” dijo: “Mi señor, el Imâm Al-Mahdî (P) respecto a las obligaciones que tienen los shiíes en el período de la Ocultación dijo:
“En los sucesos y acontecimientos que ocurren, pregunten a los cronistas de nuestras narraciones que ellos son mi prueba para vosotros y yo soy la prueba de Dios para ellos”.
El difunto At-Tabrisî en su obra “Al-Ihtiÿâÿ” relata del Imâm As-Sâdiq (P) que dijo:
“Es obligatorio imitar a cada uno de los fuqahâ (jurisconsultos) que cuide a su alma concupiscente y cuide de su religión, y se oponga a sus deseos y antojos, y obedezca las órdenes de su señor (o sea los Inmaculados Imâmes)”.
Por ello todos los musulmanes durante la Ocultación Mayor se encuentran bajo la dirección de el “Walî faqîh” (o protector y guardián jurisconsulto) y deberán aceptar sus dictámenes y practicarlos, aunque el permiso de dar un dictamen, sentencia o un juicio que tiene el jurisconsulto fue determinado para éstos desde antes por parte de los Inmaculados Imâmes, sin embargo, el puesto de Marÿa‘ (supremo religioso y sabio capacitado para ser una autoridad religiosa) y el liderazgo de los fuqahâ (jurisconsultos religioso) islámicos en forma oficial comenzó en esta fecha y continuará hasta la aparición del Imâm(P).
Los efectos positivos y negativos de la Ocultación
La fe en el Imâm Al-Mahdî (P) causa el perfeccionamiento del pensamiento y de la esperanza. La fe en el Imâm Prometido (P) y la espera de que posiblemente en cualquier momento aparezca este Inmaculado provoca un efecto profundo y constructor en las personas meritorias y puras de corazón. Ellos se preparan y se alejan de cualquier tiranía y trasgresión, y se apegan a la justicia y hermandad para ser agraciados con ser elegidos como los compañeros del Imâm (P), puedan verlo y visitarlo personalmente, y no se quemen en el fuego por su alejamiento hacia él y por la insatisfacción de este Inmaculado hacia ellos. La fe en el Imâm Al-Mahdî (P), el Imâm (P) que no se ha puesto a la disposición de ningún gobierno opresor o corrupto, provoca en sus seguidores un sentimiento de oposición y resistencia ante cualquier dictador y rebelde, no dejándose dominar por ellos y rechazándolos.
La fe en la aparición de este Inmaculado no debe ocasionar el que los musulmanes dejen los asuntos sin resolver ni para el futuro, se retrasen en solucionar éstos, acepten el dominio de los incrédulos e indignos, eviten los esfuerzos en el sendero del avance en la ciencia e industria y no realicen reformas sociales.
Es erróneo pensar que la fe en el Imâm de la Época provoca negligencia y descuido. ¿Acaso los Inmaculados Imâmes y sus discípulos valerosos y fieles a ellos, no tenían fe en el Imâm de la Época (P)?, ¿acaso los grandes sabios del Islam no lo aceptaban a éste? De cualquier forma no dejaban de esforzarse y para exaltar la palabra del Islam no se detenían en realizar cualquier sacrificio. Nunca mostraban indiferencia ante sus obligaciones, cumplían con sus difíciles deberes, y con interés llevaban a cabo sus proyectos para su propio avance.
Los musulmanes al principio del Islam habían escuchado del querido Profeta (BP) que el Islam progresaría y que alcanzarían grandes victorias, no obstante estas buenas noticias no provocaron negligencia ni antipatía en ellos, sino que incrementaron sus esfuerzos, y llegaron a obtener sus objetivos con ayuda mutua y devoción.
Hoy día los musulmanes también están a cargo de grandes responsabilidades las cuales deberán llevar a su fin con perseverancia, deberán conocer la situación y aprovechar las oportunidades de la mejor forma posible, estar siempre presentes en la escena, detener las acciones ilícitas, aconsejar las buenas acciones, evitar la influencia del enemigo, defender al Islam y a los musulmanes ante las agresiones y ataques de creencias, económicos, políticos y militares del enemigo, y mientras estén mejor y más preparados y perfeccionados podrán estabilizar en sí mismos la capacidad de comprender y asistir al Imâm de la Época (P) y ser agraciados por su favor, y podrán esforzarse para preparar mejor el terreno para la aparición de este Inmaculado.
‘Alî el Príncipe de los Creyentes (P) relata del generoso Profeta del Islam:
“La mejor de las adoraciones es la espera del surgimiento del Imâm Al-Mahdî (P)”.
Y también el cuarto de los Inmaculados Imâmes, el Imâm Zaînul ‘Abidîn (P) dijo:
“La Ocultación del duodécimo Imâm (P) será muy larga, y los seres que durante su ocultación aceptan su Imâmato y están en espera de su aparición, serán mejores que los hombres de cualquier otra época, ya que Dios Todopoderoso les otorgó a ellas un gran intelecto, entendimiento y sabiduría que la época de la ocultación para éstas será igual a la época en que el Imâm se encuentre presente. Y Dios en esa época colocó a estos en el nivel que ocupan los muhâÿidîn (los combatientes en el camino de Dios) que ayudaban al Profeta del Islam (BP). Ellos realmente son sinceros y en verdad son nuestros shiíes, y son aquellos que en secreto invitan a la gente hacia Dios”.
Y dijo:
“Esperar la aparición del Imâm es la recompensa más grande”.
El difunto Âîîatul.lah Saiîed Sadr Ad-Dîn Sadr registra:
“La espera es el cuidado de lo adquirido y la realización de los asuntos esperados. Es manifiesto que las señales de la espera de la aparición del Imâm Al-Mahdî es la reforma de sí mismo y de la sociedad, en especial la sociedad Ash-Shî‘ah, de la siguiente forma:
1. La espera es una práctica y disciplina de sí mismo importante para el espíritu del hombre al grado que se ha dicho: “La espera es más difícil que la muerte”. Y lo necesario para la espera es utilizar la fuerza del entendimiento, y poner atención y centrar esta fuerza en el sujeto que es causa de esta espera, y esto lleva en sí dos beneficios:
A) El poder del entendimiento del hombre provoca el incremento de la fuerza del acto.
B) El hombre adquiere el poder de centrar sus sentidos y su fuerza en un solo asunto.
Estos dos beneficios pueden ser considerados los principales que el hombre necesita tanto en esta como en la otra vida.
2. La espera provoca que el hombre pueda soportar los desastres y las dificultades, ya que sabe que podrán ser compensados y solucionados. Y qué gran diferencia existe entre el desastre que el hombre sabe que será compensado y se solucionará, y el desastre que no sabe lo que sucederá; en especial si la compensación y solución posiblemente se encuentren próximas. El Imâm Al-Mahdî (P) con su aparición llenará el mundo de justicia y equidad “y terminará con todas las desgracias”.
3. Durante la espera es necesario que el hombre no únicamente tenga un gran deseo e interés de pertenecer al grupo de sus fieles y ser uno de sus shiíes, sino de ser uno de los ayudantes cercanos y principales de Al-Mahdî (P). Entonces este interés necesita de esfuerzos para reformar el alma y purificar la moral para llegar a alcanzar la dignidad de poder entrevistarse con él y hacer ÿihâd (lucha santa) a su lado. Así es, la espera necesita de una moral y comportamiento islámico que hoy día escasea en nuestra sociedad.
4. La espera, al igual que provoca la reforma del alma de un hombre y de los demás, suscita que haga los preparativos preliminares y las condiciones que provoquen la victoria del Imâm Al-Mahdî (P) sobre los enemigos. Lo necesario para este propósito en especial es la adquisición de la ciencia religiosa e industrial ya que se ha evidenciado que este Inmaculado saldrá victorioso ante sus enemigos de un enfrentamiento ordinario.
Estos son algunas de las señales de la verdadera espera”.
El difunto “Mudzaffar” escribió: “La espera del Reformador del Mundo Imâm Al-Mahdî (P) no significa que rechacemos las obligaciones y coloquemos una mano sobre otra sin realizar ningún esfuerzo, principalmente en lo que se refiere a las obligaciones religiosas tales como el ÿihâd en la ejecución de los mandatos religiosos, aconsejar las buenas acciones y reprobar lo prohibido, ya que el musulmán de cualquier forma tiene la obligación de cumplir con los preceptos divinos y de caminar por el sendero recto, y hasta donde le sea posible deberá aconsejar las buenas acciones y reprobar lo prohibido, y no es recomendable que disculpándose con el pretexto de la espera de “el Reformador” deje de realizar sus obligaciones; la espera no quita ninguna obligación del musulmán y no deja ninguna práctica para más tarde”.
Es por ello que es evidente que los shiíes en la época de la ocultación también se encuentran en una gran prueba, y deberán por un lado cuidar de su religión y por otro programar el terreno para estar bajo la dirección de este Inmaculado y ayudar al Islam; y mucha gente no saldrá victoriosa en esta prueba.
“Ÿâbir Ÿu‘fî” dice: “Pregunté al Imâm Al-Bâqir (P): “¿Cuándo vendrá vuestro Salvador (P)?”
Dijo: “¡Qué lejos!, ¡qué lejos! Nuestro Salvador (P) no vendrá hasta que no seáis separados los buenos de los malos, entonces ¡separaos! (el Imâm repitió esta frase tres veces) para que los hombres impuros se vayan y los puros y cristalinos queden”.
Así es, la espera tiene la propiedad de que después de que el hombre haya realizado sus obligaciones y se haya ofrecido y esforzado, no tendrá el sentimiento de desesperanza y estará en espera y esperanzado de la llegada de “el Salvador (P)”.
Otra de las señales importantes de la ocultación es que la humanidad en esa época utilizará sus fuerzas, y por medio de la experiencia que adquiera entenderá que careciendo de la revelación e inspiración así como de las ayudas invisibles, no podrá hacer llegar a la caravana de la humanidad a su destino principal y final, que es “la cercanía a Dios”, y finalmente deberá entregarse ante la revelación y las enseñanzas divinas y celestiales.
Los beneficios de la existencia del Imâm durante la Ocultación
Algunas personas que no están bien enteradas de la filosofía de la existencia del Inmaculado Imâm (P) preguntan: ¿Qué beneficio tiene el Imâm durante la ocultación? Ellos ignoran que el propósito de la creación del Universo se perfecciona cuando existe la “Inmaculada Evidencia de Dios”, para que por medio de su sabiduría completa respecto a Dios, lo adore desde la proximidad.
Los ángeles protestaron por la creación del hombre y comparaban sus corrupciones con sus obediencias, y no veían el objetivo de la creación del hombre y dijeron:
﴿ أَ تَجْعَلُ فِيها مَنْ يُفْسِدُ فِيها وَ يَسْفِكُ الدِّماءَ وَ نَحْنُ نُسَبِّحُ بِحَمْدِكَ وَ نُقَدِّسُ لَكَ ﴾
“¿Colocarás en ella a uno que siembre la discordia y derrame sangre? ’Mientras que nosotros celebramos Tu alabanza y glorificamos Tu santidad”.
Dios los persuadió y tranquilizó al mostrarles la sabiduría y el conocimiento de Adán (P) respecto a la verdad del Mundo y del Mundo de los Ángeles –que finalmente provoca la sabiduría total hacia Dios y la devoción y culto hacia Él–.
Cuando Adán (P) por orden de Dios mostró a los ángeles su ciencia, y cuando ellos conocieron la verdad de la existencia de las “Pruebas Divinas” y el alto rango de éstas ante Dios comprendieron que las alabanzas y santificaciones de los ángeles no pueden compararse con las alabanzas y santificaciones de los guardianes y pruebas de Dios sobre la Tierra. Y ya que éstos sobresalientes son del género humano la creación de los humanos fue una creación digna y oportuna, y preferente entre las demás creaciones.
Entonces la creación de estos sobresalientes es lo que hace que sea persuasible la filosofía de la creación, y todos los ángeles ceden ante esto ya que la adoración de los sobresalientes es sin igual, y ninguna adoración puede igualarse a la suya. Y tal y como la existencia de las “Pruebas Divinas” fue convincente para el inicio de la creación y la aparición de un espécimen de humano, también será convincente para la continuación de la existencia y duración de una cadena de humanos, y deberá existir siempre “la Prueba Divina” en la sociedad humana. Si poseemos el favor de la existencia es únicamente por la existencia de estos sobresalientes. Si ellos no hubiesen sido creados, nosotros tampoco lo hubiésemos sido, y en estos momentos que existimos si alguno de ellos no estuviese, regresaríamos nuevamente a la nada. Por lo tanto las “Pruebas Divinas” no son benefactoras para nosotros únicamente en las ciencias divinas y en la sabiduría, sino que también su existencia nos beneficia y favorece a todos los humanos, y en verdad son una gracia para nosotros.
En la Salutación de Ÿâmi‘ah leemos:
“Desconozco el grado en que puedo elogiaros e ignoro como puedo alabaros y como puedo describir y concebir vuestra jerarquía y valor, mientras vosotros sois las luces de los benevolentes y la guía de los buenos y las pruebas de Dios Poderoso, y Dios inició por vosotros y concluyó por vosotros, por vosotros envía la lluvia, y por vosotros sostiene el Cielo para que no caiga sobre la Tierra a menos que sea con Su Voluntad, y por vosotros termina con la tristeza…”.
El Imâm Al-Kâdzim (P) relata de su generoso padre: “…Por el conocimiento y la adoración de nosotros en cuanto a Dios, se adora a Dios Amado y Glorioso, y en caso de que no estuviésemos nosotros, no se adoraría a Dios”.
Y en numerosas narraciones dijeron: “La Tierra nunca quedará vacía de un Imâm Impecable…”.
El Imâm Al-Bâqir (P) dijo: “¡Juro por Dios!, que la Tierra desde el momento en que Dios quitó la vida a Adán (P) no la ha dejado sola, a menos que en ella hubiese un Imâm que guiase a la gente hacia Él, y él hubiese sido la prueba de Dios para la gente. Y la Tierra no quedará sola y sin Imâm que sea la prueba y evidencia de Dios para la gente”.
Otra cuestión es la guía espiritual del Imâm (P); el Imâm Impecable al igual que es guía en las cuestiones externas, también lo es en las cuestiones de la vida espiritual, y nuestros actos verdaderos progresan con su guía. Dios en su Sagrado Libro dice:
﴿ وَ جَعَلْناهُمْ أَئِمَّةً يَهْدُونَ بِأَمْرِنا وَ أَوْحَيْنا إِلَيْهِمْ فِعْلَ الْخَيْراتِ ﴾
“Y Nosotros los hicimos dirigentes (Imâmes) que guian (a la gente) por Nuestro mandato, y les revelamos cómo hacer el bien”.
Y también en otra aleya dice:
﴿ وَ جَعَلْنا مِنْهُمْ أَئِمَّةً يَهْدُونَ بِأَمْرِنا لَمَّا صَبَرُوا ﴾
“Y Nosotros hicimos dirigentes (Imâmes) entre ellos para guiar bajo Nuestro mandato cuando fueran pacientes”.
El sabio ‘Al.lâmah Tabâtabâ’î escribió: “De este tipo de aleyas se deduce que el Imâm además de la guía y dirección externa, tiene un tipo de guía y atracción espiritual que su origen surge del mundo de las órdenes y de la castidad, y por medio de la verdad, la luminosidad y el interior de su esencia influye y domina los corazones dignos de la gente, y los atrae hacia el grado de la perfección y hacia el objetivo de su creación”.
Y también dice: “Y aquellos que objetan que los shiíes consideran necesaria la existencia de un Imâm para que explique los preceptos religiosos y la verdad de la religión, así como para que guíe a la gente, entonces, la ocultación del Imâm (P) contradice este propósito, ya que el Imâm que como resultado de su ocultación, la gente no pueda tener contacto con él, no tiene ningún beneficio… Ellos no han entendido el verdadero significado del “Imâmato”. En el capítulo de “Imâmato” quedó claro que la obligación del Imâm no únicamente es expresar los conocimientos y la guía aparente de la gente, y el Imâm tal y como tiene la obligación de guiar externamente a la gente, también tiene la obligación de guiar y liderar el interior de los actos de ésta, siendo él quien nivela la vida espiritual de la gente y la verdad de los actos la lleva hacia Dios. Es evidente que en este caso no influye en la gente la presencia o no del Imâm, y el Imâm en forma interna influye en las almas y las domina a pesar de que no puede ser visto con los ojos externos de la gente, y su existencia siempre es necesaria a pesar de que no ha llegado el momento de su aparición ni de su reforma mundial”.
El difunto Jâÿih Nasîr Ad Dîn At-Tûsî (en paz descanse) expone: “La existencia del Imâm (P) es un favor y la posesión de los asuntos por parte de él es otro, y somos nosotros los que no permitimos que se posesione de los asuntos.
El Sol, que todos aceptan que beneficia al hombre, si la gente se resguarda de éste, no es culpa del Sol, la culpa es de los actos de la misma gente porque se escondió de éste y se resguardó de sus rayos. Y no deberán suponer que no llevan ningún beneficio del Sol ya que en caso de que el Sol no existiese, la gente inclusive en sus refugios no existiría, y el mismo Sol del cual se resguardaron y ocultaron de los rayos directos de éste, fue el que preparó para ellos el trabajo, la comida y la vida”.
Así también en las narraciones islámicas el Imâm de la Época (P) ha sido comparado con el Sol detrás de las nubes. “Sulaîmân A‘mash” preguntó al Imâm Ÿa’far As-Sâdiq (P): “¿Cómo aprovecha la gente de la Prueba de Dios que se encuentra ausente?”
Respondió: “Al igual que se beneficia del Sol cuando se encuentra detrás de las nubes”.
Y también “Ÿâbir Ibn ‘Abdul.lah Ansarî” preguntó al Mensajero del Islam (BP): “¿Acaso los shiíes se benefician del Imâm de la Época (P) durante su ausencia?”

Cuarta Parte (Final)

Respondió: “¡Si! Juro por Él que me eligió profeta, la gente ve por su luminosidad, y se beneficia de su guía al igual que se beneficia del Sol aunque se encuentre oculto detrás de las nubes”.
Además de esto el Imâm de la Época (P) cada año está presente en la ceremonia del Haÿÿ o peregrinación y transita en las reuniones y agrupaciones, y muchas veces resuelve los problemas de algunos musulmanes en forma directa o a través de un intercesor, e inclusive es posible que a veces la gente lo vea, pero no lo conozca. No obstante, el Imâm de la Época (P) los ve y los conoce, y en ocasiones agracia con su favor a algunos de los benevolentes y meritorios. Mucha gente durante la Ocultación Menor y Mayor ha visitado a este Inmaculado, y ha visto milagros y prodigios de este gran hombre, y han sido resueltos sus problemas.
El difunto Âîîatul.lah Saiîed Sadr Ad-Dîn Sadr escribe:
“Los libros de hadîz y noticias nos comunican que un grupo lo vio durante la época de la Ocultación e inclusive fue a visitarlo. Y esto no se contradice con lo que se ha dicho anteriormente de que debe rechazarse a aquél que diga que lo ha visto, ya que la intención de esa narración –desde el punto de vista de As-Sadr– es que debe rechazarse a aquél que diga que es uno de sus representantes”.
Que tantas preguntas son las que el Imâm (P) durante la Ocultación Mayor ha respondido, y que tantos problemas religiosos y materiales ha resuelto para la gente, y que tantos enfermos ha curado, y que tantos indigentes ha auxiliado, y que tantos extraviados ha guiado, y que tantos sedientos ha saciado, y que tantos débiles ha ayudado.
Estos libros y libretas han sido escritos en diferentes épocas y en diferentes puntos del mundo por el puño y mano de personas de confianza que no se conocían entre sí, y en ellos han sido registrados innumerables sucesos que son testigos de nuestras palabras, que es imposible contarlos, y muchas veces la persona al leerlos y al tener conocimiento completo de las especialidades y los testigos que los acompañan, han llega a obtener una certeza completa en estos”.

* * *

LOS MILAGROS DEL IMÂM (P) DURANTE LA OCULTACIÓN MENOR
Los prodigios y milagros realizados por el Imâm (P) durante el período de la Ocultación Menor provocaron firmeza en la fe de los shiíes en todos los lugares del mundo. Repetidas veces sucedió que sus seguidores desde las tierras lejanas y cercanas viajaron a Samarra y Bagdad, y por medio de los representantes especiales del Imâm (P) se entrevistaron con este Inmaculado, y fueron testigos de sus prodigios.
Los milagros realizados por el Imâm (P) durante esos años son tantos que mencionar todos estos, se necesitaría de un libro por separado. El difunto Shaîj At-Tûsî (descanse en paz) dice: “Es imposible numerar los milagros que fueron realizados por este Inmaculado durante la Ocultación”.
A continuación nos permitimos mencionar algunos de éstos como ejemplo:
1. “Isâ Ibn Nasr” relata: “Alî Ibn Saîmarîî” escribió una carta al Imâm solicitándole una mortaja para sí mismo. Llegó la respuesta: “Tú la necesitarás el año ochenta (280 H.L./893 d.C., o a los ochenta años)”. Y él
–al igual que el Imâm (P) había predicho– falleció el año ochenta. Antes de su muerte el Imâm Al-Mahdî (P) le envió una mortaja”.
2. “‘Alî Ibn Muhammad” cuenta: “Llegó una orden de parte del Imâm (P) prohibiendo a los shiíes que visitaran las tumbas de los Imâmes en Kazimayn y Karbalá. Habían transcurrido apenas algunos meses que el ministro del Califa mandó traer a “Bâqtânî” y le dijo: “Visita a los Banî Furât (que eran parientes del ministro) y a los habitantes de “Burs” (lugar entre Hil.lah y Kufa) y diles que no visiten las tumbas de los Quraîshíes en Kazimayn ya que el Califa ordenó a sus delegados que apresen a aquél que vaya a visitarlas”.
3. Uno de los nietos de “Abû Ÿa‘far Muhammad Ibn ‘Uzmâm” –el segundo representante especial del Imâm– dice: “Un grupo de la familia de “Nuwajtî” tales como “Abû Al-Hasan Ibn Kazî Nuwajtî” y también “Umm Kulzûm” la hija de Abû Ÿa‘far Muhammad Ibn ‘Uzmân me relataron:
“Enviaron mercancías de Qom y de sus alrededores para Abû Ÿa‘far (el representante especial) para que las hiciese llegar al Imâm Oculto (P). Las trajeron a la casa de mi padre en Bagdad y cuando Abû Ÿa‘far llegó el portador entregó la mercancía que habían traído. Cuando el portador quiso retirarse Abû Ÿa‘far dijo: “Falta algo de lo que te encargaron que trajeras. ¿Dónde está?”
El portador respondió: “¡Mi señor, yo le he entregado todo, y no he guardado nada para mí!”
Abû Ÿa‘far dijo: “Falta algo, busca en tú equipaje y recuerda aquello que te encargaron”.
El portador se fue y durante varios días trató de recordar, pensar y buscar, sin embargo, no recordó nada, ni tampoco los que lo acompañaban encontraron algo para ayudarlo. Regresó ante Abû Ÿa‘far y le dijo: “No ha quedado nada conmigo, y aquello que me fue encargado lo entregué a vos”.
Abû Ÿa‘far volvió a decir: “Te pregunto ¿qué sucedió con los dos vestidos sardânî (un tipo de vestido que se utiliza en una de las islas en el Mar de Magrib) que te dio tal persona?”
El hombre respondió: “¡Así es! ¡Juro por Dios que estás en lo cierto! ¡Los había olvidado por completo, y en estos momentos no recuerdo dónde los coloqué!”.
Se fue y nuevamente buscó en su equipaje, y también a todos aquellos que había llevado mercancía les pidió que buscaran, empero no pudieron encontrarlos.
Regresó a donde se encontraba Abû Ÿa‘far y le comunicó que los vestidos se habían perdido. Abû Ÿa‘far le informó: “Te digo que vayas con el hombre que vende algodón al cual le llevaste dos bultos de éste, y abre el bulto que sobre él esta escrito esto…, ahí dentro encontrarás los dos vestidos”.
El hombre al escuchar lo que decía Abû Ÿa‘far quedó maravillado y sorprendido, y él mismo fue y encontró los vestidos, los cuales entregó a Abû Ÿa‘far, y le dijo: “Yo los había olvidado, cuando cerraba el equipaje estos dos vestidos quedaron fuera y por ellos los coloqué dentro de uno de los bultos de algodón para que estuviesen más seguros.
El hombre a cualquier lugar que fue relató este suceso inexplicable que vio de Abû Ÿa‘far, suceso que únicamente puede ser realizado con la sabiduría de los Profetas y Imâmes otorgada por Dios a ellos. Él no conocía a Abû Ÿa‘far y sólo fue el portador de la mercancía enviada a él, al igual que los comerciante envían por medio de portadores seguros y de confianza sus productos a los compradores; y el hombre no entregó a Abû Ÿa‘far lista alguna de la mercancía ya que carecía de esta, puesto que la situación que reinaba desde la época de Al-Mu‘tadid Al-‘Abbâsî había sido muy difícil, y mucha gente había sido muerta por sus delegados. Por ello los asuntos del Imâm se llevaban en secreto y a través de personas especiales, y los portadores ignoraban lo que era enviado a Abû Ÿa‘far. Generalmente se les decía que llevaran tal mercancía y la entregaran a tal persona, sin que lo enteraran de su contenido o la acompañaran con una carta, para que así quedasen de incógnito los nombres de las personas que las enviaban”.
4. “Muhammad Ibn Ibrâhîm Ibn Mahzîâr Ahwâzî” relata: “Cuando falleció el Imâm Abû Muhammad Al-‘Askarî (P) me invadió la duda (respeto a la existencia del Imâm Oculto -P-) y hasta ese momento habían traído a mi padre gran mercancía y capital (de la parte correspondiente al Imâm y otros). Mi padre lo envió a la costa para remitirlo por transporte marítimo, y yo acompañé a mi padre para despedirlo, en ese momento lo invadió un gran dolor y me dijo: “¡Hijo mío, regrésame, regrésame, que ha llegado mi muerte! Teme respecto a esta mercancía”. Y después de testamentar falleció.
Me dije a mí mismo: “Mi padre no era un hombre que testamentara algo falso. Llevaré esta carga a Irak y alquilaré una casa en las orillas del río y no avisaré a nadie de mi estancia en esa ciudad, si sucede algo similar a lo sucedido en la época del Imâm Al-‘Askarî (P) entonces entregaré los bienes, de lo contrario los repartiré entre los pobres”.
Llegué a Irak y alquilé una casa a la orilla del río. Después de unos días llegó un enviado y me entregó una carta que decía:
“¡Oh, Abû Muhammad! Has traído contigo tal y tal mercancía y dentro de ésta has escondido esto y esto”. Y describía todo lo que yo había traído e inclusive aquello que yo ignoraba que había.
Entregué los bienes al encargado y me quedé unos días más en ese sitio, y nadie volvió a preguntar por mí, entonces la tristeza me invadió. Poco después llegó otra carta que decía:
“¡Agradece a Dios! Te hemos nombrado sucesor de tu padre”.
5. “Hasan Ibn Fadl Yamânî” expone: “Llegue a Samarra. El Imâm (P) me envió una bolsa que contenía algunos dinares y dos telas. Las envié de regreso y me dije: “¿Es éste el valor de mi jerarquía ante ellos?” Y me invadió el orgullo.
Después me arrepentí y escribí una carta disculpándome, y estando a solas me dije: “¡Juro por Dios que en caso de que me envíe nuevamente la bolsa de dinares, no la abriré ni tampoco los gastaré hasta que la lleve a mi padre que él es más inteligente!”
El Imâm envió un recado al comisionado que antes había venido a mi casa y había traído la bolsa de dinares y las telas diciendo que: “Te equivocaste, ¿por qué no le dijiste que a veces hacemos esto con nuestros amigos y seguidores, y otras veces ellos nos piden cosas así para guardarlo como una bendición?”
Y para mi trajeron un mensaje diciendo:
“¡Te equivocaste al haber rechazado nuestro regalo y nuestro favor! Y ya que pediste perdón a Dios, Él te lo ha concedido, y ya que decidiste y prometiste no tomar las monedas ni gastarlas en el viaje, por ello no te las enviamos de nuevo, sin embargo, la tela la necesitarás cuando entres en estado de muhrim (la utilices cuando vayas a la peregrinación)…”.
6. “Muhammad Ibn Sûrah Qomî” que fue uno de los grandes sabios de la Ciudad de Qom, narra: “‘Alî Ibn Husaîn Bâbiwaîh se casó con su prima paterna (la hija de Muhammad Ibn Mûsâ Bâbiwaîh), sin embargo no tuvieron hijos. Él escribió una carta a –el tercero de los representantes especiales del Imâm– el honorable Husaîn Ibn Ruh y le pidió que solicitara al Imâm que suplicara por que Dios le concediese hijos faqih (jurisconsultos).
Llegó un mensaje del Imâm (P) anunciándole que él no tendría hijos de su esposa actual, pero que muy pronto sería dueño de una kanîz (esclava) daîlamî (de la región del norte de Irán), y de ella tendría dos hijos que serían faqih.
Ibn Bâbiwaîh tuvo tres hijos “Muhammad” , “Husaîn” y “Hasan”; y Muhammad y Husaîn fueron dos jurisconsultos de muy buena memoria que aprendieron asuntos que ninguna de las personas de Qom había memorizado, y su hermano Hasan, que fue el segundo hijo, pasaba venerando a Dios y no amistaba con la gente, ni tampoco se benefició de la jurisprudencia islámica.
La gente quedaba maravillada por la buena memoria de Abû Ÿa‘far (Muhammad) y de Abû ‘Abdul.lah (Husaîn) los dos hijos de ‘Alî Ibn Husaîn Bâbiwaîh cuando trasmitían narraciones les decía: “Esta jerarquía la habéis obtenido gracias a la súplica que hizo el Imâm de la Época (P) por vosotros”. Tema conocido entre la gente de la Ciudad de Qom.
La visita al Imâm
El difunto Shaîj At-Tabrisî en su obra “I‘lâm Al Warâ” nombra a un grupo de aquellos que vieron en persona y experimentaron los milagros del Imâm de la Época (P), y dice: “Trece de éstos fueron delegados y encargados del Imâm (P) en las Ciudades de Bagdad y Kufa, Ahvaz, Qom, Hamadán, Reyy, Azerbaiÿân y Nishapur, y aproximadamente cincuenta personas de las Ciudades de Bagdad, Hamdân, Dînawar, Isfahân, Saîmarah, Reyy, Qom, Qazvîn y otras”.
El fallecido “Haÿÿî Nûrî” –uno de los grandes sabios que vivió a principio del siglo XIV H.L. y autor de la obra fiable “Mustadrak Al-Wasâ’il” –en su acreditada obra “Naÿm Al-Zâqib”– menciona a ciento veinte personas más que las que nombra el difunto Shaîj At-Tabrisî en su obra que, o vieron en persona al Imâm Al-Mahdî (P) o vieron algún milagro de él o se vieron agraciados con estas dos, y dice: “Tal vez la mayoría de ellos fueron de las personas honradas con estos dos favores, y los sucesos y sus historias, gracias a Dios, se encuentran registradas en la obra de los sabios con diferentes documentos fiables existentes que las respalden. Este argumento es conocido por todos, de tal forma que ninguna persona que sea justa y que conozca a los autores de estas obras, así como su jerarquía, abstinencia, virtudes, reputación y el cuidado que tuvieron para registrar los sucesos fiables, puede dudar de la existencia de un tawatur ma’navi en cuanto al contenido de estas narraciones y de la realización de los milagros por parte del Imam Oculto (P); y por otra parte rechazar en forma total la probabilidad de puedan ser falsos todos estos sucesos, ya que éstos son iguales a los milagros que realizaron los Inmaculados antepasados de éste honorable Imâm (P)”.
Algunos de los grandes sabios han recopilado en sus obras los nombres y sucesos de personas que durante la Ocultación Mayor fueron a visitar al Imâm de la Época (P) o vieron en persona o en sueño algún prodigio de este Inmaculado, que un ejemplo de éstos son los libros “Kashf Al Al-Astâr”, “Bihâr Al-Anwâr, t.XIII antigua impresión y t.LI nueva impresión” y “Dâr Al-Salâm”; y el difunto Haÿÿî Nûrî en la séptima parte de su obra “Naÿm Al-Zâqib” ha registrado cien sucesos. Al inicio de su obra está escrito:
“Aquello que mencionaremos en este capítulo son parte de los milagros de este Inmaculado, son suficientes y evidentes, y los documentos que los respaldan son fiables, seguros y claros, y si reflexionamos con la verdad en ellos no será necesario recurrir a los milagros y libros anteriores…”.
Y agrega: “Aquello que pudimos encontrar en las trasmisiones –de los cronistas de estos sucesos– fue verdad y convicción, y no podemos decir que trasmitieron cualquier palabra que escucharon, ya que todos ellos con la ayuda de Dios fueron sinceros y fiables en la transmisión, y muchos de ellos poseían una alta jerarquía y excelencia esplendorosa”.
Además de Haÿÿî Nûrî, el gran sabio “Lutful.lah Sâfy” registró algunos ejemplos en su obra “Isâlat Mahdawîat” (La autenticidad de Imam Mahdi –P–) de otros acontecimientos sucedidos a diferentes personas, y dice: “Ya que decidimos trasmitirlo en forma condensada, únicamente mencionaremos algunos milagros ocurridos en nuestra época”.
Nosotros también a continuación trasmitiremos uno de estos sucesos registrados en la valiosa obra “Naÿm Al-Zâqib” para que los lectores interesados recurran a las obras mencionadas:
“El virtuoso sabio “‘Alî Ibn Isâ Irbilî” en su obra “Kashf Al Gummah” registra: “Un grupo de veraces me informó que en la Ciudad de “Hil.lah” había fallecido una persona a la cuál no conocía llamada “Ismâ‘îl Ibn Îsâ Ibn Hasan Hurqulî”, que era originario de un pueblo llamado “Hurqul”. Su hijo Shams Ad-Dîn me relató:
“Mi padre me narró que cuando aún era joven en su muslo derecho le salió un tumor del tamaño de un puño, y cada estación de verano se le reventaba y salía de éste un humor espeso, blanco amarillento con sangre, y el dolor que sentía le impedía realizar cualquier actividad. Se dirigió hacia la ciudad de Hil.lah y fue a visitar a “Radî Ad-Dîn ‘Alî Ibn At-Tâwûs” para quejarse de su padecimiento. El Saiîed reunió a los cirujanos de Hil.lah, lo examinaron y dijeron: “Este tumor se encuentra sobre una de las venas principales, la única solución es que lo extirpemos, y en caso de que lo hagamos, corre el peligro de que la vena principal sea cortada, entonces Ismâ‘îl morirá. Esta operación es muy peligrosa, nosotros no nos arriesgamos”.
El Saiîed Ibn At-Tâwûs dijo a Ismâ‘îl: “Voy a ir Bagdad, quédate y nos vamos juntos, para que los médicos y cirujanos de Bagdad te examinen, tal vez ellos estén más preparados, y encuentren alguna solución”. Fueron a Bagdad y el Saiîed reunió a los médicos y todos ellos dijeron lo mismo y se disculparon. Entonces Ismâ‘îl entristeció. El Saiîed le dijo: “Dios Todopoderoso acepta tus rezos a pesar del humor que te hace impuro, y Dios te recompensará por la paciencia que muestres ante este sufrimiento”. Ismâ‘îl manifestó: “Si es así, me iré a Samarra y llevaré mi queja a los Imâmes Guías”. Y se dirigió hacia Samarra.
El autor de la obra “Kashf Al Gummah” relata: Escuché a su hijo decir: Oí decir a mi padre que: “Cuando llegué a Samarra y fui a visitar las tumbas de los Imâmes ‘Alî Al-Hâdî (P) y Imâm Hasan Al-‘Askarî (P), me dirigí al sótano y pasé la noche llorando y suplicando a Dios, y me quejé ante el Imâm de la Época (P).
En la mañana me dirigí a las orillas del río Tigris y después de lavar mi ropa hice el gusl zîârat (baño completo para cuando se quiere visitar uno de los Santuarios de los Imâmes), y llené de agua la jarra de barro que llevaba. Me dirigí de regreso hacia Samarra para volver a visitar las tumbas. No había llegado a la fortaleza cuando vi que se acercaban cuatro personas a caballo, y ya que en las afueras de Samarra vivía un grupo de los adinerados y grandes personajes, supuse que eran unos de ellos. Cuando se acercaron a mí pude observar que eran dos jóvenes que de sus cinturas colgaban una espada y a uno de ellos apenas se le dejaba ver una leve vellosidad en su cara (como consecuencia de su juventud). El tercero era un anciano muy limpio que llevaba una lanza en la mano, y el cuarto llevaba colgada la espada en su espalda y una capa sobre su espalda y el resto de su turbante colgaba sobre ésta, y empuñaba una lanza. Entonces el anciano se colocó en la parte derecha y clavó la punta de la lanza sobre la tierra, y los dos jóvenes se encontraban a su izquierda y el hombre cubierto por la capa se detuvo unos pasos atrás y me saludó, y yo le respondí. El hombre que llevaba la capa dijo: “¿Mañana te vas?”
Respondí: “¡Sí!”
Dijo: “¡Acércate, quiero ver lo que te hace sufrir!”
En ese momento pensé que ellos eran habitantes del desierto y que no daban mucha importancia a la impureza; yo me había bañado y mis ropas estaban aun húmedas, sería mejor que no las tocaran. Me encontraba pensando esto cuando el hombre se me acercó y me jaló hacia él, luego tocó y exprimió la herida al grado que me dolió, entonces volvió a enderezarse. En ese momento que sentía dolor el Shaîj (gran anciano) dijo:
“¡Oh, Ismâ‘îl, has sido salvado!”
Yo respondí: “¡Que vosotros seáis salvados!” En ese momento me sorprendió que ese hombre de dónde sabía mi nombre.
El mismoShaij dijo: “¡Es el Imâm, el Imâm!”
Corrí hacia él y besé su pierna y su pie; el Imâm (P) se iba y yo corría desesperado detrás de él. Me dijo: “¡Regresa!”
“¡Nunca me separaré de vos!”
“Regresa que es lo más conveniente para ti”.
Y yo repetí me decisión. Entonces el Shaîj que lo acompañaba dijo: “¡Oh, Ismâ‘il! ¿No te avergüenza que el Imâm(P) dos veces te ordenó que regreses y tú has desobedecido?”
Sus palabras hicieron efecto en mí, entonces me detuve, y cuando se habían alejado unos pasos el Imâm (P) se volteó hacia mí y dijo:
“Cuando llegues a Bagdad “Al-Mustansir” te hará llamar y te dará un obsequio. No lo aceptes. A mi hijo “Radî” dile que pida a ‘Alî Ibn ‘Ard que escriba sobre ti, que yo le recomiendo que te de lo que quieras”.
Los vi como desaparecían de mi vista y triste permanecí en ese lugar durante horas. Regresé a Samarra y me dirigí al Santuario de los Imâmes ‘Askaraîn (P) , cuando la gente de Samarra me vio dijo: “No te ves bien, ¿sucede algo?”
Les dije: “¡No!”
Volvieron a preguntar: “¿Acaso has peleado o discutido con alguien?”
– “¡No! Pero decidme ¿vosotros habéis visto a esos hombres a caballo que atravesaron por aquí?”
– “Ellos son de los adinerados”.
Les dije: “No, no eran de los adinerados, sino que uno de ellos era el Imâm (P)”.
Preguntaron: “¿Cuál, el anciano o el que llevaba la capa?”
– “El que llevaba puesta la capa”.
– “¿Le mostraste tu herida?”
– “¡Sí! La exprimió y me dolió”.
Entonces descubrieron mi pierna y no había ninguna señal de la herida. Yo mismo dude y me descubrí la otra pierna, pero no había señal alguna. En ese momento la gente se me aventó y desgarró mi camisa (para llevarse un pedazo de tela como bendición), y si otro grupo no me hubiese ayudado me hubiesen atropellado. El encargado del gobierno de cuidar la región de “Baînul Nahraîn” (región situada entre los dos ríos) que informaba al califa de lo que sucedía en esa región, al escuchar los gritos y bulla de la gente se acercó, y después de enterarse de lo sucedido regresó para escribir el informe. Pasé la noche ahí y por la mañana cuando quise irme un grupo fue a despedirme y dos de ellos me acompañaron hasta Bagdad.
A la mañana siguiente cuando llegamos a la puerta de Bagdad nos encontramos con una muchedumbre que se había reunido en un lado del puente, y cada cual que quería entrar a la ciudad le preguntaban su nombre y ascendencia. Cuando llegamos y escucharon mi nombre me rodearon, y la ropa que llevaba puesta nuevamente la desgarraron; estuve a punto de morir, si no hubiese sido por que el Saiîed Radî Ad-Dîn (o sea Saiîed Ibn At-Tawûs) llego acompañado de otros y alejaron a la gente de mi alrededor. El encargado de “Baîn Al Nahraîn” había escrito el informe y lo había enviado a Bagdad antes de que yo llegara. El Saiîed dijo: “¿El hombre que dicen que fue curado eres tú?”
Respondí: “¡Sí!”
Bajó de su montura y descubrió mi pierna. Él había visto mi herida, y ahora que no había señales de ésta cayó desvanecido y estuvo inconsciente durante casi una hora. Cuando se recuperó dijo: “El ministro me llamó y me puso al tanto que de Samarra le habían informado de esto y dijo: “Dicen que tú lo conoces. ¡Tráeme noticias de él de inmediato!”.
Me llevó ante el ministro que era originario de la Ciudad de Qom y dijo: “Este hombre es mi hermano y uno de mis mejores compañeros”.
El ministro: “¡Relátame lo sucedido!”
Describí paso a paso lo que me había sucedido. El ministro inmediatamente mandó traer a los médicos y cirujanos. Cuando estuvieron presentes les preguntó: “¿Vosotros habíais visto la herida de este hombre?”
Respondieron afirmativamente. Entonces nuevamente preguntó: “¿Cuál es su curación?”
Todos respondieron: “Hay que extirparlo, y en caso de que lo hagan corre el peligro de morir”.
Preguntó: “En caso de que lo extraigan y no muera, ¿qué tanto tiempo necesita para recuperarse?”
“Por lo menos dos meses, y después de eso es posible que quede una cicatriz, sin duda le quedará la piel blanca y no volverá a crecerle vello de ahí”.
Nuevamente preguntó: “¿Cuándo lo examinaron?”
“Hoy hace diez días”. Le informaron.
Entonces el ministro les dijo que se acercaran y cuando descubrió mi pierna ellos vieron que no había diferencia alguna entre ésta y mi otra pierna, ni tampoco señal alguna de la herida. En ese momento uno de los médicos que era cristiano gritó: “¡Juro por Dios que esta curación no puede ser de otro más que un milagro del Mesías (el Profeta Jesús –P-)!”
El ministro dijo: “Ya que ninguno de vosotros lo operó, ¡yo se quien lo hizo!”
Esta noticia llegó a los oídos del Califa. Éste mandó llamar al ministro, y al mismo tiempo el ministro me llevó ante el Califa y “Al-Mustansir” me ordenó que relatara lo sucedido. Cuando terminé ordenó a un sirviente que preparara la bolsa que contenía mil dinares, y Al-Mustansir me dijo:
“¡Gasta esta suma en ti mismo!”
Yo respondí: “¡No acepto ni una sola de éstas!”
“¿A qué temes?”
“A aquél que me curó, ya que él mismo me ordenó que no aceptara nada de Abû Ÿa‘far (o sea Al-Mustansir)”.
En ese momento Al-Mustansir irritado comenzó a llorar.
El autor de “Kashf Al Gummah” relata: “Uno de los hechos favorables que me ocurrió fue el día en que yo relataba este suceso a un grupo, cuando terminé me enteré que uno de los que se encontraba presente era “Shams Ad-Dîn Muhammad” hijo de Ismâ‘îl, y yo no lo conocía. Quedé sorprendido por esta coincidencia y le pregunté:
“¿Tú viste la pierna de tú padre cuando tenía la herida?”
Dijo: “En ese entonces era yo muy niño, pero la recuerdo después de que fue curado, y no había ninguna señal de cicatriz y le había salido el vello. Mi padre todos los años viajaba a Bagdad y luego durante mucho tiempo se quedaba en Samarra y lloraba mucho y se lamentaba con la esperanza de poder ver nuevamente al Imâm (P), no obstante, nunca volvió a ser agraciado con esta felicidad. Hasta donde yo estoy enterado se que viajó cuarenta veces más a Samarra y visitó siempre las tumbas de los Imâmes, y cuando falleció se llevó consigo la esperanza de volver a ver al Imâm de la Época (P)”.
Al final de este suceso el autor de “Naÿm Al-Zâqib” registra del “Shaîj Hurr ‘Âmilî” de la obra “Amalul Âmil” que Muhammad Ibn Ismâ‘îl, hijo de Ismâ‘îl Hurqulî fue uno de los virtuosos sabios y discípulo de ‘Al.lâmah Hil.lî.
Saiîed Ibn At-Tawûs relata:
“Yo me encontré con un grupo que decía haberse entrevistado con el Imâm de la Época (P) y algunos de ellos llevaban consigo las cartas y las respuestas a diversas cuestiones por parte del Imâm (P) para la gente”.
El fallecido Shaîj Hurr ‘Âmilî que fue uno de los grandes sabios de la Escuela Ash-Shî‘ah en el siglo XI H.L. también, después de relatar un suceso parecido al de Ismâ‘îl Hurqulî anota: “Acontecimientos como éste en nuestra época y en los tiempos pasados sucedieron constantemente y todos ellos son auténticos”.
Así también dice: “Un grupo de los veraces me informó que habían visto al Imâm de la Época (P) en persona y habían advertido muchos prodigios de él, y que éste Inmaculado los había enterado de algunos asuntos secretos, y que había suplicado por ellos, y sus súplicas habían sido aceptadas por Dios, y los había salvado de los peligros que las palabras no pueden describir estas amenazas, y todos estos pueden ser considerados de los milagros más evidentes”.
Y escribe: “Yo mismo experimenté milagros del Imâm Al-Mahdî (P) a través de sueños…” , y después de eso los relató.

* * *
LA APARICIÓN DEL IMÂM (P)
La determinación del momento de la Aparición
Al igual que ya dijimos después del fallecimiento del cuarto de los representantes especiales del Imâm (P), Abû Al-Hasan ‘Alî Ibn Muhammad Samarî, inició la Ocultación Mayor que hasta hoy día aún continúa. La aparición y el surgimiento del Imâm (P) al final de esta época será cuando Dios dé la orden. Nuestros Inmaculados Imâmes en muchas narraciones dijeron en forma evidente que para la aparición no hay una fecha exacta, y que únicamente Dios es el que sabe, y ocurrirá en forma repentina y bajo la orden de Él, y será un embustero aquél que designe una fecha exacta para ésta.
“Fudaîl” preguntó al Imâm Al-Bâqir (P): “¿Acaso será determinada una fecha para la aparición?”
El Imâm repitió tres veces: “Aquéllos que determinen una fecha, ¡son embusteros!”.
“As.haq Ibn Ia‘qub” a través de el honorable Muhammad Ibn ‘Uzmân Ibn Sa‘îd ‘Amrî (el segundo representante especial) envió una carta al Imâm (P) realizando algunas preguntas, y el Imâm (P) en sus contestaciones respecto a la fecha exacta de la aparición dijo:
“Y respecto a la fecha de la aparición, esto depende de lo que ordene Dios Todopoderoso, y aquellos que determinan una fecha son embusteros”.
Claro está, donde dice “determinar la fecha” se refiere a la determinación exacta de la aparición, y esta forma de precisar una fecha los Inmaculados Imâmes (P) de ninguna manera lo consideraron pertinente, y lo consideraron como uno de los secretos divinos; sin embargo, anunciaron signos, que en caso de que sucedan están anunciando la buena nueva de la llegada de la aparición.
Los signos de la Aparición
Son muchas y diversas las narraciones trasmitidas respecto a los signos y acontecimientos que ocurrirán antes de la aparición. Algunas de estas narraciones describen la atmósfera en las sociedades, especialmente en las sociedades islámicas antes de la aparición, mientras otras detallan los sucesos que ocurrirán cuando se acerque la aparición, y algunas otras cuentan historias de asuntos increíbles.
El estudio de todas estas narraciones con todos los secretos y misterios que contienen algunas de éstas, se encuentran registradas en acreditadas obras y en forma detallada, los interesados pueden recurrir a las obras y textos que han transmitido estas narraciones. A continuación mencionamos algunos de estos signos que evidencian y se encuentran más cerca de la comprensión del hombre:
A. Las narraciones que describen la atmósfera reinante antes de la Aparición.
1. Invade una epidemia de tiranía, opresión, corrupción, pecado e incredulidad a todo el mundo y también a la sociedad islámica:
En muchas de las narraciones los Inmaculados Imâmes dieron la nueva de la llegada del Imâm de la Época (P) y que el surgimiento de este Inmaculado ocurrirá cuando el mundo esté invadido de tiranía y dictadura. Así también en algunas narraciones recordaron: “Antes de la llegada del Imâm Al-Qâ’im(P), y en especial cerca de su aparición, el Mundo, inclusive la sociedad islámica, será invadido totalmente de corrupción y perversión, así como de diversos pecados y deshonestidades”. Y como ejemplo fueron mencionados estos desastres:
La ingestión de bebidas alcohólicas y narcóticos, y la compra y venta de éstas se hará en forma libre, incrementarán y se harán comunes y en forma abierta la usura, la fornicación y otros actos indebidos; acrecentará la crueldad, la falsificación, la hipocresía, el soborno, el disimulo, la innovación, denigración y chismes; será ordinaria la obscenidad, impudicia, tiranía y opresión; las mujeres se presentarán en la sociedad descubiertas y con vestidos desagradables; en la forma de vestir y de arreglarse los hombres y las mujeres se parecerán unos a otros; se dejarán al olvido el aconsejar las buenas acciones y el reprobar lo prohibido, y los creyentes se volverán despreciados, perderán su valor y entristecerán, y no podrán detener los pecados y deshonestidades; la incredulidad y el ateísmo se hará común y no se cumplirá con lo que dicta el Islam y el Corán; los hijos no respetarán a sus padres ni los menores a los mayores, y los mayores serán despiadados con los menores y no se visitarán entre los parientes. No será pagado el jums (quinto) ni zakât (tributo), o será utilizado en la forma indebida; los extranjeros, los incrédulos y aquellos que gustan de lo ilícito tendrán la victoria y dominarán a los musulmanes, y los musulmanes se entregarán a ellos e imitarán en todos los actos, en el vestido, en la forma de hablar y en el comportamiento, y será dejado al olvido el hudûd o aplicación de las sanciones coránicas…
Y muchas otras perversidades que han sido trasmitidas bajo diferentes nombres en las narraciones de nuestros Imâmes. Y toda la gente ha sido testigo de estas desgracias sucedidas a finales del siglo XX d.C. y en especial durante el gobierno del régimen Pahlaví, y lo ocurrido a la gente musulmana de Irán en la Revolución Islámica –que se espera sea el inicio del levantamiento del Inmaculado Imâm de la Época (P)– en realidad fue un surgimiento en contra de estas anomalías y para salvar a la gente de la corrupción, del pecado y de la incredulidad que a manos de los incrédulos partidarios internos y apoyados por los intereses de los colonizadores extranjeros, acrecentaba y empeoraba día a día, y las malas influencias de éstos se dejaban ver en todos los niveles sociales de los musulmanes. Gracias a Dios en la República Islámica de Irán se dio fin a muchas de estas ilegalidades, sin embargo, todos sabemos que en el mundo y en los demás países islámicos aun continúan estos crímenes e irregularidades…
B. Los sucesos que ocurrirán antes de la Aparición.
2. y 3. La salida de “Sufîânî” y “el hundimiento del ejército de Sufîânî en la Tierra”.
Uno de los signos que nuestros Inmaculados Imâmes hicieron mucho hincapié y lo trasmitieron en forma directa y clara, fue la salida de “Sufîânî”. Según algunas narraciones “Sufiânî” es un hombre de los Banî ‘Umaîîah y descendiente de Yazîd Ibn Mu‘awiîah Ibn Abû Sufîân, y uno de los hombres más crueles. Su nombre es “‘Uzmân Ibn ‘Anbasah” y sostiene una enemistad especial hacia la familia del Profeta (BP) y de los Imâmes (P), así como hacia los shiíes. Es de piel rojiza, párpados ojerosos, de feo rostro y piel cacarañada, es un dictador y traidor, que surgirá en la antigua región de Shâm (región compuesta por Damasco, Palestina, Jordania, Homs y Qinsarin) y muy pronto invadirá algunas ciudades y acompañado por un gran ejército se dirigirá hacia Kufa y asesinará a muchos en algunas ciudades de Irak, principalmente en Najaf y Kufa, y enviará a otro ejército hacia Medina en la Península Arábiga. El ejército de Sufîânî se dedicará en Medina a asesinar y robar, y después de ahí se dirigirá hacia la Meca, y por orden de Dios Todopoderoso, el ejército de Sufîânî será tragado por la tierra, en la región desértica que se encuentre entre la Meca y Medina. Entonces el Imâm Al-Qâ’im(P) después de una serie de acontecimientos se dirigirá de la Meca hacia Medina y de ahí hacia Irak y Kufa. Sufîânî huirá de Irak a Shâm y Damasco, y el Imâm (P) enviará a un ejército detrás de él que finalmente después de haberlo asesinado en Baîtul Muqaddas (Jerusalén) separará la cabeza de su cuerpo.
4. “La salida del Saiîed Hasanî”.
Según las narraciones de los Inmaculados Imâmes (P) el Saiîed Hasanî será uno de los grandes personajes de la Escuela Ash-Shî‘ah que surgirá y se levantará en la región de Dailam y Gazvin (cordillera al norte de Gazvin que una parte de esta es llamada Dailaman). Él es un hombre creyente y honorable que no pretenderá ser Imâm ni Al-Mahdî (P), y únicamente invitará a la gente al Islam y a los hábitos de los Inmaculados Imâmes (P). Él triunfará en su propósito, se le adherirán muchos seguidores, y desde el sitio de su surgimiento hasta Kufa terminará con la corrupción y maldad. Él será obedecido y será el jefe. Él gobernará al igual que un rey justo y equitativo, y cuando se encuentre con su ejército y seguidores en Kufa le informarán que Al-Qâ’im (P) llegó a las afueras de esa ciudad con sus compañeros y seguidores. Entonces será cuando el Saiîed Hasanî acompañado de su ejército se entrevistará con el Imâm (P).
El Imâm As-Sâdiq (P) dijo:
“El Saiîed Hasanî conoce al Imâm sin embargo, para demostrar a sus compañeros y seguidores el Imâmato y las virtudes del Imâm aparentará no conocerlo, y le solicitará que muestre su Imâmato y aquello que heredó de los Profetas, y el Imâm lo mostrará y realizará milagros, entonces el Saiîed Hasanî hará el juramento de fidelidad con el Imâm y sus seguidores lo harán también, excepto un grupo de aproximadamente cuatro mil personas que lo rechazarán y lo tacharán de hacer brujería, y el Imâm (P) después de tres días de hablar con ellos y de aconsejarlos, ya que continuarán rechazándolo y no logrará atraer la fe de estos, ordenará la pena de muerte para todos ellos y las órdenes del Imâm(P) serán cumplidas”.
5. “La proclamación Celestial”.
Otro de los signos conocidos es la “Proclamación Celestial” y ésta sucederá después del surgimiento del Imâm Oculto (P) en la Meca. Primeramente se escuchará un fuerte ruido del cielo que causará temor en toda la gente presentando a todos al Imâm (P) por su nombre y linaje, y esta proclamación es uno de los signos de Dios. En esta proclamación se recomendará a la gente que realice el pacto de fidelidad con el Imâm (P) para que sea guiada, y que no desobedezca sus órdenes que será de los extraviados.
Y otra proclamación sucederá antes de “la Aparición” que será para estabilizar el derecho del Imâm ‘Alî (P) y de sus shiíes.
6. “El descenso del Profeta Jesús (P) y su adhesión al Imâm Al-Mahdî (P)”.
En algunas de las narraciones el descenso de Jesús el Mesías (P) del Cielo, y su adhesión a la oración del Imâm Al-Mahdî (P) es uno de los asuntos mencionados que ocurrirá junto con la aparición de este Inmaculado. El Mensajero del Islam (BP) dijo a su querida hija Fâtimah Az-Zahrâ (P):
“¡Juro por Dios, que no hay otra divinidad más que Él! Que Al-Mahdî (P) de esta comunidad es de nosotros, y él es aquél a quien Jesús hijo de María se le adherirá en la oración”.
Otros signos y señales han sido recopilados en las diferentes obras, sin embargo, surge la pregunta de que ¿acaso todos estos signos y señales sucederán o posiblemente ocurran algunos cambios en estos? Este asunto ha sido repetidas veces estudiado en su lugar y han llegado a la conclusión de que estos signos deben ser divididos en dos: Los signos indispensables y los que no lo son, y aquellos que son indispensables sucederán.
Algunas narraciones han dicho: “Es posible que inclusive los signos indispensables cambien, y aquello que no acepta cambio alguno son aquellas cosas que Dios Todopoderoso prometió, إِنَّ اللَّهَ لا يُخْلِفُ الْمِيعادَ “Seguramente Dios no dejará de cumplir con Su Promesa” – . Es evidente que las narraciones que aceptan cambios en los signos precisos, fortalecen la espera en la sociedad shií, ya que ésta siempre está en espera y se prepara para la aparición, porque puede ser que no hayan sucedido los signos y de cualquier manera el Imâm (P) aparezca.

El surgimiento del Imâm (P)
De todas las narraciones trasmitidas por los Inmaculados Imâmes (P) respecto a los sucesos que ocurrirán durante el levantamiento de Al-Mahdî el Prometido (P) se deduce que:
Este generoso por orden de Dios reaparecerá después de una larga desaparición, en la Ciudad de la Meca y junto a La Ka‘bah (entre el rukn y maqâm ).
Él llevará consigo la bandera, la espada, el turbante y la camisa del Profeta (BP).
Será ayudado por medio de los ángeles; irritado y vengativo se levanta, y sin dar oportunidad a los enemigos de Dios y del Islam comienza a exterminarlos y se venga de los tiranos.
Sus compañeros especiales serán trescientos trece, quienes harán el juramento de fidelidad hacia él en La Meca, y el Imâm residirá durante un tiempo en esa ciudad y después se dirigirá hacia Medina. Sus seguidores serán hombres guerreros, valientes, piadosos, creyentes, devotos de la noche y leones del día, sus corazones serán fuertes como el acero, se esforzarán gravemente en obedecer a este Inmaculado, y saldrán victoriosos a cualquier lugar que vayan.
El Imâm (P) después de sostener algunas batallas en Medina, se dirigirá con su ejército hacia Kufa en Irak. En Kufa se entrevistará con el Saiîed Al-Hasanî, entonces el Saiîed y su ejército realizará el juramento de fidelidad hacia el Imâm (P); Jesús el Mesías (P) descenderá del Cielo para ayudar al Imâm (P) y se adherirá a la oración de éste Inmaculado.
La capital del gobierno del Imâm (P) será Kufa.
Él conquistará el este y oeste del mundo, después establecerá en todo el mundo al Islam como religión, y revivirá la doctrina.
El eliminará todas las mentiras atribuidas al verdadero Islam y se comportará y gobernará según el Libro de Dios y la tradición del Profeta del Islam (BP), e igual que ‘Alî el Príncipe de los Creyentes (P) su comida será sencilla y su vestido burdo.
Durante el gobierno del Imâm (P) se mostrará la abundancia de la tierra, e incrementará en gran forma la riqueza, las bendiciones divinas, la fruta y la cosecha. La pobreza terminará y todos vivirán en la comodidad y la opulencia. No será encontrado un indigente para entregarle el zakât (tributo) o el sadiqah (limosna), y a cualquiera que se lo ofrezcan lo rechazará.
Muchísima gente de los creyentes y seguidores con la esperanza de poder avecinarse al Imâm (P) se establecerán en Kufa, y para poder dar cabida a los oradores de la oración colectiva dirigida por el Imâm (P) edificarán una gran mezquita que contará con mil puertas.
Durante el gobierno del Imâm (P) todo lugar será invadido por la justicia y seguridad, de tal forma que si una anciana colocase sobre su cabeza una bandeja llena de oro y joyas y se trasladase a pie de una ciudad a otra, nadie la molestará, ni tampoco envidiará su riqueza.
La tierra mostrará al Imâm (P) sus fortunas y tesoros enterrados, y el Imâm (P) reconstruirá todos los lugares destruidos por los tiranos.
Cuando este Inmaculado se levante Dios ayudará a los ojos y oídos de sus seguidores para que no haya entre ellos y su Imâm (P) obstáculo alguno, entonces él hablará con ellos y ellos escucharán las palabras del Imâm (P) y lo verán desde cualquier parte del mundo mientras que él se encuentra en su lugar.
Cuando el Imâm (P) reaparezca Dios agraciará a sus siervos con Su Dádiva y Merced, y la inteligencia de éstos será perfeccionada.
El Imâm (P) juzgará entre la gente al igual que lo hacía el Profeta David (P) y el Profeta Muhammad (P) y realizará todo aquello que realizaba el honorable Mensajero del Islam (BP), y al igual que el Enviado de Dios (BP) terminará con las costumbres de la era de la incredulidad y revivirá nuevamente a la religión del Islam.

* * *

ALGUNAS DE LAS OBLIGACIONES DE LOS ASH-SHΑAH DURANTE LA AUSENCIA DEL IMÂM DE LA ÉPOCA (P)
1. Leer esta súplica en donde el Imâm (P) solicita a Dios que le permita conocerlo:

“¡Dios mío! Permíteme conocerte ya que si no lo haces, no podré conocer a Tu Enviado. ¡Dios mío! Permíteme conocer a Tu Enviado, que en caso de que no Lo hagas no podré conocer a Tu Prueba. ¡Dios mío! Permíteme conocer a Tu Prueba, que en caso de que no Lo hagas me extraviaré de mi religión”.
2. Leer la siguiente súplica que es recomendada para afianzar y fortalecer las creencias islámicas:

“¡Oh, Dios! ¡Oh, Clemente!, y ¡oh, Misericordioso! ¡oh, Transformador de los corazones! Fortalece mi corazón hacia Tú religión”
3. Suplicar para el Imâm (P) leyendo esta honorable súplica:

“¡Oh, Dios! Sé, en este momento y todo el tiempo, para Tu representante Hadrat Huÿÿat Ibn Al-Hasan (que Tus bendiciones sean para él y para sus ancestros) un Guardián, Protector, Líder, Socorredor, Prueba, Guía y Observador de él hasta que resida en la tierra por la solicitud de la gente y déjalo que disfrute (de Tus Generosidades) por un largo tiempo”.
4. Enviar bendiciones a este Imâm (P) y para apresurar su reaparición deben enviarse bendiciones de la siguiente manera:

“¡Oh, Dios! Envía bendiciones a Muhammad y a la familia de Muhammad y apresura su reaparición”.
Ha sido narrado del Imâm de la Época (P): “¡Supliquen mucho por nuestra reaparición ya que vuestra salvación depende de ésta súplica!”
5. Los días viernes es conveniente recitar la salutación especial para este Inmaculado (P) que está registradas en el “Mafâtih Al-Ÿanân”. Esta súplica inicia con:

“Saludos sean para ti, ¡oh, prueba de Dios sobre la tierra!…
6. Recitar la “Súplicas de Nudbah” los días viernes, así como el ‘Id Fitr (la fiesta del día siguiente después del mes santo de Ramadân), ‘Id Ad.ha (la fiesta del sacrificio) y ‘Id Gadîr (fiesta del nombramiento de ‘Alî -P- por parte de Dios como sucesor del Profeta -BP-).
7. Al escucharse el nombre de este Inmaculado (P) levantarse como muestra de respeto.
8. Centrar la atención en este Inmaculado, recitando algunas de las salutaciones especiales para él que se encuentran anotadas en el “Mafâtih Al-Ÿanân”.
9. Refugiarse en este Inmaculado (P) cuando se presente algún problema y en los asuntos importantes, que uno de sus medios es dirigirse a la Mezquita de Ÿamkarân en la Ciudad de Qom, realizar ahí la oración de este Inmaculado (P) solicitándole ayuda a él.
Resumen de la historia de la Mezquita de Ÿamkarân
En la obra de la historia de la Ciudad de Qom escrita por el fallecido “Nasir Ash-Sharîah” según lo narrado por “Haÿÿ Mirzâ Husaîn Nûrî”, autor de la obra “Mustadrak Al-Wasâ’il” está registrado que el difunto Shaîj “Hasan Ibn Muzlih” Ÿamkarânî relata:
“El lunes por la noche, 17 del mes Santo de Ramadân, del año 393 H.L. (martes 20 de julio de 1003) me encontraba durmiendo en mi casa cuando repentinamente un grupo golpeó a mi puerta y me despertó, entonces me dijeron: “¡Levántate que te ha llamado el Imâm de la Época!”
Fui a la puerta, me topé con un grupo de los grandes sabios. Los saludé y ellos respondieron a mi saludo, entonces me llevaron al lugar en donde se encuentra hoy edificada la Mezquita. Cuando llegamos el Imâm (P) se encontraba sentado sobre una tarima y luego de llamarme por mi nombre dijo:
“Ve a visitar a Hasan Muslim (que se considera el dueño de esta tierra) y dile que esta es una tierra honorable y que Dios Todopoderoso ha elegido a esta tierra de entre otras. Entonces dirígete hacia “Saiîed Abû Al-Hasan” y dile que compre esta tierra a Hasan Muslim y la entregue a los demás para que construyan en ella una mezquita. –Y continuó diciendo– Di a la gente que ame y engrandezca este lugar. Que rece en ésta cuatro ciclos de oración: dos ciclos con la intención de saludo a la mezquita (tahîîat), de la siguiente manera:
Que lea en ambos ciclos primeramente el Sura Al-Fatihah (sura de la Apertura 1), luego siete veces el Sura Al-Ijlas (sura del Monoteísmo 111); y repita las alabanzas a Dios siete veces tanto en la inclinación (rukû – subhna rabbî’al adzîm wa bi hamdi) como en las dos prosternaciones (suÿûd – subhan rabbî’al a’alâ wa bi hamdi).
Más tarde realice dos ciclos con la intención de la oración del Imâm Mahdî (P) de la siguiente forma:
Al recitar el Sura Al-Fatihah, cuando llegue a la aleya iîâka na‘budu wa iîâka nasta‘în, deberá repetirla cien veces; y siete veces la oración de la prosternación y las dos inclinaciones. El segundo ciclo se deberá realizar igual que el primero.
Al término de la oración proclame la unicidad divina: Lâ il.lâha il.lal.lah (No hay divinidad más que Dios) una sola vez.
Luego, recite el tasbih (rosario) de Fátima Az-Zahrâ (34 veces Al.lahu Akbar, 33 Alhamdulil.lah, 33 Subhanal.lah). Seguidamente deberá realizar una prosternación y repetir cien veces Al.lahuma sal.li ala muhammadin wa ali Muhammad (¡Oh, Dios! Bendice a Muhammad y a la descendencia de Muhammad).
Entonces el Imâm anunció: “Quien realice estas dos oraciones obtendrá la misma recompensa de aquél que haya rezado en la Ka‘bah”.
Y fue así como esta mezquita fue construida y desde entonces ha sido un lugar visitado por los shiíes así como por aquellos que buscan refugio en el Imâm (P).
La historia completa y detallada de este suceso luminoso puede ser encontrada en la obra “Naÿm Al-Zâqib” o “Kalame At-Taîîebah” las cuales fueron escritas por “Haÿÿ Mîrzâ Husaîn Nûrî” profesor de “Muhadiz Qomî”.
10. Ofrecer buenos actos para este Inmaculado, tales como: la lectura del Corán, Haÿÿ (peregrinación mayor), ‘Umrah (peregrinación menor), tawâf (circunvalación alrededor de la Ka‘bah), visitar los santuarios de sus ancestros en representación del Imâm de la Época (P) y dar sadiqah (limosna) por la salud de este Inmaculado.
12. El arrepentimiento verdadero de los pecados, aunque es obligatorio para el pecador arrepentirse en cualquier momento, sin embargo, en esta época en la que el Imâm (P) está ausente por varias razones debemos arrepentirnos más inmensamente, ya que una de las razones de la demora de la reaparición de este Inmaculado son nuestros pecados.
13. Atraer la atención de la gente hacia este Inmaculado, o sea cada shiíes deberá ser un difundidor de este Imâm (P) tanto en la práctica como en la palabra, y hasta donde le sea posible ayudar en el fortalecimiento de los programas religiosos, y esta es la obligación más importante.
Nosotros deberemos estar siempre en espera de este Inmaculado y estar en espera de él quiere decir que programemos nuestras vidas de tal forma que él se encuentre complacido de nosotros, y con nuestro comportamiento mostremos que estamos en espera de la equidad y el gobierno justo de este Imâm (P), ya que en caso de que en la práctica no respetamos realmente los preceptos de la religión ni tampoco pongamos atención a los deseos de Dios, de Su Enviado y el Imâm (P) y al mismo tiempo digamos que estamos en espera de la llegada del Imâm de la Época (P), no será aceptada por parte de Dios esta pretensión de nosotros.
* * *
“¡Dios mío! No niegues a nosotros Tu Favor y Clemencia”.
* * *
LAS ORDENES EXPEDIDAS POR ESCRITO POR EL IMÂM AL-MAHDÎ (P) DURANTE SU AUSENCIA
En la obra “Kamâl Ad-Dîn” del Shaîj As-Sadûq (P) y la obra “Gaîbat” del Shaîj At-Tûsî han sido mencionadas aproximadamente ochenta de estas órdenes. El texto de estas cartas que algunas de ellas fueron dirigidas a los sabios y otras a los marÿa’ (erudito que cuenta con suprema sabiduría como para ser imitado en sus dictámenes) de los shiíes nos dice que el Imâm Ausente (P) cuida y se compadece por completo de sus amigos y seguidores, y pone atención especial y guía a aquellos que andan en busca del sendero y la instrucción de las almas, en tal forma que aquellos que se encuentran en dificultades, y aquellos que tienen problemas y piden ayuda a él de todo corazón han experimentado la solución a sus problemas, y los buscadores de la sabiduría y ciencia que se han enfrentado a preguntas científicas y religiosas que no han podido responder, se han beneficiado y han sido guiados con la luz e inspiración de este Inmaculado y sobre todo aquellos que tienen en sus manos la dirección y el mando de la religión de la gente, han sido aceptados y fortalecidos por parte de este honorable. Estos favores podemos encontrarlos en las respuestas a las preguntas anotadas en las cartas expedidas por este Inmaculado.
Ha sido narrado que este mensaje fue dado por el Imâm de la Época (P) al fallecido “Âiîatul.lah Al-‘Udzmâ Saiîed Abû Al-Hasan Isafahânî” (f. 1365 H.L./1945 d.C.) que fue uno de los grandes sabios a imitar de la Escuela Ash-Shî‘ah sesenta años atrás:
“Ponte a disposición de la gente y destina el portal de tu casa como lugar para sentarte (para que la gente pueda visitarte con más facilidad), y otorga a la gente lo que te solicita. Nosotros te ayudaremos”.

* * *

“Dios mío bendícelo a él y a sus Inmaculados ancestros, Apresura su aparición, Facilita su salida y Otórgale todo aquello que necesita para su surgimiento.
Por Tu Caridad ¡Oh, Clemente y Misericordioso!”.
Y nuestra última palabra es
Alhamdulil.lahi Rabbil ‘Âlamîn
* * *

TRANSLITERACIÓN DE LAS LETRAS ÁRABES

ا = â س = s ل = l
ب = b ش = sh م = m
ت = t ص = s ن = n
ث = z ض = d ه = h
ج = ÿ ط = t و = û, w
ح = h ظ = dz ي = î
خ = j ع = ‘ ء = ’
د = d غ = g ــَ = a
ذ = dh ف = f ــُ = u
ر = r ق = q ــِ = i
ز = z ك = k
Se utilizará un punto para evitar posibles confusiones. Como puede suceder con la letra lam con sonido doble a causa del tashdîd (لّ = l•l) para evitar la doble “ele”, o como puede ocurrir con las letras ذ dh, ش sh y ظ dz al encontrarse con otra “h”.

* * *

Cuando aparece el nombre del Mensajero del Islam o uno de sus títulos, a continuación se ha escrito (BP), que es la abreviatura de: La Bendición y la Paz sean con él y su descendencia.
Cuando aparece el nombre de uno de los miembros de la Casa Profética (Ahlul-Baît) se ha escrito (P), abreviatura de: La Paz sea con él o ellos.

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IMAM / 11 http://islamchile.com/home/imam-11/ http://islamchile.com/home/imam-11/#comments Tue, 03 Jan 2012 23:22:35 +0000 admin http://islamchile.com/home/?p=183 كِتَابَ اللهِ وَ عِتْرَتِيْ، أَهْل بَيْتِيْ مَا إِنْ تَمَسََّكْتُمْ بِهِمَا لَنْ تَضِلُّوْا بَعْدِيْ أبَدًا وَ إِنَّهُمَا لَنْ يَفتَرقَا حَتَّى يَردَا عَلَيَّ الْحَوْضَ »
(صحيح مسلم: ج7/122سنن الدارمي: ج2/432.مسنداحمد: ج3/26،17،14،ج4/371 وج5/189،182.مستدرك الحاكم:ج3/533،148،109وغيرها)

Dijo el Mensajero de Dios (que las bendiciones y la paz sean con él y los excelentes de su familia):
“Por cierto que dejo entre vosotros dos cosas preciosas (az-Zaqalain):
El Libro de Dios, y mi descendencia, la gente de mi casa (ahl-u baiti).
Mientras os aferréis a ambos no os extraviaréis después de mí jamás.
Ciertamente que ambos no se separarán hasta que vuelvan a mí en  la Fuente (del Paraíso)”

[Sahîh Muslim, t. 7, p. 122; Sunan Ad-Daramî, t. 2, p. 432;
Musnad Ahmad, t. 3, p. 14, 17,26… y otros].

IMÂM HASAN AL ‘ASKARÎ (P)
EL UNDÉCIMO DE LOS INMACULADOS IMAMES
(la paz sea con él)

IMÂM HASAN AL ‘ASKARÎ (P)
EL UNDÉCIMO DE LOS INMACULADOS IMAMES
(la paz sea con él)

EQUIPO DE ESCRITORES DE LA FUNDACIÓN DAR RAH-E HAQQ
Traducción del persa:
MARTHA GOLZAR Y RAHMATUL.LAH GOLZAR
La Asamblea Mundial de Ahl-ul Bayt (a.s.)

Titulo: IMÂM HASAN AL ‘ASKARÎ (P)

Autor : Equipo de escritores de La Fundación
Dar Rah-e Haqq
Traducido por :  Martha Golzar y
Rahmatul.lah  Golzar
Supervisado por:   Fundación Cultural Oriente
Primera edición:    2007
Tiraje :            3000  ejemplares
Editado por : La Asamblea Mundial de Ahl-ul Bayt (a.s.)
Site : www.ahl-ul-bayt.org
E-mail: info@ahl-ul-bayt.org
Dirección:  Irán, Teherán, P.O. Box: 14155-7368
Imprenta:     Leila

TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS
Y REGISTRADOS POR EL PUBLICADOR
ISBN: 987-964-529-234-6




Primera Parte

Palabras de la Asamblea Mundial
de Ahl-ul Bayt (a.s.)

Ciertamente que el legado de Ahl-ul Bait (a.s.), el cual ha sido atesorado por su Escuela y resguardado de la desaparición por sus seguidores, conforma una Escuela global para las diversas ramas del conocimiento islámico. Esta Escuela ha podido educar personas capacitadas y ofrecer a la comunidad islámica grandes sabios que han seguido los pasos de Ahl-ul Bait (a.s.), quienes han asimilado las preguntas y cuestionamientos de diferentes escuelas y tendencias ideológicas que se encuentran tanto dentro como fuera del Islam, y les han presentado las más concisas de las respuestas y soluciones a lo largo de siglos consecutivos.
La Asamblea Mundial de Ahl-ul Bayt, partiendo de la responsabilidad que ha recaído sobre sus hombros, se ha propuesto defender el Mensaje Divino y las verdades respecto a las cuales han mostrado recelo importantes personalidades de las diferentes tendencias y escuelas y pensadores de corrientes hostiles al Islam, siguiendo los pasos de Ahl-ul Bait (a.s.) y los seguidores de su digna Escuela, quienes se han preocupado por responder a esos continuos desafíos y han tratado de permanecer constantemente en un frente de defensa al nivel requerido en cada época.
Las experiencias atesoradas en los libros de los sabios de la Escuela de Ahl-ul Bait (a.s.) en este sentido son únicas en su género puesto que poseen un bagaje académico sólido que se afirma en el intelecto y la argumentación, se abstiene de las pasiones y fanatismos censurables, y se dirige a los sabios y pensadores poseedores de especialización con un discurso aprobado por el intelecto y que es aceptado por cualquier sana naturaleza.
La Asamblea Mundial de Ahl-ul Bayt (a.s.) trata de ofrecer a los buscadores de la verdad una nueva etapa de estas ricas experiencias a través de una serie de estudios y obras que han escrito autores contemporáneos que adhieren a la Escuela de Ahl-ul Bait (a.s.), o bien aquellos a quienes Dios agració al haberse anexado a esta noble Escuela. Ello descontando aquello que la Asamblea edita e investiga por considerar que posee mucha conveniencia de entre las obras de los reconocidos sabios shias de entre los antiguos, de manera que esos legados conformen un dulce abrevadero para las almas que procuran la Verdad, de modo que sus mentes se abran ante las realidades que ofrece la Escuela de Ahl-ul Bait (a.s.) a todo el mundo en una época en que los intelectos se perfeccionan.
Pedimos a los distinguidos lectores que no dejen de enviarnos sus opiniones, valiosas propuestas y críticas constructivas en este sentido.
Asimismo, requerimos a todos los centros de estudios de incumbencia, sabios, autores y traductores que colaboren con nosotros en la tarea de difundir la genuina cultura islámica muhammadiana.
Pedimos a Dios, Glorificado Sea, que acepte de nuestra parte esta exigua tarea y nos brinde el éxito de poder ofrecer más, bajo la sombra de su especial consideración y la observancia de Su califa en la Tierra, el Imam Al-Mahdî -que Dios apresure su manifestación.
Agradecemos profundamente al Equipo de escritores de la Fundación Dar Rah-e Haqq por componer este libro y a los Sres. Rahmatul.lah Golzar y Martha Golzar por haberlo traducido al castellano. Extendemos nuestro agradecimiento a todos nuestros compañeros que tuvieron parte en la publicación de esta obra, especialmente a los hermanos encargados de la sección de traducción quienes se empeñan en cumplir su labor.
Esperamos haber hecho todo lo que estuvo a nuestro alcance para cumplir aunque sea en parte lo que nos corresponde frente al Mensaje de nuestro Señor, Quien envió a Su Mensajero con la guía y la religión de la Verdad, para hacerla prevalecer por sobre toda religión, y es suficiente Dios como testigo.

Asamblea Mundial de Ahl-ul Bayt (a.s.)
SECRETARÍA CULTURAL

C O N T E N I D O

UNA SÍNTESIS DE LA VIDA DEL IMÂM HASAN AL-‘ASKARÎ (P) 7
Su nacimiento 7
Su Imâmato 7
ELCALIFATO ABASÎ EN LA ÉPOCA DEL IMÂM AL-‘ASKARÎ (P) 7
LA PERSONALIDAD DEL IMÂM Y LAS ESPECIALIDADES DE SU CARÁCTER 7
El ascetismo del Imâm 7
La visita de dos necesitados 7
CULTO Y ADORACIÓN DEL IMÂM 7
La guía de los musulmanes hacia la verdad 7
LOS VALIOSOS CONSEJOS DEL IMÂM 7
El encaminamiento de un filósofo bagdadí 7
Respuestas a varias preguntas 7
Carta del Imâm a uno de los grandes sabios en la Ciudad de Qom 7
SUS MILAGROS Y SU RELACIÓN CON EL MUNDO INVISIBLE 7
ALGUNAS DE LAS SABIAS PALABRAS DEL IMÂM 7
ALGUNOS DE LOS COMPAÑEROS CERCANOS DEL IMÂM 7
1. “Ahmad Ibn Is.hâq Ash‘arî Qomî 7
2. “Abû Hâshim Dâwûd Ibn Al-Qâsim Al-Ÿa‘farî” 7
3. “‘Abdul.lah Ibn Ÿa‘far Himîarî” 7
4. “Abû ‘Amr ‘Uzmân Ibn Sa‘îd ‘Amrî” 7
SU MARTIRIO 7
BIBLIOGRAFÍA 7

UNA SÍNTESIS DE LA VIDA DEL IMÂM HASAN AL-‘ASKARÎ (P)
Su nacimiento
El undécimo de los Inmaculados Imâmes del Islam después del Profeta Muhammad (BP) fue Imâm Abû Muhammad Hasan Ibn ‘Alî Al-‘Askarî (P). Él nació en “Samarra” en el año 232 H.L./846 d.C. Su honorable padre fue el décimo Imâm ‘Alî Al-Hâdî (P) y su madre la piadosa y respetable dama “Judaîzah” también llamada “Sûsan”.
El Imâm en Samarra vivía en un lugar llamado “‘Askar” y por ello es conocido como “Al-‘Askarî”, y sus otros títulos mayestáticos más famosos son “Az-Zakiî”, “An-Naqiî”, y “Abû Muhammad”.
Él tenía veintidós años cuando su honorable padre el Imâm Al-Hâdî (P) fue martirizado. Él ocupó el puesto del Imâmato durante seis años, lo que significa que fue martirizado a los veintiocho años, o sea el año 260 H.L./874 d.C. Su único hijo y sucesor, el duodécimo y último Imâm, el honorable Huÿÿat Ibn Al-Hasan Al-Mahdî (que Dios apresure su llegada), es nuestro Walî ‘Amr (protector de los asuntos de los creyentes) y el Imâm de nuestra época. La luminosidad de su existencia se encuentra oculta detrás de las nubes de su ausencia, y en el momento que Dios Todopoderoso ordene, se revelará y aparecerá, y el mundo será depurado de las iniquidades y llenado de justicia.
Aquellos que tuvieron contacto con el Imâm Al-‘Askarî (P) dijeron: “Este honorable era de tez bronceada, ojos grandes, apuesto, buena figura y con majestuosidad y gloria”.
La vida del undécimo Imâm coincidió con el gobierno de seis de los Califas Abbasíes:
“Ÿa‘far Al-Mutawakkil” (232-247 H.L./847-861 d.C.), “Muhammad Al-Muntasir” (247-248 H.L./861-862 d.C.), “Ahmad Al-Musta‘iîn” (248-252 H.L./862-866 d.C.), “Muhammad Al-Mu‘tazz” (252-255 H.L./866-869 d.C.), “Muhammad Al-Muhtadiî” (255-256 H.L./869-870 d.C.) y “Ahmad Al-Mu‘tamid” (256-279 H.L./870-892 d.C.), y fue martirizado durante el gobierno de este último.
Su Imâmato
Cada uno de nuestros Inmaculados Imâmes (P), al presentar a su sucesor únicamente no se satisfacía con las narraciones comunes las cuales mencionaban el nombre y las características de todos los Imâm hasta el duodécimo de éstos, y para enfatizar y disipar cualquier duda presentaban en forma directa a los shiíes y a sus compañeros especiales al Imâm después de él. Respecto al Imâm Al-‘Askarî (P) existen numerosas narraciones que conciernen a este mismo asunto, y a continuación nos permitimos trasmitir algunas de éstas:
1. “Abû Hâshim Ÿa‘farî” –que fue uno de los destacados y fiables cronistas de hadîz de la Escuela Ash-Shî‘ah y seguidor especial de los Imâmes (P) dice: “Fui a visitar al Imâm ‘Alî Al-Hâdî (P), me dijo:
“Mi sucesor será mi hijo Hasan; ¿cómo os comportaréis con el sucesor de mi sucesor!”
Pregunté: “¡Cómo será él! –y dije– ¡Dios ofrezca mi vida por ti!”
“¡No podréis ver su persona y no será conveniente que pronuncies su nombre!”
Pregunté: “¿Entonces, como deberemos recordarlo?”
Dijo: “Decid Al-Huÿÿat min âli Muhammadin sal.lal.lahu ‘alîhi wa Âlihi – la evidencia de la familia de Muhammad, los saludos de Dios sean para él y su familia”. –
2. “Saqr Ibn Abî Dalf” relata: Escuche al Imâm Al-Hâdî (P) decir:
“En verdad que el Imâm después de mí es mi hijo Hasan y después de él su hijo Al-Qâ’im (el Restaurador) y él es el mismo que establecerá en la Tierra justicia y equidad al igual que antes se había llenado de opresión y tiranía”.
3. “Nawfalî” expone: Me encontraba con el Imâm ‘Alî Al-Hâdî (P) en el patio de su casa, su hijo Muhammad

pasó frente a nosotros, entonces le dije: “¿Después de vos éste será el Imâm?”
“¡No! Vuestro Imâm después de mi será Hasan”. Respondió.
4. “Yahîâ Ibn Yasâr” cuenta: “Cuatro meses antes de que falleciese el Imâm Al-Hâdî (P) testamentó y mencionó que el heredero del Imâmato y califato después de él sería su hijo Imâm Hasan Al-‘Askarî (P) y nos tomó como testigos a mí, y a un grupo de sus amigos y shiíes”.
5. “Abû Bakr Fahfakî” dice: El Imâm Abû Al-Hasan Al-Hâdî (P) me escribió:
“Mi hijo Abû Muhammad (Imâm Al-‘Askarî -P-) entre los descendientes de la familia del Profeta, es el hombre más perfecto en cuanto a su creación y el más firme entre éstos en su lógica. Él es mi hijo mayor y mi sucesor y un eslabón del Imâmato, y nuestros mandatos le serán heredados a él. Entonces lo que me preguntabais a mi, preguntadlo a él, y aquello que necesitéis se encuentra en sus manos”.
* * *

ELCALIFATO ABASÎ EN LA ÉPOCA DEL IMÂM AL-‘ASKARÎ (P)
El Imâmato del undécimo de los Inmaculados Imâmes –que fue de seis años–, coincidió con el gobierno de tres califas: “Al-Mu‘tazz”, “Al-Muhtadiî” y “Al-Mu‘tamid”.
Al-Mu‘tazz Al-‘Abbasî tomo el gobierno después de su primo paterno Al-Musta‘iîn. El Imâm Al-Hâdî (P) fue martirizado durante el gobierno de Al-Mu‘tazz, y también un gran grupo de los seguidores de ‘Alî (P) fueron martirizados y envenenados durante el gobierno de este califa tirano. Al-Mu‘tazz en una ocasión encarceló a su hermano “Al-Mu’aîed” y ordenó que le dieran cuarenta latigazos hasta que él mismo renunciara a ser el heredero del trono, poniéndolo después en libertad. En otra ocasión también lo encarcelo y ya que había escuchado que un grupo de soldados turcos habían decidido poner a Al-Mu’aîed en libertad, ordenó que lo mataran. Para ello colocaron a Al-Mu’aîed dentro de una cobija llena de veneno y cerraron los extremos de ésta hasta que murió, entonces convocaron a todos los jurisconsultos y jueces de la corte para que lo miraran y comprobasen que no había señales de tortura en su cuerpo y fingiesen que murió ¡de muerte natural!
Durante el gobierno de Al-Mu‘tazz apresaron a más de setenta shiíes y descendientes de Ÿa‘far Taîîâr y ‘Aqîl Ibn Abî Tâlib que se habían rebelado, y los trajeron a Samarra. Durante el gobierno de este califa los adictos del Imâm Al-‘Askarî (P) se encontraban en muchas dificultades y muy oprimidos. Algunos se quejaron de la situación por medio de cartas enviadas al Imâm. El Imâm en respuesta les dijo: “Dentro de tres días llegará el consuelo y la libertad”.

Segunda Parte

Y sucedió tal y como lo predijo el Imâm, ya que los soldados turcos de la Corte ‘Abbasí, que consideraban a Al-Mu‘tazz inconveniente para sus intereses se rebelaron ante él y lo obligaron a renunciar al califato, entonces lo echaron en un sótano y sellaron las puertas de éste para que muriese ahí dentro.
Después de Al-Mu‘tazz, “Al-Muhtadiî” tomó las riendas del califato. Este hombre tirano se comportaba hipócritamente. Aparentemente era un devoto y evitaba las lujurias inclusive había sacado a las cantantes de su corte, prohibido cualquier corrupción y demostraba ayudar a los oprimidos, sin embargo, durante un tiempo encarceló al Imâm Al-‘Askarî (P), e inclusive decidió matarlo. No obstante la muerte no le permitió hacerlo y Dios le quitó la vida. Durante el gobierno de Al-Muhtadiî un grupo de los seguidores de ‘Alî (P) se rebelaron y algunos de ellos fueron encarcelados, en donde tiempo después fallecieron.
“Ahmad Ibn Muhammad” relata: “Cuando Al-Muhtadiî asesinó a los árabes y no árabes, escribí una carta al Imâm Hasan Al-‘Askarî (P) diciendo: “Gracias al Dios que lo hizo arrepentirse de matarnos. Yo había recibido la noticia de que lo había amenazado y dicho: “¡Juro por Dios que terminaré con la familia de Muhammad sobre la tierra!”
Y el mismo Imâm con su mismo puño y letra respondió mi carta diciendo: “¡Qué corta es la vida de éste, dentro de cinco días será asesinado con desprecio y bajeza!”
Y así sucedió. Al-Muhtadiî fue asesinado por los turcos de su ejército y “Al-Mu‘tamid” lo sucedió.
Al-Mu‘tamid, al igual que sus antepasados, se dedicaba a los placeres del mundo, a la tiranía e inmoralidad, situación que provocó que poco a poco su hermano Al-Muwaffaq se hiciese cago de todos los asuntos de la corte al grado que llegó a controlarla en tal forma que Al-Mu‘tamid prácticamente no tenía nada que ver y únicamente era califa de nombre. Después de la muerte de Al-Muwaffaq su hijo Al-Mu‘tadzid dominó a su tío al igual que lo había hecho su padre, y finalmente el año 279 H.L./892 d.C. Al-Mu‘tamid fue destruido y Al-Mu‘tadzid oficialmente se hizo cargo del califato.
Durante el gobierno de Al-Mu‘tamid fue martirizado el Imâm Al-‘Askarî (P), y un grupo de los shiíes fueron también muertos. A algunos de ellos los asesinaban de la forma más trágica e inclusive después de matarlos mutilaron sus cuerpos. Algunos de los historiadores han registrado que durante el gobierno de Al-Mu‘tamid hubo muchas guerras y enfrentamientos al grado que aproximadamente quinientas mil personas fueron muertas.
De cualquier forma, la atención que centraba la sociedad en los Inmaculados Imâmes, y el desacuerdo de éstos Infalibles hacia con los califas tiránicos, ocasionó odio y constante desacuerdo y el que actuaran más estrictamente hacia con de los Imâm. El honorable Imâm Al-‘Askarî (P) también al igual que su honorable e inmaculado padre siempre tuvo que enfrentarse a las molestias y la rigurosa vigilancia del gobierno. Este honorable Imâm en una ocasión durante el gobierno de Al-Muhtadiî fue llevado a la cárcel de “Sâlih Ibn Wasîf”, quién envió a dos de sus más perversos vigilantes para que cuidaran del Imâm y fueran rigurosos con él, sin embargo los ruegos y súplicas del Imâm hicieron efecto en ellos.
En otra ocasión enviaron al Imâm a la cárcel de “Nahrîr”, quien era muy severo y molestaba al Imâm. La mujer de Nahrîr le dijo: “¡Teme a Dios! Tú no sabes a quién has hospedado en tu casa. –Entonces habló respecto a la forma en que adoraba a Dios y a sus virtudes, y continuó diciendo– Temo por ti por la tiranía que muestras hacia él”.
Nahrîr respondió: “¡Juro por Dios, que lo echaré a los animales salvajes!”
Después de que contó con el permiso de sus superiores, echó al Imâm a la jaula que contenía algunos animales salvajes, y no dudaba en que lo desgarrarían. Cuando fue en busca del Imâm lo encontró a salvo y realizando la oración, mientras que los animales salvajes lo habían rodeado, por ello ordenó que lo regresaran a su casa.
Al-Mu‘tamid también, durante su gobierno encarceló al Imâm Al-‘Askarî (P) y a su hermano Ÿa‘far, enviándolos a la prisión de “‘Alî Ÿarrîn”. Lo tenían enterado constantemente de la situación del Imâm, y le informaban que durante los días ayunaba y las noches las pasaba en vela y orando.
En una ocasión preguntó a ‘Alî Ÿarrîn el estado en el que se encontraba el Imâm y le repitió lo mismo que siempre, entonces ordenó: “En este mismo instante ve a visitarlo y hazle llegar mis saludos, dile que se marche a su casa, y tú acompáñalo”.
‘Alî Ÿarrîn relata: “Me dirigí a la cárcel, vi que el Imâm había vestido sus ropas y estaba listo para irse. Cuando me vio se levantó, y yo le comuniqué el mensaje del Califa. El Imâm subió a su montura y se detuvo. Pregunté la causa por la cuál se había detenido, me dijo: “¡Espero a Ÿa‘far!”.
“El Califa únicamente ordenó que lo pusiésemos en libertad a vos, y no dijo nada de Ÿa‘far”. Le expliqué.
Dijo: “Ve con el Califa y dile que nosotros dos venimos de una misma familia, y en caso de que yo regrese solo y Ÿa‘far no me acompañe, sucederá algo que no es oculto para él”.
‘Alî Ÿarrîn fue a ver al Califa y cuando regresó informó: “El Califa dijo que pondrá en libertad a Ÿa‘far únicamente por vos, y que lo había encarcelado por el delito y traición que cometió hacia vos y hacia él mismo”.
Luego puso en libertad a Ÿa‘far y los dos regresaron a casa.
* * *
De todo lo que hemos mencionado en forma condensada respecto a la situación del gobierno de los califas y su comportamiento con el Imâm es evidente que el Imâm Hasan Al-‘Askarî (P) vivió en una época difícil y sofocante, que el gobierno lo tuvo siempre bajo una estricta vigilancia y que repetidas veces fue encarcelado. La historia es testigo de que inclusive en los momentos en que el Imâm se encontraba fuera de la cárcel, controlaban a aquellos que lo visitaban, y sus amigos y shiíes no podían contactarse fácilmente con este Inmaculado y, con la ayuda de los familiares del Imâm, en ocasiones algunos de los shiíes podían visitar al Imâm. En la obra “Kashf Al Gummah” leemos:
“Un hombre de los shiíes en la época del Imâm Hasan Al-‘Askarî (P) salió de Samarra para buscar trabajo y se dirigía hacia “Bilâl Ÿabal” (se le llamaba así a las ciudades que se encuentran en la cordillera de Hamadán hasta Qazvin en el occidente de Irán). En el camino se encontró con un hombre amigo de los alíes que viajaba de Halwân (ciudad que se encuentra cerca de la frontera con Irak) y le preguntó: “¿De dónde viene?”
“De Samarra”. Le respondió el shií.
Le preguntó si conocía tal colonia y tal calle en Samarra. A lo que contestó afirmativamente. Nuevamente preguntó:
“¿Tienes noticias de Hasan Ibn ‘Alî (P)?”
Respondió: “¡No!”
“¿Para que has venido a Ÿabal?” Le preguntó
“En busca trabajo”. Dijo el hombre.
“Tengo cincuenta dinares, te los daré en caso de que me acompañes a Samarra y me lleves a casa de Hasan Ibn ‘Alî el Imâm Al-‘Askarî (P)”. Le propuso el hombre halwânî.
Éste aceptó y lo llevó a casa del Imâm…”.
De este relato puede deducirse la situación en que se encontraba el Imâm fuera de la cárcel, y hasta que grado se encontraba limitado y vigilado por el gobierno de su época, al grado que la gente no podía entrevistarse con él fácilmente, y para poder entrevistarse con él debían hacerlo con precisión y precaución. Inclusive los seguidores de ‘Alî (P) y sus familiares cercanos no podían visitarlo seguido.

* * *

LA PERSONALIDAD DEL IMÂM Y LAS ESPECIALIDADES DE SU CARÁCTER
Las virtudes morales y los logros espirituales del Imâm provocaron que no únicamente sus amigos, sino que inclusive sus enemigos confesaran su grandeza y fama; “Hasan Ibn Muhammad Ash‘arî”, “Muhammad Ibn Yahîâ” y otros más relataron que “Ahmad Ibn ‘Ubaîdul.lah Ibn Jâqân” era el delegado y encargado de cobrar los impuestos de las tierras en la Ciudad de Qom. En una ocasión en una de sus reuniones vinieron a la plática los shiíes y sus creencias. Ahmad que era uno de los “nâsibî” es decir el grupo conocido por su enemistad la familia del Profeta (BP) dijo:
“Yo en Samarra no he visto ni conozco entre los shiíes a nadie como Hasan Ibn ‘Alî Ibn Muhammad Ibn Ar-Ridâ (P) (Imâm Al-‘Askarî) en cuanto a manera, dignidad, castidad, nobleza, virtudes y grandeza entre los de su familia y los Banî Hashim. Su familia lo respetaba más que a los ancianos y honorables de entre ellos, y entre los dirigentes del ejército y los ministros, y toda la gente en general también mantenía esa misma situación. Recuerdo en una ocasión me encontraba con mi padre , cuando los vigilantes de la entrada del palacio anunciaron que Abû Muhammad Ibn Ar Ridâ (Imâm Al-‘Askarî -P-) había llegado. Mi padre en voz alta dijo: “¡Dejadlo entrar!” Quedé sorprendido al ver que el vigilante le avisara a mi padre que el Imâm, llamándolo por su título y con mucho respeto, había llegado, ya que ante mi padre únicamente el Califa, el sucesor del califa o aquél que el califa hubiese ordenado lo llamaban por su título mayestático . Entonces entró un hombre de tez bronceada, alto y de buena figura, apuesto, joven y con majestuosidad y gloria. Cuando mi padre lo vio se levantó y adelantó para recibirlo. No recuerdo haber visto a mi padre recibir a alguno de los Banî Hâshim o de los generales del ejército como lo recibió a él. Mi padre colocó su mano alrededor del cuello del Imâm y besó su cara y luego su pecho, En ese momento tomando su mano lo llevó y sentó en donde realizaba la oración, y él tomo asiento junto al Imâm y comenzó a conversar con él. Durante su plática mi padre varias veces le dijo: “¡Ofrezco mi vida por ti!” Yo me encontraba asombrado al ver esta escena. Repentinamente el vigilante de la entrada vino y dijo: “¡Al-Muwaffaq Al-‘Abbasî ha llegado!” Era común que cuando Al-Muwaffaq venía, guardias y generales especiales de su ejército se adelantaban y formaban dos filas desde la entrada de la casa hasta el salón donde era el lugar de reunión de mi padre, y permanecían ahí hasta que Al-Muwaffaq venía y se retiraba.
Mi padre atento escuchaba y platicaba con Abû Muhammad(P), hasta que vio entrar a los sirvientes especiales de Al-Muwaffaq. En ese momento dijo al Imâm: “¡Ofrezco mi vida por vos! Si estáis de acuerdo, marchaos”. Y dijo a sus vigilantes que lo llevaran por detrás de las filas compuestas por los soldados de Al-Muwaffaq para que éste no lo viese. El Imâm se levantó y mi padre también lo hizo, y el Imâm se retiró después de que mi padre le acarició el cuello.
Yo pregunté a los vigilantes y guardianes de mi padre: “¿Quién era ese que ante mi padre lo llamaron por su título mayestático y mi padre se comportó así?”
Respondieron: “Él es uno de los descendientes de ‘Alî (P) llamado Hasan Ibn ‘Alî y es conocido como Ibn Ar-Ridâ (P)”. Mi asombro incrementaba, y todo ese día la pasé preocupado y pensativo hasta que llegó la noche. Mi padre, después del rezo de la noche, acostumbraba a sentarse y escribir los informes de los asuntos necesarios de los cuales debía avisar al Califa. Después de que realizó la oración y tomó asiento, yo también me senté junto a él. Estábamos solos, me preguntó: “¡Ahmad! ¿Deseas algo?”
Le respondí: “¡Si, padre! Si me lo permite deseo expresarlo”.
Dijo: “Cuentas con mi permiso”.
Le pregunté: “¡Padre!, ¿quién era el hombre que vi en la mañana, que vos mostrabais tanto honor y respeto por él, y entre vuestras frases repetidas veces le dijisteis “¡ofrezco mi vida por vos!”, y ofrecíais a él vuestra vida, la de vuestro padre y madre?”
Me dijo. “¡Hijo, mío! Él es el Imâm de los râfidzîân ; Hasan Ibn ‘Alî conocido como Ibn Ar-Ridâ”.
Entonces silenció unos segundos, y yo también lo hice, luego dijo: “…¡Hijo, mío! Si el califato saliese de las manos de los Banî ‘Abbas, ninguno de los Banî Hâshim, fuera de él, es meritorio de ese puesto, y esto es por sus virtudes, castidad, ascetismo, culto, buen carácter y mérito. Si hubieses conocido a su padre, hubieses encontrado en él a un hombre honorable y virtuoso”.
Con estas palabras incrementaron mis pensamientos y preocupaciones, así como la ira en contra de mi padre Para mí en esos momentos no había nada más importante que preguntar, investigar y estudiar acerca del Imâm. A todos los Banî Hâshim, generales del ejército, escritores, jueces, indigentes y otros que pregunte, su respuesta mostraba la grandeza, el valor y alta jerarquía que él ocupaba en sus mentes. Todos lo recordaban con bondad y lo consideraban superior a todos sus parientes y grandes de su familia. Fue por ello que en mí mismo el Imâm ocupó un alto rango, ya que no encontré a ningún amigo o enemigo de él, a menos que lo enalteciese y hablase bien acerca de él”.
* * *
El ascetismo del Imâm
“Kâmil Madanî” fue a visitar al Imâm para preguntarle sobre algunos asuntos, dijo: “Cuando entré a donde estaba el Imâm vi que él vestía una camisa blanca y suave, entonces me dije: “¡El guardián y prueba de Dios viste camisas suaves y delicadas, mientras que a nosotros nos ordena que auxiliemos a nuestros hermanos, y nos recomienda que no vistamos esas ropas!”
El Imâm sonriente se arremangó las mangas. Vi que bajo su ropa llevaba puesto un vestido áspero y de lana. En ese momento me dijo:
“¡Oh, Kâmil! Este vestido áspero y de lana lo visto para Dios, y éste otro para vosotros”.
La visita de dos necesitados
“Muhammad Ibn ‘Alî Ibn Ibrâhîm Ibn Mûsâ Ibn Ÿa‘far (P)” relata: Empobrecimos, mi padre dijo: “Vayamos a ver a este hombre (Imâm Al-‘Askarî -P-) que es famoso por su generosidad”.
Le dije: “¿Lo conocéis?”
Respondió: “¡No, nunca lo he visto!”
Iniciamos el camino, a la mitad de éste mi padre preguntó: “¿Qué tanto necesitamos? En caso de que nos dé quinientos dirhams: doscientos para ropa, doscientos para pagar las deudas y cien dirhams para lo demás”.
Yo me dije, ojalá que a mi también me de trescientos dirhams para con cien dirhams comprar un cuadrúpedo, otros cien comprar ropa y otros cien para mis gastos y para poder ir a Ÿabal .
Cuando llegamos al patio de la casa del Imâm, salió el sirviente de éste y dijo: “¡Que entren ‘Alî Ibn Ibrâhîm y su hijo!” Después de que entramos y saludamos, el Imâm dijo a mi padre:
“¡Oh, ‘Alî! ¿Por qué hasta hoy no habías venido a verme?”
Mi padre le respondió: “Sentía vergüenza venir a visitarlo en esta situación”.
Cuando salimos el sirviente del Imâm se acercó a nosotros y entregó a mi padre una bolsa de monedas y dijo: “Estos son quinientos dirhams, doscientos para ropa, doscientos para tus deudas y cien para tus gastos”.
A mi me entregó otra bolsa y dijo: “Estos son trescientos dirhams, cien para comprar un cuadrúpedo, cien para ropa y cien para tus gastos, y no viajes a Ÿabal, y dirígete a Sûrâ (en Irak)…”.

* * *

CULTO Y ADORACIÓN DEL IMÂM
El Imâm Al-‘Askarî (P) al igual que sus honorables antepasados era un ejemplo en cuanto a la atención que prestaba a los rezos y adoración de Dios. Cuando llegaba el momento de la oración, dejaba lo que estuviese haciendo y no consideraba nada más importante que ésta.
“Abû Hâshim Ÿa‘farî” dice:
“Fui a ver al Imâm Al-‘Askarî, él se encontraba escribiendo algo cuando llegó el tiempo de la oración, el Imâm hizo a un lado sus escritos y se levantó para realizarla…”.
La calidad y forma en que el Imâm imploraba hacía que los demás recordaran a Dios, y a veces provocaba un cambio total en las personas extraviadas y las traía al sendero recto. Después de que el Imâm estuvo en la cárcel de Sâlih Ibn Wasîf algunos de los ‘abbasíes ordenaron al jefe de la prisión que fuese estricto con el Imâm, y él eligió a dos de sus más viles celadores para que vigilaran al Imâm, sin embargo, esos dos cambiaron a raíz del contacto que mantuvieron con el Imâm, y llegaron a ocupar un alto nivel en sus veneraciones y oraciones.
El jefe de la cárcel los hizo llamar y les dijo: “¡Pobres de vosotros, qué situación mantienen ahora ante ese hombre!”
Dijeron: “¿Qué podemos decir respecto a alguien que los días los pasa ayunando y todas las noches se levanta para rezar e implorar, y no habla de otro tema ni realiza acto alguno más que suplicar, y cuando su mirada nos alcanza nos hace temblar y perdemos el control!”
La guía de los musulmanes hacia la verdad
Algunos de los sabios de Ahl Tasanun como por ejemplo “Ibn Sabbâq Mâlikî” basándose en las narraciones de Abû Hâshim Ÿa‘farî relatan:
“… había invadido una fuerte carestía a Samarra. Mu‘tamid el califa de esa época ordenó que la gente se presentara para realizar la oración Istisqâ’ (oración para pedir la lluvia). La gente tres días seguidos se presentó en el lugar del rezo y levantaron sus manos para solicitar, empero no llovió. El cuarto día el obispo superior de los católicos acompañado de los sacerdotes y un grupo de cristianos y monjes se dirigió al campo. Cada vez que uno de los sacerdotes alzaba sus manos al cielo comenzaban a caer grandes gotas de agua. Al siguiente día el obispo superior repitió lo mismo y cayó tanta agua que la gente dejó de suplicar por la lluvia. Este acontecimiento provocó asombro y duda entre los musulmanes, y el que muchos de ellos quisiesen convertirse en católicos, hecho que disgustó al Califa, por lo que mandó traer al Imâm Hasan Al-‘Askarî (P). En esa época este Inmaculado se encontraba encarcelado, lo sacaron de la celda y llevaron ante el Califa. Éste exclamó: “¡Salva a la comunidad de tu antecesor, que se ha extraviado!”
El Imâm dijo: “Pide al obispo superior y a los sacerdotes que mañana martes se dirijan al campo”.
El Califa dijo: “¡La gente no quiere lluvia, ya que ha llovido en demasía! Por lo tanto ¿qué significado tiene ir al campo?”
El Imâm respondió:
“Para que, si Dios quiere, se disipen las dudas”.
El Califa ordenó, y el obispo superior y los sacerdotes se dirigieron el martes al campo. El Imâm Al-‘Askarî (P) se presentó también acompañado por una gran multitud. Entonces los cristianos y sacerdotes para solicitar la lluvia alzaron las manos al cielo; en ese momento el cielo se llenó de nubes y comenzó a llover. El Imâm ordenó que agarraran la mano de uno de los sacerdotes y que le quitaran lo que tenía entre los dedos. En su puño se encontraba un hueso negro de los huesos de un humano. El Imâm tomó el hueso y lo colocó en una tela y dijo al sacerdote:
“¡Ahora pide que llueva!”
El sacerdote al igual que lo había hecho antes levantó las manos al cielo, sin embargo, las nubes se disolvieron y el Sol apareció.
La gente quedó asombrada. El Califa preguntó al Imâm: “¿Qué es ese hueso?”
El Imâm respondió:
“Este es el hueso de uno de los Profetas Divinos que sacaron de la tumba de alguno de éstos, y cuando es mostrado uno de los huesos de los Profetas, la lluvia cae”.
Felicitaron al Imâm y probaron el hueso, y comprobaron que era tal y como el Imâm había dicho…”.
* * *

LOS VALIOSOS CONSEJOS DEL IMÂM
El encaminamiento de un filósofo bagdadí
“Is.haq Kindî” filósofo materialista de Bagdad comenzó a escribir un libro, y según él quería demostrar que en el Corán había temas que se contradecían. Para lograr lo que se proponía, se alejó de la gente y sólo en su casa se ocupó en esto. Un día uno de los estudiantes de Al-Kindî fue a visitar al Imâm Al-‘Askarî(P). El Imâm le dijo: “¿Acaso entre vosotros no hay un hombre inteligente que cambie la opinión de vuestro maestro en este trabajo y decisión inútil que ha tomado?”
Respondió: “Nosotros somos sus estudiantes, ¿cómo podemos reclamarle este o cualquier otro asunto a él?”
“¿Acaso le haréis llegar lo que os diga?, dijo el Imâm.
“¡Sí!” Respondió.
“Ve a visitarlo y muéstrate amistoso con él. Ayúdalo en los trabajos que desea hacer, entonces di: “¿Tengo una pregunta, acaso puedo realizarla a vos?” Te lo permitirá. Di: “Si el narrador del Corán viniese a veros, ¿acaso supondríais que lo que dice éste tiene otro significado de lo que vos conjeturabais?”
Ya que Al-Kindî cuando pone atención en un asunto entiende y aprende, te responderá: “Es posible”. Después de que te responda di: “¿De dónde obtuviste la seguridad de que el deseo y propósito del Corán es lo que vos decís? Posiblemente la intención del narrador del Corán sea otra que a la que vos habéis llegado, y las palabras y términos las estéis interpretando en forma errónea a la verdadera intención del Corán”.
El hombre fue a ver a Is.haq Al-Kindî y fue amable con él, tal y como el Imâm le había encargado, hasta que realizó la pregunta. Al-Kindî le pidió que repitiese la pregunta, entonces silenció y comenzó a meditar, y esto, desde el punto de vista del “vocablo” y del “juicio”, lo consideró como algo posible.
Juramentando a su estudiante le preguntó que de dónde había sacado esa pregunta. El estudiante le respondió: “¡Fue algo que llegó a mi mente y lo pregunté!”
Dijo: “Es imposible que tú, y a personas como tú, se les presente este tipo de dudas. Dime ¿de dónde la sacaste?”
El estudiante sin tener otra alternativa respondió: “Abû Muhammad, Imâm Al-‘Askarî (P), me dio esta orden”.
Al-Kindî dijo: “Ahora dices la verdad, una pregunta como ésta no puede ser realizada por otro a menos que sea alguien de esa familia”.
Luego aquello que había escrito respecto a este tema lo echó en el fuego y quedó convertido en cenizas”.
Respuestas a varias preguntas
1. “Abû Hâshim Ÿa‘farî” narra: “Un hombre preguntó al Imâm: “¿Por qué una mujer indigente lleva una parte de la herencia mientras que el hombre lleva dos partes de ésta?”
El Imâm respondió: “Ya que la guerra santa y los gastos de la casa no son obligatorias para la mujer, y también la multa a pagar por la muerte indeliberada de alguien tiene que ser cubierta por el hombre y la mujer no es responsable de pagar nada”.
Abû Hâshim dice: Me dije a mí mismo que antes había escuchado de “Ibn Abî Al-‘Awÿâ’” que había preguntado al Imâm As-Sâdiq (P) esta misma pregunta y había obtenido esta misma respuesta.
El Imâm Al-‘Askarî (P) se volteó hacia mí y dijo: “Así es, esta es la misma pregunta de Ibn Abî Al-‘Awÿâ’. Cuando la pregunta es la misma, nuestra respuesta es la misma. Para el siguiente Imâm sucederá lo mismo que para el Imâm anterior. Para el primero y último de nosotros en cuanto a sabiduría y jerarquía ocupamos el mismo nivel, y las virtudes y distinciones del Enviado de Dios y el Príncipe de los Creyentes ‘Alî (P) son fijas”.
2. “Hasan Ibn Dzarîf” escribió al generoso Imâm Al-‘Askarî (P): “¿Cuál es el significado de las palabras del Enviado de Dios (BP) respecto al Príncipe de los Creyentes ‘Alî (P) donde dice: “Aquél de quien yo sea su Señor y Protector, ‘Alî es su Señor y Protector”?”.
El Imâm respondió: “Las palabras de este honorable significan que coloquen a ‘Alî (P) como Imâm, para que sean reconocidos los partidarios de Dios (y los seguidores de la verdad) en caso de discrepancia y separación”.
3. “Hirawî” cuenta: “Uno de los hijos de “Asbât” me dijo: “Escribí una carta al Imâm Al-‘Askarî (P) y lo enteré respecto al desacuerdo que existía ente sus amigos. Le solicité que para terminar con este desacuerdo mostrase un prodigio”.
El Imâm me respondió: “En verdad que Dios, Amado y Honrado sea, habla con el inteligente. Nadie puede traer más muestras y razones de las que trajo el último Profeta y Señor de entre los profetas, a pesar de esto su pueblo dijo: “¡es un brujo y un mentiroso!” Guió a aquellos que eran dignos de ser guiados, los milagros únicamente provocaron el sosiego y la tranquilidad de mucha gente y esta es la razón por la cuál Dios, Amado y Glorioso, nos permite hablar y cuando nos niega hablar silenciamos. Si Dios quisiera que la verdad no fuese

Tercera Parte

mostrada, no hubiese enviado a Sus Profetas para que informasen de la buena nueva (la recompensa, el Paraíso) y el temor (el castigo, el Infierno). Los Mensajeros de Dios estando débiles o poderosos mostraron la verdad y en algunas ocasiones hablaron, para completar la orden de Dios y confirmar Su Sabiduría.
Los hombres se dividen en diferentes grupos y niveles. Un grupo son conscientes y transitan por el sendero de la salvación, han llegado a la verdad y cumplen con los fundamentos y las ramas del Islam, y no dudan ni vacilan, ni buscan otro refugio. Otro grupo, no toma la verdad de los poseedores de ésta. Este grupo se asemeja a aquellos que se hacen a la mar, que cuando el mar se encuentra tempestuoso, ellos están intranquilos e inquietos, y cuando se apacigua, ellos también se tranquilizan.
Hay un tercer grupo que el Demonio los ha dominado y por envidia se oponen hacia los que tienen el derecho, quitándoles el derecho a través de lo falso. Aléjate de aquél que (salió del sendero recto y) va hacia la derecha e izquierda. El ovejero cada vez que desee puede juntar a su rebaño con el menor esfuerzo.
Mencionaste en tu carta el desacuerdo entre los jefes y amigos. Si la gloria y grandeza son las razones entonces no hay duda que aquél que se encuentra en la jerarquía del mando y califato (o sea el Inmaculado Imâm) es el más digno para decidir y ordenar. Tú sé benévolo y considera a aquéllos que se encuentran en tu jurisdicción y bajo tu mando, y evita revelar nuestros secretos y la dirección, que estos dos terminan con el hombre.
Mencionaste que quieres viajar a Fars (Persia, Irán), ve a Fars (Irán) que Dios quiere para ti lo mejor y más beneficios. Ojalá que llegues a Egipto con salud y seguridad. Haz llegar mis saludos a aquellos de mis amigos que son de confianza, e invítalos a la abstinencia y continencia ante Dios, diles que sean honestos con aquellos que dejan algo en depósito y avísales que aquél que revele nuestros secretos es como si se enfrentara a nosotros en la guerra”.
Dijo: “Cuando leí la frase: “Ojalá que llegues a Egipto con salud y seguridad”, no comprendí su significado hasta que llegue a Bagdad y quería ir a Fars (Irán), sin embargo, no fue posible. Me dirigí a Egipto (entonces se evidenció por qué el Imâm lo había mencionado)”.
4. “Muhammad Ibn Al-Hasan Ibn Maîmûn” cuenta: “Escribí una carta al Imâm Al-‘Askarî (P) quejándome de la pobreza y de la miseria en la que me encontraba, entonces me dije a mí mismo: “¿Acaso el Imâm Ÿa’far As-Sâdiq (P) no manifestó: “La pobreza con nosotros es preferible que el desahogo con los demás. Y ser martirizado con nosotros es mejor que quedar vivo con nuestros enemigos?”.
El Imâm (P) respondió la carta diciendo: “Cuando se incrementan los pecados de los guardianes y de nuestros amigos, Dios, Amado y Glorificado sea, los aleja de las faltas por medio de pobreza e indigencia, mientras que al mismo tiempo muchas de sus faltas se las perdona. Al igual que tu dijiste: “La pobreza con nosotros es preferible que el desahogo con otros”, y nosotros somos un albergue para aquellos que se refugian en nosotros, y somos una luz para aquellos que buscan sabiduría en nosotros, y un guardián para aquellos que buscan un recurso en nosotros. Aquél que nos ama se encuentra con nosotros en la cúspide más alta (cerca de Dios), y aquél que se aleja de nosotros se dirigirá hacia el Fuego”.
Carta del Imâm a uno de los grandes sabios en la Ciudad de Qom
Un ejemplo de las cartas que el Imâm escribió a sus compañeros cercanos, es la carta que este Inmaculado envió a “‘Alî Ibn Husaîn Ibn Bâbiwaîh Al-Qomî” uno de los grandes jurisconsultos shiíes. El texto de ésta es el siguiente:
“En el Nombre de Dios el Clemente el Misericordioso”
Alabado sea Dios Señor del Universo. La vida final pertenece a los timoratos, el, Paraíso a los monoteístas y Fuego a los incrédulos. La guerra y trasgresión es única de los tiranos, y no existe Dios fuera de “Al.lah” que es el mejor Creador, y los Saludos y Clemencia de Dios sean para Sus mejores criaturas: Muhammad y su purificada familia.
Después de alabar y elogiar a Dios, a ti ¡oh, gran hombre de confianza y jurisconsulto de mis seguidores, Abû Al-Hasan ‘Alî Ibn Husaîn Al-Qumî, que Dios te haga sobresalir en aquello que Él considere conveniente, y Te agracie con descendientes dignos y meritorios! Te recomiendo que seas abstinente por Dios y que realices la oración, pagues el zakât (tributo) –ya que es rechazada la oración de aquél que no lo paga–. Te recomiendo que perdones las faltas de la gente, disimules tu ira, visites y ayudes a los parientes, auxilies a tus hermanos, te esfuerces tanto en el desagrado como en el placer para terminar con sus necesidades, seas paciente ante la ignorancia e ineptitud de la gente, pongas mucha atención en la religión, tengas firmeza en los actos, seas conocedor del Corán y te comportes con buena moral. Y te recomiendo que aconsejes las buenas acciones y repruebes lo prohibido. Dios, Glorificado sea, dice:
﴿لا خَيْرَ فِي كَثِيرٍ مِنْ نَجْواهُمْ إِلاَّ مَنْ أَمَرَ بِصَدَقَةٍ أَوْ مَعْرُوفٍ أَوْ إِصْلاحٍ بَيْنَ النَّاسِ ﴾
“En muchas de sus pláticas mantenidas entre ellos, no existe benevolencia a menos aquél que ordena dar limosna y ser benévolo, para corregir a la gente”.(4:114)
Abstente de todas las maldades y fealdades. Es recomendable que realices la oración de la noche, esto mismo lo recomendó el Profeta (BP) a ‘Alî el Príncipe de los Creyentes (P) cuando le dijo: “¡Oh, ‘Alî (P)! Te advierto que realices la oración de la noche!, ¡te advierto que realices la oración de la noche!, ¡te advierto que realices la oración de la noche! Y aquél que no de importancia a la oración de la noche no es de nosotros (no se ha comportado y actuado como es nuestra práctica)”.
Entonces actúa como te sugiero, y ordena a mis shiíes que actúen como te he ordenado, y te recomiendo que tengas paciencia y esperes el “Día de la Aparición”, en verdad que el Profeta dijo: “La virtud más elevada en el culto de mi comunidad es la espera del Día de la Aparición”. Mis shiíes se encontrarán constantemente en la melancolía y tristeza hasta que aparezca mi hijo (el Imâm Oculto -P-). El mismo que el Profeta (BP) dio la buena nueva de que llenará la Tierra de justicia y equidad el día en que se haya llenado de tiranía y opresión”.
¡Oh gran hombre, y hombre de mi confianza! Abû Al-Hasan, ten paciencia y ordena a mis shiíes que la tengan, en verdad que la Tierra es de Dios que ha heredado a Sus siervos, y el buen final es para los abstinentes. Y los saludos y la clemencia de Dios así como Su abundancia sean para ti y para todos mis shiíes”.
﴿حَسْبُنَا اللَّهُ وَ نِعْمَ الْوَكِيلُ – نِعْمَ الْمَوْلى وَ نِعْمَ النَّصِير﴾
“¡Dios nos basta! ‘Es un protector excelente! (3:174)” “¡Es un protector excelente, un auxiliar excelente!(22:78)”
* * *

SUS MILAGROS Y SU RELACIÓN CON EL MUNDO INVISIBLE
El Imâm Al-‘Askarî (P) al igual que sus honorables antepasados, mantenía relaciones especiales con Dios, Glorificado sea, con el mundo invisible, así como con los ángeles. Él poseía las ciencias ocultas y sabiduría completa del walî (guardián y protector) que es una de las dignidades de los imâmes. En las obras y narraciones de los sabios se encuentran registrados innumerables casos de los milagros y noticias del mundo invisible de este Inmaculado, que para reunir todas éstas necesitan de un libro por separado. Nosotros en este ejemplar nos limitamos únicamente a mencionar algunos ejemplos de éstos:
1. “Abû Hâshim Ÿa‘farî” relata: “En una ocasión fui a visitar a Abû Muhammad (Imâm Al-‘Askarî -P-) y quería solicitarle un trozo de plata para mandarme a hacer un anillo, para que me trajese bendiciones. Me senté y olvidé mi propósito. Cuando quise retirarme, el Imâm me obsequió un anillo y dijo:
“¡Querías plata, yo te di un anillo, te has ahorrado la piedra preciosa que tiene así como la comisión del joyero! Que sea para bien, ¡oh, Abû Hâshim!”
Expresé: “¡Mi señor, atestiguo que tú eres el walî de Dios y mi Imâm, que obedecerte es parte de mi religión!”
Me dijo: “Dios perdone tus pecados, ¡oh, Abû Hâshim!”.
2. “Shablanÿî” en su obra “Nûr Al-Absâr” relata de Abû Hâshim Ÿa‘farî lo siguiente:
“Yo y cuatro más nos encontrábamos prisioneros en la cárcel de “Sâlih Ibn Wasîf” cuando trajeron al Imâm Hasan Al-‘Askarî (P) y a su hermano Ÿa‘far. Rodeamos al Imâm para servirlo. En la cárcel se encontraba un hombre de la tribu de los “Banî Ÿumah” y decía ser uno de los shiíes; el Imâm nos dijo:
“Si entre vosotros no se encontrase una persona que no es de nosotros, les informaría cuando seréis puestos en libertad”.
Y señalando al hombre ÿumahî le dijo que saliera, y él así lo hizo, entonces nos dijo:
“Ese hombre no es de vosotros, tengan cuidado de él, ha escrito un informe de lo que habéis dicho y lo ha guardado entre sus ropas, con la intención de entregarlo al Califa”.
Algunos de nosotros comenzamos a buscar entre sus ropas y encontramos el informe que había escondido. Había escrito cosas importantes y peligrosas respecto a nosotros…”.
3. “Muhammad Ibn Rabî‘ Shîbânî” relata: “En Ahwaz debatí y discutí con uno de los dualistas. Luego me dirigí a Samarra y las palabras de ese habían influido un poco en mí mismo. Me encontraba sentado en casa de “Ahmad Ibn Jasiîb” cuando el Imâm Al-‘Askarî (P) llegó de una reunión general y me vio, entonces señalándome dijo:
“¡Dios es único! ¡Único! ¡Único! ¡Considéralo Uno!”.
Y en ese mismo momento me desmayé”.
4. “Ismâ’îl Ibn Muhammad” dice: “Me senté afuera de la casa del Imâm Al-‘Askarî (P), y cuando el Imâm salió de ésta me acerqué a él, entonces me quejé de mi indigencia y pobreza, y juré que carecía inclusive de un dirham.
El Imâm dijo: “¿Juras a pesar de que escondiste doscientos dinares bajo la tierra?”
Y continuó diciendo: “Esto no lo digo para no ayudarte”. Y volteándose hacia su sirviente le dijo: “Entrégale todo lo que lleves en este momento”.
El sirviente me dio cien dinares. Agradecí a Dios y regresé; el Imâm dijo:
“Temo que pierdas los doscientos dinares cuando estés muy necesitado”.
En cuanto me alejé del Imâm fui en busca de los dinares, y los encontré en su lugar, luego los cambié de lugar y los escondí de tal forma que nadie pudiese encontrarlos. Pasó un tiempo después de este suceso, me vi necesitado de los dinares, fui a buscarlos y no encontré nada, lo que significaba una gran pérdida para mí. Después entendí que mi hijo los había encontrado y se los había llevado, y a mí no me tocó nada de ellos, y sucedió tal y como el Imâm había anunciado”.
5. “Muhammad Ibn ‘Aîîâsh” cuenta: “Nos encontrábamos algunos reunidos y hablábamos respecto a los prodigios del Imâm Al-‘Askarî (P). Un hombre “nâsibî” (secta que enemistaba con ‘Alî -P-) se encontraba presente, entonces dijo: “Yo escribo una carta sin tinta. Si el Imâm puede responder a ésta aceptaré que está en la verdad”.
Nosotros teníamos preguntas las cuáles escribimos. El nâsibî también escribió sin utilizar tinta, y todas las enviamos al Imâm Al-‘Askarî (P). El Imâm respondió a nuestras cartas y sobre la hoja del nâsibî escribió el nombre de éste, y el de su padre y madre. El nâsibî al ver esto perdió el conocimiento, y cuando se recuperó aceptó la verdad y se convirtió en uno de los shiíes del Imâm”.
6. “‘Umar Ibn Abû Muslim” expone: “Mi vecino contiguo era “Samiî‘ Masma‘î” y constantemente me molestaba. Escribí una carta al Imâm Al-‘Askarî (P) solicitándole que suplicara para que Dios diera una solución a mi problema. Me respondió:
“Te doy la noticia de que muy pronto se solucionará y tú serás el propietario de la casa de tu vecino”.
Después de un mes el vecino murió, yo compré su casa y por las bendiciones del Imâm agregué esa casa a la mía”.
7. “Abû Hamzah” relata: “Vi repetidas veces que el Imâm hablaba con los sirvientes (que eran de diferentes nacionalidades, y había entre ellos turcos, bizantinos, dailamîes –norte de Irán– y ruso) en el idioma de cada uno de éstos. Yo quedé asombrado y me dije: “… el Imâm nació en Medina… ¿como es posible que pueda hablar diferentes idiomas?”
El Imâm se volteó hacia mí y dijo:
“En verdad que Dios Amado y Glorioso creó superior a Su prueba entre sus demás creaciones, y le Otorgó a cada cosa sabiduría. El Imâm conoce los diferentes vocablos, el linaje y lo que sucederá en el futuro, y si fuese contrario a esto, no existiría diferencia entre un hombre común y el Imâm”.

* * *

ALGUNAS DE LAS SABIAS PALABRAS DEL IMÂM
« عَلَيْكَ بِالْاقْتِصادِ وَ ايّاكَ وَالْاِسْرافَ. »
“Te aconsejo que seas moderado en tu vida, y evites malgastar y excederte”.
* * *
Durante la infancia del Imâm un hombre lo encontró llorando mientras los demás niños se encontraban jugando. El hombre supuso que el Imâm quería un juguete que los demás niños tenían y el no. Le dijo:
“¿Quieres que te compre un juguete?”
El Imâm respondió:
« يا قَليلَ الْعَقْلِ ما لِلَّعِبِ خُلِقْنا »
“¡Oh, escaso de entendimiento! Nosotros no fuimos creados para jugar”.
Preguntó: “¿Entonces para que fuimos creados?”
Respondió:
« لِلْعِلْمِ وَ الْعِبادَةِ »
“Para adquirir conocimiento y adorar a Dios”.
Volvió a preguntar: “¿De donde sacas eso?”
Le dijo: “De las palabras de Dios Amado y Glorificado sea, (que están registradas en el Corán, donde dice):
« اَفَحَسِبْتُمْ اَنَّما خَلَقْناكُمْ عَبَثاً وَ اَنَّكُمْ اِلَيْنالا تُرجَعُونَ. »
“¿Acaso pensasteis que os habíamos creado únicamente como diversión y que no habríais de volver a Nosotros?” –
* * *
« لاتُمارِ فَيَذْهَبُ بَهاؤُكَ وَلا تُمازِحْ فَيُجْتَرَءيُ عَلَيْكَ. »
“No discutas ni pelees tanto que perderás tu crédito, y no bromees que encontrarán atrevimiento hacia ti”.
* * *
« مِنَ التَّواضُعِ السَّلامُ عَلي كُلِّ مَنْ تَمُرُّ بِه وَالْجُلُوسُ دوُنَ شَرَفِ الْمَجْلِسِ ».
“Saluda a cualquiera que encuentres y siéntate en las reuniones en la parte baja de éstas, que esto es muestra de humildad”. 4
* * *
« اِذا نَشَطَتِ الْقُلُوبُ فَاَوْدِعُوها وَ اِذا نَفَرَتْ فَوَدِّ عُوها. »
“Para educarte a ti mismo es suficiente con que no realices lo que te disguste de los demás”. 5
* * *
« لَيْسَ مِنَ الْاَدَبِ اِظْهارُ الْفَرَحِ عِنْدَ الْمَحْزُونِ. »
“Mostrar alegría ante alguien que se encuentra triste, está lejos de la educación”. 6
* * *
« اَلْتَّواضُعُ نِعْمَةُ لا يُحْسَدُ عَلَيْها. »
“La humildad es una bendición que nadie siente envidia por ésta”. 7
* * *
« مَنْ وَعَظَ اَخاهُ سِرّاً فَقَدْ زانَهُ و مَنْ وَعَظَهُ عَلانِيَةً فَقَدْ شانَهُ ».
“Aquél que aconseja a su hermano en secreto, lo ha adornado, y aquél que lo haga públicamente y frente a los demás, lo ha desacreditado”. 8
* * *
« كَفاكَ اَدَباً لِنَفْسِكَ تَجَنُّبُكُ ما تَكْرَهُ مِنْ غَيْرِكَ. »
“Cuando los corazones se encuentran regocijantes llénalos de sabiduría y ciencia, y abandónalos cuando se termina su regocijo y se encuentran tristes”.
* * *
« حُسْنُ الصُّورَةِ جَمالٌ ظاهِرٌ وَ حُسْنُ الْعَقْلِ جَمالٌ باطِنٌ ».
“El buen rostro es la belleza externa, y el buen intelecto la belleza interna”. 2
* * *
« اِنَّ الْوُصُولَ اِلي الله عَزَّ وَجَلَّ سَفَرٌ لايُدْرَكُ اِلّا بِاسْتِطاءِ اللَّيْلِ ».
“Viajar para llegar a Dios, Glorificado sea, es el viaje que únicamente se logra por la noche (a través del desvelo)”. 3
* * *
« جُعِلَتِ الْخَبائِثُ في بَيْتٍ وَالْكِذْْبُ مَفاتيحُها. »
“Las impurezas se encuentran reunidas en una casa, y la mentira es la llave de éstas”. 4
* * *
« اِنَّ لِلْجُودِ مِقْداراً فَاِذا زادَ عَلَيْهِ فَهُوَ سَرَفٌ. »
“Para obsequiar y regalar existe un límite, que si te excedes de éste se convierte en derroche”. 5
* * *
« وَانَّ لِلْحَزْمِ مِقْداراً فَاِذا زادَ عَلَيْهِ فَهُوَ جُبْنٌ. »
“Y para la precaución hay también una medida, que si te excedes de ésta provoca temor”. 6

* * *

ALGUNOS DE LOS COMPAÑEROS CERCANOS DEL IMÂM
A causa del ambiente sofocante que reinaba en la sociedad de esa época y lo limitado que se encontraba el Imâm sus compañeros cercanos eran contados, sin embargo, aquellos que se beneficiaron con la sabiduría del Imâm, son considerados del grupo de los grandes personajes divinos y sabios abstinentes, que en forma condensada nos permitimos presentarles a algunos de éstos:
1. “Ahmad Ibn Is.hâq Ash‘arî Qomî
Él fue uno de los compañeros especiales y corresponsal del Imâm Al-‘Askarî (P). Así también fue el representante de la gente de Qom. El hacía llegar las preguntas y asuntos de la gente al Imâm para que él las respondiese y solucionase. El conoció en persona a los

Cuarta Parte (Final)

Imâmes Al-Ÿawâd (P) y Al-Hâdî (P) de los cuáles transmitió narraciones.
Ahmad Ibn Is.hâq escribió una carta a “Husaîn Ibn Rûh” –el tercer representante especial del Imâm de la Época (P) durante la Ocultación Menor– y pidió permiso para ir al Haÿÿ (peregrinación). Este se lo dio y también le envió un pedazo de tela. Ahmad dijo: “¡Me ha sido anunciada mi muerte!”. Y cuando regresaba de la peregrinación falleció en un lugar llamado Halwân (al occidente de Irán).
“Sa‘d Ibn ‘Abdul.lah” respecto a la muerte de Ahmad Ibn Is.hâq relata: “Aproximadamente 18 kilómetros antes de llegar a la Ciudad de Halwân le subió la temperatura y enfermó gravemente al grado que perdimos las esperanzas de que aliviara. Cuando llegamos a Halwân nos alojamos en un caravansar (hospedería de caravanas). Ahmad dijo: “Esta noche déjenme solo, y márchense a vuestra habitación”. Nos retiramos. Cerca de la madrugada me puse a pensar y abrí los ojos; en ese momento vi a “Kafûr” el sirviente de mi señor, Imâm Al-‘Askarî (P), que me decía:
“¡Dios les da el pésame! Y os recompensará con un gran beneficio por esta gran pérdida. –Entonces agregó– Vuestro amigo ha sido lavado y amortajado. ¡Levantaos y enterradlo! En verdad que él por estar tan cerca de Dios es el más apreciado de entre vosotros por vuestro señor”. Entonces desapareció de mi vista”.
2. “Abû Hâshim Dâwûd Ibn Al-Qâsim Al-Ÿa‘farî”
Él fue uno de los descendientes de Ÿa‘far Taîîâr (hermano del Imâm ‘Alî –P-) y uno de los grandes de su familia y originario de Bagdad. El ocupaba una elevada jerarquía ante los Imâmes.
El tuvo contacto directo con los Imâmes Al-Ÿawâd, Al-Hâdî y con el Imâm Al-‘Askarî (la paz sea con todos ellos). A principios de la Ocultación Menor fue nombrado representante y corresponsal por parte del Imâm de la Época (P).
Abû Hâshim se encontraba muy cerca de los Imâmes, y era considerado uno de sus amigos íntimos y compañeros especiales; él transmitió numerosas narraciones de estos cuatro Inmaculados, así también escribió un libro el cuál un grupo de los sabios y grandes personalidades shiíes lo han considerado y utilizado como un documento fiable.
Abû Hâshim era un hombre independiente y valiente, cuando llevaron la cabeza de “Yahîâ Ibn ‘Umar Zaîdî” ante el gobernador de Bagdad “Muhammad Ibn ‘Abdul.lah Ibn Tâhir”, algunos lo felicitaron por esa victoria. Cuando se presentó ante el gobernador y sin respeto ni temor le dijo:
“¡Amir! ¡Vine a felicitarte por algo que si el Enviado de Dios estuviese vivo hubiese guardado luto por ello!”
El gobernador silenció ante Abû Hâshim y no dijo nada más.
3. “‘Abdul.lah Ibn Ÿa‘far Himîarî”
Él fue uno de los personajes importantes de la Ciudad de Qom y considerado uno de los purificados compañeros cercanos del Imâm Al-‘Askarî (P). Él escribió numerosas obras como por ejemplo “Qurb Al-Asnâd” que siempre fue y ha llamado la atención de los grandes sabios y jurisconsultos de la Escuela Shî‘ah. ‘Abdul.lah Ibn Ÿa‘far poco después del año 290 H.L/902 d.C. se dirigió a Kufa en donde la gente aprendía narraciones de él.
4. “Abû ‘Amr ‘Uzmân Ibn Sa‘îd ‘Amrî”
Él fue el primer auxiliar del Imâm Oculto (que Dios apresure su aparición) durante la Ocultación Menor. Él fue un hombre honorable, de confianza y uno de los más destacados entre los compañeros cercanos del Imâm, fue representante de los Imâmes Al-Hâdî (P), Al-‘Askarî (P) y del Imâm Oculto (P). Desde los once años vivió, creció y fue educado bajo el cuidado del Imâm Al-Hâdî (P) y fue el intermediario entre la gente y los Imâmes Al-Hâdî (P), Al-‘Askarî (P) y del Imâm de la Época (P), e inclusive realizó prodigios. Al igual que se mencionó, él fue uno de los primeros auxiliares especiales del Imâm Al-Mahdî (P) y anteriormente también los Imâmes Al-Hâdî (P) y Al-‘Askarî (P) enviaban a la gente hacia él para que aprendieran los asuntos y preceptos islámicos de él. Los Imâmes ‘Alî Al-Hâdî (P) y Hasan Al-‘Askarî (P), cada uno dijeron respecto a él:
“Abû ‘Amr (‘Uzmân Ibn Sa‘îd), es de mi confianza y hombre honesto. Aquello que os diga lo dice de mí, y aquello que os comunique lo ha comunicado de mi parte”.

* * *

SU MARTIRIO
Los califas de Banî ‘Abbâs y sus subalternos habían escuchado que los Imâmes de Ahlul Baît (P) eran doce, y el duodécimo de entre éstos durante “la Aparición” después de la Ocultación, terminaría con los tiranos, daría fin a los gobiernos ilegales y establecería en el mundo la justicia y equidad. El conocimiento de este asunto, en especial durante la época de los Imâmes Al-Hâdî (P) y Al-‘Askarî (P) fue causa de preocupación entre los califas, y por ello vigilaban muy de cerca al undécimo Imâm Al-‘Askarî (P), y se encontraban muy deseosos que este Imâm no tuviese hijos. Ellos tenían bajo vigilancia todos los asuntos del Imâm desde diferentes ángulos, inclusive encarcelaron varias veces al Imâm y finalmente “Al-Mu‘tamid Al-‘Abbasî” que era testigo de cómo la atención de la gente hacia el Imâm incrementaba día a día, y la prisión, el ambiente sofocante y la vigilancia tenían una influencia contraria a la que él esperaba, no soportó y decidió matar a este Inmaculado, por lo que lo envenenó en secreto. Y el Imâm fue martirizado el 8 de Rabî Al-Auwal del año 260 d.H. (viernes 1 de enero 874 d.C.).
“Los Saludos de Dios sean para él y para sus Inmaculados antepasados”.
La influencia del Imâm en la sociedad, principalmente el pánico que tenía de que los shiíes y seguidores de ‘Alî (P) hiciese una revuelta al enterarse que el Imâm había sido envenenado, lo atemorizaba grandemente, por ello trató por cualquier medio de ocultar este suceso. “Ibn Sabâq Malikî” en su obra “Al-Fusûl Al-Muhimmah”, registra de uno de los vigilantes de la corte ‘Abbasí “‘Abdul.lah Ibn Jâqân” lo siguiente:
“…Cuando el Imâm Abû Muhammad Hasan Ibn ‘Alî Al-‘Askarî (P) falleció, nos asombramos al ver el estado especial en que se encontraba Al-Mu‘tamid el Califa ‘Abbasí. Estábamos sorprendidos ya que él era califa de esa época y tenía en sus manos el poder. Cuando Abû Muhammad (Imâm Al-‘Askarî -P-) estaba agonizando, cinco personas especiales de los cercanos del califa que todos ellos eran de los jurisconsultos de la corte, fueron enviados a casa del Imâm. Al-Mu‘tamid les ordenó que no se moviesen de ahí y cualquier cosa que sucediese se lo informasen; así también envió a un grupo de enfermeros para que lo cuidasen y sirviesen, y ordenó a “Qâdzî Ibn Bajtîar” que eligiese a diez personas de confianza y las mandase a casa del Imâm, y día y noche frecuentasen la casa y lo tuviesen bajo vigilancia. Dos o tres días después informaron al Califa que la salud del Imâm había empeorado y que era imposible que la recuperara. El Califa ordenó: “¡Día y noche acompañen al Imâm en su casa!” Y así lo hicieron hasta que después de unos días el Imâm falleció.
Cuando se expandió la noticia del fallecimiento de este Inmaculado, en Samarra comenzó un movimiento; por todos lados se dejaban escuchar gritos y lamentaciones, y los bazares y las tiendas cerraron. Los Banî Hâshim, los integrantes de los tribunales, los generales del ejército, los jueces de la ciudad, los poetas, los testigos y demás gente se dirigieron al funeral del Imâm. Ese día Samarra se asemejaba al día del Juicio Final. Cuando el cuerpo de este Inmaculado estuvo listo para ser enterrado, el Califa envió a su hermano “‘Isâ Ibn Al-Mutawakkil” para que realizara la oración del muerto para el Imâm. En el momento que colocaron el cuerpo sobre la tierra para realizar la oración, ‘Isâ se acercó y destapó la cara de este Inmaculado, y luego de mostrarla a los shiíes, a los ‘abbasíes, a los jueces, a los escritores y a los testigos, dijo: “Éste es Abû Muhammad Al-‘Askarî (P) que falleció de muerte natural y… (nombrando a dos los servidores del Califa) fueron testigos!” Luego cubrió nuevamente la cara del Imâm y realizó la oración del muerto para él. Entonces ordenó que lo llevaran a enterrar. El martirio de Abû Muhammad Hasan Ibn ‘Alî (P) en Samarra ocurrió el viernes de 8 de Rabî Al-Auwal de año 260 H.L./1ero. de enero de 874 d.C., y este Inmaculado fue enterrado en su casa y en la misma habitación en la cuál fue enterrado su padre”.
Lo aquí mencionado, muestra claramente la situación sofocante en la que se encontraba el Imâm y el por qué el gobierno estaba preocupado. Así también evidencia como el Califa estaba aterrorizado de que se descubriese el envenenamiento y asesinato del Imâm y con un programa bien proyectado desde antes hizo parecer como si la muerte del Imâm hubiese sido una muerte natural y en su lecho. Así es, los tiranos consideraban peligrosa la existencia de los Inmaculados Imâmes para su reinado, y para apagar la luz de estos verdaderos líderes hasta donde les fue posible y bajo una estrecha vigilancia los mantenían alejados de la sociedad, y finalmente los asesinaban.
Al-Mu‘tamid Al-‘Abbasî después de haber martirizado al Imâm Al-‘Askarî (P) aparentemente al repartir la herencia del Imâm entre la madre y el hermano de este Inmaculado trató de mostrar que el Imâm Al-‘Askarî (P) no tenía hijos, para de esta forma los shiíes perdiesen las esperanzas de un siguiente Imâm. Este tirano en secreto mandó a sus comisionados para que buscaran en todas partes y en caso de que encontrasen a un niño lo tomasen preso.
Los comisionados del Califa provocaron gran presión en la familia del Imâm, sin embargo, no pudieron encontrar a el Imâm Al-Qâ’im el Reformador (P) y Dios Todopoderoso lo protegió de los engaños de los tiranos; y a pesar de que el Imâm Huÿÿat Ibn Al-Hasan Al-Mahdî(P) para estar protegido de los atropellos de los opresores, evitó tener contacto directo con la gente y presentarse en persona ante la sociedad y por orden divina se ocultó, sin embargo, los shiíes y los compañeros cercanos del Imâm Al-‘Askarî (P), que repetidas veces habían visto al Imâm Al-Qâ’im(P) cuando era un infante, tenían la seguridad de su existencia y cuando el Imâm Hasan Al-‘Askarî (P) falleció, el Imâm Al-Qâ’im (P) se presentó en el patio de la casa del Imâm e hizo a un lado a su tío Ÿa‘far que quería realizar la oración de muerto para el Imâm Al-‘Askarî (P), entonces él mismo la realizó.
Durante todo el Ocultamiento Menor también los shiíes mantuvieron contacto con éste Inmaculado por medio de los “representantes especiales” del Imâm, y también el Imâm a través de sus representantes respondía a las preguntas de los shiíes, y numerosos prodigios y milagros fueron realizados por estos sus representantes que día a día incrementaban el poder de sus creencias y seguridad de sus amantes, y nosotros si Dios quiere, en el siguiente libro hablaremos respecto a la vida del duodécimo de los Inmaculados Imâmes.

BIBLIOGRAFÍA
1. “Al-Fusûl Al-Muhimmah” escrito por Ibn Sabâg Mâlikî, f. el año 855 H.L./1452 d.C., impreso en Najaf.
2. “Anwâr Al-Bahiîîah” escrito por el difunto Haÿÿ Shaîj ‘Abbas Muhadiz Qomî, f. el año 1359 H.L./1942 d.C.,, impreso en Meshed.
3. “Bihâr Al-Anwâr”, escrito por Al.lâmah Muhammad Bâqir Maÿlisî, f. el año 1111 H.L./1700 d.C., impreso en Teherán.
4. “Ihqâq Al-Haq”, escrito por Qâdzî Nûral.lahî Tustarî, martirizado el año 1019 H.L./1611 d.C.,, impreso en Teherán.
5. “Ijtîâr Ma‘rifat Ar-Riÿâl” conocido como (Riÿâl Kushî) escrito por el Shaîj At-Tûsî, f. el año 460 H.L./1068 d.C., impreso en la Universidad de Meshed.
6. “Irshâd” escrito por el Shaîj Al-Mufîd, f. el año 413 H.L./1021 d.C., impreso en Teherán.
7. “Kamâl Ad Dîn”, escrito por el Shaîj As-Sadûq, f. el año 381 H.L./991 d.C., impresión Ajûndî.
8. “Kashf Al Gummah fi Ma‘rifat Al-A‘imah” escrito por ‘Alî Ibn ‘Isâ Al-Arbilî, f. el año 687 H.L./1289 d.C., impreso en Tabriz.
9. “Manâqìb âli Abî Tâlib” escrito por Muhammad Ibn ‘Alî Ibn Shahrâshûb Mâzândarânî, f. el año 588 H.L./1191 d.C., impreso en Najaf.
10. “Muhaÿÿul Da‘wât” escrito por Saîîed Radzî Ibn Tâwûs, f. el año 664 H.L./1267 d.C., impreso en Irán.
11. “Muntahâ Al-Âmâl” escrito por el Shaîj ‘Abbâs Qomî, f. el año 1359 H.L./1941 d.C.
12. “Muqâtil At Tâlibîn”, escrito por Abî Al-Faraÿ Isfâhânî, f. el año 356 H.L./968 d.C., impreso en Egipto.
13. “Muruÿ Adh Dhahab” escrito por Mas‘ûdî, f. el año 346 H.L./957 d.C., impreso en Beirut.
14. “Nûr Al-Absâr” escrito por Shablanÿî, que fue uno de los sabios del siglo XIII H.L., impreso en Egipto.
15. “Qâmûs Ar-Riÿâl”, escrito por Shaîj Muhammad Taqî Tustarî, impreso en Teherán.
16. “Tanqih Al-Maqâl” escrito por Maûlâ ‘Abdul.lah Mâmiqânî, f. el año 1351 H.L./1933 d.C., impreso en Teherán.
17. “Tatimmih Al-Mujtasar fi Ajbâr Al-Bashar”, (Târîj Ibn Al-Wirdî) escrito por Zaînud Dîn ‘Umar Ibn Wirdî, f. el año 749 H.L./1349 d.C., impreso en Beirut.
18. “Tatimmih Al-Muntahâ” Shaîj ‘Abbâs Qomî, f. el año 1359 H.L./1942 d.C.
19. “Usûl Al-Kâfî”, escrito por Shaîj Al-Kulaînî, f. el año 329 H.L./940 d.C., impresión Ajûndî.
20. “I‘lâm Al Warâ”, Tabrisî, escrito por Amîn Al-Islâm Abû ‘Alî Fadl Ibn Hasan Tabrisî, fallecido en el siglo VI H.L., impreso en Najaf.
Y otros libros…

* * *

TRANSLITERACIÓN DE LAS LETRAS ÁRABES

ا = â س = s ل = l
ب = b ش = sh م = m
ت = t ص = s ن = n
ث = z ض = d ه = h
ج = ÿ ط = t و = û, w
ح = h ظ = dz ي = î
خ = j ع = ‘ ء = ’
د = d غ = g ــَ = a
ذ = dh ف = f ــُ = u
ر = r ق = q ــِ = i
ز = z ك = k
Se utilizará un punto para evitar posibles confusiones. Como puede suceder con la letra lam con sonido doble a causa del tashdîd (لّ = l•l) para evitar la doble “ele”, o como puede ocurrir con las letras ذ dh, ش sh y ظ dz al encontrarse con otra “h”.

* * *

Cuando aparece el nombre del Mensajero del Islam o uno de sus títulos, a continuación se ha escrito (BP), que es la abreviatura de: La Bendición y la Paz sean con él y su descendencia.
Cuando aparece el nombre de uno de los miembros de la Casa Profética (Ahlul-Baît) se ha escrito (P), abreviatura de: La Paz sea con él o ellos.

]]>
http://islamchile.com/home/imam-11/feed/ 0
IMAM / 10 http://islamchile.com/home/imam-10/ http://islamchile.com/home/imam-10/#comments Tue, 03 Jan 2012 22:57:44 +0000 admin http://islamchile.com/home/?p=172 كِتَابَ اللهِ وَ عِتْرَتِيْ، أَهْل بَيْتِيْ مَا إِنْ تَمَسََّكْتُمْ بِهِمَا لَنْ تَضِلُّوْا بَعْدِيْ أبَدًا وَ إِنَّهُمَا لَنْ يَفتَرقَا حَتَّى يَردَا عَلَيَّ الْحَوْضَ »
(صحيح مسلم: ج7/122سنن الدارمي: ج2/432.مسنداحمد: ج3/26،17،14،ج4/371 وج5/189،182.مستدرك الحاكم:ج3/533،148،109وغيرها)

Dijo el Mensajero de Dios (que las bendiciones y la paz sean con él y los excelentes de su familia):
“Por cierto que dejo entre vosotros dos cosas preciosas (az-Zaqalain):
El Libro de Dios, y mi descendencia, la gente de mi casa (ahl-u baiti).
Mientras os aferréis a ambos no os extraviaréis después de mí jamás.
Ciertamente que ambos no se separarán hasta que vuelvan a mí en  la Fuente (del Paraíso)”
[Sahîh Muslim, t. 7, p. 122; Sunan Ad-Daramî, t. 2, p. 432;
Musnad Ahmad, t. 3, p. 14, 17,26… y otros].

IMÂM ‘ALÎ IBN MUHAMMAD AL-HÂDI (P)
EL DÉCIMO DE LOS INMACULADOS IMAMES
(la paz sea con él)

IMÂM ‘ALÎ IBN MUHAMMAD AL-HÂDI (P)
EL DÉCIMO DE LOS INMACULADOS IMAMES
(la paz sea con él)

EQUIPO DE ESCRITORES DE LA FUNDACIÓN DAR RAH-E HAQQ
Traducción del persa:
MARTHA GOLZAR Y RAHMATUL.LAH GOLZAR
La Asamblea Mundial de Ahl-ul Bayt (a.s.)

Titulo: IMÂM ‘ALÎ MUHAMMAD AL-HADÎ (P)

Autor : Equipo de escritores de La Fundación
Dar Rah-e Haqq
Traducido por :  Martha Golzar y
Rahmatul.lah  Golzar
Supervisado por:   Fundación Cultural Oriente
Primera edición:    2007
Tiraje :            3000  ejemplares
Editado por : La Asamblea Mundial de Ahl-ul Bayt (a.s.)
Site : www.ahl-ul-bayt.org
E-mail: info@ahl-ul-bayt.org
Dirección:  Irán, Teherán, P.O. Box: 14155-7368
Imprenta:     Leila

TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS
Y REGISTRADOS POR EL PUBLICADOR
ISBN: 978-964-529-233-9




Primera Parte

Palabras de la Asamblea Mundial
de Ahl-ul Bayt (a.s.)

Ciertamente que el legado de Ahl-ul Bait (a.s.), el cual ha sido atesorado por su Escuela y resguardado de la desaparición por sus seguidores, conforma una Escuela global para las diversas ramas del conocimiento islámico. Esta Escuela ha podido educar personas capacitadas y ofrecer a la comunidad islámica grandes sabios que han seguido los pasos de Ahl-ul Bait (a.s.), quienes han asimilado las preguntas y cuestionamientos de diferentes escuelas y tendencias ideológicas que se encuentran tanto dentro como fuera del Islam, y les han presentado las más concisas de las respuestas y soluciones a lo largo de siglos consecutivos.
La Asamblea Mundial de Ahl-ul Bayt, partiendo de la responsabilidad que ha recaído sobre sus hombros, se ha propuesto defender el Mensaje Divino y las verdades respecto a las cuales han mostrado recelo importantes personalidades de las diferentes tendencias y escuelas y pensadores de corrientes hostiles al Islam, siguiendo los pasos de Ahl-ul Bait (a.s.) y los seguidores de su digna Escuela, quienes se han preocupado por responder a esos continuos desafíos y han tratado de permanecer constantemente en un frente de defensa al nivel requerido en cada época.
Las experiencias atesoradas en los libros de los sabios de la Escuela de Ahl-ul Bait (a.s.) en este sentido son únicas en su género puesto que poseen un bagaje académico sólido que se afirma en el intelecto y la argumentación, se abstiene de las pasiones y fanatismos censurables, y se dirige a los sabios y pensadores poseedores de especialización con un discurso aprobado por el intelecto y que es aceptado por cualquier sana naturaleza.
La Asamblea Mundial de Ahl-ul Bayt (a.s.) trata de ofrecer a los buscadores de la verdad una nueva etapa de estas ricas experiencias a través de una serie de estudios y obras que han escrito autores contemporáneos que adhieren a la Escuela de Ahl-ul Bait (a.s.), o bien aquellos a quienes Dios agració al haberse anexado a esta noble Escuela. Ello descontando aquello que la Asamblea edita e investiga por considerar que posee mucha conveniencia de entre las obras de los reconocidos sabios shias de entre los antiguos, de manera que esos legados conformen un dulce abrevadero para las almas que procuran la Verdad, de modo que sus mentes se abran ante las realidades que ofrece la Escuela de Ahl-ul Bait (a.s.) a todo el mundo en una época en que los intelectos se perfeccionan.
Pedimos a los distinguidos lectores que no dejen de enviarnos sus opiniones, valiosas propuestas y críticas constructivas en este sentido.
Asimismo, requerimos a todos los centros de estudios de incumbencia, sabios, autores y traductores que colaboren con nosotros en la tarea de difundir la genuina cultura islámica muhammadiana.
Pedimos a Dios, Glorificado Sea, que acepte de nuestra parte esta exigua tarea y nos brinde el éxito de poder ofrecer más, bajo la sombra de su especial consideración y la observancia de Su califa en la Tierra, el Imam Al-Mahdî -que Dios apresure su manifestación.
Agradecemos profundamente al Equipo de escritores de la Fundación Dar Rah-e Haqq por componer este libro y a los Sres. Rahmatul.lah Golzar y Martha Golzar por haberlo traducido al castellano. Extendemos nuestro agradecimiento a todos nuestros compañeros que tuvieron parte en la publicación de esta obra, especialmente a los hermanos encargados de la sección de traducción quienes se empeñan en cumplir su labor.
Esperamos haber hecho todo lo que estuvo a nuestro alcance para cumplir aunque sea en parte lo que nos corresponde frente al Mensaje de nuestro Señor, Quien envió a Su Mensajero con la guía y la religión de la Verdad, para hacerla prevalecer por sobre toda religión, y es suficiente Dios como testigo.

Asamblea Mundial de Ahl-ul Bayt (a.s.)
SECRETARÍA CULTURAL

CONTENIDO
UNA SÍNTESIS DE LA VIDA DEL IMÂM ‘ALÎ AL-
HÂDÎ (P) 7
EL COMPORTAMIENTO DE LOS CALIFAS 7
INVITACIÓN A SAMARRA 7
Otro ataque a la casa del Imâm 7
SU LIMITACIÓN Y MARTIRIO 7
LOS MILAGROS DEL IMÂM Y SU COMUNICACIÓN CON EL MÁS ALLÁ 7
1. El Imâmato y liderazgo en la niñez. 7
2. La noticia de la muerte de “Al-Wâziq” califa ‘abbasí. 7
3. La conversación en turco. 7
4. La humildad de las fieras. 7
5. La majestuosidad y grandeza del Imâm. 7
6. Lectura de los pensamientos y la súplica aceptada 7
7. Solución al problema del vecino 7
8. La ayuda a ‘Abû Hâshim 7
PRESENTACIÓN DEL “IMÂM” A TRAVÉS DE LAS PALABRAS DEL IMÂM AL-HÂDÎ (P) 7
ZÎÂRAT ŸÂMI‘AH 7
LOS DISCÍPULOS DEL IMÂM 7
1. ‘Abdul ‘Adzîm Hasanî 7
2. Husaîn Ibn Sa‘îd Ahwâzî 7
3. Fadl Ibn Shâdhân Nîshâbûrî 7
ALGUNAS DE LAS VALIOSAS PALABRAS DEL IMÂM AL-HÂDÎ (P) 7
BIBLIOGRAFÍA 7
TRANSLITERACIÓN DE LAS LETRAS ÁRABES 7

UNA SÍNTESIS DE LA VIDA DEL IMÂM ‘ALÎ AL-HÂDÎ (P)
El Imâm Abû Al-Hasan ‘Alî An-Naqî Al-Hâdî (P), décimo de los Inmaculados Imâmes de la Escuela Ash-Shî‘ah, a mediados del mes de Dhul Hiÿÿah del año 212 de la Hégira Lunar (827 d.C.) , abrió sus ojos al mundo en un lugar llamado “Sarîâ”, en las afueras de Medina. Su padre fue el noveno de los Inmaculados Imâmes, Imâm Al-Ÿawâd (P) y su madre la honorable dama “Samânah”, mujer virtuosa y abstinente.
Los títulos mayestáticos más conocidos del décimo Imâm son “An-Naqî y “Al-Hâdî”. Y a este generoso hombre lo llamaban también “el tercer Abû Al-Hasan”.
(Según lo que declaran los narradores de la Escuela Ash-Shî‘ah, el primer Abû Al-Hasan es el séptimo Imâm, Mûsâ Ibn Ÿa‘far -P- y el segundo Abû Al-Hasan es el octavo Imâm, ‘Alî Ibn Mûsâ Ar-Ridâ -P-).
El Imâm Al-Hâdî (P) el año 220 H.L./835 d.C. después del martirio de su padre, heredó el imâmato, cuando contaba únicamente con ocho años de edad. Él fue Imâm durante treinta y tres años; él vivió durante cuarenta y un años y unos meses, y fue martirizado en el año 254 H.L. (868 d.C.).
Aquellos que se entrevistaron con él dijeron: “Este honorable Imâm era de altura media, tez blanca que tiraba a rojiza, ojos grandes, largas cejas y rostro radiante”.
El Imâm vivió durante el gobierno de siete califas ‘abbasíes; antes de ser Imâm con:
‘Abdul.lah Al-Ma’mûn (198-218 H.L./813-833 d.C.) y su hermano Al-Mu‘tasim (218-227 H.L./833-842 d.C.).
Y durante los años de su imâmato durante el resto del gobierno de Al-Mu‘tasim y el gobierno de Harûn Al-Wâziq (227-232 H.L./842-847 d.C.) hijo de Al-Mu‘tasim, y el de Ÿa‘far Al-Mutawakkil (232-247 H.L./847-861 d.C.) hermano de Al-Wâziq, y Muhammad Al-Muntasir (247-248 H.L./861-862 d.C.) hijo de Al-Mutawakkil, y Ahmad Al-Musta‘iîn (248-252 H.L./862-866 d.C.) hijo del tío paterno de Al-Muntasir, y Muhammad Al-Mu‘tazz (252-255 H.L./866-869 d.C.), otro de los hijos de Al-Mutawakkil.
El Imâm fue martirizado durante la época de Al-Mu‘tazz.
Durante el califato de Al-Mutawakkil, el Imâm fue trasladado por orden de este perverso de Medina a Samarra, que en ese entonces era la capital de los ‘abbasíes, y hasta los últimos días de su vida vivió en esa ciudad.
Los hijos de este Imâm fueron: el onceavo de los Inmaculados Imâm, Imâm Al-‘Askarî (P), Husaîn, Muhammad, Ÿa‘far y una hija de nombre ‘Ilîîah.

* * *
EL COMPORTAMIENTO DE LOS CALIFAS
La continua lucha y oposición de la familia del Profeta (BP) en contra de los califas usurpadores y tiranos, forman con honor parte de las sangrientas páginas de la historia del Islam de la Escuela Ash-Shî‘ah. Nuestros Impecables Imâmes con el desacuerdo que mostraban ante los tiranos, y también al apoyar la equidad y justicia, acrecentaba la irritación de los gobernadores opresores así como la de sus subalternos.
Éstos sabían perfectamente que los Imâmes de Ash-Shî‘ah no desperdiciaban ningún momento para guiar a la gente y mostrar la verdad, así como ayudar al oprimido y pelear en contra de la tiranía y la corrupción, por ello siempre se sentían en peligro ante esta serie de enfrentamientos y luchas.
Los Califas de Banî ‘Abbas que por medio de intrigas ocuparon el lugar de los tiranos omeyas, y “reinaron” sobre la gente bajo el nombre de “Califato Islámico”, al igual que los califas anteriores a ellos no dejaban pasar ninguna oportunidad para destruir y manchar a la familia del Profeta (P), y de cualquier forma que pudiesen trataban de deformar la imagen de los “verdaderos líderes” y destruir su reputación. Por medio de diversas intrigas procuraron mantener alejados a éstos Inmaculados de la guía de la gente, y terminar con la simpatía que sentía el pueblo hacia ellos.
Para aquellos que están familiarizados con la historia de los Imâmes y califas, son evidentes los engaños de Al-Ma’mûn ‘Abbasî para llegar a obtener su objetivo, así como sus siniestros planes para mostrarse legítimo, tomar en sus manos el gobierno y oscurecer la luz del imâmato.
Nosotros en la vida de los Imâmes octavo y noveno, ya mostramos algunos de éstos engaños. Después de Al-Ma’mûn, Al-Mu‘tasim ‘Abbasî continuó con los mismos métodos y planes diseñados por Al-Ma’mûn para con los descendientes del Profeta y de los Imâmes. Y basándose en éstos hizo trasladar al Imâm Al-Ÿawâd (P) de Median a Bagdad para tenerlo bajo su control y vigilancia, y finalmente asesinarlo.
Así también, con el pretexto de que se negaban a vestir ropas negras (que era el color oficial de las ropas de los ‘abbasíes), encarceló a los alíes (o seguidores de ‘Alî -P-) en donde fallecieron (o fueron asesinados).
Al-Mu‘tasim murió el año 227 H.L./842 d.C. en Samarra. Su hijo Al-Wâziq tomo su lugar, y continuó con la misma tendencia que su padre Al-Mu‘tasim y su tío Al-Ma’mûn. Al-Wâziq al igual que los califas que se refugiaban en el Islam, era lujurioso y bebía en exceso, y para sentir más placer, ingería remedios especiales que finalmente esos mismos menjunjes fueron los que causaron su muerte.
Él murió el año 232 H.L./847 d.C., en la Ciudad de Samarra. Al-Wâziq no era muy severo con los shiíes, y fue por ello que durante esa época los alíes y la familia de Abû Tâlib se congregaron en Samarra, y hasta cierto punto vivieron con comodidades; sin embargo, se disgregaron durante el gobierno de su hermano Al-Mutawakkil.
Después de Al-Wâziq, su hermano Al-Mutawakkil, que fue uno de los más sucios y asesinos de los gobernadores de la dinastía Banî ‘Abbas, se hizo cargo del califato. El Imâm ‘Alî Al-Hâdî (P) convivió más con Al-Mutawakkil que con cualquier otro de los Califas ‘Abbasí, durante más de catorce años. Este largo tiempo es considerado el más difícil de la vida del Imâm y de sus seguidores, ya que Al-Mutawakkil fue el más incrédulo de los Califas ‘Abbasí, y un hombre perverso y despreciable; su corazón estaba lleno de rencor hacia ‘Alî el Príncipe de los Creyentes (P), hacia sus shiíes y su familia. Durante su gobierno un grupo de los seguidores de ‘Alî (P) fueron asesinados, envenenados o tuvieron que salir huyendo.
Al-Mutawakkil relatando sueños y alucinaciones inventados por él mismo, incitaba a la gente a seguir a “Muhammad Ibn Idrîs Shâfi‘î” que había muerto en esa época. Su propósito era hacer que la gente centrara su atención en éste y así olvidara a los Imâmes. El año 236 H.L./850 d.C., ordenó que destruyeran la tumba del “Señor de los Mártires”, Imâm Husaîn (P), y las construcción que se encontraban a su alrededor, y en su lugar cosecharan en esas tierras, para así evitar que la gente fuesen a visitar ese lugar santo.
Al-Mutawakkil temía que la tumba del Imâm Husaîn(P) se convirtiese en el centro de reunión de sus opositores, y el martirio y lucha de este gran mártir inspirase a la gente para realizar un movimiento y revuelta en contra de la tiranía de la corte del califato; empero los shiíes y amantes del Señor de los Mártires, bajo ninguna condición dejaron de visitar esa Tierra Santa.
Se ha relatado que Al-Mutawakkil destruyó la tumba del Imâm diecisiete veces y amenazó muchas otras a los visitantes e inclusive hizo construir dos postes de vigilancia cerca de la tumba, pero a pesar de todos estos crímenes no pudo evitar que la gente visitase la tumba del Imâm Husaîn (P).
Los visitantes soportaban las diferentes torturas y molestias, y nuevamente regresaban a visitar la tumba. Después de la muerte de Al-Mutawakkil, los shiíes con la ayuda de los alíes reconstruyeron nuevamente la tumba del Imâm. Los musulmanes se irritaron al enterarse de que habían destruido la tumba del Imâm Husaîn (P); la gente de Bagdad escribía frases en las paredes de las casas y mezquitas en contra de Al-Mutawakkil, y lo censuraban a través de esas sátiras.
La siguiente sátira es una de las composiciones dichas en contra de este rebelde opresor:
“¡Juro por Dios! Que si los Banî Umaîîah tiránicamente asesinaron al hijo de la hija de su Profeta (BP)”
“Ahora, aquellos que pertenecen a su familia (Banî ‘Abbas que son de los descendientes de ‘Abdul Muttalib y considerados de los Banî Hâshim) cometieron un crimen como el crimen de los Banî Umaîîah; ésta es la tumba de Husaîn que ¡juro por mi vida!, está destruida”.
“Parece ser que los Banî ‘Abbas se lamentan por no haber participado en el martirio de Husaîn (P), y ahora (de ese crimen cometido por los Banî Umaîîah) con la profanación a la tierra donde se encontraba Husaîn y violando la tumba de Al- Husaîn, siguen los mismos pasos que ellos”.
Así es, la gente que carecía de los medios de difusión necesarios existentes en esa época y veía que los púlpitos, mezquitas, reuniones y sermones se encontraban en manos de los asalariados del Califato ‘Abbasí, manifestaba su desacuerdo e ira a través de este medio.
Los poetas obligados y responsables utilizaban también su arte y talento en contra de Al-Mutawakkil pronunciando poemas efectivos, y a través de éstos recordaban a la gente los crímenes de los Banî ‘Abbâs. Por otra parte Al-Mutawakkil, para terminar con el más mínimo murmullo de protesta y oposición, realizaba cualquier crimen; se burlaba y mataba de la peor manera a los sabios, poetas y otros grupos que se negaban a simpatizar con el régimen.
“Ibn Sikîît” famoso poeta y literato shiíe, que en el campo de la literatura árabe era conocido como “Imâm” (guía), era el instructor de los hijos de Al-Mutawakkil. En una ocasión Al-Mutawakkil apuntando hacia sus dos hijos “Al-Mu‘tazz” y “Al-Mu’aîîad” preguntó a Ibn Sikîît: “¿Estos dos son más queridos para ti o Hasan y Husaîn?”
Ibn Sikîît sin demora respondió: “Qanbar, el esclavo de ‘Alî Príncipe de los Creyentes (P), es mejor que ¡tú y tus dos hijos!”.
Al-Mutawakkil enfureció al igual que un oso herido, entonces ordenó: “¡Arranquen su lengua por detrás de su cabeza!” Y así fue como ese ejemplo de valentía y honor fue martirizado a los cincuenta y ocho años.
Al-Mutawakkil, al igual que los demás califas, malgastaba los tesoros públicos de los musulmanes, y tal y como lo encontramos registrado en las páginas de la historia él construyó diferentes palacios, y únicamente para construir la “Torre Al-Mutawakkil”, que hoy día aún existe en Samarra, gastó un millón setecientos mil dinares de oro.
Es doloroso ver junto a estos derroches la situación en la que se encontraban los alíes y la familia del noble Profeta (BP), y vemos como un grupo de mujeres de los shiíes en Medina únicamente poseían un vestido viejo y muy usado para hacer la oración; ellas se veían obligadas a prestárselo y realizar la oración en turno. Pasaban la vida hilando y siempre se encontraron en esa situación difícil y pobre, hasta que Al-Mutawakkil fue asesinado.
El odio y enemistad de Al-Mutawakkil hacia ‘Alî (P) lo había llevado a realizar bajezas y vilezas increíbles. Al-Mutawakkil amistaba con el grupo de los “Nâsibî” o los enemigos de Ahlul Baît (la familia del Profeta), y para tranquilizar su corrupta alma, ordenó a un bufón que con movimientos repulsivos y vergonzosos se burlara de ‘Alî el Príncipe de los Creyentes (P), y mientras lo observaba bebía vino y ebrio se carcajeaban.
¡Un comportamiento como tal no es sorprendente en Al-Mutawakkil, sino que lo sorprendente y doloroso es la situación de aquellos que siguen y aceptan a gente sucia y despreciables como “califa del Profeta” y “Ulil ‘Amr (los dotados de autoridad) del Islam” y “gobernador de los musulmanes”, y han dado la espalda al verdadero Islam y a la Inmaculada familia del Profeta! ¡Que doloroso, hasta dónde ha llegado la perdición del hombre!
Así es, el sadismo de asesinar y hostigar en Al-Mutawakkil había acrecentado tanto, que inclusive a veces él mismo lo confesaba.
En una ocasión su ministro “Fath Ibn Jâqân” lo encontró pensando y con adulación le dijo: “… ¿En qué está pensando? ¡Juro por Dios que nadie sobre la tierra vive mejor y disfruta más que vos!”
Al-Mutawakkil le respondió: “… ¡Mejor que la mía es la vida de aquél hombre que tiene una casa grande, una esposa digna y sustento en demasía y a la mano, y no lo conozcamos para molestarlo, y no nos necesite para humillarlo!”
Las rigurosidades y molestias de Al-Mutawakkil hacia la familia del Profeta (BP) habían llegado a tal grado que hostigaba y torturaba a la gente por amistar y seguir a los Imâmes, y por esta misma causa la situación se había vuelto muy difíciles para éstos Inmaculados.
Al-Mutawakkil nombró a “‘Umar Ibn Farah Rajÿî” gobernador de La Meca y Medina, él impedía en forma extremadamente rigurosa que la gente se comportara amablemente con la familia de Abû Tâlib, a tal grado que la gente por miedo de perder la vida dejaron de apoyar y ayudar a los alíes, y la vida se hizo aun más difícil para los descendientes de ‘Alî el Príncipe de los Creyentes (P)…”.
* * *

INVITACIÓN A SAMARRA
Es claro que con el temor que sentían los tiranos califas por la influencia de los Imâmes en la sociedad, así como por la atención y amor de la gente hacia éstos, era imposible que dejaran en paz a nuestros generosos Inmaculados. Además de este temor que se había apoderado de Al-Mutawakkil y de todos sus antepasados, el odio y enemistad personal que sentía él mismo hacia la familia de ‘Alî el Príncipe de los Creyentes (P) incrementaba su oposición y rigurosidad hacia ellos, y a razón de esto decidió trasladar al Imâm Al-Hâdî (P) de Medina a Samarra, para poder vigilarlo de cerca.
Al-Mutawakkil el año 243 H.L./857 d.C., desterró en secreto al Imâm de Medina a Samarra, y lo hizo hospedarse en una casa cerca de su campo militar, en donde, tanto él como los demás califas después de él, uno tras otro, lo tuvieron rigurosamente vigilado. El Imâm vivió ahí hasta que fue martirizado el año 254 H.L./868 d.C.

El asunto del destierro del Imâm fue así que durante la época de Al-Mutawakkil un hombre llamado “‘Abdul.lah Ibn Muhammad” se encargaba de los asuntos militares y la oración colectiva en Medina, constantemente molestaba al Imâm y por otra parte siempre hablaba mal del Imâm ante Al-Mutawakkil. El Imâm se enteró de esto y a través de una carta notificó a Al-Mutawakkil de las mentiras y enemistades de ‘Abdul.lah Ibn Muhammad. Al-Mutawakkil ordenó que respondieran la carta del Imâm y lo invitaran en forma reservada a Samarra. El texto de la contestación a la carta enviada por el Imâm es el siguiente:
“En el nombre de Dios el Clemente, el Misericordioso”
“En verdad que el Amir reconoce vuestra jerarquía, considera vuestro parentesco y acepta vuestro derecho… Amir, destituyó de su puesto en Medina a ‘Abul.lah Ibn Muhammad por haber ignorado vuestro derecho y por haberos insultado y acusado. El Amir sabe que vos sois inocente, y que vuestras buenas palabras y actos tienen un verdadero deseo, y que vos no os habéis dispuesto para lo que os acusa. En lugar de él ha colocado a Muhammad Ibn Fadl, y le ha ordenado que respete y obedezca vuestras opiniones y órdenes.
Sin embargo, el Amir desea veros y le gustaría volver a pactar con vos, entonces si vos también deseáis visitar y quedaros junto a él, elija a cualquier otra persona de vuestros familiares, amistades y servidumbre que deseéis, y con tiempo y en el momento conveniente venid hacia nosotros. La época para viajar, las paradas durante el viaje y el camino a escoger, todo queda a vuestro criterio, y si desea os puede acompañar el amigo del Amir “Yahîâ Ibn Harzamah” y su ejército. Que sea lo que vos consideréis conveniente, y a él le hemos ordenado que os obedezca en todo.
Entonces pedid a Dios que os de bienestar para que os permita visitar al Amir, ninguno de sus hermanos e hijos ni los de su casa y parientes son tan querido para el Amir como vos.

Segunda Parte

Wa salam”
Evidentemente el Imâm estaba enterado de las malas intenciones de Al-Mutawakkil, no obstante no le quedaba otro remedio más que trasladarse a Samarra ya que rechazar la invitación de Al-Mutawakkil era un argumento para comprobar las palabras de los espías, hecho que incitaría más a Al-Mutawakkil y con esto ponía un pretexto apropiado en las manos de éste. Una prueba de que el Imâm estaba enterado de los planes de Al-Mutawakkil y se vio obligado a realizar este viaje, es donde tiempo después y estando ya en Samarra dijo:
“Me trajeron de Medina a Samarra disgustado”.
De cualquier forma, el Imâm recibió la carta y se preparó para viajar a Samarra, y Yahîâ Ibn Harzamah lo acompañó. Cuando llegaron a Samarra, Al-Mutawakkil no permitió que el Imâm entrara a la ciudad ese mismo día, y ordenó que lo hospedaran en un lugar inapropiado llamado “Jân As-Sa‘âlîk”, lugar donde se refugiaban los mendigos e indigentes. Ese día el Imâm permaneció en ese lugar, al día siguiente Al-Mutawakkil le dio una casa aparte a la cuál se trasladó el Imâm. Aparentemente lo respetaba, pero en secreto trataba de debilitarlo y desprestigiarlo, sin embargo, carecía del poder suficiente para hacerlo.
“Sâlih Ibn Sa‘îd” relata: El día en que el Imâm llegó a “Jân As-Sa‘âlîk” fui a visitarlo y le dije: “¡Ofrezco mi vida por vos! Estos opresores quieren apagar vuestra luminosidad en cualquier campo y quitaros vuestro derecho, al grado que os han traído a esta posada baja, que es una posada de los pobres”.
El Imâm indicando con su mano hacia un lado dijo: “¡Oh, Sa‘îd, observa esto!”
Yo miré y observé bellos jardines llenos de fruta, arroyos por los cuáles corría agua cristalina, bellas huries (mujeres que habitan en el Paraíso) que se asemejaban a las perlas puras que aun no han sido tocadas. Quedé atónito, y muy sorprendido. Me dijo: “Nosotros en cualquier lugar que nos encontremos es así, ¡oh, hijo de Sa‘îd! Nosotros no nos encontramos en el Jân As-Sa‘âlîk”.
El Imâm Al-Hâdî (P) sufrió mucho durante su estancia en Samarra, era amenazado y molestado especialmente por parte de Al-Mutawakkil, y su vida se encontraba siempre en peligro. Los ejemplos que mencionamos a continuación muestran la situación peligrosa en la que se encontraba el Imâm en Samarra, y éstos mismos son testigo de su tolerancia, perseverancia e intransigencia ante esos tiranos:
“Saqr Ibn Abî Dalf” cuenta: “Cuando trasladaron al Imâm Al-Hâdî (P) a Samarra, fui a preguntar como se encontraba. “Zarrâfî” el portero de Al-Mutawakkil me vio y ordenó que me dejasen entrar. Ya estando adentro me preguntó:
“¿Para que has venido?”

Le respondí: “Para algo bueno…”.
“¡Siéntate!” Me dijo.
Me senté, pero temía. Me puse a pensar y quedé convencido de que me había equivocado (por haberme expuesto a un acto tan peligroso y querer ver al Imâm).
Zarrâfî alejó a la gente y cuando nos encontrábamos solos dijo: “¿Qué deseas y para que has venido?”
Le dije: “Para algo bueno”.
Preguntó: “¿Parece que has venido para preguntar por la salud de tu Señor?”
“¿Quién es mi Señor? ¡Mi Señor es el califa!” Le respondí.
“¡Calla! Tu Señor está en la verdad, y no temas que yo también opino igual que tú y lo reconozco como Imâm”.
Agradecí a Dios, entonces él agregó: “¿Deseas visitarlo?”
“¡Sí!”
“Toma asiento hasta que salga el emisario”.
Cuando salió ordenó a su esclavo: “Llévalo a la celda donde se encuentra el shiíe encarcelado. Déjalo ahí y regresa”.
Cuando llegué con el Imâm, lo encontré sentado sobre una alfombra de pleitas y ante él una fosa preparada. Lo saludé y después de responder a mi saludo me dijo que tomara asiento. Lo hice. Entonces preguntó: “¿Para que has venido?”
Le respondí: “Para preguntar por vuestra salud”.
Cuando mis ojos vieron la fosa comencé a llorar.
El Imâm me dijo: “No llores, que en estos momentos no me dañarán”.
Luego de agradecer a Dios le pregunté por el significado de una narración, el Imâm me respondió y a continuación me dijo: “Déjame y sal de inmediato que no hay seguridad para ti, y temo que te molesten”.
“Ibn Al-Ÿawzî” uno de los grandes sabios de Ahl-Tasanun registra:
“En una ocasión denunciaron al Imâm Al-Hâdî (P) ante Al-Mutawakkil acusándolo de que en su casa guardaba armas, escritos y otros, enviadas por los shiíes de la Ciudad de Qom y que tenía planeado atacar al gobierno. Al-Mutawakkil envió a un grupo a casa del Imâm el cuál atacó por la noche, sin embargo, no encontraron nada, y hallaron al Imâm solo en una habitación y a puertas cerradas que vestía una camisa de lana y estaba sentado sobre el piso de arena, ocupado en adorar a Dios y leyendo el Corán.
Con esas mismas ropas llevaron al Imâm ante Al-Mutawakkil, y después de informarle que no habían encontrado nada en su casa, dijeron: “Lo encontramos en dirección a la Ka‘ba leyendo el Corán”.
Al-Mutawakkil aturdido y temeroso al ver la majestuosidad y grandeza del Imâm, sin querer lo saludó y lo hizo sentar junto a él, entonces tomando la copa de vino que tenía en su mano la ofreció al Imâm. El Imâm juró:
“¡Mi carne y sangre no se han mezclado con esas cosas! ¡Exéntame!”.
Lo dejó en paz y dijo: “¡Recita un poema!”
El Imâm dijo: “Yo se muy pocos poemas de memoria”.
“¡Debes recitar!”
El Imâm recitó las siguientes estrofas:
“En la cúspide de las montañas, pasaron la noche hasta el amanecer, y hombres poderosos los vigilaban, sin embargo las montañas no pudieron salvarlos del peligro de la muerte”
“Después de que fueron queridos, fueron bajados de sus lugares seguros, y colocados dentro de su sepulcro, el sepulcro ¡que hogar y lugar de descanso desfavorable!”
“Después de que fueron sepultados, el anunciador exclamó: ¿Dónde están esas pulseras y coronas y vestidos suntuosos?”
“¿Dónde están esos rostros que crecieron en las comodidades, que como muestra de respeto colgaban las cortinas para ellos?”.
“La tumba le respondió en lugar de ellos: En estos momentos las lombrices también corren por sus caras”.
Los efectos provocados por las palabras del Imâm fueron tales que Al-Mutawakkil lloró intensamente al grado que sus lágrimas humedecieron su barba y los presentes también lo hicieron. En ese momento Al-Mutawakkil ordenó que recogieran la mesa de vino, y entregó al Imâm cuatro mil dirhams, y luego ordenó que lo regresaran con respeto a su casa.
Otro ataque a la casa del Imâm
Cuando Al-Mutawakkil después de una grave enfermedad recuperó la salud, que para su curación habían pedido ayuda al Imâm la cuál había sido efectiva, le envió quinientos dinares a este Inmaculado. La madre de Al-Mutawakkil por su parte también había hecho una promesa que en caso de que su hijo recuperara la salud, entregaría al Imâm una bolsa sellada con diez mil dinares.
Después de transcurrido mucho tiempo de este suceso, un hombre llamado “Bat.hâ’î” se presentó ante Al-Mutawakkil y levantó falsos al Imâm, añadiendo que este Inmaculado había reunido dinero, armas y gente y tenía la intención de rebelarse.
Al-Mutawakkil ordenó a “Sa‘îd Hâÿib” que, acompañado de un grupo de soldados y valientes guerreros, atacaran repentinamente la casa del Imâm y todo lo que encontraran ya fuesen bienes o armas las recogieran y trajeran ante él.
Sa‘îd relata: “Ya entrada la noche y acompañado de un grupo de guerreros provistos de escaleras de madera para subir por las paredes, nos dirigimos a casa del Imâm. Subimos al techo y abrimos la puerta, entonces atacamos con velas, lámparas y antorchas en mano, y revisamos toda la casa desde arriba hasta abajo, así como todos los rincones de ésta, lo único que encontramos fueron dos bolsas, una grande llena de dinares que había sido sellada y otra más pequeña la cuál no contenía más que unos cuantos dinares, así como una espada que colgaba de una funda vieja. El Imâm estaba parado sobre una alfombra de pleitas y realizaba la oración, sobre sus hombros había colocado una capa de lana y un gorro sobre su cabeza. No puso atención ni dio importancia a nuestro ataque. Las dos bolsas de dinero y la espada las llevé ante Al-Mutawakkil y le dije: “Esto es lo único que encontramos de dinero y armas”. Y le di el informe.
Al-Mutawakkil vio que la bolsa grande estaba sellada con el sello de su madre, hizo llamar a ésta y le preguntó la causa. Su madre respondió: “Cuando estuviste enfermo hice una promesa que si Dios te regresaba la salud daría diez mil dinares de mi fortuna al Imâm, y coloqué las monedas en esta misma bolsa y se las envié. Y este sello es el mío”.
Al-Mutawakkil agregó quinientos dinares más a los quinientos dinares que había dado antes y le dijo a Sa‘îd Hâÿib: “Regresa estas dos bolsas y la espada al Imâm y discúlpate de nuestra parte”.
Sa‘îd relata: “Las regresé y le dije: ¡El Amir se disculpa e incrementó quinientos dinares a los quinientos anteriores! Y yo os pido también que me disculpéis, ya que soy un servidor y comisionado, y no tengo el poder de desobedecer las órdenes del Amir”
El Imâm respondió:
﴿ سَيَعْلَمُ الَّذِينَ ظَلَمُوا أَيَّ مُنْقَلَبٍ يَنْقَلِبُونَ ﴾
“… No tardará en que los traidores se percatarán de a donde regresarán”.(26:227)
Finalmente terminó el vergonzoso gobierno de Al-Mutawakkil. Un grupo de soldados turcos dirigidos por su jefe Bugha Al-Asghar instigados por su hijo Al-Muntasir hechas hacia fueron los que asesinaron a Al-Mutawakkil y a su ministro Fath Ibn Jâqân mientras se encontraban bebiendo y divirtiéndose. Y así fue como limpiaron el mundo de su obscena existencia.

Al día siguiente que Al-Mutawakkil fue asesinado, Al-Muntasir tomó el califato y ordenó que destruyeran algunos de los palacios de su padre. Él no molestó a los alíes y en cambio se portaba bien y era bondadoso con ellos, y también les permitió visitar la tumba del Imâm Husaîn (P). Asimismo ordenó que regresaran los jardines de “Fadak” a los descendientes de los Imâmes Al-Hasan y Al-Husaîn (P), e hicieran la devolución de las donaciones pertenecientes a la familia Abû Tâlib.
Al-Muntasir gobernó únicamente durante seis meses, ya que murió en el año 248 H.L./862 d.C.
Después de su muerte, lo sucedió su primo Al-Musta‘iîn y nieto de Al-Mu‘tasim quien continuó con un método similar al de los califas anteriores. Durante su gobierno se reveló un grupo de alíes los cuáles fueron muertos.
Al-Musta‘iîn no pudo resistir la revuelta de sus soldados turcos, y éstos sacaron de la cárcel a Al-Mu‘tazz e hicieron el juramento de fidelidad hacia él.
Día a día Al-Mu‘tazz obtuvo más fama y poder y finalmente Al-Musta‘iîn aceptó hacer las paces con Al-Mu‘tazz, quien aparentemente aceptó. Posteriormente invitó a Al-Musta‘iîn a Samarra, dando la orden de que lo asesinaran en el camino.
Al-Musta‘iîn durante su califato había dado libertad a algunos de sus familiares y dirigentes turcos para que gastaran lo que quisieran de los tesoros públicos. Su comportamiento en cuanto a nuestros Inmaculados Imâmes era muy indigno, y según algunas narraciones murió después de haber sido maldecido por el Imâm Hasan Al-‘Askarî (P).
Después de que Al-Musta‘iîn fue asesinado, Al-Mu‘tazz hijo de Al-Mutawakkil y hermano de Al-Muntasir tomó el califato. La actitud que tomo hacia los seguidores de ‘Alî (P) era muy infame. Durante su gobierno un grupo de los alíes fueron asesinados o envenenados, y también fue en esa época en la cuál el Imâm Al-Hâdî (P) fue martirizado.
Finalmente Al-Mu‘tazz se enfrentó con la revuelta de los jefes militares turcos y otros; los agitadores lo destituyeron y después de golpearlo y herirlo lo echaron en un sótano, cerrando sus puertas para que muriese ahí.

* * *

SU LIMITACIÓN Y MARTIRIO
Cualquier persona sensata al observar la vida del Imâm Al-Hâdî (P) comprende que este Inmaculado durante toda su existencia tuvo que enfrentarse a una situación muy amarga, sofocante y limitada, y claro está esta situación no fue especial de su época, sino que durante todo el gobierno de los Banî Umaîîah y el de los Banî ‘Abbas –a excepción de algunos períodos muy cortos- la situación fue la misma. Los califas usurpadores pasaban por alto a la sociedad y a sus intereses, y a la gente la utilizaban como medio para llegar a sus propósitos. Durante el gobierno de los califas tiranos existía tal temor que la gente no tenía el aliento ni valentía suficiente para rebelarse en contra de esos sediciosos, y aprovechar de la guía de los Inmaculados Imâmes, así como fundar un gobierno islámico verdadero; por ello las relaciones entre la comunidad y el Imâm se encontraban sumamente limitadas, y tal y como dijimos anteriormente el gobierno de esa época trasladó a la fuerza al Imâm Al-Hâdî (P) de Medina al centro del califato de esos días o sea Samarra, y tenía a este Inmaculado completamente bajo vigilancia. A pesar de todo esto el Imâm, soportando todos estos sufrimientos y limitaciones, nunca aceptó en lo más mínimo a esos opresores. Es evidente que la personalidad divina y situación social en la que se encontraba el Imâm, así como la lucha negativa y la falta de cooperación por parte de él hacia con los califas, los disgustaba y provocaba temor en estos sediciosos. Los Banî ‘Abbâs constantemente se encontraban disgustados por esta situación, y finalmente llegaron a la única solución: apagar la luz de Dios, o sea asesinarlo.
Así fue como el Imâm Al-Hâdî (P), al igual que sus honorables antepasados, no falleció de muerte natural y fue envenenado durante el califato de Al-Mu‘tazz Al-‘Abbasî.
Y fue el tercer día del mes de Raÿab del año 254 H.L./868 d.C. que falleció y fue sepultado en su casa en Samarra.
Al-Mu‘tazz y sus seguidores trataban de mostrarse amistosos hacia el Imâm; y al participar en la oración del muerto y el entierro del Imâm ambicionaban cosechar a favor de sus viles propósitos, y engañando a la gente pretendían cubrir sus crímenes.
Según nuestras creencias shiíes, el siguiente Imâm deberá realizar la oración del muerto para el Imâm fallecido, y por ello antes de que el inmaculado cuerpo del Imâm lo llevasen fuera de la casa, el Imâm Hasan Al-‘Askarî (P) valioso hijo del Imâm Al-Hâdî (P) realizó la oración para su padre. Y cuando sacaron el cuerpo de la casa, Al-Mu‘tazz envió a su hermano Ahmad Ibn Al-Mutawakkil para que ejecutara la oración del muerto en la calle llamada “Abî Ahmad”. Mucha gente participó en el funeral del Imâm; todos lloraban y gritaban fuertemente.
Después de terminada la ceremonia regresaron el cuerpo de este Inmaculado a su casa y ahí lo enterraron.

“Los saludos de Dios sean para él y para sus purificados ancestros”.
* * *
LOS MILAGROS DEL IMÂM Y SU COMUNICACIÓN CON EL MÁS ALLÁ
Al igual que mencionamos en la vida de los Imâmes anteriores, los Inmaculados Imâmes por su alto rango de inmunidad y liderazgo, mantenían una comunicación especial con Dios y el mundo oculto, y al igual que los profetas divinos realizaban prodigios y milagros que confirmaban su jerarquía de Imâm y su relación con el Creador del Universo. Estos Inmaculados en el momento preciso –y con el permiso de Dios- mostraban ejemplos de su sabiduría y poder divino, acto que suscitaba que sus seguidores fuesen instruidos, educados y que adquiriesen seguridad en ellos. Así también (estos milagros) eran considerados la prueba evidente que comprobaba la veracidad de estos honorables.
El Imâm Al-Hâdî (P) también realizó muchos milagros que fueron registrados en las obras de historia y hadîz, y para mencionar todos estos necesitaríamos de un libro por separado, por ello aquí nos limitamos a mencionar únicamente algunos de éstos:
1. El Imâmato y liderazgo en la niñez.
Al igual que lo mencionamos anteriormente, el infalible Imâm Al-Hâdî (P) después del martirio de su honorable padre y a la edad de los ocho años se hizo cargo del imâmato. Esto por sí solo es uno de los milagros más evidentes, ya que para ocupar una jerarquía y responsabilidad tan importante que únicamente puede ser otorgada por parte de Dios, no únicamente es imposible por parte de un niño, sino que también por parte de una persona adulta e inteligente.
Tomando en cuenta que los sabios y cronistas shiíes de hadîz después del martirio y fallecimiento de cada uno de los Imâmes consultaban al siguiente Imâm respecto a diversas cuestiones e inclusive en ocasiones llegaban a examinarlos. Así también los grandes personajes shiíes y parientes del Imâm, visitaban la casa de éste y mantenían relaciones con él, entonces era imposible que careciendo del Deseo y Confirmación de Dios, y únicamente con la relación de la castidad, sabiduría y poder divino, pueda un niño ocupar esta jerarquía y dignidad, y pueda responder a todas las preguntas en forma correcta, y en las dificultades pueda liderar en forma completa. Es evidente que inclusive la gente común distingue entre un infante ordinario y un “Imâm Guía”.

Una situación similar tuvo que soportar también su padre el Imâm Al-Ÿawâd (P), y nosotros en la biografía de ese Inmaculado ya hablamos respecto a que la jerarquía celestial del imâmato, al igual que la de la profecía, es otorgada por parte de Dios sin importar la edad de la persona.
2. La noticia de la muerte de “Al-Wâziq” califa ‘abbasí.
“Jaîrân Asbâtî” relata: “Viajé de Irak a Medina, y fui a visitar al Imâm Al-Hâdî (P). Este Inmaculado me preguntó:
“¿Cómo estaba Al-Wâziq?”
Le respondí: “¡Ofrezco mi vida por vos! ¡Saludable! Acabo de llegar y traigo frescas noticias”.
Dijo: “La gente dice que ha muerto”.
Cuando dijo esto, entendí que “la gente” en sus palabras se refería a él mismo. Entonces me dijo:
“¿Qué hace Ÿa‘far (Al-Mutawakkil)?”
“Se encuentra en una muy penosa situación y encarcelado”.
“Él será nombrado califa”. Aseguró
Y volvió a preguntar: “¿Qué hace Ibn Zaîîât?”.
“La gente lo apoyaba y obedecía sus órdenes”.
“La dirección es de mal agüero para él. Aseguró, entonces silenció unos minutos y luego agregó- No hay otro camino más que realizar lo destinado y los preceptos divinos. ¡Oh, Jaîrân!, se sabedor que Al-Wâziq murió, y Ÿa‘far Al-Mutawakkil tomo su lugar, y Ibn Zaîîât fue asesinado”.
Le dije: “¿Cuándo? ¡Ofrezco mi vida por ti!”
“Seis días después de que saliste de la ciudad”.
Y no transcurridos muchos días el emisario de Al-Mutawakkil arribó a Medina y relató el suceso tal y como el Imâm Al-Hâdî (P) lo había descrito.
3. La conversación en turco.
“Abû Hâshim Ÿa‘farî” relata que cuando uno de los generales turcos del ejército de Al-Wâziq llamado “Bugâ”, pasaba por Medina para capturar a los árabes, yo me encontraba ahí. El Imâm Al-Hâdî (P) nos dijo:
“Vayamos a ver al ejército de ese turco”.
Salimos y nos detuvimos. Su ejército preparado pasó ante nosotros. El turco llegó. El Imâm intercambió unas cuantas palabras con él, entonces bajó de su montura y besó los pies del caballo del Imâm.
Abû Hâshim continúa relatando: Bajo juramento le pregunté al turco lo que el Imâm había dicho. Me preguntó: “¿Acaso ese hombre es Profeta?”
“¡No!” Le dije.
“Me llamó por el nombre que me llamaban en mi ciudad en Turquestán cuando era un niño, y hasta hoy nadie sabía de ese nombre”.
4. La humildad de las fieras.
“El Shaîj Sulaîmân Baljî Qandûzî”, que era uno de los sabios de Ahl-Tasanun, en su obra “Ianâbî‘ Al-Muwaddah” registra que Mas‘ûdî dijo que Al-Mutawakkil ordenó que trajesen tres animales salvajes al salón del palacio. Entonces invitó al Imâm Al-Hâdî (P) y cuando este Inmaculado entró al salón, Al-Mutawakkil ordenó que cerraran las puertas. Los animales caminaban alrededor del Imâm y se mostraban humildes ante él, mientras que el Imâm los acariciaba con su manga. Entonces el Imâm subió a donde se encontraba Al-Mutawakkil y platicó un tiempo con él. Nuevamente bajó al salón y los animales una vez más se comportaron igual que la vez anterior hasta que este Inmaculado salió del palacio. Tiempo después Al-Mutawakkil envió al Imâm un gran obsequio.
Dijeron a Al-Mutawakkil: “Tu viste como tu primo (el Imâm Al-Hâdî -P-) se comportó con los animales salvajes, ¡tú haz lo mismo!”.
“¡Ustedes quieren matarme!” Les dijo y ordenó que este asunto quedase en secreto.
5. La majestuosidad y grandeza del Imâm.
“Ashtar ‘Alawî” cuenta: Nos encontrábamos mi padre y yo fuera de la casa de Al-Mutawakkil. En ese entonces yo era un niño y un grupo de las familias de Abû Tâlib, ‘Abbas y Ÿa‘far se encontraba también ahí. El Imâm Al-Hâdî (P) llegó y todos los que estaban presentes se desmontaron. El Imâm entró a la casa y unos dijeron a otros: “¿Por que nos desmontamos para ese joven, no es más honorable ni mayor que nosotros? ¡Juramos por Dios, que no nos desmontaremos más por él!”
“Abû Hâshim Ÿa‘farî” –que se encontraba presente- dijo: “¡Juro por Dios que cuando lo vean se desmontarán humillados por respeto a él!”
No transcurrió mucho tiempo que el Imâm salió de casa de Al-Mutawakkil, cuando los presentes lo vieron todos se desmontaron. Abû Hâshim les recordó: “¿Acaso no dijisteis que no os desmontaríais?”
Respondieron: “¡Juramos por Dios, que no pudimos detenernos! En tal forma que sin querer nos desmontamos”.
6. Lectura de los pensamientos y la súplica aceptada
En Isfahân (Irán) vivía un hombre shií llamado “‘Abd Ar-Rahmân” a quién le preguntaron: “¿Por qué escogiste esta religión y admites el liderazgo del Imâm Al-Hâdî (P)?”
Respondió: “¿Por el milagro que vi en él? Yo era un hombre pobre y sin ninguna pertenencia. Años atrás, ya que era valiente y tenía facilidad para hablar, la gente de Isfahân me envió como representante de un grupo para que hiciera llegar sus quejas a Al-Mutawakkil. Un día que nos encontrábamos parados fuera de la casa de Al-Mutawakkil, éste mandó llamar a ‘Alî Ibn Muhammad Ibn Ar-Ridâ (Imâm Al-Hâdî –P-). Yo pregunté a uno de los presentes: “¿Quién es ese hombre que ha llamado?”
Respondió: “Es un hombre de la familia de ‘Alî (P), y los shiíes lo reconocen como Imâm”. Y agregó que posiblemente el califa ordenó que viniese ya que pretendía matarlo.
Me dije: “No me meneo de aquí hasta que no venga ese hombre y lo vea”. Repentinamente vi a un hombre montado que se acercaba a casa de Al-Mutawakkil. La gente por respeto a él, se colocó a los costados del camino que transcurría, y lo miraba. Cuando lo vi, su bondad se introdujo en mi corazón, y dentro de mí comencé a suplicar por él para que Al-Mutawakkil lo dejase en paz. Este honorable hombre pasaba por entre la gente y no dejaba de miraba las crines de la cabeza de su caballo. Yo constantemente pedía por él. Cuando llegó a donde yo me encontraba, se volteó hacia mí y dijo:
“¡Dios ha aceptado tus súplicas! Él te ha Otorgado una larga vida y ha Incrementado a tus hijos y a tus bienes”.
Al ver esto comencé a temblar y caí desvanecido junto a mis amigos. Éstos me preguntaron: “¿Qué te sucede?”
“¡Algo bueno!”Les dije y luego guardé silencio.

Tercera Parte

Cuando regresamos a Isfahân Dios me otorgó una gran fortuna, y hoy día el importe de los bienes terrenales que tengo en mi casa, sin contar con lo que poseo fuera de ésta, llegan a una cifra de miles de miles de dirhams. Tengo diez hijos y mi edad ha traspasado los setenta. Yo tengo fe en el hombre que estaba enterado de lo que sucedía en mi corazón y su ruego por mí fue aceptado por Dios”.
7. Solución al problema del vecino
“Yûnus Naqqâsh” era vecino del Imâm Al-Hâdî (P) en Samarra y constantemente lo visitaba y servía.
En una ocasión se presentó ante el Imâm mientras su cuerpo temblaba y dijo: “¡Mi Señor! Declaro que mi última voluntad es que se comporten bien con mi familia”.
El Imâm preguntó: “¿Qué sucede?”
Le dijo: “¡Estoy listo para morir!”
“¿Por qué?” Preguntó sonriente el Imâm.
“Mûsâ Ibn Bugâ –uno de los generales de la poderosa corte ‘abbasí- me entregó una piedra preciosa para que acuñara una figura sobre ésta, sin embargo, esta piedra es tan valiosa que no puede ponérsele precio. Cuando quise acuñarla la piedra se partió en dos. Mañana es el día determinado para que le entregue la piedra; y Mûsâ Ibn Bugâ ¡o manda que me den mil latigazos o que me maten!”
“¡Dirígete a tu casa! Hasta mañana no sucederán más que buenos acontecimientos”. Le dijo el Imâm.
Al siguiente día Yûnus muy temprano, mientras que su cuerpo temblaba, se presentó ante el Imâm y dijo: “¡El enviado de Mûsâ Ibn Bugâ ha llegado y me pide el anillo!”
“Ve a visitarlo que en esto no encontrarás más que bondad”. Le dijo.

Preguntó: “¡Mi Señor! ¿Qué explicación le doy?”
El Imâm sonriente repitió: “Ve a visitarlo y escucha lo que te diga, no encontrarás más que bondad en esto”.
Yûnus se fue, y regresó sonriente entonces dijo: “¡Oh, mi Señor! Cuando fui a verlo me dijo: “Mis hijas pequeñas han reñido por esa piedra, ¿podrías partirla en dos para hacer dos anillos? Serás bien recompensado”.
El Imâm agradeció a Dios y preguntó a Yûnus: “¿Qué le dijiste?”
Respondió: “Le dije que me diera tiempo para ver como podría hacer lo que me pedía”.
“Le diste una muy buena respuesta.” Agregó el Imâm.
8. La ayuda a ‘Abû Hâshim
“‘Abû Hâshim Ÿa‘farî” relata: “En una ocasión estaba yo totalmente arruinado económicamente. Me presenté ante el Imâm Al-Hâdî (P) y ya que me lo permitió me senté. Dijo: “¡Oh, Abû Hâshim! ¿Cuál de los favores que te otorgó Dios puedes recordar?” Yo guarde silencio sin saber que responder. El Imâm dijo: “Dios te otorgó la fe, y por medio de ésta protegió tu cuerpo de las llamas del Infierno. Dios te agració con salud y bienestar, y te ayudó para que lo obedezcas. Dios te concedió la conformidad y por este medio protegió tu honor”.
Entonces dijo: “¡Oh, Abû Hâshim! Yo comencé mi plática tocando este asunto, ya que siento que tú quieres quejarte ante mí de alguien que te ha otorgado tantos favores. He ordenado que te entreguen cien dinares (de oro). Tómalos”.
* * *
PRESENTACIÓN DEL “IMÂM” A TRAVÉS DE LAS PALABRAS DEL IMÂM AL-HÂDÎ (P)
Cada uno de nuestros doce Inmaculados Imâmes –que los saludos de Dios sean siempre para ellos- no únicamente fueron guías para la comunidad y los intérpretes de los preceptos del Islam y del Sagrado Corán, sino que los Inmaculados Imâmes en la cultura Ash-Shî‘ah fueron: la luz divina en el mundo, la prueba perfecta de Dios para los hombres, el núcleo de todos los seres que existen, el intermediario de la gracia entre el Creador y las criaturas, el espejo luminoso de las perfecciones exaltadas metafísicas, la cúspide más elevada de las virtudes humanas, el conjunto de todas las bondades, la manifestación de la Ciencia y el Poder de Dios Todopoderoso, un ejemplo perfecto del hombre vinculado a Dios e inmaculado y exento de cualquier equivocación, olvido y falta, alguien que está conectado con el reino del Universo y con el mundo invisible y angelical, conocedor del pasado y del futuro del mundo y la otra vida, el tesorero de los secretos Divinos y heredero de toda la perfección de los Profetas. Así es, la valiosa existencia de Muhammad (BP) y la familia de Muhammad (BP) son el centro de la existencia, la dominación de su valioso “wilâîah” (supremacía) es superior al “wilâîah” de los demás profetas y misioneros, y así es como únicamente ellos pueden ocupar este puesto, y por el deseo de Dios, Glorificado sea, es especial y único para el Profeta y su Inmaculada familia (Ahlul Baît), y ningún codicioso puede adquirirlos…
Aquello que mencionamos respecto al verdadero rango y jerarquía de los Inmaculados Imâmes y mucho más de lo mencionado, puede ser demostrado según lo registrado en el Sagrado Corán en forma calara y directa, así como en las narraciones fiables del Profeta (BP) y en las de los Imâmes (P). En este pequeño ejemplar no podemos seguir explayándonos más en estos temas que han sido examinados y mencionados en las diferentes obras de los sabios de la Escuela Ash-Shî‘ah.
Nuestro honorable Imâm, el décimo de los Inmaculados, Abû Al-Hasan Al-Hâdî (P) nos agració y guió a nosotros los shiíes con sus maravillosas y profundas palabras a través de la salutación llamada “Zîârat Ÿâmi‘ah”.
Así es, el Imâm Al-Hâdî (P) para complacer a algunos de sus amigos y shiíes, enseño unas palabras para cuando se visitan las tumbas de los Inmaculados Imâmes, que en este pequeño libro en el cuál hablamos de la vida de este honorable hombre no queremos privar a los lectores de esta salutación que en realidad nos instruye y enseña como conocer al “Imâm”.
Algunos de los grandes sabios han considerado esta salutación como el mejor “Zîârat Ÿâmi‘ah”, y personajes tales como el difunto “Shaîj As-Sadûq” (f. el año 381 H.L./992 d.C.) en sus conocidas obras “Man lâ Iahdarul Faqîh” y “‘Uîûn Ajbâr Ar-Rida” , y el “Shaîj At-Tûsî” (f. el año 460 H.L./1068 d.C.) en su libro “Tahdhîbul Ahkâm” lo han registrado también.
La elocuencia en sus palabras, el significado de su contenido y la sabiduría que se deja ver en sus líneas, es muestra evidente de la legitimidad y presentación de una gran sabiduría divina del autor de este zîârat. Ahora enviando nuevamente saludos a la luminosa alma del Imâm Al-Hâdî (P) nos disponemos a mencionar y traducir estas magnas palabras.
Esperamos que los seguidores del camino de los Inmaculado Imâmes (P) no dejen al olvido esta joya luminosa y tesoro de la sabiduría Ash-Shî‘ah, y lean estas esplendorosas palabras, ya sea cuando visitan las tumbas de estos queridos Imâmes o estando a distancia.

ZÎÂRAT ŸÂMI‘AH
“Mûsâ Ibn ‘Abdul.lah Naja‘î” relata: Dije al Imâm ‘Alî Al-Hâdî (P): “¡Oh, hijo del Enviado de Dios! Enséñame un Zîârat (salutación) elocuente, eficaz y completo, para que lo lea cada vez que quiera visitar la tumba de uno de vosotros”.
Dijo: “Cuando llegues a la entrada del Haram (santuario) de uno de los Imâmes detente y pronuncia la atestiguación, o sea:
أَشْهَدُ أَنْ لاَ إِلَهَ إِلاَّ اللَّهُ وَحْدَهُ لاَ شَرِيكَ لَهُ وَ أَشْهَدُ أَنَّ مُحَمَّداً صَلَّى اللَّهُ عَلَيْهِ وَ آلِهِ عَبْدُهُ وَ رَسُولُهُ‏
“Ash.hadu an Lâ il.laha ilal.lah wahdahula sharikal.lah wa Ash.hadu anna Muhammadan sal.lal.lahu ‘alaihi wa Âlihi ‘abduhu wa Rasuli.lah
Atestiguo que no hay divinidad más que Dios único y no tiene semejante alguno, y atestiguo que Muhammad (saludos de Dios sean para él) es Su siervo y enviado”.
Debes haber realizado el gusl (baño completo para cuando se quiere realizar la visita a un santuario), y cuando entres al Haram y tus ojos divisen la tumba, detente y treinta veces di:
اللَّهُ أَكْبَرُ
“Al.lahu Akbar”.
Entonces da unos pasos cortos hacia adelante, con el corazón tranquilo y movimientos suaves, detente y vuelve a decir treinta veces:
اللَّهُ أَكْبَرُ
“Al.lahu Akbar”.

Luego acércate a la purificada tumba y repite cuarenta veces más
اللَّهُ أَكْبَرُ
“Al.lahu Akbar” para que sumen cien.
En ese momento di:
السَّلاَمُ عَلَيْكُمْ يَا أَهْلَ بَيْتِ النُّبُوَّةِ وَ مَوْضِعَ الرِّسَالَةِ وَ مُخْتَلَفَ الْمَلاَئِكَةِ وَ مَهْبِطَ الْوَحْيِ وَ مَعْدِنَ الرَّحْمَةِ وَ خُزَّانَ الْعِلْمِ وَ مُنْتَهَى الْحِلْمِ وَ أُصُولَ الْكَرَمِ وَ قَادَةَ الْأُمَمِ وَ أَوْلِيَاءَ النِّعَم وَ عَنَاصِرَ الْأَبْرَارِ وَ دَعَائِمَ الْأَخْيَارِ وَ سَاسَةَ الْعِبَادِ وَ أَرْكَانَ الْبِلاَدِ وَ أَبْوَابَ الْإِيمَانِ‏ وَ أُمَنَاءَ الرَّحْمَنِ وَ سُلاَلَةَ النَّبِيِّينَ وَ صَفْوَةَ الْمُرْسَلِينَ وَ عِتْرَةَ خِيَرَةِ رَبِّ الْعَالَمِينَ وَ رَحْمَةُ اللَّهِ وَ بَرَكَاتُهُ‏
“Saludos sean para vosotros, ¡oh, familia del Profeta y eje de la misión, y lugar donde acostumbraban frecuentar los ángeles, y lugar donde descendía la revelación, y manantial de la clemencia y de los tesoros de la ciencia, y el más elevado rango de paciencia y tolerancia, y fundamentos de las generosidades, y líderes de las comunidades, y dueños de los favores, y pilares de los benévolos, y orígenes de los buenos, y protectores de los siervos de Dios, y respaldos de las ciudades, y puertas de la fe, y honestos de Dios Clemente, y esencia de los Profetas, y elegidos de los mensajeros, y familia del Profeta (BP) designad por el Señor de los Mundos. Y la Clemencia y Bendiciones de Dios sean para vosotros”.
السَّلاَمُ عَلَى أَئِمَّةِ الْهُدَى وَ مَصَابِيحِ الدُّجَى وَ أَعْلاَمِ التُّقَى وَ ذَوِي النُّهَى وَ أُولِي الْحِجَى وَ كَهْفِ الْوَرَى وَ وَرَثَةِ الْأَنْبِيَاءِ وَ الْمَثَلِ الْأَعْلَى وَ الدَّعْوَةِ الْحُسْنَى‏ وَ حُجَجِ اللَّهِ عَلَى أَهْلِ الدُّنْيَا وَ الْآخِرَةِ وَ الْأُولَى وَ رَحْمَةُ اللَّهِ وَ بَرَكَاتُهُ‏
“Saludos sean para los Imâmes de la Buena Guía, y luz en las oscuridades, y banderas de los abstinentes, y propietarios del intelecto y de los poseedores de prudencia, y refugios de las gentes, y herederos de los Profetas, y los mejor ejemplo, y las mejores invitaciones, y las pruebas de Dios para todos los seres del mundo, y habitante de esta y la otra vida. Y la Clemencia y Bendiciones de Dios sean para vosotros”.
السَّلاَمُ عَلَى مَحَالِّ مَعْرِفَةِ اللَّهِ وَ مَسَاكِنِ بَرَكَةِ اللَّهِ وَ مَعَادِنِ حِكْمَةِ اللَّهِ‏ وَ حَفَظَةِ سِرِّ اللَّهِ وَ حَمَلَةِ كِتَابِ اللَّهِ وَ أَوْصِيَاءِ نَبِيِّ اللَّهِ‏ وَ ذُرِّيَّةِ رَسُولِ اللَّهِ صَلَّى اللَّهُ عَلَيْهِ وَ آلِهِ وَ رَحْمَةُ اللَّهِ وَ بَرَكَاتُهُ‏
“Saludos para las sedes de la Sabiduría de Dios, y sitios para la Abundancia de Dios, y minas del Conocimiento de Dios, y confidentes de los Secretos de Dios, y portadores del Libro de Dios, y sucesores del Profeta de Dios, e hijos del Mensajero de Dios (la Bendición y la Paz sean con él y su descendencia). Y la Clemencia y Bendiciones de Dios sean para vosotros”.
السَّلاَمُ عَلَى الدُّعَاةِ إِلَى اللَّهِ وَ الْأَدِلاَّءِ عَلَى مَرْضَاةِ اللَّهِ وَ الْمُسْتَقِرِّينَ )وَ الْمُسْتَوْفِرِينَ( فِي أَمْرِ اللَّهِ‏ وَ التَّامِّينَ فِي مَحَبَّةِ اللَّهِ وَ الْمُخْلِصِينَ فِي تَوْحِيدِ اللَّهِ وَ الْمُظْهِرِينَ لِأَمْرِ اللَّهِ وَ نَهْيِهِ‏ وَ عِبَادِهِ الْمُكْرَمِينَ الَّذِينَ لاَ يَسْبِقُونَهُ بِالْقَوْلِ وَ هُمْ بِأَمْرِهِ يَعْمَلُونَ وَ رَحْمَةُ اللَّهِ وَ بَرَكَاتُهُ‏
“Saludos para los convocadores hacia la Religión de Dios, y los guías por la Satisfacción de Dios, y los firmes y honestos ante la Orden de Dios, y los perfectos en cuanto a amor a Dios, y los sinceros en cuanto a la Unicidad de Dios, y los reveladores se lo ordenado y prohibido por Dios, y los grandes siervos de Él que no sobrepasan las palabras de Él y obedecen lo ordenado por Él. Y la Clemencia y Bendiciones de Dios sean para vosotros”.
السَّلاَمُ عَلَى الْأَئِمَّةِ الدُّعَاةِ وَ الْقَادَةِ الْهُدَاةِ وَ السَّادَةِ الْوُلاَةِ وَ الذَّادَةِ الْحُمَاةِ وَ أَهْلِ الذِّكْرِ وَ أُولِي الْأَمْرِ وَ بَقِيَّةِ اللَّهِ وَ خِيَرَتِهِ وَ حِزْبِهِ وَ عَيْبَةِ عِلْمِهِ‏ وَ حُجَّتِهِ وَ صِرَاطِهِ وَ نُورِهِ )وَ بُرْهَانِهِ( وَ رَحْمَةُ اللَّهِ وَ بَرَكَاتُهُ‏
“Saludos para los Imâmes convocadores, y líderes guías, y maestros guardianes, y defensores protectores, e “invocadores”, y “Ulil ‘Amr (los dotados de autoridad)” y amabilidad permanente de Dios, y escogidos por Él, y los aliados elegidos de Él, y sitiales de Su Sabiduría, y Su Prueba, y Su Sendero, y Su Luz, y Su Argumento. Y la Clemencia y Bendiciones de Dios sean para vosotros”.
أَشْهَدُ أَنْ لاَ إِلَهَ إِلاَّ اللَّهُ وَحْدَهُ لاَ شَرِيكَ لَهُ كَمَا شَهِدَ اللَّهُ لِنَفْسِهِ وَ شَهِدَتْ لَهُ مَلاَئِكَتُهُ‏ وَ أُولُوا الْعِلْمِ مِنْ خَلْقِهِ لاَ إِلَهَ إِلاَّ هُوَ الْعَزِيزُ الْحَكِيمُ‏ وَ أَشْهَدُ أَنَّ مُحَمَّداً عَبْدُهُ الْمُنْتَجَبُ وَ رَسُولُهُ الْمُرْتَضَى‏ أَرْسَلَهُ بِالْهُدَى وَ دِينِ الْحَقِّ لِيُظْهِرَهُ عَلَى الدِّينِ كُلِّهِ وَ لَوْ كَرِهَ الْمُشْرِكُونَ‏
“Atestiguo que no hay divinidad fuera de Dios, que es Único y no tiene socio alguno, y al igual que Dios atestiguó para Sí mismo y atestiguaron para Él sus ángeles, así como los poseedores de sabiduría de entre Sus criaturas; no existe otro Adorado más que Él que es Poderoso y Sabio, y atestiguo que “Muhammad (BP)” es Su siervo elegido y Su mensajero plausible que lo envió con la guía y la religión verdadera para hacerlo prevalecer sobre todas las religiones aunque disguste a los idólatras”.
وَ أَشْهَدُ أَنَّكُمُ الْأَئِمَّةُ الرَّاشِدُونَ الْمَهْدِيُّونَ الْمَعْصُومُونَ الْمُكَرَّمُونَ الْمُقَرَّبُونَ الْمُتَّقُونَ الصَّادِقُونَ‏ الْمُصْطَفَوْنَ الْمُطِيعُونَ لِلَّهِ الْقَوَّامُونَ بِأَمْرِهِ الْعَامِلُونَ بِإِرَادَتِهِ الْفَائِزُونَ بِكَرَامَتِهِ‏ اصْطَفَاكُمْ بِعِلْمِهِ وَ ارْتَضَاكُمْ لِغَيْبِهِ وَ اخْتَارَكُمْ لِسِرِّهِ‏ وَ اجْتَبَاكُمْ بِقُدْرَتِهِ وَ أَعَزَّكُمْ بِهُدَاهُ وَ خَصَّكُمْ بِبُرْهَانِهِ وَ انْتَجَبَكُمْ لِنُورِهِ )بِنُورِهِ( وَ أَيَّدَكُمْ بِرُوحِهِ‏ وَ رَضِيَكُمْ خُلَفَاءَ فِي أَرْضِهِ وَ حُجَجاً عَلَى بَرِيَّتِهِ وَ أَنْصَاراً لِدِينِهِ‏ وَ حَفَظَةً لِسِرِّهِ وَ خَزَنَةً لِعِلْمِهِ وَ مُسْتَوْدَعاً لِحِكْمَتِهِ وَ تَرَاجِمَةً لِوَحْيِهِ وَ أَرْكَاناً